Vamo' a seguir aclarando lo que sucedió entre nuestros protagonistas. Ante todo, paciencia queridos lectores. Muchas gracias por seguir la historia.


Capítulo VIII
La confusión

Se sentía como un tonto, no sabía ni porqué lo estaba haciendo. La había estado siguiendo sin que ella se diera cuenta los últimos días. Había descubierto dónde vivía y cuáles eran sus hábitos y rutina. Y ahora estaba sentado en el suelo afuera del restaurante donde trabajaba, fumaba un cigarrillo y trataba de buscar una razón lógica para todo eso.

¿Por qué no puedo sacarla de mi cabeza? No puedo pensar en otra cosa que no sea ella... ¡Ah! demonios - se decía a sí mismo Touya Kinomoto.

No sabía ni qué pensar, nunca en toda su vida le había sucedido algo parecido, pero era extraño cómo se estaban dando las cosas con respecto a Nakuru Akizuki, lo único que quería era verla, platicar con ella si era posible; sin embargo, las cosas habían sido desastrosas.

Después de estarla vigilando, esa mañana había decidido abordarla, ella salía temprano de su casa y él vio el momento idóneo de hablarle.

-Hola preciosa- la saludó.

-Ay no- exclamó ella- Tú otra vez.

-Oye, mira sé que nuestro primer encuentro no fue bueno, pero te daré otra oportunidad.

-¿Tú me vas a dar una oportunidad a mí? - expresó ella indignada, y comenzó a caminar a prisa. Touya también caminaba pero para poder mirarla mejor lo hacía de espaldas.

- Te he estado viendo y he investigado sobre ti Nakuru Akizuki... ¿Puedo decirte Nakuru? ... Sí, verdad- le decía.

-¿Cómo sabes mi nombre, quién eres?- le preguntó y se detuvo.

-Me llamo Touya Kinomoto y...- le contestó el joven quien también se había detenido.

-Kinomoto... como Sakura Kinomoto... Ah, ya veo porqué tuve la mala suerte de conocerte.

-Sí, ella es mi hermana menor- aclaró- pero no tiene nada que ver con esto, en realidad ella me prohibió acercarme a ti.

- Es lo más seguro, por lo poco que la conozco se ve que es decente, no sé cómo es que tuvo un hermano como tú... - dijo y reanudó su andar con mayor prisa.

-Bueno lo importante somos tú y yo. Vamos sal conmigo- decía y continuaba caminando pero ahora lo hacía a su lado, sin embargo, no le quitaba la vista de encima- Ten es para ti, no es tan linda como tú pero espero que te guste - agregó y le entregó una rosa.

- Gracias - dijo con desconcierto y la tomó, Touya notó que estaba cediendo, ella también se dio cuenta y tuvo que volver a su frialdad rápidamente- Pero no creas que te acepto, no quiero salir contigo y será mejor que te fijes bien, conmigo ándate con cuidado que en cualquier momento te puedes estrellar con la realidad.

-Sé bien el terreno que piso. Me interesas y...- le respondía, pero estaba tan concentrado en ella que no se dio cuenta de que un poste estaba justo adelante de él y no pudo esquivarlo, por lo que se fue a estrellar, se golpeó la cabeza y casi cae.

-Te dije que te anduvieras con cuidado o te estrellarías con la realidad- sólo pudo oír Touya a lo lejos el tono burlón de Nakuru. Después de eso le perdió la pista y ya no pudo seguir hablando con ella.

Touya apagó su cigarrillo y sonrió, Nakuru le atraía mucho y entre más se hacía la difícil más le gustaba, pero tal vez había algo más ahí. Entonces recordó lo que le había dicho Kaho el día que fue a visitarla, que no se cerrara la posibilidad de tener amor en su vida. Intentó borrar esa idea de la mente, eso no era para él.

Levantó la cabeza y vio que una persona conocida se acercaba, se trataba nada más y nada menos que de Kaho Mizuki, quien entraba al restaurante como un comensal más e iba acompañada de su esposo. Touya decidió irse de ahí antes de ser visto.

-o-o-o-o-o-

Horas más tarde, Sakura ya estaba ansiosa por salir. Había escuchado que Syaoran Li estaba a cargo pero no había salido en todo el día de su oficina, ella estaba segura que en cualquier momento entraría. Y así fue, de repente lo vio entrar en la cocina con paso decidido. Dijo que supervisaría lo que estaban haciendo, pasó por todos y cada uno de los cocineros y en todos los casos ponía objeciones a sus platillos.

Cuando llegó el turno de probar lo que estaba preparando Sakura fue diferente.

-Parece que está bien- dijo sin mirarla, tuvo mucho cuidado de ni siquiera rozarla, ella vio que su mano estaba aún vendada y antes de poder decirle algo él la escondió. Después continuó revisando a los demás.

Cuando ya salía sus compañeras comentaban.

-Es un ogro- dijo Rika.

-Sí, le falta esto le sobra aquello, con nada está conforme- agregaba Naoko Yanagizawa, una nueva compañera de trabajo.

-Sí, al señor Li nada le parece, qué horror- expresaba Chiharu.

-Es un perfeccionista- dijo de pronto Sakura- Es obvio que sabe de lo que está hablando - agregó sin darse cuenta de que instintivamente lo defendía, no se dio cuenta de que el resto la observaba.

-Es cierto- afirmó Yamazaki- Por lo que sé, Li era cocinero de su propio restaurante en Hong Kong, y según los rumores era muy bueno, incluso mucha gente de todos lados del mundo iban sólo a probar alguno de sus platillos.

-¿En serio?- preguntaron las chicas al unísono, estaban sorprendidas por la información.

Yamazaki asintió y continuó- Sí, pero se retiró cuando nació su hijo hace unos años.

-Me da la impresión que son puras mentiras- le dijo Chiharu.

-No, no... en serio, yo siempre digo la verdad- se defendía el joven.

El grupo comenzó a reír y no se percataban de que Sakura estaba muy sorprendida por la revelación. Ahora sabía que Syaoran no sólo estaba casado, sino que además ya tenía un hijo. Sintió algo extraño, esa revelación era una clara señal de que él había hecho su vida.

Cuando por fin llegó a su departamento tuvo la necesidad de desahogarse, pero en ese momento le llamó Tomoyo y se pusieron de acuerdo para verse al día siguiente, aprovechando que sería el descanso de Sakura. Después la ojiverde se fue a recostar en su cama.

Bueno, espero que tenga la felicidad que se merece y que yo tontamente no le pude dar- pensaba y luego se quedó dormida. Su sueño fue referente a lo que sucedió después de que su amigo le había confesó sus sentimientos.

Recordaba, entre sueños, cómo se había sentido aquella noche que llegó a su casa. Temblaba de los nervios que tenía y el resto de la noche no había podido pegar los ojos. Las cosas comenzaban a tener sentido para ella. Durante años, Syaoran no había tenido novia, si bien había salido con algunas chicas, nunca les daba importancia. Él siempre decía: "No era mi tipo; ahora no quiero tener novia; me quiero concentrar en los estudios"; entre otras cosas. Y cuando ella le preguntaba sobre su tipo ideal de mujer, él le respondía que era difícil de definir.

Algunas veces, ella sospechaba que le gustaba una chica, pero nunca logro dar con la identidad de esa persona, y menos le pasó por la cabeza la idea de que era ella de quien estaba enamorado su mejor amigo. Era obvio que a muchas chicas les gustaba, pero él nunca les prestó atención.

Sakura reflexionaba: Syaoran es muy guapo, además es muy lindo conmigo. Yo lo quiero mucho pero como a un amigo, porque es mi amigo ¿cierto? - Y comenzó a recordar todos los momentos que había vivido con él hasta ese día, eran muchísimos, y todos muy alegres. Bueno a veces no tanto, sin embargo, ellos habían enfrentado juntos muchas de sus tristezas, juntos... siempre juntos.

Durante toda su infancia y adolescencia, Sakura se hecho a la idea de que su amigo siempre debía permanecer a su lado. Simplemente no concebía la vida sin él. Ella había imaginado su futuro de muchas diferentes formas, en diferentes lugares, pero la constante de esos planes era Syaoran, para ella, él era la persona más importante.

Ahora se preguntaba qué tan importante sería él. Obviamente lo quería como amigo, pero cabía la posibilidad de que su cariño fuera más profundo

¿Me gusta? - se cuestionó de repente y sintió una extraña sensación en su estómago.

Aquella pregunta le retumbaba en los oídos, y no la dejaba en paz - Bueno Syaoran siempre me hace sentir bien, y... él dijo que estaba enamorado de mí. Y yo, yo...yo...-se decía a sí misma, y fue entonces que la respuesta le llegó de manera inesperada- Me gusta Syaoran.

A pesar de no haber dicho nada en voz alta, Sakura se tapó la boca con las manos y soltó una risa nerviosa, eso sumado a que la cara se le ponía cada vez más colorada. Sintió que esa revelación era un alivio a su corazón. Esa era la razón por la que tenía sensaciones extrañas cuando estaba con él.

Sakura suspiró, se recostó y sólo pensaba en Syaoran. Ahora que sabía que le gustaba, se encontraba con otro problema: quizá lo ideal sería que se conocieran de otra manera, y con el tiempo ella sentiría algo más fuerte por él. Pero si las cosas no funcionaban, eso terminaría de manera definitiva con su amistad.

Qué complicado, cabe la posibilidad de que pierda a la persona que más quiero en el mundo, pero tal vez lo llegué a querer aún más.

Después le vino a la cabeza algo más terrible, él se había puesto furioso, seguramente no querría hablar con ella- No lo culpo, fui tan injusta y tan cruel con él. Espero pueda perdonarme.

Sakura despertó, ya no era la jovencita de 17 años; ahora se había convertido en una mujer. Se sintió nostálgica al recordar todo aquello, esbozó una amarga sonrisa, y pasó su mano por sus cabellos castaños.

Fui una tonta, no debí dudar de mis sentimientos por él. En ese entonces ya lo amaba, pero no me había dado cuenta, no fue hasta que...

Ya no quiso terminar esa frase, mejor decidió apresurarse porque Tomoyo llegaría más tarde.

-o-o-o-o-o-

Estaba muy agotado, había pasado gran parte de ese día buscando sus viejos libros de medicina en el sótano de su casa. Touya pasó su mano por su frente para quitarse el sudor, pero sintió un moretón que le había salido después de su pequeño accidente al pretender a Nakuru Akizuki el día anterior.

Sonrió al pensar en ella, pero se sintió como un tonto por ello y decidió concentrarse en lo que estaba haciendo. Revisó varios libros y se dio cuenta de cuánto extrañaba estudiar medicina. Entonces encontró lo que buscaba, el libro que le daría la respuesta a sus dudas. Pasó rápidamente por sus páginas y se detuvo en una. La leyó varias veces con atención.

Se sorprendió mucho por lo que encontró. Se había memorizado el nombre de la sustancia que había encontraba en el departamento de Yukito. Había tenido una terrible sospecha y en ese momento lo confirmaba.

Yukito Tsukishiro, su amigo de toda la vida, su compañero de andanzas, su consejero, casi su hermano... tenía una terrible enfermedad del corazón.

Ese descubrimiento no era alentador, pues Touya sabía que era el mismo mal que había terminado con la vida del padre de Yukito, y no sólo con eso, también había sido el fin de una parte de él. El señor Tsukishiro falleció cuando su hijo era muy pequeño, después de eso la madre de Yukito se había sumido en una profunda depresión que con el tiempo acabo con sus días. Fue entonces que el pequeño fue a vivir con sus abuelos, ellos lo habían criado con mucho afecto, pero ya eran viejos y con los años también partieron. Yukito había sufrido mucho la pérdida de su familia, y por eso había decidido ser doctor, y salvar vidas, para que sus seres queridos no padecieran como él.

Touya leyó una y otra vez el libro, analizándolo. Pero después ya no le prestaba atención, más bien se preguntaba desde cuándo estaba enfermo su amigo, si sería muy grave su estado de salud. Un millón de cosas le pasaron por la mente.

Tengo que...tengo que...hablar con él y pedirle una explicación - sin dudarlo más, salió corriendo para ir a ver a Yukito.

-o-o-o-o-o-

Sakura y Tomoyo charlaban y reían como hacía años que no lo hacían. Se estaban poniendo al día con todo lo que habían hecho en los últimos 7 años. De repente fueron interrumpidas por el sonido del teléfono móvil de Tomoyo.

- Am.. espera un momento- dijo la joven Daidouji y su amiga asintió- ¡Hola! - expresó al contestar el teléfono- … Sí yo también te extraño... Pero ahora no puedo, estoy en casa de Sakura... No creo que haya problema si vienes - Sakura hizo un gesto de que estaba bien que fuera la persona con la que Tomoyo hablaba, aunque no sabía de quien se trataba. Entonces su amiga le dio la dirección- Bien te esperamos... Yo también te quiero... Te mando un beso... Adiós- finalizó y colgó, estaba roja, pero tenía un peculiar brillo en sus ojos azules.

-Vaya... ¿a quién quieres tanto?- le preguntó- Mira que mandar hasta besos, no es muy común en ti.

Su amiga rio tímidamente- Es mi nuevo novio

-¿En serio? ¿quién es el afortunado?

-Eriol Hiragizawa...-dijo y se puso más roja- Al día siguiente de la inauguración salimos, se me declaró y bueno... nos besamos. La mañana siguiente me fue a buscar con un enorme ramo de rosas, me dijo que estaba desesperado por verme y me pidió que fuera su novia. Y no dudé en aceptarlo.

Las dos amigas emitieron un gritito de alegría y se pusieron de pie para abrazarse.

-Me da mucho gusto por ti amiga- le dijo Sakura con sinceridad- Ya presentía algo sobre ustedes.

-Gracias, yo estoy muy feliz. Aunque apenas llevamos unos días pero han sido maravillosos.- le respondió.

-Con razón él ya no se aparecía por el restaurante, si tiene una novia muy linda.

-Sí...Eriol me encanta, es tan inteligente, carismático, elocuente, lindo, detallista, tierno, romántico, guapo... además besa muy bien...

-Vaya sí que te tiene embelesada... pero ¿por qué de repente tanto afecto por él? Digo, ya lo conocíamos en la preparatoria y nunca le prestaste atención.

-Eran tiempos diferentes, yo estaba interesada en tu hermano. Pero claro que sí me daba cuenta de Eriol... lo veía por ahí tan solo, quería hablarle, pero no sabía cómo. Y eso sumado a esas cartas que me mandó S... -decidió no continuar con ese relato que terminaría en una mención de Li. Sakura lo sabía y permanecieron unos momentos en silencio.

-Tenías razón Tomoyo- dijo de repente Sakura y su amiga la miró con desconcierto- El otro día que me preguntaste si había podido olvidar a Syaoran. No, no he podido hacerlo.

-Sakura no tienes que hablar de eso...

- Pero necesito decírselo a alguien o explotaré- dijo y sentía que las lágrimas le brotaban- Sí éramos más que amigos; antes de irse, él me confesó que estaba enamorado de mí y yo también me enamoré de él - ante la sorpresa de Tomoyo, Sakura se dispuso a contarle en qué circunstancias Li le había hecho saber sus sentimientos, y cómo ella se sentía confundida con respecto a él.

-No puedo creerlo...

-Bueno, yo no sabía que estaba enamorada de él... fue gracias a ti que lo supe.

-¿Cómo?- preguntó Tomoyo con desconcierto.

-El día que los vi besándose lo supe- puntualizó. Entonces ambas en silencio comenzaron a recordar lo sucedido.

Sakura había estado buscando a Syaoran después de lo ocurrido, pero no tenía éxito. Llamaba a su casa y nunca respondían, y si contestaba la señora Li, siempre le decía que su hijo estaba encerrado en su habitación y no quería salir. Si iba a su casa era lo mismo, nadie abría la puerta; a Sakura le pareció ver en una ocasión a Syaoran asomarse por la ventana; si de casualidad le abría le señora Li, le decía que su primogénito estaba tomando una siesta. La joven sabía que su amigo tenía el sueño muy pesado y que cuando dormía no había poder humano que lo despertara, así que no insistía.

Solamente le quedaba una opción para abordarlo, sabía que Syaoran salía a correr por las mañanas. Esa era su ultima alternativa para hablar con él, aunque no le gustaba mucho la idea pues eso implicaba levantarse temprano. Aún así estaba decidida.

Desafortunadamente el día en que había planeado todo, como de costumbre se le había hecho tarde, pero salió apresuradamente de su casa para poder alcanzarlo. Dio vueltas por el parque en el que sabía que su amigo corría. Y por fin lo encontró, pero no estaba solo, Tomoyo lo saludaba y le pedía hablar seriamente con él.

Tomoyo había pensado mucho eso, había descubierto algunas cartas exactamente iguales a las que recibía entre las cosas de Syaoran. Eso había sucedido mientras estudiaban para los exámenes finales, y pese a que ya habían pasado algunos días no se quitaba la idea de la cabeza.

-Bueno ¿qué quieres decirme?- le preguntó Li, una vez que se habían ido a un lugar apartado. En su interior temía que lo interrogara por lo sucedido con Sakura.

-Ya descubrí la verdad, sé que tú me has estado mandando esas cartas de amor.

- No sé de qué hablas- respondió muy confundido el joven chino.

-No finjas, sé lo que sientes por mí - dijo y se aproximó a él. Ninguno de los dos se percató de que Sakura los espiaba detrás de un arbusto- Tus cartas me encantan- dijo Tomoyo y lo rodeó con sus brazos, se acercó más y lo besó.

Sakura se quedó con la boca abierta, no podía creer lo que sus ojos veían. Tomoyo besaba a Syaoran, y éste último no ponía resistencia. Fue entonces que dos emociones surgieron desde su interior. La primera era una de la que había oído hablar pero nunca la había sentido, es más, siempre le había parecido absurda: eran los celos, unos celos incontenibles. La otra era una mejor, ella pensó que la sentía por Yukito, pero se daba cuenta de que no era así: era amor, un amor increíble, maravilloso, algo tan hermoso que no sabía que ese sentimiento podría ser posible.

Estaba feliz por sentirse, por primera y única vez enamorada; pero se sentía traicionada por su mejor amiga, sentía que le robaba algo que era suyo. Porque Sakura sentía que Syaoran era sólo para ella, ahora lo sabía y no le importaría nada con tal de defender su recién descubierto amor.

Iba a entrar en escena cuando Tomoyo se separó de él, lo miró y echó a correr dejando a Syaoran más confundido que nunca.

Tomoyo corría para alejarse lo más rápido de ahí. Pensó que besar a Syaoran confirmaría lo que sentía por el autor de esas misteriosas cartas, pero todo había salido mal. Ella no tenía hermanos, pero sintió que besar a Syaoran había sido como besar a un hermano. En pocas palabras no había despertado ninguna emoción en ella, quizá sólo pena, pero nada más. Tal vez después se disculparía, aunque nunca pudo pues esa fue la última vez que lo vio.

Sakura por su parte había quedado en shock, y decidió no decirle nada a Syaoran.

En el presente las miradas de las dos amigas se encontraron, Tomoyo le pidió una disculpa a su amiga por todo lo sucedido y ella aceptó.

-No permitiría perder a mi mejor amiga por un chico- le decía Tomoyo.

- Yo tampoco- respondió Sakura- Ese es el ejemplo que nos dieron nuestras madres.

-Sí, aunque nunca comprobamos si era cierto eso de que mi madre estaba enamorada de tu padre antes, durante e incluso después de que él estuviera con tu mamá.

-Bueno siempre sospechamos que era así. Y me atrevería a decir que así sigue siendo... De cualquier forma, ellas nunca rompieron su amistad y nosotras debemos hacer lo mismo.

-Además nuestro caso es diferente, a mí no me gustaba Li- dijo Tomoyo y las dos sonrieron. Después hubo un momento de silencio -Bueno...y, ¿todavía lo quieres?- preguntó de pronto.

-Me encantaría decirte que no, pero te estaría mintiendo- dijo Sakura con leve tristeza- Lo sigo queriendo, aunque secretamente nunca dejé de hacerlo. Pero desde que regresó el sentimiento es cada vez más y más fuerte. Pero Syaoran está casado, tiene un hijo y seguramente me detesta por haberlo tratado mal en el pasado.

-¿Y Tsukishiro?

-A él lo quiero, pero de una forma diferente, creo que estoy con él como una forma de pensar que haber arruinado mi amistad con Syaoran valió la pena... finalmente ese fue el problema: Yukito- de pronto se sintió mal consigo misma- Y eso es lo peor de todo, él se ha portado muy bien conmigo. He sido muy injusta con ambos.

-Calma Sakura, tal vez deberías...- comenzó a decir la ojiazul pero en ese momento sonó la puerta, la chica no pudo evitar emocionarse, pues sabía que se trataba de su novio.

Sakura abrió la puerta y efectivamente era Eriol Hiragizawa quien estaba ahí, la saludó y ella le pidió que pasara, entonces vio a su novia y la saludó con un beso. Después de eso, continuaron platicando de otros temas que no tenían nada que ver con Syaoran Li.

Sakura recordó que esa mañana había preparado un pequeño pastel para que su amiga y ella lo probaran. Por lo que decidió ir por él y ofrecérselo a sus invitados con un poco de té. Se dirigió a la cocina. Tomoyo y Eriol eran una buena pareja, no sólo se veían bien juntos, sino que sus miradas, la forma en que hablaban entre ellos e incluso la forma en que se acercaban el uno al otro lo indicaban.

Yo nunca soy así con Yukito, tal vez con Syaoran hubiera podido - borró rápidamente esos pensamientos de su mente. No debía pensar en él, no, ya no.

Regresó a la sala donde estaba la pareja, de momento Sakura se incomodó pues se estaban besando y ni siquiera se percataban de su presencia. La ojiverde no pudo evitar que su mente reprodujera esa misma escena, pero eran ella misma y Syaoran quienes se besaban con esa misma intensidad.

-Ejem...-dijo después de unos segundos, se separaron.

-Ah lo siento- se disculpó el joven inglés, mientras Tomoyo estaba muy roja.

-Descuida... Tengan, espero que les guste- dijo Sakura y les sirvió una porción de pastel a sus invitados. Ambos lo probaron.

-Sakura está delicioso- dijo Tomoyo.

-Exquisito, son tan exquisitos como lo que suele preparar Syaoran- agregó y de repente se dio cuenta de que había cometido el error en zona peligrosa- Lo lamento, yo no quise...

-No importa, me parece normal que el sabor de mis pasteles sea muy parecido al de los que prepara Syaoran, finalmente él fue quien me enseñó a prepáralos.

-Ah, ya veo de dónde proviene tu excelente forma de cocinar.

-Él, ¿sigue cocinando?- preguntó Sakura

-Bueno, no formalmente, sólo lo hace en su tiempo libre en su casa, para su familia.

-¿Es cierto que tiene un hijo? - se aventuró a preguntar.

-Si, el pequeño Hien Tiene 5 años, el niño es la adoración de Syaoran.

-Ya veo, qué bien que Syaoran tenga la familia que siempre soñó.

-Bueno...-comenzó a decir Eriol, eso no era del todo cierto. Él más que nadie sabía que su amigo no amaba a su esposa, y que por lo tanto su matrimonio y su vida no eran del todo felices. Y sobre todo sabía que él no era el verdadero padre de Hien. Pero antes de decir algo más, su novia lo interrumpió.

-Mejor hablemos de otra cosa- dijo Tomoyo en un intento de que su amiga no se torturara más con el interrogatorio que le hacía a Eriol.

En el resto de la visita se limitaron a platicar sobre otros temas. Después de unas horas Eriol y Tomoyo se fueron y Sakura se quedó pensando, sólo pensaba en su viejo amigo.

Syaoran, Syaoran, Syaoran… por favor sal de mi cabeza y de mi corazón. Quiero olvidarte pero no puedo, no puedo… por favor ayúdame a olvidarte.

-o-o-o-o-o-

Touya, llamó a la puerta. Buscaba a Yukito para cuestionarle acerca del descubrimiento que había hecho con respecto a su estado de salud. Estaba dispuesto a hacerle preguntas concretas y, sobre todo, a sacarle todas las respuestas, aunque no quisiera escucharlas.

-Hola, Touya- le dijo Yukito en cuanto abrió la puerta- ¿qué sucede?

-Hola Yuki. Necesitamos hablar de algo muy seriamente. Ya descubrí lo que tanto andas escondiendo- dijo con un semblante serio, muy raro en él.

-Entra- respondió su amigo, con un semblante sombrío. Era el momento de enfrentar su realidad. Ya no podía esconder la verdad por mucho tiempo más.


Yo continúo con mi compromiso de no abandonar mucho esta historia. Me disculpo si les pareció un capítulo un poco tedioso o sin muchos puntos interesantes. Y como vieron las cosas están cmplicadas, sobre todo para Sakura que, tanto en s pasado como en su presente, se siente muy confundida. PERO en ambos casos está por encontrar un respiro ;)

Por los demás personajes, ahorita todo más tranquilo. Excepto al final de capítulo... ay qué malvada soy. Como siempre hay muchas cosas que quiero decirles pero siempre prefiero que la historia hable por sí misma. Sin embargo, siempre agradezco sus comentarios, dudas, quejas, burlas o lo que sea. Gracias, si es el caso, por regalarme un review; siento si muchas veces no los respondo pero apenas tengo tiempo de trabajar, dormir, respirar y escribir en tiempos libres.

Los quiero. Espero leerlos pronto.