-Mark Evans.

Nelly sintió un leve tirón en el estomago, y de un momento a otro, el paisaje que había delante de sus ojos cambio.

Se encontró en el rellano de una casa, de aspecto corriente. Estuvo un buen rato mirando a su alrededor, sin saber bien que hacer. Escucho un ruido que le hizo darse la vuelta. Sintió como su corazón se encogía. Delante de ella se encontraba un niño pequeño, de unos dos o tres años, que se parecía mucho a su antiguo capitán. Tardo solo unos instantes en comprender que si las palabras de Ignotus eran ciertas, estaba viendo realmente a Mark Evans de pequeño. No pudo evitar derramar algunas lagrimas al ver su aspecto. Llevaba ropa que le quedaba muy grande y que estaba sucia y rota. El niño caminaba por el pasillo de la casa lentamente, sujetándose el brazo izquierdo, el cual sangraba. De pronto, una señora con un ligero parecido al pequeño, apareció por una puerta mientras sostenía un jarrón no muy grande. Observo con asco al castaño, quien no se había dado cuenta de su presencia, hasta que dejo caer le jarrón sobre el. Sin poder moverse, Nelly contemplo horrorizada como el niño gritaba de dolor al sentir como la porcelana se clavaba en su piel al romperse. La mujer empezó a gritarle mientras le daba un par de patadas en el estomago, culpándolo de haber roto el jarrón. Después agarro al pequeño, lo subió al piso de arriba y lo tiro dentro de una habitación, gritándole que al mínimo ruido que hiciera, seria peor. Después de castigarle sin cenar, la mujer volvió al piso de abajo. Sin saber como, Nelly se encontró dentro de la habitación del pequeño, la cual no contaba con mas mueble que un armario ruinoso, un escritorio destrozado, una silla vieja y una cama con aspecto de ser muy incomoda que tan solo tenia una sabana raída. El pequeño llamo su atención cuando empezó a arrastrarse hasta la cama, colocándose boca arriba, con los trozos del jarrón aun en su espalda. Sangrando y llorando, el niño aguanto el dolor como pudo, ahogando sus sollozos contra la delgada almohada, hasta que finalmente se durmió. Cuando se hizo de noche, la puerta de la habitación se abrió, dejando pasar a una Aquilina Schiller de unos doce años. Sutilmente, despertó al pequeño y le explico que trataría de curarlo. Lentamente, le quito la camiseta, dejando ver claros signos de desnutrición y alguna cicatriz. Con mucho cuidado, le quito los pedazos de jarrón de su espalda, le limpio las heridas y lo vendo. Cuando termino, le dio a su hermano un pequeño bocadillo, el cual comió rápidamente. Tras asegurarse de que el niño dormía, limpio toda evidencia de que ella había estado allí y salio de la habitación. Nelly volvió a sentir el tirón en su estomago. Lo ultimo que escucho antes de volver a la realidad, fue un sollozo del pequeño Mark.

En cuanto se despertó, no pudo evitar que las nauseas le hicieran vomitar. Sintió que Silvia y Celia la sujetaban y la llevaba a la caravana. En cuanto la ayudaron a sentarse, se quedo dormida.

Despertó varias horas mas tarde, sintiéndose realmente enferma. Comprobó que ya erá de noche y salio afuera sin que nadie se diera cuenta. Recordó sin poder evitarlo, todo lo que había visto en ese recuerdo, preguntándose si era real, o solo era un intento de Ignotus para que el equipo abandonara su cruzada. Hizo lo único que podía hacer en esa situación.

Lloro.

Al día siguiente, Nelly decidió contarle todo al equipo, por mas que le doliera revivirlo. Mientras ellos se mostraban indignados y buscaban a la entrenadora, la cual había desaparecido misteriosamente, la castaña recordó aquello que no había sido capaz de contar. Sin saber como, ella pudo sentir todo lo que el niño sentía. Dolor, al ser golpeado por su propia madre, incomprensión, por que no sabia la razón para que su progenitora no le quisiera, y sobre todo culpa. Era increíble como un niño tan pequeño podía sentir culpa por el simple hecho de haber nacido. También sintió rabia, por no poder defenderse. Los únicos sentimientos positivos fueron los que tuvo con su hermana. Se sintió protegido, tranquilo y querido. Nelly sintió asco por la mujer mayor. Tratar así a un niño era inhumano, mas aun si este era tu hijo. Escucho las exclamaciones del equipo, la entrenadora había regresado.

Las preguntas no se hicieron esperar, todos estaban dolidos por el sufrimiento de su capitán.

-Vale, responderé a todo, pero de uno en uno.-Dijo Aquilina abrumada por la cantidad de preguntas.

-¿La mujer era su madre?-Pregunto Jude rápidamente.

-Por mas que me duela,si. Su nombre es Sharon.

-¿Por que no hizo nada?-Pregunto Celia.

-Hice lo único que podía hacer en esos momentos.

-Pudo intentar pararla antes de que pegara.-Replico Silvia.

-Chicos, escucharme atentamente.-Pidió Aquilina- Yo tenia doce años. A mi nunca me pego, aunque tampoco era una buena madre conmigo, por lo que no comprendía porque a el si le pegaba. Pero aun así, sabia que si me interponía, nos pegaría a ambos y no podría ayudarlo. Nelly,-Dijo mirando a la castaña- si lo que dijo Ignotus acerca de ver toda la vida de Mark es cierto, mucho me temo que veras cosas peores.

-¿P-pero por que no se lo llevo al independizarse?-Pregunto Celia

-Porque difícilmente podía mantenerme yo, mucho menos a los dos. Cuando volví a por el, se negó a recibir mi ayuda. Es demasiado orgulloso para eso y no podía llevármelo a la fuerza.

-¿Por que no hablo con la policía?- Cuestiono Erik

-Me temo que Sharon tiene demasiados contactos como para que eso fuera efectivo. Ahora, por favor, centrémonos en el presente. Debemos ir a Hokkaido a por el nuevo delantero del equipo.

-Vaya, que rápido a sustituido a Axel- Replico Kevin

-Os lo dije una vez y lo repito, el objetivo del equipo es derrotar a la Academia Alius- Tras decir eso, Aquilina se retiro, dejando al equipo pensativo.

No muy lejos de allí, Mark Evans completaba el segundo colgante que le seria entregado al Raimon. No le gustaba mucho compartir su pasado con ellos, pero sabia que era necesario. Observo de lejos como el Raimon montaba en la caravana y se iba, probablemente en busca de un nuevo jugador ahora que no contaban con Axel. Debía encontrar al peliblanco para tenerlo vigilado, no podía permitir que se metiera demasiado en sus asuntos. Si lo hacia…

Mejor no pensar en eso.