-N-no puedo ayudaros a derrotar a la Alius.
-¿Por que?- Pregunto la castaña, temiendo la respuesta.
El portero la miro fijamente, de nuevo con el semblante serio.
-Por que formo parte de la Academia Alius.
Por unos instantes que a Mark le parecieron eternos, Nelly no dijo nada. Solo lo miro fijamente a los ojos, como si esperara ver que ellos le dijeran que estaba mintiendo.
Pero no lo hicieron.
-¿E-eres parte de la Alius?
-S-si.
Otra vez se instalo en la habitación un silencio incomodo, hasta que la castaña hablo:
-Fuera.
-N-nelly, yo...
-He dicho que fuera-Repitió la gerente.
El joven portero agacho la cabeza, determinado a quedarse hasta que le dejara hablar. No se atrevía a mirarla a los ojos por temor a lo que pudiera encontrar.
Por otro lado, Nelly recapacitaba sobre lo que acababa de hacer al intentar echarlo, aunque por suerte el chico era demasiado cabezota como para hacerle caso. Sin embargo, teniendo en cuenta que el chico acababa de confesarle el miedo que tenia de que ella lo odiara, hablarle de esa manera no era la mejor forma de demostrarle lo contrario.
-Siento haberte hablado así. Ahora, por favor, explicate.
Esa era una de las pocas situaciones para las que Mark no estaba preparado.
-P-pues veras, poco antes del partido contra el Zeus, uno de sus miembros se acerco en uno de mis entrenamientos en la torre y me ofreció unirme, con una condición.
-¿Que condición?-Pregunto la castaña temerosa de la respuesta.
-Mi familia no podía saber nada, así que tendría que escaparme de casa.
-Podrías haberte escapado sin tener que ir con ellos.
-L-lo se, pero me ofrecieron librarme de mi madre, ¿no lo entiendes? No tendré que volver a verla nunca mas.
Nelly lo miro con pena. Gracias a los colgantes podía entender un poco mejor al castaño. La verdad es que cualquiera en su situación habría hecho lo mismo: Aceptar la primera oportunidad de librarse de esa "vida". No podía culparlo.
-Tuviste esa oportunidad cuando la entrenadora volvió a por ti.
-No es lo mismo. La Alius tiene poder, suficiente como para librarse de las influencias de mi madre, Aquilina jamas podría hacer eso.
-Mi padre si.
-¿Q-que quieres decir con eso?
-Mark, mi padre también tiene contactos, si hubieses confiado en nosotros ahora no estarías así.
-Mi hermana me lleva diez años, Nelly, cuando se fue yo acaba de cumplir ocho, ni siquiera nos conocíamos.
-¿Nos conocíamos cuando volvió a por ti?
-Eh, pues...-El portero hizo memoria- Creo que si, pero nos llevábamos mal, comprenderás que no quisiera pedirte ayuda.
-Pudiste pedirla después de que empezáramos a llevarnos bien.
El castaño trago saliva, le había atrapado fácilmente. El sabía que de haber pedido ayuda, se la habrían dado, pero era demasiado orgulloso como para hacerlo. Por desgracia, ese orgullo le había costado caro en varias ocasiones.
Por ejemplo, en ese mismo instante.
-Te dije que no me sentía orgulloso de mis decisiones y que… que me odiarías.
-Mark, no te odio. Nunca podría hacerlo.
Al principio, el joven portero no creía a su "amiga". No podía hacerlo. Pero cuando por fin se atrevió a mirarla a los ojos, no pudo ver odio en ellos. Y sin saberlo, se quito un gran peso de encima al deshacerse de una creencia que tenia desde pequeño: Nunca podría ser amado.
Por otro lado, Nelly pudo ver la expresión de alivio del castaño al darse cuenta de que decía la verdad. Aun así, ella era consciente de que Mark aun tenia arraigadas en lo mas profundo de su subconsciente todas las "enseñanzas" que su madre le había inculcado. Y debía ayudarlo a librarse de ellas.
-Mark, ¿no hay posibilidades de que abandones la Alius?
El castaño la miro fijamente, recuperando su expresión seria, antes de contestar:
-No. Lo siento, pero no puedo.
-¿No puedes o no quieres?
-No puedo.
Sin poder evitarlo, el portero comenzó a llorar en silencio, intentando que la gerente no se diera cuenta, pero no lo logro.
-Llorar no tiene nada de malo-Dijo la chica- Es una de las cosas que nos hace humanos.-Añadió mientras lo abrazaba.
Y durante quince largos minutos, se mantuvieron abrazados, dejando que el maltratado joven se desahogara libremente por una vez, sin miedo a que lo juzgaran. Sin miedo a una paliza.
Cuando se separaron, el sol comenzaba a salir por el horizonte. Al ver que era hora de marchase, Mark tomo una dura decisión.
-Lo siento Nelly- Dijo a la vez que sacaba un colgante lila de su bolsillo.- Pero es peligroso que recuerdes esto.
Antes de que la castaña pudiera reaccionar, una luz inundo la habitación, provocando que se desmayara. Mark la tumbo en la cama, la arropo y salio por la ventana, huyendo y lamentándose una vez mas por su estupidez. Acaba de incumplir varias condiciones que podían salirle caras si alguien se daba cuenta. Pero sobre todo, se odiaba a si mismo. No solo le había borrado la memoria a la joven, sino que no había tenido el valor de borrarle todo lo que debería, limitándose a eliminar la parte en la que le revelaba que pertenecía a la Alius. Había sido demasiado egoísta, pues quería que ella también recordara su primer beso, por que sentía que si solo lo recordaba el, no seria del todo cierto. Pero era precisamente por eso, que acababa de ponerse en peligro. Pero al menos, ella estaría a salvo. Si le pasara algo, no podría perdonárselo. Trato de olvidar el asunto, reflexionando si debía continuar con lo de los colgantes, o si seria mejor parar ahora que podía.
Cuando el despertador sonó, eran las ocho de la mañana. Nelly Raimon lo apago, pero en lugar de levantarse, siendo consciente de que era necesario, pues tenia que estar en el instituto (o en lo que quedaba de el) a las nueve; se quedo sentada en la cama, recordando la noche anterior. Había empezado bastante mal, teniendo que aguantar a ese idiota de Ignotus, que no tuvo mejor idea que entregarle otro colgante, el cual era peor que el anterior. Pero no pudo evitar sonreír al recordar que Mark había ido a verla, para comprobar si estaba bien. Aunque al principio había sido un poco distante, al final se había abierto un poco. Se sonrojo al recordar que el castaño le había robado su primer beso. El resto estaba bastante confuso, el afirmaba no poder unirse al Raimon por algún motivo, y de ahí saltaba a cuando lloro por alguna razón. Después de eso, recordaba haberle abrazado y… Nada. Suponiendo que debía haberse quedado dormida y que Mark la habría colocado en la cama y la habría tapado antes de irse por la ventana, (la cual seguía abierta); se levanto y se preparo para reunirse con el equipo. Pero antes, se aseguro de cerrar la ventana con el seguro.
No iba a permitir que esos dos se colaran de nuevo mientras ella no estaba.
