Ese momento en la vida en el que revelas lo que tanto aqueja a los personajes del fic. Espero no me odien mucho.
Capítulo VII
Memorias y dolor
Eriol permanecía en la oficina. Amanecía. Había pasado toda la noche ahí vigilando a su amigo Syaoran Li. La noche anterior había bebido de más, hasta perderse; además, se había quedado profundamente dormido en el sofá de la oficina y seguramente despertaría confundido y con una terrible resaca.
Eriol, por su parte, se lamentaba el no haber podido llevar a Tomoyo a su departamento, pero ella le dijo que no se preocupara pues se iría a casa de su madre. Él se quedó más tranquilo y por un lado agradeció que su amigo tomara semejante borrachera, pues así pudo escapar de la señora Daidouji.
Pensar en Tomoyo lo hizo sentirse menos solo de lo que se encontraba, la quería profundamente y lucharía por ella, muy a pesar de la ansiedad que lo invadía la sola idea de tener que convivir con su madre. Eriol lo comprendía, ellas solo se tenían la una a la otra, y ahora él, como nuevo en escena, debía adaptarse a la dinámica que tenían.
Eso es todo, Tomoyo tiene su propia historia- pensó- Nada grave. Preocúpate si esa "historia" fuera como la tuya y, literalmente, te persiguiera.
Sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos. No quería invocar a un error de su vida que se aferraba a no dejarlo ir. Y, sin duda, ahora era el momento más inadecuado para aparecer.
El joven inglés prefirió distraer a su mente con otra idea que le vino a la cabeza. Sobre Tomoyo, también tenía que decirle la verdad, él fue quien le escribía esas cartas y no Syaoran... debía aclarar eso. Pero ¿cómo se lo digo? ¿qué tal si me rechaza por no haberle dicho las cosas desde un principio? Bueno, también esta la posibilidad de que por eso me acepte... Ah no lo sé... Qué confuso resulta todo esto.
Esos pensamientos le provocarían una jaqueca, no era un buen momento para ponerse a reflexionar sobre la vida. Volteó a ver a su amigo, se sintió mal por él, era obvio que se había puesto así por Sakura Kinomoto. Entonces Syaoran comenzó a moverse, ya estaba despertando. Eriol se puso de pie y fue a pararse frente a él.
-Ah...-dijo el chino- ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? -le preguntó a su amigo, mientras se agarraba la cabeza y se esforzaba por abrir los ojos completamente.
-Vaya, hasta que despiertas...-contestó el inglés- Anoche bebiste mucho, tu madre y yo decidimos que te quedaras aquí para que los invitados no te vieran y cuando nos dimos cuenta ya estabas dormido. Quisimos llevarte al hotel, pero moverte resultaba imposible.
-¿Dónde esta mi madre y Meiling?- preguntó con lentitud.
-Se fueron al hotel, pero no han parado de llamar por teléfono, las dejaste muy preocupadas.
-Lo siento mucho, pero todo salió bien anoche ¿no?- preguntó Syaoran y su amigo asintió con la cabeza- Ah...menos mal- agregó.
-No tienes de que preocuparte. Por cierto... ¿qué te pasó en la mano?- preguntó Eriol señalando el vendaje de su amigo.
- Ah esto...nada grave, sólo un pequeño accidente- dijo y su amigo arqueó la ceja- En serio...-agregó y miró su reloj- Será mejor que nos apresuremos, en unas horas abriremos y...-se puso de pie y se mareó, estuvo apunto de caer pero su amigo lo sostuvo.
-Yo creo que mejor te vas al hotel a descansar y si tienes tiempo regresas más tarde- Syaoran abrió la boca para decir algo pero Eriol continuó- No te preocupes yo me encargo de todo, tú vete a descansar que lo necesitas.
-De acuerdo...-cedió el chino y se acercó a la puerta lentamente y la abrió.
- Syaoran- lo llamó su amigo antes de que se fuera- Quiero decirte que eres mi mejor amigo y si tienes algún problema o algo así, no dudes en decírmelo, por favor...
Syaoran intuía a qué se refería pero no quiso especificar detalles, realmente se sentía mal- Sí, gracias- fue lo único que dijo antes de irse.
-o-o-o-o-o-
Horas más tarde, Sakura se encontraba trabajando, estaba sumamente distraída, no paraba de pensar en Syaoran y en todo lo que había pasado la noche anterior. No lo había visto por ahí en ningún momento, tal vez eso era lo mejor porque si lo veía no sabría que hacer.
Estaba totalmente inmersa en sus pensamientos, incluso en todo el transcurso del día no había cruzado palabra con sus amigas Rika y Chiharu, aunque sí noto que esta última había presentado un interés en un joven, nuevo compañero de trabajo de ellas, se trataba de un tal Yamazaki. Le dio gusto por su amiga, pero aun así ella tenía sus propios problemas.
El resto del día transcurrió en relativa calma, y cuando salió del restaurante (ya por la noche), le sorprendió ver que su hermano la esperaba ahí.
-Hola...am ¿qué haces aquí?- preguntó sumamente intrigada.
-Pues sólo quería ver que estuvieras bien- dijo Touya Kinomoto- Pero no te acostumbres monstruo, sólo es por hoy- agregó mientras miraba hacia los lados.
Fue entonces cuando Sakura comprendió a que se debía la inesperada llegada de su hermano, pues éste dijo.
-Oye ¿la conoces?- dijo Touya y señaló discretamente a Nakuru Akizuki, quien también salía del lugar.
-Ay Touya debes estar bromeando- respondió su hermana conteniendo el enojo- No cambias hermano, sólo viniste por eso.
-Sólo dime si la conoces... por favor...
Sakura suspiró, en realidad no quería decirle nada, pero oír suplicar a su hermano era muy poco común. Además sino hablaba, no se lo quitaría de encima – Sí, sí la conozco...- dijo y su hermano le sonrió- se llama Nakuru Akizuki, es la gerente de la sucursal, mi jefa inmediata... y por favor no vayas a hacer una tontería.
- ¿Tontería yo?- dijo Touya ofendido- Qué no puedo hacerte una preguntita inocente, sólo por curiosidad...-vio el rostro molesto de su hermana y luego ella comenzó a guiarlo lejos de ahí- Oye... y qué más sabes de ella... ¿tiene novio, dónde vive, cuántos años tiene?
-Touya, no soy su biógrafa, déjala no quiero que me metas en problemas...
El mayor iba contestarle pero prefirió no hacerlo, en realidad sí la había metido una vez en problemas con Tomoyo años atrás, así que esta vez no quería inmiscuirla en el asunto, mejor él actuaría por su propia cuenta.
Ya sabía dos cosas sobre ella, primera que trabajaba en el restaurante como gerente y segunda que se llamaba Nakuru. Touya se sentía emocionado, la chica le había gustado desde que la vio, pero lo que realmente lo impulso a querer conocerla más fue su rechazo. Si bien no era la primera vez que lo habían rechazado, fue la forma en que Nakuru lo hizo lo que más le gusto, se notaba que tenía un carácter duro y difícil, todo un reto que superar para un conquistador como Touya. Ya verás, no podrás resistirte- pensaba en silencio.
Después dejó a su hermana en su departamento y comenzó a planear su estrategia. Pero también pensó en su amigo Yukito, le preocupaba mucho y también tenía cosas que hacer al respecto.
Sakura, por su parte, se recostó en su cama (estaba cansada), miró alrededor y de repente le invadió un sentimiento se soledad. Nunca había vivido sola, pero ahora las circunstancias lo requerían.
A unos kilómetros de ahí, no muy lejos, en un lujoso hotel, en la misma ciudad de Tokyo, Syaoran también estaba recostado en su cama ya se sentía mejor. Su madre y su esposa le habían hecho una lluvia de preguntas pero él no quiso responderlas, prefirió pasar el día con su hijo, pero ahora el pequeño Hien estaba dormido.
En ese momento, Sakura y Syaoran comenzaron a pensar en lo mismo, el encuentro que habían tenido la noche anterior los dejó perturbados, confundidos. Y ahora parecía que sus mentes se conectaban y comenzaban a recordar lo que había sucedido 7 años atrás.
En aquella época, Sakura Kinomoto tenía 17 años, vivía en Tomoeda junto con su padre (que era profesor) y su hermano mayor (que tenía 21 años y estudiaba medicina en la universidad). Syaoran Li por su parte, tenía 18 años, él vivía solamente con su madre, apenas a unas calles de Sakura. En ese tiempo ambos eran los mejores amigos, aunque Syaoran guardaba un secreto: estaba perdidamente enamorado de su mejor amiga.
En esos días, las clases en la escuela estaban terminando, y Tomoyo y Sakura se sentían felices, tendrían más tiempo libre y podrían descansar de las pesadas clases. Sakura notó que Syaoran estaba muy callado y pensativo, ella pensó que tal vez estaba triste porque él, al ser un año mayor que ellas, ya estaría saliendo de la preparatoria, pero todavía le quedaba un año ahí.
Estaban los tres caminando por la calle viendo algunas tiendas, Tomoyo se distrajo en un escaparate y Syaoran aprovechó el momento y se acercó a la ojiverde.
- Oye podemos platicar, ya sabes donde siempre- le dijo en voz baja haciendo alusión al mismo lugar en el que se habían conocido- Necesito contarte algo.
-Claro, yo también quiero platicarte unas cosas- le respondió Sakura también por lo bajo y le sonrió. Syaoran se sonrojó levemente, siempre que Sakura le sonreía tenía esa reacción aunque ella no se había dado cuenta de eso nunca.
Una vez dicho eso los dos siguieron como si nada, fue hasta la noche que ambos, de sus respectivas casas, se escapaban en silencio. Nunca habían sido descubiertos, de ser así se hubieran metido en muchos problemas con sus padres.
Como era costumbre, Syaoran fue el más puntual en llegar, se sentó bajo el árbol de cerezo y unos minutos después llegó su amiga. Él tuvo esa sensación extraña en el estómago cuando la vio, eso no lo sorprendió, más bien ya se había acostumbrado.
-Hola- saludó ella y se sentó a su lado.
-Hola- le respondió Syaoran con una leve sonrisa.
-¿Qué sucede, qué era eso que querías contarme?- dijo ella con una leve preocupación- Es lo que te ha tenido tan callado últimamente...
- Bueno… es sobre mi padre- contestó él- recibí una carta suya hace unos días y pues… me pide que vaya a Hong Kong- esbozó una amarga sonrisa- Es extraño ¿no?... llevó 11 años lejos de él, manteniendo contacto sólo por cartas y rara vez por teléfono, no es la primera vez que me lo dice pero nunca me lo había pedido con tanta insistencia.
-Mmm... y entonces ¿eso es lo que te tiene así?- preguntó Sakura.
- Bueno, en parte. Lo que sucede es que quiere que vaya a China porque… él está enfermo y quiere verme antes de... bueno, que empeore su estado de salud- dijo él seriamente- Es que temo que le suceda algo...mi madre no lo soportaría, sé que lo sigue queriendo... nunca dejó de quererlo, la he visto muchas veces que llora por él y cree que no me doy cuenta...
- ¿Y tú como te sientes? - lo interrumpió Sakura
-Estoy preocupado por mi madre sólo eso...- y la miró- No creas que estoy pensando en lo que haga o deje de hacer mi padre, cuando salimos de su vida él no hizo ningún esfuerzo por recuperarnos... sólo quería comprarme con los regalos que me enviaba en mi cumpleaños y en navidad.
Sakura lo miró en silencio, sabía perfectamente que Syaoran estaba mintiendo, él en realidad nunca dejó de querer a su padre, pero ponía esa barrera cuando alguien mencionaba el tema, pues no quería que supieran sus sentimientos hacia su progenitor. Aún sabiendo eso no quiso decírselo y mejor le dio unas palabras de apoyo.
-De cualquier modo, debes mantener tu ánimo... todo saldrá bien, ya lo verás- dijo y le sonrió.
Syaoran le devolvió la sonrisa y sintió, nuevamente, algo en el estómago. Momentos como ese eran en los que adoraba a Sakura. Se sonrojó y para que ella no lo notara se recostó y comenzó a ver el cielo estrellado, Sakura hizo lo mismo y permanecieron así por unos minutos.
-Ah, es cierto, tú también querías decirme algo ¿no?- dijo de repente el joven chino.
-Am... bueno no es muy importante- respondió Sakura.
- Vamos, dímelo. Yo aquí contándote mis problemas, por lo menos debo de escuchar lo que querías decirme- Syaoran se incorporó.
-Bueno, es que...- comenzó a decir Sakura y también se incorporó- ¿Recuerdas lo que te dije hace un tiempo...sobre Yukito Tsukishiro?
Syaoran no lo podía olvidar, ella le había confesado que le gustaba el mejor amigo de su hermano mayor. Eso le había roto el corazón pero mantenía una leve esperanza de que algún día Sakura se fijara en él. Había sido difícil tener que escuchar todas las cualidades que veía en ese tipo y que lo hacían merecedor de toda su atención. Incluso había tenido que disimular sus sentimientos y la alentó a que tratara de conquistarlo, eso había sido sumamente duro para él.
-Sí... ¿qué sucede con eso?- preguntó.
-Pues, he hecho de todo y no logro que él se de cuenta lo que representa para mí...-expresó y su voz comenzó a quebrarse, estaba a punto de llorar- No sé qué hacer, nunca se fijará en mí, no me quiere... y... y...-decía pero ya no pudo más, rompió en llanto.
- Tranquila...-se puso de pie y le ayudó a ella a hacer lo mismo; entonces la rodeó con un brazo. Comenzaba a enojarse, no toleraba que Sakura llorara y menos por alguien que no se lo merecía- Déjalo, es un tonto, porque sólo un tonto no se fijaría en ti- continuó, pero no quiso agregar algo más, mejor dejó que su amiga se desahogara.
-Ay Syaoran, tú dices eso porque eres mi amigo... Creo que no entiendes lo doloroso que es un amor no correspondido- decía un poco más tranquila, después de un breve silencio.
Ahora sí estaba furioso, Yukito pagaría por hacer sufrir a la chica a la que amaba con todo su corazón.
Ésta me la vas a pagar Tsukishiro- decía en silencio mientras sostenía en sus brazos a su amiga. Instintivamente le besó tiernamente su frente.
Sakura, por su parte, se sentía profundamente triste por la indiferencia de Yukito. Sin embargo, en ese momento, ese contacto son Syaoran le provocaba una sensación extraña e inesperada. Se sentía protegida, muy tranquila, era una calidez muy agradable.
Después de un rato, Syaoran la llevó, como siempre, a su casa y luego se dirigió a la suya.
Al día siguiente corría por la calle como parte de su rutina de ejercicios. Entonces vio a Yukito Tsukishiro con su inseparable amigo Touya Kinomoto, se encontraban platicando en un café. El joven chino se acercó discretamente y sin ser visto podía escuchar su conversación.
-¿Cómo ves?- preguntó Kinomoto
- Pues... la verdad, muy mal Touya- respondió con honestidad su amigo- Estás arriesgando mucho, tú tienes novia, ¿qué no quieres a Kaho?
- Bueno sí, pero esta es una oportunidad muy interesante. Mira que gustarle a Tomoyo Daiduoji...
-No no no ¿Acaso no has considerado la posibilidad de que puedes meter a tu hermana en problemas?- preguntó Yukito.
-Eso no va a pasar, mira esto será genial...o me vas a decir que salir con una chica más joven no suena "divertido".
- Bueno sí, tal vez no busquen algo serio- expresó Tsukishiro y se puso un poco rojo- Pero, mejor olvídalo.
Vaya vaya, lindo par el que les gusta a mis amigas... Tal vez si escucharan esto se desilusionarían de estos dos.
Syaoran, estaba muy enojado. Entonces se percató de que se iban del lugar. Era el momento ideal de actuar, Kinomoto dijo que tenía cosas que hacer y Yukito se fue a su casa a descansar.
Syaroan se acercó a este último mientras intentaba contener su ira.
-Hey Tsukishiro- lo llamó.
-Ah, hola Li- respondió con amabilidad, pero al notar su rostro le preguntó- ¿Sucede algo?
-Sí...- dijo Syaroan con seriedad- Has lastimado a alguien...
-No sé de qué hablas...
-No, claro que no lo sabes, nunca sabes nada... ¡¿Cómo es posible que no te puedas dar cuenta de que le gustas a Sakura?!- le espetó sin pensar en las consecuencias de su declaración- Ella ha hecho hasta lo imposible por llamar tu atención, por despertar tu interés y tú sólo... sólo... la has sabido ignorar...
-Yo no...no sé...- comenzó a decir Yukito intentando asimilar todo. Syaoran se acercó peligrosamente a él y le dio un empujón, ya no podía contener su enojo. No pensaba sólo actuaba. Yukito por su parte, aunque era muy pacífico, no le pareció la forma que en que lo trataba el chino.
Entonces una cosa llevó a otra y cuando menos se dieron cuenta ya estaban peleándose a puño limpio. Ni siquiera se percataban del dolor que sentían a cada golpe por parte del otro. Incluso la gente comenzó a detenerse a ver, había algunos gritos. Fue hasta que Touya Kinomoto recordó decirle algo a su amigo y se sorprendió mucho al ver a la muchedumbre, pero lo impactó más ver quiénes eran los protagonistas de tal escándalo en plena calle. Así que decidió detenerlos, y sujetó a su amigo para poder separarlo de su contrincante.
-¡¿Qué demonios te pasa Li?!- preguntó muy molesto.
-No te metas esto no es contigo- respondió éste y estuvo a punto de abalanzarse por los dos amigos pero uno de los observadores lo sujetó y él forcejeaba para zafarse, tanto que otro le ayudó - ¡Suéltenme!
-Estás loco o qué, no puedes andar por ahí golpeando a la gente - dijo Kinomoto.
-¿Yo?... todo es culpa de tu amiguito...
-No puedo creerlo...-dijo Touya al notar que su amigo sangraba abundantemente de la nariz- ¡Li! qué has hecho... ¿Qué diría mi hermana si viera esto?
Fue entonces que Syaoran entró en razón, casi había olvidado que la razón de todo fue Sakura, y de repente recordó lo que había dicho sobre ella antes de comenzarla pelea. Se había metido en problemas. Así que decidió irse de ahí. Logró zafarse y en silencio se marchó. Notó un agudo dolor en su ceja izquierda y un poco más abajo de su ojo sintió otro dolor. Puso su mano en su ceja y se dio cuenta de la sangre que salía de ahí pero no le importaba, ahora tenía que pensar muchas cosas, había llevado su sentido de protección hacia Sakura a un extremo que ni siquiera él creía posible.
Mientras tanto, Touya se permaneció sosteniendo a su amigo Yukito.
-¡Demonios!...ese Li me las va a pagar- pensaba Touya en voz alta.
-Nnn..no- dijo de repente Yukito- no quiero que te metas.
-¿Por qué se pelearon?
-No te ofendas pero es un asunto nuestro, de verdad no quiero que te metas.
- De acuerdo- respondió- Rayos, tu nariz sangra mucho será mejor que te lleve a algún lugar donde te atiendan.
Su amigo asintió y se fueron de ese lugar. Pero Yukito no paraba de pensar en la revelación que había hecho Syaoran, nunca había considerado la posibilidad de salir con Sakura, y ahora que lo pensaba no le parecía una idea descabellada y mucho menos desagradable.
-o-o-o-o-o-
Ahora, 7 años después todo aquello podría parecer lejano, pero no era así. Las cicatrices que se hicieron en sus corazones y almas aún estaban ahí. Syaoran se sintió un poco apenado en recordar aquel día en que se peleó con Tsukishiro por defender a su querida amiga. No se sentía de esa manera por lo que le había hecho a él, sino por lo que había dicho. En ese momento todo fue rápido e irrazonable, pero lo peor vendría después, cuando Sakura se enteró de todo.
Sakura, por su parte, también hacía un poco de memoria, y se sintió mal al pensar en las reacciones que había tenido ante todo lo sucedido. Su hermano había estado enojado esa tarde y cuando ella le preguntó la razón, casi se fue para atrás al saber que Syaoran se había peleado con Yukito, y lo peor era que éste último había resultado con la nariz rota. Ella había decidido, de momento, no hablar con su amigo, pensando que tal vez todo era un malentendido, algo que su hermano había malinterpretado por su evidente desagrado por Syaora y, sin duda, él lo aclararía.
Sin embargo, las cosas comenzaron a tornarse extrañas cuando Syaoran no se comunicaba con ella, pero lo peor sucedió apenas un par de días después. El teléfono sonó y ella respondió, se emocionó un poco al escuchar la voz de Yukito y ella pensó que lo lógico era que quería hablar con su hermano mayor.
-Sakura espera- le dijo- En realidad quiero hablar contigo...
-¿Ah?- se extrañó ella.
-Verás. Supongo que ya te llegó el rumor de que Li y yo tuvimos un altercado...- hubo un silencio y Yukito decidió continuar- Pues bueno… él me dijo que tú... bueno, estabas interesada en mí, no sé si sea cierto o sólo lo dijo porque estaba muy enojado. Pero quiero aclararlo contigo, necesito saber la verdad.
Sakura permaneció en silencio, no podía creerlo, su mejor amigo había dicho cosas sobre ella que no le correspondían, se sentía traicionada. Estaba indignada, pero también asustada por las palabras de Yukito.
- Yo... yo... - comenzó a decir la ojiverde, pero al no poder soportar la presión colgó el teléfono. Se puso pálida, incluso se sintió mareada. Todo pasaba muy rápido. Momentos después el teléfono volvió a sonar, ella sintió como su corazón se aceleraba, descolgó y se sorprendió al escuchar una voz diferente, ahora era Syaoran el que llamaba. Su conversación apenas había durado, como máximo, un minuto. Sólo habían acordado verse aquella noche, Sakura no le cuestionó nada a su amigo, aún estaba muda. Syaoran, por su parte, con tono sobrio sólo dijo que quería contarle algo importante.
El resto del día había sido lento, con ideas sueltas que de pronto llegaban y ella ahuyentaba para no agobiarse. Una vez entrada la noche ambos salieron de sus casas para verse donde siempre.
Syaroan se sentía muy abrumado, los últimos días habían sido difíciles y necesitaba desahogarse en calidad de urgente. Al llegar al lugar se sorprendió al ver que su amiga ya estaba ahí, parecía muy concentrada en lo que estaba pensando, tenía la mirada fija al frente y el ceño levemente fruncido.
Se ve tan linda. Sé que ella me entenderá y sabrá qué decirme- pensaba al acercarse. Pero su desconcierto fue total cuando se encontró con una Sakura que nunca había conocido.
-Qué bueno que llegas. Quiero que me expliques muchas cosas- le dijo la joven, que notó inmediatamente los golpes que tenía en la cara. Él la miró con extrañeza- No te hagas al que no sabe nada... ¡¿Porqué te peleaste con Yukito?!
-Ah... ya veo, ya te contaron... Bueno, pues no fue nada sólo una pequeña discusión que...
- No mientas- interrumpió Sakura- Después de lo que te conté fuiste a buscarlo para molestarlo.
-Espera, yo...- quiso defenderse Syaoran.
-Le hiciste daño, y conociéndolos a ambos estoy segura que tú fuiste el que provocó todo- comenzó a molestarse cada vez más- Y lo peor... es que...le dijiste lo que sentía por él.
-Lo siento- expresó Syaoran- Sólo que me dio mucha rabia como sufrías por alguien que no se lo merece y... no pude contenerme.
-Claro, tú crees que soy una tonta ¿no?- decía Sakura mientras se acercaba a él, Syaoran notó que de los hermosos ojos de su amiga unas lágrimas querían brotar- Siempre alejas a todos los chicos de mí, crees que no me doy cuenta pero no soy la niña tonta que tú piensas... sólo te has dedicado ha complicarme las cosas...- entonces rompió en llanto- ¡¿porqué?!...-decía entre sollozos- Arruinas todo... ¡Ojalá nunca te hubiera conocido!...-agregó y dentro de su enojo, hizo algo que nunca pensó que haría, le dio una tremenda bofetada a Syaoran que hizo que el volteara la cara.
Él por su parte, no daba crédito a lo que sucedía, tal vez se merecía eso, pero pensó que tenía el derecho de réplica y de dar sus razones.
-Sabes porqué lo hice, sabes porqué hago todo eso...-decía- Porque estoy perdidamente enamorado de ti...porque llevó años así, amándote en silencio, soportando el tormento de tenerte tan cerca y no poder decirte lo que siento... escuchando en agonía cómo es que quieres tanto a Tsukishiro... pero que te haya hecho sufrir fue demasiado para mí... ¡Esa es la verdad!... ¡Te amo como un loco Sakura Kinomoto!
Sakura se quedó congelada, no podía creer todo aquello, estaba en estado de shock. Ni siquiera se percató de que su amigo se marchaba, fue hasta que él habló, que pudo regresar de ese estado.
-Por cierto- dijo Syaoran sin voltear a verla- Lo que quería contarte no era nada de esto... -suspiró para agregar- Mi padre murió esta mañana, pensé que podrías apoyarme, pero me equivoqué... Creo que he estado en un error desde hace mucho.
Sin decir más se fue tan rápido como pudo. Se sentía herido, no sólo porque la bofetada de su amiga le había dado justo en su moretón, sino porque le había dado en su corazón, rompiéndolo en mil pedazos. Al llegar a su casa sintió algo cálido que recorría sus mejillas, eran sus lágrimas, no lloraba desde el día en que conoció a Sakura y casi había olvidado cómo era esa sensación.
Syaoran pensaba en todo aquello y sintió mucha rabia al recordarlo. Habían pasado ya 7 años pero le seguía doliendo como si se tratara de algo muy reciente. Miró su mano vendada y recordó a Sakura, pero intentó con todas sus fuerzas quitarla de su mente, borrarla para siempre.
Sí, así debe ser ahora...para mí ella no existe, nunca existió. Eso como pago por lo que me hizo sufrir- se prometió en silencio.
-o-o-o-o-o-
Eriol Hiragizawa llevaba a Tomoyo a su departamento aquella noche, la había invitado a cenar poniendo como pretexto que la noche anterior no la había podido acompañar y que la había dejado por irse a ver como estaba su amigo.
Cuando ella le preguntó cómo estaba Li, el inglés no pudo evitar sentir un poco de celos pero ella le explicó que sólo era por lo mucho que lo apreciaba como amigo. Le contó lo relacionado a lo sucedido en el pasado y Eriol se sintió satisfecho pues su historia encajaba perfectamente con la de su amigo.
Lo que sí no le gustó mucho fue cuando ella respondió una pregunta que a Eriol le daba muchas vueltas en la cabeza. Quién era exactamente Touya Kinomoto para ella, él sabía perfectamente que a ella le atraía pero no sabía qué ocurrió después de que había partido a Inglaterra. La respuesta no le había gustado del todo.
-Fuimos novios- le había dicho la ojiazul.
-Pero... ¿y ahora?- le preguntó él.
-Sólo es alguien a quien quise mucho, pero eso ya pasó hace tiempo- se acercó un poco más a él y pudo percibir su perfume- La verdad es que terminamos porque la relación era muy...am, física- agregó con un leve sonrojo.
A pesar de eso, Eriol pensaba en la maravillosa cita que habían tenido, charlando por horas en las que él se dio cuenta de que la compañía de Tomoyo le era demasiado agradable. Le gustaba más de lo que recordaba, y eso le preocupaba. Él se había convertido en todo un seductor, pero con ella se sentía como un novato, se ponía muy nervioso y había momentos en los que no sabía ni qué decir. Sin embargo, la quería y tenía la desesperada necesidad de hacérselo saber.
-¿Sabes? Me parece extraño que me hayas invitado a cenar a otro restaurante que no es el tuyo- le preguntó ella de pronto, sacándolo de sus pensamientos.
-Bueno, es una buena estrategia conocer lo que ofrece la competencia- le contestó con una sonrisa.
-Ay Eriol eres muy divertido- le dijo ella con una sincera risa.
Entonces llegaron a la puerta del edificio donde ella vivía, era el momento de despedirse y el joven vio ahí la oportunidad de hablar con ella.- Gracias, Eriol me la pase muy bien contigo.
- Yo también- dijo y le dedicó una sonrisa- Oye Tomoyo yo quería decirte algo- comenzó a hablar y sintió cómo sus manos sudaban- Mira sé que nos hemos visto poco, pero... quiero decirte que quiero conocerte mejor, bueno ya sabes más que una amiga...- suspiró para agregar- Para ser directo, me gustas mucho...-ella lo miró a los ojos y él sintió que se había precipitado- Sé que es muy pronto y si no quieres yo sabré entenderlo... pero quería que lo supieras porque...
Ella lo interrumpió poniendo su dedo en sus labios- Yo no quería aún decir nada, pero también me empezaste a gustar y después de esta noche tan linda, me di cuenta de que es cierto. Hace mucho que no me interesaba en alguien, pero quiero intentarlo contigo- dijo Tomoyo con toda honestidad.
Entonces se acercaron y se besaron. Tomoyo se dio cuenta que Eriol era muy buen besador y eso hizo que le gustara más. Él, por su parte, se sentía más feliz que nunca, había soñado con un momento así durante mucho y ahora que se hacía realidad provocaba en él emociones que había dejado guardadas por años, reservadas para ella, para Tomoyo Daidouji, su amor platónico, su único amor.
Cuando se separaron ella se despidió y él prometió llamarla. Luego Eriol regresó a su auto y se quedó un rato mirando hacia el departamento de su amada. De repente le vino a la cabeza una idea, casi siempre después de una cita con alguna chica, sucedía lo mismo que esa noche, la besaba y minutos más tarde ya estaba más que listo para compartir el lecho con ella, la mayoría de las veces no volvía a saber nada de sus conquistas. Pero esta vez había sido diferente, quería llevar las cosas con calma, porque realmente quería algo serio. Además ese besó lo había dejado más que satisfecho no esperaba esa reacción por parte de Tomoyo.
Quién lo diría, hace unos días sólo vine a hacer negocios, me encontré a la única chica que he querido sinceramente y ahora ha cambiado de dimensiones mi mundo. Me siento tan extraño.
Jum... ya me lo decía Syaoran, algún día iba a caer, tenía razón… Lástima que él no pueda arreglar las cosas tan fácilmente con Sakura Kinomoto; no sé qué habrá pasado entre ellos, pero sin duda quedaron en muy malos términos. Espero que puedan encontrar la paz y sentirse tan bien como yo me siento ahora- reflexionaba Eriol y notó que la luz del departamento de Tomoyo se apagaba, entonces decidió que debía irse.
Continuará…
Suspiro. Bueno, así las cosas lectores. Como dije en el capítulo anterior, no es tan fácil esto. A estos muchachitos sí se les fue la boca y se les salieron cosas al calor del momento ¿ a quién no le ha pasado? Y aunque todo esto es duro, aún no termino de contarles todo. No señor. Habrá más.
Y bueno, finamente, y aligerando un poco el capítulo. Les traje a Eriol y Tomoyo. Peeeeeero… ¿ya les he dicho que soy malvada?
Ya verán. Muchas gracias por el favor de sus comentarios y sus follows y discúlpenme si no he podido responder; me haré un espacio para darle seguimiento a sus comentarios. Nos leemos pronto n.n
