Editado 11/12/17
Death Note no me pertenece.
"Las manzanas para mí son lo que el alcohol y los cigarrillos para los humanos"
Ryuk.
Capítulo 6:
Por suerte para Misa las clases pasaron bastante rápido.
No tuvo que intercambiar ni una sola palabra con Ryuga, y estaba más que feliz por ello.
Lamentablemente, ella sabía que después de algo bueno, venía algo malo. Es el equilibrio del universo. El yin y el yang.
Lo malo para Misa, en este caso, fue el no poder hablar con Light ni una sola vez en todo el día.
Primero, en clase, los profesores se la pasaron hablando la hora entera, o tomando exámenes; haciendo imposible para Misa tener una conversación normal con su Light sin ser interrumpida.
En los recreos, ella se juntaba con las animadoras, y cada vez que miraba para el lado de Light, este se encontraba con Mikami. Misa no tenía ganas de enfrentarse con él. Además de que seguramente el pelinegro haría lo imposible para mantenerla alejada. Acercarse a Light iba a ser demasiado complicado con ese lame botas cerca de ellos.
Tuvo que esperar hasta después de clases, cuando recordó que el director los había mandado a llamar el día anterior para discutir el tema del baile. Tenía que aprovechar ese momento; luego de hablar con el director, Misa haría su movimiento.
:- Ah, qué bueno que han llegado, los hemos estado esperando.
¿Hemos?- pensó Misa, mientras entraba a la habitación, seguida por Light. Y divisó que, además del director Amida, la profesora de literatura se encontraba en el salón.- ¡Justo lo que necesito! La mujer que me detesta.
Misa tomó asiento, y pudo sentir la mirada penetrante de la profesora sobre ella. Pero le restó importancia. Si no le caía bien ese era su problema, no el de Misa.
:- ¿Dónde está el otro?- les preguntó el director. Misa y Light se miraron confusos. ¿De qué otro estaban hablando?
:- Lamento llegar tarde.- dijo una voz monótona que Misa conocía al pie de la letra. La rubia tuvo ganas de darse la cara contra la mesa de madera. En serio, ¿cuánto más iba a castigarla el universo?.- Tuve que resolver unos problemas, pero ya estoy aquí.
Ryuga tomo asiento en una de las sillas, al lado de Light, y se puso en su pose de mono; ganándose miradas curiosas de los dos adultos, aunque no le dijeron nada al respecto.
Ha, ¿así que el nuevo tiene privilegios?.- pensó Misa con desprecio.- Menudos idiotas son los adultos, eh.
:- No pasa nada, Hideki. Aún no habíamos comenzado.- comentó la profesora, con una sonrisa. Parecía que estaba tratando de impresionar a su propio alumno, y la escena causó que se le escapara un carcajada a la rubia.- ¿Algún problema, Amane?- dijo ahora, mirándola a ella con odio.
Misa iba a hablar pero Light la interrumpió.- Creo que deberíamos comenzar, ¿no les parece?
Todos asintieron y la rubia se sintió aliviada. Su amado caballero la había salvado de hacer el ridículo, una vez más.
Hablaron sobre los preparativos, y Misa estuvo bastante tentada a preguntar qué demonios estaba haciendo Ryuga ahí, pero lo dejó pasar. No iba a causar un alboroto y quedar como una inmadura delante de su amado.
Por lo menos, no de nuevo.
Al final, se decidió que la temática del baile sería el tema que estaban viendo en literatura, justamente (por eso la asistencia de la profesora a la junta): mitología griega.
Misa tenía mejores ideas, pero sabía que pelear contra esa vieja cascarrabias no le traería nada bueno, así que solo asintió y se guardó los insultos para cuando terminara la escuela y ella ya no pudiese expulsarla.
Iba a ser en menos de tres semanas, y el consejo sería el encargado de organizarlo. Así que Misa iba a tener mucho trabajo que hacer; y mucho tiempo para pasar con su amado Light…
Gracias al cielo.
Cuando terminaron, el director y Light se retiraron, excusándose con que era tarde, y que ambos tenían compromisos. Sin embargo, cuando Misa iba a ir a perseguirlo (para poder seguir con su plan), la profesora la detuvo.
:- Amane, ¿puede esperar un segundo?, necesito hablar con usted. Y contigo también, Ryuga.
¿Esto es en serio?
Misa frenó en seco, y se giró para ver a la profesora, que ahora estaba sentada en el lugar del director. Ryuga seguía sentado en su característica forma, mordisqueándose el dedo pulgar.
:- Hay algo que quiero discutir con ustedes dos, que tiene que ver con su trabajo.
No me extraña que lo haya querido entregar hoy, señor Hideki. Pero lo que sí me parece raro es que, luego de leerlo, tengo el sentimiento que la señorita Amane no participó en nada.- ambos chicos se quedaron callados.- Este era un trabajo para hacer en equipo. Si no se cumplen las normas, no me dan más remedio que calificarla con la nota que se merece, señorita.
A menos que en realidad hayan trabajado los dos juntos, ¿es ese el caso?- ahora se le había quedado mirando al pelinegro.
Misa sintió un dolor repentino en su estómago. Estaba acabada. Era más que obvio que Ryuga no iba a mentir por ella, ¿por qué lo haría?, y si decía que Misa no había hecho nada, iba a desaprobar la materia. Y esa nota era muy importante para que Misa la desperdiciara.
Iba a pedirle una segunda oportunidad a la profesora por adelantado, pero las palabras del pelinegro la sorprendieron, de una manera mucho más grande que la que Misa quiso admitir.
:- Ambos hicimos el trabajo, profesora. Se lo garantizo.
La profesora frunció el ceño. Tal vez esa tampoco era la reacción que ella había estado esperando.
:- Bueno, entonces tomaré su palabra, alumno. Pueden retirarse.
Ryuga se levantó de la silla, y salió, mientras Misa seguía sentada en su mismo lugar. Aun sorprendida. Él había mentido por ella.
¿Por qué? ¿Con qué propósito?
:- ¡Amane! ¿Está sorda? Creo que le dije que podía retirarse.- le dijo la profesora, mientras la miraba con odio. Misa no se molestó en seguir ahí ni un minuto más.
Pero ahora quería aclara las cosas con Hideki.
¿Qué demonios acaba de pasar?
:- ¡Oye!, ¡Ryuga… espera!- gritó Misa, mientras alcanzaba a Hideki, quien estaba a punto de salir del edificio.
:- ¿Algún problema, Amane?- le dijo con el tono aburrido de siempre. Misa se resistió a golpearlo. Ahora iba a sacarle respuestas, y él no iba a intimidarla esta vez.
:- ¡Por supuesto que sí!- al darse cuenta que seguían en la escuela bajó un poco el tono de voz.- ¿Por qué mentiste por mí? Eso no tiene sentido.
Ryuga rodó los ojos, y Misa apretó los puños. Si había una persona que podía irritarla en menos de tres segundos, el premio se lo llevaba este chico.
:- Obviamente no fue por un acto de amabilidad, si eso era lo que te estabas preguntando.- le dijo él, y Misa ahora estaba más tranquila. Entonces tenía razón, en realidad si la estaba manipulando. O por lo menos, lo hizo esta vez.- ¿Puedo irme ahora?
:- Primero, quiero saber por qué es que lo hiciste, si no fue porque sentiste que era lo mejor ayudar a una chica que estaba en problemas.- dijo Misa irradiando sarcasmo.
:- Digamos que fue una manera de saber que vas a aceptar lo que tengo para proponerte.- Misa lo miró extrañada.- Tú no quieres que este en el consejo, eso es obvio. Las razones no me importan; pero con lo que paso, puedes tener garantizado que voy a formar parte del consejo, siendo vicepresidente junto con Light. Ya tengo su consentimiento así no debes preocuparte por eso.- Misa lo iba a interrumpir pero él siguió.- Voy a tener todos los derechos que tienen ustedes, y, aunque quieras o no Amane, voy a asistir a todas las juntas que sean necesarias. ¿Está claro?
Misa pasó por muchos cambios de emociones a la vez. Ira, sorpresa, tristeza, pero rápidamente volvió a la ira, y exclamó.- ¡Por supuesto que no! Yo soy la presidenta aquí, y ya es demasiado haberte aceptado en el consejo. No habrá nada más. Ni lo sueñes.
Lo que pareció ser una… ¿mueca?, Misa no estaba segura, jamás le había visto así, se formó en los labios del pelinegro, mientras la miraba con curiosidad. Sin duda era una mujer muy… peculiar; parecía una bomba contando los segundos para detonar. Pero Ryusaki seguía teniendo el poder, él lo sabía. Solo se aprovechaba de la situación por pura diversión, y… agreguémosle satisfacción, también.
:- Entonces no me queda más remedio que hablar con la profesora de literatura y decirle que en realidad yo fui el que hizo el trabajo.- Misa estaba pálida.- Si es eso lo quieres, Amane, entonces voy a…
:- Para.- dijo ella, mientras sentía que estaba siendo derrotada por mano de sus propias palabras. Él había ganado. De nuevo.- Trato hecho… pero… ¿por qué haces esto? ¿Qué es lo que ganas?
La pregunta logró sorprender un poco al pelinegro. Tendría que añadir a la lista de cosas que ya conocía de Amane, el hecho de que también era curiosa.
:- La curiosidad mató al gato.- comentó el chico, mientras se giraba para salir, dando por terminada la conversación; pero no pudo evitar oír la réplica de la rubia:
:- Y la satisfacción lo revivió.- dijo Misa, cruzándose de brazos, mientras veía al ahora, vicepresidente del consejo de alumnos, salir del edificio; dejándola sola de nuevo en el corredor.
La rubia, agotada mentalmente, se giró sobre sus talones y se dirigió a su casillero. No solo no pudo hablar con Light, sino que también había sido chantajeada por el maldito chico listo de Ryuga. Y tuvo la horrible realización de que, cada vez que hablaba con él, se terminaba sintiendo como una niña tonta. Nunca podía sacarle más información de la que él dejaba a la vista. Y esa, siendo sinceros, no era mucha. En realidad, no era nada.
Abrió su mochila para guardar sus libros, y cuando abrió el casillero, se llevó la segunda sorpresa del día:
Había una pequeña caja, con una nota, y un celular nuevo último modelo dentro de ella, esperándola.
Sonrió, y le dieron muchas ganas de correr a donde quiera que se encontrara Matt. Era obvio que lo había hecho él.
No solo cumplió con su promesa, sino que le compró un celular que había salido hace menos de dos meses, debía de haber costado una fortuna.
Lo sacó de la caja, y lo guardó en su bolsillo. Iba a configurarlo cuando llegara a casa. Al ver la nota, sin embargo, se dio cuenta que tampoco era lo que ella había estado esperando. Se había equivocado, y no era la primera vez.
En la nota estaba escrito, con una letra bastante elegante:
Tampoco me gusta sentir que estoy en deuda con alguien, aunque no sea por una acción directa.
L.
Misa no sabía que decir, pero lo que sabía, era que ese no era Matt.
Ahora, la pregunta del millón ¿quién demonios era L?, ¿y qué significaba esa nota?
¿Una acción directa?
¿Qué demonios…?
Tenía tantas dudas que sintió que su vida empezaba a parecerse a una de esas novelas de misterio que les habían hecho leer el año pasado.
Cerrando el casillero, recogió sus cosas y se dirigió a su casa. Ahora no era el momento para preocuparse por esa nota, lo resolvería en la mañana.
Solo quería llegar a casa y descansar.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
A la mañana siguiente se había decidido por interrogar a Matt.
Primero, el albino que decía de conocerlo, o eso había dado a entender. Y ahora, ese que se hacía llamar "L" y dejaba notas con celulares en su casillero. Bueno, había dejado una nota y un celular, pero igual se entiende. Todo era muy extraño.
Además del parecido que tenían el chiquillo ese de pelo blanco con el idiota de Ryuga. ¿Serían todos hermanos o algo así...?
Misa rezó porque no lo fueran. No podía cuadrar a Matt en la misma página que Ryuga. Era demasiado bueno, y… normal, como para relacionarse con ese sabelotodo maleducado.
Así que, apenas sonó el timbre, y divisó a Matt entre una multitud de chicos, se dirigió a buscarlo.
:- ¿Podemos hablar un segundo?- le preguntó al pelirrojo, ganándose varios chiflidos y miradas de asombro de los otros chicos. Misa los ignoró; no era la primera vez que se topaba con esa clase de inmaduros adolescentes.
Matt la miro sonriendo y se despidió de los otros chicos. Llevaba un videojuego portátil en la mano, y Misa rápidamente pudo clasificarlo como uno de esos chicos gamers que se la pasan todo el día en una computadora.
:- ¿Pasó algo, Misa?- preguntó él, mientras seguía a la rubia. Ella se adentraba cada vez más en la escuela, tratando de ir a un lugar tranquilo en donde poder preguntarle todas las cosas que quería al pelirrojo sin ser interrumpida.- Misa, si quieres ir a un lugar privado conozco un hotel por aquí cerca… ¡hasta me ofrezco a pagar la noche si quieres!
Misa rodó los ojos, un tanto divertida. El chico era todo un show.
:- No, estoy buscando un lugar donde podamos hablar sin… ¡aquí!- exclamó, y agarró a Matt del brazo para meterlo dentro de un salón de clases vacío.- Ahora sí, no creo que nadie vaya a interrumpirnos aquí.
:- Misa, me siento halagado, pero en la escuela es medio sobrepasando mis límites, ¿no crees?- Misa le pegó en la cabeza cariñosamente. Aun así, a Matt le dolió bastante.- ¡Ouch!, no tenías que porqué llegar a la violencia, mujer.
:- No me habías dejado otra alternativa.- dijo Misa, mientras aguantaba una risita.- Escucha, hablando en serio, hay cosas que necesito preguntarte…
:- Escúpelo.- desde que había conocido a Misa, Matt se había dado cuenta que era una persona bastante divertida con la que poder pasar el tiempo, para variar. Y sabía que su pequeño flechazo era solo algo platónico, pero eso no significaba que no le gustaba burlar a la rubia con chistes indebidos.
Era demasiado divertido.
:- Primero que todo, ¿conoces a un chico con cabello blanco? Porque estoy segura que el si te conoce a ti.
Eso tomó a Matt por sorpresa, ¿cómo Misa conocía a Near? O más importante, ¿podía revelarle esa clase de información? La chica no era una mala persona, pero aun así, el tema de sus verdaderos nombres y sus conexiones siempre había sido un secreto. Por lo menos en Inglaterra. No tenía idea que diría L si se enterara de todo eso.
Oh al demonio, Mello no está aquí para decirme que lo que L dice es palabra sagrada; a la mierda.
:- Si, lo conozco.- la cara de Misa se iluminó, no había estado equivocada.- Crecimos en el mismo orfanato, podría decirse que somos una especie de… "amigos"… compañeros, mejor dicho. Aun no termino de considerar a Near como mi amigo, en realidad.
:- ¿Se llama Near?- preguntó Misa, más para sí misma que a Matt. Se había quedado bastante perpleja al saber que este chico, al igual que ese peliblanco, eran huérfanos. Ella compartía ese sentimiento.
Pero si Matt era como ella, seguramente prefería evadir el tema, así que no presionó más. Luego habría tiempo para hablar de eso.
:- Aja… y el chico que va a entrar ahora, es Mello.- dijo Matt, y al segundo, un chico rubio entró por la puerta del salón. Misa consideró a Matt uno de esos mutantes con superponerles, pero luego se dio cuenta que seguramente lo pudo haber visto por alguna de las ventanas del salón. Cómo los había encontrado ese chico, aún era un misterio para la rubia.
Cuando lo miró detenidamente, se dio cuenta que se trataba del chico con el que Matt había estado hablando el otro día. El rubio con el corte peculiar. Misa aguanto una risita. Tenía una expresión completamente molesta, pero eso lo hacía todavía más tierno. Al menos para ella.
:- Hola, Mells.- escuchó decir a Matt, mientras continuaba jugando a su videojuego.- Los presento: Mello, Misa, Misa, Mello.
El chico la miró y luego centró su atención en su amigo pelirrojo. Por lo visto ya habían terminado con las introducciones.
:- Matt, tenemos que irnos.- le dijo el chico.- Ya van a empezar las clases, y no me fio mucho de...- esto causó que el pelirrojo lo mirara con el ceño fruncido.
:- No me jodas, Mello; ella no va a decir nada. Además, tampoco le conté nada del otro mundo. Me preguntó quién era Near y le respondí.- Misa sintió el ambiente tensarse, pero al mencionar a Near, el rubio se volvió completamente alerta. Como si esa palabra fuera un código para que algo dentro de él se quebrara. Le recordaba bastante a sí misma cuando hablaba con Ryuga.
:- ¿Qué tiene que ver la rata blanca en todo esto?- le preguntó Mello a su amigo, y Misa se sorprendió; parecía muy alterado.
En serio detestaba a ese tal Near.
Matt, al contrario, parecía acostumbrado a este comportamiento del rubio. Rodó los ojos, y siguió con su videojuego. Mello apretó los puños y le gritó:
:- ¡Deja de ir a donde no te llaman, Matt!, ¡L nos dio instrucciones, deja de hacer la tuya solo porque una cara bonita te lo pide, idiota!
Misa decidió no prestarle atención al comentario de "cara bonita", pero se centró en la otra parte de la oración que había dicho el tal Mello.
¡L! Entonces ellos en verdad le conocían…
:- ¡Oigan!- decidió ponerle un freno a todo esto antes de que las cosas se salieran de control.- Escucha, esa era la otra cosa que quería saber.- se giró a Mello.- No te conozco, pero Matt me cae bien, y si tú eres su amigo, prometo no decir nada acerca de lo que me cuenten. Lo que se diga en este cuarto queda en este cuarto, lo juro.
Mello aún seguía molesto. Para variar.- pensó Matt, con sarcasmo. Sin embargo, asintió y trató de tranquilizarse. Misa continuó, esta vez mirando a Matt.
:- ¿Recuerdas que me rompiste el móvil? Bueno, ¿acaso me compraste uno nuevo?- Matt parecía sorprendido, y luego una expresión de culpa adornó todo su rostro.
:- Misa, lo siento. No tuve tiempo. Pronto lo haré, es que…
:- No, no. No me refiero a eso.- la miró sorprendido.- Es que, recibí un teléfono nuevo. Ayer, en mi casillero. Y la nota que lo acompañaba estaba firmada por un tal L. Pero ahora que sé que lo conocen todo tiene más sentido.
Misa se sentía bien, lo había descubierto ella solita. Y tenía razón.
¡Toma eso, Ryuga!
Ahora, la última duda que tenía era si Ryuga y esos chicos estaban relacionados. Pero antes que de que pudiese preguntar, Mello la interrumpió.
:- ¿Por qué habrá hecho eso?- preguntó Mello, pero no se había dirigido a ella, sino a su amigo. Matt se encogió de hombros.
:- Más importante, ¿cómo supo lo del teléfono?
:- Matt, es L de quién estamos hablando; él lo sabe todo.- Matt rodó los ojos, mientras Misa se preguntaba quién demonios era este L. Cada vez le picaba más la curiosidad…
:- O… tal vez alguien se lo dijo. Puede que haya sido Near. Entonces él habrá querido encargarse de eso por su cuenta…
:- ¡Le dijiste a Near! Pensé que habíamos quedado en que no ibas a volver a hablar del tema, idiota.- dijo Mello, completamente molesto. Ahora Misa comenzaba a preocuparse. ¿Por qué odiaba tanto este chico al peliblanco? No era alguien agradable, pero Misa estaba segura que lo suyo era algo más personal.
:- Oigan.- volvió a frenarlos ella. Los dos la miraron.- Si fueran tan amables de decirme quién demonios es L, luego me iré y podrán seguir discutiendo tranquilos.
Los dos volvieron a mirarse como lo habían hecho antes, y Misa tuvo que usar toda la paciencia que tenía y controlarse. Odiaba que le oculten cosas. ¿Tanto secreto era?
:- Misa.- le dijo Matt.- Creo que no está en nosotros decirte eso. Si él lo puso en el casillero, es porque seguramente quiere que lo averigües tu sola.- Mello asintió y continuó.- O te cree demasiado estúpida como para que lo descubras.- Misa lo miró mal.- De todas maneras.- continuó Matt, tratando de tranquilizar a Misa.- Debes darte cuenta por ti misma, lo siento.
Luego los dos se despidieron, dejando a Misa sola en el salón de clases.
Se fijó en el bolsillo y sacó su nuevo celular. Ya lo había actualizado y le funcionaba a la perfección; mucho mejor que el anterior.
¿Por qué no podían contarle quién era L? Ahora que Matt le aseguró que tenía que averiguarlo por sí misma, Misa no iba a parar hasta descubrirlo.
Miró la hora en su nuevo móvil y salió del aula, iba a llegar tarde a clases.
¿Quién rayos eres, L?
