ii. velando por ti
Ella es la chica con el trastorno de sueño.
El chisme se esparce rápido y de repente ella es la cosa más interesante que el mundo tiene que ofrecer. Kid sabe que ella se encuentra incómoda con toda la atención y sabe que Maka no entiende su incomodidad porque está muy ocupada con sus estudios y sus calificaciones, siendo la chica más lista de la escuela tiene que mantener su reputación intacta.
Kid no muestra señal que la conoce, aunque Crona le sonríe y lo saluda cada vez que lo ve. Él solo la ignora. Hay un pinchazo de remordimiento cuando su sonrisa se desvanece y su saludo titubea, pero a él no le importó hacer amigos y no piensa comenzar ahora.
Esta escuela, esta ciudad, es tóxica; como una planta nuclear. Corroe, envenena y te muta, hasta que ya no quede nada de ti. Él no quiere vivir aquí, preferiría irse a otra parte, como Boston, o quizás Nueva York, con su arquitectura fría e imponente, pero tiene que vivir aquí porque es menor de edad y su hermano es un maldito bastardo. Por lo menos esta agradecido que su padre lo había dejado que se mudara de casa cuando las peleas entre él y Asura, su hermano, empezaron a salirse de control. Eso ayudó un poco.
—¿Has visto a Crona, Maka? —pregunta una linda chica asiática, con ansiedad. Tsubaki, piensa que se llama. La chica muerde el borrador de su lápiz cuando la rubia le contesta, sin siquiera levantar los ojos de su libro.
—No, no la he visto desde el receso, creo que me dijo que iba a ir a la biblioteca.
—¿Crees que logró llegar a clases?
—Claro que si, alguien me hubiera llamado si le hubiera ocurrido algo, —Maka contesta cortante, regresando a su trabajo. Tsubaki la mira con sospecha.
Kid también lo hace, porque como había dicho antes, esta ciudad es tóxica y la gente de aquí es venenosa.
¿Qué esta haciendo? No lo sabe, pero levanta la mano y asusta a medio salón con su movimiento brusco. El maestro ni siquiera le pregunta que es lo que quiere, solo asiente y mira como Kid se levanta de su silla y sale del salón. Todavía no sabe lo que hace cuando entra a la biblioteca, revisando cada pasillo por una chica alta y pálida con cabello rosado, una chica que ha llegado a observar fijamente entre la masa de gente sin nombre que la rodea últimamente.
Ella no se encuentra aquí así que se va, rompiéndose la cabeza por alguna pista o señal de donde podría estar. Sus ojos escanean el patio mientras camina por los pasillos, buscando una pista de rosa pálido a través del cristal sucio. No encuentra nada y su estomago se hace nudos, el miedo le entra por las venas, el pánico comienza a mostrarse en su rostro inexpresivo.
Todavía no sabe porque hace lo que hace mientras corre por los pasillos, gira a la izquierda, corre por otro pasillo, toma una derecha y se detiene enfrente de los vestidores con la respiración agitada. Por un momento piensa que podría meterse en problemas por lo que esta apunto de hacer, pero a él no le importan las reglas y tales cosas están muy abajo en su lista de prioridades. Así que entra al vestidor de las chicas con paso firme y examina fila tras fila de casilleros. Esta a punto de rendirse en su búsqueda hasta que llega al último pasillo y ahí, recargada contra un muro de casilleros, sentada en el piso con la cabeza agachada, esta Crona vestida en su uniforme de educación física.
—¿Crona? —Se acerca y la sacude del hombro, pero no se despierta—. Mierda.
Su casillero esta entreabierto. Rápidamente toma su ropa y la meta en la mochila de ella, piensa que más puede necesitar y lo mete también. Se pone la mochila e ignora el asimétrico diseño que tiene y se agacha para cargar a la chica inconsciente en sus brazos.
Es pesada, pero él ya lo sabía.
No era la primera vez que la carga.
Pero fue más impactante la primera vez que ocurrió, en aquella esquina de la calle.
Su idea era llevarla con la enfermera, pero entonces se acuerda de su incomodidad, que ajena se ve parada en medio de sus amigos, que tan fuera de lugar se ha de sentir a comparación con el resto del mundo, entonces la lleva a la biblioteca y ni siquiera le importa la manera en la que los ve la bibliotecaria. La lleva a la parte de atrás y la coloca con gentileza en el piso, contra la pared blanca, y se sienta a su lado y deja su mochila en el suelo y espera.
Falta una hora antes de que den el toque cuando finalmente despierta, una hora y media después. Se ve perdida al principio, sus ojos azules nublados y desenfocados, pero regresa a sus sentidos con un salto cuando se da cuenta que no esta en los vestidores y Kid se encuentra a su lado, medio dormido por tanto esperar y de cuidarla de la bibliotecaria entrometida.
—¿Kid…donde estoy? ¿Por qué no estoy en los vestidores? —Crona pregunta con pasmo.
—Te desmayaste así que fui por ti —le contesta mientras Crona se talla la cabeza y saca de su mochila una botella con pastillas— ¿Se te olvidó tomarlo de nuevo?
—No, las tomé a tiempo, —le contesta desconcertada—. Las tomé ayer, como debería. Está pasando con más frecuencia últimamente, no sé porque, me pasó lo mismo hace unos días, pero estaba con Maka y desperté casi inmediatamente… ¿Qué horas son?
—Falta media hora para salir.
—¡MEDIA HORA! —Crona grita con mortificación— ¡Me perdí de dos clases!
—Si, pero al menos nadie te encontró en los vestidores. Hubieran llamado por alguien para recogerte y estuvieras en la enfermería en estos momentos.
—¿Por qué…Por qué no estoy en la enfermería?
—No pensé que querrías estar ahí.
—Gracias, —Crona susurra y una pequeña sonrisa ilumina sus ojos.
Los mira por un momento antes de mirar por otra parte, principalmente a la bibliotecaria, la cual se esta recargando contra su escritorio para mirarlos, intentando escuchar su conversación, seguramente. Frunce el ceño y una expresión oscura cae sobre sus ojos. La bibliotecaria se sienta y esconde su rostro detrás de la pantalla de su computadora.
—C-Creo que debería cambiarme antes de irme a casa, —Crona dice con un suspiro— ¿Dónde está Maka?
La expresión oscura de Kid no cambia—. No lo sé. Ni se molestó en hablar con el maestro como debió antes de que empezara la clase, vaya cuidadora que tienes, —dice con un bufido y se levanta. Crona hace lo mismo, pero con lentitud y algo de torpeza.
—¿Estás bien? —Kid la estabiliza con una mano en el hombro, mirándola con cuidado— ¿Crona?
—¿Eh? —Crona murmura, con la mirada perdida—. Estoy bien.
Ella camina y Kid la sigue de cerca hasta llegar a los vestidores. Es cuando ella se acerca a la puerta que parece despertar de su letargo y mira el picaporte como si no supiera como llegó ahí; como si no supiera como pasó, o lo que está ocurriendo. Y realmente no lo sabe, Kid se da cuenta con pavor, pero una vez que ella voltea a verlo se relaja y Crona le sonríe con incomodidad y entra al cuarto con un murmuro de enseguida salgo.
Kid no sabe que es la narcolepsia, excepto los episodios aleatorios de sueño.
Pero decide que lo investigará cuando llegue a casa por si acaso, solo porque siente curiosidad, se dice a si mismo. No porque se siente preocupado y no porque su ignorancia lo incomoda.
Pero por ahora la espera y la escolta a su casa, por si acaso.
No mencionan a Maka durante todo el camino.
