Habían pasado dos semanas desde que Sasuke y Sakura les contaron de su futuro matrimonio a la familia Uzumaki-Hyuga, y a Sasuke se le fue encomendada la misión de detener y capturar a unos salteadores de caminos, lo que le había tomado más tiempo de lo esperado. Llegó y entrego rápidamente el reporte al hokage, queriendo darse prisa y llegar a casa antes que sus dos mujeres para sorprenderlas, ya que a ambas les gustaba mucho la comida que preparaba él, y para qué negarlo, a él le encantaba cocinar para ellas.
Naruto miraba divertido como su amigo le explicaba a la rápida los resultados de su misión, como si quisiera salir corriendo de ahí.
-¿Tienes prisa? – Con su comentario se ganó una mala mirada por parte de Sasuke.
-Quiero llegar antes que ellas para darles una sorpresa y cocinarles su platillo favorito, a Sakura aun le faltan un par de horas para que termine su turno, pero Sarada debe estar por salir de la academia.
-Quien te viera y quien te ve, Teme.
-Tú deberías hacer lo mismo, Dobe. – Shikamaru se rió pero también le dio la razón a Sasuke.
-¿¡Tú de parte de quien estas!?
-Me voy a casa.
-Oye! Pero aun no terminas de darme el reporte.
-Puedes leer el pergamino, adiós. – Se despidió de ambos hombres y salió de la oficina.
-Maldito Teme!!!.
-Déjalo en paz, él tiene razón, deberías hacer algo así para tu familia. Shikamaru empezaba a ordenar los papeles para dejarlos sobre el escritorio.
Lo sé, tal vez debería cocina…-
-Olvídalo, la única noción que tienes de cocina es echar agua hervida sobre un tazón plástico de ramen, así que mejor dedícate a pasar más tiempo con ellos o algo así. – Dejó todos los papeles que había reunido y ordenado sobre el escritorio frente a la cara de Naruto. – En fin, yo también me largo, que si llego tarde Temari me deja sin cenar, nos vemos el lunes.
-O-oye! Shikamaru! Espérame, salgo enseguida ttebayo!
-Adiós…- Cerró la puerta por fuera riéndose de la cara de desesperación de Naruto.
Sasuke cortaba verduras y carne de forma prodigiosa para el guiso que estaba preparando, esperando que estuviese todo listo antes que Sakura llegara del hospital.
-Papa… - Sarada ponía la mesa casi que con la misma concentración con la que su padre cocinaba.
-Dime… - Hablaba y la miraba mientras cortaba pequeños trozos de zanahoria de tajos certeros con la maestría adquirida con la experiencia de años manejando objetos cortantes..
-¿Cómo te fue con el séptimo?
-Mejor de lo esperado, hablar con él me dio una idea de lo que debo hacer. …Y me infundió bastante calma.-Pensaba.
-¿Y tienen una idea de cuándo hablaran con los abuelos?.
-Aun no, faltan muchas cosas, como la fecha, las tarjetas de invitación, que tu madre quiere que las hagamos nosotros.
-¡Verdad! Inojin me dijo que él y sus papás nos iban a ayudar con lo de las tarjetas.
-SI. El otro día, mientras venia de camino hacia acá me encontré con Ino y me dijo que Sakura le contó lo de querer hacer las tarjetas a mano, y que Sai se había ofrecido a ayudarnos, así que le dije que vinieran una tarde de estas cuando tuvieran tiempo, y le pedí que no le dijera que nos habíamos encontrado para llegar de sorpresa.
-¿Y qué te dijo?
-Se rió y dijo que no había problema.
Siguieron conversando por casi media hora hasta que una tercera voz los interrumpió.
-¡Tadaima!
- Okaeri Mama ¿Cómo estuvo tu día?. – Sarada se acerco a saludar a su madre, y mientras ella se cambiaba las sandalias Sarada recibía la bata blanca y el pequeño bolso de su madre.
-Hola cielo, agotador. – De repente sintió un agradable aroma proveniente de la cocina que le abrió el apetito.
-¿Qué estas cocinando? – Hacía un par de meses que Sarada empezó a aprender a cocinar, siempre bajo la guía de sus padres.
-¿Yo? Nada, solo puse la mesa. – Sonrió ladinamente como lo hacía su padre al ver a su madre prácticamente correr hacia la cocina.
-Okaeri.. – Oyó la suave, grave y varonil voz de su padre.
-¡¡SASUKE-KUN!! – Se rió con el contraste de las voces de sus queridos padres. Se acerco a la cocina suponiendo que su madre se habría abalanzado sobre su padre, y no equivocándose al verla casi colgando del cuello de Sasuke debido a la diferencia de estaturas, mientras él la estrechaba con su brazo izquierdo y apagaba el fuego con el otro.
-¿Cuándo llegaste?
-Hace unas horas, quise darme prisa para llegar antes que ustedes, pero cierto Usuratonkachi me retenía en su oficina, aunque después de todo conseguí mi objetivo. – Sakura se fijo en la ropa de su futuro esposo y vio que eran las ropas que solía usar cuando hacia misiones, lo que la llevó a un pensamiento.
-¿Has tomado un baño? – Miró la cara de sorpresa de Sasuke – Ya me imagino que no, seguro llegaste corriendo a ponerte el mandil y a cocinar ¿Me equivoco?
-N-no, no te equivocas. – Sasuke se sonrojó muy levemente al ser descubierto.
-Nos tienes muy mal acostumbradas. – Sakura sonrió y Sarada asintió- Ve a tomarte un baño tranquilamente, nosotras servimos la comida. Sasuke asintió no muy convencido, pues no le importaba el cansancio si se trataba de atender y mimar a su familia.
-Vuelvo enseguida…
La cena fue animada, con los tres miembros de la familia Uchiha-Haruno hablando de cómo había estado su día, las novedades de la aldea.
Horas después el cansancio empezó a hacer mella en Sasuke, y cuando el primer bostezo lo ataco sin piedad, Sakura le dijo que se fuese a dormir, que ellas se encargarían de lavar la loza.
-¿Segura?
-Segura, ya vete a dormir, se te cierran los ojos y no pienso cargarte a la cama si te quedas dormido en el sofá. – Sonrió.
-Hmp. – Fingió ofensa pero también sonrió mientras su mirada chocaba con la de su futura esposa, si, su esposa. Ese pensamiento lo hizo sonreír aun mas. Mientras Sarada solo guardaba silencio y miraba a sus padres embelesada, adoraba verlos decirse todo sin siquiera abrir la boca.
Iba a volver a fingir ofensa cuando otro bostezo volvió a atacarlo, también sin piedad haciendo reír a sus mujeres.
Está bien. – Se aseguro antes de que Sakura dijera algo. – Me voy a la cama, buenas noches. – Se acercó a su hija y la besó en la frente. – Descansa, cielo.
-Tú igual Papa.
Te espero. – Miró a Sakura.
-Seguro… – Sonrió- Si puedes aguantar cinco segundos sin quedarte dormido.
-Tsk, que poca fe me tienes…
A unos pocos kilómetros de la residencia Uchiha-Haruno, Naruto, mientras a su lado Hinata leía, miraba al techo con un pensamiento que le impedía empezar a dormir.
-¿Qué te pasa Naruto-kun? ¿Hay algo que te preocupe? Te noto pensativo.
-No es nada grave, Hinata, solo pensaba en Sasuke.
-¿En Sasuke-kun? ¿Le pasó algo? – Empezaba a preocuparse.
-No, es solo que pensaba en la vida que tiene ahora. En lo diferente que es desde nuestra última pelea. – Hizo una pausa.- Ha cambiado tanto, ahora tiene una familia que lo ama, y no puedo estar más feliz por ello –Hizo otra pausa.- Pero no puedo evitar pensar en cómo sería su vida si no hubiera podido convencerlo de que había tomado el camino equivocado.
-¿Yo también me alegro mucho por él, aunque no tengo la misma cercanía que tienes tú con él, puedo entender a donde quieres llegar.
Pienso en como seria ese Sasuke, tal vez sería una amenaza para nosotros, solo, lleno de dolor y de odio, tal vez seguiría en prisión, o lo que más me aterra, tal vez estaría muerto, y yo me sentiría culpable toda mi vida por no haber podido sacarlo de esa vida. – Se volteó, no quería que Hinata viera como su angustia tomaba el control haciéndolo derramar pequeñas lagrimas al pensar en lo triste y oscuro que hubiera sido el destino de su amigo, de su hermano.
No te preocupes por eso.- Lo abrazó por la espalda viendo el dolor que sentía su amado esposo. – Sasuke-kun está bien, como tú dijiste, tiene una familia que lo ama, tiene amigos, un discípulo que lo admira y lo quiere mucho, tiene a su mejor amigo, él está bien. Así que ahora trata de dormir, Naruto-kun.
-Gracias Hinata, siempre sabes cómo hacer que me sienta mejor, buenas noches.
-Buenas noches Naruto-kun
