"No importa cuán capacitado estés, tu solo no puedes cambiar el mundo. Pero eso es lo maravilloso del mundo"

Elle Lawliet.

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Editado 21/11/17

Puede haber OoC.

Death Note no me pertenece, solo esta idea.

Capítulo 2:

Caminó por toda la escuela en busca de su amado.

Luego de ser abandonando de nuevo, esta vez por Ryuga, se decidió por salir e ir en busca de Light. Pero el chico no estaba por ninguna parte.

Saludó a varias chicas miembro del equipo de porristas al pasar por el gimnasio, y les preguntó a algunos chicos en la biblioteca si lo habían visto, pero todos tenían la misma respuesta. Pareciera como si se hubiese esfumado de la faz de la tierra.

Estúpido Hideki, esto es por su culpa.

Pero iba a encargarse de él más tarde. Lo primero en su lista era encontrar a Light, y lograr que el castaño acepte salir con ella. Misa estaba segura que si se lo pedía con todo su encanto, él no dudaría en aceptar.

Ella siempre había usado su ternura característica para su beneficio. ¿Por qué sería diferente con Light?

Caminó por el pasillo del primer piso, cuando algo, o más bien, alguien le interrumpió el paso.

:- ¡Ouch!, ¿podrías moverte? Tengo un poco de prisa. – Misa no tenía por qué ser amable esta vez, al darse cuenta contra quien se había chocado.

Tenía el mismo color de cabello que Ryuga, pero esa no era la única razón por la que Misa lo detestaba. Era un sabelotodo, que pasaba la mayor parte del tiempo con Light, su Light, y al que Misa Amane no podía ver ni en figuritas.

Teru Mikami.

Era uno de sus compañeros de clase, y podía considerarlo como uno de los amigos de Light. Pero nunca había terminado de agradarle, ni siquiera cuando eran pequeños.

La mayoría del tiempo lo ignoraba, pero cuando se topaba con él, no podía evitar que algún que otro comentario ofensivo se le resbalara de la lengua.

:- Ah, eres tu Amane. ¿Por qué mejor no miras por donde vas en vez de echarme la culpa? O será que ni siquiera tus ojos sirven para algo.- dijo, con una media sonrisa en el rostro mientras se acomodaba sus lentes.

Él no se quedaba atrás, por supuesto.

Ahg, no tengo tiempo para lidiar contigo ahora.- pensó, mientras lo miraba con odio, pero sin inmutarse siguió su camino.

:- ¡Si buscas a Light, creo que se consiguió una mejor compañía!- aquello atrajo la atención de la joven.

:- No des rodeos Mikami, ¿con quién y dónde está?

Ahora el chico se reía por lo bajo, sabiendo que tenía a Misa donde quería. Era más estúpida de lo normal cuando Light Yagami estaba involucrado.

Aunque… ¿Quién podía culparla? Era Light, después de todo…

:- Eres tan fácil de leer Misa.- la rubia solo le lanzó otra mirada fulminante.- Bien, bien si tanto insistes, creo que estaba compartiendo uno de esos hermosos momentos con… mmm, ¿cómo se llama?... ¡Ah sí! Kyomi.

Más rápido de lo que canta un gallo, Misa se dio vuelta y corrió a donde siempre sabía que podía encontrar a Kyomi. Kyomi Takada.

Dentro de las personas que se encontraban dentro de la lista negra de Misa*, ahora agregando a Hideki Ryuga, Takada tenía su nombre escrito y subrayado con marcador rojo.

Era hermosa, popular, y para sumarle, también muy inteligente. Misa no era estúpida, pero Takada le ganaba por goleada. Era muy obvio que la chica iba a tomar un especie de interés en Light, ¿quién no? Desde hace tiempo que ha habido una competencia silenciosa entre las dos, ya que ninguna ha logrado salir con él todavía, pero Misa está preparada para defender lo que es suyo. A toda costa.

Gracias a Dios estaban donde ella pensaba. En el patio, sentados en un rincón. Podía ver a su Light con un libro, mientras Takada le hablaba y la vez anotaba algo en su cuaderno. Por suerte este no se veía muy interesado en lo que ella decía.

Estaba a punto de correr hacia ellos, cuando un brazo la detuvo en seco. Se giró, y se aguantó gritar con frustración al ver a Mikami. De nuevo.

:- ¿Tu otra vez? ¿No vez que Misa tiene cosas que hacer? ¡Deja de estorbar!

Mikami la miró sin expresión en el rostro, ignorando todas las burlas que podía decirle sobre que ella se llamara a sí misma en tercera persona. En cambió dijo:

:- Escucha Amane, fue divertido, pero entre tú y Takada… creo que sabes bien a quien prefiero. Así que deja de arruinarle las cosas a Light, y piérdete de una vez. ¿No tienes alguna reunión con las porristas, o algo por el estilo?

:- Si piensas que voy a hacerte caso a ti, estas muy equivocado. Así que largo.- Le dijo, mientras lo empujaba y se dirigía a donde se encontraba su amado. Esta vez su plan no iba a fallar, menos por el idiota de Mikami.

:- No me dejas opción entonces, Amane…- murmuró por lo bajo, mientras veía como Misa se acercaba a donde se encontraban su mejor amigo y Takada. No era que fuese un fan de la idea que Kyomi saliera con su mejor amigo, pero, en comparación con Misa, ella era mucho más fácil de tolerar. Si tenía que tomar medidas drásticas para poder ayudar a Light, no lo dudaría ni por un segundo (aunque eso significara dañar sus ideales de justicia)

Fue entonces, que, con toda la fuerza en sus pulmones, gritó:

:- ¡Oigan, escuchen todos!- su plan funcionó a la perfección, todo el mundo que se encontraba en el patio giró a verlo, hasta Light y Takada. Misa fue la única excepción.- ¡Misa Amane acaba de confesarme de que está completamente enamorada de Goro Takimiro!- Esto atrajo la reacción que Mikami esperaba. Todas las personas presentes se partieron de la risa, incluyendo a Takada. Light lucía un poco confundido, pero una pequeña sonrisa se hizo visible en sus labios.

Y no solamente eso, daba la casualidad que Goro Takimiro, el mayor nerd de toda la escuela, estaba pasando por ese mismo lugar, justo cuando Mikami habló. Su cara se iluminó completamente, y se giró rápido para ver a Misa. Tenía una gran sonrisa en el rostro, mientras le gritaba.- ¿Es cierto? ¡Misa, yo también estoy enamorado de ti! ¡Ya no tenemos que guardarnos lo que sentimos, podemos estar juntos! ¡Misa! ¡¿Misa?!

Las risas aumentaron, pero Mikami no pudo oír más de la situación, ya que, una furiosa Misa Amane había empezado a perseguirlo por todo el patio.

Todo sea por Light.- pensó el moreno, mientras se metía dentro de una galería. Ya que sabía que si Misa lograba alcanzarlo, el resultado no iba a ser bueno.

Ese… ese… ¡Maldito!- pensaba Misa mientras perseguía al idiota de Mikami. ¿Cómo demonios se atrevió a hacer una cosa como esa? No solamente la dejó terriblemente mal en frente de su Light (ya que ella no ama a nadie más que él), sino que también avergonzó a Goro.

No era su amiga, pero no festejaba cuando los estudiantes se humillaban entre sí.

Menos si el idiota causante de eso no era nadie más que Teru Mikami.

:- ¡Te mataré idiota!- seguía gritando, mientras esquivaba a los alumnos que aparecían en el corredor.

Gracias al cielo, luego de correrlo por al menos diez minutos, Misa pudo acorralarlo en uno de los corredores, y comenzaron una pequeña pelea mientras las demás personas los animaban. Ella no necesitaba que los profesores le llamen la atención el primer día, pero situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Así que siguió tironeándole del pelo, mientras él trataba de zafarse, hasta que vio por el rabillo del ojo a su amado llegar para rescatarla.

Lástima que la bruja de pelo negro se encontraba detrás de él.

:- Misa, Mikami, paren ya. Están llamando la atención de todos. Los directivos no tardarán en venir, ¿Acaso quieren eso en su primer día?

¡Sí!, es la segunda vez que Light me habla en el día, ¡y no tuve que iniciar la conversación yo primero!

Misa estaba a punto de obedecer a futuro novio, cuando un comentario de la bruja la detuvo.

:- Además Misa, no pasa nada. Goro es un lindo chico ¿no te parece Light?

Mikami rio por lo bajo, lo que hizo que se avivara el fuego dentro de ella. Siguió tirándole del cabello, mientras Light trataba de hacer que se controlara, y los estudiantes continuaban gritando. No ayudando en absoluto a que se calmara la situación.

Un comentario, sin embargo, la dejó momentáneamente paralizada; al igual que a todos los alumnos que se encontraban en el mismo lugar.

Estaba bastante segura que el mismo no provenía de la boca de su Light.

:- Yagami, lo que estás haciendo no tiene sentido. Estoy un 99% seguro que la señorita no va a parar hasta que le cause alguna herida, aunque no sea grave, al chico que tiene bajo su agarre. Mi consejo es que ambos se retiren, y que dejen a los directivos lidiar con el desastre, ¿no te parece?

Se había hecho un gran silencio, y cuando terminó de hablar, Misa no necesitó mucho tiempo para saber de quien se trataba en realidad.

Hideki Ryuga se encontraba apoyado contra uno de los casilleros, lejos de la ronda de alumnos, que ahora comenzaban a dispersarse; leyendo otro libro. Misa estaba segura que lo que había dicho lo hizo sin si quiera levantar la cabeza.

Light estaba sorprendido, la rubia pudo observar. Pero rápido se recuperó, y una sonrisa se hizo visible en sus perfectas facciones.

:- Creo que tienes razón, Ryuga.- le dijo, mientras Misa lo miraba con la boca abierta.- Todos deberían ingresar a sus respectivos salones, o esperar a que los directivos vengan. Es su decisión.- cuando terminó de hablar, todos los presentes se retiraron a sus aulas, dejando solo a Misa, Mikami, Light, Takada y el insoportable de Ryuga.- En cuanto a ti Misa.- la aludida soltó a Mikami y se giró a mirar al castaño. Este le dirigía una mirada de desaprobación.- Estoy bastante decepcionado Misa, creo que una presidenta del consejo estudiantil no tendría que actuar así, ¿no te parece?

Ella se sentía mal, sumamente avergonzada. Light parecía casi un adulto, retándola por robarse un dulce. Definitivamente no pensó que así se desarrollaría el día.

:- ¿Esa chica es presidenta del alumnado? Supongo que uno ve algo nuevo todos los días.- comentó Ryuga, con un tono sarcástico en su voz, ganado una sonrisa de Light y risas de Takada y Mikami. Mientras Misa apretaba los puños tratando de no gritarle, ni estallar en llanto. Se sentía muy avergonzada. Los cuatro la trataban como una niña, como una tonta que no era capaz del cargo que ocupaba.

:- Yo soy el vicepresidente.- dijo Light, y luego volvió a mirar a Misa.- Creo que tendremos una charla más tarde, Misa. Sabes que no toleramos esa clase de comportamiento tan…

:- Inmaduro.- terminó Ryuga, haciendo que las orejas de Misa se pusieran rojas y le dieran ganas de llorar. Tenía que salir de ahí, pronto.- ¿Cuántos años tienes, exactamente?- ahora la miraba a ella, con esos ojos negros llenos de aburrimiento.

Se lamió los labios y, con la poca dignidad que le quedaba, se dio media vuelta y se fue. No iba a dejar que ese malvado la siguiese humillando.

Pronto iba a vengarse de Takada y de Mikami. Por haberle hecho pasar por todo eso. Y también iba a demostrarle a Light que ella no era una niñita, sino una mujer, hecha y derecha.

Iba a dejar a Ryuga para el final, como la cereza del postre. Pero eso sí, lo iba a sufrir mucho peor que los otros dos. Solo llevaba un día aquí y ya había humillado a Misa mucho más de lo que había hecho Takada en toda su vida.

Ya me las va a pagar.

:- ¿Acaso es normal por aquí no responder cuando te hacen una pregunta?

Mikami se rio, este tipo sí que le había salvado el pellejo.

Ahora Ryuga centró su atención en el otro muchacho. Su sentido de la justicia activado, y, aunque realmente no era su problema, decidió meterse en aquella situación del todo.

Ya había logrado que la otra pagara, después de todo.

:- Yagami.- llamó Hideki al castaño.- No sé si es de mi incumbencia, pero ya que hice justicia con la señorita, creo que no debería dejarse a medias.

:- ¿A qué te refieres Ryuga?- preguntó Light, extrañado.

:- Se necesitan dos personas para comenzar una pelea. Y creo que este chico de aquí es nuestra "x" faltante para terminar la ecuación.- dijo mirando a Mikami.

:- Es cierto.- exclamó Light mientras miraba a su "amigo". Su historia con Mikami era demasiado larga como para considerar al pelinegro un amigo. – Mikami, luego veré el castigo para ti. Como vicepresidente tengo el poder para castigarte si creo que tu comportamiento es indebido, y en este caso, no solo yo soy el que piensa eso.

:- ¡Oh vamos, Light!- exclamó Takada.- Solo estábamos divirtiéndonos, no hay nada de malo en eso.

:- Ya lo dije.- dijo Light, duro.- Lo siento Mikami, luego me reuniré contigo.

:- Está bien, Light.- si esto lo decía Light, por algo era. Mikami jamás discutiría con él. Pero una cosa le quedó clara: ese Ryuga no era alguien en quien confiar.

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:- Creo que fue increíble, ¿no te parece?- no recibió respuesta, su amigo lo ignoraba.

El profesor seguía sin entrar, pero su mejor amigo no hacía más que jugar con su estúpido videojuego. Ignorando, como siempre, todo lo que le decía el rubio.

:- ¡Oye! Dios, ¿puedes dejar esa mierda? ¡Te estoy hablando, Matt!- Mello tuvo que tomar medidas drásticas: le arrebató el videojuego. Ganándose así, un berrinche del pelirrojo.- ¡A ver si me escuchas de una vez, idiota!

:- ¡No tenías que apagarlo! Me tomó dos días pasar ese nivel…- Mello rodó los ojos. Su amigo podía convertirse en una reina del drama por cosas como sus juegos.- A ver, ¿qué es tan importante como para interrumpirme?

:- Que lo que hizo L hoy, ¡fue increíble! ¡Los dejó a todos callados!

Era el turno de Matt para poner los ojos en blanco. Mello era un completo lame botas cuando se trataba de L.

:- Eso podría haberlo hecho cualquiera.- Mello entrecerró los ojos hacia él.- Incluso tú o yo.

:- Pero no lo hiciste.

:- Touché.- dijo, y ambos rieron.

Era cierto. L, o como se hacía llamar en esta escuela, Hideki Ryuga, siempre terminaba las peleas de la mejor manera. Era el más inteligente del orfanato, después de todo. Esas cosas como lo de hoy eran costumbre, aunque Mello no podía evitar sorprenderse cada vez que lo veía en acción.

Admiraba a L con todo en su ser.

Cada cosa que este hacia era como si un fanático estuviese viendo a su banda favorita en backstage.

Matt no era tan como su amigo. Él también admiraba a L, pero no lo tenía como su dios o algo parecido. Se llevaba bastante bien con él, pero no planeaba seguir sus pasos ni nada por el estilo.

Al contrario del rubio sentado junto a él.

Aunque no iba a negar que la situación en la que se encontraron hoy fue divertida.

Ver a Misa Amane, una de las chicas más sexys de toda la escuela, peleándose con otro chico, y que L los detuviera a todos los que estaban ahí en seco, fue bastante hilarante.

No tardarían mucho en darse cuenta del gran potencial que tenía L. Era un genio, eso sin duda. Pero aún no se hacían a la idea de verlo en una escuela de verdad.

Nunca había sido alguien sociable, al contrario de Mello y Matt, así que el comentario que había soltado al aire sobre Misa siendo inmadura era bastante común, en cuanto a lenguaje del pelinegro.

Oh sí, ellos no habían vuelto a sus aulas, sino que se había quedado espiando hasta que Misa había desaparecido.

Dios esa chica era ardiente.- Pensó Matt, mientras el profesor entraba al salón y lograba arrebatarle su juego a Mello.- Si siguen ocurriendo incidentes así, este va a resultar ser un año muy divertido.