17

"Lo he arruinado. Mierda. Lo he arruinado de nuevo. Estúpida, estúpida, estúpida. Te dio una maldita oportunidad y la tiraste a la basura"

En una bodega oscura, solo iluminada por las fugaces luces que la ciudad regalaba a lo lejos, una Arlequín caminaba enfermizamente en círculos, al igual que sus pensamientos.

Sola, congelándose, con su maquillaje arruinado, y de vez en cuando dándose golpes en la cabeza como "autocastigo".

Había hecho algo muy malo ese día, tanto, que hizo que su Sr. J no estuviera feliz con ella. Fue el quién la encerró en esa bodega de hecho.

Harley se sentó en el suelo, reflexionaba lo que había hecho, las lágrimas volvían y dejaban el rastro salino en la pintura blanca y negra, volviéndose gris. Abrazando a sus piernas, dejando caer su frente a sus rodillas, volvía a llorar.

El peso de la culpa sobre sus hombros hizo que dejara de vagar por la sala oscura. Hizo que tomara un descanso.

¿Pero qué descanso podía tener cuando había decepcionado a su único amor?

—... Carajo...

...

Horas antes, Harley no era ni siquiera la que estaba ahí llorando en el sucio suelo, era una muy emocionada por la adrenalina. Ese día en especial iba de maravilla, todo salió exquisito, todo fue casi perfecto, hasta que, en menos de un segundo, todo dio un giro en su contra.

—¡Mierda! ¡Son demasiados!

Las balas volaban por el aire sin ninguna dirección en particular. O tal vez sí, pero no lograban dar con el objetivo.

Más que una tiroteo, parecía una batalla de una guerra que por más que avanzaba parecía no tener un final. Y si lo tenía, terminaría en uno muy trágico.

A vista de cualquiera que se atreviera a elevar su cabeza, era una lucha del bien y el mal. A vista de los policías, querían que todas las balas que dispararan dieran al blanco, excepto a dos payasos. A vista de los payasos, buscaban una buena ruta para seguirla y huir sin salir heridos.

Detrás de un auto, la cabeza principal de la hampa criminal y su mano derecha estaban ocultándose.

—¡Te dije que era mala idea asaltar de día!

—¡Los bancos de noche no son tan seguros de asaltar como parece! ¡Te lo dije!

—¡Sólo querías hacerlo de día para acaparar maldita atención! ¡Que todo el jodido mundo viera a Harley Quinn, la femme fatal de Gotham!

—¡¿Oh sí?! ¡Ha hablado el payaso que siempre quiere protagonismo!

Joker y Harley Quinn se protegían detrás del auto estacionado apenas a unos metros del Banco Estatal de Gotham, el mismo banco que habían asaltado apenas hace poco tiempo. Esta vez, todo fue de maravilla, sobre ruedas, tenían a muchos seguidores de la banda apoyándolos y esta vez el botín fue más fuerte y jugoso. Iba a ser repartido en partes iguales para todos. Incluso Harley y Joker se dieron el lujo de bailar en medio del banco al ritmo de los clamores de sus partidarios.

Sin embargo, la policía estaba al pendiente de un futuro asalto, y cuando estaban por irse con el tesoro de billetes verdes, las municiones empezaron a salir de sus cañones. Sin acobardarse, reaccionaron contra los uniformados.

Pero no esperaban que ese día estuvieran a punto de perder.

Joker reaccionó junto con su gente, sabía que era su líder, y no los iba a dejar solos. Pero el inconveniente fue que la policía tenía mejores armas para atacar. Joker miraba de vez en cuando hacía atrás, de forma sigilosa, sabía que, si se dejaba ver, todas las balas que iban para sus hombres iban a caer sobre ellos.

Al asomarse, sólo vio la terrible imagen de sus hombres siendo disparados, cayendo al suelo, muertos.

La furia dentro de él se incrementaba que en cualquier momento podría explotar, y cuando Joker explotaba, debías de buscar un lugar para refugiarte y rogarle a Dios de que él no te encontrara nunca.

—¡Carajo! — Golpeó el auto que usaban como escudo, frustrado y furioso, dejó una abolladura en este.

Normalmente el adoraba el caos, que las cosas se salieran de control, que todos temieran que pasarían meses en que la paz volviera a la ciudad.

Pero si había algo que odiaba, y le daba en su orgullo, era perder.

Y en los planes de su día, no tenía proyectado perder.

—¡Usemos este maldito auto y vámonos a la mierda de aquí! — Harley, temblando como si hubiera un terremoto dentro de ella, se encontraba igual de enojada, pero más asustada. Era obvio, nunca había estado en un escenario así, nunca llegó a creer que posiblemente moriría en una balacera.

—¡Este auto es inservible, es un auto común, las balas lo atravesarán, y no querrás terminar como Bonnie y Clyde, muñeca mía!

Harley miró a Joker muy asustada de sus palabras cargadas de verdad. ¿Qué podían hacer ellos dos? Su clan estaba perdiendo la disputa, y si no actuaban rápido, podían terminar peor que Bonnie y Clyde.

Harley cerró sus ojos muy fuerte, presionando sus parpados. El nudo en su garganta se estaba formando. Sí, estaba por llorar. Otra vez llorar, era lo único que sabía hacer bien cuando los problemas se desbordaban, cuando los alcanzaban y los tomaban de los pies para hacerlos caer.

"¡¿Qué carajos pasa contigo Harley?! ¡No estas siendo la Arlequín que él espera!"

Abrió sus ojos. Se dio cuenta que no podía acobardarse en un momento así: La estaba tomando de nuevo en sus planes, en su trabajo, en sus macabros regímenes. Debía de demostrarle que ella valía la pena.

Joker miró a Harley, la harmonía de las balas volaba sobre ellos.

Era cierto, no quería morir. No quería morir ese día. ¡No quería morir!

Pero si la vida le daba la oportunidad de morir al lado de él, de morir al lado del hombre que amaba de verdad, del dueño y amo de su felicidad, del payaso que la eligió y salvó de su desastrosa vida, iba a tomar esa oportunidad.

Le sonrió.

—Pastelito...— En un tono muy confiado, se dirigió a Joker —...Vamos a salir de esta— Harley se levantó y empezó a disparar.

—¡¿Que carajos haces?! ¡Vuelve acá!— No escuchó la voz de Joker, ella iba a cumplir su promesa, y debía de concentrarse en eso. Disparaba a varios lados para asustar a los policías, asustarlos de que la "pobre Dra. Quinzel" estaba atacándolos.

Claro que estaban impresionados, sobre todo los agentes Burke, Montoya y el Comisionado Gordon, que se encontraban también en las filas, confirmando las palabras que ella dijo al Caballero Oscuro.

No quería ser salvada, de ninguna manera quería ser rescatada por esos tontos policías. Si pudiera, estaría "aprisionada" en los brazos de Joker por toda su vida.

Risas, sólo podía reír. Esto era tan salvaje y divertido, todo sea por Joker, todo sea por Arthur, todo sea por él, todo sea por...

Harley disparó a la cabeza de un policía. El policía cayó al suelo. La sonrisa de Harley desapareció.

Una de los agentes corrió a su lado, lo inspeccionó. El policía no se movía.

"¡Lo has matado!"

Harley dejó de disparar cuando escuchó esas palabras en su cabeza, el policía seguía sin moverse, todo dejó de tener sentido a su alrededor.

"¡Por favor muévete! ¡Muévete! ¡Muévete!"

No fue cuando Joker la tomó de una de sus coletas y la bajó bruscamente al suelo.

—¡¿Por qué te quedas como estatua?! ¡Si no bajabas iban a llenarte de tiros!

Cayó de espaldas, detrás del del auto de nuevo. Los gritos de Joker se escuchaban muy lejanos. A pesar de su maquillaje, podía apostar que su piel estaba pálida. Una lágrima salió de su ojo.

Los policías, al enterarse de que uno de los suyos cayó, redoblaron sus esfuerzos. Esto ya no era cumplir con su deber, era ya de hacer que la vida de su compañero no fuera en vano.

"¿Qué he hecho?¡¿Qué he hecho?!"

—¡¿Harley?! ¡¿Harley?! ¡¿Muñeca?!

Ahora las balas iban hacía ellos. Joker se tiró sobre Harley en cuanto vio que apuntaron a su dirección, acostándose en el suelo. Ella gritó de miedo al darse cuenta que les dio la ubicación de ambos al DPGC.

—¡No disparen! ¡Alto al fuego! ¡Los queremos vivos! ¡No disparen! — Gordon gritó a través del megáfono. Los policías detuvieron el ataque.

Joker elevó su mirada. Ni siquiera iban a esperar a negociar como en ocasiones pasadas, iban a ir tras ellos. Volteó hacía Harley, que aún estaba en shock.

Y fue cuando recordó su situación legal.

Iba a ser más que perfecto.

—Muñeca, ¿Estás ahí?

Harley no reaccionaba, apenas podía respirar y parpadear.

—Harley, muñeca— La voz de Joker de repente se volvió tan suave, incluso en un tono que rozaba la ternura, que la hacía volver poco a poco a la realidad —Te necesito, princesa

Fue esa última frase que la puso con los pies en la tierra de nuevo.

—Sí...— Apenas entre respiraciones cortadas, pudo volver en sí —Siempre... Siempre estoy para ti...

—Oh mi muñeca...— Joker sonrió alivianado —Al fin estás aquí conmigo— El corazón de Harley latió al escuchar esas palabras —Mi muñeca, ¿Sabes actuar?

—¿Eh? Eh... Sí

—¿Sabes improvisar?

—E-eso creo

—Perfecto— Y sin que ella lo esperara, Joker la tomó del cuello con agresividad, sacó su pistola de su saco y la puso a la altura de su cabeza. El horror en las cuencas azules de Harley volvió a secuestrarla.

—¡¿Qué carajos Arthur?!

—Tenías razón, nos vas a sacar de esta

Sin esperar más, se pusieron de pie, a la vista de todos.

—¡NO DISPAREN! ¡REPITO! ¡NO DISPAREN!— Gritó Gordon alterado al ver la escena.

Joker se acercaba un poco más, quería asegurarse que todos vieran lo que pasaba cuando le arruinaban sus planes.

—¡¿Qué carajos?! ¡¿Qué demonios está pasando?! — Renée se acercaba al lado de Gordon —¡Debemos de eliminarlo a él y salvar a Quinzel!

—¡¿Qué no el murciélago dijo que ella no quería ser salvada?!

—¡Bueno, pregúntale directamente a ella si era cierto lo que dijo el murciélago! ¡Y te recuerdo que no es una sesión de preguntas idiotas, Burke!

El carcajeo de Joker podía escucharse a lo largo de la calle. El silencio se había hecho sepulcral. Sólo la risa maldita adornaba la afonía.

—¡Sr. J! ¡¿Qué estás...?!— Joker tapó la boca de su compañera con su mano.

—¡Parece que no es necesario decir lo que pido a cambio! ¡Ja! ¡Ja! — Los agentes se enfurecían, podían ver lo vulnerable de la pobre Dra. Quinzel atrapada en el demente y maniático Joker. Tan frágil como una muñeca de porcelana. Un poco más de presión y podría romperla.

Burke, estaba enfurecido, ahí estaba el maldito que hizo que su compañero de toda la vida en su trabajo estuviera postrado en una silla de ruedas. No lo olvidaba, y estaría más loco que el mismo Joker si lo perdonaría.

Cosas así no se perdonan.

—Joker, escúchanos atentamente, no queremos más heridos ni muertos— Gordon empezó a dialogar con Joker, o al menos, intentarlo.

—Si me dejan ir, prometo que no le haré daño a la Dra. Quinzel. Soy un hombre de palabra...

—Déjala libre Joker, déjala en paz

—¡Denle un maldito tiro en la puta cabeza! ¡¿Por qué no le dan un puto tiro en la puta cabeza?! — Burke vociferó por lo alto, esperando que sus palabras fueran escuchadas. Por supuesto que fueron escuchadas por el Joker, pero el las tomó como una simple y pésima broma.

Gordon conocía la desesperación de Burke, tenía el conocimiento de que el anhelaba que se hiciera justicia, pero a veces, Burke confundía la justicia con la venganza.

—¡Si la dejo ir quiero que le den muchas medallas y trofeos! ¡Ha sido una señorita muy obediente! ¡No tienen idea de lo... Feliz que me ha hecho! ¡¿No es así, mi dulce Harley?!

A ningún uniformado le faltaba ganas de halar el gatillo y disparar todas sus balas al payaso de cabello verde al burlarse de la doctora, ¿Cómo se atrevía a burlarse de ella de esa forma? Aunque no pocos se encontraban confundidos, claro, por las notas periodísticas de la reportera Vale, creían que eran compañeros de crimen.

Pero era demasiado temprano para sacar conclusiones, más con la imagen de Joker dispuesto a atentar contra la vida de Harley si no le daban lo que él quería.

—Joker, déjala ir, no dispararemos si la dejas ir— Gordon habló por el megáfono. Si, quería lo mismo que todos, que esto acabara pronto.

—Me sé ese truco sucio, en este divertido juego siempre ustedes hacen trampa, ¡Ustedes siempre lo arruinan todo! ¡No dejan que nadie se divierta!

—¡Sólo queremos a la Dra. Quinzel! ¡Déjala ir y te dejaremos ir!

—¡Debería de retractarme y quedármela! ¡Me ha sido útil estos meses! ¡Ella es multiusos!

—¡No! ¡No permitas eso Gordon! ¡NO LO PERMITAS! — Burke, rabioso como animal, esperaba el momento de ponerle las esposas a Joker.

—¡Suelta a la mujer!
—¡Si tanto la quieres, podemos jugarnos su posesión!

Las muelas de Burke estaba a punto de ser destruidas de la presión que él ejercía. Renée sólo se mantenía al margen, de todos, era la única que veía a Harley.

Harley se miraba atemorizada, pero no aterrada. Sus ojos sólo se dirigían a un sitio, a donde había caído el policía. Ni siquiera parecía estar consciente de que su vida peligraba.

—¡Un juego! ¡¿Qué les parece un juego por ella?!

—Gordon por el amor de Dios, ¡No caigas en las palabras de ese desquiciado! ¡Manda un maldito francotirador a que le vuele la jodida cabeza ¡Mierda Gordon!

Temblaba bajo el brazo de Joker, los ojos de todos puestos sobre ellos sólo la hacían ponerse peor. La presión de quizá haber asesinado a un agente de la Ley...

Un balazo destruyó la ventana de una patrulla, un segundo balazo llegó, un tercero, cuarto.

Joker aguantó una carcajada.

Era la señal que esperaba.

Aún la gente del Joker seguía de pie, y era la parte del plan donde les correspondía entrar: Distraer a los enemigos.

Y aprovechando esa distracción, Joker volvió a alejarse, arrastrando a Harley con él.

—¡NO! ¡NO! — Burke gritó, no podía dejar que huyera de nuevo. No podía dejar que se llevará a esa pobre mujer. Sin medir el riesgo, atravesó la calle para iniciar de nuevo una persecución: Iba a ir detrás de ellos.

Que malos recuerdos le traía perseguir al Joker por las calles.

Terribles recuerdos.

Pero apenas había doblado la esquina, los bufones ya se encontraban arriba de un auto.

—¡Maldita sea, carajo! — Volviendo a tomar otra decisión peligrosa, Burke sacó su pistola y disparó al auto, alcanzado a destruir el parabrisas trasero.

Esto hizo que Harley reaccionara.

—¡Agh! — De forma automática, Harley recargó su pistola y volteó hacía atrás. Cuidando ahora de sus tiros, atacó. Escuchó algunas frases perturbadoramente alentadoras de Joker, pero estaba demasiado aturdida para escucharlas y comprenderlas.

Burke no tuvo opción más que protegerse, si el no quería ser una victima más del par criminal.

Y con la frustración sobre sus hombros, tuvo que dejar ir al dúo criminal.

—¡No! ¡No! ¡No!

No pasó tiempo para el recuento de los daños. Muchos heridos de ambos bandos, y varios muertos.

También de ambos bandos.

...

La noche cayó muy pronto.

Dentro de esas repugnantes bodegas, Harley despertaba de un sueño el cual no pudo disfrutar. Se incorporaba, se sentaba en el sofá, volvía a acostarse, volvía a dormir. Era inútil. No se sentía bien. No estaba bien.

—Mierda...— Dejó escapar de sus labios.

Apenas habían llegado a la bodega, Joker se tuvo que ir de nuevo. Le dio la indicación (Que sonó más como mandato) que no se moviera de ahí por ninguna razón, era demasiado arriesgado salir. Nuevamente eran los más buscados en toda Gotham.

Y puede sus palabras tenían toda la razón.

Pero lo que menos quería Harley era estar encerrada con ella misma de nuevo.

Cada vez que cometía un error grave, esta reencarnaba en un fantasma que la perseguiría por toda su vida. Esos fantasmas aprovechaban su soledad para atacarla cuando bajará la guardia. Esos errores tenían sus propios nombres, Harley les había bautizado como "Maldiciones". Aquel día cometió otra maldición.

No sabía si había asesinado a aquel policía. Si murió, no podría soportarlo.

Recostada boca arriba, con sus palmas juntas por debajo de la cabeza, Harley tenía por entretenimiento mirar a la nada.

¿Qué podía calmarla en ese momento? Nada.

No, si había alguien.

Pero ni siquiera sabía si alguien como él podría calmarla. Alguien impredecible, inesperado y fogosamente violento.

—¿Qué?— Harley parpadeó acerca de esos pensamientos. Era la primera vez que pensaba de esa forma de Arthur —Ugh...— Se levantó del sillón y llevó sus manos a la cara.

Abrieron la puerta de golpe y Joker entró sin avisar.

—¡Art! ¡Mierda, me asustas!— Él se detuvo al escuchar el reclamo. Ella sólo escuchó una risilla —Carajo...— Se sentó en el sofá y no podía dejar de mover su pierna. Ahí estaba de nuevo la ansiedad.

—Oh, una disculpa Dra. Quinzel

—¿Eh?

Otra risita soltó Joker —Nada, nada, sólo me trajo buenos recuerdos ese nombre— Tomó el mentón de Harley, obligándola a mirarlo. Sus dedos caminaron hasta las mejillas, apretujándolas —Deberíamos repetir eso de vez en cuando...

—¡No! — Gritó Harley, dejando atónito a Joker. Recordó otra cosa que reclamarle a Joker —¡¿Qué carajos te pasa Arthur?! ¡Me pusiste una maldita arma en la cabeza y me ofreciste como si fuera maldita mercancía!

—Harley, puedo explicar—

—¡Mierda Arthur! ¡¿Por qué carajos hiciste eso?!

—Oye, deberías de estar agradecida, si no se me hubiera ocurrido eso ahora mismo estuviéramos en una cárcel...

Harley dejó caer su espalda al respaldo del sofá.

Odiaba admitirlo, pero él tenía razón.

Y no necesitaba más tormentos en ese momento, quería paz, un poco de paz.

—Bueno...— El pecho de Harley volvió a encogerse y agrandarse —...Juguemos al juego de la doctora y su paciente...—Tal vez no era la forma que necesitaba relajarse, pero demonios, a ese punto cualquier cosa era buena para dejar de pensar.

Llevó sus manos a los tirantes de su vestido, lista para entregarse de nuevo.

Pero Joker la detuvo.

—...Pero debo de sancionarte

—¿Qué? ¿Por qué? — Harley sintió encogerse, ¿Qué era lo que Arthur se refería?

El, pasando dos de sus dedos por sus mejillas, la miró profundamente, incluso desafiantemente.

—Aún estoy...— No sabía cómo decirlo, sus dientes dejaron escapar un pequeño aliento— Molesto, muñeca

—¡¿Por qué?! — La desesperación se escuchó en su voz.

—Perdimos mucho hoy Harley, perdimos el botín, perdí hombres, perdí muchas cosas hoy Harley, ¿Aún te preguntas porque estoy molesto?

Ahí estaba ese tono de voz, aquel que le decía a Harley que Arthur no estaba feliz.

Con la culpa sobre su espalda y los lagrimales, Harley intentó remediar lo que hizo.

—P-perdón pudín, creí que era bue—

—No, no quiero tu perdón— Joker se apresuró a rechazarla, cosa que la hizo sentir peor—Pudimos perder, pudimos volver a Arkham Harley, al lugar donde te humillaban y te trataban como una bufona siendo una excelente doctora, ¿Quieres volver a Arkham ahora como paciente? ¿Dónde ahora todos esos que se burlaron de ti y te intentaron herir tendrán el derecho de hasta hacerte daño en tu cuerpo y alma? ¿Incluso de matarte? Está de más aclarar que tal vez no nos pongan en la misma celda

Joker pudo sentir el temblor de Harley bajo sus yemas.

—¡No quiero! — Se escuchaba quebradiza, pero aún aguantando las ganas de no romperse frente a él.

—Lo sé Harley, recuerda que tu fuiste un milagro en mi camino

Ahí estaba, las palabras que hacían que Harley cayera ante él. Esas palabras lindas que le curaban el alma.

—¿Lo fui?

—Sí, y no creo que existan más milagros en Arkham. Así que no lo vuelvas a arruinar, ¿Queda claro?

Y de nuevo, del cielo al infierno.

—N-no, no lo volveré a hacer...

Joker sólo sonrió a Harley, ella intentó hacer esa sonrisa, pero era falsa.

Y Arthur conocía bien las sonrisas falsas.

—Oh, ¿Te he herido tus sentimientos, muñeca?

—No, no, no es nada de eso...— Finalmente las lágrimas escaparon de sus ojos. Esto dejó un poco perplejo a Arthur, más que nada, porque Harley no paraba de sonreír.

—¿Qué es lo que te pasa?

—Es acerca de algo que hice hoy, no sé si lo viste. Cuando me levanté y empecé a disparar, lo hacía por diversión, para asustarlos, como me dijiste. La verdad es que me divertía como ellos se asustaban, y... — Apenas recordaba, la imagen llegaba y sólo se sentía peor —¡Le di a un policía en su cabeza! ¡Pudín! ¡Ese policía está muerto! ¡Está muerto! ¡Lo maté!

El corazón de Harley se desahogaba frente a él.

Pero para Joker, eso era algo confuso e impreciso, ¿Por qué ella lloraba? ¿Qué no disfrutaba cuando asesinaba a alguien cómo él?

—¿Por qué te pones así? No es como si no fuera la primera vez que asesinaras a alguien

—Pero... Es que... Los que solemos matar son idiotas que se lo merecen... Y el no lo merecía, no lo merecía...

Harley sintió ambas manos de Arthur recorrer sus mejillas lentamente hasta detenerse, y sólo sintió sus labios plantarse con los suyos.

La tormenta dentro de ella se calmaba con sus besos. Eran el mejor remedio cuando todo parecía no tener una salida.

Pero todo su mundo giró cuando se separaron, se miraron a los ojos, y Arthur dejó escapar una risa espontanea.

—Que gran chiste Harley, ha sido uno bueno

"¿Qué?"

—...No es un chiste... ¡No es un chiste! ¡Mierda! ¡Mate a alguien que no se lo merecía! ¡Lo maté!

—Será mejor que te calmes, te vas a acostumbrar a esto.

—¡No! ¡No! ¡No debería de ser así!

Arthur quedó quieto al escucharla. Su cara de incredulidad lo decía todo.
—¿Qué? ¿Qué dijiste?

—¡No debería de ser así! No debería de matar a gente que no merece morir...

Harley dejó caer sus hombros y puso una cara triste.

—¡JA! ¡JA! ¡JA! — La risa del Joker la asustó —Eres tan... Graciosa Harley... ¿Puedo preguntarte algo?

Insegura, Harley sólo movió su cabeza de arriba a abajo.

—¿Creías que esto iba a ser divertido pero limpio? Harley, sabes que nuestra diversión es un poco... Diferente. A veces tienes que mancharte las manos para poder reír a carcajadas.

—¡No es gracioso!

—¿No es gracioso?¿Vas a decir que mis chistes no tienen gracia?

—¡Mierda, Arthur! — Empujó a Joker y salió de la habitación. Harley esperaba algo conforme daba cada paso, pero al ver hacía atrás se decepcionó un poco, Arthur no fue detrás de ella a pedirle perdón y calmar su agitado corazón.

Sintiéndose tonta e inútil, Harley siguió hasta llegar a las afueras.

Se sentó en unas escaleras metálicas oxidadas, hacía frío y maldijo haber traído vestido. Desearía tener un cigarrillo en ese momento. Desearía que Arthur le ofreciera uno.

No, no era su culpa, no era su culpa, sólo estaba defendiéndolos. Si no hubiera disparado, hubiera disparado podrían estar en ese momento en Arkham o en aquella terrible cárcel cuyo nombre había olvidado.

Pensó Harley a sus adentros muchas, pero muchas cosas.

—Ugh, acéptalo Harley, esto es una mierda, y apesta...— Miró sus botas rojas, luego al suelo sucio —¿En qué punto de mi vida perdí la cabeza?

Escuchó una motocicleta llegar, volteó de reojo, era uno de los hombres del gánster que había hecho tratos Joker. No le prestó atención.

—Buenas noches— Harley le sacó la cara, ignorándolo. Siempre ignoraba a cualquier hombre que no fuera Arthur.

—Tranquila, no te haré nada

Harley rodó sus ojos y volteó a ver quién demonios era.

Oh.

Era el tipo que la miraba aquella noche en esa reunión.

"Tenía que llegar este patético"

—¡Buenas noches!— Con un tono de voz chillón y forzado, y una sonrisa de lo más caricaturesca y falsa, la cual a los segundos fue reemplazada por una mueca fastidiada, Harley recibió al Mensajero de Brando. Lo ignoró de nuevo.

—Mal día, ¿Eh?

No pudo evitar sentir un cosquilleo en sus entrañas cuando esas palabras llegaron a sus oídos.

—Que te importa

Sin modestias ni modales. Siempre siendo así con todos los que no fueran su pudín.

—Bueno, tienes razón, es algo que no me importa ni debería de importarme, pero lo cierto es que estoy viendo algo sumamente inusual que soy incapaz de no preguntar "¿Qué fue lo que pasó aquí?", pues cada vez que te veo siempre estas acompañada, al lado derecho del Joker, no hay momento en el que no te haya visto a su lado, por eso es inusual verte sola

—Que observador eres, deberías de jugar a "¿Dónde está Wally?"

Con más sarcasmo, esperaba quitarse de encima a ese tipo enfadoso.

—¿Fue una pelea?

"Cómo demonios se me olvidó mi pistola adentro"

—¿Disculpa?

—Que si fue una pelea lo suyo. Perdón, ya lo sé, es algo que no debería de importarme, pero alguien como el Joker es—

—¿Muy peligroso? Lo sé, se en lo que me estoy metiendo

—No lo dudo, te veo y sé que eres el tipo de mujeres que puede patearle el trasero a su hombre si le apeteciera

—¿Quieres callarte y, no sé, mandar tu mensaje?

—Lo siento, no vuelvo a molestarte. La verdad es que llegué a pensar que las cosas entre tú y el Joker no estuvieran bien

¿Qué demonios intentaba decir este idiota? Harley lo miró de una forma que era de todo menos amigable.

—Las cosas entre Sr. J y yo van de maravilla. Gracias por tus preocupaciones

—No es nada, hablando de preocupaciones, está haciendo demasiado frío aquí afuera, deberías entrar a calentarte

—Y tu deberías de meterte en tus asuntos, si no quieres un ojo morado o despertar con las piernas rotas. O sencillamente no despertar, pero con una sonrisa roja en tu rostro

El mensajero, lejos de sentirse abrumado y amenazado, sólo se sintió gracioso ante la "advertencia" de la chica de dos coletas.

—No seas tan ruda, estoy consciente de la amenaza que Joker nos hizo a todos. Se que eres su pareja, no tengo otras intenciones contigo

—¿Y porque la jodida preocupación?

—Empatizo con otros seres humanos. Es todo. Como dije, es raro verte por aquí sin compañía, ¿Algo malo está pasando?

Harley se las pensó por un momento.

¿Podía confiar en ese hombre?

—No hay peleas ni nada por el estilo. Sólo... Carajo...

—Oh, lo sabía, ¿Quieres contar—

—Me siento de la mierda el día de hoy— Ni siquiera lo dejó terminar la pregunta— Fue en el atraco de hoy, estaba defendiéndonos de la policía. Pero en el tiroteo baleé a un agente, el maldito tiro fue en la cabeza. ¡En la jodida cabeza! El policía al que disparé probablemente esté muerto. Y me siento tan... Horrible...

—¿Horrible?

—Maté a alguien que estaba haciendo su deber. Que mierda... Se que somos los malos, pero nunca creí que iba a matar a un policía, posiblemente ese hombre era un buen hombre, posiblemente tenía familia, hijos, era el sustento de esa fami... Maldita sea...

La reflexión volvió a calar los huesos de Harley, pero era demasiado orgullosa para llorar enfrente de alguien que apenas conocía.

—Ten, necesitas esto para calmarte...— Cuando dirigió su mirada al Mensajero, notó que este tenía una cajetilla de cigarrillos en su mano, ofreciéndole uno. Desconfiada, sacó un cigarrillo y lo puso en su boca. Sacó de su bolsillo su propio encendedor y prendió fuego —...Escucha, sé que esto no te importe mucho, pero tal vez necesites escucharlo. Así ocurre la primera vez, cuando matas a alguien que no esperabas matar

Harley no respondía, esta vez lo iba a dejar hablar.

—La mía fue hace unos años, cuando estaba de recién con el Sr. Grant, íbamos a ir a un "encargo" con uno de sus adversarios. Fue en un barrio de mala muerte, aún recuerdo que estaba nervioso. Llegamos a un departamento, seguíamos las órdenes del Sr. Grant y las cosas se salieron de control. De un momento a otro estábamos disparándoles. Salimos corriendo del edificio y había unos muchachos afuera. Como nos estaban persiguiendo, voltee hacía atrás y disparé. No esperaba que uno de esos muchachos, tal vez ocultándose del fuego cruzado, se atravesara en mi camino. Justo en el cuello. Cuando llegamos a estar a salvo pensé "Bueno, es todo, ya no volverás a ser el mismo. Dijiste que nunca a personas inocentes y acabas de matar a alguien que no la debía ni la temía". Te sientes la peor persona del mundo. Pero sólo esa sensación de culpa se irá cuando tenga que irse. Y te dejará de lección ser más precavido con tus tiros

—...Wow... Es profundo...

—No sé si sea sarcasmo o no, pero gracias

Harley carcajeó un poco y bajó su cabeza.

No quería decirlo, pero escuchar eso le reconfortó un poco. Tampoco quería agradecerle sus palabras, pero debía de hacerlo.

Sin embargo, decidió continuar con su cigarrillo.

—¿Tu eres el Mensajero, cierto? — Harley dejaba escapar el humo. El Mensajero sólo se encogió de hombros.

—El mismo

—¿No tienes un nombre real?

—Claro que lo tengo, pero no puedo usarlo por órdenes de Grant

—Típico

La noche se volvió menos pesada para Harley, al menos tenía la esperanza de poder dormir un poco más tranquila.

—¿Tu nombre es ese, Harley Quinn?

—Tengo también mis propias órdenes, Mensajero. Pero son órdenes que sigo con gusto

El Mensajero no dijo nada al respecto. ¿Por qué iba a juzgarla?

—No te diré nada. De hecho, creo que Joker tiene mucha suerte

—Sí... Los demás creen que no porque es alguien muy loco y se viste de payaso, pero realmente es alguien muy poderoso. Tiene su ejército y el miedo de Gotham en la palma de su mano. Con dos cosas así, ¿Quién no tendría suerte?

Harley sonreía como tonta cuando del Joker se trataba. Si era acerca de él, siempre sonreiría. La sonrisa perdió fuerza cuando recordó que estaba enojada con él. Ahora era una melancólica.

—Sí, tiene mucha suerte con eso, pero yo no me refería a eso

—¿Entonces?

—Me refería a que tenía mucha suerte por tenerte a su lado

—Oh... Sí, creo que es afortunado de tenerme

Y ahí estaba de vuelta, la inseguridad.

Harley se sentía feliz y agradecida con la vida, con Dios y con el destino de tener a Arthur.

Pero, ¿Sería recíproco? ¿Arthur se sentiría afortunado?

—Sí, he podido ver que eres alguien muy entregada a él, y si me lo permites decirlo, eres alguien muy guapa... A veces desearía tener a alguien como—

—¿Yo? Oh, que idiota eres— Ocultando con más burla, Harley agradeció estar maquillada en ese momento, pues sus mejillas se sonrojaron ante esas palabras —De igual forma, gracias, creo. No te preocupes, estoy segura que Joker me ve de una mejor forma que tú, por eso está conmigo

"¿Estas segura de eso, Harley?"

No. No quería empezar a dudar. No ahora.

—No. No lo creo

—¿Pero qué carajos dices? ¿Estas ciego?

—Joker no está contigo, tu estas con él

—¿Disculpa?

—Joker no se da cuenta del tipo de mujer que eres, me atrevo a decir que tú eres una mujer fantástica, hermosa e inteligente. Mereces a alguien te vea de esa forma.

No fue suficiente maquillaje blanco para ocultar la sonrojes de Harley.

"¡¿Qué carajos pasa contigo Harley?!"

—¿Y ese alguien eres tú? — Soltó con sarcasmo. Quería que sonara burlesco. Una burla a esas palabras. No pudo.

Sólo el mensajero le levantó una ceja y sonrió.

—Imbécil— Levantándose de las escaleras y riéndose, le dio la espalda.

—¿Tú crees que ese alguien sea yo?

—¿Tu qué crees? — Dejó caer el cigarrillo a la nada y volvió a entrar a la bodega, no sin antes tropezar con su propio pie.

—¡Tenga cuidado Srita. Quinn!

Ignorando las palabras, Harley dejó sólo al Mensajero.

Estaba demasiado atontada, Sólo estaba así porque fue piropeada. Claro, agradecía el consejo que le había dado cuando estaba demasiado asustada por lo que había provocado, pero El Mensajero era un tonto si creía que tendría algo con ella.

Entro de nuevo a la sala donde solía estar Joker, pero no estaba. Así que ella se sentó, sólo quedaba esperarlo.

Y llegó muy pronto.

—¡Pudín!

—Hey...

Harley se acercó a Joker muy feliz, pero su instinto le dijo que algo iba mal.

Igual, decidió ignorarlo.

Llegó y lo abrazó por detrás, como si fuera un enorme oso de peluche, sin embargo, su abrazo no fue correspondido.

—Oye Pudín, ¿Sabes? Estoy un poco más tranquila por lo que pasó, ¿Qué te parece si nos tomamos la noche libre, nos escapamos por ahí, asaltamos a una cafetería y cenamos? ¿O vamos a las escaleras esas que tanto te gustan a bailar alguna de tus canciones favoritas?

—No, no quiero. Ve tu si quieres— Seco, sin tacto. Ni siquiera ese tono alegre en su voz. Esto provocó que Harley encorvará una ceja. Dejó de abrazarlo, y dió unos pasos hasta estar casi enfrente de él.

Algo lo había hecho molestar, sabía Harley que era eso. Así que, sintiéndose con el deber, decidió alegrarlo. Se acercó a él, pegándose a su cuerpo, pasando su mano por la manga carmesí de su traje.

—Oh vamos Pudín, he pensado en lo que dijiste, y creo que tal vez exageré un poquito, da igual, todavía podemos ir a divertirnos a donde tú quieras ¿Qué te parece si nos perdemos en—

—¿Por qué no le dices al Mensajero que te lleve a perderte?

"OH MIERDA"

No es necesaria una descripción de la reacción de Harley, pero si de cómo sintió que todo el mundo se le fue encima.

—¿Eh? — Harley intentó hacerse la desentendida. Pero los ojos de Arthur llenos de celos y enojo le decían todo.

—¿Crees que no te vi Harley? Vi como ese tipo te coqueteaba...

Ahí estaba, Arthur estaba celoso. Las pocas veces que había ocurrido esto antes a Harley le daba gracia, porque ni siquiera tenía razones para ponerse así. Pero esta vez tenía razones, y por esas razones podía sentir mil cosas, excepto felicidad.

—Oh Pudín, espera, puedo aclararlo, yo—

—Shhhh— Puso Joker un dedo en la boca de Harley, callándola —Yo sé lo que vi Harley, sé que ese tipo intentó coquetearte, como si tuviera alguna oportunidad contigo, cuando aclaré perfectamente ante todos que tú eres mía. Eso no me molesta Harley...

—¿N-no?

Eso significaba algo bueno, ¿No era así?

No, todavía tenía ese expresión.

—No, por puesto que no... Lo que me molesta, lo que de verdad me hace enojar... ¡Es que tú le aceptabas esas palabras bonitas!

La voz de Arthur se escuchaba llena de rabia, y un poco quebradiza.

Harley parpadeó, podía comprender su desagrado, pero no entendía porque a ese grado.

—¿Qué? ¿De que estas? ¡Yo no acepté sus palabras! ¡Yo sólo fui amable con él! ¡Fui—

—Harley, ¿Luzco como un idiota?

—¿Qué?

—¿Qué sí luzco como un idiota?

—No, no pudí—

—¡¿Y porque quisiste verme la cara de idiota?!

—¡No! ¡No hice eso!

—¡Sí, sí lo hiciste!

Oh no, esto iba a ponerse feo.

Arthur le dio la espalda, intentaba calmarse también, pero de tan sólo recordar como Harley le sonreía a aquel tipo lo hacía ponerse enfermo.

—¡No! Arthur, cariño, no es así, intenté ser cortés con él!

—Oh, cortesía, ¿Reírse como tonta y sonrojarte como una tonta adolescente es cortesía?

Como le caló en lo más profundo de él que ella se riera con otro que no fuera él.

—Art, te lo juro, te juro que yo no—

—Vamos Harley, di que en realidad estas aburriéndote de mí, y que preferirías estar con otros, ¿No es así Harley? ¿Crees que los demás son mejores que yo? ¿Prefieres ir a perderte con uno de esos tipos bonitos? Creo que otros harían mejor el rol de "Pudín", ¿No es así?

—¡¿De qué carajos estás hablando Arthur?!

—¡Di que ya no quieres ser mi Arlequín!

—¡Arthur! ¡Maldita sea! ¡¿Qué demonios?! ¡¿Cómo puedes creer en esa mierda?!

—Tú haces que piense en eso, ¡¿Crees que—

Tomándolo por sorpresa, como si un fantasma lo tomara de la garganta, estrujara sus pulmones y oprimiera su cuerpo hasta hacerlo desfallecer, su maldición eterna apareció.

El sonido de la risa llenó cada rincón de la ruin habitación. Ni siquiera hizo un intento de detener su risa, simplemente dejó que lo atacara, como lo atacaban antes de ser el Joker, antes de siquiera pensar si era alguien en la vida.

Se mostró débil ante ella, estaba completamente seguro que a ella no le importaría, de seguro estaba planeando huir de él.

Y el pensamiento hizo que estallara de nuevo sin control.

Ella no sabía qué hacer. Normalmente cuando tenía un ataque de risa, ella lo tomaba de las manos, dejaba que su rostro encajara perfectamente en su cuello, susurrarle palabras a su oído, palabras como "Aquí estoy, no me voy a ir".

Pero esto era diferente. No estaba segura de que él quisiera recibir su ayuda.

Pero ver como empeoraba cada vez más provocó que actuara de una vez. No como siempre, pero que hiciera algo.

Harley tomó la barbilla de Arthur con ambas manos. Le hizo que la viera a sus ojos. Lo veía directamente, como si pudiera leer sus pensamientos, o ver su alma.

El ataque empezaba a apaciguarse, al igual que la ira, como fuego bajo la lluvia.

Harley se atrevió a mover su cara, dejando que su frente descansara sobre la suya, sin dejar de mirarlo a sus ojos.

—Esto ya lo sabes, pero voy a repetirlo las veces que sean necesarias, hasta que te lo creas, porque es la verdad: Sólo soy tuya Sr. J— Le habló al oído —Te lo he dicho siempre. Tú eres mi único y verdadero amor, tu eres mi obsesión, yo soy de tu pertenencia, soy tu arlequín, tu muñeca, tu posesión, de nadie más

Sintió las manos de Arthur recorrer su espalda. Oh sí, otra vez pudo calmarlo.

—¿Eres mía?

—Soy tuya desde la primera vez que me viste en Arkham, ¿Sabes cómo lo supe? Después de ese primer beso. Todo fue como... No lo sé, ¿Fuegos artificiales?... — Dejó Joker escapar una pequeña risa, ahí estaba, estaba volviendo a ser él —Siempre estaré a tu lado, no te dejaré por otros que son unos verdaderos imbéciles, tú has sido el único que me ha demostrado que te importo, a tu manera, pero lo acepto...No imaginaba que fueras a ser tú... Pero lo fuiste, y sólo quiero que seas tú...

Silencio, pero no incómodo.

Podía escuchar a Arthur respirar, cómo se serenaba, como su mano pasó por sus mejillas, y como hizo que se disolvieran en un beso.

Esto era un placer.

—Oh, Harley... — Se separó de ella, ahora lucía feliz —Esto me tranquiliza... Me tranquiliza...— Tomó la mano de Harley y la beso, ella tembló bajo su toque. Lo amaba de verdad —Pero debo de asegurarme de que aprendas la lección

—¿Eh?

Todo cambió. Drásticamente.

Como siempre.

—Voy a tener que castigarte

—¿Castigarme? ¿Hablas de—

Jalándola de la mano, la llevó a una zona de ese lugar que ella desconocía.

¿Qué estaba haciendo?

Llegando a una puerta, Joker sacó una llave de sus bolsillos, la abrió y con brusquedad aventó a Harley dentro de esta.

Como si no fuera suficiente mierda para ella.

—¡Espera! ¡¿Qué es este lugar?! — Reclamó al instante de entrar al lugar.

—Será tu habitación esta noche— Fríamente respondió a su duda.

—¡Pero ni siquiera hay cama!

—No es problema mío

Ahora, la que estaba envolviéndose en ira era ella.

—Arthur no, no te atrevas, no te atrevas a dejarme aquí, en este—

Joker hizo caso omiso a sus amenazas, cerró la puerta y la aseguró bajo llave.

—Arthur, ¡Arthur! ¡ARTHUR! — Corrió y empezó a golpeaba la puerta. Lo que le faltaba —¡Maldita sea Arthur! ¡Sácame de aquí! ¡Arthur!

La histeria no se hizo esperar.

—¡ARTHUR!

...

Habían pasado dos horas, horas después de gritar, llorar y maldecir a su amor. Pasada la primera hora, empezó a maldecirse a sí misma, y a todos los que provocaron esa pelea entre Joker y ella.

Apenas había dejado de llorar, seguía en el suelo sentada. Los pensamientos bombeaban como volcán en erupción, pero estaba cansada de pensar, de suponer.

Se levantó, limpió su parte trasera de su falda, exploró el sitio. Era un almacenamiento donde poner varios objetos del trabajo de Joker. En una mesa, había unas pistolas, pasó sus dedos sobre estas, se sentían reales.

Se rió al recordar que Joker de vez en cuando, para torturar a sus enemigos, usaba réplicas de pistolas reales, sólo para qué, al momento de halar él gatillo, saliera un chorro de agua

Quería comprobar si esa era una de sus pistolas de bromas.

O una real.

La idea la atrajo.

La misma idea que tuvo cuando era más joven, cuando le jodieron la vida por primera vez.

"¡No seas débil Harley!"

Vio un cargamento que desconocía. ¿Sería importante?

"O hazlo parecer un accidente..."

Harley tomó la pistola. Apuntó al cargamento. Podía ser granadas, bombas, gasolina, algo explosivo. Si lo hacía, tal vez pudín se arrepentiría de haberla castigado.

Oh, que era la de agua. Que decepción.

Escuchó cientos de burlas detrás de ella, como si estuviera en una comedia, una muy mala, por cierto, pero ese era de los pocos chistes buenos.

En una claustrofobia por estar atrapada, Harley volvió a dar vueltas por el sitio.

Odiaba estar a solas con ella misma. Lo odiaba, odiaba todo. ¡Odiaba incluso a...!

No, no podría.

Tan encerrada estaba que Harley se percató un poco tarde que el cargamento al que planeaba disparar estaba roto. Como la gata curiosa que era, caminó hasta donde estaba la abertura rota. Metió la mano y sacó una bolsa llena de pastillas.

Comprobó que no era nada explosivo lo de esa carga, pero desconocía que Joker también estaba involucrado en las drogas.

La idea empezó a seducirla, pero no estaba segura. ¿Y si Arthur se daba cuenta?

Daba igual, más molesto con ella no podía estar, y ella con él.

Malditos policías que frustraron su asalto, maldito Mensajero por haberle dicho esas palabras "de cortesía". Podían irse al demonio todos.

Excepto Arthur.

Abrió la bolsa y tomó algunas píldoras, las aventó al aire y las atrapó con su boca, metió la pistola de agua en su boca y "disparó".

Se sentó de nuevo en el suelo y miró al cielo. Respiró profundamente.

Cuando las pastillas empezaban a cosquillear su garganta, las escupió repentinamente. No, estaba consciente que muchas dificultades se presentaron ese día, y tal vez su pobre corazón no podía con la tristeza y presión, pero no era excusa para volverse débil.

No iba a caer en la tentación de drogarse para escapar de sus problemas, ni siquiera para distraerse un rato.

Buscando la parte más cómoda del suelo, se recostó en este, y juntando sus palmas, puso su cabeza sobre sus manos.

Y entre los sueños, sólo ha llegado una pregunta a Harley, pregunta que la hizo sacudir cada rincón de su ser, pregunta que quiso ignorar, pero retumbó en su cabeza, como si estuviera hueca, como un infinito eco.

"¿Cómo he llegado hasta aquí?"

...

"I'm laughing on the outside
Crying on the inside
'Cause I'm so in love with you

They see me night and daytime
Having such a gay time
They don't know what I go through
I'm laughing on the outside
Crying on the inside
'Cause I'm still in love with you"

Bernadette Carroll – "Laughing on the outside"