-Sakura y yo nos vamos a casar. – Silencio, un silencio absoluto reinó en la residencia Haruno por unos instantes después de que Sasuke hubiera soltado la bomba, instantes en los cuales dos pares de ojos se miraban desafiantes, casi pudiéndose ver los rayos que cruzaban de un lugar a otro, mientras tres bocas se abrían simultaneas formando una o perfecta, dos por la brutal sinceridad y ausencia de tacto y delicadeza, la otra por lo inesperado de la noticia, especialmente viniendo de aquel hombre, que a pesar del asombro inicial pensaba que su hija era una suertuda por que se casaría con semejante "Ikemen"

-¿Qué? – Fue lo único que pudo decir Hizashi después de segundos de intensos duelos de miradas y de que su cerebro trabajase a toda máquina para asimilar la noticia.

-Eso es… …m-maravilloso hija, es una excelente noticia.- Después de segundos intentando que sui cerebro echara a andar y tratando de buscar las palabras políticamente correctas, Mebuki habló.- Es algo inesperado, pero nos alegra muchísimo saber que por fin – Miró a Sasuke, quien estuvo a segundos de chasquear la lengua pero se contuvo.- después de tantos años que llevan juntos, van a formalizar su relacion.

-Que no son pocos… - Metió cizaña Hizashi. – Yo en el lugar de mi hija jamás aceptaría semejante trato.

-¡Papá! Eso no es asunto tuyo. – Sakura intervino tratando de calmar las aguas, pero llegó tarde ya que Sasuke no se contuvo mas, pero no chasqueó la lengua como inicialmente pensaba hacer, sino que sonrió ladinamente, haciendo pensar a Mebuki en lo condenadamente sexy que era el maldito.

-Hmp…-Aumento su sonrisa ladeada, lo que solo hizo pensar a Sakura y Sarada en que nada bueno se auguraba. – Suerte la mía de que me voy a casar con tu hija no contigo.-Soltó acido haciendo hervir la sangre a su suegro.

-¡No permitiré que le causes más problemas a mi hija! – Alzó la voz haciendo dar un brinco a las mujeres presentes.

-Eso no va a pasar. – Trató de sonar conciliador- Sakura y Sarada son mi familia, las amo a ambas y lo único que quiero es su felicidad.

-Lo sé –Suspiró, sorprendiendo a todos con sus palabras. – Se que las amas pero… - Por su mente pasaron dos fugaces recuerdos, el primero de una pequeña Sakura llegando llorando a casa diciendo que Sasuke le dijo que era una molestia, en el segundo una adolescente Sakura llegaba donde sus padres diciendo que Sasuke era un canalla, que lo único que tenía en su cabeza era su maldita venganza. No llegó llorando, pero se notaba en sus ojos que lo había hecho. -…Sabes perfectamente que no puedo confiar tan fácilmente en tus palabras después de todo lo que ha pasado.

-Comprendo.-Dijo Sasuke sin un ápice de emoción, de una forma tan robótica que hizo a Hizashi pensar que nada de esto le importaba a Sasuke, lo que consiguió que volviera a enfurecerse.

-¿Qué pretendes con todo esto? ¿Casarte con mi hija e irte otros doce años?- Aquel comentario malicioso hirió a Sasuke de una forma que ni el propio Hizashi ni nadie que estaba sentado alrededor de aquella mesa pudiera dimensionarlo, solo segundos después se dieron cuenta del efectos de aquellas palabras en el Uchiha al ver como el Mangekyo Sharingan y el Rinnegan se activaban empezaban a brillar con un fulgor nunca antes visto, y sin que ni siquiera el propio Sasuke se diera cuenta de que ambas técnicas se activaron automáticamente con sus sentimientos, el dolor y la ira que se agolpaban en su pecho, como un volcán a punto de estallar en erupción.

-...Ya veo…- Trató de calmarse, pero aquellas palabras seguían resonando en su cabeza. Al menos la ira desaparecía lentamente, pero quedaba algo peor, el dolor-… Así que es eso…- Alzó la mirada casi que con miedo de lo que encontraría, pero el miedo no estaba reflejado en sus ojos, sino en los de su suegro.

-E-esos ojos...

-Sasuke-kun…. ¿Estas bien?

-S-si.. ¿Por qué lo dices, Sakura?

-Toma, y mírate. – Sakura le acercó un pequeño espejo, él se miró en el y vio sus ojos brillando de un color rojo y purpura que conocía bien.

-…- Cerró los ojos tratando de tranquilizarse, y cuando los abrió, su ojo derecho había vuelto a la normalidad, mientras el izquierdo aun poseía el Rinnegan pero no brillaba como antes.

-Como dije antes…- Carraspeó tratando de aclararse la voz y al mismo tiempo intentar que dejara de sonar temblorosa.- Yo amo a Sakura y a Sarada, si estuve tanto tiempo lejos de ellas no fue por gusto, existía una amenaza inminente, y mientras más investigábamos sobre "ellos" más nos dábamos cuenta de lo peligrosos que eran. Y mientras más tiempo estuviera en la aldea, mayor era el riesgo de que nos encontraran y si eso pasaba, no solo las vidas de Sakura y Sarada estarían en grave peligro, sino que toda la aldea correría peligro. Fue la peor época de mi vida, era perfectamente consciente de que les hacía daño al estar tanto tiempo lejos de ella, solo de pensar que Sakura me extrañaría tanto como yo la extrañaba a ella y que Sarada preguntaría donde está su padre me rompía el corazón, pero prefería eso a que terminaran siendo asesinadas por esos malditos. Pero eso se acabo, los Otsusuki fueron derrotados, y el peligro ya no existe. Por eso creí que era buen momento para empezar a recuperar el tiempo perdido con ellas. No le pido que me acepte, ni que me diga yerno o esas cosas, solo le pido que piense en la felicidad de su hija y su nieta. – Conmovido por el relato del hombre frente a sí, pero sin quitar el gesto serio y el ceño levemente fruncido, Hizashi habló.

-Comprendo tu punto de vista. Pero hay algo que tú aun no comprendes.

-¿Qué cosa?

-Que gran parte de la felicidad de Sakura y Sarada está en ti, y en que yo te acepte. Así que, aunque sé que no lo necesitan, tienes mi permiso y mi bendición para casarte con mi hija, yerno. Como padres y abuelos – Tomó la mano de su esposa – confiamos en que continuaras haciendo felices y cuidando a nuestras chicas – Extendió la otra mano, viendo como su adorada nieta sonreía radiante y que pequeñas lagrimas de felicidad caían de los ojos de su esposa y su hija.

-Comprendo. Y no se preocupen, siempre ha sido mi prioridad la felicidad y el bienestar de ambas, suegro.- Estrechó feliz la mano ofrecida.

Luego de la debida algarabía debido a la aceptación de la boda y a la entrega de la invitación, La familia Uchiha-Haruno caminaba calmadamente hacia su residencia, disfrutando del clima que aun no era tan caluroso.

-Naruto se va a poner como una moto cuando sepa que es el segundo en recibir la invitación. – Reía Sakura pensando en el berrinche que haría su amigo.

-Se pondrá como una moto porque será el tercero en recibir la invitación. – Sonrió ladeadamente Sasuke.

-¿Tercero? ¿Quién puede ser más importante que el Séptimo como para que reciba la invitación antes que él? – Sasuke y Sakura compartieron una mirada cómplice al oír la pregunta de su hija.

-Ya lo sabrás… Adelántense ustedes, iré a entregarla ahora mismo.

-¿Estas nervioso? – Preguntó Sakura

-¿Debería? – Respondió la pregunta con otra con algo de picardía.

-¡Claro que sí! Después de todo él ha sido muy importante para nosotros. – Sasuke sonrió , se despidió de ambas, y mientras caminaba hacia su destino iba pensando en la bomba que iba a soltar, con la esperanza de que no causara tanto alboroto como la anterior.

Al llegar a aquella casa lo vio, aquel hombre de cabello gris natural, regando plantas en el jardín delantero que sin importar el tiempo que pasara, él se veía igual de joven que cuando lo conoció, hacia ya unos cuantos años.

-Miren a quien tenemos aquí… Pero si es el famoso Sasuke Haru… cof cof Uchiha - se metía con su antiguo discípulo, ignorante de las macabras intenciones de éste. Se extrañó al ver que el hombre sacaba de su capa un sobre color crema y se lo extendía sonriendo ladinamente.

-Idiota.

-¿Qué es esto, Sasuke-KUN? – Ignorando olímpicamente las palabras anteriores de su ex-discípulo, pero sin perder oportunidad de burlarse de él.

Un sobre. – No dejaba de sonreír, lo que empezó a generar sospechas en el Hatake.

-Wow. Que listo te has vuelto ¿Eh? Parece que convivir con Sakura tiene sus beneficios.

-Solo ábrelo. – Kakashi abrió el sobre y le echó una mirada rapida al contenido del sobre, resultando ser una tarjeta, aun sospechando de la intenciones del Uchiha, pero divertido con aquella conversación.

-A ver, a ver, veamos que dice aquí. – Iba a comenzar a leer cuando Sasuke lo interrumpió.

-Léelo en voz alta.

-Como quieras. – Empezó a leer. – "Los señores Sasuke Uchiha y Sakura Haruno le invitan cordialme nte a la celebración y posterior recepción de su enlace en matrimonio. Estaremos muy felices y honrados de contar con su presencia en un día tan importante para nosotros. Afectuosamente, Sasuke Uchiha y Sakura Haruno." – Kakashi leía el resto del contenido donde se indicaba la fecha del enlace, el lugar de la boda, entre otras informaciones.

-¿Qué? – Fue lo único que atino a decir, su cerebro se había quedado en blanco.

-Tal como dice ahí, Sakura y yo nos vamos a casar. Ah y eso no es todo. – Se puso algo nervioso por lo que diría a continuación.- Me gustaría que vinieras como... ...mi p-padre, s-solo si quieres, claro.

La regadera cayó al césped, haciendo un ruido sordo, mientas Kakashi se abalanzaba sobre su antiguo alumno, abrazándolo con lagrimas en los ojos y diciéndole que estaría encantado de asistir en nombre de su padre. ¿El jardín? El jardín quedo sin regarse el resto de la semana, y la regadera en el césped no fue recogida hasta un par de días después.