Editado 2/12/2017


"Mires a donde mires, hay gente sin la cual el mundo estaría mejor"

Light Yagami.


Capítulo 4:

Al día siguiente Misa se despertó un poco más cansada que lo usual.

Ya que, en vez de dormir cuando había dejado su laptop a un lado, se la pasó imaginando como iba a ser si la contrataban para la revista. La ropa de diseñador que usaría, y a la gente que conocería. Para después pensar en maneras de vengarse de Mikami y Takada, sin ponerse en humillación ella misma. Lamentablemente, cada cosa que Misa planeaba resultaba ser muy simple o muy tonta, y ella necesitaba algo grande. (Tampoco quiso admitir que cada vez que pensaba alguna estrategia la cara del estúpido de Ryuga se aparecía en su mente llamándola inmadura)

En síntesis, Misa tuvo muchas horas menos de sueño que de costumbre. Así que cuando Natsuki la despertó, estaba completamente exhausta.

Sin embargo, puso su mejor sonrisa falsa, y se vistió para ir a la escuela. Desayunó lo más rápido que pudo, y mantuvo su celular prendido con su mail abierto, para así poder saber exactamente cuándo le llegaría alguna noticia de PopTeen.

Les mandaste tu respuesta ayer, tienes que calmarte. No van a responderte ahora.- pensó Misa, mientras se despedía de su nana y hacía el recorrido de siempre hacia el instituto.

Aun así, sus nervios eran gigantescos y no podía dejar de pensar en aquella revista.

Cuando llegó a clase, sin embargo, levantó su cabeza del teléfono y divisó a Light, sentado en el mismo lugar que ayer; temprano como siempre.

Lamentablemente, al verlo, un recuerdo del día de ese mismo día se le apareció en su cabeza:

Así que te recomiendo que hagas las paces con él, y que te tomes esto en serio. Hasta mañana.

Esa era exactamente la última oración que le había dicho Light antes de salir del salón.

Y ahora Misa estaba todavía más nerviosa. Tomó su mochila con fuerza, evitando mirarlo a la cara.

Había probabilidades de que él no lo recuerde, pero Light era muy inteligente, y casi nada se le escapaba de las manos. Misa maldijo por lo bajo mientras tomaba asiento. No podía enfrentarlo ahora; necesitaba más tiempo.

No había hablado con Ryuga desde que se fue casi obligado del salón presidencial, y no planeaba volver a hacerlo. Pero como Light dijo, si no hacía las paces con él, le iba a costar su tiempo extra con su amado, y su puesto como presidenta.

Misa no podía perder todo eso.

Estúpido Ryuga, todo esto es por su culpa. Si no se hubiera entrometido todo estaría más que bien. – pensó, mientras le daba una mirada al pelinegro. Estaba sentado delante de todo, como el día anterior, pero ya no había ojos de sus compañeros de clase mirándolo curiosamente.

:- Muy bien alumnos, espero que hayan leído el primer capítulo de "Antígona"*, ¿alguien querría relatarlo?

Nadie dijo nada, por lo que la profesora negó con la cabeza.

:- Me lo veía venir. Pero, como seguramente saben, esto es una escuela, no un grupo para pasar el tiempo. Así que ahora, como castigo, voy a darles un trabajo que va a representar más de la mitad de la calificación del semestre.

Se escucharon quejas. Misa no pudo aguantar y también refunfuñó.

No era fan de la lectura, menos de los libros que daban en la escuela. Así que iba a tener que esforzarse mucho para hacer bien ese trabajo.

:- Y otra cosa: yo voy a elegir las parejas.- más quejas, pero la profesora los calló al instante.- Sin peros. Les pasa por no cumplir con lo que corresponde. Muy bien, vamos a seguir adelante y las diré al final de la clase.

Así, la profesora comenzó a hablar del tema que iban a ver: Mitología Griega, mientras Misa se lamentaba en su asiento. Si no podía elegir a su pareja, por lo menos esperaba que le toque con alguien listo. Si era su Light, mejor. Aunque aún no estaba lista para enfrentarlo después de lo de ayer…

Lo miró de reojo, y lo vio anotando concentrado en su cuaderno, mientras la profesora explicaba. Sí que era un chico aplicado. Una sonrisa se hizo presente en los labios de la rubia, mientras comenzaba a soñar despierta.

Como todo en su vida, no duró mucho. Un llamado de atención la sacó de su fantasía.

:- ¡Amane! ¿Puede ser tan amable de dejar de mirar al señor Yagami y prestar atención? Muchas gracias.

Las mejillas de Misa ardían, y muchos de sus compañeros se rieron por lo bajo. Light miró al frente, Misa no pudo distinguir ninguna expresión en su rostro.

Buena forma de no llamar la atención, Misa.- la reprimió su cerebro, y terminó por decidirse en prestar un poco de atención. No quería que la profesora la cachara de nuevo.

:- Muy bien, entonces, ¿puede alguien decirme como se llamaban los tres dioses principales y más importantes…? De acuerdo, no se maten por responder.- dijo con sarcasmo al ver que nadie participaba.- A ver quién…- sus ojos se posaron en Misa. Oh no.- Amane, si es tan amable.

Ahora tenía los ojos de todos en ella, y no tenía la menor idea de la respuesta. Maldición, no quiero quedar como una tonta en frente de Light.

:- Yo, eh…

:- Zeus, Poseidón y Hades.- se escuchó una voz, que lamentablemente, Misa ya conocía muy bien.- Son los tres hermanos: Zeus el dios del rayo, Poseidón el de los mares, y Hades del inframundo. Aunque todo el mundo sabe que Zeus es la cabeza del monte Olimpo, en realidad.

:- Es cierto.- comentó Light, ganándose la atención de la profesora. Él siempre era el primero en la clase, y aunque Hideki le cayera bien, no iba a dejar que le arrebatara su primer puesto.- Los tres son hermanos, pero no sienten afecto entre sí. Hades ha intentado volver al Olimpo pero Zeus siempre lo delega a su lugar, en el inframundo.

:- ¡Muy bien alumnos!- luego miró a Misa.- Creo que tendrá que leer el libro para la próxima, señorita Amane.- le advirtió. Luego se giró para ver a Hideki, quien estaba inmerso en otro libro, Misa pudo notar.- Estoy impresionada señor Ryuga, y también de usted, Yagami.- le dijo al castaño, y este sonrió. Luego, le echó un vistazo al reloj, y anunció para toda la clase.- Ya que está por terminar la hora, será mejor que designe las parejas. Recuerden, no quiero quejas, esto se lo buscaron ustedes mismos.

Misa escuchó mientras llamaba los primeros nombres, obviando el suyo. En un momento dijo el de Light, pero le tocó con otro chico al que Misa no conocía. Aunque admitía que estaba feliz de que ni Mikami ni Takada estuvieran en esta clase, no podría aguantarlos. Menos si los tuviese de compañeros en su proyecto.

Sería el mismísimo infierno…

Por fin, luego de lo que pareció como una eternidad, dijo su nombre.

:- Y por último, Amane con… Hideki Ryuga. Muy bien eso es todo, pueden retirarse.

Misa se quedó petrificada en su asiento.

Esto tenía que ser una broma. Una maldita broma de mal gusto.

Iba a levantarse para hablar con la profesora, pero esta se había ido; al igual que la mitad del alumnado.

Oh por dios, ¡¿acaso soy tan lenta?!

Se lamentó en silencio, mientras enterraba la cabeza en sus rodillas. Irónicamente, aquella situación le hizo recordar a las películas que tenía almacenadas en su habitación: en donde la protagonista queda emparejada con el chico que detesta y luego, por arte de magia, POOM se enamoraban.

Pues, gracias al cielo, aquel no era su caso.

Y, al llegar a casa, quemaría todas esas estúpidas películas…

:- Amane.- oyó a alguien llamarla, y tuvo que reprimir un grito de frustración. El hombre no cambiaba el tono de voz para nada. Parecía alguna clase de robot parlante.

:- ¿Qué?- preguntó ella molesta. Levantó la cabeza y se encontró la persona que menos quería ver en este momento:

Hideki metió las manos en los bolsillos y la miró con su expresión de aburrimiento cotidiana.

:- Solo quiero que sepas que me va a ir bien en este proyecto. Así que espero que colabores, o que me dejes el trabajo a mí y yo lo prepararé. No quiero errores.

Misa tuvo que procesar lo que había dicho. ¿Acaso la estaba subestimando?

:- ¿Me están diciendo que no quieres que haga el trabajo porque seguramente cometeré errores?- preguntó la rubia, indignada. Ryuga solo se encogió de hombros.

:- No dije eso exactamente, pero sí. Prefiero hacerlo solo.

:- ¡Oh por supuesto que no!- gritó. El chico le estaba agotando la poca paciencia que tenía. No sabía que era lo que esperaba Light, pero ellos nunca iban a llevarse bien; eso era obvio. Las únicas veces que hablaron, él la trató como una tonta. ¿Cómo iba a llevarse bien con alguien así?- Escúchame: yo no te agrado y tú no me agradas. Pero el trabajo es de los dos. Así que los dos lo haremos, ¿entendido?

La miró con el ceño fruncido, Misa estaba orgullosa. Por fin había podido hacerle cambiar esa expresión de nada que tenía continuamente en el rostro.

:- Como quieras Amane, pero el trabajo tiene que ser de diez. Sino lo haré yo solo.- luego dio media vuelta y salió por la puerta. Dejando a Misa con una sensación de deja vu.

Irritada, guardó sus cosas y se fijó en su celular para ver si había noticias de la revista.

Y, por suerte, no estaba errada esta vez. Tenía un nuevo correo electrónico.

Con alegría, salió al pasillo. Estaba por abrirlo, cuando alguien que venía corriendo a toda velocidad causó que Misa se tropezará y terminara en el suelo. Otra vez.

Su rodilla dolía, y por el impacto, su teléfono había salido volando, estrellándose contra el suelo.

Misa rápidamente lo levantó, y para su desgracia, estaba roto. Sentía como las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos. Ni siquiera pudo leer el mail de PopTeen.

:- ¿Está roto? Lo siento mucho, de verdad. Ay no, no llores, en serio. No fue mi intención, te lo repararé, o… compraré otro, ¡lo que sea!

Misa se secó rápido las lágrimas, no iba a dejar que nadie la viera llorar. Menos ese idiota que causó todo aquel alboroto en primer lugar. Se giró, y pudo ver que el atacante no debía tener más de quince años. Era pelirrojo, y, aunque tenía el uniforme puesto, llevaba unos goggles amarillos en la cabeza. Tenía una expresión de arrepentimiento en el rostro, y Misa sintió un poco de su enojo evaporarse.

Matt, por el otro lado, no se había dado cuenta que había chocado contra alguien. Menos que ese alguien era Misa "la deliciosa" Amane. Trató de controlar el rojo de sus mejillas, y calmarse. Era la primera vez que hablaba con ella, no podía arruinar ese momento.

:- De verdad lo siento, te juro que no fue mi intención…

:- No pasa nada.- dijo y una pequeña sonrisa jugó en los labios de la rubia.- Tenía que comprarme otro de todos modos. Y si lloré no es por esto te lo aseguro, creo que fue un acumulo de cosas, así que tranquilo.- dijo Misa, mientras comenzaba a alejarse. Pero Matt, ya un poco más calmado, sintió un poco de curiosidad, no quería dejarla ir tan rápido.

:-¡Espera! Yo… eh, sé que no nos conocemos, pero si necesitas ayuda o algo, em, puedes llamarme, o lo que sea…- miró el teléfono roto en las manos de la rubia y tuvo que aguantar pegarse a sí mismo.- Bueno llamarme no exactamente, pero… entiendes lo que digo, ¿no?

Misa no pudo evitar reír. El chiquillo era de lo más adorable, y era la primera persona con la que Misa se sentía cómoda. Asintió y le dijo que anotara su número de casa. Ahora que no tenía celular tenía que buscar otra alternativa para comunicarse.

:- Bueno, debo irme, o llegaré tarde a clase.- comentó la rubia.- Soy Misa Amane, por cierto.

:- Matt.- dijo el chiquillo, mientras se alejaba por otro pasillo.- ¡Nos vemos, Misa!

Y, mientras ella caminaba a la clase de física, se sintió bien. Por primera vez en esos terribles dos días se sentía bien.

Fue un placer conocerte, Matt

:- La próxima vez que te comas mi chocolate, lo lamentarás.- exclamó el rubio, mientras señalaba con un dedo acusador al pelirrojo. Se había pasado todo el recreo buscándolo para mandarlo a la mierda por robarse su comida, pero no lo había encontrado, y ya era tiempo de ir a clase.- ¿Dónde demonios estabas?

:- Escapando de ti.- dijo Matt, mientras pasaba el quinto nivel de su videojuego, y se decidía por contarle a Mello lo ocurrido.- A que no sabes a quien me encontré cuando estaba corriendo de ti.

:- ¡¿L?!- preguntó Mello al instante con la cara iluminada. Matt no levantó los ojos de su videojuego, pero negó con la cabeza. Su amigo podía ser tan predecible.

:- No, Mello. Con Misa Amane.

:- ¿La rubia con el cuerpo de modelo?

:- Aja.- Matt sonrió de lado, su amigo iba a envidiarlo de una manera cuando supiera que tenía su número… bueno, el de su casa, pero eso era algo.

Escuchó a Mello resoplar y puso su juego en pausa.- ¿Era eso? Yo pensé que sería algo más interesante, Matt.

El pelirrojo lo fulminó con la mirada.

:- Eres un idiota.- el rubio sonrió, y sacó otro chocolate de su mochila mientras Matt volvía a su juego. Luego, al pelirrojo se le ocurrió una gran idea que iba a molestar mucho a Mello. – Supongo que si a ti no te interesa, tendré que decirle a otra persona. ¿Sabes en que clase esta Near?

Sintió como Mello se tensaba y rio para sus adentros. Si, completamente predecible.

:- Si no fueras mi amigo, te mataría.- dijo el rubio, y Matt solo rio.- No vuelvas a mencionar a esa rata blanca, ¿de acuerdo?

:- Como tú digas compadre. Ahora, ¿estas interesado en mi historia?

Mello bufó, pero aun así dijo.- No tengo nada mejor que hacer.

Y no pudo evitar sonreír maliciosamente.

Ha sido un placer conocerte Misa Amane.

Misa se pasó las demás horas de clase pensando en muchas cosas:

Primero, su venganza contra Takada y Mikami. Tenía que ser pronto, y Misa necesitaba un plan. No iba a pasar por alto lo que le hicieron.

Luego, como iba a enfrentarse a Light. Necesitaba darle una respuesta, pero quería evitar a Ryuga, así que hacer las paces con él no era una opción.

Y eso fue lo que la llevó a su tercer problema. El estúpido trabajo de los dioses griegos. Ella no iba a dejar que ese sabelotodo hiciera todo el trabajo. Iba a demostrarle que Misa era una persona inteligente y responsable. Luego podría vengarse y hacer de su vida un miserable infierno, pero todo a su tiempo.

Antes de que la hora terminara, sin embargo, otro pensamiento apareció en su cabeza, haciéndola sonreír: aquel chiquillo Matt. Aunque había roto su teléfono, se había convertido en la persona que mejor había tratado a Misa en esos dos días. Algo por lo que ella iba a estar sumamente agradecida.

El timbre sonó, Misa salió del salón feliz de que el día había terminado. Quería llegar a casa lo antes posible y revisar el mail que le había enviado la revista.

:- Amane.- Misa se detuvo cuando escuchó a alguien nombrarla; la bruja de cabello negro había entrado en acción.

:- ¿Qué quieres, Takada? Quiero irme a casa, así que, que sea rápido.

La morocha puso los ojos en blanco. Como si quisiera tener que pasar tiempo con Misa. Pero Light le había pedido por favor si podía ir a buscarla porque él estaba ocupado, y ella no pudo negarse. Le gustaba el castaño, era cierto. Y aunque no estuviera tan obsesionada como Amane, quería que él fuese su novio. Así que cuando le pidió ese favor no dudo en cumplirlo.

:- Light te busca. Y no te hagas ilusiones, es sobre algo del consejo.- luego dio media vuelta y se fue, dejando a una aterrada Misa en el pasillo.

Ya era el momento, ahora tenía que enfrentarse a Light.

Respiro hondo, y se dirigió al salón presidencial. Esto iba a llegar tarde o temprano. Tenía que demostrarle a su amado que ella era una persona madura, así que tenía que actuar como tal.

:- Yo… lo acepto.- fueron las primeras palabras de Misa al entrar. Light la miró sorprendido, pero luego una sonrisa jugó en sus labios.

:- ¿Podrías repetirlo? No entendí muy bien…

Misa apretó los puños. Se adulta, se adulta.- Que lo acepto. Ese pervertido puede formar parte del consejo. Pero no va a tomar ninguna decisión sin consultarnos a nosotros primero, ¿de acuerdo?

:- Me parece perfecto. Gracias, Misa.- le dirigió una sonrisa que hizo que toda la cara de la rubia se iluminara. Tal vez su plan no había fallado por completo, después de todo.

:- Oye, Light.- el levantó la cabeza de los papeles y la miró. Misa sabía que ese era el momento: ahora o nunca.- Me estaba preguntando si tu querías ir a…

Un golpe en la puerta la interrumpió.

:- Aguarda un momento, Misa.- dijo Light, ella maldijo por lo bajo.- ¡Adelante!

:- ¡Oh, lo siento si interrumpí algo!- dijo una voz femenina mientras entraba al salón. Misa agradeció que no se tratara de Takada, esta era una voz más suave.

Misa la reconoció como una de las porristas que solía ayudar al consejo de vez en cuando.- El director me dijo que vamos a tener que organizar un baile, ya saben… por el comienzo de clases y todo eso. Y me dijo que deben planearlo ustedes. Pero que mañana se tendrían que reunir con él, o algo así. Bueno, ¡nos vemos!

Y con eso se fue. La chica era bastante tímida.

Pero esa noticia alegró muchísimo a Misa.

¡Un baile! Ahora podré acelerar mi plan y pedirle a Light ser mi cita. ¡Sí, es perfecto!

Escuchó que le Light le hablaba, pero ella estaba muy metida en sus fantasías como para prestarle atención. Oyó la última parte.

:-… ¿Entonces lo hablamos mañana?- la miró expectante, y Misa asintió, aunque no tenía la menor idea de qué estaba diciendo.- Muy bien, hasta luego, Misa.

De nuevo, Misa era la última alumna en el instituto.

Salió del salón con el ánimo mejor que el del día anterior. Le había dado la bienvenida a Ryuga en el consejo, pero eso no significaba que iba a platicar con él. Solo tratar de tolerarlo. O ignorarlo. Lo que viniera mejor.

Estaba guardando los libros del casillero, cuando una voz la hizo estremecer.

:- ¿Así que Matt te ha roto el móvil?

Misa no necesitó girarse para saber de quién era esa voz. Calmada, pero infantil. Giró un poco la cabeza, y probó que su teoría era cierta. Se trataba del niño con pelo blanco del otro día.

¿Cómo conoce a Matt? ¿Y qué demonios hace aquí?

:- ¿Cómo…?- la interrumpió. Y Misa se aguantó para no pegarle, ya estaba harta de que la interrumpieran. Las coincidencias entre este chiquillo y el idiota de Ryuga eran demasiado grandes para su poca paciencia.

:- Eso no importa. Pero bueno, podría servir como una especie de karma.- se giró, pero Misa pudo escuchar un último comentario.- Aún me debes un tren.

No se molestó en replicar. Ese niño era de lo más extraño.

Terminó de guardar sus cosas, y salió al patio. Respirando el hermoso aire, sintiendo una brisa otoñal.

Si las cosas seguían así ese año iba a ser el más extraño para Misa Amane. Pero por suerte, no siempre extraño significaba terrible.

¿No?


Bueno, espero que les haya gustado. Y no se preocupen ya vendrán muchos momentos L x Misa, y serán de lo mejor, porque amo escribirlos. También me encanta implementar a Matt, Mello y Near, así que verán mucho de estos hombrecillos más adelante.

Me despido, y recuerden de dejar reviews, son para mí, como las manzanas son para Ryuk.

¡Nos leemos pronto compañeros!