ALL THE WAY
X
—Otra vez estás muy quieto.
Dirijo la vista serenamente hacia la cara del monje. Noto que también el muchacho ha dejado de mirar sus pies para observar a su cuñado, con la misma expresión de preocupación que tiene él. Ambos observan a mi hermano, que sigue con las piernas extendidas y la mirada perdida al frente. Las orejas de Inuyasha se mueven ante las palabras del monje y lo mira con algo parecido al fastidio.
—Estoy escuchando. Estoy…
—Nervioso —murmura el muchacho. Inuyasha asiente. Me mira de reojo apenas un segundo, de repente molesto nuevamente con mi inoportuna visita, no puede aceptarme tan fácilmente incluso cuando el resto ya lo ha hecho. Pero su concentración vuelve rápidamente a la cabaña en la cual se encuentra Kagome, la exterminadora y las pequeñas, y Rin.
La chillona voz de Jaken rompe el momentáneo silencio.
—¡Por supuesto que lo está!
No ha parado de caminar de lado a lado con el bastón en sus manos, y sus diminutas piernas moviéndose a una velocidad que no he visto antes. A esta altura estoy ligeramente hastiado de esta situación, así que le regalo una mirada de «guarda silencio». Nadie le ha prestado mayor atención de todos modos.
No hemos llegado a la aldea en el momento más oportuno, apenas habían pasado unos minutos cuando Kagome comenzó con el trabajo de parto. Aunque me llena de vergüenza, me encuentro ligeramente inquieto. Imagino que el nerviosismo general ha provocado esto en mí. No me extraña que Jaken esté nervioso, pero el que yo me encuentre levemente afectado es algo que no hubiera esperado. Pero han pasado muchos años y muchas cosas para que esto fuera diferente. Rin, principalmente, y más recientemente Yune, para mi vergüenza. Por supuesto que Inuyasha no sospecha nada.
Hemos estado aquí un buen rato, justo después de que la exterminadora echara a Inuyasha, el muchacho y el monje de la cabaña. Supongo que la intranquilidad que los invadía no ayudaban a Kagome en nada. Hubiera sido un tanto peor si también hubiera estado Jaken ahí.
Noto los pequeños gestos de los presentes. Jaken sigue caminando, con la mirada concentrada en sus pies. Inuyasha sigue con la vista fija en la puerta de la cabaña. Sé que su oído está atento a todo lo que ocurre en el interior; no es difícil escuchar los esfuerzos de Kagome, ni las palabras de aliento de las mujeres que la acompañan. El monje camina lentamente de lado a lado, con gesto preocupado. El muchacho se mordisquea las uñas, pero se detiene de cuando en cuando avergonzado de ese gesto.
Es increíble el modo en que todos estos humanos se comportan.
No pasa mucho más tiempo hasta que finalmente se escucha un llanto. No cabe duda de que tiene sangre demoníaca, dudo que los humanos puedan gritar tan alto. Casi al mismo tiempo, un agudo chillido de Jaken hace que abra los ojos ligeramente por la sorpresa, pero vuelvo a callarlo con una silenciosa mirada. A pesar de todo, incluso yo me siento aliviado.
Por su parte, Inuyasha se incorpora de un salto y el monje suelta un suspiro al tiempo que se acerca a él. Se toman de los brazos, sosteniéndose el uno al otro. Es curioso el modo en que necesitan de esos gestos. El muchacho se reúne con ellos casi de inmediato, e Inuyasha no tarda en agarrarle de un brazo con su mano libre, como si también necesitara de su contacto. Puedo sentir los latidos alocados de su corazón, y no tardo en ver la sonrisa que ilumina su cara. Diría que no tardará en derramar alguna lágrima, pero no puedo asegurarlo.
En poco tiempo los tres se encuentran soltando risas de alivio. Yo me permito respirar con tranquilidad, mientras Jaken parece querer explotar en silencio en su lugar.
Finalmente la puerta se abre y sale Sango con sudor en la frente y los cabellos despeinados. Conozco la historia del nacimiento de Yune, así que supongo que todos le deben a ella el acompañar a Kagome en esos momentos. Mira hacia nosotros con una gran calidez.
—¿Qué tanto estás esperando ahí? ¡Kagome y tu niño te están esperando!
—¡Un niño! —exclama Inuyasha antes de salir corriendo como un vendaval hasta llegar junto a la exterminadora. Todos podemos observar que le toma la mano manchada de sangre con su mano de largas garras durante un segundo y la mira un segundo antes de entrar a la cabaña.
Sango se acerca hacia nosotros y deja que el monje la abrace. Se sonríen entre ellos. Me acerco a pasos lentos hacia ellos, porque ahora formo parte de esa familia (aunque nunca lo pedí), y eso esperan los humanos que haga.
Mientras observo a las niñas de Miroku llevar varias toallas ensangrentadas alejándose más allá, noto cómo Rin se acerca a nosotros con una gran sonrisa. Los rayos del sol producen multitud de reflejos en sus cabellos castaños. Se ve linda y feliz.
Le dirijo una mirada de reojo al muchacho cuando noto que sus pulsaciones se disparan al verla, pero dejo de preocuparme por él al momento.
—¡Es tan hermoso! —comenta Rin.
—Lo es —concuerda Sango, separándose levemente de Miroku. Los ojos de Rin brillan con sincera felicidad. Las sonrisas de todos son amplias, las miradas son tranquilas, y las respiraciones acompasadas.
—¡Estoy tan feliz que podría besar a todo el mundo! ¡Señor Jaken, le daré un beso!
Todos comienzan a reír ante las protestas de Jaken, yo solo dejo escapar una suave sonrisa. Las risas de Rin (y últimamente las de Yune) me provocan sonreír. Rin y Jaken comienzan a pelear entre ellos, como tantas otras veces. Miroku y Sango están ocupados observándoles y riendo, pero el muchacho se dedica a sonreír y no deja de mirar a Rin.
Sé que lo que va a hacer incluso antes de que él mismo lo piense, porque los humanos pueden ser muy predecibles. El muchacha alarga el brazo y toma la mano de Rin. El silencio de sorpresa se hace de inmediato mientras la atrae hasta su cuerpo y la besa. Los ojos de Rin se abren de la sorpresa, pero se cierran al instante mientras devuelve un tímido beso.
El rostro del muchacho se colorea de inmediato, y pronto el de Rin está igual. Su beso fue suave, corto y dulce, y ahora se ven a los ojos durante unos segundos, hasta que nuevamente Jaken interrumpe el silencio.
—¡¿QUÉEEEEEEE?!
A pesar de que le regalo miradas para que se calle, no logro nada. Sigue gritando montones de cosas que nadie parece entender. A pesar de sus alaridos, Kohaku y Rin intercambian una mirada y se sonríen. Rin no ha soltado su agarre.
Cuando Rin me mira, le sonrío de la forma que puedo (tal vez no dirían ellos que es una sonrisa, pero sí espero que sea un gesto que Rin considere cálido). Eso hace que su sonrisa se ensanche y sus mejillas se coloreen más, mientras mira a Kohaku tímidamente de nuevo. El muchacho también me observa, y sé que su mirada me están haciendo un pedido, así que mantengo el rostro sereno e inclino levemente la cabeza. Los latidos de su corazón vuelven a animarse.
El monje y su mujer vuelven a abrazarse, se susurran cosas y ríen, mirando hacia la nueva pareja. Jaken se ha rendido, pero sigue amenazando al muchacho.
Por mi parte, me sorprendo pensando, deseando que sean felices durante largos años. Los miro.
No se han soltado la mano.
༄ Nota:
Tal vez muchos no estén de acuerdo con Kohaku/Rin. Pero por suerte este es mi fic y puedo hacer lo que quiera XDDD Hace un tiempo recibí un review como despreciando esto, y eu, lo entiendo si no son fan de la pareja y/o esperaban el Sesshomaru/Rin. Pero, realmente, qué mal gusto comentar algo así, sobre todo si no van a decir nada sobre el resto de los capítulos. Fea actitud.
A mi simplemente me gustan estos dos juntos, me llenan de amor. Aunque no digo que no shippeo otro montón de parejas, incluídos el SesshRin y el Kohaku/Ayame (oh siiiii).
Espero que hayan disfrutado, y déjenme su comentario, ¿qué opinan de esta pareja? ¿Les gusta, no les gusta, vomitan? (?)
Mor.
