23

No había sido una noche excepcional, pero dentro de sí mismo, esperaba que así fuera.

Que fuera una noche tranquila para todos. Gotham merecía tener una maldita noche tranquila desde hacía más de 11 años.

No hubo presencia de crímenes, más que a locales pequeños, y eso fue en el transcurso del día. Tampoco la presencia de cierto maníaco con traje rojo molestó aquella velada, de hecho, no apareció por ningún motivo.

Parecía ser que al fin Ciudad Gotham dormiría de forma tranquila.

Excepto para alguien.

Una pequeña brisa que pronto se convertiría en lluvia se dejaba caer en la ciudad gótica, entre sus calles, una familia se dirigía a su hogar.

—Cariño, deberíamos de darnos prisa— La madre de la familia habló preocupada —Esta por llover y no tenemos paraguas

—Calma mi cielo, llegaremos pronto, aguarda un poco

—¡Papá! ¡Tengo frío!— La pequeña niña de la familia se abrazó a su madre, la cual se estaba congelando. Suficiente para hacer entrar en razón al padre.

—¡Estoy seguro que estamos por llegar! Un par de manzanas más y—

El clic de un arma siendo recargada detuvo a la familia de tres. Un ladrón salió de un callejón, apuntándoles con su armas.

—El dinero, ahora— No había amabilidad en él, ni siquiera la familia tenía la oportunidad de negociar por sus vidas. El padre estiró un brazo hacía las dos mujeres más importantes de su vida, en un intento de protegerlas.

—Tranquilo amigo, te daré lo que quieras— Sacó de sus bolsillos su cartera, sacando todo el dinero dentro de esta, esperando que fuera suficiente para salvar sus vidas. Entregó el dinero al ladrón.

Arrebatándole el delgado fajo de billetes, el ladrón no estaba satisfecho.

—¡¿Esto es todo?! ¡Es una mierda!

—¡Por favor! ¡Es todo lo que tenemos! ¡No tenemos más!— El padre poco a poco empezó a ponerse entre el asaltante y su pequeña familia —¡Por favor! ¡No nos hagan daño!

El ladrón apuntó a la familia, rabioso por perder su tiempo con ellos.

La familia estaba a punto de aceptar su destino, excepto la niña. La pequeña observó entre las sombras una figura emerger, creyó que era un monstruo, y tal vez lo era, pero sólo para quienes hacían el mal.

Todo había sido tan rápido, sólo vieron al ladrón ser desarmado, como intentó pelear inútilmente contra la figura tenebrosa, y como esta logró derribarlo.

La familia, quedándose conmovidos, vieron al ladrón caer inconsciente al suelo, y como huyó el vigilante con rapidez.

Antes de que el ladrón recobrara el conocimiento, la familia corrió del lugar antes de que se presentara otra desgracia más.

Ninguno hizo ningún comentario al respecto hasta que llegaron a su cálido hogar. La pequeña sólo corrió hasta la ventana, mirando la ciudad a través de esta.

—¡Dios mío! ¡¿Qué habrá sido eso?!

—No lo sé cariño... Todo pasó en un segundo... ¡No tengo idea qué pasó o quién fue!

—¡Fue Batman!— Gritó la niña emocionada, los padres la observaron confundidos, pero al final, ella tenía razón.

Las gotas empezaban a caer con más fuerza.

Como se sospechaba, la pequeña brisa se volvió una lluvia. Después de vigilar aquella noche, bajo el manto de estrellas, la oscuridad y las luces de la ciudad, se dirigió a cierto sitio en específico.

Batman llegó a ese lugar.

Cada vez que lo visitaba, tenía que tomar todo el coraje y la valentía del mundo, si no lo hacía, podía desmoronarse y caer a pedazos.

Llegó a ese callejón maligno, intentó no paralizarse, pero fue inevitable. Como aquella noche maldita. Apenas lo rememoraba, podía escuchar los disturbios. Su piel se erizó bajo el traje. Su respiración se cortó. Y volvió a concebir eso que aprisionaba sus sentidos, esa horrible impresión que tenía al recordar aquella noche fatal.

No.

No ahora. Tenía que honrar la memoria de sus padres.

Volviendo a dominar el ataque de pánico, con sumo cuidado, sacó dos rosas de su traje, dos rosas blancas.

Las dejó cuidadosamente en el suelo, en donde podía recordar dónde se desplomaron sus padres.

Recordó cuando se había exiliado por voluntad propia del mundo, cuando estaba en aquellos países donde sólo la calma y la disciplina existían. Uno de sus momentos de meditación, cuando lo hacía al borde de un acantilado lleno de neblina, acompañado del frío y la soledad, había hecho un escenario imaginario.

Un escenario donde al volver a Ciudad Gotham, por azares del destino, habían dado con el asesino de sus progenitores. En ese escenario imaginario, Bruce caminaría entre los pasillos de la sombría cárcel hasta llegar a la celda donde él se encontraba. Curiosamente, no podía observar su rostro real, ni siquiera una cara imaginaria, sólo veía al mismo hombre con la misma ropa y con esa máscara de payaso dentro de la celda.

Y sólo tendría una pregunta.

Una maldita pregunta.

"¿Por qué hiciste eso?"

Era lo único que quería saber, ¿Por qué? ¿Por qué se había atrevido a matarlos? ¿Por qué no le simpatizaban? ¿Por qué era alguien de escasos recursos? ¿Por las declaraciones que su padre había dicho semanas antes?

No importaba la respuesta, sólo quería saber el porqué.

Sin embargo, la verdadera razón se la llevó a su tumba, y nunca iba a saber la verdad.

Apretó su puño.

Jim le proporcionó la carta donde decía sus razones por las cuales decidió quitarse la vida, más nunca explicó la razón de su peor crimen.

Esto dejaba a Bruce más inconformado que resignado. No podía encontrar la calma, la paz que necesitaba su alma, su corazón y su mente.

Pero, ¿De verdad necesitaba saber por qué?

Tal vez Bruce lo necesitaba, pero en ese momento, en ese triste momento, sólo quería recordar a sus padres por lo que fueron para él.

Y recordar porque tenía puesto ese traje aquella noche, y el significado de su símbolo.

Después de honrar la memoria de sus padres como debió de hacerlo, recordando los momentos más felices de sus vida junto a ellos, Batman elevó su cabeza y corrió hacía las calles de nuevo.

Puede que fuera una noche tranquila, pero sabía que en las noches tranquilas eran cuando las cosas empeorarían de un momento a otro.

...

Una mala noche, eso fue lo que ella pasó.

Los malos pensamientos la estaban arrinconando de nuevo. No quería estar a solas son ellos, pues cada vez que llegaban esos pensamientos, sólo la hacían sentirse en el fondo de un abismo. Como caer en el fondo del mar.

Y sólo conocía una forma de flotar hasta llegar de vuelta a la superficie. O al menos tener esa sensación.

Dentro de sus sueños convirtiéndose en pesadillas, había sentido la necesidad de volver a tomar las pastillas. Sí, sabía que eso era algo malo y muy peligroso, pero realmente quería esas pastillas para sentirse bien de vuelta.

Sin embargo, temía ser descubierta y castigada por eso.

Sus ojos se abrieron, que no podía más estar encerrada con su propia mente. Al despertar poco a poco, notó que el entorno donde había quedado dormida era diferente. No estaba en sofá del salón, estaba en la habitación, acostada en la cama. Incorporándose, parpadeaba hasta que su vista estuviera clara.

Sentado y muy cerca de ella, Arthur la esperaba.

—¿Art?— Despertó confundida, ¿En qué momento fue que apareció en la cama junto a ella?

—Parece que alguien se divirtió mucho anoche— Acariciaba su cuerpo por encima de las suaves sábanas blancas y de vez en cuando, besando su brazo, haciéndola regresar a la realidad poco a poco.

—Oh sí, una noche muy divertida, por cierto— Contestó con la ironía que pudo expresar. Más triste que enojada podía sentirse en ese momento.

—No te preocupes, limpié el desastre que hiciste, traviesa, y la verdad es que te veías muy incómoda durmiendo en el sofá, así que te traje a descansar aquí

Harley no dijo alguna palabra, sólo agachó su mirada.

"¿Por qué? ¿Por qué me haces sentir como una... Idiota?"

Sollozó frente Arthur, aunque en un vago intento, trató de reprimirse apenas salieron las lágrimas.

Arthur notó eso, la culpa cayó sobre sus hombros. La tomó suavemente de su cabeza y le plantó un beso en su frente.

—Lo lamento muñeca, lamento haber arruinado lo que hiciste por mi

Harley cerró sus labios antes de dar una respuesta sin pensarla. Ni siquiera quería responder su disculpa, no sabía si quería perdonarlo o no.

De verdad que le había puesto su corazón y su alma a esa fiesta sorpresa.

¿Por qué la hacía sentirse como si estuviera en una montaña rusa? ¿Por qué primero la hacía sentirse en el cielo, alegre, segura y aceptada, y después la dejaba caer al suelo? Como en ese momento, ¿Por qué la hacía sentirse confundida, vulnerable y melancólica?

"Eres un tonto"

Pensó al cerrar sus ojos, limpió las lágrimas restantes y dejó entrar oxígeno a su nariz.

Arthur quería escuchar algo de Harley, algo, lo que fuera, pero aún tenía su boca sellada. Sacudió su cabeza, intentando pensar en algo suficiente para volver a tener su atención sobre él.

Recordó algo importante, no le había contado la mala noche.

—¿Sabes algo Harley? Te debo otra disculpa, y debo admitir que tenías la razón

—¿La razón? — Harley elevó sus ojos hacía Arthur, quién estaba perpleja, pero debía de aprovecharlo, ¿Cuándo Arthur le iba a dar la razón?—¿Por qué Sr. J?

—Debí haber desconfiado de Grant como lo hiciste tu

En ese momento, Harley dejó su orgullo y su vacío a un lado, ahora centrándose en lo que Arthur quería decirle.

—¿Qué ocurrió?

—... Me apuñaló por la espalda, o eso intentó. Ni siquiera lo intentó el mismo, maldito cobarde

—¿Te apuñaló por la...? ¿En sentido literal o figurativo?— Harley se incorporó hacía él, más agobiada.

—Faltaba poco para que fuera literal. Grant mandó a dos de sus guardias para asesinarme, y lo hizo para cobrar la recompensa por mi captura, ¿Puedes creerlo?

Harley quedó de piedra.

—... Maldito hijo de perra... ¡Pero! ¿Tu estas bien?

—Sí, no te preocupes muñeca, alguien me ayudó a salir con vida de ahí. Pero eso son detalles innecesarios, lo que quiero ahora es esto Harley: Quiero encontrar a Grant y hacerle pagar por lo que hizo

A este punto, Harley sonrió. Sí, tal vez las cosas entre ambos como pareja estaban tornándose complicadas, pero cuando se trataba del trabajo, la locura y la diversión, los dos olvidaban sus diferencias y ponían manos a la obra.

—No tiene ni idea con quién se metió ese hijo de puta

...

Horas más tarde, Joker se encontraba en la Feria abandonada que era su escondite, frente a algunos de sus seguidores, junto a su Arlequín.

Enterrando como un cuerpo a un lado de la carretera, hizo con sus sentimientos de la noche anterior, perdonándolo internamente. Esta vez, los sentimientos eran diferentes. Ella siempre lo miraba con amor y ternura, pero esta vez había un tercer sentimiento involucrado, que predominaba incluso más que el amor. Lo miraba con admiración.

—Estoy seguro que todos conocen a Brando Grant, o al menos la mayoría, ¿No es así?

Todos los seguidores contestaron de forma positiva.

—Les diré lo que está pasando: Ese cretino gordo mafioso me traicionó. Intentó verme la cara de idiota y trató de matarme. No, mi error, lo siento, lo corregiré: No intentó matarme, cobardemente mandó a dos de sus hombres a que lo intentarán. Como podrán observar, fueron tan inútiles que ni siquiera me dieron un tiro

Todos escuchaban atentamente a su líder. Era tanta su fidelidad al Joker, que, en vez de parecer una organización criminal, parecía una secta.

—¿Saben que vamos a hacer? Esta noche iremos al lugar de Grant. Aunque les sorprenda, alguien dentro de ahí me está haciendo un favor en decirme cada uno de los movimientos de Grant. Lo atraparemos cuando esté distraído, cuando no se lo espere... Y cuando ocurra eso, le daré su remate...

Todos estuvieron de acuerdo con él. Siempre estaban de acuerdo con él.

Así que todos, en esa sala pequeña, mirando un pequeño teléfono color rojo, esperaban la llamada que les indicara que debían de prepararse. Los hombres de Joker estaban desesperados, Harley no paraba de mover su pie nerviosamente y la cajetilla de Joker estaba a dos cigarrillos de quedarse vacía.

Una, dos, tres, cuatro, cinco horas o tal vez seis estuvieron alrededor de ese teléfono, de vez en cuando uno de ellos revisaba si estaba conectado el teléfono, sólo por si acaso.

Y de repente, el teléfono hizo "ring".

Joker lo atendió al segundo, todos quedaron a la expectativa.

—¿Sí?... ¿Dónde?... Que idiota. Ok, mantelo distraído

Colgó.

Dirigió su mirada a todos, con una sonrisa excepcional.

—Andando

...

De pie, con una venda por encima de su hombro, pero debajo de su chaqueta oscura, actuando ahora como el guardaespaldas de Grant, el Mensajero pensaba si dejar de lado la fiel lealtad a la que sirvió a su jefe por años era una buena idea, y si todo salía mal, ¿Qué repercusiones tendría contra él?

De tan sólo pensarlas, se dio cuenta que había sido una muy mala idea salvar al Joker.

Y otra cosa que también en el fondo quería que ocurriera era que el Sr. Grant se tomara en serio la amenaza y desapareciera de Gotham por un tiempo, sin embargo, después de los primeros sustos, Grant fue a dormir y al día siguiente lo llamó, lo acensó como uno de sus nuevos guardaespaldas personales y bebió whiskey en su escritorio.

¿Por qué demonios estaba tan tranquilo? ¡Debía de preocuparse!

—Hoy voy a ir al club que está a dos cuadras de aquí, dicen que las putas de ahí son las mejores de toda Gotham. Realmente necesito un maldito respiro

El Mensajero frunció su ceño.

—¿Es enserio?

—¿Qué cosa muchacho?— Preguntaba Grant mientras bebía de su Whiskey a las rocas.

—¿Se preocupa más por una ida al prostíbulo que su propia seguridad?

—Para eso te tengo a ti, ¿O crees que el puesto te queda grande?

—No... No lo digo por eso... Lo digo por lo que ocurrió anoche...

—¡Ah! ¿Le tienes miedo al Joker? ¿Ese es tu problema?

—¿Qué? ¿Usted no le teme?

Una ruidosa carcajada se escuchó por el lujoso despacho —¡¿Qué puede hacerme ese payaso escuálido contra mí?!

—Creí que le temía—

—¡Bah! ¿Quién puede sentir miedo? Tengo a mis guardias protegiéndome, y las mejores armas me las guardo para mí, ¡Venga! ¿Qué puede hacerme ese ridículo imbécil idiota?

—Puede intentar matarlo— Esperaba el Mensajero que con esa afirmación su jefe pusiera los pies en la tierra. No fue así.

—¿Matarme? ¿El? Nunca dejaría que un cabrón que usa maquillaje y se vista ridículo me toque, y tampoco tú lo dejarías, por cierto

—No... Creo que no...

El Mensajero quería advertirle a su jefe, pero por obvias razones no dijo lo que su pensamiento le decía.

"No debería de subestimarlo"

Pasó una hora, Grant hacía su trabajo como si nada, fumando como si no hubiera hecho algo malo. El Mensajero esperaba el momento.

Grant era un mafioso muy respetado y temido en Ciudad Gotham.

¿Su problema? Era un mafioso muy confiado de su suerte en la vida, creyendo que nada le iba a ocurrir.

Eso se reflejaba en los pocos guardias que tenía alrededor y dentro de su edificio.

Tres de ellos cuidaban la puerta principal, al cual se les acercaba una joven con lentes oscuros, gabardina negra y cabello oscuro.

—¡Buenas tardes! O noches más bien. Disculpen, ¿Dónde queda la 5ta avenida?

—No lo sé, piérdete— El guardia le respondió a la joven mujer.

—Ay, qué modales, ¿Tu mamá te enseñó a tratar así a las mujeres?

—Lárgate

La mujer chasqueó los dedos y apuntó al guardia con sus dedos.

—No, apuesto a que fue tu papá. Te enseñaré qué pasa cuando tratas como porquería a una mujer— La mujer sacó de su gabardina una pistola y disparó a la frente. Los otros dos guardias iban a responder contra la mujer, pero otros dos balazos los alcanzaron antes de siquiera tocarla.

—Bien, lo más difícil ya quedó terminado— Quitándose la peluca y los lentes, Harley acomodó sus coletas, miró a la oscuridad y silbó a lo lejos.

...

—¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!— Grant no paraba de reír al hablar por teléfono —¡¿Qué te parece si hacemos estos negocios?! ¡¿Eh?! ¡Ya sabes cómo!

Grant estaba demasiado concentrado en su llamada que no escuchó el escándalo fuera de su despacho.

El Mensajero lo escuchó bien, y no hizo nada por advertirle a Grant.

La puerta se abría lentamente, el Mensajero fingió sacar su arma y apuntar a los intrusos, pero estos apuntaron primero. Bajo la guardia, pero por el mismo, no por su jefe.

Grant ni siquiera se daba cuenta.

—¡¿Qué les parece reunirnos este viernes?! ¡¿Eh?! ¡Vamos al club que les he dicho! ¡Ahí tienen a las mejores putas de la ciudad!

—Yo creo que no podrás ese día...— Una voz desconocida escucharon sus oídos, Grant se dio la vuelta para encontrarse con el Joker, Harley Quinn y varios payasos con armas.

—Joker...— Grant quedó sin aliento al verlo, colgó el teléfono —...Que... ¿Qué haces aquí? Quiero decir, me da gusto...

—No creo que tendrás tanto gusto después de este encuentro, y respondiendo tu pregunta, estábamos de paseo todos, disfrutando la tarde. Pasamos cerca de aquí, y le dije a Harley que si hacíamos una visita a mi socio leal

Enfatizó la última palabra, cargando su voz con ironía y sarcasmo.

—Bueno, que bueno que vienes a visitarnos, ¿Quieres ginebra, ron o whis—

—Nada, será rápido Grant. Muy rápido para ti

—Ah... Bueno, ¡Eres bienvenido!— Levantó las manos en un fingido entusiasmo. Grant miró de reojo al Mensajero. Se arrepintió muy tarde de no haberle hecho caso.

—Oye Brando— Puso su atención al payaso de vuelta —Eres una basura

—¿De qué hablas?

—¿Recuerdas cuando me dijiste que no debía de traicionarte, y yo dije lo mismo? Nunca debes de intentar traicionar a un demente

—¡Por favor! ¡¿Crees que podría hacerte eso?! ¡Sólo un loco se atrevería a traicionarte!
—Te paso los datos de Arkham si quieres internarte, tú mismo lo has dicho

—De verdad, no se de lo que hablas Joker—

—No te preocupes si no lo entiendes Brando, o más bien, si tienes Alzheimer. Anoche, cuando nos despedimos e insististe tanto en que tus dos guardias me cuidaran la retaguardia, aunque te pedí que no lo hicieras. ¿No es mucha casualidad cuando estoy fuera de tu edificio que tus hombres mataran a los míos y que estos trataran de matarme a mí?

—... ¿Mis hombres hicieron eso? ¡Que hijos de perra! Voy a encargarme de ellos

—¿No te enteraste? Están muertos. De hecho, herí a este muchacho, ¿No te lo dijo?

—Oh...— Miró al Mensajero, realmente estaba atrapado y no podía hacer nada—Bueno, me encargaré de...

—Me pregunto porque intentaron matarme cuando tus ordenes fueron otras...

—...¡Tal vez sea lo del anuncio! ¡Ese anuncio de la policía! Tal vez se les hizo fácil atacarte, todos en Gotham saben cuánto vales, mis hombres habían mencionado cuantos millones son, ¡Debí adivinarlo!

—Tal vez tengas razón... De no ser porque realmente insististe mucho. Se que fuiste tú

—¡¿Yo?! ¡Te equivocas Joker!

—Mataron a dos de mis hombres Grant, dos de ellos están muertos por tu culpa...Lo sabías, sabías cuánto vale mi desordenada cabeza, y además de eso, te querías quedar con mí muñeca

—¡¿Estas loco?! Yo— Miró de reojo al Mensajero, no iba a meter las manos por él, porque era un asunto que el mismo provocó —Respeto que sea tu mujer, nunca lo intentaría, yo—

—Me preguntaste por ella, que en donde estaba, tu plan era asesinarme y quedarte con mi muñeca, ¿Crees que las Arlequines cambian de amo, así como así?

Grant miró de reojo a la Arlequín, ella sólo sonrió, una sonrisa maniática, como si recién hubiera ingresado al manicomio y no iba a salir de ahí nunca. Observó a los payasos, no había amabilidad en sus caras, y al momento de ver al Joker...

Era como ver al mismo demonio.

—Ok... Me atrapaste, fui yo Joker...

Joker preparó su arma, cargándola y apuntándolo.

—No Joker, lo lamento... ¡Si me perdonas la vida, te doy la mitad de mi negocio! Todo lo que quieras, dinero, armas, poder... ¿Eso quieres no?

Joker no hablaba. Sólo tenía ese mirada oscura. No lo iba a convencer fácilmente. De hecho, no iba a lograrlo.

—O te daré todo lo que tú quieras, ¡Inmunidad ante la policía! ¡Puedo darte eso! ¡Conozco a alguien en la comandancia! ¡Puede hacerlo!...

Se acercó lentamente hacía Grant, no le quitaba el arma de encima.

—...¡Te daré todo lo que tu quieras! Pídemelo y lo haré. ¡Perdóname! ¡No sabía lo que hacía! ¡Perdón por intentar matarte! ¡Por lo de tu mujer! ¡Perdón!...

Joker se acercó a él, aún apuntándolo.

—Lo sé, se que cometí un error, ¡Un terrible error! ¡Pero!...— Las piernas le flaquearon, apocadamente y terminó arrodillándose, rogando por su vida.

—¡Arriba, cobarde traidor!

—¡Por favor Joker! ¡No sabía lo que hacía!— Le faltaba poco a Grant para besarle los pies a Joker, este sólo seguía apuntándole a su nuca —¡Por favor! ¡Por favor Joker! ¡No me mates! ¡No me mates! ¡Te lo ruego, no me mates!

Grant pedía por su vida, llorando.

—Ok... Te voy No voy a matarte Grant, no voy a hacerlo— Dejó de apuntarle, dándole la espalda. Grant sintió que su alma regresaba a su cuerpo.

—¡Oh gracias! ¡Gracias Joker! ¡Gracias!

—¡Harley!

—¿Sí, Sr. J?

—Juega con este pedazo de mierda

Harley, obedientemente, sacó su navaja y dio brincos hasta llegar con Grant.

—¡No! ¡No! ¡No! ¡No!

Agachándose, miró fijamente los ojos llenos de terror de Grant.

—¿Has visto a una conejita enojada antes?

Nunca debió de decirle "Bunny" en voz alta frente a Joker.

Y antes de que Grant diera su respuesta, Harley dio un saltó y a la vez cortó su garganta.

Con su maquillaje arruinado por la sangre que cayó en su cara, sonrió al ver a Grant sufriendo, llevándose una mano a su cuello y cayendo al suelo.

Joker sacó un cigarrillo, mientras fumaba, miraba como la sangre salía de la rebanada del cuello.

—¿Sabes Brando? No era cierto, estaba bromeando. Suerte en la resurrección.

Y con su garganta herida, sin poder volver a rogar por su vida, Joker descargó todas sus balas contra la cabeza de Grant.

No pudo evitar carcajear un poco. Giró hacía Harley.

—Lo hiciste muy bien, mi muñeca, lo hiciste muy bien— Joker felicitó a Harley, abrazándola a él, dando un par de vueltas por el sitio. Ella se dejó consentir —Vámonos— Los dos estuvieron por salir cuando alguien los detuvo.

—Joker— Uno de sus seguidores habló —¿Qué haremos con el muchacho?

Joker volteó hacía atrás.

Era cierto, el Mensajero seguía vivo.

El quedó de piedra, sin embargo, esperaba su destino.

Levantando una ceja, iba a encargarse de ese asunto —Mensajero...— Joker se acercó a él.

—¿Sí, Sr. Joker?

—¿Tienes buena vista, cierto?

—Sí, sí la tengo

—¿Puedes ver que ahora estás desempleado?

Mensajero dio una mirada al cadáver de Grant a su lado.

—Lo puedo ver

—¿Sabes que ya no tienes protección de Grant?

La Arlequín de la sala no pudo evitar paralizarse. Apretó su mandíbula, no quería ser ella la razón por la cual el Mensajero terminaría sin vida.

—Lo sé...

—Bien, eres muy listo Mensajero, bastante listo, ahora, tienes dos opciones— Joker en ese momento recargó su pistola y apuntó a la cabeza de Mensajero, este sólo cerró sus ojos y apretó sus dientes —La primera: Podría darte un tiro en la cabeza y matarte. La segunda: Contratarte

—¿Contratarme? — Abrió ligeramente los ojos, con muchísima confusión.

—¿No me escuchas?

—Sí, lo hago

—Bien, contratarte, podría hacer eso, pero bajo mis condiciones. Uno: No me intentes joder, o tus sesos van a ser espagueti como los de ese cabrón. Dos: ¿Sabes porque quiero que estés conmigo? Eres listo Mensajero, muy listo, pero te lo voy a advertir, no te pases de listo, ya sabes a lo que me refiero...

Harley desvió su mirada e intentó no tragar saliva.

—Lo entiendo.

—Bien, bienvenido al clan, payaso

—Gracias

—Chicos, trátenlo bien, fue alguien leal incluso antes de que empezara a servirme, me advirtió que algo malo iba a ocurrir

Harley giró su cabeza, sorprendida. Así que el fue el que evitó que Joker muriera. Quiso sonreír, pero sabía que, si lo hacía, no le perdonarían la vida al pobre Mensajero.

—¡Muchas felicidades!— Los hombres de Joker se acercaron a él, dándole palmadas en su espalda—¿Qué vas a elegir? ¿Maquillaje o máscara?

—Eh... Máscara, la máscara está bien...

Había salido excelente ese día para todos.

Y todo, todo parecía haber ido sobre ruedas para ellos.

A excepción que no contaban con algo, que había más de una banda criminal sediento de poder.

Las semanas después del asesinato de Grant se volvieron una total y completa migraña, absolutamente para todos en Ciudad Gotham.

Y más para la hampa del Joker.

En Carnival, Joker miraba la televisión fijamente, sentado en una silla frente a esta.

Harley por mientras, comía algunos chocolates en el sofá, mientras escuchaba las noticias.

—...La actividad criminal ha incrementado al menos diez veces desde el asesinato del líder mafioso Brand Grant. Se sospecha que fue una banda rival quién provocó el asesinato, más específicos, el Clan de Payasos del Joker, esto por las señales violentas del cuerpo de Grant y una sonrisa de sangre. Actualmente, hay una nueva guerra por el puesto de quién sería el siguiente líder de la mafia en Gotham...

—Malditos mafiosos, todos son unos desgraciados ingratos— No dejaba de mirar el televisor, Harley sólo lo observaba. Podía ver cómo su pierna se movía arriba abajo y al hacer esto como todo su cuerpo se sacudía.

Su cara lo decía todo.

—¿Qué carajos se creen? No es mi culpa que yo sea el que tenga más poder, y si no les parece, que se jodan. Hijos de perra

Harley no decía nada al respecto, sabía que Arthur estaba furioso, y cuando estaba furioso, era mejor no molestarlo.

—... Se desconocen las razones por las cuales posiblemente él Joker haya cometido este horrendo crimen, pero es probable que lo haya hecho por su sentido de la anarquía y el caos, lo ha hecho entre los justos de Gotham por más de 10 años, ahora lo hace entre los pecadores...

—No había tenido tantas ganas de meterle un balazo a un presentador de la tv desde esa vez que me invitaron al Show de Murray. Ese idiota hijo de puta me va a quitar el trabajo de comediante

Harley no pudo evitar mirarlo y reírse un poco, intentaba ignorar las palabras altisonantes.

—Pudín— Dejando la caja de chocolates de lado, se sentó en el sofá —Incluso cuando estás hecho fiera dices los mejores chistes que he escuchado en mi vida

—Cariño, por favor, guárdate tus comentarios. No estoy de humor y no quiero soltar algo contra ti, ¿Lo entiendes muñeca, o lo tengo de explicar?

La sonrisa de la cara de Harley se borró, estaba por comer una trufa de chocolate, pero decidió tirarla a su suerte.

—Oye pudín, tranquilo amorcito, creo que podremos salir de esta, ¿Lo olvidas? ¡Siempre salimos con la nuest—

—Harley, por matar al idiota de Grant resulta que gané más enemigos, amigos de Grant, si supieran que Grant tarde o temprano iba a joderlos a todos. Incluso jodidos enemigos de Grant que querían jodérselo a él ahora me quieren joder a mi ¿Cual es su puto problema?

Harley parpadeó al escucharlo.

No quiso hacer más comentarios al respecto, aunque sentía la necesidad de arreglar los problemas que no eran suyos.

Otro rato en silencio, Harley terminó la caja de chocolates. Joker seguía mirando la televisión y las noticias.

Si no tenía que lidiar con la policía, era con el murciélago, y ahora no eran ellos dos, también eran todas las bandas criminales.

—Oh, vaya mierda— Se llevó una mano a su cabeza cuando se destelló ante ese hecho —No tenemos muchas armas, no tenemos dinero para conseguir armas, y no hay tantos hombres como antes, ¿Qué carajos voy a hacer?

Harley, quién ahora estaba masticando chicle, volteó confundida. Ahora sí iba a calmar esa desesperación en Joker.

—Ok, escucha pastelito, tienes que relajarte— Se acercó a él y lo tomó de los hombros, acariciándolos para tranquilizarlo— Estas muy alterado y eso no será algo bueno para ti, escucha esto, podemos—

—Harley por favor, no molestes

Siendo interrumpida, Harley quedó con la boca abierta.

—Hey ¿Acaso tu no me dijiste que fuera un poco más paciente? — Con un tono de voz agudo, pero a la vez angelical, Harley volvió a intentarlo, ahora jugando con sus mechones verdes—Me pides esas cosas y al final resultan ¿No puedes hacer lo mismo, pastelito?

—No me digas que hacer

—¿Qué?

—Que no me digas que hacer

Harley, atónita, dejó de tocar a Joker. Aún tenía la necesidad de ser comprensible con él, pero no como al principio.

—Oye Art, yo sé que estam—

—Art, Artie, Arthur, no me llames por ese nombre, ¿Quieres?

Abrió sus ojos y frunció el ceño.

¿Qué demonios le pasaba? Hacía unos días todo está bien, ¿Por qué ahora está así?

"Todo es culpa de ese idiota de Grant, si no hubiera hecho eso, mi pudín estaría feliz. No, es culpa de la policía idiota, si no hubieran publicado ese cartel, estaríamos mi Joker y yo felices

¡Ya sé cómo hacerlo feliz de vuelta!"

—Sr. J, sé que estamos pasando por dificultades, pero escucha, podemos intentar robar de nuevo el banco, ¿No crees? Quizá ya resurtieron los billetes, ¡Quizá ahora sea más divertido!

—La última vez que seguimos uno de tus planes muchos de mis hombres murieron

Ok, ahora si era muy pesado, esto empezó a irritar a Harley

—Oh, ¿Vas a tener que reclamarme eso cada vez que puedas? — Dejó escapar un suspiro pesado.

—Mmhh— Asintió Joker mientras fumaba un poco más —Ahora por favor, ve a jugar con tu juguete, ve a maquillarte o a jugar a la bailarina, no quiero tener que lidiar con tus berrinches

Harley, dando pasos hacia atrás, quiso hacerle caso a Joker.

Pero esto apenas iniciaba.

—¿Por qué de repente quieres arremeter contra mí? ¿Crees que no sé por lo que estamos pasando? ¡Te estoy dando opciones para poder—

—Harley, muñeca, no estoy siendo malo contigo, sólo te recuerdo porque no eres buena en esto

Harley sintió que su corazón se rompía, pero lo tomó primero antes de que se desmoronara por completo.

—... Ah... ¿Crees que no soy buena en esto? Sabes que si no hubieran llamado los malditos del banco a la policía pudimos robarnos todo, ¡Mira! ¡Estamos aquí! ¡Vivos! No estamos en Ark—

—Por favor Harley, te pusiste a llorar porque mataste a un policía

Esto le pegó al orgullo de Harley.

Ahora la irritada era ella. Y se lo iba a dar a conocer.

Iba a regresarle el golpe.

—Ok, dices que no soy buena, ¿Y qué tal todas las veces que he salvado tu trasero de Batman?

El payaso giró su cara hacia la Arlequín pasmado, boquiabierto, confundido y disgustado.

—¿Qué acabas de decir?

Haciendo la voz más bufona, Harley inició con su espectaculo.

—Oh claro, yo soy una tonta porque no puede hacer nada bien, me arrepiento de haber matado a alguien que no se lo merecía, una buena para nada—

Joker se levantó de la silla.

—Oye, yo no te he dicho eso—

—¡Pero de repente, me convierto la reina de tu desastroso corazón cuando me las arreglo para que el traumado que se disfraza de rata con alas no te lleve de vuelta al manicomio!— Puso una mano cerca de su boca y haciendo su voz con más martirios fingidos —Ay, sería una lástima que la siguiente vez que pase eso su muñeca no le dé la gana salvarlo de Arkham porque va a recordar todas las veces que su Joker le dijo que era una inútil—

Joker puso su mano encima de la boca de Harley, callándola, respirando muy profundamente.

—Harley, si no cierras esa linda boquita, voy a decirte cosas muy feas y no quiero ser un imbécil contigo esta noche, ¿Entiendes, muñeca?

Miró sus ojos verdes.

No había amabilidad ni amor en estos, o tal vez sí, pero se encontraba mezclado con resentimiento.

Sintiendo su poder sobre ella, ella sólo asintió, muy apenada.

—Bien muñeca... — Soltando su boca y voz, sonrió hacia ella, tomándola del mentón suavemente —Ahora, deja que el Sr. J haga lo que sabe hacer, y si te necesito te llamaré, ¿Ok?

"...Si te necesito te llamaré... ¿En serio? ¿Vas a dejarme fuera de nuevo?"

—Ok...

—Ve a jugar muñeca, ve a jugar con tus juguetes, disfruta tu noche, es sólo tuya, ¿Lo harías por mí?

—Ok...— Decepcionada, Harley le dio la espalda y lo dejó a solas.

Intentaba no sentirse mal, pero era inevitable. No, no había nadie más ahí, pero se sentía humillada. Sentía aversión hacia ella misma, ¿Por qué la hacía sentirse en una montaña rusa?

Disconforme, se detuvo a medio pasillo. Limpió una pequeña lágrima que salió de su ojo.

—¡No seas una debilucha Harley! ¿Quieres demostrarle a pudín que está equivocado? ¿Eso quieres? ¿Sí? ¡Bien! ¡Voy a ir a demostrarle a pudín que soy demasiado buena! ¡Se va a arrepentir de lo que ha dicho!

En su sala, Joker, fumando una vez más, intentaba asimilar todo lo que ocurría. Sólo había pasado media hora, y no podía pensar en algo.

Se levantó de la silla, no podía aguantar más ahí. Pero al cruzar a uno de las habitaciones, notó algo que lo desconcertó: El vestido que usaba Harley en ese momento estaba en el suelo, con una nota sobre la pila de ropa. Creyendo que era una forma original de decirle que quería diversión, Joker leyó la nota.

"Pudín:

Dijiste que disfrutara la noche porque era mía

Y eso es lo que voy a hacer

¡No me esperes amorcito!

Atte.: HQ"

Perturbado, sus ojos se enfocaron en un baúl donde Harley solía guardar cosas y ropa para ella, se asomó y notó que estaba vacío.

Sus oídos le dijeron que debía de estar alerta, que debía de escuchar el ruido de una motocicleta. Rápidamente fue a la ventana, y lo único que alcanzó a percibir sus ojos fue la moto del Mensajero y las coletas de Harley moviéndose en el viento, antes de desaparecer por completo.

—¡¿Cómo te atreves a hacerme algo así en un momento...?! ¡Mierda!

Cómo si no fuera suficiente para él, Joker se alejó de la ventana y a paso apresurado, se dirigió a la sala donde solían reunirse sus hombres. Al llegar los vio a todos muy relajados, jugando a las cartas, como si no les importara la inminente crisis que se aproximaba.

Todos se dieron cuenta que Joker estaba vuelto un demonio monstruoso, así que se levantaron al instante. Ni se atrevieron a pedir perdón, ni a hablar, no quería una bala dentro de su cuerpo.

—Escuchen todos, quiero que sigan al Mensajero, se acaba de ir con algo importante, síganlo y tráiganlo conmigo personalmente ¡AHORA!

Sin embargo, todos quedaron quietos ante la petición de Joker.

—¡¿Son sordos o que les pasa?! ¡¿No pueden seguir una jodida orden?!
—Sr. Joker...— Uno de ellos se quitó la máscara —¿De qué habla? Yo estoy aquí— Era el Mensajero con una expresión de confusión y miedo

—Joker, él ha estado jugando póker con nosotros todo este tiempo— Otro de los hombres habló.

—¿He hecho algo malo?

Joker quedó más atónito que el Mensajero. Si él estaba ahí, ¿Entonces porque...?

—Oh... En ese caso... Creo que se han robado tu motocicleta

—¡¿QUÉ?!

A los segundos, el Mensajero se encontraba donde había estacionado su motocicleta.

—¡No! ¡MIERDA! ¡No! — Se llevaba las manos a su cabello, con ganas de arrancárselo —¡Mi moto! ¡Mi moto!

Joker permanecía a su lado, disfrutando en el fondo sufría.

—Por favor, es sólo una motocicleta

—¡No! ¡No era una motocicleta cualquiera! Era una Harley... Una Harley Davidson

"Vaya, tienes una pequeña obsesión con las Harleys, imbécil"

Pensó Joker para sus adentros, pero esta vez le tuvo compasión al Mensajero.

No, mejor no, mejor siguió gozando el sufrimiento del Mensajero.

Pero no podía parar de preguntarse a dónde demonios se fue Harley.

...

Aquella noche, la suerte estaba de su lado.

Sus primeros robos fueron un éxito, lo había intentado en departamentos lujosos o en casas de buen barrio.

Por supuesto que se había robado buenos motines de ahí, pero ella quería demostrar que era más que eso, era más que un reloj de 3 mil dólares o un anillo de 5 mil dólares.

Además, sabía que las necesidades de Joker y su equipo eran altas en esos momentos de crisis, así que, ¿Por qué no ir tras el pez gordo?

Con esa idea, Harley, arriba de la motocicleta que había robado, con su primer traje de Arlequín y mirando a través de unos binoculares, se encontraba a escasos metros de la Mansión Wayne.

—¿Crees que no soy buena, pudín? ¡Te voy a demostrar que no siempre tienes la razón!

...

"What you do to me is indescribable,
Got me sparkling just like an emerald.
Set my soul on fire, make me wild,
Like the deep blue sea.

No other boy ever made me feel beautiful,
When I'm in your arms, feels like I have it all,
Is it your tattoos or golden grill,
That makes me feel this way?

Got me spinning like a ballerina,
Feeling gangsta every time I see ya,
You're the king and, baby, I'm the queen of
Disaster, disaster

You got me spinning like a ballerina,
You're the bad boy that I always dreamed of,
You're the king and, baby, I'm the queen of
Disaster, disaster

Got mascara thick, I get emotional
You know I was more than just a party girl.
Isn't hard to see what's goin' on,
I'm so far gone (mmm, so far gone)

When I saw your face it was incredible,
Painted on my soul, it was indelible.
We celebrate our twisted fate,
We're the broken ones

Got me spinning like a ballerina,
Feeling gangsta every time I see ya,
You're the king and, baby, I'm the queen of
Disaster, disaster.

You got me spinning like a ballerina,
You're the bad boy that I always dreamed of,
You're the king and, baby, I'm the queen of
Disaster, disaster..."

Lana del Rey - "Queen of disaster"