Al llegar a Inglaterra se encontró con una tierra hostil, fría y muy individualista. No entendía nada de lo que hablaba la gente en las calles, pronunciaban todo muy rápido y con varios modismos inteligibles. Tenía miedo, no conocía a nadie.

Se fue directamente a los dormitorios de la universidad. Iba a compartir pieza con un compañero, pero al llegar allí no había nadie aún. Descargo su maleta, hizo la cama, ordenó su ropa y limpio los muebles.

-Bien- intento sonar animado pero la verdad es que el corazón le pesaba. Sentía una inmensa tristeza, quería llorar y gritar pero debía contenerse. Ya nada podía hacer.

Vio las paredes, las encontró frívolas por lo que se decidió pintarlas. "Naranjo" pensó. Era su color favorito y además era alegre. Fue al supermercado que se encontraba a unas cuadras de los cuartos de la universidad. Compro las cosas básicas de aseo, algunas chuches para comer, pintura y un póster que lo encontró genial para adornar su habitación. Pago todo y volvió al dormitorio.

Al llegar vio en la entrada una maleta "ese debe ser mi compañero" avanzó hacia adentro y miró fijamente a su compañero.

-¿Gaara?- no podía creer que fuera su ex compañero del club de fútbol.

-¿Naruto?- el pelirrojo estaba igual de impresionado que el rubio. Quién iba a pensar que se encontrarían al otro extremo del mundo. Desde que ocurrió el incidente del beso, no volvieron a hablarse. Todo se había vuelto extraño e incómodo. Se evitaron, aunque si se veían se saludaban por cortesía.

-¿Qué haces aqui-ttebayo?- descargo su compra y ordenó todo.

-Pues estudiar, al igual que tú supongo-

-Cierto- se rasco una mejilla, dándose cuenta de la obviedad que dijo.

- Vaya, no te había visto desde…- se quedó callado.

-Si, nunca lo hablamos-sus ojos azules se empañaron. Todo lo relacionado con Japón le daba nostalgia- mira ¿Qué tal si lo dejamos en el pasado? No tiene porqué ser incómodo aquí-

-Vale, olvidémoslo- así lo decidieron. Terminaron de ordenar al cuarto y fueron al comedor. Como ya era tarde, estaban dando la cena. Naruto decidió por un pan con un jamón y un café. No estaba acostumbrado a esa comida pero estaba hambriento. El pelirrojo se decidió por un pudín con un café con leche.

-Así que te gusta lo dulce- acotó el rubio. Estaban en una mesa.

-Me encantan, pero no le digas a nadie. Destruiría mi imagen de rudeza- dijo una broma para amenizar el ambiente. Eso consiguió que Naruto sonriera por primera vez desde que se fue de su hogar. A Gaara le causaba curiosidad la razón del porque se había ido de Japón y del porque se veía tan cabizbajo y triste.

Flashback

Se habían conocido en primaria. Gaara era un chico muy retraído, no hablaba con nadie. Lo único que le interesaban eran los castillos de arena, por lo que cada recreo se le veía en el arenero haciendo sus esculturas y castillos. Por supuesto que los niños lo encontraban extraño y un fenómeno.

Lo empezaron a molestar. Primero le decían sobrenombres crueles, después empezaron a desarmarlos sus castillos de arena. Se los pisoteaban y no lo dejaban en paz. Al pasar el tiempo las burlas se fueron intensificando cada vez más. Ya no solo lo molestaban en los recreos, si no también en clases. Le escondían el uniforme de deporte, le daban vuelta su mochila y esparcían sus útiles por toda la escuela, le rompían los cuadernos, le garabateaban palabras obscenas y burlas. Incluso llegaron a lo físico, propinándole golpes y patadas por doquier.

Todo eso hizo que Gaara guardara odio dentro de su corazón. Paso de ser un niño tímido, retraído pero alegre a uno con odio, enojado y triste. Ya ni si quiera quería ir a clases, pero su padre lo obligaba a ir. Jamás le importo que le estuviera pasando a su hijo. Tenía hermanos pero ellos no lo tomaban en cuenta, vivían su propio mundo ( no podía culparlos, eran niños al igual que el)

Pronto llegó un niño nuevo a la escuela. Un chico llamado Uzumaki Naruto. Rubio, ojos claros y con piel bronceada. Era muy simpático y alegre, no le costó nada hacer buenas migas con sus nuevos compañeros. Pero prontamente se dio cuenta de todo el bullying que le hacían al pelirrojo. Esto no le gusto para nada. Empezó a golpear a cada persona que le hiciera algo a Gaara.

Un día, después de un combate Gaara se acercó a Naruto. El chico rubio estaba sentado en el suelo, lleno de moretones y muy agotado.

-¿Por qué me defiendes?-

-Porque lo que hacen está mal-ttebayo-

-¿Ttebayo?-

-Es una muletilla que se me pegó de mi madre hejjeje- son risa era luminosa. Lograban calmar el corazón del pelirrojo.

-Gracias-dijo sinceramente.

-No hay de que. Por cierto ¿Seamos amigos?- Así empezó su amistad. Para Naruto fue tan solo un amigo mas, pero para Gaara fue el héroe que lo saco de toda esa oscuridad.

Su amistad perduró en el tiempo, pero se hizo más lejana cuando el pelirrojo tuvo que cambiarse de colegio por el trabajo de su padre. Fueron tan solo dos años, pero en ese lapso, supo que el rubio se había alejado y ya no lo consideraba un amigo cercano.

Supo que el ojiazul se había metido en el club de fútbol y el también se postuló. Quería volver a retomar su amistad, quería pasar más tiempo junto al rubio. Allí siguieron haciendo buenas migas, saludándose y encontrándose un par de veces a tomar un refresco. Siempre estuvo atento a todo lo que le ocurría a Naruto, siempre queriendo ayudarlo en cualquier cosa. Pero nada volvió a ser como antaño, aunque era feliz con tal de verlo y sentir su presencia cerca.

Cuando lo vio tan cabizbajo ese fatídico día, después del entrenamiento, no dudó en acercarse a él y preguntarle cuál era el problema.

-Falta de experiencia- había pronunciado y él le ayudó sin chistar. Haría cualquier cosa por Naruto.. También fue su primer beso. Sintió una explosión de sensaciones nuevas. Le encantó sentir la respiración agitada del piel canela. Como sus manos traviesas intentaban tocar la piel ajena, esa lengua suave y exploradora, esos labios dulces y esas mejilla sonrojadas.

Lastima que llegó ese tipo pelinegro y arruinó todo el momento. Pero por como actuó el rubio, supo que ese hombre era el dueño del corazón de Naruto. Eso le hizo sentir celoso y muy confundido.

Al llegar a la escuela al otro día, todo había cambiado. El rubio lo evitaba ¿Qué había pasado? Su corazón estaba demasiado triste por eso. No quería separarse otra vez de Naruto. Hablo con su hermano, Kankuro. Quién era dos años mayor que él y tenía mucha más experiencia en estos temas. (Su relación había mejorado mucho después de que el conoció a Naruto, sus hermanos lo empezaron a aceptar y querer)

-Te gusta- dijo como veredicto final. Esto le sorprendió al pelirrojo. Jamás pensó sentir esto por su amigo, pero ahora todo tenía sentido. Lamentablemente se dio cuenta tarde. Naruto ya se había enamorado de alguien más. Averiguo qué ese hombre se llamaba Sasuke. Debía admitir que era un chico guapo.

Se resigno, no podía competir con alguien así. Además si le decía sobre sus sentimientos iba a terminar de matar su amistad con el rubio. Decidió irse lejos, lo más lejos posible del ojo azul para poder olvidarlo.

Inglaterra parecía un país lo bastante lejano y tenía la carrera que él quería. Pedagogía. Quería ayudar a los niños y que estos se sintieran en un ambiente seguro para poder aprender. No quería que nadie volviera a pasar lo mismo que él había pasado.

Pero su sorpresa fue aún mayor al encontrarse al rubio en este lado del charco. ¿Era una señal del destino? ¿Podría decirle al fin sus sentimientos?

-Es extraño comer pan a la cena- acotó el rubio.

-Era de esperarse si ibas a venir a un país occidental- ese comentario volvió a hundir el ánimo del rubio-¿No esperabas venir a occidente, verdad?-

-No- sus ojos se llenaron de lágrimas. El pelirrojo odiaba verlo así por lo que cambió de tema.

-No te preocupes, también puedes conseguir comida japonesa ¿Te gustaba el ramen, verdad?- eso hizo que se le iluminarán los ojos.

-¿Hay ramen?-

-Claro, hay un puesto de comida japonesa cerca del campus. Después podemos ir a verlo-

-Claro-ttebayo- había vuelto esa sonrisa que tanto amaba. Comieron y se dirigieron a su habitación. Allí charlaron de cosas banales. Pero sobre todo de fútbol(el gran tema que tenían en común) e hicieron planes para ver partidos de fútbol del equipo de este lugar. Pronto fue la hora de dormir.

Japón

Su departamento se había vuelto inmenso desde la partida del chico. Veía las paredes de un color grisáceo que ahora odiaba, los sillones negros y ese cuarto de huéspedes que ahora estaba vacío. Parecía que estuviera envuelto en oscuridad y tristeza.

Su mente no dejaba de recordarle todo los hermosos momentos que compartieron juntos y la horrible persona que era, por el simple hecho de quererlo. Se suponía que el era el adulto maduro y capaz de tomar las mejores decisiones, pero el amor lo cegó.

No podía acallar esos pensamientos por el mismo por lo que encontró un tipo de anestesia; el alcohol. Tomaba día y noche, ya ni si quiera iba a trabajar, no le importaba lo que pudiera pasarles a las empresas ni a el mismo. Lo único que quería era borrar esas voces de su cabeza que le recordaban todo los errores y pecados que había cometido con aquel niño.

¿Pero estaba mal haberse enamorado?¿Él había obligado a Naruto a querer esa relación? ¿A hacer cosas indebidas? No podía decirlo claramente, ahora solo veía el lado malo de las cosas.

Itachi veía como su hermano estaba de mal en peor. Lo primero que hizo fue llevarlo a un centro de tratamiento del alcoholismo. No podía ser normal que no comiera y lo único que tomara sería vino, whisky o algún otro destilado.

Tuvo que tomar medidas drásticas. Primero dejar a cargo a otra persona de la empresa. Sasuke no estaba capacitado para tal tarea. Segundo tuvo que dejarlo internado, porque también sufría de una severa depresión. Tercero tuvo que votar cada botella de alcohol del departamento y limpiarlo de cualquier otra sustancia potencialmente adictiva. Cuarto, tuvo que acompañarlo y hacer terapia en conjunto.

Esto último fue lo más difícil porque tuvieron que poner sobre la mesa todos los sentimientos que no se habían dicho durante muchos años.

-Me sentí abrumado cuando murieron mis padres-dijo el Uchiha menor- porque tuve que hacerme cargo de todo y era tan joven. Tenía sueños ¿Sabes?- le recriminó.

-Lo siento hermano. Pero yo no podía ser presidente de esa empresa, la odiaba. Mi padre lo único que le importaba era que yo estudiará y lo remplazará cuando él fuera muy viejo. ¿Sabes toda la presión que sentía?-

-Nadie te pedía que fueras el presidente, si no que me ayudarás un poco. Yo lo hice por ti, yo sabía cuánto odiabas el cargo-

-Lo siento, fui un egoísta. Además me había enamorado…no me importaba nada más-

-Lo sé, insisto. Por eso lo hice, por ti- era un buen hermano menor, por eso lo amaba con locura- sé que se siente estar enamorado- sus ojos volvieron a aguarse.

-Sasuke-

-Déjame decirte todo. Nunca explique nada- Itachi le hizo un gesto de cabeza para que continuará con su relato- Al principio todo este asunto fue un dolor en el trasero. Yo no sabía cómo cuidar a otro ser vivo, jamás había convivido con otra persona ni nada por el estilo. Después de la muerte de mis padres, reconozco haberme vuelto más apático. Es que no podía volver a amar a alguien y que este se fuera de mi lado, me daba pánico- Una punzada de culpabilidad sintió el Uchiha mayor- Pero este niño era tan alegre y le encantaba intrusear en mi vida. Nadie había demostrado tanto interés en mi persona.

Al principio, claro lo rechazaba e intentaba poner un muro ,pero poco a poco este se fue haciendo hueco en mi. Conversábamos y era entretenido- una sonrisa apareció en su rostro-Entendí que todo estaba mal, cuando Naruto trajo a un amigo pelirrojo y se besaron. Justo ese día salí temprano del trabajo, los atrapé con las manos en la masa. Me invadió la ira y los celos. Intente disimularlo, no soy tan patético para hacerle una escena a alguien que no tiene ninguna relación conmigo. Después de eso decidí realizar un viaje de negocios. Me haría bien estar lejos de ese rubio cabeza hueca, pero fue peor. No dejaba de pensar en el, por lo que termine mi trabajo y me vine. Cuál fue mi sorpresa al ver a un montón de críos, borrachos en mi departamento. Vi a Naruto en un estado deplorable, por lo que subí y lo bañé para que se le quitará la borrachera pero…¿Sabes lo que dijo estando ebrio?-

-¿Qué?-

-Que me amaba, que no podía corresponder los sentimientos de un tal Gaara. No sabes lo feliz y culpable que me hizo sentir esa palabras. Al otro día lo confronte y efectivamente el tenía sentimientos amorosos por mí. Me decidí de ser honesto con el, de decirle que también lo quería. Aunque también le dije que no lo tocaría hasta que cumpliera 18. ¿Eso estaba bien, no?- su hermano asintió. Si todo hubiera sido así, quizás…- pero Naruto me convenció, me dijo que me amaba que quería estar conmigo. Que él había decidido estar conmigo, yo no lo había obligado a nada. Él sabía lo que hacía y estaba en sus cincos sentidos al tomar esa decisión ¿Qué querías que hiciera, Itachi? ¿Qué hubieras hecho tú?-

-Yo…-no sabía que responder ¿Estaba mal si el chico en cuestión había dado su consentimiento?

-Señor Uchiha, lamentablemente ante la ley eso se considera pedofilia- acotó el terapeuta- si Naruto hubiera sido mayor de edad, no habría habido ningún problema-

-Lo sé-

-Pero entiendo que ustedes se amén. Quizás en un tiempo más podría ser correcta su relación-

- Ya no se podrá- la tristeza embargo al pelinegro menor- el se ha ido lejos. Debe estar dolido por mi indiferencia en los últimos días-

-Entonces le haría bien cerrar los ciclos y perdonarse-

-Si- Itachi lo miraba. Entendía el tema de la ley y lo que conllevaba los actos de su hermano pero también entendía el amor y las locuras que uno puede cometer con el.

-Sasuke- este posó la mirada en su hermano- te comprendo. Lo más probable que yo hubiera hecho lo mismo, pero debes entenderme a mí también y del porque tome esta decisión tan drástica . Lo mejor era alejarlos y que pudieran sanar sus heridas estando lejos del otro. Quizás más adelante se vuelvan a encontrar y allí yo no te detendré-

-Enriendo, pero no deja de doler-

-Por eso vienen a terapia. Para poder sanar y volver a la vida que tenían- iba a ser un camino largo y doloroso, pero con terapia tenían una oportunidad de sanar, perdonarse y seguir adelante con sus vidas.