¡Bienvenidos a Destripando… digo, a la cuarta entrada!

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RinMakoto. Tienes razón, las chicas ganaron popularidad por lo de sus logros y además se volvieron muy unidas, pasar mucho tiempo juntas las hizo mejores amigas. Nakano va con todo por Tsubasa, veremos si lo logra. ¡Saludos y Bendición de Athena!

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El Redentor 777. Señor, que suerte tienen algunos, las chicas con varias chicas y saber que tienen de donde tomar. ¡Como deseo ser ellas! Veremos a ver si Tsubasa sobrevive. ¡Saludos y Bendición de Athena!

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Sin más, comencemos…

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Nakano había tomado una decisión, sabiendo que esto implicaba varios asuntos en los que se metería.

Pero ya estaba ahí, sin nada puesto, como Dios la trajo al mundo, parada en frente de la puerta de la ducha en donde la joven Arihara estaba dándose una ducha.

Su consciencia le decía que no hiciera nada de lo que pudiese arrepentir, era lo más lógico, pero su cuerpo le pedía a gritos que hiciese algo, y por algo me refiero a entrar a la ducha junto a la castaña.

-No hay tiempo de retractarse – se dijo finalmente decidida a hacerlo.

Con gran valor, tomó la manija y la abrió, dando el ende de entrar.

Al entrar, entró con sigilo, cosa que la chica no se diera cuenta.

Tsubasa se encontraba bañándose, mientras tenía bastante jabón en su cabello producto de que a ella le gustaba echarse mucho en el pelo.

La capitana solo se cepillaba con sus dedos su cabello mientras se imaginaba que era una cantante.

La joven Arihara tomó un cepillo y fingió que era un micrófono, incluso se puso a cantar.

- ¡Tengo que ser, siempre la mejor! Mejor que nadie más – cantaba la castaña.

- Mejor que nadie más.

- Atraparlos mi prueba es.

- Entrenarlo mi ideal – Arihara aún no caía en el hecho de que ya no estaba sola en la ducha.

- Cantas bien Arihara-san.

- Tu también Naka… - la voz de Tsubasa se cortó al darse cuenta de que no estaba sola, se enjuagó la cara y miró a su amiga - ¡¿Nakano?!

- La misma que ves y escuchas.

- ¿Q-Que haces…? – la cara de la capitana estalló en miles de colores al notar como la periodista estaba como Dios la trajo al mundo - ¡¿P-Por que estás…?!

- Que porque estoy desnuda – Nakano río un poco – sencillo, vine a verte Arihara-san.

- P-P-Pero no era necesario que te desnudaras…

- Vamos, que no están malo – la peli verde la miró fijamente mirando su cuerpo – que lindo cuerpo tienes Arihara-san.

- N-No me veas – habló la castaña tapándose sus zonas intimas, aunque prácticamente ya era tarde.

- Vamos, que no hay nada que perder – la periodista comenzó a acercarse a la castaña, cosa que la hizo retroceder.

- N-Nakano…

- Sabes Arihara-san, desde el torneo he notado como has mejorado mucho tu cuerpo, incluso he notado como te han crecido los pechos.

- D-Deja de decir cosas pervertidas…

- Solo digo lo que pienso – Nakano comenzó a acercarse más – de hecho, hay algo que no te dije nunca.

- ¿P-Por qué haces esto?

- Sencillo, debes saberlo más que nadie – Nakano llegó a acercarse tanto a Tsubasa que pegó su cuerpo con el de ella – lo sabes ¿verdad?

- N-No lo sé – dijo la castaña muy nerviosa y avergonzada.

- Claro que lo sabes – Nakano se acercó al oído de su amiga y solo le susurró – es porque te amo, Tsubasa Arihara.

- ¿Q-Que?

- Así como lo escuchas Arihara-san, te amo – y dicho esto, la peli verde comenzó a lamer la oreja de la castaña.

- ¡N-Nakano! – jadeó la joven Arihara al sentir la húmeda lengua de su compañera sobre su oreja, cosa que le provocaba una sensación algo extraña.

- ¿Te gusta Arihara-san? – le volvió a susurrar al oído.

- P-Por favor, para.

- No lo haré – le dijo mientras con sus manos viajaban directo a la zona de los pechos.

- N-No me toques ahí – gimió Tsubasa al sentir como sus pechos eran manoseados.

- Pero veo que lo disfrutas.

- N-No lo hago.

Nakano siguió su acción mientras Tsubasa le rogaba que parara, cosa que la periodista no hizo caso.

-Pasemos a mejores cosas – le dijo Nakano mientras bajaba un poco su cabeza a la zona de los pechos.

- ¿Q-Que harás ahora? – Tsubasa notó como Nakano se acercaba a sus pechos y sin previo aviso comenzó a chuparlos, cosa que hizo que gimiera más fuerte.

Nakano chupaba los pezones de Tsubasa con gran fervor como si de un bebé se tratara.

Pasó un buen rato así hasta que decidió dejar los pechos de la castaña en paz.

-Creo que deberíamos pasar a cosas más grandes – susurró la peli verde, cosa que la capitana escuchó.

- ¿Q-Que dijiste…? ¡Ah! – fue el grito al sentir una sensación diferente. Nakano, sin previo aviso, introdujo su lengua en la intimidad de la pobre Tsubasa causando que gritara debido al placer.

Nakano complacía a su amada introduciendo su lengua más profundamente. Arihara, quien tenía las ganas de separar a Nakano, la cual estaba arrodillada frente a ella, con sus manos puestas en la cabeza de la peli verde, trataba de separarla de su intimidad, pero Nakano se aferró a sus caderas y no dejó que Tsubasa la separa.

Los gritos de Tsubasa expresaban placer puro, aunque ella prácticamente estaba siendo sometida por su compañera.

Pasaron varios minutos, tortuosos para Tsubasa, quien su cuerpo dejó de responderle ya dado varios estímulos de parte de Nakano.

Llegó el momento en el que Tsubasa estaba llegando a su límite, cosa que provocó que sus gritos aumentaran en volumen, cosa que le dio entender a Nakano que la cima del placer de Tsubasa está llegando. Aumentó más rápido el ritmo de sus lamidas, cosa que notó Tsubasa.

- ¡N-N-Nakano! – gritaba la castaña anunciando el clímax – y-ya voy a… ¡No puedo más Nakano!

Sin más, Tsubasa pegó un fuerte grito y llegó a la cima del placer, cosa que se demostró ya que Nakano dejó su tarea y por fin se separó de la intimidad de la castaña.

Arihara cayó rendida por el cansancio de las acciones hechas por Nakano, su respiración era irregular, trataba de respirar con normalidad, cosa que después de tremenda reacción le costaba bastante.

Nakano solo se acercó al rostro de su amada y la besó muy apasionadamente, causando gran impresión en Tsubasa.

-Veo que te gustó lo que hicimos.

- E-Este…

- No tienes que decir nada, solo gózalo – Nakano tomó la mano de Arihara y la guio a su habitación. La poca fuerza que le quedaba a Tsubasa no fue nada contra las energías que traía su compañera.

- P-Por favor, para esto Nakano.

- N con la O, No.

Durante las próximas horas, Nakano tuvo sus sesiones maratónicas con la pobre Tsubasa que a duras penas podía decir algo.

Cabe decir que, tras esa fachada de investigadora, nadie creyó que se escondía una faceta diferente, más de ninfómana que cualquier otra cosa.

El reloj dio las 3 de la tarde cuando Nakano se levantó de la cama de Arihara, la cual estaba dormida, debido al cansancio de tan maratónica actividad a la que Nakano la sometió.

A la periodista no le importó tan siquiera vestirse, de hecho, fue a la cocina como Dios la trajo al mundo.

-Que sedienta estoy – se dijo para sí misma – tomaré algo de agua.

Luego de tomar un poco de agua, regresó a la habitación de Tsubasa, la cual aún seguía dormida, o al menos eso parecía.

Resulta que la oji azul se había despertado de hace ratos, pero no decía nada ya que pensaba que Nakano seguiría con sus ganas de "jugar".

Cuando la periodista volvió, solo atinó a acostarse en la cama.

Pasado un rato, Tsubasa decidió levantarse, ponerse algo de ropa e irse del lugar. Sus padres tardarían en llegar, ese día les tocaba hasta tarde, no más eso faltaba.

Se preparaba para salir de su casa, pero cuando abrió la puerta, se encontró con las personas que menos quería esperarse.

- ¡Hola Tsubasa / -san / Arihara /! – exclamaron tres chicas en el lugar.

- H-Hola chicas… - dijo con nerviosismos excesivo, no quería que las demás se enteraran que Nakano estaba durmiendo en su casa, sino, era bate de béisbol muerto.

- ¿Podemos pasar?

- E-Este… - Tsubasa quiso decir que no, pero cuando menos acordó, el trio ya estaba dentro de su casa.

Las tres fueron directo a la sala, esperando a que su amada fuera con ellas, aunque esta seguía muy en shock.

- ¿Ya te sientes mejor Tsubasa? – preguntó Tomoe.

- S-Sí, me recuperé rápido, así que mañana estaré bien para la práctica.

- Que bien.

- Por cierto, ¿Por qué estás tan agitada? – preguntó Shinonome.

- S-Solo debe ser tu imaginación.

- No, en serio, te ves algo rara – dijo Waka.

- Y-Ya les dije que no es nada, en serio.

- Bueno, creo que viniendo de ti es capaz de decir que te olvidaste de la tarea para mañana.

- ¿Tenemos tarea? – preguntó la castaña algo asustada.

- Sí, aun no la he hecho porque estoy estudiando para el examen.

- ¡¿Tenemos examen?! – gritó muy aterrada.

- Hasta el día de hoy no entiendo cómo es que pasaste a Preparatoria.

En eso se escuchó la voz de la radio del vecino con la canción: "Los caminos de la vida, no son lo que uno piensa".

-Vaya, eso explica muchas cosas.

- Que mala eres Shinonome.

- Bueno, viendo que estás mejor, eso quiere decir que hemos terminado nuestra visita.

- Bueno, para ustedes, yo me quedaré con Tsubasa – dijo la peli negra tomando el brazo de su mejor amiga y pegándola a ella.

- Y-Yo creo que también me quedaré, después de todo puede que Tsubasa-san tenga una recaída.

- Bien, entonces, Shinonome-san se va – dijo Tomoe con una sonrisa.

- Espera ¿Qué?

- Sí – en menos de 2 segundos, Ryo ya estaba fuera de la residencia de los Arihara mirando algo incrédula lo que acababa de pasar.

- A ver, a ver, ¿Qué pasó? – dijo mientras extendía sus brazos y volvía a entrar a la casa – A ver par de tontas, me pasaron de lanza.

- ¿Qué? Yo no tengo culpa de que dijeras que ya te ibas – dijo Kawakita quien aún seguía tomando del brazo a Tsubasa.

- S-Solo fue un decir.

- Debiste ser más específica Shinonome-san – le reprochó Suzuki tomando el otro brazo de la capitana.

- Como sea – separó su mirada de las demás y después de un rato le devolvió la mirada a Arihara.

- Arihara – le dijo la peli morado acercándose a ella.

- ¿S-Shinonome?

- ¡Oh no, no lo harás! – le dijeron ambas rivales separándola de Tsubasa.

- ¡¿Qué les pasa?!

- ¿Crees que no conozco esas mañitas? – dijo Kawakita – ya he leído varios fanfics de amor, así que ya sé cuándo es que van a hacer esas cosas.

- Eras muy joven para ser tan sabia.

- Claro que lo soy.

- Bueno, por lo menos, no podrás darle a Arihara lo que ella realmente le gusta.

- Si te refieres que le gusta el béisbol, pues te equivocas. Puede que seas junto a ella las mejores en esto, pero no creas que solo eso le gusta.

- ¿Así? – Tomoe y Ryo se miraban fijamente - ¿Qué más le gusta a Arihara?

- Pues mi cocina – le reprochó la peli negra – no hay mejor manera de ganar el corazón de alguien que alimentado su estómago.

- Eso solo funciona en hombres Kawakita-san – dijo Waka.

- Coincido con Suzuki.

- Pero saben, creo que Tsubasa-san y yo haríamos mejor equipo.

- ¿Por qué lo dices? – dijo Ryo – no me salgas con que tienen el mejor conocimiento de béisbol.

- Pues tengo algo que ustedes no tienen, y eso es lo que en conocimiento le gusta más a Tsubasa-san.

- C-Chicas, ¿puedo opinar?

- ¡Tú te callas! – le dijeron las tres al mismo tiempo.

- ¿Qué es ese escándalo? – dijo una nueva voz uniéndose al lugar.

- ¿Quién es esa? – preguntó Tomoe mientras se miraba a Tsubasa sudar frio.

- Arihara-san ¿Dónde estás? – la voz llegó a la sala.

- ¿Nakano? – dijeron las tres mientras miraban a la peli verde.

- H-Hola Nakano.

- No sabía que habían llegado visitas – dijo la periodista entrando a la sala, revelando como iba.

- ¡N-Nakano! – exclamó Shinonome mirando a la peli verde quien solo traía ropa interior, causando gran sonrojo en las demás, aunque Tsubasa solo quería salir de ese lugar.

- ¿Qué pasa Shinonome-san?

- ¡E-Eso deberías decirte a ti Nakano-san! – exclamó Suzuki muy roja.

- ¿Por qué?

- ¡Q-Que no ves cómo estás vestida! – le reprochó Kawakita en el mismo estado que las demás.

- ¡Oh! – Nakano por fin entendió - ¿Se refieren a verme así?

- ¡¿P-Por qué estás así?!

- ¿Qué tiene? Después de tener una actividad bastante cansadora, mínimo necesito descansar.

- ¿D-De que hablas? – preguntó Kawakita pensando en que respuesta le daría Nakano.

- N-No es nada – se atrevió a decir Tsubasa temiendo que Nakano la fuera a exponer.

- ¿Cómo que nada? – Nakano habló con tristeza fingida – después de que hicimos el amor hasta más no poder… ¿me dices que no es nada?

Todo quedó en silencio.

Tsubasa estaba con la cara azul del terror, sabía que ahora era carne muerta.

- ¿T-Tsubasa? – susurró Tomoe a su mejor amiga.

- … -

- ¿A-Arihara? – ahora fue Shinonome.

- … - la castaña seguía sin hablar.

- ¿T-Tsubasa-san? – ahora era Suzuki.

- … -

- ¿Por qué no dices nada Arihara-san? – habló Nakano - ¡Ya sé! Aun debes estar cansada después de haberlo hecho tantas veces, aunque hacerlo en el baño y en tu cama es muy agotadora, he hecho, te seré sincera, me duelen bastante los pechos y la entrepierna, pero valió la pena.

Sin más, Nakano le dio un rápido beso en los labios a Tsubasa, quien quedó sumamente helada.

- ¡Tsubasa / -san / Arihara! – exclamaron Ryo, Tomoe y Waka envueltas en un aura negra.

Tsubasa solo elevó su mirada al cielo…

¿Me pregunto… cómo será el béisbol en el cielo?

¡PAM!

¡PAM!

¡PAM!

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Continuará…

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¿Creen que me pasé?

Honestamente yo creo que no, todo indicaba que este el rumbo que iba a tomar.

Díganme que creen que le pase a la pobre de Tsubasa el próximo capítulo.

Sin más, este ninja se despide.

Bye.