Editado 20/03/2018


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Death Note no me pertenece.


"El dinero no puede comprar la paz o el amor"

Misa Amane.


Capítulo 21:

Light Yagami suspiró mientras intentaba concentrarse en la tarea con la que, por alguna razón, estaba teniendo problemas. Nunca había sido una persona a la que le costara hacer los deberes, pero ese día tenía que ser la excepción.

Miraba la hoja en blanco y maldecía al darse cuenta que su mente se encontraba en el mismo estado que el papel sobre el escritorio.

Unos golpes en su puerta hicieron que volviera a desconcentrarse y, rodando los ojos, preguntó que quería la persona que se encontraba fuera de su habitación. Obviamente, pensó que se trataba de su madre. Lamentablemente, estaba equivocado.

:- Light, ¿puedo hablar contigo un segundo?- preguntó la morena, y el castaño, al reconocer su voz, le indicó que pasara. Ya estaba distraído, así que no iba a perder nada con hablar unos minutos con Takada.

La chica entró y se acomodó en la cama, mientras miraba al castaño trabajar. O a "intentar" trabajar, mejor dicho. No pudo desviar la mirada. Light era tan… perfecto. Sonrió.- ¿Qué tienes para decir?- le preguntó él, un tanto exasperado. Aunque apreciara la distracción, Kyomi no era exactamente la persona que quería ver en aquel momento.

Desde que había vuelto con Misa hacia menos de tres días, la morocha no había dejado de molestarlo y de llenarle la cabeza con ideas para que rompa con la rubia. Light era paciente, pero no tenía ganas de seguir aguantado ese tipo de comportamiento. La verdad, prefería estar alejado de Kyomi hasta que entienda que Misa no era lo que ella pensaba.

Light tardó en darse cuenta, pero, finalmente descubrió que Misa Amane no era lo que aparentaba a primera vista.

Y había decidido darle una oportunidad. Después de todo, ¿Qué tenía que perder?

Aunque no podía negar que cuando la morocha le había preguntado si estaba enamorado o no de Misa, él había dudado; evitando darle una respuesta concisa. Su compañera le caía mucho mejor que antes, eso era seguro. No se había sentido incómodo o molesto en el momento en que le pidió volver a salir, pero… ¿la amaba?

La respuesta era cruda, pero era la realidad.

Y desde entonces, Takada había dejado de molestarlo. Bueno, por lo menos hasta ese preciso momento.

:- No es algo fácil de decir… y dudo que vayas a tomarlo bien.- dijo ella, aumentando el suspenso, y causando que Light rodara los ojos.- Mira Light, tu sabes que yo…

:- Takada.- con un tono nada característico en el joven estudiante, la interrumpió, tomándola por sorpresa.- Detente. Sé a dónde quieres llegar, y sigo firme en mi decisión. No voy a romper con Misa, lo siento.

La pelinegra suspiró, y no haciéndole caso, siguió con el asunto.- Mira Light, que yo esté aquí hoy es por algo importante, aunque no lo creas.- agregó, con sarcasmo, cruzándose de brazos.- Eres mi amigo, y aunque sabía que esto seguramente te haría daño me decidí por decírtelo. Sabes que siempre voy en busca de la verdad, me conoces…

Él la estudió, y luego de unos segundos, suspiró.- Esta bien Kyomi, di lo que tengas que decir.

Y con una pequeña sonrisa que había estado tratando de ocultar, Takada cantó como un pájaro en una mañana de primavera.

Había querido abrazarlo al ver como su expresión cambiaba drásticamente, pero se contuvo. Sabía que estaba haciendo lo correcto. Y, además, había logrado hundir a Amane de una vez por todas.

Mientras tomaba el autobús para volver a su hogar, un extraño pensamiento se hizo presente en su mente:

No puedo creer que diga esto, pero ya quiero que sea lunes.

.-.-.-.-.-.-.

:- Misa, vas a llegar tarde.- dijo Natsuki con el ceño fruncido mientras abría la ventana para que entrara el sol y terminara de despertar a su pequeña dormilona.- Si te acostaras más temprano esto no sería un problema…

La única respuesta que le proporcionó la chica fue un gruñido, que se intensificó al sentir la luz del sol sobre su cara. Se la tapó con la almohada, causando que Natsuki la mirara con los brazos cruzados.- Ya eres bastante grande como para ponerte a hacer berrinches, Misa. Por favor.

La rubia cerró los ojos con fuerza mientras escuchaba los pasos de su nana alejándose.- Más vale que estés abajo en diez minutos, jovencita. Porque si no volveré a buscarte y te prometo que no voy a ser igual de paciente.

Misa suspiró mientras pensaba en las palabras de la mujer. Había veces en las que deseaba ser una niña otra vez. Así podría evitarse todos esos tontos problemas de adolescentes y adultos.

Gruñó, recordando todo lo sucedido aquel maldito año. Era cómico, la verdad, si uno lo veía desde afuera. Estuvo enamorada casi toda su vida de un chico que no conocía realmente, y luego, cuando tiene la oportunidad de salir con él, ya no lo quiere, porque ahora está realmente enamorada de un idiota que seguramente no la merece. Ah, y no había que olvidarse que el segundo la había rechazado e iba a tener que verlo a él, y al novio que no amaba, ese mismo día.

Sí, su vida era una comedia para cualquiera que no fuese ella.

:- ¡Misa!- otro grito por parte de Natsuki hizo que la rubia se levantara de una vez y se cambiara, mientras pensaba en cómo podía evitar a dos personas por al menos… todo lo que quedaba del año escolar.

No, no podía hacer eso. Por lo menos no con Light. El castaño se merecía que le dijera la verdad. Y si Misa quería comenzar a hacer las cosas bien, tenía que empezar desde ahí y ser honesta con el pobre chico.

Respiró hondo y se dirigió, luego de desayunar, hacia su campo de batalla personal. Tenía que buscar a Light, mientras evitaba a toda costa a Ryusaki.

Que comience el juego.

Entró por la puerta principal, encontrando todo igual que siempre. Alumnos charlando en los pasillos, profesores apurados, nada fuera de lo común.

Misa suspiró de alivio al ver que no había llegado tan tarde como pensaba. Si era así, podía llegar primera al salón y por lo tanto no toparse con el pelinegro en ningún momento.

Caminó lentamente hacia su casillero y buscó rápido sus libros cuando una voz familiar la tomó por sorpresa:

:- ¿De quién te escondes?- Misa saltó por el susto, causando que sus libros terminaran en el suelo. No solo eso, sino que también causó que varios chicos se giraran a ver la escena, confundidos.

La rubia maldijo por lo bajo, y fulminó con la mirada al peliblanco que había estado bastante desaparecido en ese último tiempo.- Podrías ser un poco menos sigiloso la próxima vez… ¡casi me matas del susto!

Near rodó los ojos, mientras acomodaba unas cosas en su mochila y se preparaba para irse.- Solo te hice una pregunta, ya que pareces completamente alterada. Y por esto, es más que obvio que no estoy equivocado.- la rubia iba a decir algo, pero como siempre, la interrumpió.- Ah, y creo que deberías ver algo. Un espectáculo más que innecesario, si me lo preguntas.

Misa lo miró, completamente perdida. No tenía la menor idea de lo que Near estaba hablando. El peliblanco, al darse cuenta, volvió a rodar los ojos.- Tonta.

:- ¡Oye!- recriminó la rubia, indignada.- Niño, tú…

:- Solo ve al patio, Amane. Nuestra charla terminó.- y con eso, dio media vuelta y se dirigió a su clase.

Cada vez que hablaba con Near, lograba entender por qué Mello lo detestaba con tanta pasión.

Terminó de guardar sus libros, y pensó en si hacerle caso al peliblanco o no. Podría seguir con su plan de salir inadvertida, o podría ir a fijarse que era lo que había sucedido.

Por una de las pocas veces en toda su vida, Misa se decidió por seguir con el plan. Ya la había pasado muy mal como para empeorarlo. Mejor sería hacer lo que había pensado, hablar con Light, y tratar de terminar el día lo mejor posible.

Obviamente, las cosas no resultaron como ella lo había querido.

Al sonar el timbre, la rubia se dirigió a clase, pero al esperar por más de diez minutos sin que nadie apareciera, comenzó a asustarse. Y luego empezó a sentirse como una idiota por no hacerle caso a Near.

Estaba a punto de levantarse, cuando la profesora de literatura entró seguida por toda la clase; salvo por Ryusaki y por Light.

Mientras se iban acomodando, la mujer comenzó a dar un discurso sobre el comportamiento en la clase y la escuela. Misa notó como todos cuchicheaban, y no pudo detener su inminente curiosidad.

:- Oye, ¿de qué está hablando?

:- ¿No lo sabes?- le preguntó el chico que estaba detrás de ella.- Light Yagami y Hideki Ryuga tuvieron un enfrentamiento en el patio hace como diez minutos.- el corazón de Misa comenzó a latir increíblemente rápido.- Todos estábamos allí, tuvo que venir el director a separarlos.

Aunque todos pensaran lo contrario, Misa no era una tonta. Los chismes que daban vueltas por el salón, y seguramente por toda la escuela, no eran más que puras mentiras. La rubia sabía exactamente por qué ellos se habían peleado, y eso la hizo sentirse mucho peor.

Con un nudo en el estómago la rubia volvió a hablar con Kaluga-san.- ¿Sabes cómo se encuentran?

:- Sinceramente no. Recuerdo ver a Light sangrando, pero el director los separó antes de que pudiese pasar a mayores. Ahora deberían estar hablando con él, o eso supongo.

Misa estaba por preguntarle algo más, cuando la voz de la bruja que estaba al frente del salón la interrumpió.- Amane, si tiene algo importante que decir, dígalo en voz alta.

:- Para nada.- pero no, hoy Misa no estaba para sus juegos.- Solo trato de que alguien me diga algo útil. En vez de un sermón de más de cien palabras que no nos va a servir para absolutamente nada.- ella la miró sorprendida, al igual que toda la clase. Pero la rubia no había terminado. Con una pequeña sonrisa, agregó, como toque final.- Por cierto, lindos zapatos.

Instintivamente, la mujer se miró los pies mientras todos trataban de aguantar la risa, algunos fallando en el intento. Tenía unos zapatos de tacón que parecían del siglo pasado (o no el estilo vintange).- Amane.- dijo, ahora completamente molesta. Si fuese una caricatura, la rubia podía apostar que humo habría salido de sus orejas.- Sal de aquí ahora mismo y dirígete a la oficina del director.

Misa no necesitó más. Se levantó del asiento, y con la cabeza en alto salió del aula. Aquel acto rebelde no había sido la idea más brillante, pero esa mujer lograba ponerle los pelos de punta. Ya era momento para que comience a defenderse.

(O eso era lo que iba a decirle a Natsuki una vez que la mujer viera la nota de advertencia por parte del director)

Aunque su humor había mejorado al poner a esa bruja en su lugar, el nudo en el estómago y la garganta no desaparecía. Pensar en cómo estaría Light, y aunque le costara admitirlo, como estaría Ryuga, la hacían sentirse horrible y culpable.

Alguien había logrado decirle la verdad al castaño antes que ella. Le habían ganado de ante mano.

:- Vaya, vaya, vaya, pero miren a quien tenemos aquí…- la rubia tuvo que cerrar los puños para evitar golpearla en el rostro en ese mismo instante. La violencia no es la solución, la violencia no es la solución.- La gran manzana de la discordia.

:- ¿Qué demonios quieres, Takada?- había parado de caminar para luego dar media vuelta y enfrentarla. La muchacha sonreía de oreja a oreja.

:- Pues nada, en realidad.- dijo Kyomi, encogiéndose de hombros.- Solo me dirigía a la oficina del director para ver cómo se encuentra mi pobre Light después de aquel terrible predicamento…

:- No hace falta, voy en camino.- no era por ese motivo que Misa asistía, pero tenía que mantener la fachada el mayor tiempo posible. Por eso mismo dijo lo siguiente.- Y aléjate de mi novio, quieres.

Una risita se le escapó a Takada.- Amane por favor, déjate de tonterías. A menos que tengas un acuerdo de una relación abierta, no creo que Light quiera seguir siendo tu novio. ¿O acaso no sabes con quien tuvo la pelea?- dijo, en tono juguetón.- No sabes lo devastado que quedó cuando se enteró de la verdad, Misa… jugando a dos puntas… no puedo negar que lograste sorprenderme.

:- Fuiste tú, ¿no es cierto?- no era una pregunta, no realmente. La sonrisa en la boca de Kyomi lo decía todo.- No es como tú crees, y tampoco es como Light piensa. Yo…

:- Guárdate las excusas, Misa.- continuó, mientras la rubia sentía como su enojo se iba debilitando y era reemplazado por simple asco. Estaba asqueada consigo misma.- ¿Sabes qué? Me encuentro de buen humor, así que voy a intentar decirte esto de la manera más delicada posible: tienes que dejar a Light en paz. Ya le has hecho demasiado daño y-

:- Tienes razón.- dijo la rubia, causando que Takada la mirara sorprendida.- Ganaste… él, él es todo tuyo.- estaba por decir algo, cuando Misa la interrumpió una vez más.- Solo tengo una pregunta, ¿Cómo lo supiste?

:- Un mago nunca revela sus secretos, Amane.- Misa asintió con la cabeza, Kyomi la miró sin comprender. Aquella no era la Misa Amane con la quien discutía cada dos por tres. Aquella mujer…

Negó con la cabeza.- ¿Acaso no tienes nada más para decir?

:- Pues…- Misa sonrió con tristeza.- Iba a decírselo yo, esta mañana. Me ganaste.- dijo, y Takada no sonrió. Por alguna razón, ya no se sentía victoriosa.- Pues bien, me tienes fuera del camino, Kyomi. Pero solo… ten en cuenta que no quise hacerle daño, ¿de acuerdo?- la rubia avanzó.- Te veo luego, o eso creo.

La morocha se quedó congelada, pero a Misa no le importó. Eso había sido todo. Tanto odio, y tantas ganas que había tenido de golpearla reiteradas veces, habían desaparecido. Ahora solo se sentía vacía, como si le faltara algo muy importante.

El sentimiento no mejoró para nada cuando vio a Ryuga salir de la oficina del director. Tenía hielo puesto sobre su labio, el cual se encontraba hinchado, y un raspón en la ceja izquierda.

Es… más fuerte de lo que parece…

La rubia estaba por decir algo, cuando el chico dejó de mirarla y siguió su camino. Ella cerró la boca de golpe, y se mordió el labio para tratar de contener las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos azules.

Eso era todo.

Ya no había más nada que esperar. Dio media vuelta, y sola, caminó hasta el baño. Abrió la puerta de uno de los cubículos y allí soltó todo lo que se había guardado esos últimos días.

¿A quién quería engañar? Nunca nada le salía bien. Trató de seguir el estúpido plan, y no solo Light se enteró de sus errores por otra persona, sino que además él y Ryusaki salieron lastimados. Y todo eso por su culpa.

Todo lo que se había mentalizado ese fin de semana, "no vale la pena", "espero que le pase algo malo así obtiene lo que se merece" eran nada más y nada menos que puras patrañas. Hoy mismo pudo darse cuenta, después de ver a Ryuga a los ojos, que seguía (aunque lo detestara) enamorada de él, y que le dolía muchísimo verlo lastimado por, de nuevo, su culpa.

Seguía pensando que era un idiota, eso sin dudarlo, pero la cruda verdad era que estaba muy lejos de decir que lo había superado. Y al salir del baño llegó a la conclusión de que tardaría bastante tiempo en hacerlo.

Miró el reloj, debatiendo en si ir o no a la oficina del director. La clase de literatura había terminado, pero no tenía el autocontrol suficiente para ir al salón y ver a la Light y a Ryuga. No podía.

Lo mejor sería hablar con el director y luego decir que le dolía la cabeza para que su nana la vaya a buscar. Ya había perdido la batalla, no tenía nada más que hacer allí.

(Salvo estudiar, obviamente, pero en ese momento aquello se encontraba en un segundo plano)

Tocó la puerta y esperó a que el hombre le permitiera pasar. Cuando lo hizo, sin embargo, se llevó la segunda (¿o más bien tercera?) sorpresa del día. Light se encontraba sentado con la cara hinchada y el brazo vendado, allí mismo.

Misa tragó saliva y deseo que existiera la tele- trasportación o la invisibilidad o algo que la ayudara a salir de allí lo más rápido posible. Sentía mucha vergüenza, humillación y culpa como para ver a Light en ese mismo momento.

El castaño observó a Misa, y no pudo evitar que recuerdos de la pelea volvieran como un flash a su mente:

Luego de que Takada se fuera de su casa, Light había intentado procesar todo lo que le había dicho, pero seguía sin poder hacerlo.

Misa, su novia, que supuestamente lo amaba desde más o menos jardín de niños, lo había engañado con nada más y nada menos que su supuesto "amigo", Hideki Ryuga.

No le había sorprendido, sinceramente. Había visto algo entre ellos desde que el pelinegro había empezado a formar parte del consejo estudiantil. Todo el mundo podría darse cuenta que sentían algo más que odio el uno por el otro.

Sin embargo, ese "consuelo" no le sirvió de mucho, ya que, al día siguiente, no pudo evitar darle un puñetazo a Ryusaki en la cara, apenas este lo había saludado.

No estaba a favor de la violencia, pero cuando lograban herir su orgullo de esa manera, le costaba un poco pensar con claridad.

El pelinegro lo miró un tanto confundido, pero al segundo se dio cuenta del por qué Light había actuado de esa manera tan inmadura. Se levantó del suelo lentamente, y le dijo al castaño.- Si necesitas que te pida perdón, Light, permíteme decirte que-

Y de nuevo. Aquel tono y sus palabras para nada humanas solo lograban alterarlo cada vez más. Esta vez fue al estómago, y causó que Ryusaki cayera de lleno al suelo, otra vez.

Tosió, descendiendo que ya no iba a controlarse.

"Ojo por ojo, amigo mío"

Rápido, se levantó y golpeó fuertemente al castaño. Este le devolvió el golpe, y así continuaron. De a poco las personas se fueron amontonando a su alrededor. La multitud aplaudía, incitándolos a continuar.

Y lo hubiesen hecho, de no ser por el director y varios de los profesores.

Luego de separarlos, ambos fueron llevados a la enfermería, para después trasladarlos a la oficina del hombre que detuvo aquella barbarie. Ryusaki no pudo evitar sonreír débilmente al ver el estado en que se encontraba el castaño. Se lo había advertido, no tenía que subestimarlo.

:- ¿Podrían explicarme que fue lo que sucedió?- preguntó el director, mientras se frotaba la cabeza con el dorso de la mano. Luego de una corta explicación, decidió dejarlos solos para que "arreglen sus diferencias", a lo que los chicos rodaron los ojos, evitando hablarse.

:- Sabes, yo te consideraba como una especie de amigo.- comentó Light, luego de al menos diez minutos de estar absorbidos en un incómodo silencio.

Ryusaki lo meditó por un momento. Él era un experto en mentir, pero para ese punto, ya había perdido el sentido hacerlo.- Yo no tengo amigos, Light.- el castaño lo miró sorprendido.- Así que nunca te consideré como uno. Lo lamento.

Ambos se mantuvieron callados durante algunos minutos más. Light suspiró.- Sería un hipócrita si dijera que todo esto fue por ella, pero jamás me había esperado que pudiese engañarme.

Tu ego no te lo permite, ¿verdad?- pensó el pelinegro, pero en cambio dijo.- Lo se.- se mordió el pulgar.- Y lamento lo que ocurrió.

:- Pues yo también.- dijo Light.- Supongo que no puedo decir "amigos" porque no lo somos, pero… ¿compañeros?

El castaño sonrió, y Ryusaki lo hizo también.- Compañeros, Light Yagami.

Se dieron la mano, pero antes de que lo hicieran, Light agregó.- Si vuelvo a saber que estuviese con alguna futura novia, te mato.

El pelinegro iba a decir que no lo creía capaz de hacerlo, pero prefirió guardárselo. Al menos ya se encontraban en mejores términos.- De acuerdo.

Ahora que veía a la rubia en la puerta, pensó en varias preguntas que no le había hecho a Ryusaki. Pero tampoco pudo evitar que el sentimiento de ira lo invadiera al ver a Misa a la cara.

:- Amane…- comentó el director, mientras la rubia tragaba saliva nerviosamente.- ¿Qué estás haciendo aquí?

:- Em, pues, yo… eh.- Misa no paraba de balbucear, hasta que el hombre carraspeó.- Si, eh, me mandó la profesora de literatura a hablar con usted.

Él suspiró, cansado. Si seguían trayéndole problemas ese día iba a tener una crisis nerviosa.- Espera un segundo aquí con Yagami, cuando vuelva veré que hacer contigo.- y con eso, se retiró de su oficina, dejando a una nerviosa Misa con un lastimado y molesto Light.

La rubia se rascó el brazo, evitando mirarlo a los ojos. Quería irse de ahí lo más rápido posible.

Luego de un minuto de silencio digno de un funeral, Light suspiró.- Puedes sentarte, Misa. Él va a tardar.

La rubia respiró hondo y tomó asiento al lado del castaño. Ya era momento de hablar y de aclarar la situación, aunque fuese más que incómodo.

:- Light…- el castaño la miró, con la misma cara que usaba Ryusaki normalmente.- Yo… de verdad, de verdad lo lamento.

El chico no dijo nada. Se quedó pensando en su "compañero", y en la pelea que había tenido con él. Luego pensó en la charla que le siguió, y en lo que Takada le había contado.

:- ¿Por qué no me lo dijiste?- le preguntó el chico. Misa ya sabía de qué estaba hablando.- Si hubiese sabido que ustedes dos tenían… algo, jamás te hubiese propuesto ser mi novia, Misa.

:- Es… complicado.- soltó la rubia, seguido por un suspiro, causando que Light la mirara con la misma cara de antes.- Creo que me merezco una explicación, ¿no te parece?

Y así Misa asintió, y le contó todo. Absolutamente todo. Justo como había hecho con su nana.

Desde el primer día de escuela, hasta cuando Misa empezó a hacer algo más que solo pelear con Ryusaki. Que en realidad lo odiaba, pero no podía explicar la química que existía entre los dos. Y luego, cuando se dio cuenta que estaba enamorada de él, y que el chico no sentía lo mismo, le contó a Light que el pánico había logrado poseer lo mejor de ella.

:- Justo ese día fue cuando me dijiste de ser tu novia…- siguió la rubia, y el chico asintió.- La verdad es que me sentí mal de haber aceptado, porque sabía que ya no sentía nada por ti. Pero a su vez, pensé que podría servir como una distracción para poder olvidarme de Ryusaki…

:- Por lo visto, no funcionó.- comentó el castaño, y la rubia asintió.- Para nada.

:- Misa, déjame preguntarte una cosa.- dijo Light, sin un rastro de resentimiento o enfado.- ¿Acaso sigues enamorada de él?

Misa ya no dudó en responder.- Completamente.

El chico sonrió.- ¿Y entonces que estás esperando?

:- No es tan fácil.- Misa contestó, él rodó los ojos.- Light, él no me quiere. Ya pasé por ese terrible momento y lo único que logré fue quedar como una verdadera idiota. Ya está, me rindo.

:- Sabes, si no fuese en contra de mis principios, te golpearía.- dijo el chico, haciendo que Misa lo mirara confundida.- ¿Acaso a principio de año no venías con el plan de ser mi novia? Y lo lograste, dos veces. Misa, te esfuerzas mucho por conseguir lo que quieres; no puedes bajar los brazos ahora. Si no lo hicieras, pues, no serías la chica que conozco.

La rubia sonrió, tratando de contener algunas lágrimas.- Light, en serio eres muy lindo, pero esta es la realidad.- la rubia frenó un segundo.- Él no siente lo que yo siento, y está bien. Yo fui la tonta que se enamoró y arruinó todo. Pero lo superaré, no te preocupes.

El chico no se vio convencido, pero Misa continúo antes de que él pudiese decir algo.- No estás enojado, ¿verdad?, porque si lo estuvieses te juro que lo entiendo.

:- Mira… la prueba de que lo estuve está aquí mismo.- dijo, señalando su brazo vendado. Ambos rieron.- Pero no voy a mentirte, fue más sobre mi orgullo que por otra cosa. En retrospectiva, no tengo por qué estar enojado, Misa. Yo tampoco estaba enamorado de ti, y sería un hipócrita si dijera lo contrario.

El comentario tendría que haberla ofendido, pero logró hacerla sentirse aliviada. Había logrado sacarse un peso de encima.- ¿Amigos?

Al menos ella no tiene problema con ese término.- Amigos.

Mientras Light comenzaba a hablarle acerca de la pelea y de cosas de la escuela, la rubia logró olvidarse por un momento del sentimiento de angustia que la invadía cuando pensaba en Ryusaki.

Pero lo que le había dicho al castaño era real. Todo había terminado, ya no tenía más por que luchar.

Le costaría, pero Misa Amane iba a superarlo.

Tenía que.