Hola de nuevo. Regreso rápidamente con el siguiente capítulo ¿Por qué? Bien, cuando empecé a re-publicar este fic ahora en ésta, mi actual cuenta de ff. net, venía muy decidida a cumplir un estricto cronograma de actualizaciones tan exacto que la presente historia llegaría a su décimo aniversario justo a tiempo para darle un final. Pero como todo en la vida, se me movió todo y nomás no he podido cumplir con mis tiempos así que quiero darle más velocidad a este asunto y, desde luego, cuando apenas viene lo mejor (creo) de la historia.
Espero disfruten.
Capítulo X
Perdón u olvido
Salía del restaurante después de haber acompañado a su novio. Se sentía muy feliz por lo que habían platicado esa mañana. Resultó que él era el verdadero autor de las cartas que desde que iba en la preparatoria le fascinaban. Ahora estaba segura de que su relación sí podía tener un futuro. No era algo que pensara que no pasaría, pero ahora era una certeza. Cuando comenzó a frecuentar al joven inglés se sentía como una tonta, pues llevaba las cosas muy rápido y ella no era esa clase de chicas que conocía a un sujeto y le daba su vida entera al instante. Aunque Eriol desde un principio le provocó una extraña e inevitable atracción y ahora sabía el porqué. La ojiazul estaba que no cabía de felicidad, cuando vio a alguien que no imaginó encontrar por ahí.
-¿Touya?- le preguntó al joven que estaba escondido. Mirando hacia el establecimiento.
-¿Qué… qué haces aquí?- le dijo Kinomoto con sorpresa.
-Vine a acompañar a mi novio. Pero él tenía unos asuntos que resolver y tuvo que quedarse a trabajar.
-¿En serio? ¿Acaso es el sujeto que estaba contigo la noche de la inauguración?- le preguntó para intentar que ella no le cuestionara la razón por la que él estaba ahí.
-Sí, es él mismo, Eriol Hiragizawa, uno de los dueños del restaurante- le dijo con una sonrisa.
-Vaya, bueno me di cuenta de que había algo entre ustedes desde ese día que los vi.
-Bueno, me siento muy feliz- de repente se le ocurrió preguntarle- ¿Y tú que haces por aquí?
-¿Yo?... bueno es que... yo...- no sabía si contarle la verdad o no.
-Es obvio que no vienes a ver a tu hermana... entonces... ¿Será que andas pretendiendo a alguna chica?- agregó con naturalidad y sin molestarse.
Touya suspiró. A pesar del tiempo que había pasado lejos de Tomoyo, para ella aún era transparente. Lo conocía muy bien, y quizás ella se estaba dando cuenta de que en él había algo distinto.
- Pues... la verdad es que sí. Estoy tras la gerente del restaurante...
-Ya lo sospechaba - la joven miro su reloj- Mejor vamos a platicar con más calma... ¿Quieres ir a tomar un café?
Touya accedió, tenía la necesidad de contarle a todo aquel que se pusiera en su camino, que Nakuru Akizuki era la mujer más increíble que había conocido en su vida.
Pasaron una buena parte del día conversando. Tomoyo se percató de que su ex novio hablaba de una forma especial sobre la joven que pretendía. Eso la puso de buen humor, pues sabía que quizá él se estaba enamorando sin darse cuenta.
Finalmente todos caemos alguna vez- pensaba- por ejemplo yo. Desde que terminé con Touya, pensé que nunca estaría con un hombre, pero Eriol me ha robado el corazón.
-Bueno... sólo me resta decirte que espero que te haga caso- le dijo la ojiazul.
-Claro que me hará caso, no te olvides que soy Touya Kinomoto y ninguna se resiste a mí- decía el joven intentando ocultar sus verdaderos sentimientos.
-Ay Touya, nunca cambias- lo miró y sonrió. Después hubo un breve silencio.
-Lo siento mucho...-expresó de pronto Touya- Sé que te lastimé mucho... perdóname.
-No te preocupes ya lo superé, el tiempo curó las heridas y además ahora que estoy con...-comenzó a decir, pero de repente su teléfono celular sonó.- Hola...estoy a unas calles del restaurante... en un café, platicando con Touya Kinomoto; nos encontramos por casualidad... No, no, no... espera...-Tomoyo terminó la conversación.
-¿Qué sucede?- preguntó Touya.
-Nada, era Eriol, se molestó un poco porque estaba contigo.
-Lo siento.
-No te preocupes, hablaré más tarde con él y aclararé las cosas.
-Espero no meterte en problemas.
-Descuida- finalizó Tomoyo, pero su acompañante se percató de que su semblante había cambiado drásticamente.
-o-o-o-o-o-
Los días siguientes transcurrieron rápidamente. Sakura no había visto a Syaoran. No sabía si eso era bueno o malo, lo quería ver pero hacerlo le provocaba mucha confusión. Finalmente llegó su día de descanso, la ocasión anterior lo había pasado con su amiga. Ahora había planeado todo para ir a visitar a Ieran Li, era algo que le debía. Además no podía estar con Yukito porque él tendría turno en el hospital y saldría hasta tarde.
Se sentía extraña por ir a la casa de los Li en Tomoeda, durante su infancia había pasado mucho tiempo en ese lugar; pero ahora no iría a visitar a su mejor amigo.
Llamó a la puerta con nerviosismo, temía encontrarse con Syaoran. Sin embargo, eso no ocurrió, en su lugar apareció el amable rostro de la señora Li, quien la invitó a pasar.
-Discúlpame un momento querida voy a preparar un poco de té- le dijo la mujer.
-Claro- respondió Sakura con una sonrisa.
Cuando se quedó sola en la sala de la vieja casa, miró hacia todos lados. Indiscutiblemente conocía perfectamente el lugar, pero aun así se sentía extraña, sentía que faltaba algo... o quizás alguien. De repente su mirada se fijó en alguien que se ocultaba. Se trataba de un pequeño niño de unos 5 años aproximadamente. Si no mal recordaba, se trataba del hijo de Syaoran, a quien decidió sonreírle y saludarlo.
-Hola ¿Cómo te llamas?...No seas tímido, ¿tú eres el hijo de Li Syaoran, verdad?- el niño asintió y se acercó a ella.
-¿Conoces a mi papá?- le preguntó de pronto y con cierta ilusión al hablar de su padre.
-Bueno yo...-comenzó a decir la joven.
-Ella y tu padre son buenos amigos- interrumpió Ieran Li- Además ella es la hija del señor Kinomoto, ¿Lo recuerdas?
-¿El señor que cuenta las historias que me gustaron tanto?- exclamó el niño.
-Así es, ese mismo...-miró a su nieto y después a su invitada- Tu padre estuvo aquí el otro día y ya sabes que le encanta contar historias, Hien quedó maravillado con ellas, igual que Syaoran... ¿Recuerdas cómo admiraba a tu padre?
Sakura se percató de lo incómodo de la situación por lo que sólo se limitó a asentir con una leve sonrisa. En ese momento la señora Li se retiró a la cocina de nuevo. La joven se quedó sola con el pequeño.
-¿Entonces eres amiga de mi papá... puedes contarme cosas sobre él?- le dijo el niño.
-Am… bueno... pues nos conocemos desde que somos niños y...
-¿En serio?... ¿Y cómo era?
-A pues...- comenzó a pensar en lo que respondería.
-Hien, mejor sube a jugar un rato, y después yo subiré para acostarte y que duermas... Vamos, vamos, despídete de la señorita Kinomoto- interrumpió nuevamente Ieran Li.
-Adiós señorita Kinomoto- dijo el niño con una sonrisa y se fue alegremente.
-Lo siento si te importunó con sus preguntas, pero siempre que conoce a alguien relacionado con su padre quiere saber todo al respecto.
-Se ve que quiere mucho a su papá...-dijo la ojiverde.
-Sí, Hien y Syaoran se adoran- la mujer notó que la expresión de Sakura cambió cuando escuchó el nombre de su viejo amigo- Bueno, en realidad de él, de Syaoran quería hablar contigo...
Sakura la miró con nerviosismo. ¿Qué sería lo que quería hablar la señora Li? ¿Qué quería saber sobre Syaoran?
-o-o-o-o-o-
El joven chino permanecía en silencio. Estaba recostado en el sofá que se encontraba en la oficina. En ese momento Eriol se encontraba revisando unos papeles. Ninguno de los dos decía una sola palabra, estaban absortos en sus pensamientos.
Ya no puedo más - pensaba Li.
-Eriol...-dijo de pronto, su amigo lo miró y Syaoran se incorporó- No sé qué es lo que decidas tú, pero yo ya me tengo que regresar a China- el inglés abrió la boca para responder pero su amigo se adelantó- Mira, sé que te quieres quedar por Daidouji, pero de verdad ya quiero irme.
-Bueno amigo, supongo que es por Kin...-se interrumpió para no decir nombres- lo que sea, te entiendo. No te recriminaré nada si te vas. Tu vida está en Hong Kong, pero ¿y tu madre?... dijiste que ella se quiere quedar aquí.
-Sí, ella se quiere quedar y no pienso llevármela a la fuerza, se quedará en Tomoeda y yo tendré que visitarla cuando pueda- suspiró- Mañana mismo tomaré un vuelo con Meiling, Hien se quedará unos días más con mi madre.
-De acuerdo...- dijo Eriol y el silencio volvió a ellos por unos segundos pero el inglés quiso aprovechar la situación para pedirle un consejo a su amigo- Syaoran... ¿qué pensarías si tu novia saliera con su ex-novio?
-Momento, momento. ¿Te refieres a Tomoyo?... ¿Qué sucedió?- preguntó desconcertado.
-Pues el otro día tenía que venir a hacer unas cosas y ella me acompañó, luego se fue de aquí. No pasó ni una hora cuando le llamé y resultó que estaba con el idiota de Touya Kinomoto. Le reclamé y... bueno, desde ese día no nos hemos visto. Al principio ella me llamaba pero no quise responderle y ahora no me llama, no me busca y yo no sé qué hacer.
-Vaya. Mira, Kinomoto será muy idiota... pero Tomoyo sí es una persona razonable y sé que si ella está contigo no te traicionaría. No dudes de ella, búscala, habla con ella, pídele perdón y verás que las cosas se arreglan- le aconsejó el chino.
-Pero... yo no estoy acostumbrado a eso. Eriol Hiragizawa no le pide perdón a las chicas.
-Pues será mejor que lo hagas si no quieres perderla- Syaoran finalizó con ese comentario que dejó reflexionando a su amigo. El silencio nuevamente apareció. De repente el joven chino recordó algo- ¡Cielos!
-¿Qué sucede?- preguntó Eriol volviendo de sus pensamientos.
-Olvidaba que tenía que ir a ver al señor Kinomoto. Si mañana me voy ya no podré visitarlo. Creo que tendré que ir ahora- salió de la oficina sin decir nada más.
-Adiós... - dijo el inglés una vez que su amigo se marchó y lo dejó hablando solo.
-o-o-o-o-o-
Sentía que no era muy prudente hacerlo, pero realmente tenía muchas ganas de verlo. No te humilles y menos por un hombre que no se lo merece- pensó que eso era lo que su madre le diría si la estuviera viendo. Se acercó al lugar, suspiró, no había otro remedio. Tenía la necesidad de ver a Eriol.
En ese momento vio a Syaoran Li salir apresuradamente y en cuanto él se percató de que estaba ahí, se detuvo a saludarla.
-Hola ¿Cómo estás?- dijo el joven chino con una sonrisa, a pesar del incómodo momento.
-Ho...hola- le respondió un tanto desconcertada.
-Supongo que vienes a ver a Eriol ¿verdad?- preguntó
-Am... Sí... quiero hablar con él. Lo que pasa es que él y yo...- comenzó a explicar.
-Sí lo sé- interrumpió Li- son novios y hace unos días tuvieron un problema y están peleados.
-Pues sí. Veo que estás bien informado- dijo y sonrió en señal de que la tensión que había en la conversación poco a poco se esfumaba- ¿Son muy amigos?
-Sí, ustedes dos son mis únicos amigos, y por eso me da mucho gusto que estén juntos.
-Supongo que tú y Sakura ya no son amigos- se aventuró a decir Tomoyo.
Syaoran asintió lentamente, no era un tema del que le gustara hablar, pero quisiera o no era su realidad - Sí hay cosas que sucedieron hace mucho y que afectaron mucho nuestra relación... de amigos, claro.
-Lo siento. Me siento responsable por ello. Si no hubiera cometido la tontería de besarte ese día quizá las cosas no hubieran sido así.
-Acepto las disculpas, pero tranquila no fue eso. Sucedieron más cosas...
-Bueno por lo menos si no te hubiera besado Sakura no se hubiera enfadado tanto conmigo- suspiró- estuvimos peleadas por mucho tiempo... incluso nos dejamos de hablar.
-¿Qué?- dijo sorprendido.
-Sí. Se molestó tanto que no nos dirigimos la palabra en años.
Syaoran permaneció en silencio. Será que...no, no puede ser ¿se puso celosa?, pero ¿por qué? - Bueno, ya no importa... Tomoyo quiero pedirte un favor.
-Claro, dime.
-No quiero que busques a Eriol.
-¿Qué dices?
-No me malinterpretes. Lo que sucede es que él tiene que ir a buscarte. Mi amigo no está acostumbrado a pedir perdón, y es muy importante que lo aprenda. Para él esto es una prueba que tiene que superar por sí solo.
-Pero, pero...
-No te preocupes, él te buscara, lo sé... ¿puedes confiar en mí?- le preguntó mirándola fijamente a los ojos.
-Sí, lo hare. Siempre confío en mis amigos- respondió con una sonrisa.
-Bien, gracias. Ahora tengo que irme, fue un gusto verte y sobre todo saber que somos amigos de nuevo. Adiós.
-Hasta pronto- se despidió la joven y vio como Syaoran subía a su automóvil y se marchaba. Estaba contenta por haber hablado con él, pero un poco triste por tener que esperar a que su novio la buscara.
-o-o-o-o-o-
La noche acababa de caer. Se encontraba sentada nuevamente sola en la sala de la casa que la familia Li tenía en Japón. Ieran Li había ido a acostar a su nieto. Sakura tomaba aire y pensaba que ya no podía más evadir el tema de Syaoran. Las últimas horas las había pasado hablando con la señora Li sobre lo que había hecho en los últimos 7 años. Pero las anécdotas se le habían agotado, no había más remedio que hablar sobre él.
De repente su mirada se fijó en una fotografía que no veía en años. Nunca le había llamado la atención como en ese momento. Siempre le había parecido un retrato normal, de una familia como cualquier otra. Pero ahora que la miraba mejor, le inquietaba un poco.
En la imagen se veía a la familia Li. Hien, Ieran y su pequeño hijo, que aún era un bebé. Sakura pensó que en esa foto Syaoran tendría apenas 1 año. La joven sonrió. Desde que era bebé ya era tan adorable. Siempre decía eso al ver la foto, mientras que su amigo se sonrojaba y decía que todos los bebés eran iguales, y que por lo tanto él no podía ser adorable.
Pero en ese momento eso no ocupaba su atención, era a Hien Li al que miraba. Hasta ese momento se daba cuenta el increíble parecido que tenían Syaoran y su padre. Nunca se percató de aquello porque su amigo, en su intento por no ser como su progenitor, vestía y peinaba de manera más informal. En cambio, Hien Li era un hombre que reflejaba elegancia. Como ahora Syaoran se veía obligado a vestir así, el parecido era innegable. La única diferencia entre ellos era que Hien usaba unas gafas de una montura muy delgada, por lo que casi no se notaban, y una pequeña barba. Ahora entiendo porque Syaoran nunca quiso dejarse el bello facial.
Tomó la foto para mirarla con más detenimiento, cuando Ieran entró en la habitación.
-Es la única foto que hay donde aparecemos los 3- dijo interrumpiendo. Sakura no había notado su presencia y al escucharla hablar dio un pequeño brinco- La cuido como un tesoro- continuó la mujer- La tomaron unos días después de que Syaoran cumplió un año.
-Señora ¿usted siempre quiso al señor Li?- preguntó en un intento de seguir esquivando el tema que ella no quería tocar.
-Ay querida, claro que siempre lo amé. Incluso, nunca me divorcié de él, nunca pude, no tenía el valor- al ver la expresión de sorpresa de su interlocutora agregó- Sí, nadie lo sabía, ni siquiera Syaoran. Él no quería hablar de su padre, y yo nunca se lo dije a nadie más. Tú, querida, eres como una hija para mí, por eso me siento con la confianza de contarte todo.
-Señora, lo agradezco pero no sé si yo sea la indicada para esto - dijo la joven Kinomoto con mucha pena por haber tocado el tema.
- Pero yo quisiera desahogarme. Sé que me entenderás, si alguna vez has tenido la necesidad de contarle a una amiga lo que tanto ocupa tus pensamientos - la joven asintió y Ieran continuó- La historia de Hien y mía no es fácil de contar, tuvo sus problemas desde el principio.
Como sabes, él estaba al frente de la pequeña cadena de restaurantes que pertenecía a su familia. Cuando nos conocimos todavía no era el poderoso empresario en el que se convirtió. Entré a trabajar como cocinera en uno de sus establecimientos, en esa época yo era muy joven y necesitaba más que nada en el mundo un trabajo, mi familia sufría de muchas carencias económicas.
Desde que vi a Hien me enamoré de él- a Sakura no le costó imaginarse el porqué, si Hien era tan parecido a Syaoran, no resultaba difícil que alguien sintiera algo así- Al principio permanecía al margen; finalmente él era mi jefe, pertenecía a otra clase social y era mayor que yo. Poco a poco comenzó a acercarse a mí, en un principio simplemente con fines laborales. Pero con el tiempo la relación jefe/empleada fue quedando de lado, y cuando menos nos dimos cuenta no podíamos vivir sin el uno sin el otro.
Nos veíamos a escondidas, pues obviamente nuestra relación estaba prohibida. Aun así no me importaba con tal de estar con él- suspiró- ...pero un día ocurrió algo inesperado: me di cuenta de que estaba encinta, Syaoran venía en camino. En ese momento pensé que lo mejor era huir, la familia de Hien nunca me aceptaría y menos con un niño que era resultado de un romance prohibido.
Cuando Hien se enteró de que quería irme, no tardó mucho en descubrir que se convertiría en padre. Así que decidió retenerme, hacerse responsable y me pidió matrimonio. No le importó lo que pensaran los demás, se enfrentó a todos y asumió todo como un verdadero hombre. Llegado el momento de que Syaoran nació, Hien era el hombre más feliz del mundo, estaba tan orgulloso de ser padre y con eso pudo mantener callada a su familia pues el heredero del negocio había nacido.
-Syaoran también es un padre maravilloso y muy orgulloso de su hijo- pensó la ojiverde en voz alta. Ieran notó un brillo en sus ojos y sabiendo que la joven no se dio cuenta de que había pensado en voz alta.
No cabe duda Sakura, mis sospechas son ciertas. Tú quieres mucho a mi hijo, pero no sólo como amigo.
-Todo parecía marchar bien- continuó- Hasta que pasados unos años, Hien comenzó a decir que su hijo se merecía sólo lo mejor. No sé de dónde sacó esa idea, pero estoy segura que su familia utilizó a Syaoran para convencer a mi marido de que tenía que hacer más y más dinero. Poco a poco Hien se obsesionó con esa idea. Yo intentaba convencerlo de que su hijo era un niño muy pequeño como para preocuparse por cosas materiales, y yo por mi parte no me importaba no ser millonaria, toda mi vida fui muy humilde... ¡¿Qué me importaba el dinero?!... sólo quería ver feliz a mis dos grandes amores.
Nos comenzamos a distanciar cada vez más, hasta que llegamos a tener peleas cuando le reclamaba que pasara más tiempo con nosotros. Un día, cuando Syaoran tenía 7 años no soporté más la situación y me fui de ahí. Solamente con mi hijo, un poco de ropa y dinero.
-Fue cuando llegaron aquí ¿cierto?
-Así es, sabía que en otro país y en un lugar tan pequeño como este, Hien nunca nos encontraría.
-Sí, Syaoran me contó que su padre mandó buscarlos después de un tiempo. Y que cuando los encontró sólo se dedicó a mantenerlos, pero que nunca vino a verlos y no quiso que volvieran con él a China.
Ieran miró al suelo- Mi hijo se hizo de rencor hacia su padre por esa razón. Pero eso es una mentira. Yo le dije que su padre no nos buscó inmediatamente. Lo hice porque él era muy pequeño y estaba aferrado a ir a verlo, pero yo sabía que si regresábamos me desmoronaría y no tendría el valor de dejarlo otra vez. Convencí a Syaoran de que se olvidara de que su padre estaría con él, pero 2 años después de mi huída, un día Hien apareció detrás de esa puerta...
Sí, así es- agregó después de un breve silencio- Recuerdo que ese día por la mañana yo me apresuraba para ir al trabajo, Syaoran se había ido a la escuela, por eso nunca lo supo. Cuando tocaron la puerta, inmediatamente fui a ver de quién se trataba y... ver a Hien ahí tan demacrado… Había pasado todo ese tiempo buscando en cada rincón del mundo aunque fuera una sola pista que le ayudara a saber nuestro paradero. Verlo así me partió el corazón... pero mi tonto orgullo fue más fuerte y tuve que pedirle que se fuera.
Me rogó, me suplicó llorando que volviéramos, pero me negué. Nunca había visto a Hien Li humillarse de tal forma, por lo que no me pude oponer a que supiera de su hijo. Desde ese día le dije a Syaoran que su padre había mandado a alguien a buscarnos y que lo mejor era que entrara en contacto con él. Comenzaron a escribirse y de vez en cuando hablar por teléfono. Hien también me mandaba cartas en las que me pedía perdón y quería que regresáramos a Hong Kong, pero yo no quería. Él jamás me reclamó la custodia de Syaoran, en sus cartas me expresaba que lo mejor era que se quedara conmigo porque no quería lastimarme quitándomelo.
Sakura estaba sorprendida por la revelación- Si él supiera la verdad, quizá no ocultaría que en realidad sí quiso a su padre siempre- pensó- Ay Syaoran qué dirías si estuvieras escuchando esto.
-o-o-o-o-o-
Mientras conducía su automóvil pensó que podría pasar un momento a su antigua casa para ver a su hijo.
Miró su reloj - Son más de las 7:30 de la noche. Seguramente Hien ya debió irse a dormir, no quiero despertarlo. Mejor vuelvo después- pensó Li Syaoran. Por lo que prefirió hacer su visita a la casa de los Kinomoto; si hubiera tomado otra decisión, definitivamente su día hubiera terminado muy diferente. Así que se dirigió a ver a Fujitaka Kinomoto, aun con el temor de encontrarse con Sakura, quien estaba en su día libre y podía estar ahí.
En ese momento le vino a la mente lo que le dijo Tomoyo. Sakura se enojo porque besé a su mejor amiga, hasta se dejaron de hablar. Quizá sí le interesaba y por eso ese día me besó, tal vez fui un tonto al irme y nunca buscarla. Quizá, quizá… No, no Syaoran no puede ser así, ella no te quería de esa manera. Ella no te amaba, te hubieras dado cuenta ¿cierto?...
Bajó del automóvil y entre más se acercaba a la casa, su nerviosismo iba en aumento. Llamó a la puerta y cuando ésta se abrió, su corazón se aceleró, de momento se normalizó un poco, pues era Fujitaka Kinomoto quien abría. Lo saludó y le invitó a pasar. Syaoran miraba a todos lados, aunque no vio a su amiga. Su nerviosismo era evidente.
-Si la estás buscando, ella no está aquí- le dijo el señor Kinomoto como si leyera su mente- De hecho tampoco se encuentra Touya, últimamente se va desde muy temprano y no regresa hasta altas horas de la noche. Así que estamos solos y podemos hablar con calma.
-Ah ya veo...- respondió el joven chino con aire distraído- Bueno, precisamente a eso vine.
-Claro muchacho, siéntate... - el joven lo hizo y su anfitrión hizo lo mismo.
-El día que lo encontré y me dijo que quería hablar conmigo me dejo un tanto preocupado. Me pareció que quería tratar un tema muy serio- dijo Syaoran mientras miraba fijamente a Fujitaka.
-Así es...
-Bueno, mañana me volveré a Hong Kong así que no quería irme sin que habláramos. Así que soy todo oídos.
-Bien muchacho...- dijo el hombre y por un segundo se quedó callado, escogiendo con cuidado las palabras que iba a utilizar- Quiero hablar sobre mi hija y tú...
-Señor, yo no... no sé a qué se refiere- Syaoran estaba muy confundido por lo que escuchaba.
-Es muy simple Syaoran. Tú y ella eran muy cercanos y bueno, sospecho que cuando te fuiste tuvieron algunos problemas.
-Señor con todo respeto creo que ese es un asunto entre ella y yo; por lo que le pido que no se involucre - Li se puso de pie dispuesto a irse si ese tema continuaba. Fujitaka también lo hizo enfrentándosele, en una actitud que no era muy común en él.
-Lamento decirte que estás equivocado. Es un tema que me concierne y me interesa porque fue algo que afectó mucho a mi hija.
-¿Qué? ¿De qué habla?
-Sí Syaoran, por favor toma asiento y permite que te explique- el joven chino lo hizo al tiempo que Fujitaka- Sakura sufrió muchísimo tu partida. Desde aquel día en que tú y tu madre se fueron para no volver en muchos años, mi hija se volvió muy triste. Tengo la teoría de que ustedes (por razones que desconozco) se pelearon, no lo digo porque nunca regresaste, entiendo que la muerte de tu padre te trajo muchas responsabilidades, pero eso no justifica que nunca la hubieras llamado o le hubieras escrito.
Al principio, Sakura pasaba horas sentada junto al teléfono, con la esperanza de que la llamaras. Todos los días revisaba con ilusión el correo, con la esperanza de que le mandaras una carta; pero nunca lo hiciste. Y así fueron pasando los días, las semanas, los meses, los años... y tú jamás la buscaste. Ella jamás nos lo dijo, pero lloraba mucho, su semblante cambió, incluso pasaba días sin probar comer bien. Su depresión llegó a un punto preocupante.
A Syaoran le costaba mucho trabajo entender lo que estaba escuchando. Estaba demasiado sorprendido. Se sentía muy mal por aquello. Si era eso verdad, había hecho sufrir a la persona que tanto había amado.
-Pero...ahora está feliz ¿no?... está con Tsukishiro- dijo Li en un intentó por defenderse.
-Sí, pero créeme que un principio no todo era miel sobre hojuelas. A Yukito le costó mucho trabajo que Sakura le hiciera caso. Pasó 2 años cortejándola, y cuando empezaron a ser novios, no eran una pareja muy cercana. De hecho nunca lo han sido.
-Pero se van a casar, y supongo que ustedes aprueban la relación.
-Es cierto, se van a casar. Sin embargo, no sé si sea lo mejor. Yukito es un buen muchacho, pero no sé si sea lo ideal para Sakura.
-¿Ideal?- preguntó Syaoran.
-Sí, como te digo es muy buen muchacho, es un excelente doctor, es muy trabajador y sé que quiere a mi hija, pero eso no le quita que sea un poco mayor que ella y que no comparten mucho sus gustos...- Fujitaka lo miró y agregó- yo pensaba que mi hija se casaría con alguien diferente.
-¿Diferente...?- preguntó con cierta curiosidad.
-Sí. No lo sé, alguien como... tú- respondió- Pero, bueno, sé que tú has hecho tu vida y que sólo eran amigos.
-Sí... sólo eso- Syaoran deseó no haber escuchado eso. Quién lo diría ahora resulta que yo era perfecto para ella.
-o-o-o-o-o-
Nakuru Akizuki caminaba en medio de la oscuridad de la noche. Iba rumbo a su casa, después de un día agotador en el trabajo lo que más quería era descansar. En su mano sostenía una rosa, que por cierto ya se estaba acostumbrando a recibir. Touya Kinomoto la iba a buscar todos los días y le entregaba una. De una forma u otra todos los días se encontraban.
Quizá no sea tan malo darle una oportunidad y...- se decía la joven, cuando de repente fue sacada de sus pensamientos cuando un sujeto se le apareció de la nada.
-¿Nakuru Akizuki?- le preguntó el sujeto.
-¿Quién quiere saberlo?- Nakuru tendía a estar a la defensiva, además que sabía que debía ser cuidadosa ante un desconocido que la abordaba en plena calle.
-Me llamo Yukito Tsukishiro, quería hablar contigo.
-¿Qué quieres o qué?
-Soy amigo de Touya Kinomoto y...
-Ah ya veo, seguramente te mandó para que me convencieras de que saliera con él- dijo un tanto enojada.
-No exactamente, vine por mi propia cuenta. De hecho si él se enterara de que hablé contigo, se enfurecería por meterme en sus asuntos- Nakuru abrió la boca para decir algo, pero Yukito continuó- Y con lo que respecta a lo otro de querer convencerte de salir con él, pues es algo así. No puedo decir que Touya es el mejor hombre del mundo ni que es un buen partido, en realidad es un desastre en temas de relaciones de pareja. Pero siempre que me habla de ti, noto en él algo... no sólo un capricho, sino que algo más. Por eso vengo a pedirte que de verdad consideres la posibilidad de tratarlo más.
-Si crees que con venir aquí a decirme esto lo haré, estás muy equivocado. No me interesa salir con un tipo como él.
-Sabía que me responderías eso – sonrió ligeramente- No cabe duda que eres tal y como te describió Touya. Con razón está vuelto loco por ti. En fin, si me permites, me retiro. Fue un gusto conocerte, hasta pronto y que tengas buena noche.
Se alejó y se dirigió hacia las sombras donde un automóvil lo esperaba. Tsukishiro subió al asiento del copiloto y le comentó a su acompañante.
-Vaya, sí que es una chica con el carácter difícil. No cederá ¿cierto? Será mejor que hables con ella, a ver qué consigues - la otra persona asintió y puso el automóvil en marcha.
Nakuru se quedó confundida por todo aquello, y veía como se alejaba el automóvil que le parecía extrañamente familiar pero no lo reconoció en la oscuridad.
Y, muy a su pesar, pensaba en Touya Kinomoto.
-o-o-o-o-o-
Después de escuchar atentamente el relato de Ieran Li, Sakura había quedado sumamente sorprendida. Pensaba una y otra vez en lo que pasaría si Syaoran se enteraría de que su padre nunca lo dejó. Estaba tan distraída que ya no pudo evitar hablar de él.
-No cabe duda que Syaoran y su padre eran muy parecidos- dijo mientras miraba la foto de la familia Li una vez más.
-Sakura, ¿qué fue lo que pasó entre ustedes?- preguntó Ieran sin rodeos.
-¿Ah?- respondió distraídamente la joven.
-Digo que qué fue lo que ocurrió entre mi hijo y tú... ¿cuál fue la razón por la que él ya no quiso regresar aquí en muchos años?
-Pues es algo sin importancia, en realidad una pequeña discusión que tuvimos, por una tontería, y como nunca nos reconciliamos, se convirtió en algo más grande.
-¿Estás segura?- cuestionó Ieran- Porque se me hace muy extraño que dejaran de hablarse así, de la nada.
-Sí señora, no se preocupe no fue nada importante- mintió.
-Te creeré, aunque tengo algunas dudas todavía. Además de que es una lastima que se separaran. Eran muy buenos amigos, incluso me hubiera gustado que terminaran juntos.
-¿Terminar juntos?- preguntó Sakura.
-Sí, ya sabes: novio/novia, marido y mujer.
-Ay señora Li... ¡qué cosas dice!- respondió la ojiverde con mucha pena, aunque la idea que sugería Ieran Li era maravillosa- Eso nunca podría haber sido, sólo éramos amigos, además él encontró el amor en su esposa.
-¿Amor? Si mi hijo podría amar más a una piedra que a Meiling- al ver la expresión de desconcierto de Sakura continuó con voz más baja para que su nieto no se despertara- Ellos sólo están juntos por Hien.
-Bu...bueno, eso es porque Syaoran quiere mucho a su hijo- dijo Sakura lentamente.
-Sí, lo adora. Pero, Hien no... no es su hijo.
-¡¿Qué?!
-Como lo oyes, Syaoran se casó con Meiling sólo para darle un padre a Hien, pero en realidad no la ama.
Sakura estaba casi en estado de shock, no podía creer lo que escuchaba. Syaoran prácticamente vivía una mentira. Una gran mentira.
-o-o-o-o-o-
Había pensado toda la tarde en lo que le dijo su amigo. Y, aunque definitivamente no era su estilo, no permitiría dejar ir al amor de su vida así de fácil.
Antes de tocar la puerta del departamento de su novia dudó un poco. No porque no estuviera convencido de hablar con ella, sino porque no tenía experiencia en situaciones como esa. Normalmente "sus chicas" eran de una sola noche, no tendía a buscarlas después y menos por una discusión. Ni imaginar que por una en la que él armó un alboroto o berrinche. La única mujer a la que había frecuentado era la que lo buscaba y, afortunadamente, ella ya estaba fuera de su vida (luego de muchos esfuerzos por alejarse de ella).
El joven inglés trató de despejarse y por fin se armó de valor para llamar a la puerta con la férrea esperanza de que Tomoyo estuviera ahí.
No pasó mucho para que la joven ojiazul abriera sin poder ocultar la sorpresa al ver a su novio con un enorme ramo de flores.
-Hola. Siento molestarte a estas horas de la noche, pero tenemos que hablar. Ya no quiero que estemos enojados- dijo el inglés y le entregó el ramo. Acto seguido Tomoyo lo invitó a pasar - Amor necesito pedirte perdón, el otro día me comporté como un idiota. Lo siento mucho, pero es que me dio mucha rabia escuchar que estabas con ese Kinomoto- le expresó sinceramente.
-Pero no tienes porqué ponerte así; lo aprecio como un amigo, pero tú eres mi novio- le respondió la joven, mientras se sentaba a su lado y lo miraba fijamente a los ojos- Además quiero mostrarte algo para que te des cuenta de que nunca he dejado de pensar en ti, ni siquiera cuando él era mi novio- se fue a su habitación y dejó a Eriol un tanto desconcertado.
Al regresar traía entre sus manos una pequeña caja. Se sentó al lado del inglés, abrió la caja y sacó un grupo de cartas, todas ellas de su admirador secreto.
-¿Las guardaste todo este tiempo?- preguntó Eriol un poco maravillado al ver de qué se trataba.
-Sí. Yo te amo mucho, creo que siempre ha sido así. No quiero que dudes de eso- expresó la joven y lo miró.
-Perdón, pero yo también. Te amo mucho y me cuesta mucho que otro se te acerque, y más cuando se trata de tu ex novio.
-No seas tan celoso. Yo quiero estar contigo. Aunque debo admitir que yo también te quiero sólo para mí, si alguna mujer estuviera rondándote, me pondría muy celosa.
-Eso no pasará porque sólo te quiero a ti - dijo el inglés con una sonrisa y se acercó para besar a su novia.
Tomoyo estaba feliz, había extrañado a Eriol y sus besos. Por un instante pensó que Syaoran tenía razón y que su novio iría a buscarla.
No resultó difícil perderse entre sus labios, dejarse llevar por sus caricias y ceder ante la emoción de esa pequeña reconciliación. La joven se percató de otra excitante dosis que brindaba la atmósfera en la que estaban. Sólo ellos dos, a solas en su casa. Lugar y momento se conjuntaron para que una idea le cruzara por la mente. Ella lo quería como a nadie en el mundo… ¿estaría lista para dar el siguiente paso?
-o-o-o-o-o-
¿Cuánto tiempo había caminado después se salir de la casa de los Kinomoto? No lo sabía, pero todo lo que había platicado con Fujitaka Kinomoto le daba vueltas en la cabeza; incluso lo que le dijo al despedirse.
-Lo siento si fui un poco duro contigo, pero quiero mucho a mis hijos y no quiero verlos sufrir; tú debes entenderme, eres padre.
-Sí, Hien es mi vida- le respondió.
-Cuidado con eso muchacho, también piensa en ti, en lo que tú quieres. Algún día tu hijo crecerá y hará su vida aparte- luego agregó con leve tristeza- Tómame de ejemplo, mis hijos ya crecieron harán sus vidas y yo me quedare solo.
-¿Sabe? no es tarde para rehacer su vida- finalizó Syaoran.
Quizás ese mismo consejo podría considerar.
Después se percató de que había llegado al viejo árbol de sakura. Entonces miró su mano, ya no la llevaba vendada. Las cicatrices de las cortadas ya habían cerrado y las cicatrices empezaban a desaparecer- Ojalá las heridas del alma sanaran tan rápido.
Se sentó y comenzó a reflexionar tantas cosas: Debí regresar y saber porqué ella me correspondió ese beso. Luego de que me fui yo la lastimé. Lastimé a la mujer de mis sueños... soy un imbécil... ¿cómo pude hacerlo?.
En ese momento involuntariamente las lágrimas comenzaron a surgirle de sus ojos. Se sentía muy mal.
Sakura sentía un dolor de cabeza muy intenso, todo le daba vueltas. Se enteró de cosas muy fuertes para ella, que en una posibilidad remota podría considerar como oportunidades para cambiar su propia vida.
Decidió relajarse en el lugar a que nunca dejó de visitar a pesar del paso de los años. Caminó hasta el árbol, en medio de la oscuridad no vio bien que alguien estaba sentado. Fue hasta que estaba parada junto a él.
-Syaoran... ¿por qué estás llorando?- preguntó como un reflejo.
El joven chino sintió que alucinó, parecía que su mente lo engañaba con un evento del pasado. Le había parecido escuchar a Sakura decir casi lo mismo que el día en que se conocieron. Levantó la vista y estaba ahí, inmediatamente se puso de pie.
Durante unos breves segundos se miraron, como si no creyeran que realmente estaban ahí, uno frente al otro.
Todas las noticas que recibieron aquel día, tanta confusión, recuerdos, sentimientos que pretendieron por años dejar de lado; todo se mezcló y el único escape que encontraron fue ceder ante el contacto. Sin más, los dos unieron en un abrazo.
A Sakura le llegó una idea: Ahora lo entiendo, jamás pude entregarle mi corazón a Yukito porque tú te lo llevaste.
Syaoran también tenía sus propios pensamientos: Nunca pude tener una vida plena porque deje una parte de mí aquí, contigo. No sé cómo fui tan tonto.
Permanecieron así, como si nada más en el mundo existiera. Sólo ellos dos, con tantas dudas y sentimientos encontrados.
Continuará...
Vaya que hemos pasado un camino complicado con nuestros protagonistas para llegar a este momento (Vaya, hasta los hipotéticos suegros tuvieron que sacudirles la cabezota para que cedieran un porquito). Y así ya llegamos por fin a un espacio de tranquilidad, sólo uno frente al otro, para aclarar muchas cosas, ser honestos. PERO... ... ...
Ya verán, ya verán que esto apenas va a traer más situaciones. PARA TODOS.
Bien, quiero agradecer mucho sus comentarios (perdón, no he podido ponerme al corriente con las respuestas) pero de verdad que los valoro mucho y me motivan a seguir con la historia. Gracias infinitas por su tiempo de lectura y opiniones. Nos leerémos muy muy prontito.
