Editado 26/11/17
"Tengo dos reglas. Primera: nunca me equivoco. Segunda: si me equivoco… volver a la primera regla"
Elle Lawliet.
Capítulo 3:
Misa estaba deprimida.
Primero y principal, su primer día de escuela no había resultado para nada como ella había esperado. Volvió a ser humillada por Mikami y Takada, quedó como una niña inmadura en frente de su Light, e iba a tener que lidiar con esa nueva molestia: Hideki Ryuga.
Luego de salir dramáticamente con la poca dignidad que le quedaba, Misa se encaminó hacia cualquier lugar en donde podría terminar su primer día en paz.
Corrió, entonces, hacia el gimnasio, donde se encontraba el equipo de porristas. Misa decidió descargar todo aquel mal humor en el entrenamiento.
Cuando terminaron, se decidió por algo más arriesgado: solucionaría las cosas con Light. Hablaría del malentendido que ocurrió con Mikami, de su castigo, y trataría, de a poco, de persuadirlo para que saliera con ella. Si se apegaba al plan todo saldría más que bien.
Lo que no se adhirió al plan, sin embargo, fue que Hideki Ryuga estuviese en el salón del consejo estudiantil. Manteniendo una charla amistosa con su Light, en el preciso momento en que la rubia lo quería para ella sola.
:- Light…- dijo ella un poco avergonzada. Al recordar el incidente de la mañana sintió como sus orejas ardían de vergüenza.
:- Oh, hola Misa.- menciono este, cuando la notó en la puerta.- Estaba hablando con Ryuga sobre privilegios para los estudiantes. Y, la verdad, te estábamos esperando.
Eso sorprendió a Misa.
:- ¿En serio?
Light rio un poco.- ¡Así es! No podemos tomar decisiones sin nuestra presidenta ¿Oh si?
Con esa sola oración el ánimo dio un giro de ciento ochenta grados. Ese era el efecto que tenía Light en ella, y eran una de las razones por cuales le gustaba. Era un caballero.
:- Aunque estábamos a punto de anotarlas. Por lo que tu participación no haría, en realidad, la gran diferencia.
Y ese otro comentario bastó para que ahora estuviese furiosa.
Enserio, ¿de dónde salió este tipo? ¿Cree que puede venir aquí, robarme mi lugar como presidenta, y robarme mi tiempo con Light? Bueno, estás completamente equivocado, Ryuga.
:- Bueno, pues para tu información ya estoy aquí. Y yo soy la presidenta, no tú. Si no te gusta, ahí está la puerta.- dijo señalando por donde había entrado con una expresión triunfal en el rostro. Eso le enseñará.
:- Vamos Misa, no hay porque ser tan cruel. Ryusaki solo está tratando de ayudar. La verdad es que tiene ideas muy buenas.
¿Ryusaki?
:- ¿Ryusaki?- preguntó Misa, ahora en voz alta.
:- Me conocen por muchos nombres, pero si esta clase charla se va a convertir en rutina puedes llamarme Ryusaki.- dijo el moreno, mientras Misa lo veía adoptar esa posición extraña en la silla. También le llamo la atención la forma que tenía de morderse el dedo pulgar, no tenía casi nada de uña.
Tenía temor de que comenzara a chupárselo como si fuera un bebe.
:- No estoy interesada en hacerlo, así que si puedo evitarlo, mucho mejor.
:- Entonces llámame Ryuga.- dijo, sin ninguna expresión el rostro. Lo que por alguna razón irritó a Misa todavía más.
:- Bueno, bueno.- Light trató de mantener la calma, ya que sentía que algo malo iba a pasar si no le ponía un freno al asunto.- Creo que deberíamos escuchar las propuestas de Ryuusaki y considerarlas, Misa. Él podría sernos muy útil en el consejo, como otro vicepresidente…
:- Estoy interesado.- comentó Ryus… Ryuga, mientras jugaba con un mechón de su cabello. ¿Qué no puede quedarse quieto un segundo?- Podría formar parte del consejo, y trabajar con Light-kun. Haríamos avances necesarios en la escuela, en muy poco tiempo.
No, no, no, no y no. Esto no puede ser. Si ese estúpido forma parte del consejo, mis planes de poder entablar una relación más profunda con Light se irían por el drenaje. Tenemos que ser él y yo, solos. No con un bicho raro arruinándonos las cosas.
:- No creo que esa sea la mejor de decisión...- comentó Misa, con un tono relativamente serio (jamás había hablado seriamente hasta ese momento). Creo que con una sola presidenta y un vicepresidente es suficiente. Gracias por las ideas que trajiste, pero no creo que necesitemos nada más.
Light se había quedado perplejo, nunca la había viso así. Ryuusaki, en cambio, la miraba con la misma indiferencia.
:- Ahora… si puedes retirarte...- semi ordenó Misa, siguiendo con su acto.- Light y yo tenemos cosas que necesitamos discutir a solas.
Ryusaki se levantó de su silla y se quedó mirando a Misa por un largo rato, justo como lo había hecho en el salón de clases antes de salir. Sin embargo ella estaba determinada a seguir con su plan, y lo necesitaba a él afuera.
:- Muy bien.- dijo el mencionado anteriormente. Light iba a protestar, pero lo detuvo.- Descuida, aún tengo muchas otras cosas pendientes, no es una gran pérdida para mí. Pero, Yagami-kun, creo que debes vigilar mejor a tu novia. Después de todo, sus celos son innecesarios.
Luego abandonó la sala, dejando a Light y a Misa boquiabiertos.
El primero se recuperó más rápido que Misa, quien seguía sin poder creer lo que acababa de suceder. Se giró a ella con una expresión cansada y le dijo:
:- ¿Enserio pensaste que Ryuusaki estaba aquí para ligar conmigo, Misa?
Ella lo miró, y antes de que pudiese pensar una respuesta coherente, su naturaleza actuó, y siguió sus instintos.
:- ¡Light, él es un pervertido! Y también es una persona mala y sin modales. No tiene por qué formar parte del consejo. Es más, no voy a permitirlo.- al terminar se cruzó de brazos. Sabía que lo que había dicho era infantil, pero aun así, era la única manera de convencer a Light para que no deje participar a ese Ryuga.
El castaño se pasó las manos por la cara, sin ganas de lidiar con Misa, ni con nadie más. Estaba muy cansado, y solo quería irse a su casa a descansar. Quizás leer un rato, pero eso era todo.
:- Misa, escucha. Tus razones están completamente fuera de contexto. Ryusaki es un buen candidato para el consejo, quieras tú o no. Si quiero puedo hacer que me nombren a mi presidente y traerlo aquí por mis medios, lo sabes.- se dirigió hacia la puerta.- Así que te recomiendo que hagas las paces con él, y que te tomes esto en serio. Hasta mañana.
Y así fue como el ánimo de Misa se volvió depresivo al instante.
Ella amaba a Light, lo sabía, lo supo desde hace mucho tiempo; y haría cualquier cosa por él. Pero lo que le estaba proponiendo…iba a causarle un gigantesco dolor de cabeza. Ella sabía que se encontraba en la cima solo por su popularidad, y era obvio que Light podría terminar siendo el presidente con solo mover un dedo. Así que era aceptar, o retirarse de la jugada; ya que sabía que no iba a poder convencerlo de lo contrario, por mucho que quisiera.
Salió de la sala, rendida, y caminó hasta llegar a su casillero. Las clases ya habían acabado y ella era la única, salvo los profesores y el conserje, que quedaba en la institución.
Guardó los libros en su mochila, cuando sitió algo que le golpeaba el tobillo. Miró hacia abajo y divisó un tren de juguete, que parecía estar a control remoto o a baterías, que seguía chocando indefinidas veces contra su pie.
Aquel pequeño incidente fue como la gota que rebalsó el vaso: todos los sucesos del día crearon un volcán de rabia a punto de estallar.
Este había sido sin dudas, el peor primer día en la historia de los primeros día.
Sin pensarlo dos veces, tomó el tren y lo arrojó con toda la fuerza necesaria contra la pared, rompiéndolo en varios pedazos.
Eso se sintió bien.- pensó Misa. La adrenalina del momento ida, junto con parte de su energía negativa.
:- Oye.- escuchó a alguien susurrarle.- ¿Has visto un tren de…?
Misa se dio vuelta, para encontrarse con un niño, vestido con el uniforme de la escuela.
¿No habían terminado ya las clases?
Se dio cuenta que miraba con una mueca el tren hecho pedazos, y sintió a la que llamaban culpa golpearla profundo en el estómago.
¿Es que nada me sale bien hoy? Es solo un niño, y yo destrocé su juguete…
:- Oye niño, yo…
Levantó una mano, mirándola con enfado. O… bueno, en realidad no estaba segura. Antes de que pudiese darle un nuevo vistazo ya había cambiado su mueca por completa indiferencia.
Al igual que…
Oh no.
:- Para. No necesito oír nada.- dijo, mientras caminaba y agarraba el tren.- Se consiente de que me debes un tren, y sale mucho más de lo que seguramente puedes pagar, niña tonta.
Oh no, eso sí que no. Misa había tenido un día demasiado terrible para que este niñato de pelo blanco se lo arruine aún más. Ella no se iba a quedar con los brazos cruzados esta vez.
:- ¿No estás un poco grandecito para jugar con trenes? ¿O es que te confundiste de escuela? Este es el secundario, niño; no el jardín de infantes.
Él la volvió a mirar sin expresión en el rostro, las semejanzas crecían; al igual que el mal humor de Misa.
:- Para tu información, tengo trece años. Pero seguramente soy más inteligente que tú, y que todos tus compañeros de clases. Ahora si me disculpas, debo irme.- una pequeña pausa, antes de irse agregó.- No te olvides de que me debes un tren.
Y con eso, el niño no tan niño, se dio media vuelta y dejó a Misa con los insultos a punto de salir de su boca.
Los hombres pueden ser tan irritantes.
Maldiciendo para sus adentros, recogió sus cosas y salió de la escuela. Ahora solo quería llegar a su casa y relajarse. Definitivamente necesitaba descansar.
Recorrió todo el camino hasta su casa sintiéndose bastante deprimida. Nada que ver de cómo estaba cuando el día apenas había comenzado. Parecía que le hubiesen drenado toda su buena energía, todas sus ganas de vivir.
El sol iba a desaparecer pronto. Mientras Misa caminaba algunas cuadras más, pudo notar el cambio en el cielo. Los colores naranja brillantes, y como había empezado a hacer mucho más frio. Se arrepintió de no haber traído un abrigo.
Por suerte, llegó antes de que anocheciera. Su nana no estaba en casa cuando entró, así que directamente se dirigió a su habitación. Lo único que quería hacer era dormir.
Subió las escaleras y se cambió el uniforme por la ropa más cómoda que pudo encontrar. Misa usaba un estilo de ropa bastante… peculiar entre las chicas de su edad. Bastante atrevido si se lo quiere definir, así que no era muy probable que tuviera ropa cómoda. Sin embargo, aún guardaba algunos piyamas que usaba solamente cuando estaba enferma o de muy mal humor y no planeaba salir de su habitación.
Su plan había fracasado, ¡y recién era el primer día! Vaya manera de bajarle el ánimo a una chica. Pero aun así, Misa sabía que no debía darse por vencida. Solo que ahora estaba muy deprimida y cansada por su horrible día, como para pensar en algo.
Estaba a punto de acostarse a dormir, cuando escuchó sonar su computadora. Era el sonido que ella había programado para su correo electrónico. Trató de ignorarlo, pero su curiosidad ganó, y rápidamente tomo la máquina y se metió dentro de la cama.
Por un breve momento, pensó que tal vez era su Light, que le había mandado un mensaje. Sin embargo, descartó esa posibilidad apenas vio el remitente.
Revista PopTeen*
A Misa se le aceleró y paró el corazón en el mismo momento.
Hace poco ella había mandado unas fotos para intentar iniciar su campaña de modelo, pero nunca creyó que fueran a responderle; menos una importante revista como lo era PopTeen.
Tomando una bocanada de aire, continuó leyendo la carta.
Señorita Amane, es un placer informarle que hemos visto sus fotografías y varias personas del grupo encargado de las modelos más jóvenes han quedado encantados. Sabemos que aún no es una adulta legalmente, pero si desea dedicarse a la carrera de modelaje seremos sinceros con usted. Tiene un gran futuro por delante. Si le interesa, respóndanos lo antes posible, y arreglaremos un encuentro para poder empezar a trabajar.
Atte.,
Revista PopTeen.
Misa tenía problemas para respirar; no podía creerlo. Tuvo que leerlo unas cuantas veces más para darse la idea de que esto era real, que en realidad estaba pasando. Era su gran oportunidad, su puerta para entrar al mundo del modelaje.
Con una gran sonrisa en el rostro, escribió una respuesta para la revista, y luego dejo su laptop a un lado. Se acostó y trató de conciliar el sueño.
Tal vez su día no había resultado tan malo, no en realidad.
Bueno, hola a todos y espero que les haya gustado el capítulo. Sé que puede parecer un poco aburrido por ahora, pero la cosa se pondrá mucho más jugosa pronto, se los prometo.
Los * significan puntos que quiero aclarar al final de la historia. El primero, me pareció una gran ironía y comparación de, una lista negra, con la verdadera Death Note. Espero que lo hayan captado. Si no… bueno, se lo pierden.
El otro, es porque no creo que la revista para la que trabaja Misa en Death Note, sea la primera para la cual haya trabajado. Así que me tomé la libertad de buscar alguna revista famosa en Japón y hacer que Misa trabajara allí.
Eso es todo, nos leemos la próxima. Á la prochaine, mes amours.
-Vigigraz
