CAPÍTULO 1
El extraño al que observo detrás de las cortinas, no lo es por completo, llevo dos años conociéndolo, se podría decir que somos amigos, aunque en realidad, quiero que seamos algo más, el problema que tengo es que no sé cómo llamar la atención a los chicos, suelo ser demasiado invisible.
Miro el número que anoté hace unas semanas, no he tenido el valor de hacer la llamada, además, no sé los costos, tengo lo necesario para sobrevivir y salir adelante con la universidad, no puedo darme el lujo de pagar clases de seducción, aunque, sí he estado tentada a invertir en eso, al fin y al cabo, puede que me sirva para relaciones futuras.
El reloj marca las ocho de la noche, ¿en dónde estará? Ya debió de haber llegado, miro ansiosa por la ventana, no hay luz en su piso, está todo a oscuras, coloco bien las cortinas, no me quedaré a esperarlo, no puede ser que me la viva pegada a una ventana, parezco una acosadora, pero en verdad no puedo dejar de mirarlo, sobre todo cuando no trae camisa, tiene un cuerpo bien trabajado.
Un maullido me sobre salta, mi pequeño gato exige mi atención, lo encontré herido y solo en la calle que decidí adoptarlo, es de color negro con unos ojos de color azul intenso, me recuerda mucho a mi vecino sexy, con su cabello negro que en el sol refleja un tono azulado, sus trajes siempre hechos a medida y muy bien arreglado, y lo que lo hace más atractivo, son esas gafas que usa, no sé si lo hace adrede, pero de que se le ve condenadamente bien, se le ve muy bien.
–¿Tú que dices Spi? ¿Qué debo de hacer? –cargo a mi minino, su ronroneo me gusta, le coloqué un pequeño listón rosa con un cascabel alrededor de su cuello–
Abro la puerta que da al balcón, Spi sale corriendo hasta su arenero, ahora entiendo por qué clamaba mi atención, dejo entreabierta la puerta para que regrese cuando quiera y me pongo manos a la obra, necesito terminar la tarea, hoy no tuve tiempo en el trabajo para poder adelantar, me duelen los pies, no tengo ánimos, pero todo lo que hago es por mi futuro.
Realizar una investigación acerca de las guerras que se están suscitando en los países tercermundistas, no entiendo el porqué de catalogarlos como tal, si en lugar de hacer categorías se propusieran auxiliar a los países que los necesiten, no se tendría que lidiar con la hambruna, las guerras, los asesinatos y todo lo que conlleva, ¿en dónde está la parte humanitaria de las personas?
Es casi media noche cuando termino mi investigación, me preparo lo suficiente para cualquier posible pregunta que haga el profesor, no seré muy bonita, pero al menos, en la cuestión intelectual no me puedo quejar, ojalá fuera así de sencillo el tema de los chicos, simplemente no logro entablar conversación con ninguno, me arden las mejillas, me pongo colorada, la lengua se me traba, en teoría ¡soy patética!
Voy hacia el balcón, Spi ya ha entrado, la luz en el departamento de mi vecino está encendida, ¿en qué momento llegó? Me quedo más de la cuenta en el balcón, hasta que lo veo asomarse al suyo, no tiene su camisa, únicamente viste con su pantalón, me quedo como boba mirando, la distancia entre los edificios no es mucha, él me sorprende observándolo, ¡Qué vergüenza! Entro corriendo a mi departamento, no son horas para estar fuera y también me debo de quitar ese hábito de estarle espiando.
Como cada mañana, se me hace tarde, recojo todo a mi paso, tengo el tiempo justo para llegar a la universidad, me observo en el espejo, llevo unos jeans y una blusa discreta de color gris, unos flats, mis gafas y el cabello atado en una coleta alta, frunzo un poco el ceño, aunque quiera, no me puedo ver mejor, el estómago me ruje, ya veré si me alcanza el tiempo para desayunar algo más tarde, le dejo un poco de comida y agua a Spi, me aseguro de que las ventanas estén bien cerradas, no quiero que se me escape, una vez lo compruebo, salgo corriendo, del edificio.
–Señorita Kinomoto, tenga cuidado
Sobra decir que la advertencia llega demasiado tarde, por las prisas, termino impactando contra alguien, por suerte no me caigo de sentón, unos brazos lo impiden, haciendo de este el momento más bochornoso.
–¿Te encuentras bien? –me aparto un poco y me arrepiento al hacerlo, frente a mí tengo al chico que me la paso espiando, es decir, al vecino del edificio de enfrente, trago un poco, abro la boca, pero no sale nada, ni siquiera el más mínimo de los sonidos– ¿Sakura? –bajo la mirada al piso, no puedo mantenerle la mirada–
–E…Es… Estoy b… bien –respondo tartamudeando, ¡lo que me faltaba! Hasta tartamuda me he vuelto–
–¿Otra vez tarde? –acomodo mis lentes, lo que sea con tal de no verlo a los ojos–
–Sí –respondo apenada– Adiós, Eriol.
–Espera –siento su mano en mi brazo, contengo el aliento– te puedo llevar… la universidad me queda de paso –mi cerebro parece haber ido de paseo, no reacciono– ¿Sakura? –insiste–
Asiento con demasiado entusiasmo, siento demasiada vergüenza, Eriol comienza a avanzar hacia su auto, en los dos años que se podría decir que lo conozco, sé que se dedica a la administración de unos cuantos hoteles aquí en Tokio, él, de manera cortés, me ayuda a subir al auto, su aroma inunda todo ese espacio, ¡Dios mío! ¡Apiádate de mí!
–Lamento el tiradero, no he tenido tiempo de llevar el auto a lavar –me explica mientras tira unas cajas a la parte trasera–
No le digo nada, mi cerebro sigue de paseo, no sé qué más decirle, ¿hablar del clima? ¿del tráfico? ¿de política? Nada, mi cerebro no quiere poner de su parte, me limito a ver por la ventana, es tan temprano y la gente ya está de un lado a otro, todo lo contrario a Tomoeda, llevo un año sin ir, con el trabajo y la universidad no he tenido tiempo.
–Sakura, ¿te puedo hacer una pregunta? –dejo de divagar, también evito mirarlo, simplemente dirijo mi mirada al frente–
–Si, dime –respondo en voz baja–
–Verás, en unos días tendré una reunión y bueno… muchos irán en parejas –mi corazón comienza a latir con fuerza, ¿será esta mi oportunidad? Me armo de valor y me giro un poco en el asiento para mirarlo– Me preguntaba si tú… –hace una pausa, comienzo a sonreír–
–¿Si yo qué? –lo animo a que prosiga–
–Si, podrías pasarme el número de tu amiga –la sonrisa se me desvanece poco a poco, ¿escuché bien? –
–¿Mi amiga? –repito con un nudo en la garganta–
–Sí, la chica de ojos azules, y cabello rubio.
Me siento devastada, se fijó en mi amiga a la cual ha visto en tan solo dos ocasiones, ¿así de invisible soy? Trato de recomponerme, sobre todo cuando se detiene en la entrada de la universidad.
–¿Sakura? –insiste, me gustaría negárselo, en verdad que me gustaría, pero no puedo ser así–
–Sí, yo te lo paso –respondo desanimada– ¿tienes dónde anotar?
Busco entre mis contactos el número de Akane, ni siquiera es mi amiga, tan solo trabajo con ella, es mesera en la misma cafetería que yo, se ha ofrecido en dos ocasiones a llevarme, ojalá y me hubiese negado, así esto no me estaría pasando.
Una vez que se lo paso, entro a la universidad con los ánimos por los suelos, ¿tan mal estoy? Sacudo un poco mi cabeza, necesito concentrarme en mis clases, ya tendré tiempo para autocompadecerme, con un tarro de helado y películas románticas, sí, eso es lo que haré después del trabajo.
Me dirijo al aula 301, como es costumbre, mi impuntualidad no sorprende a nadie, mis compañeros ni prestan atención a mi llegada, dejo mi mochila en un lado y tomo mi lugar, repaso lo que estoy por entregar.
–¿Te encuentras bien? –escucho la voz de Tomoyo, mi mejor amiga, cada día se ve más impresionante, su cabello perfectamente arreglado con una trenza, su ropa parece haber salido de las revistas de moda, yo soy todo lo opuesto–
–Hola, Tomy –sonrío levemente– te cuento más tarde.
Trato de evitar hablar sobre lo que ha pasado, no tengo muchos ánimos, al poco rato mi móvil comienza a vibrar, reviso el mensaje, es Akane, no creí que Eriol fuese tan rápido, doy un sonoro suspiro, tanto que todos voltean a verme, siento mis mejillas enrojecer, no suelo ser el centro de atención.
Le resto importancia a mi suspiro, el profesor niega con la cabeza con desaprobación, definitivamente, hoy no es mi día. Al finalizar la clase, el profesor me felicita por mi investigación, ya que aporté puntos que a él se le pasaron, ¿qué puedo decir? Adoro mi carrera.
–Kinomoto –llama mi atención el profesor Terada– En donde trabajo, estarán contratando presentadoras eventuales, sería una oportunidad para ti, sé que solo te gusta escribir reportajes, pero también podrías probarte como presentadora de noticias –me explica– tienes todo lo que se requiere.
–No creo ser la indicada para algo así, usted ha visto que no me sé manejar muy bien frente al público –bajo la mirada, es más interesante el suelo que mirar al profesor a la cara–
–Solo te falta confianza, la puedes ir desarrollando poco a poco, si decides tomarlo, sabes que cuentas con mi apoyo.
Le prometo que lo consideraré, no me siento preparada para un salto así de grande, además tendría que acomodarme en los horarios, no puedo perder mi trabajo de mesera, necesito el dinero para poder vivir, aunque, si me dan la beca que he solicitado, posiblemente me alivie de unos cuantos gastos.
–¿Qué te dijo el profesor? –pregunta Tomoyo a penas está junto a mí–
–Que estarán contratando en dónde él trabaja a presentadoras eventuales, dice que tengo potencial –comento como si nada–
–¡Eso sería genial! Sakura, debes de aceptar –dice con determinación– ¿Te imaginas llegar a ser una de las presentadoras de noticias más cotizadas del momento? Después podrías dar el salto a ser productora, olvídate de escribir notas para revistas o periódicos, ¡debes de pensar en grande! –ella, bien podría ser una buena psicóloga, su charla motivacional ayuda mucho, y le pone un entusiasmo que de verdad te crees cada una de sus palabras–
–Tal vez acepte –respondo poco convencida– se me hace tarde para el trabajo.
–A mí no me evades Kinomoto, me debes una explicación –se cruza de brazos, su pose de que no me dejará ir– te llevo y me cuentas todo.
Vamos juntas hasta el estacionamiento, el camino a la cafetería que trabajo es lo suficientemente largo como para contarle mi encuentro con Eriol y lo que me pidió, Tomoyo suelta una que otra palabrota, algo poco común en ella, me reprende por haberle pasado el número, y sé que tiene toda la razón.
–¡No lo puedo creer! Llevas ¿qué? ¿dos años espiándolo? Y ahora me dices que se lo dejas en bandeja de plata a la descerebrada de Akane, está como para matarte –me encojo de hombros, ya lo hice, no puedo cambiarlo– hoy te vendré a buscar, saldremos de copas.
–Tomoyo, yo no bebo y lo sabes muy bien.
–Vendré por ti y punto, no está a discusión, hoy si beberás y te divertirás –responde con determinación–
Necesito encontrar la manera de zafarme de ese plan, no me apetece ir de copas, me despido de ella, entro a la cafetería, todo está tranquilo, voy a la parte trasera a dejar mis cosas y a ponerme el uniforme, una especie de vestido café que llega por encima de mis rodillas y el mandil blanco, es una o dos tallas más grande, pero no he tenido tiempo de arreglarlo.
Me peleo con la cafetera, simplemente no podemos ser amigas, no sé cómo utilizarla por más que me han explicado mil veces, simplemente no doy una, es como si ese artefacto me odiara, porque solo conmigo no parece querer funcionar.
–Se está juntando el pedido –escucho a mi espalda– ¡apresúrate!
Le doy un golpe a la cafetera, no puede ser posible que no quiera ceder, me siento frustrada, y para rematar, me informan que Akane no llegará hoy, no sé qué es lo que hago, pero la máquina de café enloquece, quedo completamente mojada de toda clase de café.
–¿Qué has hecho? Sakura, ve a limpiarte, yo me encargo.
Miro a James con los ojos nublados por las lágrimas, él es hijo del dueño de la cafetería, sin embargo, cada que puede, se acerca a ayudarnos, es todo lo contrario al mandón de su padre o que su hermano, me siento bastante torpe.
–No, tengo que limpiar –agarro una de las franelas y las paso por mi cara, doy gracias que no salió el agua caliente–
–¡Qué ha pasado aquí! –el grito del señor Laurent me sobresalta, estoy en serios problemas–
–Es mi culpa, le dije a Sakura que puedo preparar los cafés –escucho a James, el señor Laurent nos mira a ambos–
–Debes dejar que Kinomoto haga su trabajo –gruñe– esto hará que todos los pedidos se retrasen, lo que significa que habrá personas molestas.
–Puedo hacer los pedidos sin esa máquina, no es tan complicado –ambos dirigen su atención a mí–
Les explico el plan de acción y el material que necesitaré, mientras los cafés son surtidos, servimos los bocadillos que fueron pedidos y uno extra por la demora que se está teniendo por mi culpa, para el final de la jornada, la máquina del demonio ya está reparada, la miro con odio, todo fue su culpa.
Comienzo a limpiar las mesas, solo faltan unos minutos para poder ser libre, pude sobrevivir a mi desastre, necesito encontrar la manera de hacer buenas migas con ese aparato del demonio, no quiero pasar por lo mismo, hoy me libré de un posible regaño además no tendré que cubrir las pérdidas gracias a James, pero no siempre estará para ayudarme.
–Eres un desastre Sakura, vendré más seguido para verte en acción –comenta burlón, es el único chico con el que sí puedo entablar una conversación sin parecer una tonta y aun no entiendo por qué–
–Gracias por tu ayuda, prometo compensarlo.
–No hace falta, mi padre cree que yo lo propicié todo –me guiña un ojo– aunque… me debes una.
Le lanzo la franela que he dejado de utilizar y voy a la parte de atrás a cambiarme la ropa, la meto en una bolsa para poder llevarla a lavar, al menos este día está por terminar, recojo mis cosas y voy hacia la salida, para mi desgracia, Tomoyo ya está esperándome, debí de salirme por la otra puerta.
–Es hora de irnos de copas –dice mientras hace un pequeño baile–
Esperaba con todo mi ser que se le olvidara ese tema, pero veo que no ha sucedido, aquí la tengo con la ropa más despampanante, muy bien arreglada y yo, sigo con la misma ropa que en la mañana, espero que esté bromeando con su plan de irnos de copas.
–No te preocupes, yo me encargo de tu ropa
Es como si me hubiese leído el pensamiento, no me gusta la mirada que me lanza, no me queda de otra que seguirle el juego, ¿qué podría pasar? En mis veintiún años, no he probado ni una sola gota de alcohol, tal vez sea el momento perfecto para iniciarme en eso.
Tomoyo insiste en que me cambie la ropa mientras ella conduce, lo hago mientras protesto, al menos no es complicado meterse el vestido que me trajo, antes de bajar me pasa unos zapatos de tacón, los miro con odio, no estoy acostumbrada a usar esas cosas, no son cómodos para nada.
–Hoy arrasarás con todos, ya lo verás –dice aplaudiendo– anda, que la noche es corta y las bebidas nos están esperando.
Entramos a uno de los pubs de moda, la música está a todo volumen, prácticamente hay que empujar a las personas para conseguir paso, está demasiado lleno considerando que estamos miércoles, ¿es que no tienen nada mejor que hacer? Tomoyo me arrastra hasta la barra, pide un par de martinis para ambas, le doy un sorbo, no me gusta, sabe mal, ella no me quita el ojo de encima insiste en que lo beba todo, siento que la garganta me quema.
Y con la primera copa, vino la segunda, shots de tequila, mohitos y… he perdido la cuenta, me rio como una posesa, no sabía lo bien que se podía sentir uno cuando bebe demasiado, nada importa en estos momentos, ni que soy invisible, ni que me fue pésimo en el trabajo, simplemente he desconectado de todo.
La resaca del día siguiente no es muy agradable, me duele la cabeza, siento seca la garganta, debo de ir a la universidad, y no sé cómo le haré, la luz me lastima, ¿qué fue lo que pasó ayer? Y como si no fuera suficiente, el sonido de mi móvil me parte la cabeza en dos, ¡quién puede ser a esta hora! Miro el reloj en la mesita de noche.
¡Medio día! No puedo creer que me haya quedado dormida, me levanto como un resorte de la cama, tomo el móvil que sigue sonando, la llamada es de mi hermano, no tengo tiempo de contestarle, al menos no ahora, siempre acabamos peleando, le abro la puerta del balcón a Spi, necesito un poco de aire fresco, reviso mis mensajes, hay uno que llama completamente mi atención.
Desconocido – 08:00
"La primera reunión con Xiwang está programada para hoy a las 14:00 hrs
en la plaza comercial Nichibotsu, se le recomienda ser puntual"
¿Xiwang? ¿Primera reunión? ¿Ser puntual? El sonido de un quejido me sobresalta, no es Spi, Tomoyo aparece con el cabello desordenado, tal vez ella pueda aclararme muchas cosas, no entiendo nada, ¿qué hice?
Pongo a calentar el agua para prepararme un café muy bien cargado, necesito algo para aclararme las ideas, Tomoyo no parece estar afectada, es obvio ya que ella está acostumbrada a beber y yo no.
–Tomy ¿Qué hice a noche? –la miro suplicante, luego le enseño el mensaje que he recibido–
–¿No lo recuerdas? Nos divertimos, bebimos, bailamos, y luego sacaste un número, aseguraste que aprenderías a como enamorar a los hombres, estuviste en línea un buen rato, incluso hiciste un depósito.
La escucho y no me lo creo, es como si me estuviese hablando de otra persona y no de mí, aguarden un momento, ¡hice un depósito! Reviso mi cuenta, en verdad lo he hecho, incluso reviso las llamadas que hice, ese número extraño ¡es el que anoté hace semanas! Comienzo a entrar en pánico.
–¿Por qué no me detuviste? Ahora tengo que reponer ese dinero, tal vez si hablo con quien sea que tengo la reunión me lo devuelvan y pueda hacer como que nada de esto ha sucedido… –comienzo a divagar por todo el departamento– o podría decirle que alguien más concertó esa reunión.
Un par de manos me toma de los hombros y comienza a moverme, quisiera que esto fuera tan solo una pesadilla, no puedo creer la barbaridad que he hecho.
–Respira, ya lo hiciste, ve a la reunión y escucha lo que te ofrecen… no puedes perder nada –inspiro un poco de aire, he perdido dinero y no creo recuperarlo– igual y esta experiencia sea muy buena para ti, así que mueve ese trasero, date una ducha y arréglate para ir a esa reunión, yo te prepararé algo de comer.
Tal vez Tomoyo tenga razón, de todos modos, ya lo he pagado, solo espero no estarme equivocando de nuevo, aunque el haber llamado no fue del todo un error, más bien fue un momento de euforia el cual me dio por beber, al menos no acabé con nadie en la cama.
ALOOO CERECITOS, AQUÍ TIENEN LA PRIMERA ACTUALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA. ¿CUMPLÍ SUS EXPECTATIVAS? ¿QUÉ LES HA PARECIDO?
ESPERO SUS COMENTARIOS, UN BESO Y NOS VEMOS HASTA LA SIGUIENTE ACTUALIZACIÓN.
