¡Lo prometido es deuda!Gracias a tod s l s que habéis dejado comentarios y a los nuev s suscriptores/as. Espero tener el siguiente capítulo en los próximos 15 días.
-Dejad la pelea para mas tarde. Seymour a encontrado una posible guarida de la Alius en Osaka. Nos vamos ahora mismo.
Mark se despertó con un gran dolor de cabeza. Lo primero que noto fue que estaba tirado en el suelo. Había varios balones cerca. Sujeto su cráneo con ambas manos, esforzándose por formar algún pensamiento coherente.
-¿Ignotus?-Preguntó. No, él no estaba allí. Estaba solo.
El dolor desapareció lentamente, hasta convertirse en un dolor sordo. Se puso de pie tan despacio como pudo, tratando de evitar que la agonía aumentara de nuevo. Miro a su alrededor. Le hicieron falta varios segundos para darse cuenta de donde estaba.
Correcto. Las instalaciones de la Alius en Osaka. Había estado entrenado cuando un balón le golpeo en la cabeza y se desmayó. Sacó el teléfono que la Alius le había dado para ver la hora y se dio cuenta de que el Triple C llegaría pronto. Realmente no quería lidiar con Sue y las demás chicas, por lo que se retiró a una parte de la instalación a la que no podían acceder. Dicha zona tenía dormitorios y una cafetería parecida a las de los institutos.
-Maldita sea Evans, llevo toda la mañana buscándote.-El portero se giró para ver a Janus dirigiéndose hacia él con cara de pocos amigos.-¿Donde estabas?
-No te importa.-Al ver el ceño fruncido en la cara del peliverde, añadió-Me dormí mientras entrenaba, eso es todo
-Si, claro.-Bufó Janus-¿Entonces, que es esa herida?
Mark se llevo una mano a la frente y siseo de dolor. Fue a un baño y se observo. Tenía una herida con muy mal aspecto en la frente, justo donde le había golpeado el balón la noche anterior. Rápidamente, limpio la herida y se puso una gasa.
-¿Vas a quedarte aquí todo el día?-Preguntó Janus, observando sus movimientos con desinterés.
-Probablemente salga. ¿Por que te importa?
-Sabes bien que se supone que debo cuidarte cuando Ignotus no esta cerca- Dijo el peliverde, quejándose.
-Si no hubieras perdido contra el Raimon no tendrías que hacerlo-Se burló el portero
-¿Y de quien es la culpa? A veces es difícil saber de que lado estás.
-Del mío.
Se miraron fijamente durante unos instantes. Finalmente, Janus bufó y se fue, decidiendo que no le importaba los que le pasara al castaño.
Mark se limito a verlo irse. Fue a la cafetería, que estaba provista de conservas y otros productos imperecederos, remanentes del tiempo en el que las instalaciones todavía se usaban, además de unos pocos productos que Ignotus había comprado antes de dejarlo allí hasta que el Raimon llegara a Osaka. Ambos sabían que lo harían eventualmente.
-No deberían tardar mucho-Murmuró el castaño para sí, mientras comía cereales con leche.-Se que Seymour ya ha recibido el soplo y probablemente ya se lo ha dicho a Aquilina. Estarán aquí pronto.
Efectivamente, el equipo Raimon estaba solo a unas pocas horas de su destino.
-Aparta.
-No.
-He dicho que…
-¿Que vas a hacer, Sharp? ¿Pegarme? Atrevete, venga.
Celia suspiró. Shawn y Jude habían estado discutiendo desde el anuncio de la entrenadora, todo porque se había quedado dormida en el hombro del delantero y su hermano era demasiado sobre protector. Así que estaba atrapada escuchándolos discutir como niños pequeños.
-¡Callaos los dos de una vez!-Ambos se giraron para ver a una Nelly muy enfadada. No había dormido bien y no estaba de humor.-El próximo que levante la voz tendrá que lavar la caravana todos los días durante dos semanas.¿Entendido?
-…
-…
¡¿Entendido?!
-¡Si señora!-Gritaron los dos a la vez. La gerente se limito a bufar, antes de volver a su asiento. Jude se aparto, no sin antes darle una mala mirada a Shawn, que se limitó a sacarle la lengua, antes de sacar una consola de su mochila, conectar los cascos y empezar a jugar.
Nelly se sentó en su sitio, con la cabeza revuelta. Le había costado mucho decidirse a ver los últimos colgantes que Mark le había dado, incluso cuando el le había dicho que no eran tan malos. Por suerte, no le había mentido. El primer colgante monstruo la primera vez que vio el Rey León. Lo vio comportarse como un niño normal, cantando las canciones, llorando por la muerte de Mufasa y ponerse tenso durante la pelea entre Simba y Scar. El segundo colgante, mostró la primera vez que jugo al fútbol, después de encontrar en el desván el cuaderno de su abuelo y un balón. Era bueno saber que también tenia buenos recuerdos, aunque fueran pocos.
Aun así, todavía estaba preocupada por él. Termino por quedarse dormida, despertándose solo cuando Aquilina se dirigió al equipo de nuevo.
-Vale chicos, pronto llegaremos a Osaka.-Dijo la entrenadora.-No quiero que nadie se separe del grupo sin avisar, ¿entendido?
-Si entrenadora.-Respondieron los jugadores.
-Bien, ahora Shawn, ¿podrías apagar la maldita maquina?-Gruño Aquilina en dirección del susodicho.
-Un minuto.-Respondió este, sin hacer mucho caso, hasta que Celia le quito la consola.-¡Oye!
-Gracias Celia, ahora Shawn, ¿podrías repetir lo que he dicho?
-Que no nos separemos o los alienígenas nos mataran a todos.
-… Valdrá. Pero espero mas respeto por tu parte en un futuro cercano, provocando un bufido del delantero.
-Si, señora.-Replico al ver que la entrenadora no estaba de humor. Cuando esta se sentó de nuevo se giró hacia su compañera de asiento. -Devuélvemela.
-No-Respondió Celia, con una sonrisa descarada en su rostro. Tenía la mirada fija en la consola, desplazándose por el menú del juego-¿Como se juega?
-… Si vas a jugar te haré un usuario, no quiero que estropees mi partida.
-¡Vale!-Shawn rodó los ojos ante el comportamiento de la peliazul. Aun así, no pudo reprimir una sonrisa.
El viaje terminó rápidamente y el equipo bajó de la caravana, para contemplar el parque de atracciones que se alzaba delante de ellos.
