CAPÍTULO 2
Estoy ansiosa, Tomoyo me dejó en la plaza comercial, ni con mis súplicas de que podría ser un asesino en serie la convencí para quedarse conmigo, el mensaje no dijo un lugar en específico, por lo que voy hacia una de las bancas libres, saco de mi bolso el libro que me ha costado leer por falta de tiempo, acomodo bien mis gafas y me dispongo a leer un poco mientras espero.
Me pierdo en cada página, tanto que hasta de la reunión me olvido, he terminado un capítulo y no se me ha acercado nadie extraño, supongo que se ha cancelado, eso quiere decir que puedo pelear por mi dinero, de todos modos, nadie ha llegado y no fue mi culpa, siento un poco de alivio, aunque, también tengo un poco de curiosidad, se me hace tarde y debo de cubrir mi turno en la cafetería, guardo el libro de nuevo en mi bolso y comienzo a caminar por aquel lugar.
Es la hora de la comida para muchos, por lo que el lugar comienza a tener más gente que hace un momento, por más que lo quiera evitar, termino empujando a medio mundo para poder llegar a la salida, todos están con sus móviles, como si eso fuese más interesante que admirar los paisajes o pasar un momento agradable con personas reales.
–Kinomoto, tú eres Sakura Kinomoto.
Me detengo al escuchar mi nombre, un joven de cabello chocolate, ojos ámbar, vestido en traje que le queda como un guante, la verdad es que no sé cómo describirlo, no puedo creer que sepa mi nombre, pestañeo varias veces para descartar que sea un espejismo, pero él continúa parado frente a mí, ¿inspeccionándome?
No puedo mantenerle la mirada, mi pena puede más, bajo la mirada al piso como si algo hubiese llamado mi atención, ¡qué patética soy! Comienzo a creer que soy adoptada, mamá es extrovertida, cuando habla lo hace con fluidez y papá, pues él siempre se la pasa con sus hallazgos arqueológicos, pero cuando tiene oportunidad de hablar con las personas, también lo logra sin tartamudear o sentir pena, definitivamente, debería parecerme más a ellos, pero no es así.
–¿Me seguirás ignorando? –parece molesto, titubeo un poco, alzo la cabeza, pero no lo miro, uso la técnica de ver hacia un punto en específico y un árbol ha sido el elegido–
–Lo siento, ¿lo conozco? –al menos mi cerebro no me ha fallado, no he tartamudeado, esto de ver hacia un punto si que funciona, lo he de aplicar más a menudo–
–Soy de Xiwang, has concertado una reunión, por lo que…
Alzo la mano para evitar que continúe hablando, por un instante me obligo a mirarlo, ¿Era necesario mandar a un hombre a esta reunión? ¿Ni ebria pude decir que no puedo mantener conversaciones con los del sexo opuesto?
–La reunión fue a las dos, son casi las tres… no me interesa nada que tenga que ver con Xiwang ni con usted –no sé de dónde he sacado el valor de decir todo eso, pero al menos no me he quedado callada– con permiso…
Continúo avanzando hacia la salida de la plaza, me siento acalorada, tal vez fui un tanto grosera con aquel sujeto, o tal vez no, llegó tarde, además debo llegar al trabajo y no me puedo permitir que me descuenten luego de haber pagado los servicios de este lugar que no muestra nada de seriedad, supongo que es el gancho que tienen, llegar tarde para que así se puedan quedar con el dinero sin hacer nada.
La única ventaja es que la plaza no está muy lejos de la cafetería donde trabajo, así que llego sin demora, voy a la parte de atrás a dejar mis cosas y a cambiarme, hoy si ha venido Akane, mientras finjo quitar una mancha inexistente de la barra, ella me cuenta que ayer tuvo una cita con Eriol, eso es lo único que me faltaba, dos días seguidos de tan mala suerte, ¿será a causa de Spi? Dicen que los gatos negros traen mala suerte, aunque no lo creo, con o sin Spi nunca he tenido suerte en cuanto al amor.
–Sakura, hay un joven que no te ha dejado de mirar desde que entró –susurra Akane–
Me río un poco, no estoy para sus bromas, tomo una de las libretitas para ir a las mesas que me han asignado el día de hoy, anoto los pedidos y regreso a la barra para poder surtirlos ya que Akane ha desaparecido, miro con odio la máquina de café.
–Te han enviado esto, parece que tienes un admirador –comenta burlona Hui, está terminando su turno, por lo que me entrega la hoja que según es para mí–
"Tienes una reunión conmigo, ¿harás que te persiga todo el día?"
–¿Quién te dio esto? –doblo la hoja y la guardo en mi mandil, al menos tuvo la decencia de doblarlo antes de dárselo a Hui–
–Aquel sujeto… –dice señalando con la cabeza una de las mesas– no es por nada, pero está como quiere, se ve que va por horas al gimnasio, está como para comérselo –miro hacia la dirección que Hui apunta, en una de las mesas de la terraza está el mismo tipo de la plaza–
–¿Quieres una cubeta para la baba? –me burlo de su reacción– no lo conozco, pero gracias por el recado.
Paso de él, no me interesa nada que tenga que decirme, simplemente no llegó a la reunión y punto, debería aprender a aceptar las negativas, parece que no tiene nada que hacer, he estado trabajando por dos horas y él no parece querer moverse, al menos no me toca atender ese lado de las mesas.
Y como si mi mala suerte no fuese suficiente, el sonido de la campanilla de la puerta se hace escuchar y veo entrar a Eriol, me encantaría decir que ha venido por mí, pero sé que no es así, me quedo más de la cuenta mirándolo, Akane corre presurosa a su encuentro, aunque a ella hoy no le toca hacer de mesera, lo acapara por completo.
–Quita esa carita, es un imbécil si no te puede notar –un pequeño pañuelo aparece en mi campo de visión, no me había dado cuenta de que James había llegado– Kitty, que te parece si mejor te enseño a usar la máquina que odias.
Acepto su ayuda, mis mesas están casi vacías y necesito distraerme con algo para no mirar a Eriol con Akane, ¿en dónde está el señor Laurent cuando se le necesita? Apuesto mi quincena de que sí de mí se tratase, ya habría llegado a ponerme en mi sitio, porque estoy en horas de trabajo.
Mis clases con la cafetera del demonio van bien, poco a poco lo voy comprendiendo mejor, aunque no es del todo mi culpa, yo no sé nada de francés y todos los botones de esta cosa están en ese idioma, tal vez deba mandarle hacer unas pegatinas con mi idioma y así no volver a tener conflictos con esta cosa.
–¿No podían comprar una cafetera con nuestro idioma? Mañana no recordaré nada de lo que me has dicho –me quejo–
–Kitty, te pasas, no es tan complicado, por algo te dije que lo anotaras –enarca una ceja–
James es dos años más grande que yo, mi amistad con él ha ido creciendo luego de tremendo tropiezo que tuve, creí que se estaba robando el dinero de la cafetería y llamé a la policía, fue épico ese día, al menos no me despidieron, en mi defensa, no sabía en ese momento que era hijo del dueño del lugar, me dice Kitty porque le conté que encontré a mi pequeño gato y le enseñé la foto y dice que mis ojos son igual de expresivos que los de ese gato, nunca supe si tomarlo como un alago o como un insulto.
James es rubio como su madre, me gana en altura, y no es que me la pase mirándolo todo el tiempo, porque ese no es mi estilo, pero debo de admitir que tiene un buen cuerpo, desde que inicié en la cafetería y lo conocí, me ha caído muy bien y a pesar de tener problemas en hablar con el sexo opuesto, con él no me es complicado, aunque el contacto visual sigue siendo un problema.
–Sakura, por favor, puedes atender mis mesas un instante, tengo una emergencia –evito reírme de Reika, da brinquitos de un lado a otro, le agarro el cuadernito de sus pedidos y me pongo manos a la obra–
La sonrisa se me va hasta que llego a la mesa en donde está aquel sujeto, lleva horas aquí, no puedo pasar de él, me podrían llamar la atención y no quiero problemas en el trabajo, respiro profundamente y me acerco hasta su mesa.
–¿Algo más que se le ofrezca? –finjo interés en los pedidos que ya he anotado–
–Hablar contigo, pagaste una fuerte cantidad y ahora simplemente pasas de mí –este sujeto es demasiado confianzudo, no recuerdo haberle dicho que pueda tutearme– me quedaré aquí hasta que hablemos.
Su sonrisa arrogante lo hace más atractivo, ¡¿en qué demonios estoy pensando?! Trato de mantener la calma, no puedo y además no sé cómo sacar el carácter en esta situación, tal vez podría decirle a James que este sujeto me está acosando, aunque no sería buena idea, se enteraría que he pagado por sus servicios y ni siquiera sé en qué consisten esos famosos servicios, puede malinterpretar las cosas.
–Salgo a las ocho, no puedo hablar ahora, estoy trabajando.
Con este sujeto tampoco me es imposible entablar una conversación, ¿por qué con Eriol sí? Voy surtiendo los pedidos, Reika aparece justo a tiempo cuando aquel sujeto llama para pedir la cuenta, al menos tengo un tiempo considerable para poder tranquilizarme, no me cuesta nada escucharlo, como él ha dicho ya he pagado por sus servicios.
–Te dejaron esto –veo una hoja doblada a la mitad que me da Reika– ¿qué dice?
–No te diré –me alejo lo suficientemente de ella para poder leer el contenido de la nota–
"Te estaré esperando fuera, no creas que te has deshecho de mí"
Dejo los ojos en blanco, quién se cree este hombre, por más perfecto y guapo que se vea, con su sonrisa y esos ojos que llegan a tener una apariencia dorada y su cabello desordenado, ¡Pero que estoy pensando! Este sujeto es un completo extraño, aunque, debo de admitir que tiene una caligrafía impecable.
Las horas pasan más rápido de lo que yo esperaba, hoy le toca a Akane limpiar las mesas por haber faltado ayer, así que voy a cambiarme la ropa sin preocuparme de nada, me despido de Reika y de James en el camino, mantienen un debate acerca de qué comida es mejor, si la japonesa o la francesa.
James tiene la de ganar, es de ascendencia francesa y japonesa, así que conoce ambas comidas, por eso no me atrevo a meterme en sus debates, simplemente pregunto al día siguiente quién fue el ganador.
–Eres puntual, eso me gusta –escucho una voz que comienza a ser un fastidio–
–Lástima que no pueda decir lo mismo –respondo sin mirarlo, aún tengo que trabajar en la parte visual–
–Te estuve buscando, la plaza es demasiado grande para perderse –comienza a explicarse– ¿podemos ir a algún lugar para platicar a gusto?
–Solo dime lo que me tengas que decir ahora, no pienso seguir con esto, no sé en qué estaba pensando cuando llamé –y literalmente, no estuve pensando, fue efecto del alcohol, algo que pienso omitir–
–¿Pagaste solo para prescindir de mis servicios? –no le digo nada, no sé qué decirle– hagamos algo, vamos a la plaza, podremos llegar a un arreglo.
No puedo ceder ante su insistencia, ambos caminamos en silencio, ni siquiera me sé su nombre, y no encuentro el valor para preguntarle, me he comportado demasiado inmadura cuando yo fui quien hizo aquella llamada, aunque no la recuerde.
Al llegar a la plaza, camino hacia una de las bancas, tal y como hice en la tarde, él me sigue el paso y toma asiento a un lado de mí, saca una carpeta de un portafolio que hasta el momento me percato que trae, podría tratarse de un asesino y por lo despistada que soy no me daría cuenta.
–Cuando llamaste no diste muchos datos –comienza a hablar– me dio trabajo encontrarte por la descripción que diste, y cito "una chica invisible, que nadie toma en cuenta, mucho menos los chicos" –¿yo dije eso? Me encantaría poder recordar esa llamada– como te darás cuenta, no es una gran descripción, llegué a ti solo porque me tomé la molestia de revisar la foto de tu perfil de mensajes.
Estoy demasiado avergonzada, tal vez si deba de contarle que hice aquella llamada en un mal momento, sin detallar mi estado.
–Mira, mi trabajo aquí es enseñarte cómo actuar frente a los hombres, qué decir para sonar interesante, cambiaremos tu imagen, te aseguro que desde el primer día notarás cambios, no solo en tu imagen, sino también en tu seguridad –siento sus dedos en mi mentón, me hace mirarlo– podrás mantener contacto visual con las personas –¿cómo decirle que no a esa sonrisa? Me tiene completamente embelesada, meneo un poco la cabeza–
–No puedo, en verdad lamento haber hecho que pierdas tu tiempo, ni siquiera puedo pagar por ese servicio –me sincero– ayer no estaba en mis cinco sentidos cuando llamé.
Aparto la mirada, no puedo mirarlo, además de la vergüenza, siento que en cualquier momento explotará, no lo conozco, pero hay una posibilidad de que eso suceda, técnicamente me ha estado persiguiendo para poder conseguir el trabajo que bien pudo conseguir con otra persona.
No dice nada, tampoco se va, ¿qué debo de hacer ahora? Juro que sí contara con el dinero, sí tomaría sus servicios, en verdad lo necesito, pero no cuento con ello, por lo que debo de desistir, además, siendo realista, con la universidad y el trabajo no tendría tiempo para nada.
–Hagamos un trato, yo te enseño todo lo que necesitas, te ayudo en cuanto a tu imagen y tú me ayudas a mí, necesito una pareja para dentro de dos meses, ambos saldremos ganando.
Me permito mirarlo un momento, no parece la clase de hombre que necesite hacer tratos para conseguir una cita, ¿acaso será gay y me necesita para tapar sus amoríos? Claro, esa sería una gran respuesta como para que se esté ofreciendo, ¿debería indagar un poco más en ese tema?
–Podrías ganar dinero con otra persona, no puedo aceptar, estarías perdiendo por mi culpa –aunque me encantaría ser egoísta y aceptar su oferta, no puedo, no soy así–
–Yo no lo veo de esa manera, ya te dije que ambos saldremos ganando de todo esto –me guiña un ojo, no parece ser gay, pero ¿qué otra explicación podría haber en su trato? – ¿entonces qué dices? ¿Aceptas Sakura?
–Me llevas ventaja, no sé tu nombre –juego con mi coleta, necesito entretenerme con algo–
–Shaoran Li, para servirte
Veo en cámara lenta como mi mano es llevada hasta sus labios, estoy segura de que me parezco un tomate en estos momentos, incluso comienzo a sentir calor, ¿debería de aceptar su proposición? Quiero hacerlo, tal vez de esa manera logre llamar la atención de Eriol, que realmente se fije en mí.
–¿Solo por dos meses? –inquiero un poco más–
–Yo te ayudaré el tiempo que necesites, prometo que antes de terminar el año, podrás conseguir al hombre que quieras.
Me quedo pensando un instante, no sé que decirle, siento que perderá su tiempo, aunque se muestra demasiado optimista.
–De acuerdo, espero que no te arrepientas –hago una mueca, me siento penosa–
–No eres invisible como piensas, solo te hace falta explotar lo que tienes –me encantaría creerle, pero llevo años comprobando que soy completamente invisible–
–Tengo que irme, debo ponerme al día con la universidad –me explico–
–Te llevo, es tarde como para que andes sola, tengo el auto aquí cerca.
Le envío un mensaje a Tomoyo por si acaso, no sé nada de este tipo, además de que le prometo que le contaré todo mañana en la universidad, camino junto a Shaoran, tiene excelentes modales, me cede el paso, me abre la puerta, es todo lo que he visto en las películas románticas, llegamos a un auto rojo, un sedán del año muy bonito, él me abre la puerta y me ayuda a entrar, jamás he tenido este tipo de atención.
El trayecto a mi departamento es en silencio, únicamente hablo para darle las indicaciones, una vez llegamos, él baja rápidamente, me abre la puerta y me ayuda a bajar, ¿estaré durmiendo?
–Nos vemos Mañana Sakura –pestañeo varias veces, y dirijo mi mirada hacia un lado–
–Mañana no puedo, voy a la universidad y luego al trabajo –juego con mi coleta–
–Entonces el sábado, te vengo a ver a primera hora –lo miro y enseguida me arrepiento, es el tipo de hombre que ves en las revistas, tan guapo, sexy e inalcanzable–
No le respondo, mi cerebro se ha ido de paseo de nuevo, y yo que creí haber tenido un avance en cuanto a hombres, ahora veo que no es así, simplemente tengo como que un tiempo limitado para tratar con los del sexo opuesto.
–¡Nos vemos el sábado!
Lo escucho antes de que la puerta del edificio se cierre, ¿puedo considerarlo como una cita? Por primera vez me siento optimista, tal vez logre algo con esto, entro al departamento, Spi aparece con su ronroneo, por las prisas no le puse comida ni agua, mi pobre minino ha de estar hambriento.
–Lo siento bebé, me olvidé de ti –lo cargo y voy por su comida, lo vierto en su traste y luego le lleno el otro con agua, lo dejo en el piso para que coma, me suelto el cabello, ya lo tengo bastante largo, debería aprender a arreglármelo o cortármelo para que sea más sencillo–
Mi móvil suena, lo busco entre mis cosas, me ha llegado un mensaje de otro número desconocido, miro entre mis manos mi móvil, aún con duda, abro el mensaje y leo el contenido.
Desconocido – 21:59 "No lo olvides, el sábado a primera hora pasaré por ti."
Sonrío al leer el mensaje, como si fuera muy sencillo olvidarlo, pero por si acaso, agarro mi agenda y lo anoto, mi móvil vuelve a sonar, un nuevo mensaje, del mismo número.
Desconocido – 22:03 "Por cierto, este es mí número personal, el otro lo puedes eliminar, descansa, SL"
Me apresuro a registrar el número, después de todo, es una muy buena manera de iniciar el año no es lo que esperaba, pero igual es una excelente manera, tal vez deba de compartir el optimismo de Shaoran y confiar que antes de que termine el año podré conseguir el amor y la atención de Eriol o de quién yo quiera.
ALOO CERECITOS, BUENO, PUES AQUÍ EL CAPÍTULO DOS, DESPUÉS DE MUUUUUCCHHOOOOO TIEMPO, ¿QUÉ LES HA PARECIDO? SIEMPRE SI APARECIÓ EL LOBITO CON SUS PROPOSICIONES, AUN ASÍ... ¿CON QUIÉN SE QUEDARÁ SAKURA? ¿CON EL QUE LE HACE LATIR SU CORAZÓN O CON SU MAESTRO DE SEDUCCIÓN?
LO SABREMOS MÁS ADELANTE...
POR CIERTO, MUCHAS, MUCHAS FELICIDADES A MI ESTIMADA CHERRY´S FEATHERS PORQUE EL LUNES ESTARÁ DE CUMPLEAÑOS!
ESPERO SUS HERMOSOS COMENTARIOS, UN BESO Y HASTA LA PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN.
