Rumores:

DISCLAIMER: Los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko yo solo los tome prestados para realizar esta historia que si es de mi pertenencia


Capitulo Cuatro: "Roomies"

El silencio de la noche, solo hacía que su ansiedad aumentara ya iba por la tercera taza de té y nada que recibía noticias. Akane contemplaba el estanque vacío y abandonado, rememorando que en el pasado era diferente y lleno de vida.

—Ni siquiera puedo hacerme cargo de algo tan simple—murmuró con tristeza, esos peces eran una de las cosas que más cuidaba su padre.

—Cuando me llamaste creí que era, por otra cosa—comentaron a sus espaldas— Por un momento pensé que tu serias mi paciente que habías tenido una recaída.

Incomoda se removió en su lugar, a pesar de no sentir reproche en las palabras del hombre, solo ocasionaba que la vergüenza de sus comportamientos en el pasado regresase. Un mes después de la desaparición de su padre tropezó con una piedra que la marcaria para siempre. Una parte oscura de su vida.

—Prometí, que no lo volvería a hacer—musitó con firmeza, clavando sus iris cafés en el hombre—Tofu, ¿cómo esta Saotome?

El brusco cambio de tema, hizo que el hombre suspirara con pesar, a pesar de que comprendía la reacción de la adolescente, no era necesario que se envolviera en una coraza enfrente de él, ya que fue el que le brindo su ayuda. Ser testigo del cambio que sufrió en tan poco tiempo, ya no quedaba en ella casi nada de la joven alegre conoció.

—Tiene una fisura intercostal— murmuró pensativo sirviéndose una taza de té— Y por la apariencia del hematoma lo sufrió hace menos de un día. Además de diversas heridas superficiales y cortes. Sinceramente no entiendo como lograron darle semejante paliza ya que se ve que tiene una buena condición física.

Akane solo asintió pensativa, según lo que había oído en el instituto muchos admiraban a su compañero por destacar en diferentes disciplinas físicas. Pero si lo que Tofu le decía era así, también comprobaba que andaba en malos pasos. Aunque ella no era nadie para juzgarlo, en el fondo sentía un poco de curiosidad de saber que lo impulsaba a actuar de esa manera.

—Mañana vendré a revisarlo—Tofu anunció al comprobar la hora, sacando a Akane de sus pensamientos.

—Espera, necesito un último favor—solicitó deteniendo la retirada del hombre.

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Sus ojos azules, observaban el lugar desconocido con temor, si su estómago no hubiera reaccionado al aroma de comida que levemente alcanzaba a sentir, tal vez seguiría descansando.

Una molestia en su costado derecho le hizo murmurar una maldición entre dientes, rememorando así lo acontecido el día anterior. Sus atacantes cobardemente lo golpearon en grupo.

—¡Malditos! —vociferó con molestia, porque era claro que habían actuado de esa manera aprovechándose de su lesión, sino fuera así los podría vencer fácilmente.

El sonido de pasos acercándose activó su instinto de defensa, por un momento debido a perderse en sus pensamientos, pasó por alto que se encontraba en una desventaja. Al tercer intento logró sentarse y estaba a punto de sacarse las sabanas que lo cubrían, cuando abrieron la puerta.

—Veo que despertaste.

Ranma asombrado miró la figura de Akane, quien lo observaba desde el marco de la puerta, con una charola en sus manos. La presencia de su compañera solo aumentaba las interrogantes en su cabeza. El sonido de su estomagó causó que una mueca se dibujara en el rostro de ella, mientras que Ranma giró su rostro avergonzado.

—Desayuna tranquilo—musitó al dejar la bandeja en la mesa de luz—. Cuando regrese del instituto hablaremos bien.

Antes de que lograra reaccionar ya se encontraba solo. Observó la bandeja y el plato que despedía un leve vapor y guiado por el hambre que tenía empezó a comer. Después del primer bocado un sentimiento de emoción lo embargó por completo, hacía mucho tiempo que no probaba comida casera.

—Soy un idiota—se auto regañó al estar satisfecho con la comida, se había comportado de una manera grosera con la peli azul, pues era evidente que fue ella quien lo encontró y le brindó su ayuda. Aunque, estaba acostumbrado a tener una forma de ser desconfiada para mantener distancia, era evidente que esta vez se le fue la mano.

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El trayecto hacia el instituto lo hizo metida en sus pensamientos, tratando de imaginarse la clase de ideas que embargaron a Saotome esa mañana, ella conocía esa sensación de despertar en un lugar desconocido, lamentablemente cuando lo hacía no había un rostro conocido cerca.

Por un momento en el transcurso de la noche, presa del insomnio se vio tentada a dar marcha atrás con sus planes, siendo consiente que no podría dormir e invadida por la curiosidad después de ver que el chico descansaba plácidamente, salió a la calle.

Se sorprendió del lugar donde vivía, no sabría cómo catalogarla ya que no era una casa ni mucho menos un departamento, era un mono ambiente que contaba con lo indispensable, pero era obvio que no era habitable. Esa información solo reforzaba la idea que tenía en mente.

Al cruzar la entrada del colegio, se palpó el bolsillo de su chaqueta por tercera vez, al comprobar que el contenido estaba allí, caminó directamente a dirección, tenía que cumplir con su responsabilidad como presidente. Quince minutos después al cerrar la puerta de la oficina, hizo una mueca borrando la sonrisa de su rostro.

—Malditos Rumores—murmuró por lo bajo al encaminarse a su salón.

Estaba molesta, pues cuando le entregó el certificado médico que le solicito a Tofu para el director, este estaba renuente a creer que el diagnostico era verídico, alegando que seguramente Saotome lo había conseguido pagando.

Akane bufó molesta al recordar como el hombre en su cara había llamado al médico para corroborar la información, ver como las facciones adultas cambiaban a medida que la llamada telefónica avanzaba, hizo que su tranquilidad aumentara. El diagnostico de una Bronquitis le brindaría al pelinegro el tiempo suficiente para que sanaran sus heridas.

La noche anterior le había advertido al galeno sobre que eso pudiera suceder. Tofu aceptó sin cuestionamientos, debido al lazo de amistad que compartían de años.

Era molestó presenciar lo hipocresía del hombre, pues si se debía regir de acuerdo a sus deseos, pocos eran los alumnos que quedarían en la institución, incluyéndose ella misma.

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Despertarse gracias a la presencia de un extraño, no le era nada agradable, menos si este se presentaba como amigo de su compañera de clase, por más título de médico que decía poseer, la desconfianza no disminuía.

—Vaya… tus heridas van evolucionando considerablemente—comentó sonriente apretando la venda alrededor de la caja torácica—. Hacer esto me recuerda a la pequeña Akane.

Ranma se tensó al escuchar el nombre de la peli azul mencionado con tanta ternura.

—De niña siempre fue muy hiperactiva, le tenía que hacer descuentos a su padre, ya que su hija era mi paciente más recurrente. Bien con esto ya terminamos—anunció al ayudarle a bajar la camiseta del pelinegro.

La tensión aumentaba gracias al silencio de la habitación. Ranma observaba como el médico guardaba en su maletín todo lo utilizado, incomodo se removió en su lugar al notar la sonrisa en el rostro de este, no entendiendo del todo su forma de ser. El sentimiento de culpa lo invadió.

—Gracias—murmuró avergonzado por su comportamiento—, aunque lamentablemente no tengo dinero aquí para pagar tu ayuda.

—No lo hago por el dinero— comentó con sinceridad.

Minutos más tarde ya en la soledad de la habitación, Ranma se enfrentaba en un debate interno, a pesar de no tener mucha información, por no decir casi nada de Akane Tendo le debía una por brindarle su ayuda. Aunque muy en fondo estaba agradecido, no quería aprovecharse de eso.

Con una nueva determinación se levantó, tratando de ignorar las protestas de su cuerpo para evitar que siguiera adelante, empezó a buscar su ropa por la habitación.

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Por más que masajeaba sus sienes en un vano intento de que la migraña que le afectaba aumentará, esta no parecía surtir el efecto deseado. La ausencia de su compañero solo había acrecentado los rumores, pero en esta ocasión ella iba involucrada.

Esto es el colmo del colmo— pensó con ironía, por las ideas tan descabelladas que los estudiantes podían tener e inventar otras más descabelladas para excusar algo que no tenía importancia. Por más que ya todos sabían la verdadera razón, se les había ocurrido la maravillosa idea de que seguramente ella lo había dejado, lo cual el pelinegro en venganza se involucró con alguna chica y que, siendo buen amante, no habría podido despegarse de la cama.

Cuando sus amigas le vinieron con el chisme, no lograba entender como a duras penas contuvo el ataque de risa, haciendo acto de la poca paciencia que poseía decidió contarles que en el trayecto al instituto se había encontrado con Tofu y el cual al notar que ambos usaban el mismo uniforme le solicitó que si podía acercar el certificado.

Bien en un momento se sintió incomoda por mentirles de esa manera, pero era claro que prefería eso antes de que se enteraran sobre la real situación. Para la ultima hora ya todos sabían las nuevas noticias, de esa manera paso de ser una novia toxica a una preocupada por la salud y devota de su pareja. A estas alturas ya no sabía si era conveniente el involucrarse tanto.

El silencio al cual estaba últimamente acostumbrada, la recibió al ingresar a su casa, una sensación extraña le embargo al ser consiente que no era del todo así, después de descalzarse subió las escaleras.

Toda alegría murió al abrir la puerta de la habitación de su padre y ver que esta estuviera vacía, escaneando todo el lugar se acercó a la cama la cual estaba tendida y en su superficie reposaba una nota.

—¡Idiota! —gruñó entre dientes arrugando el papel después de leerlo.

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En las horas que llevaba recostado en su futon, no dejaba de maldecir a su cuerpo quien le reprochaba la falta de comodidad, desde que se marchó de su casa se había acostumbrado a no dormir en una cama decente en mucho tiempo.

Si en algún momento de su huida tuvo tentado a dar marcha atrás, quedo descartada al vagar por los pasillos de la casa de su compañera, aunque no vio a ningún integrante de la familia allí, el ambiente hogareño estaba presente aumentando la añoranza de su pasado.

El constante llamado a su puerta lo sacó de sus divagaciones, confundido por lo extraño del acontecimiento. Nadie sabía que él se quedaba allí, llegando a la única conclusión posible, es que seguramente fue la policía que últimamente obligaba a desalojar a los que usurpaban lugares inhabitables.

Se mantuvo quieto y en silencio, esperando así que creyeran que no había nadie y se fueran rápidamente. Suspiró aliviado al escuchar pasos alejándose, aunque este le duró poco al escuchar como abrían la puerta. Conteniendo la respiración, esperó impaciente a medida que los pasos se acercaban, hasta detenerse de golpe.

—¡Linda manera de agradecer mi ayuda! —ironizó con burla la persona.

Ranma abrió los ojos con sorpresa al reconocer la voz, y allí frente suyo estaba de pie Akane Tendo, moviendo la nota con movimientos bruscos. Un temblor lo recorrió involuntariamente al ver el semblante de molestia que tenía.

—No quería causar más problemas —musitó avergonzado girando su rostro para que la peli azul no viera el sonrojo en sus mejillas—. Tu padre se podía enojar si me encontraba allí.

—¿Cómo sabes de él? — cuestionó con incredulidad, seguramente a Tofu se le había ido la lengua —Mi … padre está viviendo en otra ciudad, no debes preocuparte.

—¿Vives sola? —indagó con sorpresa, al ver que esta asentía—¿Cómo lo puedes tolerar?

Ante las preguntas del pelinegro, su molestia disminuía lentamente al entender el porqué de su huida. La ultima la descoloco por un momento, no estaba dispuesta a hablar de su vida personal.

—Te acostumbras con el tiempo—mintió tratando de restarle importancia a ese hecho—. Aunque tú sabes bien como es vivir así— señaló con sus manos la habitación.

La vergüenza e incomodidad regresaron a Ranma, por la indirecta recibida, para su sorpresa ambos poseían muchas cosas en común.

Akane se arrepintió de haber hablado de más, era evidente que Saotome era sumamente orgulloso. Sonrió al saber cómo haría que este regresara sin necesidad de doblegarlo.

—Tengo un trato para ofrecerte —se felicitó al ver que había captado la atención del chico —. Ya que ambos estamos solos, te puedes quedar en mi casa, pero obviamente no será gratis dividiremos tareas y gastos por partes iguales.

El silencio aumentaba, mientras que Ranma meditaba el ofrecimiento de su compañera. En cambio, Akane solo se impacientaba ante la indecisión de este. Casi se cae del susto al verlo pararse con dificultad.

—O por lo menos hasta que mejores— Akane dio un paso atrás ante la figura de Saotome, preguntándose cómo no había prestado atención a su diferencia de estaturas entre ellos.

—Acepto —murmuró de pasada al encaminarse a una caja y empezar a meter su ropa en una mochila enorme.

Ella reconocía esa clase de equipaje, su padre solía tener una igual que usaba en sus viajes de entrenamiento.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó incomoda al no hacer nada más que observarlo.

—No es necesario—negó al terminar—. Solo estaré allí hasta que me recupere.

Akane murmuró un "terco" entre dientes, antes de quitarle el equipaje con un movimiento rápido y alzarla como si nada.

—Cuando te recuperes, te retare a unas vencidas—avisó caminando hacia la puerta —. Si llegó a ganar te quedaras.

—Eres una chica—musitó con arrogancia—. Es obvio que te ganaré fácilmente.

—Las apariencias engañan Saotome—comentó antes de guiñarle un ojo con picardía—. Te puedes llevar una gran sorpresa.

Una sonrisa curvó los varoniles labios de Ranma, ante lo dicho algo en su interior se encendió, por el desafío lanzado, pues había algo que su compañera no sabía es que él siempre los aceptaba y daba todo de sí para salir ganador.

Eso ya lo veremos mi querida Roomie—pensó alegré siguiéndola de cerca.

Continuara…


N/A:

¡Última actualización del mes de febrero!

Quería agradecer a Sheila, por brindarme su ayuda nuevamente.

Si no me equivoco este va a ser el último capítulo corto, bien ya viven juntos, aunque Akane lo hace con dobles intenciones. Y lo peor es que ambos llevan como una doble vida, tendrán que evitar que el otro los descubra.

Sé que les sorprende la personalidad de Akane, yo solo le estoy dando valor e importancia a su formación como marcialista, lamento decirles que aquí ella no será la dama en peligro que Ranma rescata. Ambos tendrán el mismo nivel.

Ranma es un artista marcialista, pero también es un ser humano y como estaba lesionado y ser atacado por varios bien era evidente que tendría que salir perjudicado.

La parte de las vencidas salió gracias al capítulo donde Akane se vuelve más fuerte que Ranma, por comer los tallarines de Happosai.

Gracias a:

*Benani0125

* Paulayjoaqui

*Emmanuel

*Vernica

*Caro

Me despido, hasta la próxima actualización, mientras seguiré escribiendo el capítulo nueve de T.O.C.