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Helga estaba en su casa tirada después de la noche anterior, sintió que su cabeza podría estallarle, pero la sensación de alivio con el alcohol no fue igual que cuando probó aquella pastillita que Edward le había dado.
Lentamente se incorporó todo le daba vueltas y se sentía extraña, inmediatamente miro el reloj de la gran sala, ya era tarde; termino de ponerse de pie y enseguida se fue a duchar con suerte podría llegar a la mitad del día a la escuela, solo deseaba no estar en casa.
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Edward se encontraba riéndose con Wolfang y otros chicos quienes sonreían gustosos al ver la cara del brabucón ante el enojo pero a la vez de sorpresa.
-¡No puedo creer que Helga cayera tan rápido jajajaja! Vaya que tenía bien guardadito toda esa hermosura –Sonrió aún mas
-Así es y mira esta… -Edward saco otra fotografía donde el estaba encima de Helga, se veía realmente todo y como había aprovechados de ella.
-Esto es realmente sorprendente…mmm creo que es mi turno de disfrutarla ¿no?
Edward se tensó –No, ella es solo mía
-Vamos, ni siquiera te importa, además ya ganaste tus 300 dólares que más quieres…
-Bueno dame otros doscientos dólares y tal vez lo piense –Dijo el joven aprovechándose
-Solo te puedo dar cien y no es que lo pienses, es algo que está decidido –Dijo Wolfang imponiéndose –Toma y largo de aquí
El joven quedo en schok pero prefirió no pelear, al fin y al cabo había obtenido el dinero y ahora solo debía buscar el perdón de la rubia, pues pese a todo esa niña siempre le había gustado y la había llegado a querer como no quería a nadie.
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Lila se encontraba aquel día muy callada y solo miraba dulcemente a Arnold quien estaba preocupado por la joven rubia quien no había llegado a las primeras clases.
A la hora del almuerzo…
-¡¿Helga?! –Phoebe había llegado a la cafetería donde vio a cierta rubia recargada en la mesa -¿Estás bien?
-¡Demonios Phoebe no grites!
-Lo lamento Helga… ¿Porque llegaste tarde?
-Te contare más tarde…cuando no haya traidores cerca –Dijo la rubia mirando a Arnold con furia, quien inmediatamente se puso colorado.
-Nosotros nos vamos –Dijo Gerald llevándose a Arnold cabizbajo de ahí.
-¿Qué sucede?
-Aquí no, Phoebe
-Entonces vamos a otro lugar
La rubia asintió y se levantó de su lugar para seguir a su amiga, mientras eran observadas por los dos jóvenes. -¿Qué paso viejo?
-No la ayude –Murmuro dolido el joven –Pero es que no sé qué paso, ni yo mismo recuerdo todo
-¿De qué hablas? Tendrás que decirme todo despacio y por favor con lujo de detalle para entenderte, Arnold
El rubio suspiro fuertemente antes de comenzar a contar lo de la noche anterior.
Mientras tanto en el patio detrás de un gran árbol, Phoebe consolaba a su amiga quien dejo derramar más lágrimas en el regazo de la oriental.
-¿Estas segura?
-No…no sé nada, no recuerdo nada Phoebe
-Lamento mucho esto Helga, pero…te lo dijimos…Edward no era una buena persona y…
-¡Es tu primo! ¡Además de nada me sirve ahora los regaños!
-Si –Murmuro avergonzada –Lo lamento
En aquel momento se acercaron varios jóvenes entre ellos Wolfang y Lila, quienes venían con una hermosa sonrisa una triunfal y otra maliciosa –Vaya Helga, pensaba que eras menos…fácil –Soltó de pronto la pelirroja lo bastante fuerte para que los otros jóvenes alrededor escucharan.
-¿De que estas hablando señorita perfección?
-De esto –Dijo mostrándole una foto donde ella estaba con Edward desnudos…"Por dios, díganme que no es verdad, ¡Esto es una pesadilla!" pensaba la rubia dolida al ver aquella fotografía.
Lila solo sonrió sonoramente mientras Wolfang se acercaba a la rubia –No sabía que eras de esas primor, de haber sabido…te hubiera ofrecido algo mejor que una tacha –Dijo esculcando su mochila –Mira te doy una botella de whisky y cocaína que aun tenga, es buenísima, a cambio ya sabes –Se acercó para darle un beso a lo que Helga respondió negativamente aferrándose a Phoebe quien no la había soltado y furiosa trataba de protegerla.
-Ja jajajaja Helga es una alcohólica como su madre y ahora se acuesta con los chicos por una botella de whisky –Gritaba Harold riendo a carcajadas
Rhonda miraba con cierto enojo a Harold, quien no paraba de burlarse, ella realmente no sentía tanto cariño por la rubia pero tampoco era como que deseara verla mal después de todo lo que ya le había pasado.
-Vamos Helga no te hagas del rogar, ya que no eres una santurrona como todos pensábamos, ven aquí –Comenzó a forcejear con Phoebe quien no la soltaba.
-¡No me toques!
-¡Suéltala la estas lastimando, Wolfang!
-¡Tu cállate y suéltala! ¡Es una cualquiera y no le queda hacerse del rogar!
En aquel momento llego Arnold y Gerald que se interpusieron entre Wolfang y las chicas que no tenían mucha fuerza. -¡Suéltala! –Dijo el rubio tomando el brazo de la rubia tratando de que el brabucón la soltara
Sonrió maliciosamente –Esto no se queda así, luego nos vemos hermosa
Helga se abrazó a Phoebe sollozando un poco más quedito para que los demás no la vieran llorar, claro que Harold seguía haciendo bromas.
-¡Ya cállate Harold! –Grito Phoebe por lo que Harold y los demás quedaron sorprendidos al igual que Helga. –Vamos
Ambas chicas se fueron hacia la salida de la escuela donde esperaron a que los jóvenes trajeran sus mochilas.
-Aquí están
-Gracias Gerald
-Helga ¿Podemos hablar?
-No Arnoldo
-Por favor necesito que…
-¡Helga! Amor aquí estas, ¿Podemos hablar?
-No
-Quiero hablar acerca de lo de anoche por favor
-¡No quiero hablar contigo nunca más! ¡Nunca!
La rubia le lanzo una mirada llena de odio y rencor, mirada que nunca podría olvidar en su vida, sintió un poco de miedo al ver su expresión llena de odio.
-Helga…
La rubia dio media vuelta y se alejó de todos para caminar hacia su casa.
Arnold la siguió pues no deseaba dejarla sola, menos ahora que ya no tenía a nadie, bueno a Olga pero ella ahorita había vuelto a New York, pero le dejo una carta donde le pedía que la cuidara mientras volvía y eso haría.
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En una hermosa casita a las afueras de Hillwood se encontraba un hombre de cabello pelirrojo, pecoso y ojos azules, observaba a un gran hombre que estaba gravemente enfermo aun.
-¿Cómo es posible que pasara esto? –Pregunto un tanto preocupado por todo el embrollo que se hubiera generado en Hillwood.
-Yo…se supone que debía desaparecer…
-¿Quién te lo pidió?
-No puedo decirl...
Fue interrumpido por un gran quejido de parte del hombre. –Helga… -Murmuro entre movimientos bruscos de la cabeza –Mi niña…
-Doctor Horowitz su hijo está en la línea.
-Gracias Amy.
El pelirrojo tomo el teléfono para poder hablar con su pequeño hijo, mientras observaba a aquel hombre del que tanto había escuchado hablar, que de echo era el padre que alguna vez vio cuando los niños compañeros de su hijo iban de paseo o a competencias, aquello era un verdadero milagro pues había estado días sin atención alguna en una automóvil, suerte que vio cuando este hombre trataba de tirarlo al barranco.
-¿Cómo estas Eugene?
El otro hombre solo quería irse pero sabía que si escapaba en aquel momento, el pelirrojo no se quedaría con los brazos cruzados se lo había advertido…
"¿Ahora que hare?" pensaba desesperado.
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Arnold miraba una y otra vez sorprendido sin poder creer lo que acababa de ver, realmente Helga entro a ese lugar, pero ¿porque?
Había seguido a la rubia pero fue una gran sorpresa darse cuenta de que la rubia se dirigió al lugar donde se encontraba su mama ya desde hace años en rehabilitación por su adicción al alcohol.
"¿Para qué Helga vino a verla?" pensaba mientras ingresaba al lugar.
Helga iba absorta en sus pensamientos, necesitaba respuestas, respuestas que solo su mama podía darle, estaba confundida, dolida y necesitaba desahogarse y la única manera que había hallado en los últimos días era el alcohol pero ella no quería terminar como su madre pero ya tampoco quería sufrir.
Quería saber y tener un motivo para seguir en este mundo y si ni su madre podía darle ese motivo entonces ya no había nada más que…la muerte.
La enfermera de inmediato le dio acceso pues menciono que la mujer rubia había estado muy mal porque nadie la visitaba ya y los extrañaba algo que causo una pequeña luz en el corazón de Helga, quien comenzó a alegrarse demasiado pronto.
Dentro del hospital de Hillwood se encontraba una mujer rubia quien miraba sin realmente ver a la pequeña joven adolescente que tenía al frente.
-¿Mama?
La mujer miro a la joven que le llamo pero la rubia de inmediato borro su sonrisa del rostro al notar el demacrado rostro de su madre y esa mirada…mirada donde ya no había nada más que…vacío.
Hola queridos lectores
primero que nada perdonen la demora pero aqui estoy con un nuevo capitulo que espero sea de su agrado
muchas gracias a todos por el apoyo y comprension espero que les siga gustando :D
por cierto perdonen pro no agradecer uno a uno pero ando de prisa ;D prometo hacerlo en el siguiente capitulo :D
ah y tambien hay un fic mio que es "El show" tal vez en el fic no se entendio muy bien pero es un programa donde podemos hacerles preguntas y retos a los personajes y ellos deberan hacerlo asi que si desean ver algo que ustedes quieran solo envien sus reviews con lo que desean ver en ese fic y lo pondre en el proximo capitulo asi tambien si desean hacer aparicion en el mismo y como quieren salir y llamarse jejeje ;D espero que puedan darse una vuelta por ahi please :D para poder subir ya el capitulo
muchas gracias a todos lindo dia y semana ;D saludos
