CAPÍTULO 4

Caminamos hacia una cafetería, la misma en la que tuvimos la primera reunión, pido un sándwich y un café, mi estómago requiere atención, y necesito todas las fuerzas necesarias para lo que se viene ahora que he aceptado. Shaoran por su parte pide solo un chocolate caliente, me observa más de la cuenta, lo sé porque cuando quiero mirarlo, él ya lo está haciendo.

La mesera llega con nuestros pedidos, él no ha dicho ni una sola palabra, estoy nerviosa, demasiado, le doy un mordisco a mi sándwich, me sabe a gloria, relamo un poco mis labios para limpiar el aderezo que se me derramó al morder.

–Cuéntame de ti Sakura, ¿a qué te dedicas? –al fin dice algo, creí que solo se me quedaría viendo, comenzaba a quedar roja–

–Estudio periodismo, me encantaría escribir reportajes para algún periódico importante o revista, es mi último semestre y, además, trabajo como mesera en el café que me viste hace dos días –bebo un poco de mi café–

–Interesante, para estudiar esa carrera deberías tener desenvoltura, y no parece que la tengas, quiero que me mires cuando me hables, inténtalo –lo veo apoyar sus codos en la mesa, hago lo que pide, pestañeo más de la cuenta, sus ojos son raros, un tono chocolate que tiene cierto toque de dorado– Así está mejor, mantén la mirada.

–No puedo, me cuesta –desvío la mirada– siento pena o no lo sé, cuando estoy en clases miro hacia un punto fijo, no tengo que mirar a nadie, o miro a mi amiga, no tengo ese problema con las chicas, es solo con los chicos y, bueno... –titubeo un poco– tú eres un hombre.

–Que bueno que me lo dices, no me había dado cuenta –comenta socarrón– el día que te observé en la cafetería que trabajas, te veías cómoda hablando con el chico rubio –inquiere–

–No sé cómo explicarte –me encojo de hombros– el caso es, que no me importa que otros me vean, quiero llamar la atención de uno en especial –digo lo más rápido que puedo–

Siento mis mejillas enrojecer, creo que es mejor ser directa con él a darle más rodeos, si consigue que Eriol me mire, le pondré un altar en un pequeño espacio de mi departamento, claro que antes tendría que pedirle una foto suya.

–Lógicamente, por algo hiciste la llamada –responde tranquilo– tenemos que arreglar nuestros encuentros, no quiero perjudicarte en la universidad o tu trabajo.

–Podemos utilizar mi día libre, suelen ser los sábados, solo que este no, hoy tengo que trabajar, tengo turno de tarde –explico–

–De acuerdo, entonces nos veremos en tus días de descanso, hoy iremos por ropa de tu talla, no te preocupes, no será mucho por ahora, solo lo esencial.

Shaoran llama a la mesera y pide la cuenta, insisto en pagar mi parte, pero él se niega y termina pagando todo, salimos de ese lugar y caminamos por la plaza, en algún momento, él coloca su mano en mi espalda para guiarme, me tenso un poco al sentirlo, sin embargo, poco a poco me voy relajando, no tiene nada de malo, tan solo caminamos.

Entramos a una boutique, a una a la cual yo jamás entraría, no parece tener ropa de mi estilo, tampoco es que tenga un estilo, solo me pongo ropa cómoda, que sea sencilla de poner y de quitar para cuando ando con prisas, teniendo en cuenta que siempre se me hace tarde.

–Bien, paso número uno, la manera en la que te vistes es muy importante, no quiero ofenderte, pero, así como estás ahora, no aparentas ser interesante –me pone frente a un espejo, miro mi aspecto, yo no le veo lo malo a mi vestimenta– quítate la sudadera.

Frunzo un poco el entrecejo, dudo un instante en hacer lo que pide, tomo los bajos de la sudadera y la dejo en un lado, quedando así solo con la blusa de tiras y los leggins.

–Tienes un cuerpo muy lindo –siento mis mejillas arder, ¿por qué me dice esas cosas? – este leggin se ve que es de tu talla, por lo que lo usaremos de referencia –se pasea a mi alrededor, me hace sentir incómoda– vamos te probarás unos vestidos.

No me da ni tiempo de protestar, me toma del brazo y comenzamos a ver la ropa, una de las encargadas del lugar se nos acerca y comienza a platicar con Shaoran, él le explica lo que anda buscando y en un par de minutos, ya tengo diez vestidos de diferentes estilos, colores y diseños para probarme.

Paseamos por otro pasillo y mis brazos terminan con un sinfín de ropa, vamos hasta los probadores, dejo toda la ropa en un lado y espero pacientemente a que Shaoran se salga, algo que no parece querer hacer.

–¿Qué esperas? Comienza a probarte la ropa –exige–

–Lo haré apenas te salgas, no me vestiré frente a ti –me cruzo de brazos–

,Se sale sin decir nada, corro la cortina para poder comenzar a cambiarme la ropa, me coloco un vestido de los que eligió, son demasiado entallados y cortos, salgo y le enseño cómo me queda, hago lo mismo durante más de una hora, con los vestidos, las faldas y blusas que me dio para probar, ningún pantalón, ¡está loco si cree que andaré así!

–De acuerdo, nos quedaremos con estos tres vestidos, estas cinco blusas y estas cuatro faldas –dice Shaoran mientras le entrega la ropa a la encargada–

–¿Y los pantalones? Shaoran, no andaré solo así –me quejo–

Pasa de mí, no dice nada, simplemente va con la encargada y paga todo lo que ha elegido, voy tras de él rezongando en todo el camino, es demasiado injusto, ¡incluso desechó mi sudadera! Me siento expuesta andando solo con lo que traigo puesto.

–Ahora iremos por los zapatos…

Con todo y bolsas en la mano, me arrastra hasta la zapatería, terminamos saliendo con cinco pares de zapatos, dos son con tacón super alto, y tres son flats, tuve que justificarme con mi trabajo para que accediera, es demasiado difícil de convencer.

–Shaoran, es tarde, me debo de ir –comento apenas salimos de aquel lugar–

–De acuerdo, cuando salgas de trabajar te llevaré a que te arreglen el cabello y necesitas ropa interior…

¡Momento! Este hombre está loco si cree que dejaré que elija mi ropa interior, además, no tiene nada de malo la que uso.

–Te dejaré hacer y deshacer con mi cabello, pero con mi ropa interior no te vas a meter –me defiendo–

–Tan solo es ropa, además… –se queda en silencio un momento– eso no tendrás que enseñármelo, solo te acompañaré para que consigas lo más apropiado –dice como si fuese algo tan sencillo– anda, vamos…

Me toma de la mano, algo completamente extraño, y así nos vamos hasta su auto, sube todo lo que ha comprado y luego me ayuda a subir.

–Salgo a las ocho, no creo que consigas un salón abierto –comento apenas se sube al auto–

–Tengo contactos, no te preocupes por eso.

–¿Es necesario hacerlo hoy? Lo podemos dejar para el próximo sábado –suplico–

–Lo haremos hoy, te pasaré a buscar después de tu trabajo.

Con este hombre no puedo, en realidad no puedo con ninguno, pero este me está sacando de quicio, no sabe aceptar negativas, tal vez deba de trabajar eso con él.

Llegamos a mi departamento y me ayuda con todo lo que hay que subir, Spi me recibe pasando entre mis pies, lo tomo entre mis brazos y juego un momento con él, últimamente no he estado jugando con él por falta de tiempo.

–¿Cómo está mi minino hermoso? –digo haciéndole cariñitos– ¿me extrañaste? Yo sé que sí

–Eres la primera chica que conozco que tiene un gato de mascota en lugar de un perro –la voz de Shaoran rompe mi momento con Spi, había olvidado que estaba conmigo–

–Lo encontré en la calle y decidí hacerme cargo de él, me gustan los perros, pero necesitan más cuidado –bajo a Spi– con Spi es más sencillo.

–Cuando te relajas hablas más, incluso ya me mantienes la mirada por más tiempo, estás progresando –comenta– te veo en la noche, no se te olvide.

Me sonrojo por su comentario, lo acompaño hasta la puerta y me despido de él, es demasiado agradable, espero poder llegar a entablar conversaciones con Eriol con la misma soltura que lo hago con Shaoran.

Miro las bolsas con la ropa nueva, ¿debería de usarla ahora? No, no sería apropiado para el trabajo, me doy una ducha rápida y me pongo unos jeans desgastados, con una blusa de manga tres cuartos, me miro al espejo, no me veo tan mal, no entiendo por qué debo de cambiar mi manera de vestir, cepillo mi cabello y me lo ato en una coleta, me coloco unos tenis y estoy completamente lista para el
trabajo.

Llego justo cuando Reika se está marchando, me voy a colocar el uniforme para el trabajo y ocupo mi lugar, para mi sorpresa, Oliver está en la cafetería, James le platica acerca del uso de las cafeteras, algo que jamás creí ver.

–Al fin llega la pesada de Akane, ¿por qué a ella no le dicen nada por su retraso? –se queja Hui–

Me hago la misma pregunta una y otra vez, lo malo es que nunca consigo respuesta, simplemente se manda una suerte que envidio, siempre que llega tarde o cuando se pone a platicar con algún cliente, el señor Laurent brilla por su ausencia.

Eriol la viene acompañando, es increíble lo rápido que está avanzando su relación, ¡apenas se conocen! Me deprimo con tan solo verlos, él está completamente embelesado con ella.

–Tierra llamando a Sakura –escucho entre mis pensamientos–

–¿Qué pasa? –miro a Hui–

–Hay que trabajar, deja de mirarlos.

Le hago caso, me ocupo de mis mesas, Eriol se queda en una de las mesas del fondo, pasan las horas y permanece en aquel lugar, lo observo a distancia, debería de armarme de valor y de hablarle, y estuve a punto de lograrlo, de no haber sido por Akane que se planta frente a él, el resto pasa en cámara lenta, ella sentándose en sus piernas y ambos besándose, comienzo a sentir que el aire me hace falta.

Las piernas me flaquean, mis ojos me pican, tengo ganas de ponerme a llorar, unos brazos me rodean, no sé quién es, pero en estos momentos no me importa, me refugio en ellos, tan solo llevan dos días saliendo y ya se besan, esto no puede ser posible.

No sé en qué momento, pero avanzo hasta la parte trasera de la cafetería, el dueño de los brazos me sujeta por los hombros, al darme vuelta, no es precisamente la persona que me esperaba ver.

–¿Estás mejor? ¿Necesitas algo?

Niego con la cabeza, ya de por sí me siento incómoda al verlo, que esté así de atento lo es mucho más.

–Sakura, si te sientes mal ve a tu casa, James y yo nos haremos cargo con Hui y Akane –lo miro sorprendida, jamás creí que él se ofreciera a algo así–

–Estoy bien Oliver, regresaré a trabajar.

No me vuelve a decir nada, es la primera vez que él me ve en este estado de vulnerabilidad, pero no creí nunca ver algo parecido, mi corazón está completamente roto, ¿tendré alguna vez una oportunidad con Eriol? Comienzo a dudarlo.

Las horas van pasando, Akane se marcha con Eriol, trato de no pensar mucho en ellos, aunque me es imposible. Me voy junto con Hui a cambiarme la ropa, ya quiero que este día acabe, no lo aguanto más, no ha sido nada sencillo verlos juntos y creo que estos encuentros serán más seguidos si su relación se vuelve más seria.

–Sakura, espera… yo te llevo –escucho de repente, Oliver viene de prisa hacia a mí–

–Nos vemos el lunes Saku, tienes mucho que contar –susurra Hui ante de irse–

–Te puedo llevar –se vuelve a ofrecer–

–Gracias, pero no es necesario, me están esperando –digo apenada–

–¿Quién te espera?

No le respondo, camino fuera de la cafetería y tal y como dijo, frente a la cafetería está Shaoran esperado a que saliera.

–¿Y este quién es? –escucho detrás de mí–

¿Cómo le explico a Oliver? Claro que no debo de darle explicaciones, él ni es mi amigo, simplemente es el pesado del salón con el que debo de hacer un trabajo, y tampoco entiendo por qué se está portando de esta manera. Sopeso todas mis opciones.

–Soy Shaoran Li, novio de Sakura.

¿Escuché bien? Me alegra mucho no estar bebiendo nada en estos momentos, porque estoy segura de que lo hubiese escupido en toda su cara, ¡cómo se le ocurre presentarse como mi novio!

–Sakura no tiene novio, la conozco lo suficiente y creo que la conozco mucho más que tú –responde Oliver–

La contestación de Oliver me molesta, él no me conoce, casi no nos tratamos para que afirme conocerme, me acerco a Shaoran y lo abrazo, si ya empezó con esta mentira, qué mas da seguirle el juego.

–¿Nos vamos? –pregunto ignorando por completo a Oliver–

Shaoran capta la situación, abre la puerta de su auto y me ayuda a entrar, una vez que pone en marcha el auto, me da por preguntarle por qué ha mentido, claro que me ha salvado de explicar lo que él significa, pero no creí que dijera algo como que somos novios.

–Creo que no eres tan invisible como dices serlo –escucho sobre mis pensamientos– ese chico se ve interesado en ti.

–¿Oliver? Por supuesto que no –respondo entre risas– solo le encanta meterse donde no lo llaman y fastidiarme la vida.

–Yo lo noté celoso, más cuando le dije que soy tú novio, parece interesado en ti.

–Si claro, como digas –respondo tajante–

No sigue insistiendo en el tema y se lo agradezco, es incómodo que piense que Oliver pudiese estar interesado en mí, lo conozco desde que entré a estudiar en la universidad, y jamás ha mostrado algún interés, Shaoran está viendo cosas en donde no las hay.

El resto del camino lo hacemos en silencio, no me apetece hablar de nada con mi novio de mentiras, llegamos a un salón de belleza, al parecer nos esperan porque apenas entramos me llevan hasta una de las sillas, me quitan la liga que sujetaba mi coleta y comienzan a inspeccionar mi cabello.

–Dale forma, el largo está perfecto, unas capas le vendrían bien y tal vez unos reflejos –comienza a explicar Shaoran–

El estilista concuerda con él en todo, ¿será su pareja? Está demasiado viejo para que ande con alguien como Shaoran, pero se ven tan cómodos hablando, de un momento a otro tengo a tres personas rodeándome, jalándome el cabello, arreglándome las uñas de la mano y de los pies, debo de hacer esto más a menudo, se siente tan bien que me den toda esta atención.

Shaoran está en un lado con su móvil, parece ocupado, estoy segura que por mí culpa él tiene que mover todo su trabajo, tal vez deba de compensarlo con algo, mientras pienso con qué, me dejo mimar por estas personas que me están tratando como si fuese una muñeca.

El tiempo pasa, mis uñas de los pies y manos están completamente arregladas, las pintaron con un hermoso tono rosa, mi cabello está casi listo, al menos eso indica uno de los tres que me atiende, ya que me llevan para enjuagarlo.

En todo este proceso no me han dejado mirarme en ningún espejo, mis lentes desaparecen y me colocan unos de contacto, con lo mucho que los detesto, pero ya veré la manera de no usarlos todo el tiempo.

–¿Preparada para verte en el espejo? –escucho la voz de Shaoran, me mira con sus cejas levantadas, espero que eso sea una buena señal–

Asiento, muero de ansias por verme, mantengo mis ojos cerrados, estoy nerviosa, no sé si me gustará lo que vea.

–Bien, ya puedes ver –comenta socarrón–

Inspiro profundamente, abro los ojos y me veo al espejo, sigo siendo yo, pero con otra apariencia, mi cabello tiene forma, le han hecho unas ondas que lo hacen ver con más vida, no lo tengo tan largo como antes, pero tampoco me lo dejaron corto, también tengo unos reflejos cobrizos, me hicieron un flequillo que puedo tener de frente o de lado, me he quedado sin palabras.

–Te ves hermosa, aunque antes también lo estabas. –comenta reflexivo–

Miro a Shaoran un tanto tímida, se siente extraño recibir ese tipo de halagos, más porque dijo que antes también estaba hermosa, ¿está jugando conmigo?

Me observo más de la cuenta en el espejo, me siento diferente, jamás creí verme de esta manera, aunque claro, siempre me he mostrado reacia a cualquier cambio, mi mamá e incluso Tomoyo lo han intentado y siempre les daba la vuelta para no hacerlo.

Shaoran permanece a un lado, no me dice nada más, se acerca al estilista, definitivamente hay algo entre esos dos, no lo juzgo, si a él le van los hombres mayores es muy su problema, simplemente creo que es un desperdicio para la humanidad, tan guapo y que no esté disponible no es bueno. Ha de tener cientos de corazones rotos.

No me gusta interrumpir, pero estoy cansada, por lo que me acerco a ellos y en ese momento, ambos dejan de hablar, el estilista me explica los cuidados que le debo de prestar a mi cabello, así como también me agenda una cita para el mantenimiento, algo que ni loca haré, sin embargo, Shaoran se encarga en decir que asistiré.

–Estás muy callada, ¿no te gusto lo que te hicieron? –niego enérgicamente con la cabeza–

–Estoy procesando lo ocurrido, me siento extraña –explico– además, ya te dije que estoy cansada.

–Dejaremos lo de la ropa interior para otro día, no creas que se me ha olvidado –comenta mientras conduce–

Me hubiese gustado que no lo recordara, me siento incómoda en pensar que él conocerá la ropa interior que estaré utilizando.

–¿Es necesario? –pregunto mientras cierro un momento los ojos–

–Por supuesto –responde seguro– la ropa interior es fundamental cuando quieres seducir a un hombre.

–Pero no la verá, estará debajo de mi ropa –me defiendo–

No vuelve a hablar, ¿qué estará pensando? ¿Habré metido la pata con lo último que dije? Shaoran simplemente conduce…

ALOOO CEREZOS, AQUÍ TIENEN LA ACTUALIZACIÓN, ¿CÓMO VAMOS? ¿LES ESTÁ GUSTANDO? ESPERO QUE SÍ (/-\) ESE LOBITO QUE SE ANDA PRESENTANDO COMO NOVIO DE SAKURA ¿QUÉ ESTARÁ TRAMANDO? ¿QUÉ ESPERAN DEL SIGUIENTE CAPÍTULO?

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, HABÍA PENSANDO DEJAR DE SUBIR EN ESTA PLATAFORMA CUANDO EMPEZARON A LLEGAR Y PUES AQUÍ CONTINUO :D

NO OLVIDEN DEJAR SUS COMENTARIOS :D Y NOS VEMOS HASTA LA PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN.

UN BESO