20

"To think that only yesterday
I was cheerful, bright and gay
Looking forward to who wouldn't do
The role I was about to play

But as if to knock me down
Reality came around
And without so much as a mere touch
Cut me into little pieces
Leaving me to doubt
Talk about, God in His mercy

Oh, if he really does exist
Why did he desert me
In my hour of need
I truly am indeed
Alone again, naturally..."

—Gilbert O'Sullivan – "Alone Again (Naturally)"

...

Faltaban pocos días para que los 70's se acabaran y entrarán los 80's. Una nueva década, ¿Debía de ser algo increíble? ¡Claro que lo era! ¡Debía de serlo!

Aunque muchos no pensaban igual.

El día había terminado. Los payasos, después de un día entero de entregar risas y alegrías, debían de volver a descansar a su hogar.

Arthur había terminado de limpiar su cara, aún tenía restos de pintura blanca, pero eso no importaba, siempre al llegar a su departamento con su madre, podía quitárselo a la hora de la ducha.

Cuando Arthur guardaba las cosas dentro de su bolsa café, escuchaba como algunos de sus compañeros planeaban salir de noche a un bar, y por los chistes que podía percibir, ir a tal vez ir algún prostíbulo de mala muerte.

Randall se acercó a Arthur mientras abría su casillero. Randall aún tenía maquillaje de payaso en su rostro.

—Hey Arthur

Arthur correspondió a su llamado. Por un momento, creyó que iba a invitarlo. Claro, no iba a poder en esa ocasión, tenía que cuidar a su madre, era su deber, cuidarla y protegerla como lo había hecho con el de pequeño. Pero tal vez iban a considerarlo para una futura salida, y lo haría con gusto, a excepción del último paso del plan.

—¿Pasa algo, Randall?

Randall sacaba de su casillero un trapo y una botella de crema, esparciéndola por el trapo y después removiendo su maquillaje,

—Sí que eres un payaso afortunado. Tú no tienes que borrar la sonrisa

—¿De qué hablas?

Antes de continuar, Randall se quitó por completó su maquillaje.

—Bueno, tú sabes, ese trastorno que tienes, debes de sacarle más provecho de vez en cuando en cada presentación que haces. Seguramente cuando tienes uno de tus... Esas cosas, tus risas, la gente ríen también ¿No?

Arthur no dijo nada al respecto, solo agachó su cabeza y fingió buscar en su casillero.

—No lo he pensado— Respondió a la duda de Randall en voz baja.

—¡Pues deberías de! ¡Nos vemos hasta el lunes!

—Nos vemos...

Randall se dio la vuelta con el resto de sus compañeros y se fueron a continuar la noche, era viernes, debían de disfrutarlo y festejarlo como se debía.

Arthur dejó escapar un suspiro. Cerró el casillero bruscamente y salió de ahí.

Caminando por las calles, Arthur caminaba, cabizbajo. Llegando a la parada del bus, se encontraban una pareja de novios. Oh, no lo eran, eran esposos, vio los anillos en sus manos.

Sin querer, escuchó atentamente la conversación de los recién casados.

La pareja estaba hablando de la reciente boda de habían tenido, que tal vez dentro del siguiente mes iban a mudarse a alguna ciudad vecina de Gotham, y cuando iba a ser el tiempo necesario para ser padres.

Los dos se miraban a los ojos, el hombre la abrazaba, pasando su brazo por detrás de la cintura de la mujer, y ella no paraba de acariciarle su barbilla de vez en cuando. Se reían, tonteaban y se tomaban de la mano.

Arthur los dejó solos. Caminó unas calles y fue a ocultarse en un callejón.

Dejó caer la bolsa y después cayó el. Se sentó en el suelo, abrazó sus rodillas y dejó caer su frente en estas. Empezó a llorar. Y después a reír.

Ya lo sabía, él ya sabía que no podía aspirar algún tipo de vida como esa, pero dolía en lo más profundo de su pecho, le rasgaba en sus entrañas saber que nunca iba a poder vivir algo así, enamorarse, tener una esposa, formar una familia.

Nunca iba a pasar nada de eso, nada de eso, y debía dejar de aspirarlo, y de envidiar a los demás que si podían tener esa bendición en sus vidas.

Ponía su mano sobre su boca, callándose a sí mismo. ¿Por qué Dios lo maldijo con esta condición? Si, su vida era una mierda, pero ¿Por qué justo con esta condición? ¿Por qué no con otro trastorno? ¿Por qué justo el que era más difícil de explicar a la gente?

Una vez que su risa se calmó, se secó las lágrimas, se levantó, tomó la bolsa, se limpió sus ropas con las palmas de sus manos y se fue, yendo a la siguiente parada del bus.

...

"Despierta imbécil, hay intrusos"

...

Podía sentir que estaban cerca de él.

Lo estaban persiguiendo.

Definitivamente iban por él.

Tomó el arma en sus manos y apuntó al frente. Después despertó.

Arthur se encontraba tan paranoico todos esos días. Temblaba su mano al tener el arma, sus dedos acariciaban el gatillo.

No había peligro, no lo había, otra falsa alarma.

"Nunca confíes".

Bajó el arma y se llevó una mano a su cara.

Casi olvidaba el recuerdo en forma de sueño que se le había presentado la noche anterior.

¿Por qué pasaba eso últimamente?

¿Por qué su cabeza le recordaba los días que era miserable?

—¿Pudín? — Miró al otro lado de la cama, había despertado a Harley. Se despertaba lo más pronto posible para estar alerta. Para ella, debía de estarlo, más al ver el arma de Arthur en sus manos —¿Hay problemas?

—Creí que los había

—Mierda...— Harley se dio la vuelta, metió la mano entre la cabecera de madera y el colchón, buscando su arma —... Siempre debo de confiar en tu instinto— Se agachó y sacó su bate debajo de la cama.

Los dos se levantaron de la cama, tomaron unas máscaras de payaso que se encontraban en una cajonera. Ambos se las pusieron.

Razones de sobra tenían para estar paranoicos dentro de su propio hogar.

Había un traidor en sus filas.

Lo sabían.

Habían perdido su lugar de trabajo desde aquella vez que el murciélago lo irrumpió, pero no era el único. Tenía muchos lugares secretos donde hacía lo suyo, donde ocurría la magia del crimen.

Aunque ya no eran secretos.

La policía había publicado un cartel donde recompensaban a quién les diera información acerca del paradero de ambos. Por cada uno era una cantidad enorme. Claro, la avaricia podía más con la lealtad.

Una semana después, la misma policía estaba en muchísimos de los lugares que le pertenecían al Joker. Ese traidor había dado la ubicación de la mayoría de los lugares de trabajo y bodegas donde Joker y el gánster de Grant hacían sus tratos. Afortunadamente nadie sabía dónde Joker solía vivir con Harley, pero era cuestión de tiempo que se enterarían si no daban con él soplón.

Antes de abrir la puerta de la habitación, ambos se miraron a través de las máscaras. Eso podía ser riesgoso.

Harley abrió lentamente la puerta, esperando que el rechinido de esta no delatará al inquilino de la casa. Los dos salieron descalzos para evitar hacer ruido en la madera del suelo.

Inspeccionaron cada centímetro del lugar, absolutamente cada milímetro, siempre apuntando y actuando a la defensiva al entrar a una habitación. Arthur iba a la delantera y Harley le cuidaba las espaldas. El atacante podía aparecer de la nada.

Al final, fue más la imaginación (O psicosis) de Arthur, pues nadie se encontraba en su casa.

Alivianada de que todo fuera un susto, Harley se quitaba la máscara, y ahora si se daba él lujo de despertar como debía de hacerlo. Juguetonamente se acercó a Arthur.

—Pastelito, estamos a salvo

Arthur, sin quitarse la máscara, caminó hasta el sofá roja y se dejó caer.

—Sabes que no confío en nada— Cerró sus párpados.

Esos días ni siquiera se daba el lujo de sonreír como antes.

Claro que todos sus seguidores estaban siguiendo sus órdenes. Pero, ¿Y si el traidor hacía que todos se pusieran en su contra? ¿Qué todos empezaran a seguirlo?

¿Por qué? ¿Por qué siempre su mente le jugaba bromas como esa?

Dejó escapar una carcajada, no le hacía gracia, pero pudo reprimir ese ataque.

Sintió a alguien sentarse en su regazo, no abrió los ojos, sabía que ese alguien no iba a matarlo. Percibió que le quitaban la máscara.

Abrió sus párpados y la observó.

Si Arthur sabía algo perfectamente bien, era que Harley nunca iba a traicionarlo. Se lo había jurado, y los juramentos eran inquebrantables.

Recordó el sueño de la noche anterior, recordó la pareja de recién casados. Como odiaba recordar y no ver sus memorias como chistes, sino como lo que eran, memorias.

"Sí que eres un payaso afortunado. Tú no tienes que borrar la sonrisa"

Dejó escapar una lágrima.

—¡¿Qué ocurre pastelito?! — Harley inmediatamente se preocupó por él — ¡¿Es por eso del idiota que nos delató?! ¡Oh pudín, si es por eso! ¡Te juro que voy a encontrarlo! ¡Lo golpearé tan fuerte con mi bate hasta que se rompe o su cabeza quede deforme!

Harley lo abrazó al instante. Arthur no pudo hacer otra cosa que abrazarla también. Más lagrimas escaparon, y las risas que no pudo contener también se escaparon.

Pasó el tiempo que tenía que pasar con ella así. De repente, era como si esa década de su vida nunca hubiera pasado. Como si volviera a ser el de antes.

Inhalaba. Exhalaba. Dolía. Dolía por dentro y por fuera.

Odiaba que sus ataques le rebasaran últimamente. Ya tenía control, al menos de la mayoría de ellos, ¿Por qué parecía que eran como antes?

Sólo se abrazaba más fuerte a Harley, sentía sus dedos pasar por su cabello mientras ella le susurraba las mismas palabras.

—Todo va a estar bien pastelito... Todo va a estar bien...

"Ella siempre ha sido tan benevolente y tonta contigo, pero seguramente lo hace por lo que eres, no por quién eres"

Esa parte oscura de Arthur le recordó de nuevo que no debía de confiar en nadie.

¿Pero en Harley podría hacerlo?

Arthur tomó la mano de Harley, la que estaba herida. Estaba cicatrizando, adoptando un color rosa. La acercó a su rostro y besó su palma.

Harley sintió un escalofrío. Nunca lo había visto actuar así.

Sin saber reaccionar, decidió tomar eso como un pequeño gesto de amor, y a la vez como dos recordatorios. El primero, recordar el juramento que ambos habían hecho. El segundo, recordar cómo era el amor para Arthur.

—¿Art?

—Tengo ganas de asesinar a alguien

Ah, ahí estaba. El Arthur que conocía. Ahí estaba Joker.

Arthur no quería volver a ser la persona que era antes. No iba permitírselo. No importaba si ahora existía alguien que se preocupara por él.

Si tan sólo hubiera estado antes...

"Como si eso valiera la pena ahora"

—Cuando encuentren o encuentre a ese hijo de perra lo podrás hacer— Del modo en que lo había dicho, parecía que Harley le estaba prometiendo eso a Arthur.

—Lo sé...— Dio unas pequeñas palmaditas en la pierna de Harley. Eso la animó —Vamos levántate y vístete

Haciendo caso, Harley se paró, cuando Arthur se levantó y caminó a la habitación.

—¿A dónde vamos? — Preguntó Harley, aún de pie.

—A encontrar a ese hijo de perra, de verdad que quiero asesinar a alguien hoy

—¿No quieres recuperarte primero del susto?— Arthur giró hacía ella, mientras Harley se balanceaba coquetamente y le guiñaba el ojo.

Dejó escapar un suspiro muy pesado.

—Tonto el último en llegar a la habit— Harley pasó a su lado como una bala —¡Hey eso es trampa! ¡Ni siquiera he terminado!

—¡Tú siempre haces trampa!— Harley subía corriendo las escaleras, Arthur fue detrás de ella. Antes de llegar a la habitación, Arthur la tomó de la cintura, deteniéndola. Sus caras se buscaron, y como si fuera de esa droga que probó aquella noche, Harley lo tomó con sus labios.

Arthur la empujaba contra su cuerpo lentamente hasta la habitación, Harley tomó la puerta y la aventó, cerrándose sola.

No supieron al final quien había sido el tonto, los dos entraron al mismo tiempo.

¿Los dos eran tontos? ¿O ninguno?

...

Unas semanas antes de ese evento desafortunado en las filas del Joker, el D.P.G.C. estaba harto.

Hartos de no conseguir respuestas, de siempre caminar en círculos. Siempre que estaban a punto de llegar a su escondite, de capturar al Joker y a sus secuaces, siempre desaparecían por arte de magia. Esfumándose como un mal truco de un ilusionista.

Habían ido de vuelta a las oficinas del Gotham Gazette, sin embargo, la misma reportera y su director no daban información alguna.

—¿Qué más podemos hacer?

—¡¿Qué más?! ¡Tenemos que seguir buscando!

—¡¿En donde Montoya?! ¡¿En dónde?!

La tensión crecía cada vez dentro de la oficina, los detectives ni siquiera querían dirigirse la palabra. Claramente, el más afectado era Burke.

Aquel día del asalto estuvieron tan cerca, cerca de capturarlos.

Y escaparon de sus manos, como siempre.

Si había algo que odiaba Burke era eso, detestaba cuando estaba a punto de atrapar a un criminal y se le fuera de las manos.

Oh, pero con el Joker era diferente, muy diferente. Si tenía un encuentro con este y no lo atrapaba, era seguro que iba a estar de muy mal humor por al menos un mes y medio, y si no es que se le interponía otro encuentro con Joker (Y volvía a escapar)

—Lo que deberíamos de hacer es buscar en cada maldito hoyo negro de esta podrida ciudad y encontrarlos, ¡Eso es lo que debemos de hacer! — Como perro rabioso, Burke daba vueltas por la oficina.

—¿Crees que no hemos hecho eso Burke? ¡Estamos haciendo todo lo posible dentro de nuestras manos! — Renée intentó calmarlo, porque siendo sinceros, también estaba empezando a hartarla. Sí, todos estaban estresados en la oficina, pero no era razón para que a todos los tratara sin educación.

—¡No! ¡Sólo han ido a preguntar a ese periódico idiota! ¡¿Crees que eso es suficiente?! — Gritó a la cara de Renée, quién tuvo que aguantar de no soltarle un puñetazo en la cara.

—¡Cálmate Burke! — Harvey defendió a Montoya, Burke estaba perdiendo el control —¡Mierda! ¡¿Tu de que carajos vas?! ¡¿Crees que nosotros no estamos igual que tú?! ¡¿Desesperados porque ese payaso idiota está haciendo de las suyas en las calles?! ¡Debes de calmarte!

Burke les dio la espalda a todos. Harvey preguntó a Renée si se encontraba bien. Renée en voz alta admitió que reprimió su deseo de partirle su cara.

Harvey se acercó a Burke, pero prefirió no hacerlo.

Abriéndose la puerta, Gordon entraba a la oficina —Buenos días a todos... ¿Qué ocurre?— Vio a todos con esa cara de incomodidad que solían tener cuando Burke iniciaba con sus escenitas.

Dejando escapar un suspiro, Gordon tuvo que intervenir en algo en lo que no estuvo —Por favor, en estos momentos no debemos de sucumbir a la separación, entiendo la dificultad de esta situación, una de las más estresantes que hemos pasado como cuerpos policiacos ¡Pero debemos de estar unidos! ¡Por más difícil que estén las cosas!

—Hmmm...— Burke gruñó, molestándose del liderazgo de Jim que solía adoptar —También esta esa puta loca, Quinzel. Debemos atraparla y encerrarla también

—Burke...— Cada vez que se referían a ella, Renée sentía que debía de defenderla. Renée, desde que leyó el expediente policiaco de Harleen, tenía una pequeña consideración y empatía hacía la pobre de Harleen —La Dra. Quinzel debería de ir a Arkham también, no sabemos en que clase de locura la habrán sometido—

—¡Ella debería de ir a la cárcel! ¡Mató a uno de los nuestros!

—Burke, por el amor de Dios, recuerda que ella está secuestrada, pudo haber desarrollado el Síndrome de Estocolmo o puede estar bajo amenaza de muerte, pudieron obligarla. Recuerda que—

—¡Dale con eso! ¡Te diré algo! ¡La Dra. Quinzel no es un ángel como todos ustedes creen! ¡Seguramente es un demonio, un demonio como Joker!

—Mierda Burke...— Harvey se dejó caer al asiento. Renee no pensó en nada, sólo miró a con Gordon.

—¿Y si aumentamos la maldita recompensa por él?— Jackson, quién estaba desde su asiento, admirando la escena mientras tomaba su café y comía su dona —Yo creo que podríamos hacer eso

—¿Qué carajos podemos hacer? Es uno de los más buscados, ¡No podemos aumentar más la recompensa por él! Recuerda que la ciudad esta entrando en crisis de nuevo...— Harvey sacó un puro y empezó a fumarlo.

—... No, pero si por Harleen— Jim habló, con una idea en mente —Pero no como criminal, como una mujer desaparecida, podríamos—

—En el nombre de Dios, ¿Por qué carajos todos quieren defender a esa loca de mierda?

Después de otra discusión más con Burke, empezaron a discutir sobre la idea de Jim.

Todos estuvieron de acuerdo. Un par de días después, publicaron el siguiente anuncio:

"Aquel que tenga información acerca del paradero de HARLEENFRANCESQUINZEL recibirá una compensación de 500,000 dólares. Así como del paradero del líder criminal ARTHUR FLECK, conocido también como "JOKER" recibirá una recompensa de 2,000,000 dólares, vivo o muerto"

Había una fotografía de una de las tantas veces que Joker era encarcelado, y otra de Arthur Fleck, extraído de su expediente de Arkham.

En cambio, con Harleen Quinzel, estaba la fotografía que se encontraba en su gafete de Interna de Arkham. Claro que aclaraban que Harleen había cambiado físicamente.

En la oficina tenían una copia del anuncio.

—Deberíamos de poner una de sus fotografías de Bonnie Parker

—Burke...

—Es lo que ella quiere, ¿No lo creen?

—Sólo esperemos que esto resulte...

Pasaron días, claramente nadie se animaba a decir algo. Sólo pasaban los días, y había más crímenes en la ciudad.

Sintiéndolo como si hubiera sido una pérdida de tiempo ¿Ahora qué harían?

Intentaron no tocar del tema, hasta que un día, ocurrió lo que nadie esperaba.

—¡Llegó un hombre que dice tener información!

Inmediatamente, ese hombre residía en la sala de interrogación. Gordon y Burke estuvieron haciéndole preguntas por al menos 4 horas. Esas 4 horas fueron suficiente, lo fueron todo para el departamento de policía.

Una hora después, la policía estaba en cada almacén y escondite que se le fueron indicados. Arrestaron a algunos seguidores, esperando que estos tuvieran el mismo coraje de hablar. Sin embargo, estos si sabían para quién trabajaban.

Pero no encontraban ni a Joker ni a Harleen Quinzel. El par se encontraba desaparecido.

Decir que Burke se encontraba molesto era de más. Ni siquiera estaba molesto, era peor.

—Burke...

—No

Nuevamente ahí estaban sus compañeros, intentando calmar a Burke, y tratando de recordarle el hecho que no debía de mezclar los casos policiacos con su vida personal.

—Tienen a varios Burke, demasiados

—¿Y eso que?

—Pueden darnos información

—No nos van a dar ni mierda. Son peores que los religiosos— Burke dejó atrás a todos. Nadie iba a ir detrás de él a hacerlo cambiar de opinión, porque tenía la razón. Ninguno de los partidarios del Joker iba a dar información respecto al paradero de su líder.

Pero como si apenas la policía diera un pequeño paso, el crimen daba 10 pasos más.

El testigo principal mencionó que quería ir a fumar por un momento, dos policías fueron a acompañarlo. 10 minutos después, los policías estaban amarrados a un poste e inconscientes, y el testigo desaparecido.

Lo peor era que bajo los pies de los policías se encontraba una nota, nota que sólo tenía un dibujo.

Una cara feliz.

...

Después de una mañana magnífica con su pudín, Harley se encontraba en su habitación maquillándose, preparándose para otro día más.

Dibujaba dos pares de triángulos negros, cada uno alrededor de sus ojos, en su nariz dibujaba un corazón rojo, y sus labios los teñía con su labial favorito, siempre con las líneas rojas en sus comisuras.

Ese día quiso darse un toque especial, delineó sus ojos y puso un poco de rubor con brillos sobre sus mejillas. Y como cereza del pastel, por debajo de su ojo izquierdo dibujó un pequeño diamante negro.

No se veía tan mal. O al menos eso creía. De cualquier forma, si alguien se burlaba de ella, moriría de un tiro en su cabeza.

Se dirigió al armario, tomando un vestido con corsé, algo que no había usado. Tomó su bate y lo puso en su espalda. Rió un poco al darse cuenta de algo curioso: Harley tenía un armario completo para cualquier ocasión y Arthur siempre usaba el mismo traje carmesí.

Después de reírse con ella misma, salió Harley de la habitación, dando pasos que parecía sacada de una caricatura. Joker se encontraba en el sofá rojo esperándola. Harley tuvo que reprimir su deseo de volver a sentarse sobre él y salirse de control, más cuando el teléfono viejo sonó.

Joker se levantó, tomó el teléfono y lo puso en la oreja.

—...¿Quién es?— Siempre tardaba un par de segundos antes de contestar. Una manía que no supo cuando adoptó —... Perfecto. Lo quiero vivo

Colgó. Giró hacía Harley.

—Buenas noticias: Encontraron al cabrón que nos delató

—¿De verdad?

—Vamos

Joker no tenía tiempo que perder. Quería cumplir con lo que le había dicho a Harley esa mañana.

Harley, sin embargo, se quedó un poco decepcionada, pues no había sido ella quien había encontrado a ese hijo de perra.

Antes de que pudieran contar cuanto tiempo había pasado, Joker y Harley se encontraban en ese escondite provisional. Una bodega que habían conseguido con ayuda de Brando Grant.

Atado de manos tras la espalda, con una bolsa de tela negra en su cabeza, ahí estaba el traidor. Joker le sacó la bolsa, revelando la cara.

Un hombre cualquiera. Joker no lo reconocía, sinceramente. Pero otros de sus seguidores que seguían siendo fieles lo reconocieron al momento de capturarlo.

—Era uno de nuestro clan, Joker, pero la policía ofreció dinero por dar información de su paradero. Él quería dinero extra de la policía. La policía le prometió protección, pero no la suficiente

Uno de los fanáticos con máscara bufona se acercó a Joker, explicándole todo. Joker fumó de su cigarrillo.

—Retírense todos de aquí. Todos

Haciendo caso, los enmascarados salieron, Harley estaba a punto de seguirlos.

—¡Oh no muñeca! ¡Tú te quedas aquí! Recuerda que eres mi aprendiz y mi espectadora favorita

Harley regresó dando brincos pequeños. La sonrisa en el rostro de ambos parecía sacada de esos villanos de las películas de terror.

Ese soplón estaba muerto. Lo sabía perfectamente. Y sabía que el camino de estar vivo a estar muerto iba a ser muy largo.

De pie frente a él, lo primero que hizo Joker fue darle una patada en la quijada. Cayó al suelo.

—¿Por qué? — Joker preguntó sin escucharse alguna emoción en su voz. El tipo se quejaba y escupió dos dientes llenos de sangre.

Joker miró hacía Harley y le levantó una ceja. Una señal que ella le encantaba.

—Sr. J te ha hecho una pregunta— Moviendo sus caderas de lado a lado y haciendo la voz melodiosa, se acercaba al traidor —Sabes que cuando Sr. J hace una pregunta, ¡Esa pregunta debe de ser contestada! — Harley empuñó su bate y con todas sus fuerzas golpeó la cabeza del tipo— ¡Contesta hijo de perra! De cualquier forma: ya estás muerto

Dejó escapar una risa chillona.

Pero de parte de él, no había ninguna respuesta.

Harley dio unos pasos atrás, con gusto, hubiera golpeado nuevamente la cabeza del idiota aquel, pero ya había terminado la parte que le correspondía.

—¡Vamos Sr. J! ¡Vamos!

Harley alentaba a Joker dando saltos como conejo y aplaudiendo emocionada.

Joker la miraba. Harley lo apoyaba, incluso cuando hacía cosas tremendamente horribles. Le sonrió.

—Harley, tu navaja...— Harley metió su mano debajo de su falda. Se la entregó. Al hacerlo, recordó aquella noche mágica entre los dos.

"Mágica" no. La palabra correcta era "Embrujada".

Esperaba que Joker tuviera el mismo recuerdo. Y que, por favor, no se le ocurriera actualizar el juramento en ese momento.

Pero cortar a Harley de nuevo no estaba dentro de sus planes.

Caminó hasta donde el tipo se encontraba aturdido. Tomándolo de la chaqueta, le puso la navaja en su cara.

—Parece que no prestas atención, ¿Cierto? ¿Tu pequeña cabeza no da para más, pequeño pedazo de mierda? Escúchame, vas a decirme la razón por la cual... ¡La cual decidiste jodernos a todos!

—Tu cabeza estaba en más de dos millones de dólares... Y por el rescate de la "señorita"... medio millón más...

Joker dejó escapar una risa, incrédulo.

Tomó un poco más de su cigarrillo, dejó que la nicotina raspara su garganta, sacó el cigarrillo de su boca, y lo apagó en el ojo izquierdo del hombre. El grito de dolor desgarrador se dejó escuchar.

Un grito que fue como una sinfonía para Joker.

Pero no le cuadraba algo, algo no tenía sentido para él. Miró de nuevo al tipo, quién ya era tuerto.

—¡¿Crees que es gracioso?! ¡¿Por dinero?! — Se ofendía, como si esos sollozos fueran burlas —¡Es el peor chiste del mundo!

—¡Se me hizo fácil hacerlo!

Cada vez que daba sus argumentos, Joker no podía creerlo. Ahora la comisura se encontraba con la fiel navaja. Con un corte rápido y preciso, abrió la mejilla del tipo. Otra vez su traje se manchó de sangre.

—¿Fácil? ¿Crees que es fácil jodernos, cobrar tu dinero y seguir viviendo? ¡¿Creíste que ibas a salirte con la tuya?!

El hombre ya ni podía formular palabras.

—Ugh, deja de hacer eso, si hablas más tiras más sangre, estas ensuciando el suelo...— Harley tapó su boca, intentando esconder una risilla por el comentario de Joker —Un consejo para tu siguiente vida amigo— Joker miró la navaja y después a su futura víctima, claro, con una sonrisa en su rostro —Jamás intentes joder a un demente

Ahora la navaja fue al estómago, provocando que saliera más sangre por la boca, después al pecho, a la pierna y finalmente terminó en la yugular, cortándola y dejando que la sangre salpicara su rostro.

Cerró sus ojos cuando la sangre manchó su maquillaje, pero al abrirlos, sintió una completa satisfacción. No necesitaba nada más. Dejó caer el cuerpo al suelo, y con la navaja teñida de rojo, dibujó delicadamente en la otra comisura la otra mitad de la sonrisa asesina que solía dejar en los cuerpos que el mismo liquidaba.

Se levantó del suelo y al girar vio a Harley. Por un momento había olvidado que Harley se encontraba ahí, pero la miró, orgullosa de su acto.

—Dios, ¿Por qué cuando asesinas a alguien te ves más sexy de lo normal?

Ese cumplido si que no se lo esperaba. Se acercó a ella y con su dedo índice y pulgar le apretó con cariño su mejilla. Joker la dejó atrás, digiriéndose a la salida. Harley estaba a punto de hacer lo mismo cuando un ruido la alertó.

De repente, el hombre moribundo se levantaba y sacaba un arma, apuntando a Joker. Sus seguidores no lo habían inspeccionado bien, debían de haberle sacado esa arma, ¡Debieron de hacerlo!

—¡No te atrevas, hijo de perra! — Harley se interpuso entre Joker y el tipo, empuñando su bate hacía él.

—¡Harle—

Un resonante disparo se dejó escuchar. Harley cayó al suelo boca abajo.

Inmóvil por un segundo, Joker parpadeó, y empuñó la navaja. Corrió hacía al tipo y esta vez se aseguraría que estuviera muerto. Lo apuñaló tantas veces en menos de un minuto, que tal vez fueron unas 50 veces.

Apenas terminó la carnicería, volteó hacía atrás. Harley permanecía inmóvil en la misma posición. Rápidamente se arrodillo y la giró hacía él. Estaba aún viva, con sus ojos abiertos, llenos de miedo. Palpó todo su cuerpo, buscando el origen de la sangre, donde se habría alojado la bala.

Pero no había sangre, no había bala. Harley estaba ilesa.

No la regañó, no le hizo ver que estuvo mal lo que intentó. Tampoco ella lloró, ni le preguntó si él estaba bien.

Sólo estaban respirando alteradamente, dándose cuenta cómo algo tan simple como no asegurarse de que el cadáver siguiera vivo pudo haber cambiado sus vidas.

De la única forma que pudieron reaccionar fue reunir sus labios y fundirse en un beso. No era un beso cualquiera, no era de amor, ni de cariño. Ni siquiera era pasional o lujurioso.

Al separarse, Joker la abrazó posesivamente, y ella se abrazó a él tan necesitada, como siempre.

Joker cerró sus ojos. Creyó que ella era débil y no iba a cumplir con la parte de su juramento. Que equivocado estaba, ella si era capaz de morir por él.

—Oh no...— La voz temblorosa de Harley le indicaba que estaba a punto de llorar.

—¿Qué ocurre, muñeca?

Separándose de él, Harley gateó un poco hasta llegar a lo que vio.

—Mi bate...— Al borde de las lágrimas, Harley descubrió a donde había ido a parar la bala. Su bate estaba partido en dos en el suelo —¡Mi bate! — Tomó los dos pedazos que quedaban del bate y los abrazó.

—Es sólo un bate, Harley

—Tu sabes lo que significó este bate para mí...— Estalló en llanto. Joker suspiró, tomó a Harley por los hombros y la volvió a abrazar.

El bate era el pretexto perfecto de Harley para llorar y llorar. Nuevamente sintiéndose insegura e incierta de lo que iba a ocurrir con ella, a pesar de estar en los brazos de Arthur.

Y a Arthur le dejó de lección que siempre, siempre su pistola iba a ser su método favorito para mandar a los que le estorbaban al infierno.

...

Gordon se encontraba cansado, agotado.

No fue una buena noche, sobre todo cuando en la mañana, habían encontrado en un pestilente canal de aguas negras el cuerpo del testigo que habían protegido. Claro, la sonrisa asesina indicaba quién estuvo detrás de todo eso.

Eso quería decir que, a pesar de tener casi todos los lugares del Joker, aún se ocultaba en otro sitio.

¿Qué podrían hacer? ¿Qué demonios podrían hacer ahora? Estaban cerca, tan cerca.

Pero lo que fácil llega, fácil se iba.

Cuando abrió la puerta de su departamento, esperaba que su querida esposa estuviera ahí. Pero no lo estaba.

En cambio, estaba una figura lúgubre parecida a la muerte.

Al borde de un infarto, Gordon tembló y se molestó.

—¿Por qué tiene que ser en mi morada? ¿Por qué no en el techo de D.P.C.G.? ¿O en cualquier otro maldito lugar?

—Acabo de leer del cuerpo del ex seguidor de nuestra jaqueca en común

—Lo sé... Parece ser que cuando estamos a punto de avanzar, algo llega y nos detiene. O el llega y nos detiene

No había nada más que decir de Gordon, sólo que estaba muy desesperado.

—Las siguientes semanas sabré donde el Joker se oculte. De ser así, voy a necesitar refuerzos. Estén al pendiente de mi llamado

Desapareció de nuevo en la oscuridad. Gordon se llevó una mano a su rostro.

—Y pensar que no me caía nada bien...

...

Unas semanas después, Harley sentía que esa conexión especial entre ella y Arthur se había intensificado. Desayunaban, comían y cenaban juntos. A veces, Arthur ponía el tocadiscos y bailaban en el gran salón. Incluso el sexo había cambiado. Era como si fueran una pareja normal.

Pero no lo eran. No olvidaba que eran los reyes asesinos de Ciudad Gotham, y la migraña perfecta para la policía y para el murciélago.

Eso sí, esa conexión tan intima sólo ocurría dentro de esa mansión. Claro que aún actuaban como pareja fuera de la mansión, pero no de la misma forma.

Harley ese día despertaba, Arthur estaba abrazado a ella. Ella, como si fuera una recién casada que miraba a su esposo un día después de la boda, le besó en su frente, esperando no despertarlo. Salió poco a poco de ahí y bajó a la cocina.

Mientras preparaba el desayuno, Harley no paraba de pensar algo gracioso. Antes de todo eso, incluso antes de Arkham, Harley soñaba con conocer a su príncipe encantador, enamorarse perdidamente de él, casarse, tener hijos y estar juntos hasta envejecer.

Las películas animadas con final feliz la habían malcriado mucho, pero no podía dejar de pensar tontamente, y comparar esa fantasía con su actualidad. No era la forma que imaginaba, pero, ¿Era lo mismo?

—Es mejor...— Susurró Harley cerrando sus ojos.

¿Qué hubiera pasado si las circunstancias hubieran sido otras?

No pudo responderse eso, pues unas manos rodearon su cadera. Tembló al toque.

—Tu pareces un gato, ni siquiera se escuchan tus pasos cuando llegas

—Buenos días también para ti, Harley

Harley se dio la vuelta y besó a Arthur profundamente.

Sí, era mejor.

—Buenos días Artie— Le miró sonrientemente.

—Muñeca, debemos de apurarnos, parece ser que tenemos un día ocupado hoy

—¡Oh! Amo los días ocupados, son los días con más acción y locura. Pero primero, ten esto— Le daba a Arthur un plato de pancakes. Él tomó el plato y empezó a comerlos.

Cuando los dos ya se encontraban vestidos, Harley dándose un último toque de labial en sus labios, Joker miraba en sus manos un vinilo de Louis Armstrong. Decidió ponerlo en el tocadiscos.

Esto la tomó por sorpresa a ella, acercándose cuando la melodía sonó por él salón.

—¿No es muy temprano para bailar?

—Nunca es "muy temprano" o "muy tarde" para bailar, nunca lo olvides. ¿Me concede esta pieza? — Arthur se acercó a Harley, haciendo una reverencia hacía ella.

—Por supuesto— Correspondiendo la reverencia levantando las dos puntas de su falda, los dos bailaron lentamente la canción, lo ameritaba.

"Hold me close and hold me fast, the magic spell you cast, this is la vie en rose, when you kiss me, heaven sighs and though I close my eyes I see la vie en rose, when you press me to your heart I'm in a world apart a world where roses bloom, and when you speak angels sing from above everyday words seems to turn into love songs give your heart and soul to me and life will always be...La vie en rose"

Harley dejó caer su cabeza en su pecho.

Lo amaba, realmente lo amaba. Estaba enamorada de él. Lo amaba con su alma, su corazón, su vida.

No importaba su pasado, ni lo que era en ese momento, o lo que podría llegar a ser.

Siempre lo iba a amar. Era un deseo que ardía.

La canción terminó, fue para ellos una danza que pudo haber durado días.

—Vamos muñeca, es hora...

Los dos fueron rumbo a su destino. Tomándolo del brazo, Harley llegaba al lado de Joker. Todos siempre mostrando respeto por la pareja criminal. Harley incluso llegó a pensar que los hombres de Joker eran más respetuosos con ella que los hombres comunes y corrientes de Gotham. O tal vez no era respeto, tal vez estaban amenazados. Llegó a imaginar cuales amenazas les diría Joker a sus seguidores, tal vez sería un tiro en su cabeza, o un corte en la yugular.

Los dos en la oficina improvisada descansaban, Joker sentado en la silla principal, y Harley sentada en sus piernas y rodeando el cuello de Joker con sus brazos.

La puerta hizo toc toc, Harley se levantó de un salto y se puso al lado de Joker, este se paró de la silla, e indicó que podían pasar.

Era uno de sus seguidores, este tenía el maquillaje en vez de máscara.

—Joker, ha llegado el mensajero

"Mierda"

Harley no hizo ninguna expresión. Intentó que eso fuera indiferente para ella, pero no pudo evitar un manojo de nervios en su estómago. Dios, esperaba que Joker no notará eso.

—Déjalo que pase— Joker contestó de forma indiferente. Como si hubiera olvidado que el Mensajero coqueteó con su muñeca aquella noche.

"¿Ves? Hasta él ya lo olvidó, relájate Harley"

Era cierto, no importaba, no iba a dejar que ese tipo la iba a poner nerviosa como el otro día. Ella sólo tenía corazón para Arthur. Los demás, que se jodieran.

Con un semblante seguro, estaba por recibir al Mensajero.

—Sr. Joker, Srita. Quinn, buenas tardes

Fue cuando lo vio, quedó pálida.

La cara del Mensajero estaba llena de golpes, cicatrices curándose y moretones, y pudo ver que una de sus dejas tenía una pequeña sutura.

Y la realidad le cayó de golpe, una vez más.

Harley miró de reojo a Joker. Pudo observar que se grababa la satisfacción.

Sí, él había hecho que mandaran a plantar todos esos golpes en el rostro del pobre tipo, sí no es que el mismo lo habría hecho con sus propios puños.

No iba a preguntar de que forma lo hizo, pero esa sonrisa, esa jodida sonrisa en su cara le decía "Oh sí, fui yo ¿Algún problema?".

Harley bajó la mirada. Ni siquiera se atrevía a mirar al Mensajero, no por hacer enojar a su Joker, sino por vergüenza de que fuera ella la culpable de que a él le propinaran una paliza.

"Mierda Arthur... No era necesario"

—Mensaje del Sr. Grant... — El Mensajero empezó a hablar —... Manda a decir que espera que se encuentre cómodo en estas nuevas instalaciones. Sigue muy agradecido con usted, pero que espera que se puedan reunir pronto, ya que una carga de mercancía que ellos guardaban en una de sus bodegas fue decomisada por la policía

—¿Tiene alguna fecha en especial?

—Lo más pronto posible de la siguiente semana...

—Perfecto. Pasando el fin de semana podemos reunirnos aquí. Ese es mi mensaje

—Se lo haré saber al Sr. Grant

—Gracias. Puede retirarse

—Aún no he terminado Sr. Joker— Sacó El Mensajero de su bolsillo una carta arrugada —Tengo otro mensaje que entregar, el mensaje que tengo para usted, Harley Quinn

"¡No! ¡Idiota! ¡No lo hagas! ¡¿Quieres morirte?!"

—¿Para mí? ¿Quién lo envía?— Harley habló con desinterés, o al menos lo intentó.

—Me pidió el usuario que fuera anónimo

—¿Anónimo? ¿Eh? — Arrebató la carta de las manos del Mensajero —Pronto dejaré de saber si es anónimo.

Harley abrió la carta, se dio la vuelta del Mensajero y Joker, caminando suavemente por la habitación, y empezó a leerla.

"La primera vez que vi el brillo de tus ojos fue como ver el universo en ellos, llenos de galaxias, cometas y supernovas. Y yo me convertí en un astronauta con su cohete espacial dispuesto a navegar en tus ojos galácticos.

Tan hermosa eres, tu piel me hace llorar. Eres tan bella como aquella escultura de Psique y Eros, tan frágil y suave, llena de arte...

Soy demasiado cobarde como para atreverme a decírtelo todo en tu cara, y no soy estúpido, valoro mi vida, sé que tu corazón está ocupado por alguien más...

Pero el día en que tus bellas galaxias sean liberadas de la venda que las cubra, ese hermoso día podrás verme a mí, y me harías el astronauta más feliz del mundo."

—¿Qué es Harley? — Joker preguntó, curioso de saber.

Qué bueno que estaba de espaldas, Harley se había vuelto a sonrojar.

—Oh... Era un poema...

—Un poema— La sonrisa en el rostro de Joker se borró.

—¿Y qué piensa del poema? — El Mensajero se atrevió a preguntar. Joker lo miró de reojo, ¿Ese idiota era masoquista? ¿Acaso no fue una clara advertencia que lo golpearan?

—Es... Raro...— Respirando en silencio y profundamente, una vez asegurándose de que el rosa de sus mejillas se calmara, se dio la vuelta y volvió a su característico modo — Suena como el intento desesperado de alguien que quiere salir conmigo, aun sabiendo que tengo novio— Hizo del papel una bola y en un caricaturesco movimiento, la tiró al cesto de basura de la esquina.

El Mensajero se las ideó bien para no mostrar que le dolió el rechazo.

—¡Oh Harley! ¡Tú siempre tan graciosa! — Joker la felicitó, orgulloso, volviendo la sonrisa a su cara.

—Bueno, después de este triste chiste, voy a ir a retocarme el maquillaje, yo—

—¡Oh! ¡No te vayas Harley! Tengo un pequeño regalito para ti

Joker sabía que el corazón de Harley le pertenecía, pero de vez en cuando quería recordárselo a las personas que tuvieran principios de amnesia.

—¿Un regalo? ¿Para mí? Que considerado Sr. J

—¡Por supuesto! Eres mi muñeca, debo de consentirte— Joker fue a la puerta y silbó con dos dedos en su boca. Unos momentos después, entraron dos de sus seguidores con una enorme caja pesada envuelta en papel de regalo y con un enorme moño rojo.

—¡Wow! ¡Si esto es un pequeño regalo, no me imagino los grandes! — Harley ahora si se sonrojó y no quiso ocultarlo.

—Vamos, ábrelo, quiero verte feliz

Esas palabras quedarían grabadas en la memoria de Harley.

Como si fuera su cumpleaños, Harley se arrodillo y rasgó el papel, descubriendo que había un baúl tinto debajo de este.

—Oh, es una enorme caja, y está muy linda, y es elegante, ¿Puedo quedármela?

—Claro que sí, de hecho, debes de quedártela, tu regalo lo puede necesitar

—¡Oh, más misterio!— Poniendo la voz melodiosa, abrió el broche y elevó la tapadera del cofre.

Sus ojos se abrieron, ahogó al menos uno o dos gritos y se llevó las manos a la boca.

—¡Sr. J! ¡Oh! ¡No puedo creerlo! ¡¿De verdad es para mí?!

—Por supuesto que sí, mi pequeña princesa

—¡Oh muchas gracias Sr. J! — Corría a sus brazos y le daba un beso en su mejilla, haciendo otra escena de amor, de esas que le gustaban a Harley.

—¿Se puede saber qué es ese regalo? — El Mensajero se preguntaba que era más importante que el poema que (Obviamente) él había escrito.

Harley, más feliz que nunca, se agachó a sacar su regalo —¡¿Dónde conseguiste uno de estos?!

Dando pequeños brincos en el mismo lugar, Harley tenía en sus manos un enorme martillo con los colores de su traje y dibujos de diamantes de póker, y a los lados, dibujos de sonrisas.

—Es un secreto oscuro. Ya no tendrás que preocuparte por bates frágiles, tendrás un arma hecha a tu medida. ¿Te gusta?

—¡¿Qué si me gusta?! ¡Me encanta! ¡Gracias Sr. J! ¡Muchas gracias!

Joker la tomó con sus manos y le plantó un beso en su boca.

—Oh, gracias Mensajero, puedes retirarte

El Mensajero, resignado, salió de ahí. Joker lo vio irse. Esperaba que le quedara claro que la Arlequín le pertenecía a él, no a nadie más, y que no intentará quitársela de vuelta.

No importaba el lugar, Joker recostó a Harley en el sofá, y él poniéndose sobre ella, sin dejar de besarla.

—Art...

—¿Qué ocurre?

—¿Y si llega alguien?

—Que vea cómo te hago mía— Volvió a besarla. Harley rodeó su cuello y quería dejarse llevar.

Oh, como ella quería disfrutar ese momento, saborearlo, grabarlo en su memoria. Pero al cerrar sus ojos aparecía la imagen del pobre Mensajero hecho mierda. No podía evitar sentirse mal y culpable. Si no le hubiera seguido el juego, tal vez estaría sano.

"¿Por qué Arthur? ¿Por qué hiciste eso?"

Lo peor es que no quería reclamarle, ni siquiera quería preguntarle como casualidad. No quería tener más problemas con él. Además, habían pasado días de maravilla, ¿Por qué arruinarlos con esa pregunta?

Como lo habían predicho antes, efectivamente, alguien llegaba. Y eran dos de sus seguidores. Ambos se detuvieron antes, pues escucharon que llegaban corriendo.

—¡Joker! ¡Joker! ¡Pudimos ver al murciélago de nuevo!

—¡¿De que hablan?! ¡Sí de este lugar nadie sabe!— Joker se tornó furioso. Siempre, siempre tenía que llegar el estúpido murciélago a arruinarlo todo —Muñeca, ya sabes que hacer

—Lo sé— Se puso de pie, abrió el baúl y sacó su martillo —No esperaba estrenarlo tan pronto

Escucharon de nuevo los altercados de los seguidores de Joker contra el murciélago. Joker en el fondo sabía que ellos estaban perdiendo.

—Muñeca, no me decepciones

—¡Nunca!

Salieron los dos corriendo, otra vez de nuevo a la salida. ¿Y de que otra forma? Tomados de la mano.

Pero no esperaban que de la nada, el murciélago apareciera y atacara a Joker por la espalda.

—¡Sr. J! — Gritó Harley, sacando el martillo de su espalda.

Joker volteó hacía el murciélago, sacó el arma de su saco y le apuntó, pero antes, recibió un puñetazo en su cara. El caballero oscuro tomó el puño del Joker con el arma y empezaron a forcejear. Dispararon al aire un par de veces.

El murciélago pudo haberle quitado el arma, de no ser porque su cabeza se encontró con la cara de un martillo rojo y negro.

—¡No seas rudo con él!— Harley balanceó el martillo sobre su cabeza para darle otro golpe macizo al murciélago —¡Murciélago entrometido! ¡Arruinas nuestra diversión!

—¡Esa es mi Arlequín! — Soltó Joker y a la vez reía —¡Hey! ¡Te adaptaste muy rápido a tu regalo!

—¡En realidad estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano por no caerme! — Harley sostenía con fuerza su pesado martillo, Joker se levantó, tomó la muñeca de Harley y huyeron.

—No se esfuercen— Escucharon la voz gutural —La policía está en camino. Si huyen del edificio los atraparan fuera. No tienen escapatoria

No querían escucharlo, querían creer que mentía, mentía para asustarlos, hasta que por una ventana vieron luces rojas y azules.

—Pudín...— Joker pudo sentir como Harley tembló bajo su mano. Las sirenas se escucharon.

Joker volteó hacía atrás. El Caballero oscuro iba detrás de ellos. Disparó a él, no supo si le dio o no. Corrió a otro pasillo, llevándose a Harley con él. Pasillos sin salidas.

No, no iba a volver a Arkham. No quería volver a ser envenado con horrenda medicina, no quería que le lavaran el cerebro de nuevo, a estar encerrado en un horrendo cuarto blanco silencioso.

Apretó sus labios, intentando no reír.

Harley sintió su agarre volverse cada vez más fuerte. Ella miraba a todos lados, buscando una forma de salir de ahí. Pero todo indicaba que esta vez no iban a salir con la suya.

—Arthur...— Volvió a escuchar la voz de Harley, Arthur empezó a reír. Harley lo abrazó, no sólo para calmarlo, sino para calmarse ella misma también. Ni siquiera podían separarse esta vez, para que al menos alguno se librará de Arkham.

Harley parpadeó por un momento.

—¿Crees que podamos herir al murciélago?— Se dirigió a Joker.

—¿No recuerdas esa vez que llegue a Arkham?

Lo recordó perfectamente. Sonrió ante ese hermoso recuerdo.

—Era porque estabas solo. Ya no estás solo Arthur, ya no estas solo

"Ya no estás solo"

—Por eso te elegí como mi Arlequín

Lo tomó de la mano.

Salieron de su escondite, dispuestos a enfrentárselo.

...

El murciélago estaba buscándolos. El deber moral que cargaba sobre sus hombros siempre lo sentía pesado, especialmente esa noche, el peso se triplicó.

No quería verle la cara de nuevo, más esa cara de payaso que lo perseguía hasta en sus mas intimas pesadillas. Pero debía de enfrentarse a sus miedos por el bien de los demás, y eso era el acto más valiente que podía hacer.

Tenía que encontrarlo, inmovilizarlo, golpearlo, golpearlo y golpearlo. Que fuera lo necesario, hasta que ese maquillaje de payaso desapareciera. Tomar a la pobre muchacha que tenía como rehén y llevarla a un lugar seguro.

Se sentía como en una de sus pesadillas fantasiosas, sólo que esta vez era la realidad.

Al menos tenía apoyo esta vez.

Se movió en la oscuridad, buscando al par de delincuentes. Era lo único que importaba en ese momento. Lo único que importaba.

Se dejó escuchar una risa. Tenía que estar alerta.

En la penumbra deslumbró la figura carmesí, bailando. Era él. Lentamente, se acercaba.

—¿Por qué estás tan obsesionado conmigo?— Joker habló en voz alta, deteniéndose en su danza —Siempre detrás de mí, arruinando mis planes, ¿Cuál es tu maldito problema?

—¿No te das cuenta de todo el daño que hacen tus actos criminales?

Observó como Joker sacaba un cigarrillo y un encendedor. Mientras lo degustaba, volvió a dirigirle la palabra.

—Oh, ¿Crees que no lo hago?— Joker se dio la vuelta, dejando ver su rostro, intentando aguantar una carcajada. El Murciélago reprimió la sensación de volver a estar paralizado. No era tiempo para asustarse, menos por un payaso.

—No hagamos esto cada vez más complicado, debes de entregarte

—¿Y volver a Arkham? No, no tengo ganas de volver ahí. Su medicación hace que tenga pesadillas y pensamientos negativos. Dicen que las mejores personas están locas, y acá entre nos, me siento mucho mejor así

Por debajo de la máscara, Bruce se dio cuenta de algo: Era la primera vez que sostenía una conversación real con Joker. Anteriores veces, simplemente se atacaban como lobos hasta que uno de los dos vencía.

Tenía que vencerlo en esta conversación también.

—Joker...— Era la primera vez que lo nombraba, eso hizo que naciera una risa espontanea en el rostro de Joker —En ese lugar te ayudarán. Tu caso ha sido uno de los más difíciles que han tratado en Arkham, pero con el tratamiento y terapias necesarias—

—¿Por qué creen que sanarán algo con lo que nací?— Joker le dirigió una mirada sincera al Murciélago, sin sonrisas —He estado enfermo toda mi vida, y eso me queda bien. No quiero ser curado de mi locura, mi locura me hace sentir feliz, bajo medicación me siento triste y miserable. No, no quiero eso. Prefiero estar así... Y siendote honesto, eres el menos indicado para decirme esas palabras

—¿Soy el menos indicado? ¿Por qué soy el menos indicado?

—¿Por qué me persigues vestido así, disfrazado de una rata voladora? A menos que hayas tenido un mal día o seas igual de loco que yo, no encuentro otra razón

No iba a responder esa pregunta.

—Sólo entrégate Joker, regresarás a Arkham y volverás a rehabilitación. Si necesitas apoyo, podrás contar conmigo

Joker frunció el ceño. Debía estar bromeando.

—¿Por qué insistes en que vuelva a ese lugar de mierda? No tengo remedio, no hay salvación para mí...

—¿Es que ni siquiera lo sientes?

—¿Qué cosa?

—¿No sientes remordimiento por lo que eres? ¿Remordimiento por las cosas que haces? ¿Del daño que le provocas a los demás con tus actos? La gente sufre cuando tu estas fuera de Arkham, ¿Ni siquiera te pones a pensar en el terror que provocas en las personas?

—No— Joker dejó de fumar por un momento, su mirada se tornó perdida, y un pedazo de ceniza caía del borde del cigarrillo al suelo, aplastándolo con la suela de su zapato —¿Por qué debería de sentirme mal por ellos? ¿Por ser malo? No se porque se sorprenden, si ellos mismos fueron quienes me convirtieron en esto...

El Murciélago cerró sus ojos. La pelea iba a ser inevitable.

Joker se rió de repente.

—¿Sabes cuáles fueron las únicas dos cosas buenas que me dio Arkham? La primera, descubrir que mi risa no era una condición, que realmente era mi verdadero yo...— Empezó a reír con más fuerza —...Y la segunda cosa... A mi fiel Arlequín

Era cierto, no sólo era él, también estaba la Dra. Quinzel. Si no detenía a Joker en esta ocasión, debía al menos salvar a Quinzel.

Sin embargo, no sabía que al momento en que Joker nombrará la palabra "Arlequín", esta iba a aparecer detrás de él, atacándolo por la espalda.

El Caballero Oscuro cayó al suelo mientras Harley Quinn le golpeaba la cabeza con sus puños. Con muchos esfuerzos, se la quitó de encima y la tiró hacía Joker. Ella dejó escapar una risa maniática al caer al suelo.

Levantándose del suelo, sacó su pistola y empezó a disparar. El Murciélago pudo alcanzar a protegerse. Volvió a escuchar balas. Esta vez salían de la pistola del Joker.

No queriendo hacerlo, El Murciélago sacó su propia arma. Sus balas no eran letales, pero podían hacer daño. Disparó contra ellos.

Ahora Joker y Harley Quinn se escondían de las balas. El Murciélago sólo se ocultaba detrás de la pared, en medio de la oscuridad, mientras ellos gastaban sus balas. En cualquier momento iban a quedarse sin balas.

—¡No lo veo! — Gritó Harley chillonamente.

—¡Esta haciendo trampa! ¡Es lo que hace!

Dispararon desesperados, sin darse cuenta que estaban gastando municiones. Al quedarse sin balas, ambos se levantaron. Joker con la fiel navaja, y Harley con su martillo.

Corrieron hacía al murciélago, quién se levantó y también fue a pelear contra ellos.

Harley levantó su martillo, provocando que el Murciélago se distrajera en este, Joker llegó y pudo clavar la navaja en él. Bruce en sus adentros debió de hacerle caso a Alfred de usar otro traje. Joker intentó hacerlo de vuelta, ahora provocado un corte entre su cara y máscara.

En el siguiente movimiento, Joker planeaba llevar la fiel navaja a uno de sus ojos, pero su mano fue detenida por su enemigo.

El Murciélago ladeó su propia cabeza hacía atrás, y usándola como defensa, golpeó la frente de Joker. Fue tanta la fuerza, que lo aventó, perdió el equilibrio y cayó al suelo.

Pero no era sólo él, también estaba Harley.

Harley corrió, empuñando su martillo, intento volver a darle con él. A pesar de la herida en el abdomen, esquivó todos los intentos de Harley. Si no eran con su martillo, eran con sus patadas, y logró darle una en la mandíbula.

Aunque la mayoría de los golpes los alcanzaba a detener.

No fue cuando Harley, desesperada, volvió a empuñar su martillo y con fuerza, volvió a golpear la cara del Murciélago.

Ahora el estaba en el suelo.

Harley dio otra patada. Tal vez iría a Arkham esa noche, pero al menos tendría la satisfacción de haber derribado al Murciélago.

Un último golpe con su martillo provocó que parte de su mascara se rasgara. Harley, burlándose, volviendo a balancear su martillo y dejando escapar risas, estaba por rematarlo, hasta que notó que la parte rasgada de la máscara dejaba ver el ojo del murciélago, quedándose gélida.

Ese color de ojos sólo los había visto antes en Arthur.

—...¿Qué?

Pudo observar por el ojo del murciélago que el quedó petrificado. Sin embargo, la razón por la que el murciélago reaccionó así fue porque temía que la compañera de su peor enemigo descubriera su identidad "secreta".

Los dos quedaron boquiabiertos.

"¡Reacciona Harley!"

Golpeó con el palo de su martillo, pero no tan fuerte como lo planeaba hacer. Al menos estaba debilitado.

—¡Harley! ¡Harley!— Escuchó la voz de Arthur, regresándola a la realidad. Harley se puso de pie, caminando hacía atrás, mientras que el murciélago no dejaba de verla.

De la única forma que pudo reaccionar fue levantándole el dedo y dándole la espalda, corriendo lo más rápido posible.

No. No iba a dejarlos escaparse. Tenía que detenerlos.

...

Los dos salieron de la bodega, mirando a lo lejos las patrullas que estaban llegando.

—¿Qué podremos hacer, pudín?

—Oh Harley... Dijiste una vez que eras capaz de quemar Ciudad Gotham con tal de hacerme feliz... ¿Lo harías?

—¿Eh? Pero, ¿Cómo demonios puedo hacer eso?

—Bueno, Brando me ha dicho que le gusta acumular su propia gasolina y la pone en unos contenedores fuera de sus lugares. En esos contenedores blancos— Apuntó con un dedo a dichos contenedores, que se encontraban lejanos a ellos, pero situados a un lado de la bodega.

—Oh... Eh... ¿Tienes tu As bajo la manga?

—Mmhh...— Murmuró Joker mientras metía la mano dentro de su saco —¡Bingo! ¿Qué planeas hacer?

—¿Sabes jugar baseball? — Joker negó con la cabeza —Oh mierda, tendré que hacerlo yo misma... Desactívala, voy a batear la granada— Dijo con cierta pesadez, a pesar que amaba su martillo, extrañaba su bate

—¿No es mas fácil que la lancé?

—¡No alcanzarás! ¡Está demasiado lejos!

—¡Ni siquiera me dejas intentarlo!
—¡Mierda, Art! ¡Sólo tenemos una oportunidad!

—Ok, ok...— Los dos se pusieron en posición, Harley temblaba y más cuando Joker quitó el anillo de seguridad. Aventó la granada, y ella en un movimiento rápido "bateó" la granada, volando a los contenedores.

—¡Corre! ¡Corre!

Apenas pudieron correr unos metros cuando todo explotó detrás de ellos, provocando que cayeran al suelo. Los dos voltearon hacía atrás.

Vieron la bodega ardiendo en llamas, era como ver el mismo infierno.

—¿Sabes? No me gustaba esa bodega— Joker habló en voz alta.

—A mí tampoco

—¿De verdad?

—Sí, es bueno al fin soltarlo— Los dos se levantaron del suelo y corrieron al auto. Fue dentro de este cuando Joker recordó un pequeño detalle.

—Carajo

—¿Qué pasa?

—La bodega... Era prestada

—¡¿Qué dices?! — Harley volteó incrédula hacía Joker, este sólo encogió sus hombros.

—Olvidé que me la había prestado Grant

—¡Maldita sea Arthur!

Una hora después estaban huyendo por las calles oscuras de Gotham. No a toda velocidad, ambos en silencio. La policía estaría demasiado preocupada en el incendio que debió de haberse olvidado de Bonnie y Clyde de Ciudad Gotham.

—... ¿Ahora qué?

—¿De que?

—¿Cómo que de qué Harley? Hemos perdido todos los sitios donde podríamos hacer nuestro trabajo... Todos...— Arthur cayó en la cuenta de que lo había perdido todo.

—Al menos tenemos nuestro pequeño nidito de amor

—No es seguro

—Mierda...— Harley asomó la cabeza por la ventana. Sintió un jalón al instante de una de sus coletas —¡Agh! ¡¿Qué te pasa?!

—¡No salgas! ¡Pueden vernos!

—¿Oh enserio? No se me ocurre otro lugar para dormir esta noche que no sea en la cárcel, cariño

—Arkham. No olvides que nosotros vamos a Arkham

—Mierda, es verdad

Los dos nuevamente volvieron a callarse.

¿Ahora que iban a hacer? ¿Iban a dormir en el auto? ¿Volverían esa noche a la mansión?

¿Qué demonios iban a hacer?

Pero como si la buena suerte estuviera de su lado aquella noche en especial, Joker miró por fuera del auto un momento, y frenó en seco.

—¡Ah!— Harley casi chocaba al frente.

—¡¿Cómo no lo pensé antes?! — Joker salió del auto y fue corriendo, Harley, quedando más confundía, fue detrás de él.

—¡¿De qué hablas, pudín?!

—¡De esto! ¡Mira Harley! — La tomó de la cintura y la abrazó a él con su mano derecha, y con la izquierda la elevó al cielo, mostrando lo que vio —Mi pequeña reina del crimen, ¡Observad! ¡Este será nuestro castillo!

Sus ojos se volvieron galaxias al iluminarse.

Lo que Joker le estaba mostrando era la feria que había atacado años atrás, feria que, después de ese evento, fue cerrada.

—¡Este lugar me trae tan buenos recuerdos! ¡Y además es tan original! ¡Este podría ser nuestro siguiente lugar! Mi pequeña muñeca ¿Qué opinas?

Harley no tenía palabras.

Y quería sentirse igual que Arthur.

Pero no podía.

¿Por qué a pesar de que las cosas volvían a estar de maravilla no podía dejar de sentir miedo a lo desconocido? ¿Por qué sólo en su cabeza no podía estar tan confundida? ¿Por qué, a pesar de estar al lado de Arthur, no podía sentirse a su par?

¿Cuál sería el siguiente paso? ¿Sería el último que darían? ¿El último que ella daría?

—Es el castillo más hermoso que he visto en mi vida

...

"I started a joke

Which started the whole world crying

But I didn't see

That the joke was on me

I started to cry

Which started the whole world laughing

Oh, if I'd only seen

That the joke was on me

I looked at the skies

Running my hands over my eyes

And I fell out of bed

Hurting my head from things that I'd said

'Till I finally died

Which started the whole world living

Oh, if I'd only seen that the joke was on me

I looked up at the skies

Running my hands

Over my eyes

And I fell out of bed

Hurting my head from things that I'd said

'Till I finally died

Which started the whole world living

Oh if I'd only seen that the joke was on me

Oh, no! That the joke was on me

Oh!..."

Bee Gees – "I Started a Joke"

Fin de la segunda parte.