15
El día estaba soleado, y la gente en Ciudad Gotham debía de aprovechar el sol. Pero no era un buen día para todos.
Dos detectives salían bastante decepcionados de las oficinas del Gotham Gazette. Uno más que el otro.
La investigación que tenían en manos estaba volviéndose más tediosa e imposible de resolver.
Con su mano temblando, sin sentir siquiera el calor del café, Jack Burke estaba ardiendo de coraje, pero intentaba mostrarse sereno frente a su compañera. Renée, sin embargo, no tenía intenciones de ocultar su molestia.
—No puedo creerlo—Burke habló cuando cruzaban la calle, aprovechando el embotellamiento de la ciudad —Van varios ejemplares con más fotografías de este par de imbéciles ¿Y cuál es su pretexto? "Eso llegó al correo de la oficina, no sabemos quién las envío" ¿Y si no lo sabían, porque las publicaron?
—Burke, sabes que ese periódico le gusta ser un periódico bastante amarillista, siempre querrán tener las exclusivas, incluso si dan información falsa— Los dos estaban llegando al coche. Burke no paraba de mirar el periódico, que enojo sentía cuando leía cada letra de ese nuevo artículo en especial de la pareja criminal más famosa de Ciudad Gotham.
—Yo creo que la mayoría de la información es falsa, todo se lo inventan, además, ¡Lee estos artículos! ¡¿Qué demonios intentan con esto?!
—Fácil Burke: Quieren que la gente empatice con la pareja, pero lo están haciendo de la peor forma posible. Están romantizando un caso de Síndrome de Estocolmo, y quién sabe que tantas cosas está pasando en realidad a la pobre de Quinzel
Los dos entraban al auto, Burke tiraba el periódico arriba del volante. Renée miraba el periódico mientras abrochaba el cinturón de seguridad.
—Era un periódico imparcial pero ahora lo hacen diferente... Deberíamos de investigar qué fue lo que lo hizo diferente
—Hemos cuestionado en muchas formas a la reportera principal, a esa Vale, pero siempre dice que sólo sigue órdenes. Deberíamos vigilarla más de cerca, algo me dice que recibe dinero extra por escribir un par de cosas buenas de ese par de mierdas
—Recuerda que Quinzel no tiene la culpa
—Sí, como sea, a la mierda...
Burke encendió el auto y los dos regresaron al D.P.G.C.
Vicki miraba desde la ventana de su oficina, perturbada. Odiaba que llegaran esos policías a su oficia cada vez que publicaban una nueva nota acerca de quienes reinaban la delincuencia en esa ciudad perdida.
Y no era la única quién le empezaba a molestar esas visitas incómodas.
Su jefe ya le había llamado la atención cada vez que la policía venía a interrogarlos, y siempre le decía que cuidara sus palabras a la hora de redactar un artículo, pero ¿Por qué debía de cuidarlas? Era su historia, y la iba a escribir de la forma que su corazón le dijera.
Y claro, también como la Arlequín le indicara.
Miro al frente de la ventana, sus sentidos le decían que alguien la estaba observando. No era así, y la verdad es que con todos los problemas que tenía, no le importaba realmente.
...
Vicki regresaba esa noche a su departamento. Otro día de trabajo pesado, pero al menos hacía lo que le gustaba.
Entró por la puerta principal, para su sorpresa, no había luz eléctrica, sólo la luz de la ciudad entraba por las ventanas. Pero la luz era casi nula.
—Oh, Srita. Quinn, ¿Esta acaso por ahí? Debería de siempre dejar la luz eléctrica encendida, no me gusta mucho la oscuridad. No es una forma profesional de como trabajar, debemos de aprender eso primero
—Parece que quién ha hecho su trabajo con nula profesionalidad ha sido otra
Los nervios de Vicki se alteraron al escuchar esa voz. La voz que escuchó no era de Harley, no era de una mujer. Ni siquiera parecía a la de un hombre. Era una voz muy atemorizante, como si fuera de ultratumba. Una voz similar a la de la muerte.
—¡¿Quién está ahí?! — Vicki sucumbió al miedo lo más pronto posible. Intentó correr a la cocina, pero se detuvo al sentir unas manos sobre sus hombros.
¿Quién era? ¿Cómo había logrado entrar a su casa? ¿Qué era lo que quería de ella? ¿Iba a morir esa noche?
—Así que, ¿Has tenido contacto con la Dra. Quinzel?
—¿T-t-te refieres a Harley Quinn?
—Como tú la bautizaste en tus relatos
—¡No! ¡Yo no lo hice! ¡Y-yo no! ¡Escúchame!
—Lo estoy haciendo
Tratando de calmarse, Vicki pasaba una mano por su mejilla. Las lágrimas estaban saliendo. No quería morir, no por culpa de la Arlequín
—Oh... No sé quién seas, pero por favor, no me hagas daño... No me harás daño, ¿Verdad?
Hubo silencio. El que calla otorga.
—Ay...— Vicki no tuvo de otra que empezar a decir la verdad detrás de sus notas inundadas romantizando la situación criminal de Ciudad Gotham —Ok... Yo... Yo... No sé por dónde iniciar...
—Deberías de hacerlo de una buena vez. No te haré daño, pero necesito esa información
Escuchar que estaría a salvo la dejó aliviada, pero no podía confiar del todo en esa voz, sobre todo en la oscuridad.
—Un día publicaron una nota como cualquier otra que yo escribí, el Joker asaltó un banco o una tienda, no recuerdo que demonios fue lo que hizo, pero estaba acompañada de ella, lo escribí, lo aprobaron, lo publicaron... Y cuando regresé a casa, pasó exactamente lo mismo que aquí... Ella estaba aquí—
—¿Qué hacía aquí?
Su corazón se contraía cuando el inquilino dentro de su casa hablaba.
—Estaba algo molesta... Dijo que quería salir en el periódico con su verdadero nombre, "Harley Quinn", y todo fue bajo amenaza... Ella , ella me apuntó con una navaja, y no paraba de sonreír. Dios, parecía alguien demoníaca, tenía tanto miedo...
—¿Y sí le teme porque la recibió con confianza hace unos momentos, cuando creyó que ella estaba aquí?
Oh mierda. Era cierto.
—Bueno, esa fue mi primera impresión de ella, después venía y me entregaba más fotografías, me contaba que era lo que debía de poner, e incluso llegaba con escritos hechos por ella, diciéndome que podía inspirarme en ellos para hacer mis propios escritos... Pero siempre apuntándome con su navaja...
La voz no respondió. Vicki temía que eso no fuera suficiente.
—¿Te ha dicho alguna localización?
Vicki quedó pensativa al escuchar la pregunta. Pero valoraba su vida demasiado como para no decir nada.
—No sé dónde sea el lugar de Harley, siempre menciona que es su "nidito de amor" junto con el Joker. No tengo idea a que se refiere, pero también me ha dicho de unas bodegas, que lucen dañadas por fuera, pero elegantes por dentro. esto te sirva
El silenció reinó en el pequeño departamento.
—Sigue las recomendaciones de la policía, y diles la verdad
El sonido de un cristal roto retumbó, Vicki sólo se agachó cubriéndose su cabeza. Al sentir que la presencia extraña desapareció, corrió a un interruptor. Su morada estaba vacía, y la ventana rota.
...
—Mi estómago duele
—Después de esto iremos a cenar, muñeca
—No me duele de hambre, me duele de nervios, pudín
Los dos se encontraban cerca del punto de reunión. Estaban en el auto, en cualquier momento iban a bajar de este y se iban a dirigir a uno de los lugares donde Joker solía reunirse con sus hombres.
Hoy era la reunión entre ellos y el jefe de la mafia contraria, el que quería formar lazos con Joker.
Usualmente esto era raro, pues todos los que se dedicaban al crimen organizado en Gotham solían evitar al Joker, sabían que era un payaso demente del que no sabían cómo iba actuar, no había un patrón, era alguien con quién deberías de tener cuidado, muchísimo cuidado.
Y tenías que tener más cuidado si se trataba de su muñeca.
Decir que Harley estaba ansiosa era poco, su estómago le dolía muchísimo y sus talones no paraban de moverse de arriba a abajo, no era para menos, estaban a punto de tener la reunión con ese líder. Había visto muchas películas de cine negro o de gánsteres, pero esto era diferente, esto era la vida real.
No sabía qué tipo de personas podrían encontrarse.
De repente sus sentidos se alteraron al percibir una sensación extraña.
Joker tomó la mano de Harley.
Eso no era extraño, siempre hacían eso, siempre se tomaban de la mano, la mayoría de las veces era Harley quién tenía la iniciativa de hacerlo, porque ella era así. Pero cuando Joker lo hacía es porque algo no iba bien. Pudo sentir a Arthur ansioso bajo ese gesto. Así que ella entrelazó sus dedos con los de él.
Los dos cruzaron sus miradas, Harley le regaló una sonrisa especial, una que le decía "Todo va a estar bien, pastelito".
Joker, quién había adoptado un semblante serio, se limitó a sonreír sin mostrar sus dientes, tomó su mejilla con dos de sus dedos.
—Ven, debemos de ir a hacer los preparativos
Los dos salieron del auto y se dirigieron a unas horrendas bodegas que parecían estar abandonadas. Nada en Gotham era lo que parecía.
Entraron por una puerta de seguridad, aún tomados de la mano, Joker dirigía a Harley a donde ir, ella lo seguía sin chistar hasta llegar a lo que parecía una sala de reuniones muy elegante. Ahí estaban algunos de sus seguidores, con máscaras de payasos.
—Ha llegado, ¡Muestren respeto!
Todos se pararon de sus asientos. Joker sólo se rió. Harley siempre quedaba impresionada con la lealtad de todos los que seguían al Joker.
Joker tomó lugar. Hizo una seña con sus dedos a uno de sus hombres y este corrió. Segundos después llegaban con un asiento igual de lujoso para Harley. Con su mirada, Joker le indicó a Harley que se sentara a su lado.
Todos esperaban el momento.
Llegó el mismo tipo que había traído el regalo a Joker, de hecho, descubrieron que era conocido como El Mensajero. Y venía a cumplir con su nombre: Su jefe estaba por llegar.
Hombres vestidos de trajes muy formales llegaban, contrastando con los hombres de Joker.
Entró a la sala un hombre que vestía más elegante pero discreto, con sobrepeso, debía de tener más de 50 años.
—Finalmente, tenemos la oportunidad de conocernos.
Joker no dijo nada al respecto, sólo dejó escapar una risa.
—Consideraré eso como la bienvenida— Ambos hombres estrecharon sus manos —Brando Grant
—Llámenme Joker— Dejaba correr risas y sonrisas. El mafioso se las correspondió, más por compromiso que por estar de acuerdo. No era alguien idiota, sabía que era el Joker.
Después de esa presentación y un poco de charla para que ambos entraran en confianza, empezaba lo que le interesaba a Brando: Los negocios.
Mientras hacían sus negocios, Harley no perdía el tiempo, siempre miraba a Joker, observaba su maquillaje perfecto, como su cabello descansaba, el porte que adoptaba cuando se sentía seguro de sí mismo. Verlo a él en su espontaneidad era su pasatiempo favorito.
Involuntariamente nacía una sonrisa de sus labios. Lentamente sus comisuras se curveaban hasta finalmente mostrar sus dientes. Su pecho se hacía grande y pequeño.
Realmente estaba encantada por él.
De repente, sintió una mirada extraña sobre ella, giró instantáneamente. Aunque intentó fingir que no, pudo percibir que El Mensajero la estaba observando. Por un momento creyó que era por ver su maquillaje o peinado, el cual se preguntaba si estaba bien hecho o no, recordándose de que debía de conseguir más maquillaje después de tirar por el excusado la mayoría de este por la rabieta del otro día.
Pero notó que el tipo hizo su cara a un lado, ocultando sus mejillas y presionado sus dientes.
"Oh"
Quiso dejar escapar una risa, pero no quería llamar la atención, así que Harley alejó su mirada de él, volviendo al único amo de su sonrisa. Una lástima por el otro chico, pero esa Muñeca de Arlequín tenía dueño.
Miró de nuevo a la reunión. Se recordó a si misma que no debía de distraerse.
—Con lo que tengo en el extranjero podría manejar un poco más, ¿Qué tal si te dejo a cargo del 10% de mis producciones ?
—No me interesa nada de eso. No se porque quieres que hagamos un trato, no suelo dedicarme a eso. Es algo que no me llama la atención.
—Oh... ¿Y entonces a que sueles dedicarte?
—Al caos, es lo único que me interesa
Brando intentó no juzgarlo con la mirada, pero en el crimen cada persona tenía sus propios intereses. Si ese era el interés de Joker ¿Qué podría decir? De todas formas, quería ayudarlo, pues fue el hombre que eliminó a sus enemigos (Sin querer).
—Oh... Entonces puedo ofrecerte protección, tu sabes, de la policía y de otros grupos
Joker dejó descansas sus manos sobre sus caderas, y una cara amigable nacía en su rostro.
—Podría funcionar. Y armas, claro, ya no tendría que robarlas. Sí, eso sí que me interesa
—Bien parece que tienes las cosas claras payaso
—Es lo que siempre trato de hacer
El mafioso rió a voz alta, pero Joker no entendía que era lo gracioso.
—¿Y quién es esa? ¿Tu Bunny? Que raro que trajeras a tu Bunny a este sitio
La forma en la que mencionó la palabra "Bunny", la manera en la que el hombre vio de pies a cabeza a Harley, deteniéndose para admirar ciertas partes de su cuerpo hizo que ella mirará a otro lado, incomoda.
No sabía el significado de la palabra Bunny, pero podía deducirlo.
Y quién sabía perfectamente el significado era Joker. Este sólo se limitó a hacer una mueca con su cara, por ocultar la bomba atómica que estaba explotando en su pecho.
—Ella es Harley Quinn, mi muñeca. Ella es mi muñeca— Corrigió al líder —Mía— Enfatizando esa palabra en voz alta, para no sólo dejarle en claro al líder, sino a todos los hombres de la sala —Es una aprendiz, pero también será parte de esto
Brando se dio cuenta que si seguía hablando de ella iba a pesarle muy terriblemente.
—Oh, ya veo, te ofrezco una disculpa... Bien, creo que no queda nada más que acordar esto. Y quisiera que recordaras unas palabras que no suelo repetirle a la gente: No me traiciones, que ni siquiera se te pase por la cabeza hacerlo
—No, no lo estaba pensando de hecho. Eso también podría aplicar a ti
Un chiste para aligerar el ambiente, pero para el mafioso Brando fue una advertencia.
—¡Ja! ¡Ja! Por algo eres el Joker, ¡Bien! ¡Estoy de acuerdo!
Los dos hombres estrecharon sus manos. Era un trato hecho.
El líder Brando se fue, y sus hombres fueron detrás de él. El Mensajero hizo lo mismo, siguiéndoles a todos, no sin antes voltear hacía atrás disimuladamente.
Una hora después, Joker fumaba de su cigarro, sentado, pensando en los acuerdos que había hecho esa noche. Cuando ocurría eso, siempre lo dejaban a solas.
Esa noche fue la excepción, pues permitió que Harley estuviera a su lado. Ella estaba un poco lejana a él, dejándole su espacio para reflexionar y filosofar.
Salió el humo de su boca, observó como este se desvanecía en el aire lentamente.
—No estuvo tan mal lo de esta noche
Harley tardó dos segundos en darse cuenta que él le estaba hablando.
—No. Lo hiciste bastante bien. Vaya que te quiere contigo ese tipo
Joker dejó escapar una carcajada, volviendo a poner el cigarrillo en su boca.
—Pudín, ¿Puedo preguntarte algo? — La timidez en Harley volvió, Joker la miró fijamente, era Harley por fuera, pero en sus ojos vio a Harleen de nuevo. Tenía que arreglar ese pequeño desperfecto.
—¿Qué ocurre?
—¿Qué es "Bunny"?
Joker se mordió los labios al escuchar esa palabra de nuevo, la sonrisa se esfumó, fastidiándose de nuevo. Dejó caer el cigarrillo y lo apagó con su zapato, levantándose de su asiento, fue a con Harley.
—...Si lo dices por el comentario de aquel idiota, es porque quiso darme a entender qué si tú eras una de esas putas de los mafiosos que acostumbran a pagarles para que estén a su lado
—Oh... Vaya... Imaginé que era algo así, yo—
—Vi cómo te vio Harley, eso me puso enfermo. No dejaré que él te toque, ni siquiera por error o accidente. Si lo hace me encargaré de él, lo mataría de ser necesario
Harley leyó la furia y los celos que estaban formándose en los ojos de Joker. Tragó saliva.
—Oh Sr. J...
—¿Sabes? No sólo a él lo mataría, mataría a cualquiera que se acerque a ti con malas intenciones— Tomó el mentón de Harley, sus dedos estaban fríos, Harley tembló al sentirlos. No sabía si tomar eso como algo romántico o una amenaza que abarcaba hasta a ella misma.
—¡MIERDA! — Los dos voltearon al escuchar el grito. Provenían de fuera, de sus enmascarados —¡Joker! ¡Ha vuelto el murciélago!
"¡¿QUÉ?!"
Los dos pensaron al mismo tiempo.
—¡Nos encargaremos! ¡Huya!
No pasó más de un minuto cuando ambos ya estaban entre los pasillos de la bodega, huyendo de ser encarcelados.
Corrían mientras sólo escuchaban las balas en el aire, cada golpe en seco, el quejido de cada hombre que caía al suelo derrotado.
Buscaban una salida, la más rápida, pero cada vez el ruido del desastre se escuchaba más cercano, y se obligaban a tomar otro camino.
Debían de esconderse, al menos hasta que el riesgo pasara.
Entraron a otra sección de la bodega donde ahí almacenaban cosas grandes y pesadas. Se ocultaron detrás de un depósito, sentándose en el suelo, siempre mirando hacia atrás.
Los dos tenían sus pistolas en mano, preparándose para cualquier cosa. Escucharon la puerta abrirse de un azote. Era él, los estaba buscando. O al menos a Joker.
Joker y Harley Quinn estaban ahí ocultos, en la oscuridad, esperando que el color rojo de sus trajes no los delatara.
El caballero oscuro estaba pasando por cada centímetro de esa habitación, inspeccionando cada parte del lugar.
El corazón de Harley latía con fervor y a la vez se detenía, pues en sus venas estaba circulando el terror y la adrenalina.
La mano de Harley empezó a sentirse sin circulación, Joker la estaba apretando demasiado. Quiso decirle, pero temía hablar por miedo a ser descubiertos. Joker empezó a hacer ruidos extraños con su garganta, llamando la atención de Harley. Ella lo volteó a ver y notó que la otra mano estaba en su boca. Los ojos de Arthur buscaron a Harley, estaba pidiendo ayuda a través de estos.
Oh no.
Estaba por tener un ataque de risa, y estaba luchando contra eso.
Harley se movió rápido, se arrodilló frente a él, empezó a hablarle al oído.
—Todo va a estar bien pudín, todo va a estar bien— Él quería que todo estuviera bien, pero su silencio no iba a durar mucho. Lo abrazó, poniendo el rostro de Arthur en su hombro, él estaba temblando, su piel se estaba volviendo roja y caliente, ella lo podía sentir. Frustración era lo que sentía, frustración por no poder ayudarlo —Aquí estoy contigo, aquí estoy, nos vamos a salir con la nuestra, como siempre lo hacemos, vamos a salirnos con la nuestra, no vamos a volver a Arkham, ¿Me escuchaste? Saldre—
Joker no pudo contra su maldición, empezó a reír.
Harley sin pensarlo, sacó su pistola y ayudó a levantar a Joker. Era ahora o nunca.
Los dos empezaron a correr, Harley llevando la delantera, buscando entre los pasadizos un escape rápido. Su instinto le dijo que volteara hacía arriba, pudo ver entre las sombras a su enemigo. Harley no lo dudó ni un momento.
Empezó a disparar contra él.
Era muy hábil, esquivaba las balas, parecía que era un espectro que se movía de lado a lado. Entre la risa del Joker y el hecho de no poder atinarle, Harley empezó a estresarse.
No. Debían de irse de ahí. Un maldito loco vestido de murciélago no iba a atraparlos, mucho menos separarlos.
Joker tampoco se quedó atrás, a pesar de estar en medio de su ataque, disparaba también al murciélago. Quería darle una cucharada de su propia medicina, hacerlo sangrar, al menos regresarle una pequeña parte de lo que le hizo en su último encuentro.
No lo olvidaba, no olvidaba como lo tomó y lo golpeó en incontables veces. Lo recordaba y la furia lo cegaba, como se atrevió. Su risa incontrolable se volvía más fuerte apenas lo recordaba.
Sin embargo, ninguno de los dos pudo darle un tiro.
—¡Maldito entrometido! ¡No te metas en nuestro camino! — Furiosa, Harley volvió a disparar. Creyó que le había dado, pues huyó de ahí.
Tomó la mano del Joker con más fuerza, jalándolo lejos de ahí.
Pudo visibilizar la salida, ahí estaba. Pero unos balazos arriba de sus cabezas hicieron que se detuvieran. No, aún no debían de salir.
Apenas tuvieron la oportunidad de volver a estar ocultos, la salida estaba a sus narices, pero si no actuaban rápido, iban a perder.
Joker pudo calmar su risa, pero aún estaba alterado.
—Harley...
—¿Sí, pudín?
—Se ha vuelto más fuerte, y es demasiado rápido... Si no vamos más rápido que él, nos atrapará...
Harley cerró sus ojos. No podía acabarse así. No de esta forma.
—...Juntos
—¿Qué dices?
—... Nos atraparan si estamos juntos, si nos separamos, podrás huir...Yo lo distraeré Art, tú tienes que irte
Joker se tornó incrédulo al escucharla.
—¡¿Me estás diciendo que te deje?!
—Escucha, recuerda que todos creen que me tienes raptada, que estoy secuestrada. Sí me atrapan voy a estar bien. No tengo antecedentes criminales, y si los convenzo de que me sometías y todo lo que hice fue porque me obligaste a hacerlo, voy a salir libre...
Eso si que lo dejó sin palabras.
—Oh Harley, mi muñeca...
—Vamos Arthur, vete, vete antes de que me arrepienta de esto
—Realmente eres una buena chic—
Sus palabras fueron interrumpidas por la boca de Harley. Él reaccionó abrazándola con todas las fuerzas que le quedaban.
Cuando se separaron se vieron a los ojos una vez más, temían que fuera la última vez. Joker acarició los labios de Harley con sus dedos.
Sin esperar un segundo más después del trance, Joker se levantó del suelo y corrió a la salida. Las lágrimas en Harley no pudieron evitar no huir de sus ojos.
"¡No es tiempo para llorar!"
Se levantó, se secó sus lágrimas y corrió a enfrentarse al destino que ella misma acababa de escribir. Empezó a disparar aleatoriamente, llamando su atención.
No duró mucho tiempo en aparecer.
Harley gritó de terror cuando lo hizo, al aparecer lo hizo como su fuera un demonio, apareciendo entre sombras.
—¡Aléjate de mí si no quieres morir, rata con alas!
No era la primera vez que lo veía en persona, pero sí la primera vez que estaba tan cerca de ella. Incluso se dio el lujo de admirarlo por un par de segundos.
Era alguien muy alto, muy fuerte, incluso parecía ser muy poderoso. Usaba una larga capa que estaba ocultando su traje, pero podía ver sus ojos a través de su máscara. Parecía que había un demonio dentro de ese traje, no un ser humano normal.
Las manos de Harley empezaron a temblar.
Intentó acercarse a ella, pero ella volvió a responder disparando. O al menos halando del gatillo, pues las balas se habían acabado.
"¡Mierda!"
Más temblorosa, se alejó de él, dando pasos atrás. En sus pensamientos rogó que Arthur estuviera fuera de Gotham.
—Dra. Quinzel— La voz grave que salía de la máscara la hizo poner más alertada, sobre todo porque la llamó por su verdadero apellido —No debe de poner resistencia. No voy a pelear ni a hacerle daño
Harley asustada, metió la mano por debajo de su falda y sacó su navaja. Se sintió patética, pues su fiel navaja parecía un simple cúter sin filo al apuntar a su "victima".
—¡Aléjese de mi...!— Harley no dejaba de temblar.
—Se por lo que ha pasado, estoy informado de su secuestro
—¡Retrocede, murciélago! — Gritó Harley más asustada. Al menos se había creído la versión del secuestro.
—Si viene conmigo, todos los cargos que podrían presentarse en su contra serían eliminados. Tendrá protección en todo momento, no dejaremos que nadie le haga daño
Harley dejó de temblar en ese momento. Al escuchar eso, le pareció algo tan... Gracioso.
—¿Acaso quieres salvarme? — Soltó una pequeña carcajada al escuchar eso.
—Sí usted lo llama de esa forma, vengo a salvarla
Fue suficiente para que dejará de sentir miedo, y en su lugar, sintiera gracia.
El caballero oscuro sin entender el chiste, fue hacía ella con velocidad y la tomó de las muñecas, ella logró librarse de él al menos de una mano y fue suficiente para propinarle un puñetazo en su cara. Su mano que estaba aprisionada tenía su navaja, la dejó caer para atraparla con la que estaba libre, y así intentar apuñalar al murciélago. Intento al menos cuatro veces, y no tuvo tanto éxito, pero logró atravesarlo en la cuarta puñalada.
Soltó un quejido de dolor, y al verlo indefenso, Harley tomó su cabeza con fuerza, y fue directo a su oído.
—Cariño... No quiero ser salvada...
Pateó al murciélago a su cara. Este intentó incorporarse y a la vez detener la sangre que salía de su herida. Y al hacerlo, Harley Quinn ya había huido del lugar.
Frustrado, se levantó, y con el dolor en el costado de su abdomen, salió hacía su auto.
Manejó lo más veloz posible hasta donde estaba su hogar.
Una vez dentro de un entorno seguro, se quitaba su máscara, dejándola caer al suelo. Aun sangraba de la herida.
—¡Amo Bruce!
La voz del único que estuvo junto a él desde aquel fatídico día resonó. Una hora después, con ropa más cómoda y curado de su herida, reflexionaba el joven Bruce Wayne del encuentro de esa noche junto con su mayordomo Alfred Pennyworth.
—No pude atraparlos esta vez...— Decía mientras estaba recostado sobre un sofá —... Joker se ha vuelto muy escurridizo estos últimos meses. Apenas di con él y se escapó de mis manos
—Amo Bruce, no debes de culparte
—Sí, debo de hacerlo... Pero eso no fue lo que me trae preocupado...
—¿Es acerca de la Dra. Quinzel?
Bruce cerró sus ojos, poniendo ambos dedos índices entre su nariz y labios.
—La encontré junto a él, disfrazada de Harley Quinn, en todo momento protegió y defendió al Joker. Incluso peleó contra mí
—Y veo que has perdido
—No iba a golpearla. Pero, hay algo que me preocupa. Le dije que ella estaría libre de cargos, que estaba a salvo, iba a ser libre del cautiverio del Joker, pero...
—¿Pero?
Abrió sus ojos cuando recordó esas palabras.
—Me atacó y me dijo que "No quería ser salvada"
—Posiblemente ella ahora mismo este al lado del Joker. Que tragedia ¿No?
Bruce casi no prestó atención a las palabras de Alfred. Volvió a estar pensativo. No por las palabras de Harley Quinn, sino por otra cosa.
Cada vez que siempre tenía un encuentro con el Joker, no importaba si fuera largo o corto, no importaba si el enfrentamiento fuera intenso o no, siempre lo dejaba así. Confundido, alterado, incluso disgustado.
Pues sabía que lo conocía de algún lugar lejano, muy lejano. Pero no podía recordar de dónde.
—Quizá Alfred, quizá...
...
Joker iba en el auto manejando, siempre mirando hacia atrás. No había policías ni tampoco estaba ese auto negro super veloz. Lo cual era bueno, pero siempre recordándose de no bajar la guardia.
No tenía intenciones ni planes de volver a Arkham pronto. Parecía que se había salido con la suya de nuevo, pues estaba acercándose a las afueras de la ciudad. Dejó escapar un suspiro, alivianado.
Cuando estaba por llegar a la carretera se detuvo en seco. Sus comisuras se curvearon y sus dientes se mostraron.
Harley estaba en la orilla, lo estaba esperando.
Abrió la puerta y salió del auto, caminaba lento, pues ella incluso estaba saltando de emoción y felicidad. Llegó tan rápido hacía él que al abrazarlo tuvo que dar un par de vueltas. Los dos se disolvieron en un beso. Beso que continuó arriba del cofre del coche.
Prolongaron su sesión de besos en el resto del camino, aun cuando estaban afuera de la mansión que parecía estar embrujada. Siguieron cuando estaban dentro de esa mansión, sentados en ese sofá rojo.
La euforia estaba a todo dar en sus cuerpos, habían logrado ganar de nuevo. Que bien se sentía ganar, siempre la victoria se sentía bien.
—... Muñeca, lo hiciste tan bien hoy
—¿De verdad lo hice bien, Sr. J?
—Por supuesto que sí, mi Harley, fuiste una buena chica, debería darte de uno de mis premios esta noche...
La mirada de Arthur lo decía todo, ella sólo sonrió de oreja a oreja.
—Amo tus premios...
La cargó hasta la habitación principal, el se sentía triunfante, ella se sentía enamorada.
La recostó en la cama, volvió a besarla. Empezó a quitarle sus ropas, y ella hizo lo mismo. El miedo que había nacido en el pecho de Harley volvía a morir, volvía a sentirse segura a su lado. Sí, podía confiar en él, volvió a depositarle toda su confianza en él.
Era hora de divertirse.
Algo que le llamaba la atención a Harley era que cuando estaban en ese momento tan íntimo y erótico, él siempre estaba sobre ella, cubriéndola con su cuerpo, muy celosamente, como si no estuvieran solos, como si alguien los estuviera observando. Era como si quería demostrarle a todo el mundo que ella era de su propiedad, era suya.
No sabía si sentirse protegida o aprisionada. O las dos cosas a la vez.
Siempre estuvo presente la rudeza de Arthur, cuando le quitó sus ropas lo confirmó, pero esta vez la trataba como si fuera una muñeca de cristal. Ella sólo lo miraba a sus ojos profundos, a sus labios, a su cicatriz, a su sonrisa.
—Maldita sea Arthur... Realmente te amo...
Definitivamente lo de ellos era algo extraño y raro, un juego bizarro que si cualquiera lo viera desde fuera se sentiría perturbado y quisiera salvar a la pobre chica atrapada entre sus garras.
Pero ella misma lo ha dicho: No quiero ser salvada.
Un juego al que Harley no dudaba en jugar, siempre pensando "Voy a estar bien, vas a estar bien, vamos a estar bien, todo va a estar bien...". No importaba si después se sentía triste, desquiciada y mala, ese era su juego favorito.
...
"Being a mistress on the side
It might not appeal to fools like you
We've been around on the side
Wanna be something you would do
But you haven't seen my man
You haven't seen my man
You haven't seen my man
You haven't seen him
He's got the fire and he walks with fame
He's got the fire and he talks with fame
His Bonnie on the side, Bonnie on the side
Makes me so sad, girl
His money on the side, money on the side
Makes me so sad, girl
I'm a sad girl, I'm a sad girl, I'm a sad girl
I'm a sad girl, I'm a mad girl, I'm a bad girl..."
— Lana del Rey – "Sad Girl"
