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-¡Papa!

-¡¿Qué demonios pasa contigo que…?! -Victorie, venia saliendo de la recamara que anteriormente era de sus padres, molesta por el grito de Helga pero al ver a Bob, cambio su rostro radicalmente.

-¡Bob!

Helga quien ya estaba arrodillada junto a su padre comenzó a moverlo fuertemente tratando de despertarlo, cuando llevo Victorie trato de quitarla pero la rubia se lo impidió gritándole desquiciadamente -¡No me toque estúpida señora! ¡Tampoco lo toque, no quiero que nadie lo toque!

-Llamare una ambulancia –Sonia estaba al lado de ellos, sin percatarse de la mirada de su madre, quien aún estaba al otro lado del cuerpo de Bob.

-¿Papa? –Bob se movió un poco pero no abría los ojos, solo movió su cabeza lentamente, era como si la vida se le fuera.

-Creo que solo fue un desmayo, no tiene caso que llamemos a la ambulancia, Sonia. –Tanto Helga como Sonia la miraron con sorpresa, la primera con verdadero odio y ganas de matarla con la gran Betsy en ese preciso momento.

-¡Llama a la ambulancia, Sonia!

La joven nunca había visto tan enojada a su hermanastra pero no fue eso lo que la alentó a llamar a la ambulancia, si no el cariño que le había tomado a Bob, pues él se había comportado como el padre y madre que jamás tuvo.

Victorie no se quitó nunca del lado del cuerpo de su esposo, cuando llegaron los paramédicos, se fue con ellos en la ambulancia, cosa que Helga no quería pero necesitaban un adulto, ella aún era menor de edad le faltaban dos años y medio para cumplir la mayoría de edad.

-Sera mejor ir a dormir –Murmuro Sonia –Mama nos avisara como esta…

-Vete tu si quieres –Espeto la rubia dirigiéndose a la puerta después de tomar un gran suéter colgado en el perchero –Yo iré con mi papa.

-Pero…

Helga salió de la casa sin prestarle la más mínima atención a su hermanastra, antes de irse al hospital fue directamente a la casa de la única persona que deseaba tener en ese momento para que la consolara.

-Buenas noches –El hombre miro a la pequeña rubia -¿Helga? ¿Qué haces aquí tan noche?

-Buenas noches, señor Shortman, ¿esta Arnold?

-¿Cómo que señor? ¿Tan viejo estoy ya? ¡Puki te dije que no me dieras más sandia para cenar, mujer ¿quieres matarme?! –Dijo molesto el anciano Phill –Pasa querida, enseguida le aviso

-Gracias…

-Y por favor no me digas señor, mejor dime Phill o abuelo como tu más te acomodes, pequeña.

-Gracias –Volvió a decir la rubia solo por inercia, estaba pensando en su padre, por una vez en su vida, su cabeza pensaba en alguien más que no era Arnold.

-¡Arnold!

-Ya voy, abuelo ¿Qué ocurr…? ¡¿Helga?!

La rubia al verlo se lanzó a sus brazos llorando cual niña lo hace cuando está asustada, Arnold en automático abrió sus brazos para acunarla en su pecho mientras esta se desahogaba, no entendía que pudo haber pasado pero debía ser grave, porque su amada Helga estaba desconsolada.

Su padre era todo lo que tenía, todo lo que le quedaba sin él, ¿Qué pasaría con ella? No entendía que era lo que le había pasado a Bob, ni tampoco entendía como era posible que nadie se hubiera dado cuenta de que Bob estaba en el suelo, no sabía cuánto tiempo estuvo ahí, pero Victorie debió darse cuenta de que no llegaba a al recamara ¿No?

Sentía que todo su mundo se desmoronaba, se sentía terriblemente mal, como un cristal roto, tan frágil, tan débil, que en un momento estaba tan brilloso y reluciente y al siguiente ya estaba opaco, destrozado en pedazos en el suelo y sin manera de pegarlo.

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La ambulancia llego rápidamente al hospital de Hillwood, donde bajaron la camilla con el cuerpo inmóvil de un hombre robusto, varios doctores se acercaron a él para poder atenderlo pues venia grave.

-Lo estamos perdiendo –Decía un doctor

–Rápido llevémoslo a la sala de operaciones –Dijo otro doctor

-¡Su pulso está muy débil! –La enfermera trataba de llevar el mismo ritmo de pasos que los doctores.

-¿Qué le habrá ocurrido? –Se preguntaba mientras trataba de hacer reaccionar a aquel hombre.

-No lo sé, pero debemos de hacerle un lavado de estómago, si no lo perderemos

-Es una pena y… -La enfermera se calló inmediatamente aquel hombre, donde lo había visto, ¿Dónde? -¡Por dios, Bob! –Aquella enfermera de rostro amable vio con sorpresa aquel hombre que tanto había conocido tiempo atrás por su mejor amiga, amiga que hace años no veía.

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En un oscuro pasillo estaba un doctor con una persona con gabardina, quien le entregaba una jugosa cantidad de dinero –Ya sabe que hacer ¿Entonces?

-Sí, le aseguro que nadie se dará cuenta.

-Bien, eso espero ¿Dónde lo hará?

-En las afueras de la ciudad –Murmuro

-Bien, ahora váyase, se pondrá de acuerdo con sus cómplices de a qué hora hacerlo y del dinero.

-Claro, nos vemos

Aquella persona volteo a ver hacia la ventana con una risita malvada miro el cielo estrellados mientras saboreaba por fin todo lo que había ganado aquella noche. –Hay Bob, si tan solo no hubieras sido tan egoísta –Susurro mientras miraba la luna –Lastima, tu debiste morir, pero ahora sufrirás más en tu muerte, ja jajajaja

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Unos minutos después, Arnold, Helga y Miles estaban llegando al hospital donde su padre fue llevado, Arnold tomaba de la mano a la rubia quien al sentirlo así tan cerca de él era una gran bendición, consuelo y alivio, pues le hacían sentir más segura.

Victorie quien se encontraba ahí, al verlos llegar inmediatamente se acercó a la joven rubia y a sus acompañantes -¡Oh Helga! Cariño –La abrazo algo que le causó extrañeza a la joven pero a la vez nervios y miedo.

-¿Qué paso? ¿Dónde está mi papa?

-Helga…

-¡¿Qué paso?! ¡¿Dónde está?! ¡Papa! –La rubia trato de correr a la habitación pero Victorie la detuvo

-Helga tienes que…

-¡¿Qué?!

La mujer con ojos llorosos le respondió yendo ya directamente al grano –Tu padre acaba de morir

Arnold observo rápidamente a la rubia, atinando a detenerla porque la rubia no supo más después de esas palabras "Tu padre acaba de morir" resonaron en su mente mientras todo se tornaba oscuridad y confusión.

Arnold la tomo entre sus brazos aun sin poder creer la noticia que la joven acababa de recibir, lentamente seco una lagrima que había caído de los hermosos ojos de la rubia, quien estaba totalmente a merced de las manos del destino; ya todo para ella había terminado, ahora si estaba sola, estaba rota, destrozada como el cristal roto, estaba quebrada y no sabía…ya no podía repararse más de lo que ya había sido reparado esta vez estaría rota por siempre.


Hola queridos lectores

primero que nada muchas gracias por su comprension y su paciencia, aqui les dejo un nuevo capitulo de mi fic, espero que les guste y si es asi no duden en hacermelo saber y si no tambien jejejeje no hay limites ;D

kaialina gracias :D ya estoy mucho mucho mejor jejeje y me tarde pero ya mi mano esta mucho mejor ya no duele jejeje ;D espero te guste este nuevo capitulo :D

MacaG26 muchas gracias :D a mi tambien me gusta este arnold jejejeje uuuu me alegra que te haya ayudado a soportar esa semana ;D muchas gracias y pues ahora ya sabemos que paso con nuestro querido bob pataki :D jejeje lo mate muajajaja bueno eso parece ;D

saludos y muchas gracias por leer mi fic :D