Ese era el primer día de clases, por suerte para Helga y mala suerte para Arnold, no habían podido encontrarse a solas para poder hablar sobre la relación que habían dejado pendiente, para Arnold verla diariamente pero no con él, sería una verdadera tortura, para Helga también pero nunca demostraba sus verdaderos sentimientos por lo que ella podía sobrevivir, además Edward siempre estaba con ella y le ayudaba a escapar de sus problemas siempre y cuando trajera consigo un poco de diversión en su mochila.
No era que Helga se hubiera vuelto una tomadora compulsiva como los amigos de Edward, pero siempre que necesitara escapar de su realidad, sabía que él estaría ahí para ayudarla y cuidarla al menos eso era lo único que pasaba por la mente de la rubia.
-Ya me voy papa –Anuncio una vez en el recibidor, Bob Pataki salió inmediatamente dejando a Victorie y a Sonia en la cocina, como siempre sucedía cuando su hija anunciaba que se iba, hacía ya unas semanas que se había casado Bob por el civil con aquella horrible mujer.
-Cariño ¿No quieres almorzar algo? Aún es muy temprano –Dijo de manera suplicante, los ojos azules de la pequeña se clavaron en la mirada suplicante de su padre y soltó un bufido de resignación y asintió lentamente con la cabeza –Prepare los panques que tanto te gustan, amor –Dijo guiándola hasta el asiento –Necesitas mucha energía para tu primer día de clases, ¡Ah! La preparatoria, sabes amor esa fue una época emocionante para mí, espero que también lo sea para ti –Dijo mientras le servía el desayuno a Helga, quien tenía la mirada clavada en la mesa, su padre le preparaba todo como siempre, procurando que ella no hiciera nada, cosa que Sonia le molesto pues ella no tenía papa, Victorie frunció su ceño molesta al ver que tanto amaba Bob Pataki a su hija, por lo que intervino.
-Boby cariño, creo que no es bueno que hagas todo por ella –Dijo fingiendo dulzura –Me parece que la niña puede hacerlo ¿No es así cariño?
-Victorie –Bob la miro –Quiero que entiendas algo, Helga es mi hija y mientras yo pueda, yo le llenare de atenciones y cariño, como siempre debió ser –Añadió lo último avergonzado
-Papa está bien –Dijo malhumorada Helga, mientras tomaba el bote de leche para servirse –No te preocupes, sabes que no me molesta hacerlo
-No amor, yo te sirvo –Tomo la leche y sirvió en una taza para después agregarle chocolate –Tu eres mi hija, cariño y eso no ha cambiado ni cambiara nunca ¿Entiendes?
-Si papa
-Bien –Miro a su esposa un tanto molesto, pero no agrego nada, no deseaba pelear –Sonia cariño, te iras con Helga a la escuela en el autobús, espero que se lleven bien –Helga miro a su padre molesta pero no agrego nada
-Claro –Sonia siguió tomando su almuerzo sin decir nada más.
Diez minutos después toda la familia ya estaba preparando para realizar sus deberes –Toma cariño –Bob le paso el almuerzo a Helga –Y toma, podríamos ver las luchas hoy juntos amor, solo por favor trae más bolitas de chocolates porque ya se están terminando las que traje –Dijo guiñándole un ojo y dándole 50 dólares a su pequeña
-Está bien papa, gracias
Victorie miro la escena molesta, mientras le pasaba el almuerzo a su hija quien también miraba llena de celos y envidia a la rubia, quien simplemente las ignoro para después salir de su casa, seguida por una pelinegra molesta.
-Veo que tu padre te consiente demasiado –Dijo la joven molesta –Eres hija de papi, ¿no? Con razón eres tan molesta, porque estas muy mimada por él y…
-¡Cállate! Tú no sabes nada –Dijo molesta acercándose a la parada del autobús, esperando ver a su novio, pero no lo encontró.
-¿Es por lo de tu madre alcohólica?
-Sonia, en verdad me estas colmando la paciencia, sino quieres otra probada del puño Pataki será mejor que cierres tu asquerosa boca, niña tonta –Dijo mientras la tomaba del cuello
Sonia no le tenía miedo pero deseaba más que molestarla, ella tenía algo que nunca tendría y eso le molestaba, por lo que deseaba quitarle todo o al menos quitarle lo más importante para ella.
-Buen día Hell –Phoebe estaba esperándola en la parada, Helga le sonrió aliviada y se acercó a ella
-Hola Phoebs
-¿Ella es la hija de la esposa de tu padre, verdad?
-Sí, Sonia ella es Phoebe, mi mejor amiga, Phoebs tú ya sabes quién es.
-Mucho gusto
-¿Así que su mejor amiga eh? –Comento Sonia sonriendo maliciosamente, algo que a Phoebe no le gusto por lo que cambio su actitud.
-Aja, oye Hell, ¿crees que nos tocaran las clases juntas?
-Eso espero Phoebs –Sonrió al notar eso en su amiga, pues sabía que ella nunca estaría del lado de alguien que quisiera molestarla.
Subieron al autobús y tampoco encontró a Edward pero si a…"Arnold" pensó mirando al rubio quien le sonreía dulcemente mientras estaba con su mejor amigo, por un momento el tiempo se congelo y solo existían ellos.
-Buenos días Helga –Saludo el joven terminando la fantasía de la rubia, quien le miro molesta y quiso avanzar pero…
-Bueno los dejo –Gerald se puso de pie –Sera mejor que te sientes Pataki, al menos que quieras caer al suelo
-¿Quién hará eso?
Gerald miro nervioso hacia el otro lado y soltó –Phoebe me ayudara
-¿Es enserio? Jajaja hasta crees
-Solo toma asiento y ya Pataki
-Ni muerta cabeza de cepillo
-Helga siéntate ya por favor –Dijo Phoebe viéndola, Helga la miro molesta pero no dijo más y se sentó al lado de Arnold, Sonia había visto todo desde atrás.
-¿Y bien?
-¿Cómo estás?
-Bien
-Mírame Helga –Susurro el rubio tomando su mano -¿Porque has estado huyendo de mí? –Pregunto al tener la atención de aquellos zafiros azules en él.
-Yo no huyo de nadie
-¿Entonces, dime porque?
-¿Porque qué?
-Porque andas con Edward
-Ese no es tu asunto
-Sabes que si lo es, te di algo hac…
-No tiene caso esto
-¿Porque?
-¿Porque qué?
-Vamos Helga, sabes de que hablo
-No lo sé por eso te pregunto, cabezón
-Se supone que al regresar de San Lorenzo, estaríamos juntos
-Las cosas cambias y más si solo son suposiciones
-Eso no es verdad
-Todo cambia, Arnold supéralo
-¿Porque me tratas así?
-¿Así cómo?
-¿Cómo si te hubiera hecho algo?
-¿Y no?
-Te explique porque no podía volver y…
-Tus explicaciones eran muy estúpidas y no…ya no me importan Arnold, tome una decisión y debes respetarla te guste o no.
Llegaron a la preparatoria por lo que la rubia se sintió aliviada y bajo antes de que alguien pudiera detenerla, las clases comenzaron y ella maldecía una y otra vez pues cada clase a la que entraba le había tocado con Arnold y Gerald, pero no con Phoebs, solo compartiría una hora con ella y era matemáticas, lo cual era una suerte para cuando no deseara hacer tarea pero no era nada agradable tener a Arnold junto a ella todo el día, aun no había rastro de Edward.
"Al menos en literatura estaré a salvo" pensó aliviada antes de entrar al salón pero "¡Maldición ¿Qué?!"
Arnold estaba ahí sonriéndole dulcemente como siempre solía hacerlo, maldijo de nuevo por lo bajo antes de entrar.
-Puedes sentarte junto a mí –Dijo el rubio, la rubia le miro molesta pero no le quedaba de otra, la mayoría estaba sentado ya y Arnold tenía un lugar al frente y ella deseaba no perder ni un detalle de la materia que tanto amaba por lo que suspiro pesadamente antes de sentarse a su lado.
-Vamos Helga, si no quieres ser mi novia está bien, pero por lo menos podemos ser amigos ¿no?
-Dime ¿en qué momento en tu retorcida mente o en que puto universo alterno me has pedido ser alguno de las dos opciones que mencionas? –Dijo triste y molesta a la vez.
Arnold noto la tristeza en su voz, se sintió mal pero antes de que pudiera replicar entro la profesora.
Tomo una hoja y le escribió una nota a la rubia quien la leyó discretamente "Helga me gustas mucho, es más que gustar y tú lo sabes, te amo" la rubia tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para evitar caer desmayada ahí mismo, sentía flanquear todo su ser ante tal declaración del joven, quien sonreía ante la reacción de la rubia, era tan tierna y dulce, sus pensamientos de la rubia fueron interrumpidos por un mensaje de texto que llego a su celular.
"Helga, estoy en mi casa, no pude ir por ti amor porque…me da vergüenza pero mis padres tal vez olvidaron que existo y no dejaron nada de nada, pero no te preocupes mañana espero ir y así poder estar contigo, te amo
Edward"
A la salida de la preparatoria…
-Helga, ¡Espera!
-No tengo tiempo Arnoldo –Decía la joven mientras trataba de avanzar hacia la casa de su novio
-¿Puedo acompañarte a casa?
Helga le miro molesta -¡Ya basta Arnold, esto me asusta! –Soltó sin pensarlo –Es decir es escalofriante, que me sigas como seguiste a tantas niñas bobas en el pasado, no soy como ellas, además no voy a mi casa.
-Sé que no eres como ellas, Helga, por eso me enamore de ti y quiero acompañarte porque puedes perderte
-¿Qué tengo 5 años? Además te recue…
-Sabes a lo que me refería –Dijo el rubio molesto –Por favor
-No creo que sea buena idea, porque voy a ver a mi novio
-¿Edward?
-Si al parecer tiene problemas y cuando yo los tuve él siempre estuvo ahí –Dijo con un tono de reproche que al rubio no le pasó desapercibido
-Perdóname por no estar aquí cuando…
-Ya no importa, solo por favor déjame en paz –Dijo tratando de controlar su dolor y demás emociones ante el rubio –Nos vemos mañana –Añadió antes de seguir su camino dejando a un rubio molesto y confundido
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-Hola amor –Edward abrazo a la rubia, quien incomoda quiso hacerse a un lado -¿Qué ocurre?
-Nada, pero ya sabes que no me gustan las demostraciones de amor –Susurro
-Si pero…
-Bueno dime ¿Cómo que tus padres se olvidaron de ti?
-Pues eso creo, porque no me dejaron dinero
-¿Hay comida?
-Si
-Bien, mira –Saco su monedero –Ten para que no faltes más a clases –Dijo dándole veinte dólares –Pero es para que tomes el autobús y puedas comprar lo que nos pidan ¿De acuerdo?
-Si amor
-Te advierto Edward que no quiero que lo gastes en…
-Ya entendí princesa ¿te sientes mal?
-Algo así
-¿Quieres una cerveza? Mi padre tiene muchas
-No gracias, ya me voy
-Vamos solo una
Helga se mordió su labio inferior nerviosa, estaba tentada pues había tenido un pésimo día y además Arnoldo no dejaba de seguirle –Bien pero… ¿Es lo más fuerte que tienes? –Pregunto sonriéndole traviesamente
Edward sonrió –Tengo otras opciones. –Helga ingreso a la casa de su novio esperando olvidarse de todo por unos momentos.
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Arnold caminaba por las calles ya tarde pasaban de las 6 ya, su madre le había enviado por unos ingredientes para la sopa secreta de su abuela, se preguntaba que tendría de secreto si él iba por los ingredientes más conocidos por todos, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por…
-¿Helga? –La joven rubia iba saliendo de la casa de su novio, tambaleándose un poco
-¡Arnold! –La joven se lanzó a su brazos, por lo que el rubio noto el hedor de alcohol en la boca de la rubia
-¿Qué sucede? ¿Estás bien?
-¡Si está bien, ahora quítale las manos de encima! –Edward había salido detrás de la rubia, pero se percató de algo que realmente le molesto, ambos se miraron fieramente por un momento.
-¿Helga?
-¡Oh Arnold! –El rubio se dio cuenta de que la joven no se encontraba bien, por lo que la tomo de la cintura sin dudarlo para halarla hacia él y poderla llevar a casa.
-¡¿Qué crees que haces idiota?! –Edward se acercó –Helga –Le llamo a su novia –Entra por favor aquí hace frio amor
Helga le miro un poco molesta y solo se aferró más a Arnold, el cual tomo eso como un no me dejes –Vamos te llevare a casa, Helga.
-Ella está conmigo, yo la llevare después y…
-No la dejare aquí contigo –Dijo determinante –Y si no quieres tener problemas será mejor que dejes que se vaya conmigo
Edward le miro molesto pero no hizo nada para detener a los rubios que avanzaron dificultosamente hacia la casa de huéspedes.
-Me las pagaras, Arnold –Susurro mientras entraba de nuevo a su casa.
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-¡Oh Arnold! Te amo –Susurro la rubia mientras Arnold la observaba dulcemente, aquellas palabras le hincharon de felicidad el corazón sin poder creer lo que oían sus oídos.
-Helga –Le acaricio suavemente las mejillas sonrojadas mientras le daba un dulce beso, pero en eso la joven abrió los ojos bruscamente.
-¿Qué? ¿Eh? ¿Dónde estoy? –Pregunto desconcertada mientras se incorporaba en la cama y al lado estaba… -¡¿Arnold?!
