-Mark Evans

De nuevo sintió un tirón en el estomago. Cuando se recupero del ligero mareo que sintió, miro alrededor, comprobando que se encontraba en nuevo en el rellano del otro recuerdo. Tras quedarse quieta durante unos instantes, se adentro en la casa con paso lento, pero decidido. Escucho unos ruidos que provenían del patio trasero que tenia la vivienda. Al salir, vio de nuevo a un Mark mas pequeño que el que conocía, pero esta vez parecía mas mayor que en el anterior recuerdo, debía tener alrededor de cinco años, aunque era difícil saberlo, por que el niño tenia ropa demasiado grande para el, que ademas era muy vieja y estaba rota por varios sitios, dejando al descubierto parte de la espalda, donde se podían ver varias cicatrices viejas y unas pocas algo recientes. Tras recuperarse del shock por ver al niño en ese estado, Nelly observo alrededor. El jardín estaba libre de malas hierbas y tenia varios arbustos bien podados. En definitiva, estaba bien cuidado y era bastante bonito, pero ella no se fijo en eso mas de lo necesario. Se acerco al niño, sabiendo que este no podría verla. Se enfado aun mas al ver que estaba arrancando las malas hiervas y se enfureció al ver que estaba enfermo. Se notaba fácilmente que tenia fiebre, temblaba constantemente y sus movimientos eran extremadamente lentos, como si el mero hecho de moverse, o incluso respirar fuera algo doloroso. Al acercarse un poco mas pudo comprobar el porque: Tenia un gran moratón, con un corte en el centro, justo en el costillar. La herida sangraba bastante, manchando el césped en el que caía. Pero aun así el pequeño Mark seguía trabajando, sin descansar ni un solo instante, a pesar de la mucha falta que le hacia. Nelly vio como la mujer, que según la entrenadora era su madre, salia al patio a comprobar el trabajo del niño, que empezó a temblar aun mas al sentirla acercarse. La mujer lo observo durante unos instantes, como si estuviera disfrutando del dolor y el miedo que el niño sentía, hasta que se fijo en el trozo de césped que estaba manchado por la sangre. Rápidamente, cogió al pequeño por la camiseta de forma brusca y lo tiro dentro de la casa.

-¿Te parece bonito manchar el césped, maldito inútil?-Pregunto Sharon.-¿Que pasa? ¿No vas a responder?

El niño solo podía mirarla desde el suelo, aterrado al ver a su madre furiosa, sin apenas moverse y sin atreverse a hacer ruido. Al ver la falta de reacción de su hijo, la mujer le dio una bofetada que resonó por toda la casa. Aun así, Mark no grito ni emitió ningún sonido al recibir el golpe, solo empezó a llorar sin atreverse a mirarla.

-Responde a mi pregunta.

-N-no- Dijo el niño

-¿No? ¿Y porque lo haces?

-L-lo siento…

-¡No me has respondido!-Grito Sharon, pegándole una patada en la pierna-¿Por que?

-M-mi herida s-sangra...

-Oh, pobrecito, tu herida sangra. Aun así no veo porque manchas el césped. O quizá creas que eres demasiado importante como para preocuparte por eso.

Si antes Nelly estaba enfadada, ahora estaba furiosa. No solo le obligaba a trabajar estando enfermo, herido y siendo tan pequeño, sino que encima le pegaba por una herida que probablemente ella le había causado. ¿En que pensaba esa mujer? Y encima hacia que fuera el niño el que se disculpara, cuando el no tenia ninguna culpa.

-Bien, no solo manchas el césped, sino que encima te niegas a contestarme correctamente.-Tras decir eso, Sharon comenzó a darle patadas al pobre niño, que se cubría como podía, centrándose en la herida que tenia en el costillar, provocando que el corte se hiciera aun mayor y sangrara aun mas. Cuando se canso, cogió a Mark por el cuello, subió al piso de arriba, lo tiro dentro de su habitación y lo encerró, no sin antes decirle que no comería por dos días. Una vez dentro, Nelly vio vagamente como la habitación seguía igual, pero rápidamente se concentro en el niño. Este se había arrastrado como malamente pudo hasta un pequeño cajón que tenia el armario, del cual saco un pequeño botiquín. Fue hasta la cama con el y se quito la camiseta, dejando ver mas cicatrices y una desnutrición mayor que la del anterior recuerdo. Lentamente, intentando moverse lo menos posible, el pequeño mojo un algodón con agua oxigenada y se empezó a limpiar la herida del costillar, aguantando el dolor. Cuando termino, cogió una pequeña gasa y la puso con cuidado sobre la herida, que aun sangraba ligeramente. Guardo el botiquín y volvió a la cama. Se tumbo con cuidado, aun llorando y con mucha hambre, aguantando la fiebre como podía y tapándose con la sabana, la cual no parecía dar mucho calor de todas formas, hasta que finalmente se durmió. De alguna forma, Nelly supo que la entrenadora no estaba en la ciudad y que no volvería en un par de días, con lo que el niño no podía hacer mas que rezar para que su madre estuviera de buen humor hasta que su hermana pudiera ayudarlo. Volvió a sentir un tirón en su estomago.

Nada mas volver a la realidad, fue corriendo al baño para vomitar y llorar. Cuando se calmo, regreso a su cuarto y se sentó en la cama. De nuevo, había sentido lo mismo que el niño. Dolor, tristeza, incomprensión y culpa. Esta ultima era la peor, ya que el niño parecía creer en lo que su madre decía cuando lo llamaba inútil, como si el que hiciera algo mal fuera el. Realmente odiaba a esa mujer, no merecía llamarse madre. No era capaz de comprender como alguien podía ser tan cruel con un niño tan pequeño, sobre todo porque era su hijo. No, realmente no podía comprenderlo. Sin poder evitarlo, volvió a llorar, entendiendo ahora porque el portero nunca les había hablado sobre ningún tema personal.

-¿Esta bien?

Levanto la cabeza rápidamente, abriendo los ojos y tratando de comprender lo que estaba viendo. Ahí, en su habitación, mirándola, se encontraba Mark Evans.