Editado 11/12/17


Death Note no me pertenece.


"Si no puedes ganar el juego, si no puedes resolver el acertijo, no eres más que un perdedor"

Nate River.


Capítulo 8:

Misa estuvo de buen humor las dos semanas siguientes.

No había parado de sonreír desde el sábado, ¿quién la culpaba? Parte de su plan estaba completado, y ni siquiera había terminado el semestre. En poco tiempo Light sería su novio, y su objetivo para su último año escolar estaría cumplido.

Sumándole que, al mismo tiempo, iba a poder vengarse de Takada y de Mikami. Los dos le estuvieron dedicando miradas de odio esas dos semanas. Se ve que la bruja le habrá comentado al lame botas sobre el incidente en el centro comercial; y ahora ambos querían hacerle la vida imposible a Misa.

Pero ella ya se había adelantado, y antes de que pudiesen decir "ah", Misa ya los tendría comiendo de la palma de su mano.

Solo faltaban algunos días para el baile, y Misa estaba de lo más emocionada. Había hablado con Natsuki, y en un día que las dos tuvieron libres, terminaron de comprar lo necesario para el disfraz de Misa. La corona que combinaba con el vestido, un collar, y zapatos dorados, habían determinado el look de la rubia. Se vería sensacional.

Pero, al estar tan concentrada en cuanto a tener una cita con Light, Misa también se había olvidado de otros puntos fundamentales:

Primero y principal, no había hecho contacto con PopTeen. Luego de esos pocos mails, no se había vuelto a comunicar con ellos en ningún momento.

Bueno, seguro que no me necesitan en este momento. Además, eso puede esperar...- pensó la rubia, mientras se alistaba para ir a la escuela el martes por la mañana.

El otro punto, sin embargo, era un poco más complicado: la identidad de L.

Luego de tratar de interrogar a Matt y a Mello deliberadas veces, Misa se dio por vencida con ellos dos; no iban a hablar. Iba a tener que torturarlos para que soltaran algo. Y Misa no estaba tan loca como para llegar hasta ese punto.

Trató de ubicar al chico peliblanco, Near. Pero eso tampoco trajo ningún resultado. No lo encontraba por ningún lado, ni siquiera sabía a qué clases asistía.

Así que, ese asunto también era un callejón sin salida. No sabía de donde más conseguir información. Su última esperanza era Near, pero como dijo antes, no tenía la menor idea de dónde buscarlo.

Tan inmersa estaba en sus pensamientos, que no se dio cuenta para donde estaba caminado, y terminó chocando contra alguien en el pasillo. Lamentablemente, ese alguien resultó ser familiar para Misa Amane.

:- Amane, mantén los ojos abiertos. Y ten más cuidado por donde caminas.- la voz de Ryuga causó que Misa rodara los ojos.- ¿Ni siquiera vas a pedir disculpas por hacerme tropezar? Todos mis libros cayeron al suelo…- el pelinegro levantó sus cuadernos, la rubia miró para otro lado.

Ya se había vuelto acostumbrado a la actitud de Ryuga, y no esperaba menos de él, la verdad. Cada vez que comenzaban una conversación, la cosa siempre se salía de las manos, y terminaba en una discusión, que poco faltaba para que se transformase en pelea.

Tengo mucho autocontrol, en serio.-pensó la rubia, mientras recordaba las pocas veces que tuvo hablar con el pelinegro en el consejo. Y cuanto se tuvo que aguantar para no darle un puñetazo.

:- Como sea.- dijo esta, mientras miraba para la multitud de alumnos que se había empezado a formar en el pasillo, y distinguía en ella una cabeza con cabellos blancos.

Se puso alerta. ¡Era el chico albino! Tenía que ir tras él, tal vez esta era su única oportunidad.

Sin decirle nada a Ryuga, salió corriendo para donde había visto caminar al chico. Cuando llegó a donde estaban los alumnos, sin embargo, no lo encontró. Miró para todos lados, pero no había rastro de él. Parecía que se había esfumado en el aire.

Misa bajó los hombros, un sentimiento de tristeza invadiéndola. Había estado tan cerca… En verdad quería descubrir quién era L. No le agradaba que las personas supieran cosas y ella no. Y Matt y Mello lo sabían…

Ella necesitaba enterarse.

:- Amane…- sintió la voz de Ryuga y casi saltó de la sorpresa. No lo había escuchado acercarse, para nada.- Vas a llegar tarde a clase, vamos.

Sin más preámbulos, se dio vuelta, y no le dejo más opción a Misa que seguirlo. Esta lo miraba confusa. ¿Qué está tramando ahora?

El futuro detective miró a la rubia por el rabillo del ojo. Se veía decaída, con los brazos colgando, y envuelta en sus pensamientos. Ryusaki se resistió a rodar los ojos. Había llegado justo a tiempo; no quería que Misa tuviese ningún contacto con Near. Si se iba a enterar de la identidad de L, tenía que saberlo por él mismo.

Ya que él había causado esto, tenía que ser el que le pusiera un fin. No iba a involucrar a sus prodigios en todo eso.

Pero, esta Amane… no estaba cooperando en absoluto. Estaba aburrido (para variar) y quería provocarla, pelear con ella siempre era divertido. Pero la chica estaba muy deprimida como para responder a sus comentarios. Necesitaba matar un poco el aburrimiento, y con la rubia así eso no iba a ser posible.

Reflexionó por un momento, y se decidió por darle una pista.

Es tan tonta que seguramente no logra sacar quien es L aunque se lo diga en la cara.- pensó Ryusaki, mientras la miraba de nuevo. Esta vez, ella también lo estaba mirando.

La rubia lo fulminó con la mirada. Luego vio para otro lado, pero a L no se le escapó el pequeño rubor en mejillas de la modelo wannabe.

Negó con la cabeza, divertido.- Eres tan fácil, Amane…

:- Amane, ¿por qué estabas corriendo a los alumnos de primero?

Misa meditó un momento. ¿Le diría la verdad? Conociéndolo seguro se burlaría de ella y la llamaría estúpida o algo por el estilo. Pero las semejanzas entre él y Near eran infinitas; tal vez lo conocía, y podría ayudarla a encontrarlo. La miró expectante y Misa se dio cuenta que estuvo sin en silencio durante mucho tiempo.

:- Eh, bueno… es una historia larga, pero estaba buscando a un chico de cabello blanco, Near.- miró a Ryusaki.- ¿Lo conoces?

Ahora era L el que se había quedado pensando. ¿Le diría o no? Quería darle una pista, pero no algo tan directo. Darle esperanza, pero no hacérsela tan fácil.

Solo quería sacarla de ese estado que evitaba que él se entretuviera.

:- Lo he visto, pero nada más - comentó Ryuga, y Misa ahogó un suspiro. Había estado equivocada.- ¿Tú para que lo buscabas?

:- No importa.- dijo Misa, rendida.- Olvídalo.

Ahora está peor que antes.- Ryuga suspiró. Y tomó una decisión.- Por si quieres encontrarlo: va a la clase B, y su horario termina a las dos de la tarde.

La información era verdadera, y, aunque Ryusaki sabía que Near no iba a decirle nada sin su autorización, al menos le había dado algo de esperanza a Amane.

La rubia sonrió, y. Ryusaki se la quedó mirando por un momento demasiado largo.

Sacudiendo la cabeza, entró al salón, seguido por Misa y cada uno se sentó en sus respectivos asientos.

Es muy raro que piense esto.- Misa deliberaba mientras el profesor de matemáticas explicaba una nueva fórmula. Le echó un vistazo al pelinegro sentado en su posición característica- Pero… gracias, Ryusaki.

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Justamente su horario de salida hoy era a la una y media, así que obviamente iba a buscar a Near cuando este saliera de clases.

Tenía una reunión con el consejo a la salida, así que iba a poder usar esa media hora, y luego iría por el peliblanco.

Entró al salón, pero el único que estaba era su Light, terminando un papeleo. No había rastros de Ryuga.

No es que me importe.- pensó Misa, mientras tomaba asiento.- Solo me resulta algo extraño. No es de esas personas que faltan…

:- ¿Light?

:- Dime.- dijo él mientras terminaba de ordenar unas carpetas.

:- ¿Acaso Ryuga no va a venir?- Misa lo dijo con un tono serio, pero Light no pudo evitar sonreír.- ¿Acaso tu estás preocupada porque Ryusaki no se presente, Misa?

:- ¡Por supuesto que no!- dijo la rubia y se cruzó de brazos.- Solo quiero saber porque está evitando sus obligaciones. Nada más.

Light rodó los ojos.- Me dijo que tenía una urgencia, y que no iba a poder venir.

Misa no dijo nada y siguió anotando la música para el baile, mientras Light imprimía los posters para colgar en las paredes. No faltaba mucho tiempo para la fiesta, y tenían que tener todo listo.

:- Creo que ya estamos.- dijo él, al cabo de media hora.- Oye misa…- parecía un poco nervioso, se estaba rascando la nuca con la mano.- ¿A-a qué hora paso a recogerte el viernes?

Misa sonrió. Necesitaba que Light fuese su novio ya, ahora. Era lo más caballeroso y tierno que existía en el mundo. Le dijo que, a las nueve, y luego le dio un beso en la mejilla. Rápido salió, perdiéndose la reacción del castaño, porque tenía que alcanzar a Near.

Lo vio entre la multitud de alumnos, sentado en una esquinza y armando un rompecabezas.

Vaya que el chico era extraño.

Se acercó a él, pero por suerte estaba solo; ya que los demás estaban saliendo de la escuela o con amigos. Tampoco tenía amigos, por lo visto. ¿Por qué me recuerda tanto a un cierto idiota que conozco?

:- ¿Hola?- preguntó Misa, un poco insegura. Las pocas veces que había hablado con él las cosas no habían terminado del todo bien. Y esta vez Misa necesitaba respuestas. No podía ser muy dura…

:- ¿Qué quieres?- preguntó el chico, mientras seguía armando el rompecabezas; ya casi lo terminaba.

:-Escucha, es una respuesta lo que necesito de ti, y eres el único que puede ayudarme.- el chico la miro desinteresado, y volvió a su juego. Misa trató de calmarse, necesitaba su tan preciado autocontrol.- Por favor, al menos escúchame.- no quería rogar, pero si tenía que hacerlo para conseguir la información, lo haría.

:- Te estoy escuchando.- Bien, al menos no me ignora por completo.

:- Ya sé que te llamas Near, y que eres algo de Matt y Mello.- Near dejó de hacer el rompecabezas y la miró con el mismo rostro aburrido de siempre.- ¿Necesitas que te felicite por averiguarlo? ¿O quieres un premio también?

Calma, calma. Imagina que es un Ryuga en pequeño, al menos a él tienes que ganarle.

:- No.- dijo Misa con tono serio.- Necesito que me digas quién demonios es L. Porque sé que tú lo sabes, y Matt y Mello no quieren decírmelo. Necesito tu ayuda en esto. Eres mi último recurso, créelo. Vine a ti porque no tengo a nadie más.

Terminó de hacer el rompecabezas, y, para sorpresa de Misa, lo levantó y dejó que todas las piezas cayeran, para comenzar a armarlo de nuevo.

:- No voy a poder ayudarte en lo que me pides. Es información que no estoy calificado para compartir. Si ni Matt ni Mello te la dieron, ¿por qué esperabas que yo lo hiciera?

Ahora Misa entendía porque Mello odiaba tanto a ese chiquillo. Era completamente irritante. No estaba segura si hasta peor que Ryuga. Pero hablaba demasiado serio como para tener solo trece años.

:- ¿Ni siquiera una pista?- se estaba arrastrando, lo sabía. Pero, qué demonios, ahora necesitaba saberlo. Tenía qué.

:- Repito, que no estoy autorizado. Tendrás que averiguarlo tú misma.

Luego de eso, se levantó, guardó el rompecabezas ya armado en la mochila, y se alejó de donde la rubia se encontraba.

Misa lo vio salir del edificio y, por un breve momento, pensó en perseguirlo, pero luego de se dio cuenta que iba a ser inútil. No iba a hablar.

Tendría que dejar la incógnita de L para más adelante.

Ahora era tiempo del baile y de su amado Light.

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:- No hace falta que pregunte sobre el asunto, ¿cierto?

La voz de Ryusaki no logró sobresaltar a Near en absoluto. Se subió a la camioneta antes de responder.

:- No tienes nada de qué preocuparte.- comentó el albino, mientras se acomodaba, y Watari arrancaba a andar el coche.- Aunque la chica es demasiado persistente. En un momento pensé que hasta rogaría para que se lo dijera…

Ryusaki miraba por la ventana mientras se dirigían a su nuevo "hogar". No estaba en desacuerdo con Near, por supuesto. Por lo poco que había llegado a conocerla, sabía que Amane era bastante extremista, y decidida. Podía hacer cualquier cosa para alcanzar su objetivo. L estaba segura de que, para ella, el fin si justificaba los medios.

Era gran casualidad que el detective justamente pensara todo lo contrario.

:- Es extraño que no te haya seguido.- comentó L, mientras Watari estacionaba el auto.- Supuse que seguiría hasta poder sacarte algo de información, o por lo menos descubrir algo más.

Near se encogió de hombros mientras bajaba de la camioneta. Al igual que Matt y que Mello, él tampoco comprendía muy bien porque L buscaba entretenerse justamente con esta chica. Había millones de juegos en el mundo, ¿por qué involucrar a una civil tan tonta como Misa Amane?

L cerró la puerta, y estaba a punto de entrar a la casa, cuando la voz de su mentor lo detuvo.

:- Ryusaki…

:- ¿Pasa algo?- preguntó este, mientas pensaba en el pastel de chocolate que iba a devorar apenas pusiera un pie en la cocina.

:- ¿No crees que esto que estás haciendo con la joven Amane no es un poco extremo? Entiendo que te diviertas, pero ella es una persona, como el resto de nosotros…

:- Una muy tonta.- dijo el joven de cabello oscuro mientras entraba a la casa, seguido por Watari. No es que no le importara lo que le decía su viejo amigo, sino que él tenía todo bajo control. Era un genio, después de todo.- Sabes que siempre me mantengo al margen de las cosas, Watari, y que planeo una estrategia antes de accionar; tengo todo bajo control. Además, Amane no puede considerarse un oponente serio para mí, eso ni de broma.

Llegó a la cocina, y cogió el pastel que tanto había estado esperando. Era de chocolate, con relleno, y fresas en la cubierta. El adoraba las fresas.

Ryusaki tenía un metabolismo extraño, desde pequeño. Lo que ingería en su mayoría era dulces. Todo tipo de dulces. Desde pasteles hasta algodón de azúcar. Eran como su barra energética.

Y, aunque comiera eso todo el tiempo, seguía en forma. Claro, aunque gracias al azúcar tenía pocas horas de sueño, su deducción era mucho mayor a la de la gente normal. Los dulces eran la gasolina para su automóvil.

Aunque, seguía sin estar seguro de cómo demonios no había contraído diabetes todavía. Aquello seguía siendo algo inexplicable.

Watari suspiró. No quería contradecir a L, sabía que su hijo siempre tenía la razón. Pero tampoco quería que le causara algún daño a la señorita Amane. Y por lo que Matt le había contado, la había visto muy deprimida luego de hablar con Near.

Si la chica era así de extremista con sus emociones había que tener cuidado. Más con Ryusaki, quien no sabe medir sus palabras.

Son como el agua y el aceite.- pensó el mayor, mientras miraba al adolescente comerse más de la mitad del pastel, y se imaginaba a la chica rubia discutiendo con él por sus problemas alimenticios.- De verdad ansió que eso ocurra algún día de estos. No haría mal tener a alguien como ella en esta casa...

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Mello iba a matar a Near.

O ese fue el pensamiento que se cruzó por la cabeza de Matt, al ver el desastre en el que estaba la cocina, y a su mejor amigo completamente enfurecido.

El día había empezado normal, sin embargo. Los dos habían venido de la escuela, y ni Near ni L había llegado todavía. Mello había dejado preparado chocolate caliente para verter sobre un pastel que iba a preparar una de las cocineras. Al ser su amigo un adicto al chocolate les había advertido a todos que ese era solo de él y que nadie lo tocase.

De cualquier manera, Mello estaba sorprendido al ver, que cuando bajó alrededor de las siete, para comer el chocolate a escondidas, lo encontró todo en el piso y al peliblanco a no menos de dos metros de él.

El grito que había dado el rubio habría podido despertar al país entero.

Matt bajó rápido las escaleras, y trató de separar a su mejor amigo del peliblanco, que parecía no darse cuenta el peligro que corría, y seguía en la misma posición de antes.

Mello, obviamente, no escuchaba la explicación de que Near había querido agarrar su robot de juguete y que, por accidente, había hecho que todo el tazón lleno de chocolate cayera al piso. Estaba muy ocupado pensando en las maneras de matar, revivir, y luego volver a asesinar a Near.

Estaba gritándole insultos a más no poder, y Matt comenzaba a temer por su propia seguridad. No por Mello, por supuesto, sino por L. Si seguía así seguro llamaría su atención, y los tres terminarían castigados. Matt definidamente no quería eso.

Estaba a punto de golpear a su amigo para que se callara, cuando una de las frases que le gritó este a Near llamó su atención.

:- ¡¿Tú fuiste el que le dijo lo del teléfono verdad?! ¡Eres un maldito soplón! Ahora más vale que me repongas ese chocolate o te mato. ¡Te juro que tus días están contados! ¡Te voy a…!

Matt dejó de prestarle atención a partir de ese momento. Lo del teléfono le traía recuerdos de la Misa con la que no hablaba hacia mucho tiempo. Hoy la había visto hablando con Near, y la verdad es que le había dado mucha lástima.

Cuando el albino se fue, ella se había visto completamente triste; y él tuvo muchas ganas de ir y decirle quien era L en realidad, pero sabía que no podía. Tenía precisas órdenes de no hacerlo, pero eso lo dejaba con aún más dudas.

Ya lo había hablado con Watari: L solo buscaba diversión con Misa. Pero usarla de esa manera no le parecía nada bien a Matt, ni tampoco al mayor de la casa.

Ella era una buena chica, y Matt no quería verla sufrir. Pero, lamentablemente no iba a poder hacer nada al respecto. Aunque, por lo poco que conocía a L, sabía que él no era una mala persona. Un genio: frío, calculador, y un tanto extraño. Pero no alguien malvado.

Solo espero que Misa no salga lastimada en todo esto.- pensó, mientras escuchaba un carraspeó y los tres giraban para ver a la ama de llaves con una escoba en la mano mirándolos con odio. Les hizo una seña y, rápidamente, los tres salieron de la cocina y se dirigieron a su habitación. Mello a regañadientes, Near tan calmado como siempre, y Matt aún inmerso en sus pensamientos.- Tal vez hay algo más sobre Misa que L no quiere darnos a conocer, ¿por qué tanto misterio sino?

Sonrió al imaginarse a su tutor, y al que Mello idolatraba como dios, saliendo con la ingenua cuasi modelo Misa Amane.

Eso sí sería extraño, ¡es imposible!

Rio en voz alta en pensar en que Misa jamás se fijaría en alguien como Ryusaki, eso era obvio. Su risa se intensificó y se ganó una mirada extrañada de su mejor amigo. El pelirrojo negó con la cabeza, aun sonriendo. Entró a su habitación y se preparó para pasar el nivel sesenta y tres de su juego nuevo.

Si lo de L y Misa llegaba a pasar en algún momento, Matt tendría que apostar. Se llevaría una gran cantidad de billetes.

Nuevo Mario Flash prepárate, vas a ser mío...