Esta semana solo tuve un objetivo, esperar a que llegara el viernes y comprobar si era verdad lo que me dijo Shinso. una maldita semana en la que lo ignore no del todo pero si lo mantuve la margen, incluso le pedí que no me recogiera porque necesitaba estar solo y pensar unas cosas. al final él dejó de insistir el miércoles y no me escribió más y por supuesto no se acercó más.
He notado que Ochaco y kacchan efectivamente si se miran cuando creen que nadie los están viendo, y se hacen señales con los ojos o la cabeza muy sutiles.
Por lo que cuando llegó el viernes, y pasaron las últimas horas rápidamente me subí a la azotea que conectaba el gimnasio con el edificio B, donde había un espacio reducido, como un callejón escondido entre algunas cajas.
Me quedé ahí esperando, y note que todos salieron y empezó el entrenamiento de los del equipo de fútbol, y las porristas. así durante 2 horas estuve esperando a corroborar lo que me habían dicho.
—¿ese nerd de mierda te ha dicho algo de mi?— escucho la voz de kacchan.
—no, no ha dicho nada de ti— él sonríe y luego se acerca a ella y la besa
Algo dentro de mi, se apago.
No se si es el hecho de que él chico del cual estuve enamorado tanto tiempo ahora se esté besando con mi amiga.
O la que decía ser mi mejor amiga, ahora se esté besando con él chico que yo algún día ame.
No lo se
—mejor— y efectivamente sucedió— agggg si extrañaba poseerte mujer, ¡joder! ¿por que coño tuviste que irte en las vacaciones?, si no te hubiera llevado y te hubiera hecho mía en algún hotel.
—ahhh katsuki...— y se besaban con pasión— si así me gusta... ahhh
Sin duda alguna, he dejado de hablar con Shinso por que no le creía esto, quisiera que me doliera más pero, ha sido más fácil de lo que parecía.
Baje con tranquilidad las escaleras, y cuando llegue al primer piso salí del instituto y camine con paciencia hasta mi casa
—¿te llevo guapo?—
No... dios mio no...
Volteo a verlo y cuando me di cuenta ya estaba montado en su coche.
—ten, aquí tienes pañuelos— dice abriendo un cajón de la parte delantera— sécate esas lagrimas— y maneja a algún lugar lejos, se que no me está llevando a casa y yo no puedo evitar seguir llorando, no se porque. ni se que me esta doliendo exactamente pero no paro de llorar.
—tenías razón, pero... aun así Ochaco no ha sido mala amiga, quizás me animo para que yo entendiera que Bakugo nunca seria para mi, supongo que nunca imaginó que él fuera a golpearme, y ahora no sabe como decirme que terminó de novia con él por no hacerme daño— saco mis propias conclusiones— ¿es mi culpa sabes? yo le pedí que hablara con kacchan para que lo conociera y así decirme todo y cuando...— paraba para poder llorar— cuando yo pudiera acercarme a él no decir ninguna estupidez y hablar siempre de cosas que él le gustaran
—pufff si hubieras entrado de frente quizás el rechazo hubiera sido más controlado— miro por la ventana, y veo que vamos a un descampado en las afueras de la ciudad donde solo hay tierra y pasto.
Salimos del coche y él se recostó un momento en capo del MerCi, yo lo mire y sin poder evitarlo salte a sus brazos y empecé a llorar
—he sido tan... idiota...
—lo siento, no me correspondía decirte esto Midoriya...— él me abrazó y me consoló con un sentimiento que me estremecía todo el cuerpo— pero quiero que sepas todas las partes de lo que sucedió y porqué sucedieron así. y ella no tuvo la culpa de la reacción violenta de ese patán, pero si debió hablar contigo. así como tu lo hiciste con ella porque imagino que ustedes se contaban todo. ella no debió alimentar más tu enamoramiento. y como tu mejor amiga debió decirlo todo y que Bakugo no sentía nada por ti.
Había una forma en la que Shinso hablaba que lograba hacerme sentir mejor, como si lo más malo del mundo en sus labios fueran la cosa más diminuta del mundo.
—yo... lamento haberte dejado de lado toda esta semana
—no, como te digo no me correspondía a mi decirte esto pero quería que vieras la realidad como en verdad es, porque en alguna parte de tu hermoso corazón seguías teniendo una pequeña esperanza, que podría avivarse con cualquier tontería, quiero que seas fuerte, valiente y que no bajes ni quites la mirada, porque amar... amar no es malo y mucho menos tu amor Midoriya— empecé a sentir cosquillas por sus palabras, ¿de verdad él está diciendo esto? — y yo sabía que hoy estarías esperando lo que hiciera falta para comprobar lo que te dije, y tuve tiempo para ir a casa, comer bañarme, cambiarme y venir a recogerte.
—Shinso...— escondí mi rostro en su pecho y me inunde de ese olor a mora que ahora me olía delicioso— gracias...
y ahí nos quedamos abrazados. como si alguien nos estuviera viendo a lo lejos.
Creo que me estoy enamorando.
Continuara
