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"EL JOKER LO HACE DE NUEVO: ASALTO A MANO ARMADA EN BANCO ESTATAL DE GOTHAM"
Este jueves se suscitó un nuevo hecho violento en Ciudad Gotham.
El asalto al Banco Estatal de Gotham fue registrado en las primeras horas de la mañana de este Jueves. De acuerdo con cámaras de seguridad, se captó el momento en el que Joker, junto con una cómplice del sexo femenino orquestaron este asalto. La primera en entrar fue la mujer, la cual ocultaba su identidad con lentes, sombrero y ropa, excusándose de tener alergia al sol, de esta forma logró pasar. Momentos después se retira todo para dejar verse disfrazada, y a la vez, el Joker irrumpió armado al banco, ambos exigieron la entrega del dinero.
La policía, a pesar que arribó al lugar, no pudieron lograr atrapar al duplo de ladrones, pues atacaron con una granada de fragmentación. 7 policías y 4 civiles fueron heridos por la explosión y al menos 4 de ellos se encuentran en un estado grave.
La pareja criminal logró escapar con la suma de al menos 50 mil dólares. Se desconoce la identidad de esta segunda delincuente, incluso se especula que podría llegar a ser la pareja sentimental del afamado Joker. A pesar que algunos testigos lograron identificar a la mujer, El Departamento de Policía de Ciudad Gotham ha preferido reservarse el dato a la prensa.
Reporta: V. Vale.
—Buen trabajo Vicki, este borrador es mucho mejor que el anterior
—Gracias Sr. Ross— Vicki Vale, periodista de uno de los periódicos más importantes de Ciudad Gotham y a la vez una mujer rubia muy atractiva, agradecía a su director— Ha sido de mis mejores notas periodísticas, espero poder mejorar
—Claro, sólo hay que esperar a que este payaso haga algo, de eso vivimos, de la desgracia que él provoca. Bromeo, no quiero que haga nada…— La mujer sonrió con sus labios muy maquillados. El resto de su cara era igual —La verdad es una locura allá afuera y nos queremos evitar tragedias, por eso tu nombre sale como "V. Vale" al final de tú nota, no creas que no quiera darte el mérito
—Sí, puedo entender eso Sr. Ross, si es por esa razón, puedo entenderlo— No muy convencida, Vicki estuvo de acuerdo con lo dicho.
—Y hablando de tu seguridad… ¿Qué te parece si empiezas a trabajar en otra sección del periódico, Vicki?
—¿Otra sección? — Las cejas se doblaron al escuchar la propuesta de su director.
—Oh vamos Vicki, ya sabes, algo más "femenino", algo que sea lo tuyo realmente, algo como cosas culturales o farándula, a las mujeres les gusta la farándula, serías buena en eso
Esto hizo que algo dentro de Vicki la dejará desconcertada.
—Lo, lo pensaré…
—Piénselo rápido, le dejaré hasta mañana para darle una respuesta— Sintiéndose perpleja, Vicki dejó la oficina de su jefe
Horas después, Vicki cavilaba sobre su historia en el periódico y la propuesta de su jefe, todo daba vueltas para ella. Terminaba de darse una ducha caliente, se encontraba en su pequeño departamento. Tomó una botella de perfume, pero sus pensamientos estaban siendo un martirio, ¿Por qué querían reemplazarla de las notas importantes? ¿No eran lo suficientemente buenas? Salió del baño, repasando las palabras de su jefe, ¿Qué iba a decirle al día siguiente? ¿Y si le decía que no? Temía ser despedida de su trabajo al negarse a esa estúpida propuesta.
Salió del baño, aún enfocada a ese problema.
—La verdad es que te ves mucho más linda con tu rostro al natural
La botella de perfume cayó al suelo.
Vicki sintió que la hora de su muerte había llegado.
Harley Quinn estaba en su habitación, sentada en su cama, jugando con su navaja especial entre sus manos, y al lado de ella una copia del Gotham Gazette, el periódico dónde Vicki trabajaba.
—Oh, no me malinterpretes, no quiero decir que te ves mal con maquillaje, quién soy yo para decir eso— Apuntó a su propia cara con el filo de la navaja y dejó escapar una carcajada sarcástica —Pero créeme, tu rostro natural es bello, debes de lucirlo más, sin usar tanto maquillaje. Yo debo usar todo esto por protección y para hacer feliz a mi Mr. J
Vicki no sabía dónde meterse, una loca vestida de payasa estaba dentro de su casa.
—¿Q-Q-Quién eres tú?
—¡Oh! ¡Es verdad! ¡Lo lamento mucho! — Estiró su brazo a la reportera temerosa —¡Harley Quinn! ¡Mucho gusto en conocerte!
Vicki no pudo evitar en la psiquiatra secuestrada de la que apenas hace unos meses había escrito, la duda llegó, pero valoraba su vida, así que prefirió quedarse con la duda —¿Qué haces aquí?
La Arlequín sólo pudo esbozar una sonrisa más grande, sonrisa que puso nerviosa a la pobre periodista. Regresó su mano hacía ella después de que su saludo fuera rechazado.
—…Leí tus artículos en el Gotham Gazette, me encantan los artículos que escribes a pesar de que no cuentas todos los hechos…— Harley se puso de pie y tomó el periódico a su lado, el cual lo empezó a leer, subrayando con su navaja —… "El Joker lo hace de nuevo: Asalto a mano armada en Banco Estatal de Gotham…", un párrafo aburrido, y aquí vamos a la parte que me molesta… "Joker junto con una cómplice del sexo femenino orquestaron un robo al banco estatal…" ¿Puedo preguntarte a qué te refieres con cómplice del sexo femenino? — Vicki quedó en silencio, Harley pudo sentir su aversión a responder su interrogación —Oh espera, tengo que hacer otra pregunta, ¿Recibieron amenaza de Joker de no poner mi nombre? Si fue eso tengo que decir que ignoren esas amenazas, yo hablaré con él personalmente
—No, no hemos recibido ninguna amenaza, fueron ordenes de mi director
—¿Tú director?
—Sí. Dijo que cuando una mujer se involucra en un crimen era probable que haya sido obligada a hacerlo
Harley Quinn no pudo evitar la risa, como si hubiera escuchado un buen chiste.
—¿Obligada? ¿En serio? ¿A menos de una nueva década, un nuevo siglo y un nuevo milenio todavía hay personas que piensan así? Ay, que chiste tan malo…
—Así lo decidió él…
—Oh, así que el lo decidió… Vicki, quiero pedirte un favor— Harley empuñó su navaja en dirección a Vicki. La periodista sólo pudo retroceder con pavor, pues esa mujer podía estar igual de loca que el criminal del Joker, y no quería que su muerte en manos de una bufona saliera en los periódicos —Cuando vuelva a hacer un crimen junto con Mr. J, ¿Podrías poner mi verdadero nombre, Harley Quinn?
Enseñó el periódico a la reportera, el cual tenía escrito su nombre con labial rojo, como debería de escribirse.
—Sí… Sí, claro… Me encargaré de eso…
La satisfacción se dibujó en Harley.
—¡Ah! También otra cosa, y esto me pone muy feliz de decirlo al mundo— Harley bajó el tono de su voz, como si fuera a decir un gran secreto —Dejen de especular, Joker y yo si somos pareja sentimental
La reportera no quiso hacer ningún comentario al respecto.
—…No te preocupes, pondré tu nombre en las noticias
—Muchas gracias Vicki. Vicki Vale. No censures tu nombres, no vamos a atacarte, tú sólo das las noticias, y eso es algo que me encanta. Posiblemente llegue evidencia a tu correo, evidencia que la policía querrá tener, ya sabes, para que tú siempre tengas la exclusiva— Guiñando un ojo, Harley se dirigió a la ventana del departamento y bajó por las escaleras anti incendios.
Vicki agradeció tener un poco más de vida, pero ese poco más de vida estaba condicionado. Debía seguir las instrucciones, pues no era al Joker a quién debía de temer, era a la Arlequín que le dio una visita sumamente "especial".
…
La noche era joven, pero no había planes en especial esa noche, Gotham tenía derecho a descansar alguna vez.
Harley manejaba en su auto con el techo puesto, quería evitar ser vista por algún policía. Es decir, podía matarlo sin problema, pero aún sentía algo de moralidad con matar a alguien que sólo estuviera haciendo su trabajo. Además, tenía mucha pereza ese fin de semana para hacer algo loco y quería disfrutarlo.
Encendió la radio.
"…Los policías y los bomberos están afuera del complejo de oficinas en llamas, testigos afirman que El Príncipe Payaso del Crimen y sus secuaces con máscaras de payaso estuvieron involucrados en esto, se especula que aquí se situaba una de las bandas criminales más peligrosas de Ciudad Gotham, la cantidad de muertos aún no…"
Sonrió. Su pecho se llenó de orgullo cuando escuchaba esa noticia. Días antes, Joker le había mencionado que quería empezar a hacer negociaciones con otros criminales, y si no llegaban a un acuerdo, los iba a matar a todos.
—Parece que no llegaron a nada, una lástima…— Cambió a la estación de radio por otra que sólo era música antigua, música que le gustaba a Arthur. El locutor anunciaba la siguiente canción, canción la cual en poco tiempo Harley empezó a cantarla:
—…I loved that man from the start and way down deep in his heart, I know he loves me, Heaven knows why, and when he tells me he can't live without me, what wouldn't I do for that man… He's not an angel or saint and what's the odds if he ain't with all his faults I know he'll get by, I'll be so true to him he'll never doubt me, what wouldn't I do for that man…
Mientras cantaba con emoción y alegría, llegaba a las afueras de la ciudad, cerca del lugar donde ella y Joker se ocultaban de todos.
Llegó a un enorme edificio abandonado. Edificio que parecía una enorme mansión victoriana.
No había mucho a su alrededor, no vecinos, no población, ni siquiera animales buscando refugio, lo cual lo hacía el lugar perfecto para vivir escondidos de los ojos de los demás.
Harley se estacionó cerca de la casa, dejando el auto en la maleza, incluso para eso debía de ser cuidadosa. Salió del auto y corrió a la casa. Nunca entraba por la puerta principal, siempre por alguna ventana rota u otra salida.
Dentro del lugar estaba igual o peor, pero tenía su encanto. Esa casa en sus mejores años debió de ser una de las más elegantes y preciosas de toda Ciudad Gotham, pero sólo quedaban recuerdos de lo que fue. La pintura de la pared se caía poco a poco, la madera del suelo estaba gastada, los cuadros que adornaban el lugar estaban desgastados, y los pocos muebles que aún tenía la casa les había pasado el tiempo por ellos, llenos de polvo y telarañas.
Era un sitio inmundo, pero no importaba, Harley adoraba el lugar, siempre había tenido un gusto extraño por las cosas diferentes, abandonadas y arruinadas. Cuando llegó ese pensamiento a su cabeza, se preguntó si también eso abarcaba el ámbito romántico. Nació una sonrisa, eso era un sí.
Subía por las escaleras corriendo hasta llegar a la habitación principal, una de las habitaciones más decentes de la casa. Llegó al baño, se quitó el maquillaje de su cara, se dio un largo baño en la vieja bañera, se cepilló su cabello con mucho cuidado, cuidando de que los mechones rojos y negros de las puntas de su melena no combinaran entre sí. Sujetó su cabello en dos coletas, pero estas eran flojas, para dormir más cómoda.
Minutos después, estaba en la cama, usando un babydoll muy corto de color rojo bastante sensual como pijama. Lo usaba con un propósito muy especial, ahora sólo debía de esperar. Lo único que iluminaba la habitación era la luz de la luna entrando por la enorme ventana detrás de ella.
Escuchó la puerta principal abrirse, ella simuló estar dormida.
Abrieron la puerta de la habitación, su respiración intentó volverse natural a pesar del cosquilleo nervioso que empezó a sentir en su estómago. Escuchó pasos acercarse hacia ella.
Su nariz percibió su olor, una fascinante combinación entre loción y tabaco, y a veces sangre. Esa ocasión el aroma a sangre acompañaba a los otros dos elementos.
Un pequeño carcajeo logró escuchar. Los pasos volvieron a escucharse, y también alcanzó a escuchar ropa cayéndose al suelo, pero la puerta del baño se cerró, y el grifo de la ducha se oyó. Harley tembló debajo de las sabanas, las mariposas en su estómago revoloteaban como locas. No iba a ver a Joker.
Después de algunos momentos, la puerta volvió a abrirse, Harley cerró sus ojos, más emocionada. Alguien se subía a la cama y se arrastraba al lado de ella. Escuchó su respiración justo arriba de su oído.
—Ya sé que estas fingiendo— Escuchó la voz melodiosa, ella suspiró derrotada.
—Demonios…— Harley abrió sus ojos. No, no era Joker quién estaba ahí a su lado en esa cama de sábanas blancas, era Arthur.
Ella ya sabía lo que había hecho, pero siempre quería hablar con él, le encantaba escuchar su voz, le encantaba escucharlo hablar —… ¿Qué tal el trabajo, Art?
—Estuvo bien, creo, hubiera sido genial que todos los acuerdos salieran bien, pero…
—¿Pero?
—Eran personas muy serias, demasiado serias, quise contar un chiste para hacerlos reír, pero eran el tipo de personas que les molesta la alegría. Nadie se rio cuando conté mi chiste, el del hombre con insomnio
Harley sintió enojo y pasmo al escuchar eso.
—¡¿Qué?! Es de tus mejores chistes, amargados de mierda
Arthur sólo se encogió de hombros y dejó escapar una risa pequeña.
—Pude soportar que no se rieran, pero se molestaron cuando pedí un poco más de lo que habíamos acordado, creo que también se burlaron de mí
Si ella estaba enojándose, ahora estaba muy molesta. ¿Cómo se atrevían a hacerle eso a su pudín? De haber estado ella ahí, ya hubiera puesto una bala en la cabeza de todos los que se burlaron del Joker.
—Malditos hijos de perra. Debí haberte acompañado, les hubiera dado una lección
—No fue necesario, lo hice
—¿Qué les hiciste? — Con intriga fingida, Harley siguió preguntando.
—Bueno, pensé en contarles otro chiste, lo hice y las cosas se salieron un poco de control. Ahora todos están muertos
—Escuché algo así en la radio, ¿Enserio incendiaste el lugar? — Arthur agachó su mirada, no podía creer que ella ya lo sabía, pero le daba gusto —Maldición, eres increíble, estoy orgullosa de ti…
—Eso quiere decir que toda Ciudad Gotham ya se enteró. Eso es bueno, muy bueno
Un gesto de alegría envolvió a ambos. Harley tomó una de sus manos y empezó a jugar con ella.
—Es genial de hecho, todos los idiotas que querrán hacer pactos contigo se la pensarán dos veces, y cuando tu quieras hacer pactos, tendrás asegurado el "Sí"
—Tal vez, tal vez…— Desinteresado en eso, Arthur se recostó en la cama, Harley inmediatamente se puso a su lado.
—¿Te digo algo? — Harley lo miraba a los ojos mientras se acurrucaba a él.
—¿Qué?
—Podría quemar toda Ciudad Gotham con tal de verte sonreír… Con tal de hacerte feliz
Arthur rió suavemente cuando escuchó las tiernas palabras de Harley.
—¿No sería mucho trabajo para ti?
—Tal vez, pero es el sacrificio lo que haría que valga la pena— Harley miró de nuevo al rostro de su amado payaso, observó sus ojos, su cicatriz, todo detalle de él —Príncipe Payaso del Crimen…
—¿Dónde escuchaste eso? — Arthur frunció su ceño, pero no paraba de sonreír, mostrando sus dientes.
—En la radio, cuando daban la noticia. Así se refirieron a ti
—Oh sí… Ellos me dicen así, la prensa, los ciudadanos, creo que la policía también
Arthur se movió un poco lejos de la cama, pero sólo para alcanzar a tomar su pantalón rojo del suelo, sacó de sus bolsillos su encendedor y una cajetilla.
—¿Sabes algo? Creo que tienen miedo a nombrarte rey
—¿Por qué lo dices? — Arthur regresaba al lado de Harley mientras el fuego quemaba un extremo del cigarrillo dentro de su boca.
—Porque ser rey es tener más poder
—Es lo mismo para mí, rey, príncipe, payaso, da igual…— Sacó el humo de su boca mientras hablaba —Ellos me temen…— Se dejó caer a la almohada mientras pasaba una mano por su cabeza, acomodando su cabello. Esto emocionó a Harley, pero lo ocultó —Pero es demasiado poder para mí, debería de compartirlo
—¿Compartirlo?
Los ojos azules de Arthur rodaron hacia donde estaba Harley.
—El Príncipe Payaso del Crimen debe de tener a una Princesa a su lado que lo ayude a gobernar su reino… Creo que eres la indicada para este cargo importante
Como si no fuera suficiente para ella, el corazón de Harley se derritió como helado al escucharlo pedirle eso a ella, sólo a ella.
No pudo ocultar su felicidad. Lo único que pudo hacer fue correr hacía a él y robarle un beso. Arthur tiró el cigarrillo a alguna parte de la habitación. Decidieron pasar otra noche sin dormir.
Ambos se dejaron caer en la cama. Pasaron demasiado tiempo besándose, acariciándose, tonteando como si fueran una pareja común y normal.
La mano de Arthur empezó a recorrer el cuerpo de Harley, ella se estaba dejando llevar por esa hermosa sensación. Cerraba sus ojos. La mano acariciaba su mejilla, y bajaba lentamente. Lo podía sentir, quería sentir como la tocaba. Sólo quería ser parte de él.
De repente, su mano se detuvo en su cuello y empezó a presionar sus dedos contra su piel. Una sacudida fría advirtió a Harley que algo no iba bien. Abrió sus ojos, Arthur la miraba fijamente, pero no había amor en su mirada. Presionó más fuerte, Harley empezó a respirar por su boca a pesar de la dificultad, ¿Qué estaba pasando?.
Dejó de presionar contra su cuello, la mano bajó hasta su pecho, acariciando sus clavículas. La respiración de Harley se volvió pesada, a pesar que ya estaba "a salvo", no sabía si se sentía segura. Era la primera vez que dejó de sentirse segura junto a Arthur.
Sin esperarlo, Arthur tomó su pequeño vestido y lo arrancó de ella con violencia.
—Art...— Harley musitó su nombre temerosa cuando el ambiente cambió por completo. Ahora estaba sin nada que la cubriera, y eso no la hacía sentirse mejor. Arthur tomó sus muñecas con fuerza y volvió a besar sus labios bruscamente. Estaba transformándose en otro —…¡Arthur!…— Volvió a decir su nombre apenas él se separó de ella. Harley logró liberar una de sus manos, en un intento de detenerlo, pero una vez que a Arthur le gustaba sentir el control quería tenerlo sólo para él.
Tomó de nuevo la mano libre de ella, apretó sus muñecas con mucha más fuerza, la miró a los ojos, vio el rostro pálido de Harley, observó cómo sus ojos se volvían pequeños y la forma en la que dejaba salir el aire de su boca. Le agradaba tener el dominio, incluso cuando estaba con Harley de esa forma, cuando la hacía suya.
—…Sí que eres como una muñeca… Mi muñeca…— Arthur sonrió al terminar de decir esas palabras.
Palabras que quedaron grabadas en Harley. Quería enamorarse de esas palabras, quería dejar de sentir miedo, pero no podía. Era más el miedo que amor lo que sentía.
La volvió a besar, y no iba a detenerse, no iba a parar, llevó las manos de Harley por arriba de su cabeza, volvió a verla con perversidad. Era su muñeca, era suya, le pertenecía a él, sólo a él, e iba a jugar con ella todo lo que él quisiera.
Harley gritó cuando no pudo más.
Se liberó de Arthur y lo empujó lejos de ella, tomó las sábanas y se protegió con estas. Él no hizo nada, de hecho, se detuvo. Vio algo parecido al miedo en los ojos azules de Harley.
Ella estaba asimilando lo que había pasado. Su pecho se hacía grande y pequeño. De repente desconoció a Arthur.
"Es como si fueras el Joker"
Parpadeó al tener ese pensamiento. ¿Qué había sido eso? Arthur era el Joker, no es como si fuera otra persona distinta.
"Como si fuera otra persona…"
—Perdón…— Harley dijo en voz muy baja, muy apenada —… Es que… Es que no habías sido así antes
Arthur quedó en silencio. Encorvó sus cejas al escucharla pedir perdón.
—¿Estás segura?
Pasó tiempo para que Harley se recuperará.
—Se que eres rudo, pero esta vez casi llegabas al límite…
—¿Eso te asustó, mi muñeca?
Harley movió su cabeza de arriba abajo, aún atemorizada.
—Se que nunca me harías daño, pero… A veces me pones nerviosa, Art, muy nerviosa
Él dejó escapar una risa.
—Lo siento…— Tomó el rostro de Harley con sus dos manos, ella tomó su mano.
—Está bien Art… Está bien…— Todo dentro de ella volvía a estar normal, volvió a ver al Arthur que ella conocía. Cerró sus ojos, todo iba a estar bien.
"¿Todo iba a estar bien?"
—Pero… Me sorprende tu reacción…
—¿Cómo? — Abrió sus ojos, la confusión se hizo presente.
—Es que lo olvidaste
—¿Qué olvidé?
Arthur lentamente acercó a Harley a su cara, hasta que sus frentes y narices chocaran. Esto le volvió a traer recuerdos a Harley, cuando la salvó del imbécil de Guy, pero era diferente, muy diferente esta vez.
—Debes de recordar que tú eres mía, ¿Lo recuerdas?
El volvió a sonreírle, ella parpadeó, sonrió también, aunque fue algo fingido.
—Sí… Lo sé Art, soy tuya…— Su voz se escuchó suave y aguda en la última palabra.
—Debes de aprender a serlo
—Lo sé… — Se mordió su labio, recordó el primer beso, recordó el sabor de la sangre de Arthur —Se que, si lo soy, debo de aprender a tomar todo lo que me das
—Exacto, mi muñeca. Soy paciente, sé que aprenderás, no quiero que te preocupes, yo te esperaré. Tampoco olvides lo que te siempre te digo
—¿Lo de siempre sonreír y poner una cara feliz?
Arthur movió su cabeza arriba y abajo muy emocionado y volvió a reír. Harley sintió el temor irse y abrazó a Arthur.
—No me decepciones muñeca
—No lo haré Arthur, No lo haré…
La confianza volvió, y con ello, Harley volvió a dejar que él se apoderara de ella al menos por esa noche. Esta vez él se controló a sí mismo, pero la rudeza seguía presente, como siempre.
Al terminar, Arthur quedó complacido, dormía plácidamente, como si no hubiera provocado el incendio de esa tarde o algún otro crimen en su vida. Harley estaba acurrucada a su lado, siendo abrazada por él. Estaba también exhausta y satisfecha, pero no podía dejar de pensar.
Arthur no sería capaz de hacerle lo mismo que el idiota rico le hizo ¿Verdad?, No sería capaz de lo que iba a hacerle el imbécil de Guy ¿Cierto?, Arthur sufrió lo mismo, así que las posibilidades de que le hiciera daño bajaban, ¿No era así?.
Giraba lentamente su cabeza hacia arriba. Lo observó fijamente, sus ojos volvieron a ver la cicatriz por arriba de su labio. Vio uno de sus hombros, el que estaba un poco deformado. Probablemente era ese el brazo al que Penny lo amarraba al radiador. Apenas recordaba ese tema empezaban a salir las lágrimas de sus ojos.
No, él no iba a hacerle daño, no sería capaz.
Autoconvenciéndose, durmió a su lado, pero seguía intranquila.
En la mañana, al despertar, se quedó sentada, aún con la confusión muy impregnada en su pecho. Una hora después, Arthur despertó.
—Buenos días…— Arthur la saludó, Harley no podía responderle, no podía dirigirle la mirada. Arthur al darse cuenta, se incorporó —¿Ocurre algo?
Harley se animó a verlo, lentamente volvía a dirigirle la mirada.
Harleen quería preguntarle directamente a Arthur si el sería capaz de dañarla. Sólo para asegurarse que todo estuviera bien. Sólo quería escuchar un "No, no sería capaz de hacerte eso, nunca" salir de la boca de Arthur.
Pero Harley sonrió, y decidió que lo mejor para ella era dejar pasar lo de la noche anterior.
—Buenos días, pudín…
…
"I was five, and he was six
We rode on horses made of sticks
He wore black, and I wore white
He would always win the fight
Bang bang. He shot me down
Bang bang. I hit the ground
Bang bang. That awful sound
Bang bang. My baby shot me down
Seasons came, and changed the time
When I grew up I called him mine
He would always laugh and say
"Remember when we used to play
Bang bang. I shot you down
Bang bang. You hit the ground
Bang bang. That awful sound
Bang bang. I used to shoot you down"
Music played, and people sang
Just for me the church bells rang
Now he's gone, I don't know why
And till this day sometimes I cry
He didn't even say "Goodbye"
He didn't take the time to lie
Bang bang. He shot me down
Bang bang. I hit the ground
Bang bang. That awful sound
Bang bang. My baby shot me down"
—Nancy Sinatra - "Bang bang (My baby shot me down)"
