El frío llego rápido y con ello ya estábamos en diciembre, mi relación con Hitoshi es sólida y llena de cosas románticas y momentos muy íntimos nuestros.
Quería regalarle a mi novio algo lindo de navidad. no es por alardear pero a mi me encanta esta época del año, me gusta muchos las luces y el ambiente mágico que se crea.
Así que cuando saliéramos a vacaciones, no volvemos hasta e de enero que empezamos la recta final en el instituto. por suerte todo lo llevo al día y en los exámenes me ha ido bien.
Y se que a mi chico también, hablamos muy poco de estudio y me alegro que ambos tengamos claro todo referente a ese tema.
volviendo al tema principal, un regalo para él.
—hoy salimos a vacaciones y hemos pensado — mi compañera momo se puso de pie y empezó a hablar— que como es el último año y más de la mitad de aquí vienen permanentemente con nosotros. tanto que siento que somos una familia así que propongo esta noche cenar en algún restaurante. ¿se apuntan?
Pongo cuidado a lo que están organizando, ¿una cena grupal? que genial.
aparentemente todos van a ir.
—podemos cenar en el restaurante los gemelos— y mi sonrisa se borra al instante, en ese restaurante la comida es demasiado cara, perfectamente podía tirarme gran parte de los ahorros de mi madre en una cena.
la idea de Ochaco parece que les gusto a todos, se me había olvidado que este es un instituto de niños ricos y que un plan de comer pizza hasta reventar es demasiado salvaje para ellos.
—pues quedamos ahí a las 19:30, así poder entrar, llamare para reservar en un instante, ¿cuántos van a ir?— pregunta de nuevo Ochaco y yo no tengo remedio qué no subir la mano.
—¿no vienes Midoriya?— me dice lida
—lo cierto es que me encantaría pero, ese restaurante en especial, puede abrir un hueco en el ahorro— y como quiero regalarle algo a mi novio de navidad, y no quiero que mi madre gaste más de su dinero. pues me niego a ir.
—ah... no importa yo te invito, pero vente— mi amigo me sonríe
—no podría lida, en serio mejor no voy, ya si eso quedamos otro día en algún lugar donde pueda permitirme no dejarme todos mis ahorros en una sola cena— desiste y así termina ese día.
Que desilucion. quizás sea la última cena que tenga con él grupo, con mis compañeros.
No puedo evitar sentirme desanimado, no soy pobre pero mi madre está pagando sola la hipoteca de la casa y ahorrando lo que más puede para pagar la universidad en caso de que no me concedan la beca.
Y este año por mi culpa gasto dinero de más en lo de las vacaciones, y aunque al final le devolvieron todo el dinero que utilizo, no puedo evitar pensar en que ella sacrificó parte de sus ahorros para que yo estuviera feliz.
No puedo permitirme esta cena, solo eso. y ahora el empleo está muy duro y mi madre a su edad no debería de estar trabajando, si no descansando. pero ya que a mi me gusta estudiar y me concedieron la beca aquí. ella va mejor. y si es así puedo hacerlo. no quiero ser una carga para mi gordi.
Haré que ella se sienta muy orgullosa de mi.
Agg cada que pienso en esto me siento un poco mal. por lo que cuando acaban las clases, camino desanimado por el pasillo.
—Izuku, te estoy llamando. heee ¿por que estas ahora triste?— le miro y lo abrazo con todo mi corazón— ¿hey que pasa conejito?— sonrió negando ya que me dejó ese mote desde lo de halloween
—nada, solo me he puesto nostálgico— me mira dudando de mis palabras, pero por una vez decide dejarlo pasar, salimos del instituto y fuimos hasta su coche.
—mis compañeros de clase harán una cena esta noche, por ser el ultimo día antes de salir a vacaciones— me cuenta y yo muerdo mis labios.
—ah que bien, los míos también— miro por la ventana para evitar su mirada
—¿y vas a ir?
—si claro, todos irán— le veo con una sonrisa, espero que no se note mucho mi mentira.
—bien, pues paso a recogerte, te dejo donde sea que tengas que ir y ya luego voy yo con mi grupo— él mira hacia adelante poniendo cuidado a la calle
—Hitoshi cariño, no es necesario
—Izuku, te llevaré y sabes que lo haré. no me des largas— esto me pasa por mentiroso. pero conociéndolo seguro me paga la cena y las cosas no son así.
ya bastante frustrado me siento de que él pague todas nuestras citas, en cuanto se dio cuenta de que yo no tenía una estabilidad económica.
—bueno, pues debo estar a las 19 en el restaurante gemelos— si llego antes, podré evitar a los demás. y podré volver a mi casa en buseta o algo parecido.
—oh mira qué coincidencia, parece cosa del destino— dice sonriéndome de una forma un poco escalofriante— los de mi clase van al restaurante el trébol, que está justo al lado de ese, así cuando terminemos de cenar podemos volver juntos.
A veces el universo era bien cruel conmigo.
Pues tendré que hacer una jugarreta, y si sale bien él no se entera de mi mentira.
ooooooooooooooooooooo
Todo salió mal, Hitoshi resulto que también se codea con el dueño del restaurante de los gemelos. por lo que no solo no me cobraron la cena, si no que me metieron en la mesa de mi grupo incluso cuando no había reserva para mi. así que ahora me sentía increíblemente incómodo.
—necesito un novio como él tuyo Izuku— momo me mira y luego de forma coqueta me dice— lo traes loquito, solo su presencia fue suficiente para que te trataran como un rey—.que envidia de la buena me das amigo— me sonrojo por sus palabras, no quiero que se vea de esa manera pero si, ha sido así.
—no veo nada especial en vuestra relación la verdad, se nota que dependes de él al 100%, te aprovechas de su estatus para colarte en cenas donde se supone no ibas a estar. imagino que contento lo debes de tener ¿no?— que no me hablara con Ochaco en mucho tiempo, no significa que estas sean las primeras palabras que deba dirigirme.
—uraraka...— dice sorprendida momo por sus crueles palabras, es más el ambiente en la mesa se puso espeso.
Con rabia golpee la mesa y me retire.
A la mierda la cena, a la mierda todo el mundo. ¿quién se cree que es para humillarme?, ¿acaso pensó que yo iba a seguir sentado en esa mesa después de lo que dijo?
Quiero ir a casa, por lo que no me corto un momento para tomar un taxi e irme de ese lugar ya mismo.
Tengo tanta rabia que se me escapan las lágrimas de la indignación, apenas me doy cuenta que ella lo tenía todo calculado. por eso dijo de venir a este restaurante, porque desde él principio sabía que yo no podría. pero no contaba con que mi novio fuera a imponer su voluntad.
—Hitoshi...— susurro su nombre, él no tiene la culpa. es más estoy seguro que pillo mi mentira en el vuelo. y solo quería hacerme feliz— soy tan estúpido...— susurro llorando en silencio y viendo con amargura el paisaje.
Esa tonta a logrado amargarme la noche. se salió con la suya.
Mi teléfono suena y veo que es lida quién me está llamando, contesto normal
—Izuku, ¿donde estas? — pregunta cuando contestó
—me he ido a casa, no quiero estar sentado en la misma mesa en donde esta Ochaco, está claro que no me aguanta y no me apetece pasar un rato desagradable.
—joder, ¿por que te has ido?, aquí estamos momo y mineta fuera buscándote, queremos ir a un lugar contigo a comer solo los cuatro y tú te has ido
—¿que ha pasado?— escucho de fondo la voz de mi novio, oh no.
—uraraka ha hecho un comentario muy fuerte en la mesa, e Izuku se levantó furioso y se fue a casa— escucho como mineta le explica lo sucedido.
—¿estas hablando con él?
—no le digas— mi corazón se aceleró,
—pasa ese teléfono joder— y siento su voz cerca— Izuku ¿donde estas?
—Hitoshi... no te preocupes estoy yendo a casa en un taxi.
—pon al teléfono al conductor— y sin saber que hacer, simplemente le paso el teléfono al pobre hombre.
—diga— habla el taxista — ya mismo señor— y cuando vuelve mi teléfono ya se había colgado la llamada— él joven Shinso dice que lo deje en el abismo.
—¡¿QUE? PERO ¿SE HA VUELTO LOCO?!— si los gemelos me parecía un suicidio al ahorro, definitivamente el abismo hacia justicia hacia donde se iba tu dinero. era el restaurante más prestigioso de la ciudad— ¡JODER HITOSHI!— gruño y lo empiezo a llamar. pero no contesta —¡ARGGG!
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Me bajo a regañadientes del taxi — ¡NO LE PIENSO PAGAR UN CARAJO!— grito indignado al conductor por no hacerme caso en revocar la orden de Hitoshi.
—no se preocupe señor, trabajó para él joven Shinso, no vemos— y se va
¿Que?
¿Como?
¿Cuando?
Tengo miedo...
¿Que clase de persona es mi novio? soy un estúpido, no le he preguntado las empresas del que es dueño, ¿pero su poder llega hasta empresa de taxistas?
Joder...
¿Acaso mi novio es un rey?
Miro el restaurante, es gigantesco y parece que está sacado de un cuento de hadas.
veo su coche acercarse, y de ellos se baja lida, momo, mineta y kyoka, que raro
¿Qué es esto?
—¡deku!— momo corre hacia mi y me abraza— joder que mal educada ha sido uraraka, no se porque hizo ese comentario, lo siento
—no, tu no tienes la culpa— me siento extraño— gracias por estar aquí chicos— me acerco y los abrazo, luego veo a kyoka y ella se sonroja
—no quería compartir la mesa con ella, no me gusto lo que te dijo y en cuanto salí vi que ellos se iban a buscarte y me han dejado venir, pero se que no somos muy amigos. si quieres me voy— sonrió y le doy un abrazo.
—me gustaría ser tu amigo— me alejo de ella y miró a Hitoshi, que estaba hablando con el joven que se llevaría su coche y le daba un numero para cuando nos fuéramos a ir.
Me mira cuando termina de hablar y sin pensarlo viene rápidamente hacia mi para besarme.
—no te vuelvas a ir Izuku, prefiero pasar una noche cenando contigo antes que cualquier otra cosa— mi corazón empieza a latir muy rápido.
—Hitoshi...— y le abrazo, las lágrimas me vuelven a salir— gracias por hacerme feliz, nunca me dejes...
—jamás mi conejito
Cuando estuvimos listos entramos, y cuando vieron entrar a Hitoshi nos dieron la mejor mesa que era iluminada por la luz artificial de una piscina. y todo fue hermoso. la cena fue maravillosa, éramos los justos y me sentí feliz, incluso vi a Hitoshi sonreír por algunas barbaridades que soltaba mineta de sus conquistas.
y cuando llegó la carta de la cuenta, mi novio alzó la mano y dijo claramente
—ustedes han demostrado ser unos buenos amigos, con el hombre que creo yo más he querido en mi vida, merecen un trato muy especial. esta la invito yo. y en nada esta mi chófer personal fuera para llevaros a cada uno a casa. gracias por estar aquí y que pasen unas felices fiestas— dice y alza su copa.
Mi ojos se aguaron por sus palabras, mis amigas se sonrojaron por lo varonil y guapo que se vio diciendo todo eso.
¿como puedo igualar algo como esto con un regalo de navidad?
y ha dicho que me quiere... que mariposas siento por todo mi cuerpo.
Me despedí de todos y los vi montarse en una limusina violeta que llamaba la atención a leguas.
Luego el coche de mi novio llego y nos montamos para ir hasta mi casa.
—Izuku, voy a estar fuera de la ciudad hasta que vuelvan a iniciar las clases— siento la inquietud invadirme, no lo veré en las fiestas.
Qué desilusión
—bueno, pues esta bien— no sé qué más decirle, quiero preguntarle un montón de cosas pero no quiero que sienta que yo soy un ancla para su vida, ni mucho menos para su trabajo
—tengo que ponerme al frente de todo en estas vacaciones, lo siento imagino que estabas haciendo planes para estar conmigo en navidad y al final del año, pero la verdad tengo que estar en un montón de reuniones fuera del país...— siento mi corazón oprimirse, pero como puedo sonrió
—espero que hablemos por teléfono, aunque sea para saber que estás bien.
—bueno, ¿queréis venir conmigo?— abro mis ojos con sorpresa— tu y tu madre, vamos al extranjero hasta el 5 de enero. que volvemos. pero solo si tu quieres.
—no Hitoshi... no me pidas eso, ve y haz tu trabajo, ya nos veremos cuando regreses— veo como frunce un poco el ceño por mi negativa— ¿cuando te vas?
—bueno, mañana a primera hora, hay que resolver muchas cosas— para en un semáforo y me mira— entonces pasa esta noche conmigo...
—por supuesto que sí...— tomó su mano un instante y entrelazo nuestros dedos.
En el transcurso del viaje a su piso, llamo a mi madre y le dijo que me quedaré esta noche con Hitoshi.
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Hitoshi había colocado música suave de fondo. sirvió un par de copas de vino y bailamos en su sala abrazados, sabiendo que nos íbamos a extrañar un montón.
—te quiero Izuku— confesó mirándome fijamente y acariciando mis mejillas con inmensa ternura
—yo también te quiero, tanto que me da miedo
—¿miedo de que mi conejito?
—de que me dejes... te has vuelto en algo vital para mi, estoy muy adictivo a tus besos, a tus caricias, a todo de ti y pensar en que por cualquier tontería pueda perder eso. me perturba la verdad— suelto una lagrima.
—pues yo tengo ese mismo miedo, pondré todo de mi para que no suceda, espero que tu pongas todo de ti— sus pulgares limpian un par de lágrimas que se me salieron
—no te fallare
—yo tampoco...
Y entre besos nos desnudamos, y volvió a hacerme el amor de una forma mágica y especial. sus manos tocaban todo lo que podían, besaba cada parte de mi cuerpo
Hitoshi se estremecía con mis caricias.
Yo temblaba cuando su boca succionaba mi cuerpo, estábamos desbordados por todo lo que sentíamos.
—ahh... Izuku...— besaba mi cuello moviéndose con más fuerza, mientras yo lo sentía salir y entrar de mi cuerpo.
En esta posición me tiene a su merced, estoy boca abajo y él encima de mí. tengo una almohada alzando mis caderas, y al mismo tiempo toco el cielo con las manos por el placer tan intenso que siento.
—más... más... — gemía escondiendo el rostro en mi antebrazo.
Y él aumentó la velocidad empezando a gemir en cada arremetida que me daba, yo también gemía sintiendo la cumbre de mi placer explotar en la realidad. y a pesar de haber terminado, Hitoshi no salió de mi cuerpo, seguía besándome el cuello y susurrándome cuánto me quería.
Yo también lo quiero.
Soy tan feliz.
Continuara
