Editado 21/03/2018
Para Mei Uzumaki Namikaze-19
Lo prometido es un hecho.
Epílogo:
"Odio la manera en que me hablas…
:- ¿Qué te parece?- la rubia dio media vuelta para mostrarle a su novio (todavía no se acostumbraba a utilizar ese término con él) como le quedaba el vestido que Mido había elegido especialmente para ella. Al no escuchar ningún comentario, miró al pelinegro, quien seguía con los ojos fijos en la computadora.- ¡Ryusaki!
:- Ah sí, está bien.- dijo él, aún sin mirarla.
La rubia suspiró enfadada mientras negaba con la cabeza. No tenía remedio.
El detective se percató de ella al escuchar un portazo.
…y como tienes el cabello…
:- ¿Quién es ese que va con Misa…?
:- ¿Qué tiene en la cabeza?, ¿un gato?
:- Por favor, espero que no sea el supuesto novio de Misa-Misa…
:- ¡No digas tonterías! Es demasiado feo para ser el novio de la nueva modelo…
Mientras caminaban por la calle, la rubia no pudo evitar sentirse un poco avergonzada por los comentarios que expresaban sus nuevos fans sobre Ryusaki. Ella sabía que no era como todos pensaban, pero al ser un tanto famosa… bueno…
Quería que el suelo la tragara.
L sabía disimular mucho más que la gente común y corriente. Por lo que Misa jamás se dio cuenta que había logrado decepcionarlo, al mostrarse igual que todos los demás.
Odio la manera en que manejas mi auto, odio cuando te quedas mirándome…
:- ¿Acaso tengo monos en la cara?- preguntó la rubia, al notar que el pelinegro no había dejado de mirarla por no menos de cinco minutos. Estaba demasiado molesta con él como para soportar eso.- ¡Vete!
Ryusaki rodó los ojos y volvió a dirigir su mirada sobre el pastel de chocolate que Watari había preparado para él. La rubia lo miró con odio, pero al apoyar su frente en sus rodillas, no se dio cuenta que su novio la estaba mirando con una sonrisa en los labios.
Tal vez podría utilizar el pastel para algo más que comerlo…
Odio la manera en que te vistes…
:- Ryusaki…- dijo Misa, decepcionada.- ¿En serio no puedes arreglarte por lo menos una vez? Es un evento importante, necesito que vayas de gala.
El pelinegro miró su atuendo de siempre y se encogió de hombros.- Si lo que buscas es un modelo en el lugar en donde vas hay cientos.- al segundo que soltó esas palabras, y al ver la cara de Amane, se dio cuenta que se había excedido. Sin embargo, recordó aquel momento en la calle y la culpa se esfumó.
Misa había sido igual de mala que él, así que no había nada por qué disculparse.
Mello tuvo que sofocar la risa ante el comentario de su mentor, mientras Matt y Watari miraban a la rubia preocupados. Cada día en aquella casa era una locura. Y Misa no tardaría mucho en estallar, como siempre.
Sin embargo, aquella vez ella tuvo una reacción diferente. Ya había soportado aquel comportamiento durante tres meses.- Cuando madures un poco, búscame.- y con eso la chica desapareció por la puerta principal.
… y la manera en que lees mi mente.
:- Algo te está molestando…
:- No es nada.- dijo Misa, mientras ordenaba la ropa de su cuarto. Natsuki había dejado pasar al pelinegro y este había estado mirando a la rubia de forma analítica hacia más o menos veinte minutos.
:- Si es.
:- No.- dijo Misa, sentándose en la cama. En realidad si, algo le molestaba, pero no quería contárselo a nadie. No era algo tan importante ni…
:- Yo nunca me equivoco, Amane.- el chico se sentó a su lado en su forma característica.- Es por el comentario de aquella mujer, ¿verdad?
Misa abrió los ojos como platos.- ¡¿Cómo- como lo supiste?! ¿Acaso lees mis pensamientos? Pervertido…
El chico se encogió de hombros y la rubia suspiró, cansada. A veces deseaba que Ryusaki no fuese tan inteligente, la sacaba de quicio demasiado rápido…
Te odio tanto que me enferma, hasta me hace rimar…
:- Si no me hablas, Amane, no puedo saber qué es lo que te molesta…
:- ¿Acaso no eres un sabelotodo? Solo adivina, adivinador.- Misa rodó los ojos mientras Ryusaki debatía si seguir con eso o volver a resolver el caso más importante que había tenido hasta ese momento.- Misa, tengo trabajo que hacer, así que si no me…
:- ¡Bien, vete! - gritó la rubia mientras salía corriendo con lágrimas en los ojos. Como el idiota se había olvidado de aquella fecha, y en vez de acompañarla, se burló de ella… le había dolido. En verdad.
Había días donde Misa se preguntaba por qué demonios seguía con alguien a quien no podía evitar odiar (a veces), pero odio es odio, a fin de cuentas.
Odio cuando siempre tienes la razón, y odio cuando mientes…
:- Amane… está bien, te queda bien.- dijo él chico, cansado de recorrer el edificio y con ganas de devorar todos los dulces de la tienda de enfrente.- ¿Podemos irnos ya?
:- Misa.- corrigió la rubia, mientras giraba con el vestido puesto.- No sé, es que siento que no…
:- Todos los vestidos son iguales, y todos te quedan bien, ahora vámonos.- la rubia rodó los ojos al darse cuenta que lo que decía su novio era, lamentablemente, cierto, así que luego de pagar salieron de la tienda.- Muy bien, ahora hay que ir a casa a hablar con Watari, necesito…
:- Solo llámalo.- dijo la rubia con un tono de molestia. Su estúpido deseo de irse rápido era insoportable. Ese iba a ser su único día donde podrían pasarlo juntos antes de que él se vaya a Inglaterra. Era obvio que la rubia no iba a querer que vayan a la casa del chico lo más rápido posible. Si lo hacía, ella…- Espera.- dijo Misa, llegando a una conclusión.- ¿Quieres volver para resolver ese estúpido caso, no es así?
El detective rodó los ojos y Misa enfureció.- ¿Es en serio? Este iba a ser nuestro único día juntos, Elle ¿Cómo puedes…?
:- Sabes que tengo que viajar a Inglaterra…
:- ¿Para qué?- el chico no respondió.- ¿Ves? Nunca me cuentas nada, absolutamente nada. ¿Cómo se supone que esto funcione si no sé nada de ti, Ryusaki? Podrías ir a Inglaterra a encontrarte con alguna otra chica y yo no lo sabría…- Misa sabía que lo que decía eran puras incoherencias, pero estaba demasiado enfadada como para si quiera darse cuenta de lo que decía.
:- Amane, déjate de tonterías.
:- Pues ve tú solo entonces, yo me quedo aquí.- dijo Misa, sin moverse.
:- Bien.- dijo Ryusaki, y la cara de la rubia cambió a una de sorpresa. No pensó que fuese a dejarla ahí.- Luego pasarán a recogerte.
Misa se cruzó de brazos mientras el chico se iba, y no pudo evitar pensar que de verdad odiaba cuando mentía. Lo detestaba.
Odio cuando me haces reír…
Luego de dar aquel portazo se dirigió a la cocina. Esperaba hallar su celular para decirle a Natsuki que volvería a casa. Ya no tenía nada que hacer allí.
Misa sintió unos pasos y unas carcajadas que hicieron que se moviera de aquel lugar y fuera en busca del origen de aquel escándalo.
No pudo evitar reírse al ver el cabello negro de Ryusaki, bueno, blanco. Cubierto de harina, para ser más exactos.
Matt la había jugado bastante bien…
Luego recordó que seguía enojada con él por ignorarla y se sentó en uno de los sillones sin volver a mirarlo.
… y más aún cuando me haces llorar…
La rubia no había ido al baile. No, luego de aquel comentario del pelinegro, Misa se había quedado bastante triste como para asistir. Y lo peor es que ni siquiera se había dignado a ir a buscarla.
Con lágrimas en los ojos llamó a Mido y le preguntó si estaría mal que asistiera sola. No tenía ganas de ir, pero no iba a dejar al idiota de Ryuga salirse con la suya.
Odio que no estés aquí presente, pero sobre todo odio que no hayas llamado…
:- Señorita Amane.- le dijo Watari por teléfono.- L no ha llegado todavía. El viaje se extendió un poco más de lo debido.
La rubia asintió, recordando que la última vez que lo vio fue fuera del edificio. Habían pasado dos semanas desde entonces.- Tampoco llamará, ¿no es así?
:- Lo siento Misa, está en serio muy ocupado…
:- Lo entiendo.- dijo la rubia.- Hasta luego, Watari.
Misa se mordió el labio para evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. Lo entrañaba, de verdad lo extrañaba.
Pero, por sobretodo odio la manera en que no lo hago…
:- Que no te moleste, ¿de acuerdo? Hay peores cosas en la vida para ponerse mal que un comentario de una modelo que no sabe nada de la vida. Solo ignórala.
La rubia lo miró y no pudo evitar que una sonrisa se hiciera presente en sus labios mientras se inclinaba a besarlo.- Tal vez no es tan malo que leas mi mente, sabelotodo…
…para nada…
Había terminado de hablar con Mido, cuando escuchó a alguien salir de la puerta de enfrente. La rubia se giró y con sorpresa divisó a su novio, usando un traje.
O… una especie de traje.
:- De verdad agradecería que no hicieses ningún comentario sobre esto. Nunca. Jamás.
:- No lo haré.- dijo Misa, sonriendo, mientras tomaba al chico del brazo.- Y, debo agregar que no te queda mal…
:- Solo trata de evitar decir algo sobre mí y estaremos bien. Recuerda que no salgo en público, no solo porque no me guste, sino por un tema de seguridad… Y si te molesta que te vean conmigo, solo dilo.
Misa recordó que se refería al incidente de la calle con todos los comentarios que le hicieron a su novio, y no pudo evitar que una gran culpa la invadiera. Frenó en seco y se puso delante del detective.- Perdón. En- en serio lo lamento, Ryusaki. Yo no quise, nunca fue mi intención que…
:- Descuida.- dijo él, siendo honesto.- Solo no vuelvas a hacerme usar esta ridiculez y estamos a mano.
Misa rio, mientras besaba al chico en la mejilla. A veces le daban ganas de matarlo, pero no podía negar que ambos cometían errores, y que él también trataba de arreglarlos.
Era un ser humano después de todo.
… ni siquiera un poco he de intentar"
:- Ha pasado tiempo, Misa Amane.- la rubia quedó pasmada al abrir la puerta y verlo ahí. Había pasado un mes desde que lo vio por última vez fuera del edificio, y en todo ese tiempo no habían podido comunicarse.- Escucha, Amane…
Una mano evitó que se acercara más de la cuenta. Ryusaki encarnó una ceja.- ¿Qué sucede?
Sin embargo, la respuesta que la chica usó fue unir sus labios en un profundo beso. Luego de un rato, Misa se separó de él.- Solo avísame la próxima vez, idiota.
:- Yo también te extrañé, Amane. Yo también te extrañe…
10 cosas que odio de ti, poema.
FIN.
Aunque esto sea editado, les agradezco a todos los que me leyeron antes y a los que lo hacen ahora. Muchas gracias por acompañarme (dos veces)
- Vigigraz
