Todos los personajes de Saint Seiya pertenecen a Masami Kurumada.


Jueves 26 de Noviembre del 2020, Santuario de Grecia.

Habían pasado ya siete meses desde que Saori compró la franquicia de Miss Universe y que sus caballeros habían recibido la gran noticia, desde ese día todos trabajaron en conjunto para instruirse y lograr un mayor desempeño en su trabajo. La fecha de la gala se había anunciado en Agosto para el próximo 13 de Diciembre, solo faltaban algunas semanas y varios caballeros sentían algo de ansiedad respecto al tema, ya que jamás habían participado en un proyecto semejante. Este era su último día en el Santuario ya que en la noche partirían rumbo a Las Vegas que es donde se llevaría a cabo la gala, más precisamente en el centro de eventos Mandalay Bay, dentro del complejo hotelero Mandalay Bay Resort, donde también se hospedarían las concursantes.

En aquella mañana de jueves debían culminar con los últimos detalles antes de cerrar sus valijas, por eso mismo los doce caballeros dorados estaban vestidos de forma casual mientras esperaban por Saori y el sastre que los había ayudado en el diseño de sus trajes. Los doce formaban dos líneas de seis a los lados de la alfombra roja que llegaba hasta el trono de la cámara del patriarca.

—Oigan, ¿esto no les recuerda a algo? —dijo Aioros con una sonrisa.

Varios de sus compañeros se contagiaron de su sonrisa al percatarse de lo que hablaba, pensar que todo había comenzado allí.

—Recuerdo que ese día estaba asustado como la mierda… —confesó Aldebarán.

—Y hay algunos que siguen asustados como la mierda —esta vez fue Milo quien bromeó refiriéndose a Mu y Shaka, quienes parecían no estar muy de acuerdo con lo que estaban a punto de hacer.

—Las Vegas es una ciudad conocida por el vicio, el juego, el pecado, la lujuria… —soltó indignado el de Virgo—. Sé que esta es una prueba que lograré pasar con éxito.

Milo comenzó a carcajear fuertemente causando que Shaka abriera sus ojos y lo observara con enojo, no entendía qué demonios le causaba tanta risa.

—Tú nunca has estado en Las Vegas, amigo, llegarás siendo Hannah Montana y saldrás siendo Miley Cyrus en los premios MTV de 2013.

Shaka estaba más que dispuesto a defender su honor, si no fuera porque escucharon un par de pasos acercándose seguramente habría replicado aquella infamia.

—Chicos, necesito de su atención un momento —Saori se acercó a ellos seguida de un hombre de apariencia mayor, el mismo traía consigo una valija —. El señor Edmond ya tiene sus trajes, me gustaría que vieran los diseños.

—Buenos días, caballeros. Luego de un tiempo de vernos y de tomar la medida exacta de cada uno de ustedes, he diseñado un modelo que se verá moderno pero clásico a su vez, el mismo estará disponible en tres colores—explicó abriendo la valija—. El primero es este —dijo tomando un ejemplar de color azul marino—, un color innovador pero como dije tendrá su tono clásico y se verá en la corbata negra y camisa blanca.

Los muchachos en cuestión se acercaron analizando el diseño, realmente se veía bien.

—El azul marino es el que usarán en su día a día durante la estadía en Las Vegas —añadió Saori— a excepción de las noches en las que haya alguna cena o evento, en ese caso estarán usando el siguiente traje.

El sastre tomó el siguiente ejemplar y se trataba de uno color vino tinto, el mismo había causado un impacto entre la orden, era un color muy arriesgado para elegir pero él había hecho un trabajo excelente, se veía caro pero elegante.

—Ese es mi favorito, tengo que admitirlo —dijo Mu para sorpresa de todos.

—Me lo quedaré luego de que termine el concurso —aseguró Shura.

—Les agradezco mucho sus elogios —respondió Edmond—, recuerden que al igual que el anterior, se usará con camisa blanca y corbata negra.

Los caballeros asintieron.

—Y finalmente, el traje para la noche del concurso.

Esta vez fue Saori quien se apresuró a meter sus manos en la valija del sastre para tomar un traje que se veía como un clásico color negro, sin embargo añadió un pequeño detalle en el brazo izquierdo, un bordado dorado con el símbolo de un signo zodiacal, en ese caso, el de Aries.

—¿Qué tal? —preguntó emocionada.

—Athena, estoy sin palabras —dijo Mu.

—Estoy muy sorprendido —respondió Aioria con una sonrisa.

—Muchísimas gracias por el detalle, Athena —acotó Camus.

Cada uno de los muchachos añadió alguna palabra de agradecimiento, otros saludaron con un cálido abrazo a Edmond a quién ya no verían cada maldita semana.

El patriarca apareció solamente por un momento para recordarles que su vuelo salía a las 19:05 hs y que debían tener todo listo para partir al aeropuerto a las 16:00 hs. Dicho eso, fueron retirándose a sus respectivos templos.

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Ese mismo día, Santuario de Grecia.

Aioria caminaba a paso lento hacia el coliseo donde se estaba llevando a cabo el entrenamiento de las amazonas, su intención era encontrar a una que precisamente lo tenía preocupado desde hacía semanas. La relación de Aioria y Marín no había vuelto a ser la misma luego de que al león dorado se le metiera una Lyfia en los ojos, y aunque por momentos parecían una pareja normal, eso había quedado en el pasado y solo uno de los dos parecía tenerlo claro.

—¡Marín! —gritó desde las gradas.

La pelirroja volteó por un momento y luego de que le indicara a sus alumnas que continuaran con la rutina, se acercó hasta donde estaba su (casi) ex novio y tomó asiento a su lado.

—¿Y bien? —preguntó ella.

—En menos de una hora debo partir, serán veinte días fuera del Santuario y quisiera hablar contigo antes.

La amazona se quitó la máscara y lo observó atentamente.

—Te escucho.

—Verás… —el león dorado suspiró—. ¿Recuerdas la vez que Milo creyó que tinturarse el cabello de rubio era una gran idea? Hasta que lo hizo y luego nosotros comenzamos a burlarnos llamándolo Paris Hilton y…

—Aioria —lo frenó—. Estoy segura que no estás aquí para hablar de la vez que Milo se tiñó el cabello. Solo di lo que quieras decir, sin tantos preámbulos.

—Me equivoqué, Marín —soltó mirando al frente—. Me equivoqué al pensar que podía estar sin ti, cuando claramente llevo semanas sintiéndome de esta forma —viró su rostro hacia ella—, y sin embargo tú luces tan normal como siempre…

La amazona se quedó en silencio unos segundos. Sin decir nada tomó la mano de su compañero.

—¿Recuerdas cuando conociste a Lyfia y te confundiste con ella?

—Sí, lo recuerdo.

—Creo que me pasa lo mismo —dijo sin mirarlo.

La expresión del león cambió a una de total vacío, sentía como si algo dentro de su pecho se hubiera quebrado, sin embargo, seguía siendo el león Aioria, y si ya no había nada que hacer ahí, él no iba a rogar ni a mostrarse vulnerable.

—Bien, no preguntaré con quién.

—Es lo mejor… Así no buscarás su perfil en Instagram para stalkearlo —bromeó robándole una pequeña sonrisa.

Se miraron un par de segundos fijamente mientras sonreían, Aioria prefirió guardarse esa imagen y se puso de pie.

—Pues ya debo irme, aún me falta guardar algunas cosas… —metió sus manos en los bolsillos de su pantalón y miró hacia el suelo.

—Mucha suerte grandulón. Cuídate.

Marín le brindó una cálida sonrisa y se acercó a él para regalarle un fuerte abrazo. Dejó un beso en su mejilla y se dio la vuelta para dirigirse nuevamente a la arena del coliseo.

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Templo de Acuario, 15:36, hs.

Camus ya había preparado sus maletas la noche anterior, de forma que no tuviera de qué preocuparse al siguiente día, se sabía de sobra lo ordenado que podía llegar a ser, fue por eso mismo que sintió tanta frustración al olvidarse de guardar algo tan simple como el cargador de su móvil.

El caballero de Acuario se adentró a su habitación y se sentó en la cama para poder revisar los cajones de su mesa de luz tranquilamente, le tomó solo un par de segundos hallar aquel objeto. Sacó el móvil de su bolsillo para chequear la hora y el bicho de la curiosidad le picó en ese instante, observó la pantalla unos segundos y sin dudarlo más entró a Instagram colocando un nombre en específico en el buscador: Ágatha Ferrec. Al entrar a su perfil algo llamó de inmediato su atención, su última publicación era una foto abrazando a un hombre en un restaurante, "Cuatro meses a tu lado. Mon coeur est à toi." Decía la descripción. El mago de los hielos bloqueó su móvil y cerró los ojos inhalando y exhalando profundamente. Estaba enojado, y lo que le causaba enojo era precisamente que le molestara pensar en su ex novia con alguien más. ¿Pero por qué lo hacía? Era lo más normal del mundo, ya habían pasado siete meses. Daba igual, blanqueó los ojos y se puso de pie, en esos momentos no se toleraba ni siquiera él mismo.

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Los santos dorados fueron reuniéndose con sus compañeros en la casa de Aries, ya que allí los esperaba Shion para partir todos juntos hacia el Aeropuerto. Una vez ahí se encontrarían con Saori y Tatsumi para dejar Grecia definitivamente. Los últimos en llegar fueron Milo, Aioria y Camus.

—Miren, ya llegó don escorpión y sus dos maridos —bromeó Saga sentado cómodamente en el sofá de la sala de Mu.

—¿No tienes a nadie más a quién molestar? —respondió el león dorado con su mejor cara de pocos amigos.

—Oye idiota, deja a mi amigo en paz, ya suficiente tiene con su mal de amores —Milo se recargó en la pared.

—Ustedes son tan aburridos —dijo Dohko quitándose sus gafas de sol para luego meterlas en el bolsillo de su camisa floreada —. ¡Iremos a Las Vegas, muchachos! Habrá cientos de mujeres hermosas, no pierdan el tiempo sufriendo.

—Exactamente, ridículo —esta vez fue Afrodita quien tomó la palabra—. Iremos a Las Vegas, no al Caribe —dijo refiriéndose a su excéntrico atuendo—, y además a mí no me interesan las mujeres.

—¿Podrían hacer silencio? —la voz de Shaka llamó su atención, más no pudieron encontrar su figura de inmediato ya que se encontraba apartado de los demás—. Estoy meditando, necesito prepararme para lo que tendré que ver.

El de melena rubia se encontraba sentado en una esquina de la casa de Aries, sus ojos estaban cerrados como de costumbre y vestía su ropa blanca usual.

—Muchachos, por favor —intervino Shion antes de que una ola de voces peleándose entre sí cubrieran el ambiente—. Les pido tranquilidad, y que se pongan de pie. Ya es hora de irnos.

Los que estaban sentados se pusieron de pie y tomaron sus maletas, los que se encontraban parados simplemente empezaron a caminar hacia la salida.

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Viernes 27 de Noviembre del 2020, Aeropuerto Internacional de Las Vegas, Nevada.

Para la suerte de nuestros desdichados caballeros el avión con destino a USA había despegado a horario, el vuelo tardó unas doce horas que la mayoría aprovechó para dormir, llegaron al hotel a las diez de la mañana y sin pausa tomaron una ducha y se colocaron sus benditos trajes color azul marino. En la recepción se les otorgó una credencial única que corroboraba sus datos y los certificaba como parte de la organización de MU. Ahora sí, los doce caballeros dorados se encontraban en el mismo Aeropuerto en el cual habían llegado hacía unas horas, pero esta vez esperando a los grupos de concursantes que les tocaba dirigir. Para su desgracia, Saori los acompañaba.

—Entonces recuerden, muchachos —dijo la de cabello lila caminando de un lado a otro frente a ellos—. Cada uno de ustedes se hará cargo de un grupo de nueve o diez concursantes, las cuales fueron seleccionadas especialmente en base a los idiomas que manejan cada uno de ustedes —explicaba leyendo una planilla—. Por ejemplo, Aldebarán y Shura serán quienes reciban a las participantes de habla hispana ya que ambos son quienes manejan más naturalmente ese idioma.

—Espera, espera —interrumpió Máscara Mortal revisando su planilla—. Si yo soy de Italia, ¿no debería hacerme cargo de un porcentaje de participantes de Europa?

—Ajá…

—¿Y por qué rayos dice México aquí?

—Porque tiene los mismos colores que la bandera de Italia y me pareció un lindo detalle —respondió levantando una ceja como si fuese lo más obvio del mundo.

Los dorados se miraron entre sí y posteriormente comenzaron a negar con la cabeza, definitivamente el día iba a ser muy largo.

—Camus —el aludido asintió al instante—, tú ya sabes tu parte, Francia, Rusia, Rumania, Polonia y etc —dijo tan rápidamente que se quedó sin aire—. En fin, cada uno sabe lo que debe hacer —la diosa miró su reloj—, son las 12: 56 así que en cualquier momento aterrizará el avión con las participantes de América y Asia, yo me iré a Starbucks a tomar un café. ¡Suerte!

De esa forma la diosa se perdió entre las demás personas que se encontraban en el Aeropuerto, el cual para su suerte no estaba tan repleto.

Aioros observó a cada uno de sus lados como quien no quiere la cosa y del bolsillo de su pantalón tomó su banda roja y la ató en su cabeza, era su marca personal y no pensaba cambiarla por nada.

—¿Estás seguro de que puedes usar eso, arquero?

—Completamente seguro, Dita —respondió sonriente.

—Pues a mí me parece perfecto, de lo contrario algunas personas podrían confundirte con tu hermano —acotó Shura.

—¡Oigan! —Dohko llamó la atención de sus compañeros—. Observen la pantalla.

La orden dorada fijó su atención en las pantallas donde anunciaban que los primeros vuelos que les correspondían estaban a minutos de aterrizar.

—De acuerdo, hagamos esto —Aioria se acomodó la corbata y procuró que su credencial estuviera correctamente enganchada al bolsillo de su pecho.

De esa forma, comenzaron a dispersarse hacia puntos diferentes del Aeropuerto.

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Ese mismo día, 13:27 hs.

Aldebarán llegó al sector de arribos internacionales dónde la representante de Brasil y los países limítrofes llegarían. Miss Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador fueron llegando sin tanta diferencia de horario entre ellas, haciendo el trabajo de nuestro noble Tauro mucho más fácil. El mismo las escoltó hasta un sector del Aeropuerto donde un bus para las participantes de Las Américas las esperaba.

En otro lugar de del Aeropuerto, Shaka ya había recibido a Miss Bangladesh, quién al verlo a primera vista se quedó estática, ya que la morena jamás había conocido un hombre de tan buena apariencia como el hindú. Tan solo una hora después Miss Egipto y Miss Turquía habían aterrizado, teniendo una impresión muy parecida del serio caballero que las escoltaba hacia el bus de la organización.

Por otra parte para las 18:15 hs, Camus ya había recibido a Miss Polonia, Miss Rumanía, Miss Ucrania y Miss Alemania. Cada vez que un vuelo aterrizaba sentía una horrenda sensación en el estómago, pero ahora que el vuelo que venía directo de Francia ya había llegado no tenía idea de cómo sentirse, lo único claro era que no iba a demostrarlo. Un grupo de personas comenzaron a salir con maletas del sector internacional, entre ellos, una chica de cabello color azul oscuro y ojos del mismo tono se distinguía, sus 1.78 centímetros junto con unos tacos clásicos la hacían resaltar de entre todos los demás, sobre todo por la valentía de lucir una camisa rosa y una falda negra con el frío que hacía. Orgullosamente portaba la bandera de Francia en sus hombros y una banda con el nombre de su país cruzaba su pecho, si, la mismísima Ágatha Ferrec, una de las favoritas a ganar la corona estaba allí, y de paso era su ex novia. Instintivamente sostuvo su entrecejo unos segundos. La chica quién sonreía ampliamente lo divisó a una corta distancia borrando su sonrisa a cada paso que daba, él simplemente observó hacia otro lado esperando que la muchacha llegara hasta allí. Una vez frente a él se atrevió a mirarla a los ojos, se veía bastante confundida y algo molesta o dolida.

—¿Qué haces aquí? —inquirió.

—Buenas tardes, Ágatha —respondió con ironía.

La muchacha observó la credencial que llevaba adherida a su traje por un pequeño clip y no podía creerlo. Su mirada iba de la credencial a su rostro, así una y otra vez.

—No puede ser… —susurró volteándose por un momento—. ¿Por qué trabajas aquí ahora?

—Porque Saori compró la organización.

—¡¿Athena?!

—Shhh —dijo tomándola del brazo para acercarla a él—. Aquí nadie sabe que ella es una diosa, eso podría ser muy peligroso. Y sí, si es ella. ¿Acaso no sabes para quién trabajas?

—Jamás nadie me avisó que la dueña de Miss Universe fuera la diosa de la guerra, lo siento —dijo exaltada pero en voz baja—. ¿Y por qué viniste tú a buscarme?

—Porque tú eres de Francia y yo soy de Francia —dijo soltándola para luego tomar su valija—, al igual que yo los demás están recibiendo a las concursantes de sus países natales, también los limítrofes o que tengan la misma lengua.

—¿L-los demás? —preguntó caminando a su lado, él asintió—. O sea que Milo está aquí, Dios santo.

—Él y toda la orden dorada, los caballeros de plata e incluso los de bronce están preparados para venir en caso de necesitar apoyo, así que no te sorprendas si de pronto Las Vegas se convierte en el Santuario.

La de cabello azul suspiró resignada y echó su cabeza hacia atrás.

—Lo bueno es que sé que tendremos la mejor seguridad que jamás existió en un concurso de belleza —bromeó.

Aprovechó unos microsegundos para observar de reojo a su ex novio, quien lucía un traje de dos piezas color azul, simplemente le quedaba pintado. El acuariano la observó de lado, aquel chiste sí que había sido malo.

—¿Cómo están tus padres?

—Fingiré que no sé que te llaman todas las semanas para saber cómo estás y diré que muy bien, ellos llegarán mañana para la gala de presentación de la nueva corona.

—Son personas increíbles, realmente me alegra que sigan siendo parte de mi vida —dijo permitiéndole pasar primero ya que estaban cruzando la puerta de salida, donde los buses esperaban.

Aquellas palabras la hirieron un poco, preguntó por sus padres y no por ella, dijo que los alegraba tenerlos… Y no a ella, aunque claro, ella al llegar ni siquiera dijo "Hola".

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Eran ya las 21:30 horas cuando uno de los últimos vuelos llegó, era el de México. Máscara Mortal creía que su trabajo no podía ser más fácil, tan solo se trataba de recibir muchachas y guiarlas hasta donde estaban las demás y de paso asustarlas contándoles historias terroríficas en el camino, sin dudas adoraba su nuevo trabajo. Acomodó el nudo de su corbata y se cruzó de brazos viendo como una oleada de gente aparecía encontrándose con sus familiares, bostezó y se recargó en una pared. Notó como una chica de cabello rojo ondulado y ojos lila pasaba por delante de él, llevaba la banda de México y la bandera en su maleta, la misma lucía un vestido y un saco largo color vainilla para el frío. "¿Por qué diablos no me vio?" Pensó. Caminó tras ella y le tocó el hombro delicadamente, la chica se volteó observándolo de arriba a abajo.

—¿Disculpa?

Ante su actitud tan arrogante el italiano se sintió muy ofendido, tan solo se señaló la credencial y la chica cambió su actitud.

—¡Oh, lo siento! —rió dándole su maleta y su bolso—. No fue mi intención ser descortés, tan solo que no luces para nada como un miembro de la organización —mientras hablaba aprovechó para escanearlo sin pena, aquel cabello revuelto y su barba a lo Johnny Depp resultaban bastante atractivos.

—Bella ragazza, yo hago lo que me digan por dinero —dijo tomando la maleta de la concursante—, hoy soy un matón de seguridad y mañana puedo ser un francotirador esperando por asesinar un líder terrorista.

Su tono creepy y la forma amenazante en la que se acercó a ella hicieron que la pelirroja no despegara sus enormes ojos de él.

—¿Eres italiano? —preguntó con evidente confusión.

Desilusionado al ver que no la había asustado, Máscara blanqueó los ojos y comenzó a caminar.

—Claramente.

—¿Y por qué viniste tú a recogerme?

—Porque a mi jefa le pareció que era un bonito detalle —dijo haciendo una pésima imitación de la voz de Saori.

La mexicana lo observó con una mezcla de confusión y gracia. "Chale, siempre me tocan los raritos." Pensó.

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Eran ya las 22:47 cuando la gran mayoría de las concursantes se encontraban en el hotel, tan solo restaban participantes como Miss USA, lo cual resultaba raro teniendo en cuenta que se encontraba dentro del mismo país, más precisamente venía de California.

Milo y Camus se encontraban sentados en las bancas frente al único sector de arribos internacionales que tenía movimiento, traían planillas y un café en mano, ambos estaban anotando los datos adicionales y de nuevo corroborando la cantidad de participantes que estaban en el hotel y las que faltaban por llegar.

—No entiendo por qué California girl no llega aún, no puedo más del cansancio que tengo, maldición.

—También estoy muy cansado, este es como el quinto café que me tomo en el día —respondió Camus echando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos un momento.

Milo tomó la planilla de Camus y la revisó más por curioso que por corroborar que todo estuviera en orden, arrugó el entrecejo y ladeó su cabeza en signo de confusión.

—Oye, ¿y por qué todavía no te fuiste?

—Porque falta que llegue Rusia.

—Pues aquí dice que el vuelo que provenía de Moscú llegó hace más de media hora.

Al oír eso Camus se puso de pie en un segundo, ¿Se le había pasado un vuelo justo a él? No podía ser cierto. Tomó su planilla y la comparó con la de Milo, el horario del vuelo de Rusia había sido cambiado por una hora antes, solamente que no estaba aclarado en su planilla, la cual era justamente la más importante.

—No le digas a nadie sobre esto —le dijo entre pedido y amenaza.

—Que mal agradecido eres, ¡La próxima ni te aviso!

—Muchas gracias, pero cierra la boca.

Milo tomó asiento nuevamente y continúo bebiendo su café.

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Camus se dirigió rápidamente hacia fuera donde el chofer del bus estaba esperando por las últimas concursantes, sus alarmas se encendieron a un siguiente nivel cuando el mismo le alertó que Rusia no se encontraba allí y que España había salido un momento del bus hacía unos veinte minutos y todavía no regresaba. Encontrar a una persona para un caballero dorado era como un juego de niños, sin embargo quería actuar como un sujeto normal, pero en ese momento no le quedaba otra alternativa. Elevó su cosmos levemente para empezar a sentir a las personas que se encontraban allí, podía sentir a sus compañeros quienes tenían una cosmo energía sólida, y no muy lejos de allí percibió un par de cosmos bastante alterados.

El mago de los hielos se dirigió ya más tranquilo hasta una cafetería dentro del Aeropuerto, a lo lejos pudo ver a dos chicas de pie en lo que se veía una acalorada discusión, ambas traían banda y bandera. Bingo.

Por un lado, una chica de cabello rosado y ojos verdes con la bandera de España en su brazo y frente a ella una muchacha bastante pálida, de cabello negro y ojos color madera, la última parecía haber estado llorando en algún momento de la discusión.

—Que sí, que vale que tú tienes razón, pero venga, no me vas a decir que creías que una relación a distancia se podía sostener más tiempo, Natasha.

—Porque pensaba que después del concurso cuando termináramos nuestros reinados podríamos quedarnos aquí, pero apenas pones un pie en Las Vegas y me engañas con Miss Panamá —le recriminaba gesticulando en demasía.

—Joder tía —bufó molesta—, que ya te he explicado cómo fue la situación. Que sí, me viste hablando con Crystal, pero no te engañé. Lo nuestro estaba terminado de antes, Nat —le dijo con sinceridad—. Tú y yo somos jóvenes, tenemos el mundo por delante, no tienes que ponerte así por mí. Fueron tres meses de una relación cibernética increíble —bromeó intentando cortar con el clima tenso.

—No te preocupes, Rebeca —respondió seca mirando hacia un costado.

—Buenas noches.

Ambas observaron a su derecha al oír una voz varonil dirigiéndose a ellas. Camus desvió su mirada hacia Rebeca.

—El chofer de la organización está muy preocupado porque te fuiste hace casi media hora, te sugiero que regreses pronto.

La forma de expresarse del de Acuario resultaba un poco intimidante para cualquiera, pero sobre todo para quienes no lo conocían y no sabían que esa era su forma de ser.

—Lo siento, tienes razón —respondió.

La señorita proveniente de España pasó por el lado del caballero ante la vista aun dolida y molesta de la muchacha rusa.

—Buenas noches Natasha, permíteme tu maleta.

—No te preocupes, yo puedo llevarla —respondió sin ser descortés pero sin sonar muy amigable, seguramente debido al tinte de la charla que había tenido con su ahora ex novia.

La muchacha de cabello oscuro comenzó a revisar los bolsillos de su saco negro, buscó con la mirada algún lugar dónde podría haber olvidado su pañuelo, después de la lloradera sus mocos se ponían rebeldes. Al percatarse de la situación, Camus le ofreció un pañuelo de tela que traía consigo, la muchacha lo tomó con cierta sorpresa.

—Puedes quedártelo.

Natasha frenó su caminata llamando la atención del caballero.

—Oye, no quiero ser grosera —dijo acomodando nerviosamente un mechón de cabello detrás de su oreja—, pero me llamas por mi nombre sin conocerme, te ofreces a llevar mi maleta y luego me das tu pañuelo.

—¿Disculpa?

—No me malinterpretes —rió un poco sin saber por qué—. Es solo que, si tal vez estás intentando coquetear conmigo deberías saber que la chica que…

Camus elevó una ceja instintivamente y al notarlo nuestra Miss Rusia cerró la boca al instante.

—Te llamas Natasha Kuznetsova, Polonia se llama Katarina Nowak, Francia se llama Ágatha Ferrec, Rumania se llama Danna Dumitrescu, y créeme, podría seguir enumerando una por una a las concursantes que me tocó administrar hoy—a medida que hablaba la observaba fijamente, a lo que la pálida chica sintió unas tremendas ganas de meter su cabeza dentro de un pozo.

Natasha miró al suelo y asintió con la cabeza, colocó la mano en su frente y arrugó la nariz en un gesto de sentirse la persona más torpe del universo.

—Tienes toda la razón, malinterpreté tu amabilidad. Estoy en un momento un poco sensible y distorsioné todo, lo siento.

—Y yo llevo casi doce horas aquí, estoy sin dormir y sin embargo me mantengo neutro —añadió sin correrse un centímetro de su posición—. Y si me sé tu nombre y el de las demás concursantes, es porque ese es mi trabajo, el cual elijo hacer bien, o de lo contrario preferiría no hacerlo.

Natasha se sintió terriblemente mal en ese instante, no tenía idea si aquella última frase era como una especie de indirecta, pero sí que le había llegado. La habían ubicado con clase y educación, ni siquiera tenía motivos para enojarse. Camus tomó la maleta de la chica proveniente de Rusia y se dio la vuelta caminando hacia la salida, ahora era ella quién caminaba detrás de él. Se sentía como cuando sus padres la regañaban de niña. "¡Pero que estúpida soy!" Pensó.

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El reloj marcaba las 23:18 y solo faltaban dos concursantes, Estados Unidos y Puerto Rico, quienes bajarían del mismo vuelo ya que la última se encontraba vacacionando allí. Shura ya no toleraba el sueño así que Aioria se ofreció a relevarlo en su tarea de esperar a la puertorriqueña y de paso hacerle compañía a su mejor amigo, quién seguía sin entender por qué California girl era la última en llegar a su propio país. El leonino se encontraba sentado al lado de Milo quién ya se había tomado toda la máquina de café expreso, ambos lucían sumamente cansados. Camus apareció con la misma expresión de fatiga y tomó asiento junto al par.

—Aioria tomó el lugar de Shura para hacerme compañía y tú ya podrías irte al hotel pero sigues aquí —dijo Milo palmeando la espalda de sus amigos, ya que se encontraba en medio de ellos—. Al final del día, siempre tengo a mis mejores amigos.

—No te pongas sentimental —pidió Aioria.

—Por favor —añadió Camus.

—Muéranse.

Aioria soltó una risa desganada ante la indignación de Milo, molestarlo podía subirle el ánimo en tan solo un segundo.

—Oye zoquete, ¿y al final que ocurrió con la rusa?

—Le ofrecí un pañuelo al ver que estuvo llorando y creyó que le estaba coqueteando.

—¿Y si lo estabas haciendo? —preguntó Aioria.

—Claro que no, el día fue demasiado largo y estresante como para pensar en eso.

—Entiendo, uno no se reencuentra todos los días con su ex novia a quién evidentemente todavía no pudo soltar —dijo Milo inocentemente, el acuariano tan sólo blanqueó los ojos.

—Lo manejaste muy bien de todas formas, como un campeón de fórmula uno diría yo —bromeó el de leo—. Yo en tu lugar probablemente me hubiera puesto como un idiota.

—Muchachos por favor, estamos en Las Vegas, literalmente somos dueños del mundo —soltó el escorpiano tratando de animarlos.

De pronto una gran cantidad de personas empezaron a acumularse en aquel sector, en ese momento aparecieron tres o cuatro paparazzis de la nada preparándose para el momento en que alguien apareciera. Los caballeros se mostraron con confusión y rápidamente se dirigieron hacia allí, la seguridad del Aeropuerto comenzó a hacer lugar para que alguien pudiera salir sin problemas. Por la puerta de arribos apareció una chica en jeans y una polera color rojo, su cabello era rubio ceniza y sus ojos verdes eran decorados por unas enormes y rizadas pestañas, la misma traía una banda que decía Miss Universe USA, se trataba de Madison Martin, quién disfrutaba de los flashes y de los reporteros que se acercaron a hacerle preguntas. Al verla, cierto caballero de Leo quedó totalmente flechado.

—¡Paps, vengan para acá que ya llegó la verdadera reina!

Los paparazzis y las personas aglomeradas allí buscaron con la mirada de dónde provenía esa voz. Una chica de cabello castaño que apenas llegaba a sus hombros apareció, la misma traía gafas negras, borcegos y un short, sino fuera por el enorme buzo Adidas que llevaba puesto podría haber muerto congelada. La misma se quitó las gafas con gracia. Su banda decía Miss Universe Puerto Rico y de pronto, toda la atención se había dirigido a ella.

Milo observó de arriba a abajo a esa puertorriqueña, no lo hizo en plan pervertido, sino todo lo contrario. En su mente aquella muchacha caminaba en slow motion con la canción Down With My Baby de fondo, casi podía observar las hebras de su lacio cabello moviéndose con gracia. Ese era un verdadero ejemplar de latina.

Camus se adelantó haciéndose lugar entre las personas que aclamaban los nombres de las reinas de belleza, en un momento notó que sus compañeros no lo estaban siguiendo, sino que se quedaron viendo a las muchachas con caras de idiota. No podía ser cierto.

—¿Qué pasa, Puerto Rico? —Madison sonaba irónica—. Seguramente estás disfrutando de las cámaras y la atención que te estoy compartiendo.

—Fíjate que si, me resulta muy divertido lo mucho que te molesta que te esté robando tus cinco minutos de fama —dijo acercándose a ella, mirándola desafiante.

Los flashes captaron la tensión entre las participantes quienes se median cuales rivales de boxeo. Unos segundos después ya no pudieron contener la risa y empezaron a carcajear, si que habían jugado una buena broma a los sedientos paparazzis quienes ya estaban pensando en dar la primicia de su pelea. Ambas concursantes se dieron un abrazo y a medida que avanzaban respondían algunas preguntas.

—Luna, ¿crees que este año Puerto Rico llegará al top 5 nuevamente? —preguntó un reportero.

—Estoy más que segura que Puerto Rico entrará al top 5, y es más —miró fijamente a la cámara y le arrebató el micrófono al pobre reportero—. Llegará al top 3.

Varias personas comenzaron a volverse locas de emoción con aquella declaración, la muchedumbre tenía un gran favoritismo por la morena.

—¡Madison, por aquí por favor! —un paparazzi enclenque logró escabullirse entre la gente hasta ella—. ¿Que hay de cierto en los rumores de noviazgo con Brad Pitt?

—Brad es un gran amigo de mi familia y estábamos todos juntos cenando en aquel restaurante esa noche, me gustaría dejarlo claro —dijo mientras acomodaba su cabello con la mano.

Madison divisó a un muchacho en específico que les hizo un gesto para llamar su atención, el mismo era Aiora de Leo. La rubia abrió la boca instintivamente. Le dio un codazo disimuladamente a Luna y se acercó para hablarle al oído.

—Dude, mira al chico de la organización —Luna lo observó disimuladamente, y no solo a él, sino al de cabello azul que estaba a su lado—. Siento que el mismísimo River Phoenix regresó a la vida.

—Ya no más preguntas, pido que hagan un poco de espacio para que las concursantes puedan retirarse —Camus se dirigió a los entrometidos reporteros.

Luna y Madison se miraron entre sí, no podía ser real lo guapos que eran los miembros de la seguridad de Miss Universe, parecían sacados de un cuento.

Milo y Aiora se hicieron lugar empujando a todos los inútiles de la prensa que se entrometían en su camino y saludaron de forma cortes al par de chicas, tomaron sus bolsos con una normalidad que a las reinas no se les hizo demasiado común, ya que sus maletas parecían cargadas de ladrillos, definitivamente esos chicos no podían ser normales. Camus caminó al frente de las participantes mientras Milo y Aioria las protegían formando una barrera a sus costados, de esa forma salir hacia la calle no les fue demasiado difícil.

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Ya en el hotel Saori fue la encargada de acomodar a las concursantes en sus respectivas habitaciones y orientarlas en cuanto a las actividades que llevarían a cabo durante los siguientes días. Cansadas, la gran mayoría ya se encontraba en sus habitaciones a las doce de la noche, al siguiente día comenzaba a girar la rueda.

Los caballeros también se hospedarían allí, una habitación por cada cuatro de ellos era lo que habían obtenido de su "amada" Saori Kido.

Aioros salió de la ducha con una toalla alrededor de su cintura mientras secaba su cabello, se sentó en su nueva cama frente a unas enormes ventanas que daban a una excelente vista de Las Vegas. Se quedó observando a través del cristal unos instantes, jamás había visto tan de cerca un lugar así de lujoso.

Sus cavilaciones fueron interrumpidas abruptamente cuando la puerta se abrió de un golpe, no se trataba de nadie más que de los tres mosqueteros que fueron los últimos en llegar del Aeropuerto, traían caras de cansancio total. Milo se quitó la chaqueta y se dejó caer sobre su cama, la misma estaba al lado de las otras tres, todas separadas por una pequeña mesa de luz. Aioria se dirigió hasta el mini-bar y sacó una lata de cerveza, Camus tan solo comenzó a desabrochar los puños de su camisa.

—Milo, no seas asqueroso —dijo Aioros—, levántate y ve a ducharte, traes bacterias internacionales.

—Ya voy, ya voy —respondió a duras penas con su rostro contra la almohada.

De esa forma había concluido el agotador día de nuestros caballeros dorados, quienes una vez derribaron parte del muro de los lamentos y torcieron el destino del mismísimo Loki, los mismos que ahora se encontraban en un hotel de Las Vegas protegiendo reinas de belleza. La vida de aquellos muchachos sí que era una montaña rusa.


¡Buenas tardes, noches o cuando sea que estén viendo esto! Primeramente quería agradecer nuevamente a sus Reviews, no se dan una idea de lo bonito que es ponerle empeño a una historia y que reciba comentarios tan buenos, me da mucho ánimo para seguir, realmente lo agradezco. Y hablando de ánimos para seguir, la historia era pensada para ser de dos o tres capítulos, sin embargo me está gustando mucho hacerla y más ideas vienen a mi cabeza, si todo sigue así de bien tal vez prepare unos capítulos más. Por cierto, con esto del virus que nos tiene a todos en cuarentena estaré tratando de publicar más seguido, de forma que tengan bastante material disponible para leer y entretenerse.

Si llegaste hasta acá, muchas gracias.