Todos los personajes de Saint Seiya pertenecen a Masami Kurumada.
Lunes 20 de Abril del 2020, Santuario de Grecia.
La mañana había caído de forma tranquila en el recinto sagrado de la diosa Athena, cuya deidad había estado ausente todo el fin de semana debido a un repentino viaje a América que le causaba curiosidad a todos, excepto a Shion. El patriarca había despertado especialmente temprano aquel día para comenzar a escanear viejos archivos del santuario que prefería quedaran registrados en una plataforma más segura, de esa forma no se perderían como antes.
El de cabello verde colocó una enorme caja sobre el escritorio de su despacho y tomó asiento cómodamente, tomó la primer carpeta y apenas alcanzó a leer el nombre de un antiguo caballero antes de que la puerta se abriera abruptamente.
—¡Buenos días! —vociferó la diosa entrando al mejor estilo de FBI open up.
El patriarca, quién solía mantenerse estoico ante cualquier situación, casi se tira de la silla del susto que aquella muchacha le había dado. Muchos parecían no comprender que aunque había sido revivido con su apariencia jovial, ya tenía un corazón viejo y que podría infartarse en cualquier momento.
—Athena, que alegría verte — aclaró su garganta—. ¿Cómo te ha ido en tu viaje?
—No te das una idea de lo maravilloso que fue.
Saori tomó asiento frente a él y corrió aquellos importantes documentos con el codo para apoyar una caja de Donuts que sacó de su bolso, el rostro de Shion reflejaba el horror ante tal imprudencia.
—Me… alegro mucho—respondió sin poder apartar su mirada de los documentos ahora arrugados.
—Compré la franquicia de Miss Universe —soltó como si nada para luego proceder a dar un importante mordisco a una dona de chocolate.
Shion elevó apenas sus lunares y asintió con la cabeza a modo de felicitación. No sabía demasiado sobre aquellos concursos más que el hecho de que eran varias mujeres compitiendo por una banda y una corona. No le pareció algo malo o bueno, tal vez se trataba de una buena inversión.
—Me enorgullece saber que a tu corta edad ya te estableces como una mujer de negocios, honestamente no conozco bien el desarrollo de Miss Universe, pero no debe ser una tarea nada fácil —se expresaba con usual elocuencia y serenidad—, y que tomes el riesgo es realmente admirable. Solo espero que no termine tan mal como en la organización del torneo donde se robaron la armadura de Sagitario. Pensó.
Saori colocó ambas manos en su pecho para demostrar la emoción que le habían causado aquellas palabras, hizo un puchero con sus labios el cual se veía muy tierno teniendo en cuenta que sus mejillas parecían dos manzanas debido a la dona que aún no tragaba.
—Tus palabras realmente me incentivan aún más, te agradezco tanto —la diosa tomó las manos del lemuriano causando su evidente sorpresa—. Confío tanto en ti que quiero que te hagas cargo de la tarea más difícil…
El aludido pasó saliva pesadamente, ya no sabía qué esperarse de esa adolescente tan inestable.
—Claro, puedes confiar en mí.
—Pues es que mira, la última vez que organicé un evento alguien se robó el premio más grande… —hizo una pausa—, no quiero que vuelva a ocurrir. En ese momento nadie podía proteger la armadura de Sagitario, pero ahora sé que tú puedes proteger la corona.
El hombre en cuestión respingó la nariz al sentirse tocado por los dichos de Saori. Se preguntaba si el hecho de ser una diosa le daba algún tipo de poder mental como para poder leer sus pensamientos.
—¿Proteger la corona? —repitió lentamente buscando hacerse unos segundos más para escrutar a aquella bruja lee mentes.
—¡Claro! Es que visitamos una joyería que ya había trabajado con Miss Universe y serán los encargados del diseño, esta corona será mucho más cara que la actual así que realmente necesito de la persona más sabia y fuerte para su custodia.
Shion suspiró fuertemente mientras evidenciaba su debate mental acerca de qué responder, no se lo veía seguro y era obvio.
—Athena yo…
—La corona actual está valuada en cinco millones de dólares —se apresuró a interrumpir.
—No creo estar capacitado para involucrarme en asuntos de negocios.
Saori cambió su expresión a una entre preocupada y sorprendida, no contaba con que Shion algún día diría que no. Colocó sus ante brazos sobre el escritorio y se inclinó acercándose al patriarca peligrosamente.
—Estamos a punto de pagarle ocho millones de dólares a Diamond Nexus por la corona —habló suavemente pero enmarcando sus palabras para darle más seriedad al asunto—. Entiende que no puedo poner en riesgo un objeto que vale ocho millones de dólares.
—Yo te comprendo perfectamente, pero no creo estar calificado o lo suficientemente informado como para involucrarme. Solo soy un caballero y un patriarca, jamás me he expuesto a otros asuntos más que administrativos y de guerra —le sostuvo la mirada en cada palabra—. Lo siento.
La diosa intentó buscar un poco de piedad en esos enormes y muy atractivos ojos rosados, pero fue en vano. Al parecer, no había quien pudiera hacerlo cambiar de opinión. Saori se dejó caer en la silla con desgano mientras rogaba que algún foco se encendiera en su obtusa cabeza, tal como había pasado en el café con Kris. Aún pensativa desvió su mirada hacia un lado y se topó con el legajo de cierto caballero de Sagitario en el escritorio, en ese momento fue que dicho foco se encendió.
—Shion, comprendo que no puedas hacerte cargo de lo que te pedí —fingió condescendencia—. Sin embargo, alguien debe hacerse cargo así que… —hizo una breve pausa—, dime. ¿Quiénes son los caballeros más poderosos?
El lemuriano detuvo su búsqueda manual en aquella caja y la observó pensativo, se preguntaba qué demonios tramaba ahora.
—Bueno, debería hacer una evaluación más profunda del nivel que poseen los caballeros de la orden actualmente y…
—¡Que me digas, maldita sea!
—¡Saga y Aioros! —soltó un ya colapsado patriarca.
—Perfecto —respondió con una sonrisa.
Saori se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro acariciando su barbilla.
—Sin embargo creo que escogeré a Aioros —se frenó—. Sí, eso haré.
—¿De qué hablas, Athena? —suspiró.
—Llamaré a Saga y Aioros y les diré que pensé en ambos para otorgarles la difícil tarea de custodiar la corona, pero que al final decidimos que Aioros fuera el encargado… —dijo como quien no quiere la cosa.
—Athena… —Shion cerró sus ojos y apoyó las palmas de sus manos sobre el escritorio—, no creo que sea una buena idea.
—Seré honesta con Saga y le diré que preferimos que sea Aioros el que tome la responsabilidad de esto…
—Eso no ha traído buenos resultados en el pasado —dijo siendo totalmente ignorado por aquella diosa.
—Le diré: ¡Lo siento, Saga, pero Aioros te ha superado! —levantó sus manos y miró al techo dándole más dramatismo al asunto.
—Athena, yo lo haré —dijo resignado, pero con determinación de proteger a la humanidad de la ira del caballero de Géminis.
—¡Él tiene la corona pero tú serás el first runner up, el que se quedará con el trono si Aioros muere!
—¡Que yo lo haré! —vociferó agotado—. ¡Yo cuidaré la maldita corona de ocho millones de dólares!
El rostro de Shion se tornó a rojo y la vena en su cuello amenazó con estallar al momento de gritar. Saori, quién había salido victoriosa de aquel chantaje, corrió hasta el de cabello verde y de un brinco lo abrazó a lo koala pegando su cara a la de él.
—¡Sabía que no me ibas a fallar! —dejó un muy brusco y sonoro beso en su mejilla y lo soltó.
Shion tomó una bocanada de aire y observó el cielo preguntándole mentalmente a Zeus por qué se le había ocurrido elegirlo a él para ser el niñero de su hija. Saori recogió su bolso y tomó una dona glaseada.
—Por favor reúne a los caballeros dorados hoy a las 16:00 hs, primero les daremos la noticia a ellos y luego con su ayuda evaluaremos qué caballeros de plata y bronce serán necesarios para la organización —se colocó las gafas de sol y mordió la dona—. Te dejo las otras para ti, te agradezco tanto, eres un santo.
La adolescente de cabello lila salió de la oficina dando un portazo, del otro lado se pudo oír un "¡Lo siento!" Y los pasos de la misma perdiéndose en la lejanía. Shion se quedó unos instantes en silencio.
—Debí haber sido pintor…
.
Ese mismo día en la cámara del Patriarca, 16:35 hs.
La orden dorada se encontraba formando dos filas de seis a los lados de la imponente alfombra roja, dónde llevaban ya más de media hora esperando por su adorada diosa. La impaciencia comenzaba a notarse en algunos caballeros, como por ejemplo Máscara Mortal, quién echaba su cabeza hacia atrás con desgano mientras movía el pie una y otra vez, ya estaba harto de esperar.
—Le vas a hacer un agujero al piso —dijo Aioros observándolo divertido.
—Te haré un agujero a ti también si sigues molestándome.
El de Sagitario tan solo trató de contener una risa mientras levantaba las manos a modo de tregua.
—Al carajo, ya me cansé —soltó el escorpión sentándose en el suelo.
—¡Milo, Athena puede llegar en cualquier momento! —lo regañó Libra.
—Pues cuando escuche la puerta me levanto —respondió blanqueando los ojos.
Aioria, quién se encontraba formando fila del lado opuesto, se vió tentado por copiar la acción de uno de sus mejores amigos.
—Yo también me quiero sentar.
—Tú te quedas ahí —le advirtió su hermano mayor.
—Parecen dos putos críos… —soltó por lo bajo el de Capricornio.
—¿Hay necesidad alguna de decir groserías sabiendo que Athena puede llegar en cualquier momento? —reprochó Mu.
—Eso, Shura —aprovechó el momento el de Cáncer—. ¿Cómo se te ocurre decir pu...
—¡Caballeros! —Saori abrió las puertas del recinto adentrándose con una sonrisa, detrás de ella Shion seguía sus pasos—. No saben cuánto me alegra verlos.
Milo se puso de pie rápidamente apoyándose en el hombro de Aioros, estiró su pierna y fingió una mueca de dolor.
—Estos calambres… —le guiñó un ojo a su compañero.
La deidad a la cual le rendían honores pasó en medio de ellos por la alfombra roja hasta tomar asiento en el trono, se cruzó de piernas y se quitó los guantes.
—Mis queridos y leales caballeros, le he pedido a nuestro patriarca que los reuniera aquí hoy para darles una increíble noticia.
Shion se encontraba al lado del trono, observó a los muchachos y asintió con la cabeza. Los presentes se encontraban serios y atentos ahora, tenían un gran respeto y amor por Athena, seguramente lo que tenía para decir era algo sumamente importante.
La diosa los observó uno por uno manteniendo su seriedad, quería llenarlos de intriga y hacerlos sufrir y rogar por el chisme. Se puso de pie.
—¡Soy la nueva dueña del concurso de Miss Universe! —vociferó levantando los brazos.
Los caballeros comenzaron a mirarse entre sí sin saber bien cómo responder a eso, sin embargo la diosa ignoró sus expresiones como siempre y continuó explicándose mientras caminaba entre ellos.
—Este fin de semana viajé a Estados Unidos y me reuní con mi nueva socia Kris Jenner, firmamos todos los papeles en compañía de nuestros abogados y los representantes de IMG. Bueno, burocracia, muchachos —dijo restándole importancia—. Ahora que estamos en tiempos de paz decidí convertirme en una mujer de negocios full time, pero sin dejar de ser una diosa —aquello lo dijo en palabras cálidas y sinceras—. No sé cómo es la vida sin ustedes, y jamás los dejaría fuera de mis proyectos, así que por eso mismo, ustedes formarán parte de la organización de Miss Universe custodiando a las reinas de belleza.
Ahora sí, aquella última frase de Saori había desatado reacciones mixtas entre su orden dorada. Milo y Aioria se agarraron las cabezas y abrieron los ojos a más no poder, la emoción no cabía en ellos (quienes eran realmente fanáticos del concurso), se dieron un abrazo sellando aquel momento de gloria. Al par se les sumó el enorme Aldebarán abrazándolos con la misma emoción. Aioros, Shura y Máscara observaban al trío con extrañeza, todavía no comprendían bien su emoción. Mu se mantenía bastante ajeno pero con algo de pánico, el pensamiento de decenas de mujeres en traje de baño a su alrededor lo ponían bastante nervioso. Shaka pasaba sus manos pesadamente por su rostro, aquello significaba una gran tentación y acercamiento a los malos hábitos. Afrodita cubría su boca como si se tratara de él quien fuera a ganar la corona, la idea de seguir tan de cerca un concurso de belleza, eso que él tanto profesaba, realmente le hacía ilusión. Dohko pasó su brazo por el hombro de Saga y pronto se unieron a Milo y los demás en el festejo.
—¡Yo también quiero unirme! —gritó la revoltosa de Saori acercándose a la ronda de caballeros, quienes la abrazaron con emoción ante la mirada horrorizada de Shion.
—¡Por favor, tengan un poco de respeto y temor! —tanteó su pecho procurando que sus pulmones siguieran allí. Ya no sabía cuánto iba a resistir con tanto disgusto.
Aioros observaba desde fuera con una sonrisa como sus camaradas se habían alegrado con la noticia, él pertenecía al grupo de los neutros, Mu y Shaka eran los desahuciados, sin embargo, él fue el primero en notar la ausencia de cierto caballero que no era parte de ningún grupo. Sagitario buscó con la mirada al mago de los hielos, quién se encontraba apartado de los demás, el mismo se encontraba sosteniéndose el entrecejo en una clara demostración de incomodidad o irritabilidad. Se acercó a él.
—¿Te encuentras bien? —inquirió preocupado.
—Si, tan solo estoy un poco cansado.
Para Aioros era muy difícil saber qué podría estarle pasando, y es que la expresión de su compañero rara vez variaba. Sabía que algo le ocurría pero no quería parecer entrometido. Colocó su mano en la hombrera de su armadura y le ofrendó una leve sonrisa de apoyo.
Velozmente la diosa se acercó al par al notar la inusual situación.
—¿Te sientes bien?
Camus volteó levemente al oír su voz, de pronto, notó como sin quererlo había llamado la atención no solo de Saori, sino de sus compañeros. No le agradaba ni un poco tener tantas miradas encima.
—No tienes nada de qué preocuparte, Athena —replicó agradecido—. Es solo que llegué temprano de Siberia y no he dormido.
—¿Estás seguro de que no se trata de algo más? —sugirió con malicia Máscara Mortal.
El de Acuario rápidamente le lanzó una de esas miradas amenazantes que podrían espantar a cualquiera, pero para Máscara eso era solo alimento para su burla.
—Estoy cansado, nada más —refunfuñó.
—Los chismes corren rápido, amigo —esta vez fue Saga quien tomó la palabra—, y si yo fuera tú, también estaría de malas.
—¿Qué es lo que está ocurriendo, caballeros? —el patriarca entró en la conversación.
—Es que su ex novia se convirtió en Miss Universe Francia hace unas semanas —respondió Milo como si nada—. Ya saben, si ahora somos parte de la organización significa que mi mejor amigo se topará con ella tarde o temprano.
—Sabía que no ibas a poder mantener la boca cerrada —respondió con una sonrisa sarcástica.
Athena y la mayoría de la orden dorada quedaron perplejos con aquella noticia, si bien algunos ya se habían pasado dicho chisme, para muchos otros quienes estaban en sus asuntos o simplemente eran más reservados los tomó por sorpresa.
—Yo no tuve nada que ver con que se enteraran, infame —Milo se veía indignado—. Existe Instagram.
—¿Tu ex novia? —preguntó Afrodita con incredulidad.
—¿La que hablaba mucho? —inquirió Aldebarán inocentemente.
—Oh sí, claro que sí es ella —Saga sonó malicioso.
Aquellos ilusos tenían suerte de que el francés tuviera un nivel de autocontrol bastante grande y más cuando se encontraban en presencia de su diosa, de lo contrario, ya estarían descansando en un bonito ataúd de hielo.
—Déjenlo en paz, envidiosos —el arquerito fue quien salió en defensa del acuariano—. Ya quisieran ustedes tener una ex novia que sea Miss, estarían sentados en un programa de chismes contando los pormenores de su relación.
Saga y Máscara Mortal hicieron gestos de indignación ante tal acusación, ellos eran los típicos que les agradaba molestar pero no se aguantaban el vuelto.
—Lamento oír que ustedes ya no están juntos —Saori se dirigió a Camus con su usual calidez o falsedad—, de haberlo sabido antes… Todo hubiera seguido adelante, yo vivo por el chisme.
—Athena, te agradezco la preocupación —dijo retomando su usual postura y expresión—, pero nada malo está ocurriendo. Si mis compañeros tuvieran algo que hacer y llegaran cansados como yo, seguramente comprenderían por qué no me puse a festejar con ellos —añadió ironía sutilmente—. El hecho de que mi ex novia participe en ese concurso no me afecta en lo más mínimo, y no te preocupes, seré parte de tu proyecto y me informaré en el tiempo restante para dar un buen desempeño.
—Te agradezco mucho, Camus, jamás me has decepcionado. Ahora por favor, ve a descansar, está más que claro que lo necesitas.
El aludido asintió e hizo una leve reverencia antes de hacerse su camino a la salida de la cámara.
—Ay si, nos echa tierra y se va —Máscara había quedado indignado.
—Caballeros… —Saori habló seriamente llamando su atención—. ¿Alguien sabe cómo es el Instagram de la ex novia de Camus? —dijo sacando el móvil de su escote. Literalmente vivía por el chisme.
Aquella pregunta había desatado una ola de "¡Nosotros!" Entre los presentes. La nieta de Mitsumasa encontró el perfil de aquella chica con una rapidez increíble, casi tanto como la de los más curiosos en hacerse lugar tras ella para observar la pantalla. Aioros, Mu, Shaka y Shura tan solo blanquearon los ojos al unísono.
¡Buenas tardes, noches, o cuando sea que estés leyendo esto! Primero quería comenzar agradeciendo, pensar que esta idea loca surgió de la nada y que pensaba escribirlo más como un gusto personal que otra cosa, que me dijeran cosas positivas fue un gran aliento. Saludos y gracias a BraveNewWorldd, LuVittoire y a mi gran amiga Sweet Viictory, y por cierto amiga, SÍ, son unas bitches que lo único que quieren es algo que les otorgue beneficio personal pero ahí vamos. 3
Si llegaste hasta acá, muchas gracias.
