Editado 19/12/17
Death Note no me pertenece.
"Arriesgar tu vida, y hacer algo que fácilmente podría quitarte la vida, son completamente opuestos"
- Elle Lawliet.
Capítulo 12:
Al terminar de hablar con Shingo Mido, Misa sostuvo el teléfono cerca de su oreja un poco más. Tuvo que revisar el identificador de llamada para saber si esa conversación había sido real o no.
La habían aceptado.
Ya estaba dentro. Así, sin más. Solo fue una llamada, una confirmación, y Misa ahora formaba parte de las modelos más jóvenes de la revista PopTeen.
Esto tenía que ser un sueño.
Un hermoso sueño, del cual nunca quería despertar. Nunca.
Sinceramente, no sabía que era lo que había hecho, pero ese día había sido uno de los mejores de toda su vida. Y aunque sonara pesimista, tenía miedo de que sucediera una catástrofe justo en ese mismo momento. Un terremoto, o tal vez un huracán, cualquier cosa era probable.
Aguantó unos minutos sin respirar, pero se miró y por suerte seguía entera.
:- ¡Yai!- dio un grito de alegría, y se puso a hacer su baile de la victoria por todo el cuarto. Al fin las cosas estaban saliendo como ella quería. Era la novia de Light, y había conseguido su trabajo soñado como modelo.
No podía pedir nada más.
Y al día siguiente, cuando llegó a la escuela y divisó a Takada hablando con su novio, no dudó en comenzar con su pequeño plan de venganza. La bruja se las iba a pagar por todo lo que había hecho.
Oh, el idiota de Mikami también se encontraba ahí.
Esto no puede ser mejor…
:- Hola amor.- comentó Misa, al colarse en donde estaban los tres conversando. Ganándose, en el proceso, miradas de odio de los dos pelinegros, y una de sorpresa del castaño.- Estaba pensando en hacer algo hoy, podríamos ir al cine o a comer, ¿qué te parece?
Takada resopló y Mikami se acomodó los lentes, pero Misa no había terminado, por supuesto que no. Esos dos iban a sufrir mucho más.
:- Eh… creo que si no tengo tarea pendiente, está bien…- comentó Light, un tanto inseguro. En verdad no quería salir con Misa. Con nadie, en realidad. Solo quería llegar a su casa y relajarse. Pero le hizo una promesa, y tenía que cumplirla. Por lo menos por ahora.
Takada lo miró incrédula, al igual que Mikami, y Misa no pudo evitar reír. Tomó a Light por el brazo, y le dio un beso en la mejilla. Para cuando volvió a ver a la morocha, esta parecía estar echando humor, y Misa no podía estar más satisfecha consigo misma.
:- Perdonen mi intromisión.- dijo Mikami, bastante molesto.- Pero alguien puede explicarme ¿qué demonios está pasando aquí?
Misa volvió a reír y Takada tuvo que controlarse para no golpearla allí mismo. Amane era insoportable, pero su risa hacía que la poca paciencia que tenía se esfumara por completo.
:- Lo que pasa aquí, Teru.- habló la rubia con una sonrisa gigantesca y un tono dulce, pero que todo el mundo apenas lo oía se daba cuenta que era falso.- Es que estoy hablando con mi novio, Light sobre nuestra cita el viernes. Nada importante. O de tu incumbencia.- miró el reloj, y rápido se despidió de su novio y de los otros dos, quienes la miraban con la boca abierta.
Eso les enseñará.- pensó la rubia, mientras se alejaba con una sonrisa de satisfacción. Light era suyo, y pronto Takada y Mikami recibirían su merecido.
:- Esto… ¿ella está hablando en serio, Light?- preguntó Takada, aun procesando lo que Misa acababa de decir.
:- ¡¿Tu novia?!- preguntó Mikami, un poco más acelerado que Takada. No tenía sentido, Light era… bueno, casi como un dios para él, ¿por qué demonios gastaría su tiempo con alguien como Amane?
:- ¿Pueden calmarse?- el castaño estaba un tanto irritado. Sean o no sus amigos, él podía salir con quien quisiese. No necesitaba darles explicaciones de nada.- Si, es mi novia, ¿hay algún problema con eso?
:- Tiene que ser una broma.- dijo Takada en tono serio. Mikami lo miraba con incredulidad.- Light, por amor de dios, es Amane de la que estamos hablando. La rubia idiota que no sabe sumar dos más dos, ¿te suena?
El castaño rodó los ojos. No iba a decirles porqué había decidido estar con Misa, pero no tenía ganas de que lo tratasen como un idiota por ello. Si quería que lo dejaran en paz, tenía que poner algún pretexto.
Suerte para él que era un buen mentiroso.
:- Miren, sé que ella ha estado enamorada de mí desde hace un tiempo. Me pidió salir y decidí darle una oportunidad, ¿acaso es eso tan malo?- les preguntó, y Takada puso los ojos en blanco, a la par que Mikami le decía, un poco más calmado.- Dijiste que era tu novia…
Por amor de…- Si, es mi novia. Pero solo estamos saliendo, como cualquier pareja normal.- los miró con una sonrisa de lado.- ¿O acaso tienen otras razones por las cuales no quieren que este con Misa?- Mikami se puso un poco rojo aunque trató de disimularlo, mientras Takada seguía mirándolo, desconfiada. Conocía a Light muy bien, y sabía que esa no era la única razón por la cual él estaba con Misa.
No podía ser solo eso.
Se acercó al castaño, y le susurró al oído, para que el otro no pudiese escucharla.- Aun no te creo, Light; pero veremos cuánto dura esta pequeña fachada suya.- luego se fue, dejando a Light y a Mikami atrás.
Takada no era tonta, sabía que lo que había dicho el castaño había sido solo una excusa. Pero bueno, todo a su tiempo.
Pronto descubriría la verdad, y podría hundir a Misa.
De una vez por todas.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Las semanas pasaron rápido, y en menos de un parpadeo, ya se había ido otro mes del último año escolar de Misa Amane.
Por suerte para ella, podría decirse, las cosas siguieron estando igual que en los meses anteriores.
Salvo que ahora era la novia de Light y que estaba trabajando como modelo para su revista favorita.
Si, salvo por esos pequeños detalles.
Aunque ya habían pasado cuatro semanas, Misa aun no podía creer que lo estaba viviendo era verdad. Sonaba demasiado absurdo para que sea más que un sueño.
Igualmente, las cosas tampoco eran tan perfectas como Misa se había imaginado siempre; no es que se estuviese quejando, tampoco.
Light era su novio, por supuesto. Ella misma se encargó de presumirlo por toda la escuela, y de echárselo en cara a Takada cada vez que la veía. Pero, lamentablemente, no todo es como lo pintan en las películas de romance que pasan en la televisión.
Light era su novio, pero no se comportaba como tal. Para nada.
En esas cuatro semanas, no habían tenido ni una sola cita. El viernes el castaño había tenido que cancelar por una cena familiar, y luego, cada vez que Misa se lo plateaba, él tenía millones de excusas preparadas para evitarla.
La rubia lo soportaba, ya que la mayoría de ellas eran sobre los exámenes. Light era un chico muy estudioso, y como su novia, Misa le perdonaba que la ignorara por tener que estudiar; pero ya le estaba cansando un poco. No se habían besado ninguna otra vez desde lo que pasó en el salón del consejo, tampoco.
Misa quería hacer cosas con él. Era su maldito novio, después de todo.
Pero bueno, la rubia se aguantó bastante las ganas de decirle algo, y trataba de respetar su espacio. Además de anhelar con el alma que ya sean las vacaciones, así iba a poder pasar tiempo con Light; sin excusas.
Otra de las cosas que había cambiado bastante desde el incidente del baile, hacia cuatro semanas, fue nada más y nada menos que la actitud que Ryuga tenía con ella.
Misa no quería admitirlo, pero cuando el pelinegro comenzó a ignorarla, se había preocupado. Solo un poco, por supuesto. Pero, aun así, le pareció completamente extraño que de un día para otro el chico no le dirigiera la palabra en ningún momento del día.
Ni siquiera en las reuniones del consejo.
¡Ni siquiera se dignaba a mirarla!
Y Misa estaba completamente desconcertada; demasiado, para su propio bien.
Pero ahora tenía otra cosa menos por la preocuparse. Ya que no tenía que sufrir los molestos comentarios de Ryusaki, y podía poner su cabeza en otras cosas más importantes.
Por ejemplo, la incógnita sobre el que le regaló el celular, (el que ella aventó contra la pared), L.
No había visto mucho a Matt ni a Mello, así que no pudo preguntarles nada a ninguno de ellos. Tampoco había rastros del peliblanco, Near. Así que Misa tenía que empezar de vuelta, desde cero.
Lo único que sabía era que los tres mencionados anteriormente estaban emparejados de una u otra manera, y que conocían a L. Nada más.
Pero bueno, ahora que Light era su novio, esas cosas ya mucho no le importaban. Cuando el momento se diera, ella iba a descubrir quién era ese tal L, pero ahora tenía cosas más importantes en las cuales fijar su completa atención.
:- ¡Misa!- llamó Sora, una compañera del equipo de porristas.- ¿Acaso estas escuchando algo de lo que estoy diciendo?
Misa asintió con la cabeza, pero no tenía idea de lo que la pelirroja estaba hablando. Había estado perdida en sus pensamientos por al menos diez minutos, y no escuchó ni una sola palabra.
:- Igualmente, podrías repetirlo…- Sora negó con la cabeza, pero sonrió.
:- Dije, que este viernes vamos a ir celebrar el cumpleaños de Toshiro a un nuevo bar/club que abrió hace poco. Y te pregunté si querías venir.
Misa lo pensó por un momento. En realidad, no tenía muchas ganas de ir, los clubes mucho no le gustaban. Pero esa podría ser una buena excusa para obligar a Light a salir con ella. Y si podía pasar tiempo con el castaño, Misa haría cualquier cosa.
:- De acuerdo.- chocaron los cinco.- Luego envíame un mensaje con la hora y la dirección. ¡Light vendrá conmigo!
Oh, si, por supuesto que lo hará.
.-.-.-.-.-.-.-.
Por otro lado, Light Yagami estaba exhausto.
Nunca había pensado que estar de novio con una persona fuese tan complicado, pero definitivamente no había conocido a Misa Amane.
Era la persona más insistente del mundo. Estas semanas habían estado repletas de exámenes, sin embargo, la chica cada maldito día le preguntaba a Light si podían tener una cita.
Él tenía que estudiar, ¡por amor de dios!
Si quería seguir siendo el primero de su clase, aunque Ryuga ya le había ganado ese puesto, tenía que esforzarse, y mucho. Que Misa no se la pasara estudiando como él, no era problema suyo. Pero que se metieran con su tiempo de estudio, eso sí que no podía permitírselo.
No quería reconocerlo, pero Takada había tenido razón cuando dijo que Misa iba a ser insoportable. No podía evitarlo. No lo dejaba tranquilo por un. maldito. segundo.
Y ya estaba muy cansado de aguantarla.
Pero bueno, él mismo se lo busco. Lo que hizo fue una promesa, pero no sabía por cuánto tiempo más iba a poder mantenerla.
Si Misa sigue así, seguramente la próxima vez que la vea será la última en la que me refiera a ella como mi novia.
:- ¡Light!
Hablando de Roma…
Light suspiró y trató de contenerse. Solo serían unas pocas semanas más. Tenía que soportarla unas semanas más y luego podría mandarla a freír espárragos.
Solo un poco más…
:- ¡Light cariño, espera!- el castaño frenó en seco, y se felicitó internamente por la paciencia que poseía. Sintió como Misa se acercaba y se dio vuelta para verla. Las clases ya habían terminado, y la mayoría de los alumnos estaban en camino a sus casas. Ahora quedaban solo ellos dos en la calle fuera de la escuela.
:- ¿Qué pasa?- preguntó este, tratando de enmascarar la irritación que sentía en ese momento.
:- Bueno…- Misa estaba un poco nerviosa, y Light había comenzado a exasperarse.- El grupo de Sora y los demás irán a un bar/club el viernes, y creo que estaría bueno que nosotros fuéramos también, ¿no crees? No hemos salido a ningún lado todavía…
:- No me gustan los bares.- fue demasiado directo. Pudo sentir como Misa se entristecía, y suspiró, mientras recorría una mano por su cara.- No creo que sea una buena idea, Misa.
:- Pero, Light.- la rubia ya no sabía que más hacer.- No hemos salido ni una sola vez en estas cuatro semanas. ¡Soy tu novia! Y pregúntale a cualquier chica, pero todas te dirán que los novios están obligados a pasar tiempo juntos.
:- Pues yo no soy como cualquier novio, Misa.- Light estaba a poco de mandar todo a la mierda, su autocontrol a segundos se agotarse, y Misa no se quedaba atrás. Se cruzó de brazos, molesta. No le gustaba estar enojada con su Light, pero lo que le pedía era completamente racional. ¡Cualquier novia quiere pasar tiempo con su novio!- Si no te gusta, entonces lo siento.
Misa tragó un poco de su orgullo, y dijo.- No tenemos que ir a un bar si no te gustan. Podemos ir a ver una película, o a comer, a donde quieras.- no le gustaba lo que estaba haciendo, para nada. Faltaba poco para que se pusiese a rogarle, y de verdad no quería llegar a ese punto.
Sin embargo, el castaño no se inmutó. Ya estaba muy cansado.- Misa, tengo que estudiar. Estas semanas estaremos llenos de exámenes, y yo me esfuerzo para tener buenas notas, a diferencia de ti. Así que no, no estaré disponible ni el viernes, y tampoco todos los días que le siguen a este.
Eso la había herido. Aunque no lo haya expresado directamente, ella le entendía. La había tratado de estúpida. Una tonta que no estudia, y que no le interesa tener buenas calificaciones
Todos lo hacían, pero que Light fuera esta vez, le dolía. Le dolía mucho.
:- Si no vamos a salir…- dijo Misa, mientras el castaño comenzaba a alejarse. Ya se había humillado bastante; no iba a dejarlo ir ahora.- ¿Entonces por qué estamos juntos? ¡¿Por qué demonios eres mi novio, Light?!
:- Tienes razón.- comento él sin darse vuelta.- Esto no tiene sentido.- iba a hacer lo que estuvo deseando por mucho tiempo, pero no quería herirla más de lo que ya había hecho. Él era un caballero, después de todo.- Será mejor que nos tomemos un tiempo, Misa; hasta que las cosas se calmen. Nos vemos.
Luego se fue, y Misa se quedó quieta, no comprendiendo lo que acababa de suceder.
Light había terminado con ella.
Lo llamó varias veces, pero no obtuvo respuesta. Cuando el castaño doblo la esquina, se rindió. No iba a perseguirlo. Ya no tenía sentido.
Se había acabado.
Finito. "The end"
Rio sin humor, mientras las lágrimas se deslizaban de a poco por sus mejillas.
Luego de tenerlo por cuatro semanas, por un maldito mes, se le había escapado. Por una pelea tonta, por un error. Había retrocedido más de los escalones que había avanzado. E iba a tener que empezar todo de cero, de nuevo.
Ni siquiera pudo salir una maldita vez con él, ¡por amor de dios!
:- Perdón por interrumpir.- comentó una voz, y Misa rápido se secó las lágrimas, no necesitaba que la vieran llorar.- No hace falta que hagas eso, no hay nadie aquí además de mí.
La rubia miró al chico, y este se acomodó la mochila en la espalda. Estaba esperando a alguien. Ella estaba a punto de dejar al peliblanco atrás y seguir su camino, pero las palabras de este la detuvieron.
:- Un consejo, no deberías llorar por nadie más que por ti misma. Trata de no ser tan patética la próxima vez.
Ella lo ignoró mientras apretaba con fuerza las tiras de su mochila, y corría rápido hasta alejarse más y más de la escuela. No quería lidiar con él, no quería lidiar con nadie.
Más lágrimas comenzaron a caerle, pero las mismas se fueron secando con el viento. Misa corrió y corrió, lo más rápido que pudo. Las palabras de Near aun metidas en su cabeza.
Trata de no ser tan patética la próxima vez.
Ya era muy tarde para eso.
Misa Amane era la persona más patética de todo el mundo.
.-.-.-.-.-.-.-
Yagami Light había seguido caminando, sin prestarle atención a los llamados de la rubia. Había tenido una lucha interna, deliberando si regresar o no. Pero al final, su orgullo pudo más, y decidió que había tomado la decisión correcta al terminar con la rubia.
El pelinegro, sentado en su posición característica, había seguido al castaño con la mirada, hasta que este dobló en la otra esquina.
:- Tardaron más de lo normal.- comentó Near, mientras se subía a la camioneta.- Estoy bastante seguro de que no te perdiste el espectáculo. Pues, yo tampoco.
:- No pude oír nada.- dijo Ryusaki. Luego le indicó a Watari que arrancara. Lo único que vio desde la ventana de la camioneta fue a Light discutir con Amane, y luego el camino que hizo el chico hasta pasar por donde él se encontraba. Suerte que los vidrios eran polarizados.
:- Cosas tontas de adolescentes, por supuesto.- Near sacó un cubo Rubik y comenzó a jugar con él, mientras L lo mira curioso y expectante. Quería saber más, como siempre.- Pelearon, y luego él termino con ella. Estuvo llorando y gritándole por mucho tiempo. Es demasiado fácil de manipular, y un tanto inmadura, si me preguntas.
Al terminar de escucharlo Ryusaki miró por la ventana. No tenía duda de aquello. Ya podía imaginarse el escenario. Como Light pudo haber desechado a Amane como un pañuelo sucio, y ella habría estado desesperada para que el la acepte de nuevo.
Como, según Near, ella estuvo llorando y gritando, mientras el chico se encontraba de lo más tranquilo. Le daba al pelinegro un malestar en el estómago.
Y tenía unas ganas primitivas de ir a buscar a Light y darle un puñetazo en el medio del rostro.
No estaba muy seguro de por qué, pero un deseo de posesión lo invadió. Él había hecho llorar a Amane una vez, y aunque no tenía la menor idea de cómo, trató de consolara. En cambio, Light la dejo ahí, sufriendo; completamente indefensa y patética.
L era el único que podía hacerla llorar, Amane era su juguete. Y el solo podía manipularla, no Light.
Por supuesto que no Light.
Había comenzado a ignorarla, ya que Watari le había conseguido casos nuevos, y estaba bastante entretenido con todo eso. Después de todo, estos eran la razón por la cual había venido a Japón en primer lugar.
Por todo eso, no se vio en necesidad de molestar a Amane como antes.
Tampoco quería que ese algo volviera a molestarlo, así que decidió dejar las cosas como estaban antes de conocerla. Ahora que resolvía al menos cuatro crímenes por semana, ya no la necesitaba para distraerse del aburrimiento matutino.
Sin embargo, y le costaba admitirlo, parte de él extrañaba ver la cara de enfado que ella ponía cada vez que la dejaba sin palabras en alguna de sus peleas rutinarias. Era lo más divertido de todo su día.
Y saber que ahora estaba mal, y no gracias a él, hacía que ese algo con el que había estado luchando, apareciese de nuevo.
Yagami-kun era su amigo, pero el pelinegro no era conocido por compartir.
Él nunca prestaba sus juguetes.
.-.-.-.-.-.
Misa se había pasado casi toda la semana en la cama.
Natsuki le había preguntado varias veces si se sentía bien, o que era exactamente pasaba (ya que había llegado a su casa llorando), pero Misa no daba respuestas claras.
No quería que su nana se preocupara por sus tontos problemas. Los cuales eran solo de Misa, de nadie más.
Así que, subió a su habitación, y por tres días no salió de allí. No podía. Estaba demasiado deprimida como para hacerlo.
No quería tener que lidiar con Light, ni con Takada, ni siquiera con Near. Sus palabras seguían persiguiéndola.
Sin embargo, ya el viernes, y luego de haber visto casi diez películas de amor y llorarse un mar completo, decidió que ya había tenido suficiente.
No iba a rendirse con Light, por supuesto que no, pero por ahora aprovecharía toda aquella terrible situación para tomarse un descanso.
Necesitaba divertirse, salir; solo con amigos. Tomarse todo lo que pudiera y bailar como una loca desquiciada.
Sí, eso definitivamente iba a ayudarla.
Sin pensarlo dos veces, tomó el teléfono y le mando un mensaje a Sora, pidiéndole la hora y el lugar en donde se iban a encontrar.
Iba a festejar, y eso no se lo iba a arruinar nadie.
Absolutamente nadie.
