Editado 21/03/2018
Death Note no me pertenece.
Puede contener OoC.
"Si atrapamos a Kira, entonces es malo. Si gana y domina el mundo, entonces él es la justicia"
Light Yagami.
Capítulo 22:
:-Misa, tu cuaderno.- la rubia le agradeció la ayuda al castaño, mientras se levantaba del suelo y fulminaba con la mirada la espalda del estudiante que acababa de pasar y de empujarla como si nada.- ¿Estás bien?
:- Si.- dijo Misa, mientras se limpiaba el uniforme y acomodaba su mochila. Aquel mes había sido peor de lo que había esperado. No solamente había estado, y seguía deprimida, sino que los rumores circulando en la escuela le habían costado parte de su popularidad, y por lo tanto, su respeto. Las personas que la detestaban se hacían cada vez más evidentes.- No creo que haya sido apropósito.- dijo, con sarcasmo y una pizca de rencor.
En todo caso, ella sabía la verdad del asunto. Pero a nadie parecía importarle.
:- La verdad, ya no sé qué decirte.- le contestó Light, mientras se encogía de hombros y miraba a la rubia guardar sus cosas en el casillero. La chica no había sido la única en pensar que las cosas iban de mal en peor. Light había quedado metido en aquel supuesto "triángulo amoroso"
Misa suspiró y apoyó su frente contra el casillero. Lo único bueno que había sucedido en esos dos meses era que la rubia se había vuelto más cercana a al castaño. Y no en la manera que ella había estado esperando a principio de año.
Era casi vergonzoso para ella pensar que hacía solo meses atrás había estado casi desesperada buscando hacer todo lo posible para salir con él, y ahora, casi a fin de año, se encontraba completamente feliz siendo solamente su amiga. Cuando pensaba en aquellas metas, se sentía una completa tonta.
Decir que había madurado le parecía extraño, pero era la realidad. No era la misma persona que cuando comenzaron las clases.
Al darse cuenta del estado de ánimo de la rubia, el chico intentó cambiar de tema.-Sobre la revista… ¿han vuelto a llamarte?
Cuando decía que se habían vuelto más cercanos, ella no mentía. Le había contado sobre la sesiones de modelaje.- Por ahora no, pero supongo que lo harán pronto, o eso espero…
:- Lo harán, no te preocupes.- dijo él, con una sonrisa, y Misa no pudo evitar preguntarle.- ¿Y tú?, ¿trabajarás con tu padre, o qué?
La rubia le había contado sobre su vida, pero el castaño, sorprendentemente, también le había contado de la suya. Un día le confesó que planeaba, al terminar la escuela, trabajar con su padre en la estación de policía. En esos dos meses Misa había aprendido que Light tenía una gran devoción por tratar de hacer al mundo un lugar mejor, y que le encantaría ayudar a su padre a combatir el crimen.
Es como ser un superhéroe.- le había dicho una vez, riendo.- Solo falta la capa y las mallas ajustadas.
:- Eso creo.- dijo, mientras caminaban por el pasillo repleto de estudiantes.- No he tenido tiempo para hablarlo con él, pero lo haré pronto.- soltó una pequeña risa, más parecida a un bufido.- Después de todo, no me queda mucho tiempo aquí.
Misa lo miró un poco confundida, y él continuó.- No nos queda mucho tiempo aquí, Misa.- caminaron hasta la fuente, y el castaño miró el instituto con un aire de nostalgia.- Es raro, sabes. Saber que en menos de un mes ya no volveremos a vernos, que este es en verdad nuestro último año…
Ambos se sentaron en el borde, y la rubia pensó en las palabras de Light. Era cierto, en un mes ya no volvería a pisar aquel edificio, y la rutina que había formado hace al menos seis años, desaparecería completamente.
Era algo difícil de creer, y aún más difícil de imaginar.
Varios alumnos miraron en su dirección, y la rubia rodó los ojos. Luego, meditó acerca de todo lo que había cambiado en esos dos meses:
Primero, la rubia había presentado su renuncia al director, y le había dejado el cargo de presidente del consejo estudiantil a su amigo Light Yagami. Obviamente, cuando este le preguntó al razón, ella no le dijo la verdadera. Hacerlo habría sido una completa humillación. Y Misa quería evitar pensar en el gran acto de cobardía que dejar el consejo había significado.
Además de eso, también había aprovechado esos dos meses para estudiar y para dedicarse un poco más al equipo de porristas, el cual había dejado casi olvidado, como a la revista de modelaje.
Ya había tenido varias charlas con Mido y ambos habían estado de acuerdo en que la rubia iba a tener una gran futuro trabajando allí. Fue una buena noticia que logró mantenerla distraída de sus pequeños problemas emocionales. Por lo menos por un tiempo.
Por parte del castaño, como era de esperarse, aprobó todos los exámenes, y dejó de juntarse con Mikami y Takada. Ni siquiera supo cómo pasó. Solo que de un día para otro Takada dejó de hablarle, al igual que el pelinegro. Y de a poco, él empezó a perder contacto con ellos. Ahora solo los saludaba cuando los veía en los pasillos y en las clases.
Pero no le molestaba, en absoluto.
También veía que la actitud de Ryusaki hacia él era un tanto fría, pero como había quedado claro que ellos no eran amigos, Light tampoco se hacía mucho problema con eso. Aunque seguía tratando de hacer que Misa le hablara y peleara por él, ya que sabía que en el fondo ambos sentían lo mismo, la rubia se negaba profundamente. Como en aquel momento, por ejemplo:
:- Y… respecto a Ryusaki…- el castaño lo intentó de nuevo, pero ya sabía la respuesta; siempre era la misma.
:- ¡Light!- le gritó Misa, harta, y el chico no pudo evitar reírse.- Lo sé, lo sé, solo estaba jugando contigo.
La chica negó con la cabeza, mientras ambos disfrutaban del sol que iluminaba el patio. Como era de esperarse, Misa no fue la única que notó las miradas que les lanzaban los alumnos que pasaban por allí, pero al igual que ella, Light no les prestó atención. Tenía muchas otras cosas por las cuales preocuparse, por ejemplo la propuesta de su padre en… espera.
¡Se había olvidado de decirle eso a Misa!
:- Oye.- dijo él, mientras la rubia asentía con los ojos cerrados.- Escucha, respecto al asunto con mi padre, había algo que olvidé comentarte.- la rubia volvió a asentir.- Bueno, puede ser que consiga un puesto en la estación de policía, pero es un cargo especial…
A estas palabras, la rubia abrió los ojos y escuchó al chico con atención.- ¡Que genial! ¡Dime!- exclamó y golpeó su brazo jugando.
Él rio, y le dijo.- Bueno, no creo que hayas oído de él, pero hay un detective, bastante bueno, que resuelve casos por todo el mundo. Esto es confidencial, pero mi padre me contó que los está ayudando a resolver crímenes aquí, en Japón. Él es un caso excepcional, jamás muestra su rostro, y tiene el nombre una letra…- esperó por suspenso mientras a la rubia se le iba el color de la cara y su expresión cambiaba admirablemente.-…L, ese es el nombre que el utiliza. Dudo que sea el de verdad, es decir, ¿Quién podría llamarse como una letra?, es bastante raro, ¿no crees?
La rubia cerró los ojos mientras debatía si reír o llorar por la mala suerte que tenía y que seguramente iba a seguir teniendo, por el resto de su vida. Al no ver una reacción congruente, ni escuchar una respuesta, Light la miró preocupado.- ¿Estás bien, Misa?
:- Si, si.- mintió.- Solo trata de tener cuidado, trabajar con un detective no es lo mismo a hacerlo con la policía, Light…
:- Lo sé.- dijo él.- Pero, es mi sueño. Siempre quise ayudar a que se haga justicia, e imagina si logro trabajar con L… de verdad, sería lo mejor que me haya pasado en la vida.- miró soñador al cielo, y Misa no pudo evitar sentirse un poco culpable al saber que L no era más y nada menos que un completo idiota. Y que en realidad se encontraba a menos de cien metros de distancia del castaño.
:- ¿Ese es tu sueño?- preguntó, retóricamente, ya que sabía la respuesta que le daría. Él asintió con la cabeza y sonrió.- Por supuesto.
Ella suspiró, y le dio un abrazo.- Entonces, te deseo la mejor suerte del mundo, amigo. Espero ver tu nombre en algún caso resuelto algún día…
Light rio, y le devolvió el abrazo a la rubia.- Lo veras, de eso no hay duda alguna.
Misa debatió si decirle lo que sabía, pero la verdad era que le gustaba ver a Light de esa forma. Había trabajado mucho y se merecía ser feliz. Y si quería trabajar con el idiota de Ryusaki para lograrlo, entonces que lo haga. Ella solo quería verlo bien.
La ignorancia es la verdad felicidad, decían por ahí…
El timbre sonó, por lo que ambos tomaron sus bolsos y se dirigieron a clase. Misa tenia biología y Light matemática, así que se despidieron y la rubia caminó hasta el segundo piso, tratando de no demorar para no llegar tarde.
Sin embargo, una escena hizo que frenara en seco y mirara con mucha atención, ya que le costaba creer lo que sus ojos veían. Mello, el chico rubio que no veía hacía mucho tiempo, se estaba peleando, literalmentepeleando, con otro estudiante.
Sintió una especie de deja vu al recordar a Ryuga y a Light, pero esta vez no tardó en reaccionar. Se abrió paso entre la multitud de los de segundo, y agarró a Mello del brazo para sacarlo de aquel circulo de gente exaltada.
El rubio trató de alejarla, y Misa buscó a Matt con la mirada pero no lo veía por ningún lado.- Mello, ¡ya para! ¡Vas a hacerte daño!
:- ¡Suéltame!- gritó él, mientras el otro niño con el que iba a pelear se reía a carcajadas. Acompañado por sus amigos.
La rubia lo fulminó con la mirada y exclamó.- ¡Más vale que tú y todos ustedes se alejen de aquí, o juro que llamaré al director y haré que los suspendan a todos por un mes!
Las risas cesaron, y de a poco los que se encontraban allí se fueron retirando. Lamentablemente, la rubia no pudo evitar que el niño castaño le gritara a Mello un insulto y que este le respondiera. Sumado a que seguía sin ver a Matt en ninguna parte, la situación no mejoraba en lo más mínimo.
Cuando sintió a Mello más calmado, y vio que ya no forcejeaba contra ella, lo soltó.- Mello…
:- Solo vete.- dijo él, en un tono muy duro que Misa jamás había escuchado.- ¿Por qué demonios tuviste que entrometerte? Yo estaba manejando la situación, maldita sea.
:- Primero, deja madecir.- dijo la rubia, calmada. Algo había aprendido del estúpido de Ryusaki.- Segundo, no estabas manejando absolutamente nada. Si seguían, ambos iban a lastimarse. La violencia no resuelve nada, Mello.
Él la ignoró, mientras se sentaba en el piso.- ¿Dónde está Matt?- preguntó Misa, pero no obtuvo respuesta. Ella suspiró, y se sentó al lado del rubio.- ¿Qué fue lo que pasó?
El adolescente se miró las manos mientras hablaba.- Solo dijo cosas que no tenía por qué decir. Otro idiota con el coeficiente intelectual de una nuez.
:- ¿Acaso no eres más idiota tú por seguirle el juego?- preguntó irónicamente, y Mello la miro ofendido.- ¿Qué? Es la verdad. Eres más inteligente que ese chico, Mello. Tienes que aprender cuando importa lo que una persona dice, y cuando no vale la pena.
El chico no dijo nada, y la rubia siguió.- ¿Dónde está Matt?
Él se encogió de hombros.- No lo sé, no hablo con él hace varios días.- la rubia abrió los ojos, sorprendida.- ¿Pasó algo?
:- Discutimos, nada más.
Misa se mordió el labio, mientras pensaba en cómo habían cambiado las cosas. Mello rompió su concentración mental a los diez segundos:
:- ¿Por qué dejaste de venir a vernos?
Ella lo miró, nuevamente sorprendida, pero el chico siguió.- Es solo que… L ya no habla más de ti, no es que lo hiciese antes, pero ahora está más apagado, y el clima es… no lo sé. Supongo que esa es una de las razones por las cuales Matt y yo peleamos. Él está enojado con L, yo estoy enojado contigo.
Misa no dijo nada por un momento. Despacio, midió sus palabras.- Sabes que los quiero…
:- Si claro.- dijo Mello, con sarcasmo, mientras se levantaba.- Por eso no nos has hablando en como tres meses. A ninguno de nosotros, ni siquiera nos saludas. Sabes, no pensé que tú también fueses a abandonarnos, pero creo que me equivoqué.
:- Mello.- dijo Misa, pero el rubio ya estaba caminando para el otro extremo del pasillo.- Yo no los abandoné, ¿de acuerdo?
:- Ya no importa.- dijo él, y siguió caminando, pero Misa no iba a dejar que las cosas terminaran así. Había madurado.- Mello, espera.- agarró al rubio de la chaqueta de su uniforme pero este evitó mirarla.- Escucha, pase por cosas feas, y la verdad es que no estoy en una muy buena situación con Ryusaki, para nada. Sin embargo, eso no afecta en nada el cariño que les tengo a ustedes, y jamás los abandonaría. En serio me preocupo por ambos, y hasta por Near...- Mello la miró con cara de asco. La rubia sonrió.- Aunque solo un poco.
:- ¿Podrías dejar de ignóranos, entonces?- preguntó él, y la chica asintió.- Iré a buscarlos la próxima vez, lo prometo.
El asintió, pero Misa siguió hablando.- Y tú prométeme que hablaras con Matt. Ustedes son mejores amigos, no tienen por qué estar peleando. Por favor.- el asintió a regañadientes.- Además, creo que hoy es el día en el que recargan las provisiones de la cafetería… es solo un comentario…
El chico sonrió, y la rubia no pudo evitar hacerlo también. Jamás querría ver a Matt o a Mello mal. Los quería mucho para eso.
Misa miró la hora, y casi le da un infarto al darse cuenta que estaba llegando como media hora tarde a clase.- Tengo que partir, ¡nos vemos!
Corrió hasta llegar al aula, y pidiendo disculpas entró y se sentó atrás de todo. Mientras sacaba el libro de texto, no pudo evitar pensar que tal vez las cosas podían mejorar.
Después de todo, aún quedaban tres semanas antes de que el año terminara.
.-.-.-.-.-.
:- ¿Puedes dejar eso por un segundo, idiota?- le preguntó por enésima vez el rubio, que se encontraba apoyado contra el marco de la puerta de su habitación. El pelirrojo hizo oídos sordos y siguió con su videojuego.- Muy bien, entonces no me dejas opción…
Antes de que Matt siquiera pudiese parpadear, Mello le arrancó el videojuego de las manos. El pelirrojo protestó y lo golpeó, pero el rubio no se quedó de brazos cruzados. Pelearon por al menos cinco minutos, pero luego de que Mello amenazara con tirar el juego por las escaleras, Matt llamó a una tregua.
Los dos se sentaron, agotados, en la cama.
:- ¿Qué… demonios… te pasa?- preguntó el pelirrojo, respirando con dificultad.- Vete, significa largo de aquí, no "pasa y llévate mi videojuego".
:- Como sea.- dijo el rubio, mientras se tocaba el brazo adolorido. Los golpes de Matt habían sido más fuerte de lo que había calculado.- Tenía que decirte algo y no me escuchabas, ¿Qué más podía hacer?
:- Oh, no lo sé…- dijo él, con sarcasmo.- Tal vez… ¡entrar civilizadamente y decírmelo!
Mello se encogió de hombros, y suspiró.- Hablé con Amane hoy.
Ante ese comentario, Matt se olvidó de su enojo temporáneo, y observó al rubio con mucha atención.- Explica.
:- Tuve un… malentendido con Kavisnki hoy.- Matt rodó los ojos a la elección de palabras de su amigo. Sabía que lo que un "malentendido" significaba para Mello.- No me mires así, el idiota se lo buscó. Pero bueno, ese no es el punto. La cosa es que Amane apareció de la nada, nos separó, y le escupí todo lo que venía acumulando desde hace semanas.
:- ¿Le contaste lo de…?
:- Más o menos.- dijo el rubio.- Solo le dije que la situación era un asco, y le pregunté por qué demonios no vino nunca más a vernos.
Matt negó con la cabeza.- Sabes de quien es la culpa, ¿no…?
:- Cállate.- dijo Mello. Ya habían tenido esta discusión antes.- Que ella este en malos términos con L no significa que sea su culpa.
:- ¿No sientes al menos un poco de curiosidad por saber qué fue lo que sucedió entre ellos?- preguntó Matt.- Es decir, hace dos meses Misa venia casi todo el tiempo, y de la nada dejó de hacerlo. Sumado a que L está más aislado y malhumorado que de costumbre…
Mello rodó los ojos, no iban a entrar allí de nuevo.- Lo que sea. Solo vine a decirte eso para que estemos a mano. Ella me dijo que va a volver a hablarnos, y que no lo hizo apropósito.- Matt asintió y evitó hacer otro comentario sarcástico mientras el rubio se dirigía a la puerta.- Una cosa más, vas a deberme cinco kilos de chocolate.
Matt se levantó de la cama y siguió a Mello hasta el piso de abajo.- Déjame decirte que en eso te equivocas, mi querido Watson.- el rubio lo fulminó con la mirada y siguió caminando hasta la cocina.- Yo voy a ganar la apuesta, solo falta un poco de tiempo, y un poco más de dedicación de parte de L.
:- ¿De qué demonios estás hablando?- le preguntó su amigo, mientras buscaba las barras de chocolate que Watari mantenía escondidas en los muebles de mármol.- Que.- siguió Matt.- Para ser un genio, L se está comportando como un verdadero idiota.- Mello lo miró con la boca abierta, e iba a replicar, pero alguien le ganó de antemano:
:- Déjame decirte, Matt, que si no tienes un argumento válido para esa afirmación, no puedo considerarla como nada más que palabras sin sentido.-la voz de L logró paralizarlos a los dos, pero antes de que el pelirrojo dijera algo, el detective siguió.- Además de que es una contradicción. Una persona no puede ser un genio y un tonto a la vez. Ordena tus ideas, luego tendremos una charla decente.
Mello miró a su mentor con los ojos bien abiertos, mientras un plátano del refrigerador. Matt se sentía vencido, más bien un tanto humillado, pero aun así no iba a detenerse. Después de todo, no era el tercer sucesor de L por quedarse callado y aceptar todo lo que este le imponga.- No creo que sea una contradicción…
El detective ni siquiera se inmutó.- No voy a hablar contigo de esto Matt. Vayan a dormir, ahora.
Mello le tiró del brazo para que cerrara su gran bocota, pero el pelirrojo no le hizo caso. Ya estaba cansado de esa situación.- ¿Por qué no le dices lo que sientes? La estás haciendo sufrir por tu estúpido orgullo, ¡reacciona de una maldita vez!
El rubio cerró los ojos, rezando internamente por la salud de su amigo, mientras Matt se retractaba de sus palabras al ver la expresión en el rostro de Ryusaki. Tendría que haber usado otro tono…
:- Lenguaje.- dijo el pelinegro.- Y otra cosa, primero, no estás lo suficientemente informado como para sacar conclusiones. Menos decirme que hacer.- cerró la puerta del refrigerador, aún sin mirar a sus sucesores. Y segundo, no estoy haciendo sufrir absolutamente a nadie. Ella sabe lo que hace, y se encuentra muy feliz donde y con quien está.- L tomó además una taza con café.- Ahora, esto aclarado, váyanse a la cama. No voy a repetirlo.
Ambos asintieron con la cabeza, y corrieron hasta llegar a su habitación. Mello tenía una expresión preocupada en el rostro, mientras Matt se partía de la risa. El rubio lo fulminó con la mirada.- ¿De qué tanto te ríes, idiota? Por tu necesidad de hablar de más no pude conseguir mi barra de chocolate. Eres un…
:- ¿Acaso no lo entiendes, Mello?- era tan simple que no supo cómo no se había dado cuenta antes.- ¿No lo ves?
:- ¿De qué hablas?- le preguntó el rubio, confundido.
:- El problema real no es que L sea demasiado orgulloso como para admitir que le gusta Misa (eso es solo una parte), el mayor dilema es que esta… redoble de tambores… ¡celoso!- al decirlo, volvió a reírse a carcajadas, y Mello lo miró aún más confundido que antes.- No lo entiendo…
:- No lo hagas…- dijo Matt, mientras recobraba la compostura.- Lo que importa es que voy a ganar la apuesta. Así que estate preparado para comprarme una nueva consola.
:- Si claro.- dijo el rubio con sarcasmo, mientras se cruzaba de brazos.- Eso ya lo veremos…
Matt sonrió, y solo pensó que necesitaba tiempo.
Tiempo.
Un poco más de tiempo y esa consola sería suya.
Veremos quien ríe al final, Mihael.
.-.-.-.-.-.-.-.
:- Muy bien, entonces está listo. Muchas gracias.- el detective cortó la comunicación, para luego arrojar la cáscara al cesto de basura. Aquella iba a ser una noche larga.
En realidad, esos dos meses habían sido extremadamente largos. Pero cuando eres casi el mejor detective del mundo, y vives de dulces y de cafeína, ¿Qué es lo único que puede pararte?
La estás haciendo sufrir por tu estúpido orgullo…
Ah sí, eso.
La frase que le había dicho Matt no dejaba de molestarlo. A pesar de que se había pasado esa última hora terminando un caso y hablando con Roger sobre su vuelta a Inglaterra, no podía sacarse aquella oración de la cabeza.
La estás haciendo sufrir…
¿Sufrir? Vamos, él no estaba haciendo sufrir a nadie. Lo que le había dicho a Mail era cierto. Él tomo su camino, Amane tomó el suyo. Además, estos meses la había visto bastante feliz con Yagami… no estaba muy "sufrida" que digamos. Él no tenía nada de qué preocuparse. Además… ¿Qué le importaba?
Jamás tendría que haberse involucrado con ella. Con nadie, en realidad. Había venido a Japón con un objetivo simple: ayudarlos a resolver crímenes, y terminar la secundaria (no que lo necesitara, en realidad)
El proceso estaba casi terminado, solo le faltaban tres semanas y dos días para finalizar el año escolar, y entonces podría volver a la Wammy's House, sin ninguna preocupación.
¡Reacciona de una vez maldita vez!
Cerró los ojos con fuerza mientras se acomodaba en el asiento. Cada vez que pensaba en ello, se arrepentía de las, tenía que decirlo, estúpidas decisiones que había tomado en torno a Misa Amane.
Todo había empezado como un juego, (el cual no tendrá que haber jugado en primer lugar, pero bueno, lo hecho, hecho está), y luego… bueno, las cosas se le fueron un poco de las manos.
La situación había estado bajo control, hasta que Amane se le cantó comentarle que había vuelto con Yagami y que -ah, sí- estaba enamorada de él.
Y no solo eso, sino que continuó en una relacióncon el chico que L pensaba (sabía), que ella no amaba, y ahora parecían la pareja de amor salida de las películas de adolescentes. Eran perfectos el uno para el otro.
Pues, así es como debe ser…- pensó, pero aun así no pudo evitar sentir esa sensación horrible y un tanto violenta que no lo dejaba tranquilo hacía ya bastante tiempo.- Se terminó, esto se terminó.
Llamó a Watari, y este vino lo más rápido posible. Ya era hora de anunciarle la noticia.- Joven L, ¿hay algún problema?
:- No es eso, Watari.- dijo el pelinegro, mientras jugaba con los cubos de azúcar que había en su escritorio repleto de papeles.- Acabo de hablar con Roger y está decidido. En tres semanas y dos días volveremos a Inglaterra.
El viejo lo miró, un poco incrédulo, pero luego asintió con la cabeza.- Esta bien… ¿a qué se debe esta repentina decisión? Pensé que íbamos a quedarnos un poco más de tiempo, por lo menos hasta que Matt y Mello terminen sus estudios…
:- ¿Dos años más? Ni soñando.- dijo él, sin prestarle mucha atención mientras escribía en el teclado de su computadora.- Ya he resuelto todos los casos importantes en Japón, no tengo nada más que hacer aquí salvo terminar mis estudios. Los chicos pueden terminarlos allá, y yo podré trabajar como el verdadero L de una vez por todas.
Watari suspiró.- De acuerdo, Ryusaki.- estaba por darse la vuelta y retirarse, pero antes de hacerlo comentó.- ¿Cómo te encuentras, Lawliet…?
El detective fue tomado un poco por sorpresa ante aquella pregunta y la mención de su verdadero nombre. Dejó de escribir por unos segundos, pero rápido reanudó esa actividad.- Vivo. Estoy vivo.
El hombre mayor negó con la cabeza.- Esa no es una respuesta…
:- Saca tus propias conclusiones.- decretó el joven, mientras comía un terrón.- Espero no lo tomes a mal, pero no quiero que vuelvas a llamarme por aquel nombre, Watari. Por seguridad.
El detective tuvo la sorpresa número dos del día al sentir la mano de su cuasi padre en su hombro. Dejó de escribir.- Elle, escúchame.
L asintió de mala gana.- ¿Qué tienes que decir? Estoy ocupado.
Watari le apretó el hombro.- Estás diferente. Hace dos meses que te noto diferente, pero es un mal diferente. Estás más aislado de lo usual, y ni siquiera hablas con los chicos.- el detective iba a decir algo pero el hombre lo interrumpió.- ¿Sabes a que me recuerda? A las primeras veces que tuviste que ir a clase en el orfanato.
:- Tenía unos cinco años, es imposible que lo recuerde.- dijo el chico, pero Watari prosiguió.- Creo que tengo una idea de a qué se puede deber este comportamiento, y ahora que me dices que quieres adelantar el viaje de vuelta a Inglaterra, mi teoría está casi confirmada…
:- No lo digas.- dijo L, mientras cerraba los ojos con exasperación. Ya lo tenían harto con ese tema.- No es por Misa Amane, así que crees eso sácatelo de la cabeza. Todos deberían sacarse eso de la cabeza.
:- ¿Acaso yo la nombre a la señorita Misa en algún momento?- dijo Watari, con una sonrisa y L se vio, por primera vez en lo que podía recordar de su vida, sin palabras.- Pero sí, justamente estos meses ella no ha venido y no la has visto. Por lo tanto, es bastante obvio que algo sucedió entre ustedes dos.
:- No importa.- dijo Ryusaki, y volvió a escribir en el teclado.- Cometí un error en involucrarme con Amane, sea en el sentido que sea. Pero ya está resuelto, y en menos de tres semanas no volveré a verla. Se terminó.
Watari se acomodó los lentes.- ¿Es así como quieres que sea?, ¿acaso no eras feliz cuando estabas con ella, Lawliet?
:- Deja de llamarme así, por favor.- dijo.- Y "feliz" es un término demasiado grande. Soy "feliz" cuando resuelvo un caso, o luego de comer dulces. Estoy bien como estoy, Watari. No necesito nada más.
:- Escúchame con atención, L.- Ryusaki dejó de escribir, y se giró para ver al hombre de brazos cruzados.- Seré viejo, pero no soy tonto. Cuando la señorita Amane se encontraba aquí, actuabas diferente. Quieras reconocerlo o no. A mis ojos, y seguramente a los de varios más, eras una persona feliz al estar con ella. Así que déjame preguntarte algo, ¿vas a tirar todo eso por la borda por una simple pelea?, ¿o vas a luchar por la persona que realmente quieres?
:- ¿Cómo sabes lo de la pelea?- preguntó L, atónito.
:- Te lo dije, no soy estúpido.- Watari acomodó una bandeja con platos de sobras de comida que L tenía allí.- Y no respondiste a mi pregunta…
El pelinegro volvió a su expresión calmada de siempre, y se giró para volver a escribir en el teclado.- Ya te lo dije, Watari. Estoy bien como estoy. No necesito de otra persona, menos de alguien como Misa Amane, para ser "feliz". Ella eligió un camino, yo elegí otro. Y como sabrás, el mío lleva hacia Inglaterra.
El viejo suspiró, rendido y hasta un tanto decepcionado.- Muy bien, L. Solo quiero que sepas que por tu terquedad, te estás perdiendo una maravillosa oportunidad. Nos vemos más tarde.
El hombre cerró la puerta al salir, y Ryusaki volvió a frenar en medio de una oración. ¿Terquedad? Él no era terco, solo estaba siendo objetivo.
Misa Amane ya había decidido. Ella estaba con Light, y estaba… feliz. L no tenía nada más que hacer allí. Él había tomado aquella decisión desde el comienzo, sin apegos, sin sentimientos. Era un encuentro sexual sin compromiso, nada más.
¿Creo que sería tonto preguntarte lo mismo, no…? ¿Piensas que yo quise que esto fuera así? Amar a una persona que no…
Golpeó el escritorio con fuerza, y se levantó del asiento. Recordaba esa escena una y otra vez. No podía sacársela de la cabeza. No podía borrar el rostro de Amane, dañado, gritándole y pidiéndole… pero él no… él no podía.
Luego recordaba lo feliz que ella se estaba junto a Light, y esa pena y culpa desaparecían, reemplazadas por… un sentimiento inexplicable y sumamente molesto.
Sí, luego de algunos días y varias búsquedas en internet, se había dado cuenta que lo que sentía era nada más y nada menos que celos.
¿Quién lo diría, no? Él, celoso.
Pero lamentablemente era cierto. Y era la peor emoción que alguna vez había sentido en su vida. Una de las únicas, en realidad.
Por eso prefería no sentir, solo vivir. Solo cumplir con lo que se proponía, solo entretenerse. Pero no, Amane y sus estúpidas emociones tenían que entrar, y tenían que hacer que él se desequilibre completamente.
Había pasado de ser la persona que no sentía absolutamente nada, a cambiar de estado de ánimo cada dos segundos (también lo buscó, por si acaso, pero no, no sufría de bipolaridad), y eso lo acobardaba. Tenía que admitirlo, lo hacía un cobarde.
Por eso fue que la hizo callar, y que huyó lo más rápido posible de aquella escena. No sabía lo que sentía, pero sentía ALGO, y eso ya era un problema para él.
L no podía, no debía, sentir.
Y lamentablemente, Misa Amane hizo que rompiera aquella regla, y que sintiera mucho más de lo esperado.
En conclusión, tenía que volver a Inglaterra. Necesitaba irse, necesitaba no verla nunca más. Tenía que volver a su vida normal y volver a ser L, solo L.
L no sentiría, nunca más.
.-.-.-.-.-.-.-.-.
Y así pasaron: horas, días, semanas, hasta que ya se encontraban a menos de tres días de terminar el año escolar.
Decir que esa fue una semana agitada era muy poco.
Los alumnos estaban hechos unos animales, la verdad. Ryusaki jamás había visto algo así. Y había visto muchas cosas en sus diecinueve años de edad.
Los que no habían aprobado los exámenes estaban estudiando como locos, esperando a que el profesor les de alguna oportunidad para poder salvar la materia, mientras que los que no tenían nada para estudiar se encontraban nerviosos por el baile y la graduación. Lo cual obviamente recaía en el consejo de estudiantes, y en el director, quien estaba más estresado de lo usual (lo que era decir mucho, en verdad)
:- ¡Yagami, Ryuga! Más vale que tengan todo preparado. El baile es en menos de dos semanas, ¿hablaron con el comité de decoración?
:- Sí, señor.- dijo Light, mientras veía como el director iba de aquí para allá.- No se preocupe, ya está casi todo listo…
:- ¡¿Cómo que casi todo?! Dios, justo ahora Amane se le ocurre abandonar, que vida…- dijo el hombre mientras salía del salón, dejando al castaño y al pelinegro solos.
:- Tendría que tomar algo para el estrés, ¿no crees?- preguntó Light, bromeando, pero Ryusaki solo lo ignoró. La verdad, no sabía por qué aún seguía en el consejo. Ya no tenía nada que hacer allí. Pero aun así, ya era demasiado dejar esa actividad también. Más luego de que Amane se fuera, quedaría muy obvio.- Ryusaki…
:- ¿Qué quieres?- preguntó él, con un tono hostil, causando que Light rodara los ojos. Luego de la pelea ambos habían quedado en una especie de "buenos términos", sin embargo, el ambiente seguía estando tenso entre ambos.- ¿Puedes dejar de comportarte así por un segundo? No te he hecho nada malo.
Ryusaki no habló, y Light suspiró, exasperado.- En serio, ¿Qué te pasa? Pensé que estábamos bien…
:- Lo estamos.- dijo él, mientras se mordía el pulgar.- Solo no tengo ganas de socializar, es todo.
:- Mentira.- dijo Light, y Ryusaki lo medio fulminó con la mirada.- Es otra cosa, estás enojado conmigo…
:- Yo no lo…
:- No mientas.- dijo el castaño, mientras pensaba porque Ryusaki podría estar…
Oh vaya.
A veces era tan lento que le daban ganas de pegarse a si mismo.
:- ¿Estás celoso, verdad?- no pudo evitar que la comisura de sus labios girara hacia arriba. El detective no lo miró, y no dijo nada. Light siguió.- Ay, Ryusaki… por favor amigo, no tienes por qué estar celoso, yo…
:- Yo. No. Estoy. Celoso.- anunció el detective, intentando mantener la calma. Ya estaba harto, harto de que lo acusen, (aunque sea con la verdad). Si Light seguía hablando iba a terminar golpeándolo de nuevo.- Así que solo cállate, y evitemos hablar de ese tema. Por favor.- agregó.
El castaño se encogió de hombros.- De acuerdo, pero solo para que no me sienta culpable, voy a decirte que no tendrías razón para estar celoso. Misa y yo no estamos saliendo, son solo patrañas que inventan los demás porque no tienen nada que hacer con sus vidas.- el celular del castaño sonó y este se levantó del asiento.- Debo irme, es mi padre. Nos vemos después.
Luego de que Light se retirara, Ryusaki reflexionó por un largo, largo rato. Aquello que le había dicho el castaño era, era…
Él y Misa no estaban juntos.
Miles de preguntas aparecieron en la cabeza del futuro detective, miles de cabos sueltos que tenía que atar, pero Light se había ido, no iba a poder preguntarle.
¿Entonces Misa no estaba enamorada de él?, ¿Era solo un truco?, ¿Lo habrá hecho para ponerme celoso?, ¿Estará feliz de verdad…?
La estás haciendo sufrir…
¿Acaso ella estaba sufriendo de verdad?
No.-pensó. Estaba entrando en un terreno peligroso. Tenía que parar en ese momento.
No importaba si ella y Light no estaban juntos, a él no tenía por qué importarle. Misa iba a hacer su vida, lejos de él, feliz sin él. Se iría en tres días, y ella viviría allí, o en otro lugar, quien sabe. No, no importaba que ella no estuviese con Light.
No, no importaba, no importaba, no importaba.- se repitió, una y otra vez, todo el resto del día. Y tan atrapado estaba en sus pensamientos, que no vio a Near pasando frente a él, una vez que habían llegado a su hogar.
:- Es increíble, segundo tren roto.- sentenció el peliblanco, al ver a su juguete en el piso.- Primero Amane, luego tú.- suspiró.- Será mejor que me dejes un poco más de tiempo para que ella me compre uno, me lo debe.
Misa no está con Light, y puede ser que ella siga enamorada de mí, pero no lo sé con seguridad. No puedo ir y preguntarle, ¿Cómo haré entonces si quiero…? Pero no, no puedo. No debo. No lo haré. Nos vamos a Inglaterra, y ella desaparecerá. De mi mente, de mi vida, de todos lados. Necesito que lo haga, necesito que…
:- ¡L!- exclamó Near, sacando al pelinegro de sus pensamientos.- Vuelve a tierra.
:- Estoy aquí.- dijo, disimulando a la perfección. Near lo miró incrédulo.- Solo estaba pensando, eso es todo.
:- Si esto es por Amane…- dijo Near, rodando los ojos, y logrando que la poca paciencia que había tenido Ryusaki hasta ese momento, desapareciera por completo.
:- ¡No es por Amane!- gritó, y Near lo miró, sorprendido. Al segundo, L se dio cuenta de lo que había hecho, y recobró la compostura.- Lo lamento, no suelo comportarme de esta manera tan… extraña. Es solo que cualquier persona con la que hablo me dice exactamente lo mismo. Había casi un noventa y cinco por ciento de probabilidad de que estalle tarde o temprano.
El peliblanco asintió, y dejó el tren roto en el piso.- Sabes… es irónico, pero no eres precisamente como te imaginé.- L lo observó.- Es decir, luego de las charlas en la Wammy's House, donde no podíamos verte, no sé, creo que te imaginé un poco más como yo. Pero en realidad… si tengo que comparar, eres un tanto parecido a Mello…
L se quedó en silencio. Luego de unos pocos segundos de análisis interno, se dio cuenta de que Near tenía razón. Era un poco de ambos.- Emociones.- dijo, para luego sentarse en la escalera. El peliblanco lo imitó.- Te desequilibran.
:- Puedo imaginarlo…- dijo el menor, también pensando.- Así que sí se debe a Misa Amane, ¿no es así?
L asintió, mientras se miraba los pies. Near prosiguió.- Mira, no estoy al tanto de lo que sea que tengas con ella, y tampoco me interesa, pero tienes que solucionarlo.
:- Lo estoy haciendo.- dijo L.
:- Escaparte no es una solución.- comentó Near, y el pelinegro se mordió el pulgar, como siempre lo hacía.- Mira L, no soy quien para decirte qué debes hacer con tu vida, pero vivir de tus emociones no va a ayudarte a convertirte en el mejor detective del mundo.
: ¿Y crees que no lo sé?- preguntó, con sarcasmo.- Es por eso que estoy intentando cortar el problema de raíz.
:- Eso es imposible.- dijo Near, causando que L lo mirara detenidamente.- Ya está dentro ti, como una especie de virus, perdona la comparación.- se levantó.- Como te dije antes, no me interesa tu situación con Amane, pero si involucrarte con ella logra que dejes de actuar así… entonces quizás sea la mejor cura para el virus. Eres L.- dijo, levantando su tren.- Puedes tener una novia y ser el mejor detective del mundo a la vez. Por lo menos así lo creo yo.- antes de irse, agregó.- Solo… evita distraerte demasiado. Y, por favor, que ninguno de los dos vuelva a romper mis juguetes. O Watari sabrá de esto.
El alvino se fue, y Ryusaki observó el techo, dudativo. Pensó en las palabras de cada persona que se había cruzado: Matt, Watari, Light, Near, hasta que pensó en lo que él quería.
Y esta vez, no fue objetivo.
*el cumpleaños de L es el 31 de octubre, así que para ese momento ya tiene 19.
Y otra cosa, recuerden que L es joven, y a veces actúa como un adolescente hormonal. En un episodio del mismo animé dice que a la edad de Light él hacía cosas extrañas. Solo es algo para tener en cuenta sobre cuán OoC es.
Gracias por leer.
- Vigigraz
