¡Hola mis amados lectores! Hoy estoy muy contenta de notificarles que el problema que he tenido se ha solucionado gracias a uno de mis lectores, Law440, quien se ha molestado en averiguar y hablar con el usuario acusador para probar mi inocencia en este supuesto plagio.
Quería, también, agradecerles a cada uno de ustedes, que me han apoyado en esto y me han dado sus ánimos. Todo se ha solucionado y este hecho me ha enseñado muchas lecciones. Primero que nada, a pesar de que esta comunidad sea encantadora y muy unida, sigue habiendo gente que esta decidida a trollear a otros usuarios con tal de molestar, no solo hablo del usuario que me acusó (Mantendré su nombre en secreto, al menos bajo este ambito), sino también otros, como nuestro/a querido/a amigo/a troll que ha estado molestando por aquí (Ustedes sabrán). Pero también, he aprendido que sigue existiendo gente muy linda que me ha dado su apoyo mediante un review o un mensaje privado, que jamás dudo de mí y que "lucho" por ayudarme a seguir adelante.
Se que cuando subí estos capítulos alegando que dejaría todos mis fics, fui un poco precipitada. Pero estaba muy confundida y estaba frustrada dado a que yo soy la autora legítima de Believe.
Pero por suerte esto se ha solucionado y ahora, todo volvió a la normalidad, así que... A pesar de comenzar nuevamente la universidad, seguiré con las actualizaciones de mis fics.
Nami se sentó en la mesa más alejada de la puerta posible. Aquel bar en las afuera de la ciudad más grande de Utah era lo más parecido a su antiguo hogar en Nuevo México. A pesar de los pocos años que habían pasado, el cambio había sido tan radical que Nami ya se había desacostumbrado a la tranquilidad vida de los pueblos del sur. Apoyó su bolso en el asiento continuo y el maletín sobre la mesa. Tenía que esperar allí, observó su reloj y suspiró animada. Había llegado justo a tiempo, pero lo que no sabía en ese momento, es que tendría que esperar otra hora antes de poder encontrarse con su antiguo camarada.
Luffy ingresó a aquel bar a toda prisa. ¡Maldición! ¡Había llegado tarde, otra vez...! Sin ni siquiera dedicarse a observar el ambiente, caminó entre las mesas repletas de personas hasta que distinguió unos largos cabellos anaranjados. Emocionado, apresuró el paso y sin siquiera avisarle a la mujer que había llegado, se sentó en el asiento frente a ella.
- Hola - Sonrió
- ¡Luffy! - Exclamó sobresaltada, pero al calmarse, frunció el ceño - ¡Llegas tarde, idiota! -
- Lo sé, perdón, perdón - Soltó un gran suspiro - Me quede dormido, llegue tarde al avión y tuve que tomar el siguiente vuelo, y no encontraba la agencia para alquilar un coche aquí - Soltó una carcajada - Y el GPS me ha mandado por el camino más largo - Finalizó con un bufido - ¿Hay algo para cenar? - Clavó sus oscuros ojos en el resto de las mesas
- ¿Es lo único que te preocupa? - Soltó un bufido ¡¿Ni siquiera le preguntaba si había traído lo que le había pedido?! - Nunca cambias - Puso los ojos en blanco
- Te invitaré la cena - Sonrió amablemente - ¿Qué quieres? - Le preguntó cuando el camarero se acerco a ellos - Pide lo que sea, yo invito -
- Quiero una ensalada - Observó al camarero y luego contempló a Luffy
- Yo una hamburguesa con papas - Contempló al camarero y luego clavó su mirada en la mujer, cuando éste se alejó continuó - ¿Y bien? ¿Cómo has estado? -
- Bien... - Soltó un suspiro, toda esa situación era muy extraña ¿Estar cenando con un antiguo camarada de un viejo caso? Si, sonaba raro. Durante mucho tiempo creyó que el caso del narcotraficante en el que sus vidas se habían cruzado, seria de manera permanente. Pero los meses habían pasado y ninguno de los dos se había vuelto a contactar con el otro... Al menos hasta la llamada repentina de Luffy a su teléfono móvil - He estado tranquila, resolviendo pequeños casos aquí en Salt Lake ¿Y tú? ¿Qué hay de los dos hombres famosos que han logrado encarcelar a uno de los narcotraficantes más poderosos del continente? - Le guiñó el ojo
- Bueno... Seguimos en Nuevo México - Le contó peor al poco tiempo llegó el camarero con la comida. Luego de que la dejara delante de ellos, Luffy tomó una papa y la comió - No hemos tenido ningún otro caso "importante" - Sonrió - Pero hemos estado entretenidos... - Le dio un gran mordisco a su hamburguesa - Nuevo México es un tanto... aburrido -
- No suele haber grandes problemas, no hay grandes ciudades como en Nueva York o Chicago - Comentó mientras pinchaba con el tenedor un pedazo de lechuga y queso - Pero... ¿Para qué me has pedido todo esto? - Señaló con la mirada al maletín negro que yacía junto a ella - ¿Para que quieres todos los se busca de mujeres de Utah? -
- Una mujer ha intentado suicidarse en Santa Fe - Los ojos de la mujer se abrieron como platos en el momento que el morocho dijo eso - Y lo único que nos ha dicho es Utah, creemos que puede llegar a ser de por aquí -
- Entiendo... - Murmuró para sus adentros pensativamente - ¡Bien llévate el maletín, allí tienes todo lo que necesitas! -
- ¡Genial, gracias! - Sonrió y dio el último mordisco de su hamburguesa. La había terminado en dos minutos - ¿Y cómo va tu vida? -
- ¿Mi... mi vida? - Repitió sorprendida ¿A dónde iba esa pregunta? ¿Acaso estaba preguntando sobre su vida privada? ¿Si...? Desvió la mirada un tanto avergonzada y luego la volvió a posar en el morocho - Bueno eh... Si te refieres a si estoy con alguien en plan... pareja, pues no... - Intentó hablar lo menos pausado posible, pero tartamudeó inconscientemente
- En realidad hablaba de todo - Soltó una carcajada - Pero es interesante saber que no estas en pareja -
- ¡¿Qué?! - Golpeó la mesa con ambas manos - Yo... - Reaccionó luego - Eh... - Sus mejillas se tornaron rojizas - Y... - Tenía que pensar rápido, muy rápido - ¿Qué hay de ti? - Debía sonar indiferente - ¿Hay alguna mujer en tu vida? - Intentó sonar lo menos interesada posible
- ¿Mujer? - Preguntó pensativo, no se había detenido a pensar eso jamás - Ahora que lo dices... -
Repentinamente, el teléfono del morocho comenzó a sonar en su bolsillo. Ambos quedaron en silencio. Luffy lo quitó y luego de chequear el número y pedirle disculpas a la mujer, atendió la llamada.
- ¿Zoro? ¿Qué sucede? -
- ¡Luffy! ¡Tienes que volver! - Su voz sonaba alterado - ¡Ahora! -
- ¿Qué sucede? - Preguntó confundido ante el tono de voz de su compañero
- Esta mujer... Dios... - Escuchó un bufido - ¡Esta completamente demente! ¡Esta encerrada en una oficina gritando tu nombre! -
- ¿Mi nombre? - No. Había algo que no entendía
- Te esta buscando a ti - Agregó - ¡Tiene un cuchillo en el cuello, Luffy! ¡Vuelve ahora! -
- ¡¿Qué?! - Exclamó desesperado - En seguida voy -
Cortó la llamada y contempló a Nami quien lo observaba preocupado. Tomó el maletín y se puso de pie.
- Oi, lo siento, problemas con el caso - Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla - Quedamos para otro día - Se alejó corriendo, debía llegar a Nuevo México lo antes posible.
La pelinaranja quedó estática. ¿Le había dado un beso en la mejilla? ¿O había sentido mal? Tocó su mejilla sin pestañear y sintió como su corazón se aceleraba ¿Por qué se sentía así por un simple beso? No era la primera vez que se encontraba en una situación similar con un hombre, entonces... ¿Por qué...? ¿Por qué se sentía tan único? Tomó su cabeza entre sus manos y cerró sus ojos. ¡Maldición! ¡Todo eso la estaba confundiendo!
(...)
Luego de terminar de cenar sola, había ido a su casa a terminar la noche sola, acostada en la cama pensando en toda la extraña situación que se había dado en aquel restaurante. Se había quedado dormida mientras argumentaba las razones por las que NO estaba enamorada de aquel hombre, y desafortunadamente cada vez era más difícil de creer en si misma.
Al día siguiente, con el dolor de cabeza producido de tanto pensar y pensar, se dirigió a la comisaría más cercana, lugar donde sería la entrevista con Conis. Al entrar se encontró con Robin quien la esperaba sentada en los sillones con una taza de café en mano.
- La niña ya se encuentra lista - Le regaló una dulce sonrisa - Cuando gustes, vamos -
- Ahora, necesito pensar en otra cosa... - Murmuró y sin siquiera detenerse, se dirigió hacía pasillo que llevaba a las salas de interrogación
- Mmmmm... - Tarareó burlonamente - Algo me dice que hay un hombre en tu cabeza... -
- ¡Oi! - Exclamó recelosa y se detuvo antes de ingresar
- ¿Qué? - Preguntó sonriente - Por tu humor, claramente no estuvo en tu cama -
- ¡Oi! ¡Ya basta! - Frunció el ceño - ¡No ha estado en mi cama, ni en mi mente ¿Okey?! -
Abrió la puerta de golpe para encontrarse con la rubia de tez clara, sentada en una silla con la cabeza gacha. En ese momento toda la sensación de enojo de Nami se esfumó y volvió la tristeza y la impotencia. ¡Debían encontrar al culpable lo antes posible! ¡Antes de que le hiciera eso a otra mujer! Las dos ingresaron rápidamente y luego de cerrar la puerta, se sentaron frente a ella.
- ¿Y bien? - Habló la morocha - Cuando gustes comenzar, cuéntanos que te acuerdas -
- Bueno... yo... - Cerró sus ojos con fuerza
- Tranquila Conis - Nami estiró su mano y tomó la de ella - Tienes todo el tiempo del mundo, solo intenta calmarte y recordar -
- Bien... eh... - Soltó un sollozo pero luego respiró profundamente y volvió a posar su mirada en las mujeres - La noche era hermosa y yo había ido a una fiesta junto con mis amigas, esa noche recuerdo que luego de llevarlas a sus casas, me detuve en una gasolinera en medio del desierto para cargar el tanque del auto - Se tapó los ojos con las manos al notar como las lágrimas caían por sus mejillas -La gasolinera estaba abandonada pero no me percaté de ello hasta que baje del auto y busque un empleado... - Sus manos comenzaron a temblar - Ahí estaba... Me amenazó con una cuchillo en el cuello y me obligó a ingresar a mi propio auto... - Un sollozo escapó de sus labios - Él... él... me ató las muñecas... - Enseñó las marcas de sus manos, por el relieve de las manos, ambas notaron que lo más probable era que la haya atado con una soga - Y... y... él... me... -
- No hace falta que lo digas si no estas lista - Comentó Robin mientras se ponía de pie - ¿No recuerdas nada de él? ¿Físicamente?- Caminó hasta la ventana más cercana y se apoyó en el marco - ¿Algún detalle de su cuerpo que te haya llamado la atención? -
- ¿Su cuerpo? - La miró fijamente y luego se enfocó en sus recuerdos, intentado aclarar su perturbada mente - No... - Cerró sus ojos con fuerza, debía esforzarse - No puedo recordar... - Era como si el trauma estuviera bloqueando su memoria - Solo que... que... lucía desesperado... - No pudo evitarlo, rompió a llorar
- ¡Oi, tranquila, por favor! - Instintivamente Nami se pudo de pie y la abrazó con fuerza - Respira profundo - Escuchó la respiración de la rubia llegar hasta el punto más hondo de sus pulmones y luego salir como cuando un globo se vacía - Conis ¿Te molestaría llevarnos hasta tu auto? -
La joven mujer las llevó hacía el auto en donde se había efectuado la violación. Abrir la puerta trasera y contemplar el lugar en el que aquel hombre la había arrojado y tocado sin piedad le afecto un poco, pero fue alejada por el equipo que acompañaba a las detectives para darles paso libre en la escena. El largo asiento estaba un tanto revuelto, a simple vista se notaba que algo raro había sucedido allí atrás, sin embargo... No era lo que ellas buscaban, necesitaban algo más... Algo más específico. La pelinaranja ajustó su vista.
- Nami - La llamó Robin desesperada - Mira esto - La morocha tan observadora como siempre, sorprendió a todos estirando su mano y recogiendo un camuflado cabello rubio y largo del asiento trasero - Un cabello -
- Podría ser de Conis - Murmuró pensativa
- O no - La mujer frunció el ceño - Mandemoslo a hacerle la prueba de ADN -
- Bien, como digas - Sonrió
(...)
Luffy arribó al aeropuerto de Nuevo México a la madrugada, y llegó a las oficinas cerca de las 5 de la mañana. Había hablado con Zoro en cuanto el avión tocó el suelo y al parecer nada había cambiado. El peliverde le había dicho a Margaret que Luffy estaba en camino y que pronto llegaría allí, y al parecer, nada había pasado, ella seguía amenzandose dentro de la oficina y nadie había tenido el valor de entrar, no sabiendo las tendencias suicidas de la mujer.
Cuando llegó a la puerta de aquel edificio, subió las escaleras corriendo hasta el piso que su camarada le había indicado. Allí lo encontró. Zoro se encontraba sentado en el suelo junto a su hermano mayor, Sabo. Ambos contemplaban a través del vidrio como la mujer se encontraba de pie a ellos, apoyándose un cuchillo de cocina sobre la vena principal de esa zona.
- ¡Oi! ¡Espera! - Exclamó e ingresó a las corridas a la habitación de cristal
La mujer se sorprendió, pero al notar que se trataba de Luffy, arrojó el arma y corrió hacía él. Lo abrazó con todas sus fuerzas y apoyó su rostro contra el pecho del hombre. Él entrelazó sus brazos en su cuello y la apretó contra su cuerpo.
- ¡Oi! ¿Qué sucede? - Preguntó confundido y sin entender del todo que estaba pasando
Sin siquiera pedir permiso, la mujer arrebató de sus labios y beso largo y apasionado, y al separarse, sus oscuros ojos se posaron en él.
- Ayúdame... -
(...)
Todo estaba listo. El cabello que habían encontrado había sido mandado al laboratorio a comparar con una muestra de ADN de Conis y una del semen encontrado en su cuerpo. Todo diría de quien era el cabello. Y en base a eso tendrían más pruebas. Pero... ¿Cómo encontrar a un violador suelto antes de que ataque a otra mujer? No tenían nada, ni una pista, ni nada... ¡Maldición! El teléfono de Nami sonó, rápidamente chequeó el número ¡Quizás era...! Su rostro se tornó serio en el momento que vio que la llamada era realizada desde la comisaria.
- ¿Hola? -
- ¡Nami! ¡Es urgente! ¡Ha habido otra violación! - Dijo el oficial encargado de informar a los policías de la zona
- ¡¿Qué?! -
Bueno ... ¿Qué les ha parecido? No se si ha quedado corto o largo, me he tomado tres o cuatro días escribiendo este fic ya que he estado ocupada, pero al final, lo he terminado. Ya que es el capitulo dos, espero que leer pronto sus comentarios contándome sobre el rubro del fic.
Asi que... Nada, eso. Espero que les haya gustado, y pronto actualizare mis otros fics. ¡Nos leemos pronto!
