Lo conoció a él primero.

Era 1937 y una vez más asistía a ese gran evento de caridad.
Desde su altura observaba a las personas caminar de un lado a otro, a muchos de ellos los reconocía del año pasado, varios se detenían a estrechar su mano o lo saludaban de lejos con una sonrisa, mientras que otros tantos apuntaban hacia el y murmuraban cosas que no podía escuchar, pero estaba bien pues se veían felices y eso era realmente lo que importaba.

Soltó un suspiro sintiendo la fatiga desplazarse por su cuerpo, pero procuró mantener su sonrisa intacta. Debía de permanecer sonriente, no podían verlo con una mirada triste por el cansancio, no quería preocupar a nadie.

Se balanceó sobre sus talones, mientras dejaba que sus ojos siguieran el caminar de las caricaturas que se desplazaban frente a él. A diferencia del resto, se encontraba con un par de animadores compañeros de Walt, mientras que su creador yacía a varios kilómetros de distancia, muy seguramente aun ocupado con esa importante junta a la que no podía faltar.

Lo comprendía, comprendía que Walt era un hombre ocupado y que, a pesar de su carácter amable, no podía acompañarlo a todos lados, y mentiría si dijera que el ir a eventos sin él no resultó en un inicio un reto complejo de llevar, sin embargo, después de 9 años presentándose frente al público, sería un tanto inadecuado de su parte el no estar acostumbrado a estar rodeado de personas un 95% de su tiempo.
El asistir a eventos de caridad, presentaciones, inauguraciones, festejos, etc. Sin que Walt este presente para guiarlo cálidamente, se ha vuelto en algo mas cotidiano de lo que deseaba aceptar.

Podía escuchar hablar al par de jóvenes animadores que le acompañaban, nombrando a varios dibujos que pasaban cerca y reconociendo a la mayor parte de las personas que los acompañaban.
Por su parte Mickey optaba por seguir sonriendo y saludando de lejos a quienes se detenían a observarle.

Fue entonces que lo vio a él. Se metió en su campo de visión al mismo tiempo que volvía su rostro sobre su hombro, no pudo evitar seguirlo con la mirada y al contrario de lo que muchos hacían (que usualmente era observarlo y no saludar hasta que él lo hacía primero) el pato de plumaje negro que parecía perderse un poco entre los trajes grises y negros de los invitados, levanto alegremente su brazo, para hacer un gesto de saludo hacia él, mientras que dejaba que una sonrisa aun mas amplia se formara en su pico.

Dos jóvenes hombres le acompañaban caminando no mas de un paso delante de él, ambos estaban demasiado entretenidos hablando entre ellos como para notar al pato que ahora se ponía a dar brincos agitando su brazo en forma de saludo.
Sin poderlo evitar soltó una pequeña risa que ocultó un poco detrás de su mano, probablemente por esa ligera vergüenza que sentía por no poder recordar quien era ese dibujo, por más que lo intentaba ningún nombre se le venia a la mente, pero algo en si le decía que le había visto antes.
Apenas y tuvo tiempo de saludarlo de vuelta, mostrándole una amplia sonrisa acompañada del movimiento de su mano.

- '¡Son ellos ¿Cierto?!'- prácticamente grito uno de sus jóvenes acompañantes.
Mickey volvió su rostro hacia ellos tan rápido como los escucho hablar.
- 'Robert Cannon y Fred Avery, si son ellos entonces… Es él ¿verdad? Daffy ¿cierto?'-
Ahora lo recordaba, si le había visto antes, Walt estaba viendo el estreno del corto animado en el que salía, el por su lado solo consiguió ver unos segundos, por ello no lo había relacionado tan rápido como hubiera deseado.
- 'Es diferente a él'- murmuro Mickey para sí, comparando sin querer, a aquel pato de plumaje oscuro, con el otro pato que conocía de plumaje blanco.

Después conoció al otro.

A diferencia de con Daffy, conoció a Bugs propiamente en 1940 esta vez siendo acompañado por Walt.
Era la entrega de los tan preciados premios de la academia y el nuevo integrante de Merrie Melodies del que todos parecían estar hablando había sido nominado para el premio.
Fue Walt quien lo vio primero localizándolo a lo lejos con la mirada, para después indicarle a Mickey que lo siguiera.
Acompañando al conejo consiguió reconocer a uno de los jóvenes hombres que en su momento vio acompañar al pato durante aquel evento de caridad tres años atrás.
- 'Tex Avery'- Escucho decir a Walter, mostrando una sonrisa amistosa que moldeaba las facciones de su rostro haciéndolo lucir mas amable. Lo podía ver en sus ojos, ese brillo de emoción que los iluminaba y que le hacia saber al pequeño ratón que su creador realmente ansiaba conocer al par que yacía frente a él. –'y, déjame adivinar, ¿Bugs Bunny? O debería decir el Famoso Bugs Bunny'-
- 'Walt Disney…'- consiguió soltar el joven animador, rápidamente retirando el guante que cubría su mano para ofrecerla al millonario dueño de tan famoso estudio, que muchos de ellos han admirado durante años. –'Es un gusto conocerlo'- bajo su mirada sonriendo ahora menos nervioso hacia Mickey. –'Mickey Mouse, es un gusto conocerlos a ambos'-
- 'Aha! Debo decir lo mismo, es un gusto conocerlo…. Conocerlos a ambos, más bien'- Ofreció su mejor sonrisa, estrechando la mano del joven para después dejar caer sus ojos sobre aquella otra mano que se extendió hacia él.
- 'Bugs Bunny'- Le vio sonreír ampliamente, cerrando sus ojos al hacerlo.
El rostro joven y la sonrisa amigable hasta un tanto traviesa bañada de una inocencia infantil, le hizo sonreír con mas ganas.

Había visto el corto nominado al premio, de hecho, había visto todos los cortos pertenecientes a ese estudio…. ¿Cómo se llamaba nuevamente? ¿Looney Tunes? ¿Merrie Melodies? Algo así conseguía recodar Mickey. El logo salía justamente al principio y sin duda su forma de trabajar resultaba ligeramente familiar con paisajes semejantes al propio set de filmación en el que el mismo llegaba a estar, la diferencia yacía en sus historias.

Era posible que Bugs Bunny tuviera una ligera semejanza a ellos en su diseño, las líneas redondeadas y los trazos curveados no lo dejarían mentir, sin embargo la locura, los actos traviesos e incoherentes y las bromas pesadas que les ha visto hacer en sus filmaciones, le recordaba que se trataba de un estudio cuyo objetivo era mas que solo entretener a las personas y brindarles una cálida sensación de magia y felicidad, buscaba hacerlas reír, realmente reír y en esos tiempos difíciles en los que la guerra yacía en sus inicios, realmente necesitaban reírse de algo o alguien.

Golpeaba el final del año 1944 cuando los vio juntos por primera vez.
Los vio de lejos y a diferencia de como lucían antes, ambos parecían mas erguidos en sus dos patas y aun más altos con sus trazos aun redondeados y sus colores ligeramente más vivos. Pero ese no parecía ser el momento de hacer amistades, ni el lugar.

Mickey trago saliva con dificultad, podía sentir sus manos temblar sutilmente y su garganta seca no era capaz de aliviarse con nada.
A su lado estaba Donald temblando mas notoriamente que él. Tenia que permanecer calmado, tenia que hacerlo o sabia que su amigo no tardaría nada en quebrarse.
- 'Vamos a estar bien, no te preocupes, Donald'- busco tranquilizarlo regalándole una sonrisa cariñosa al mismo tiempo que sacudía las plumas de su cabeza.
- '¡¿Cómo puedes estar tan seguro?!'- replico el emplumado apartando su mano con un enojo mas cubierto por miedo y preocupación que por una ira real.

Le vio colocar el casco sobre su cabeza y Mickey, lo imitó, colocando su propio casco. Ambos esperaban indicaciones y ambos estaban aterrados dentro de esa gran base área militar.

Abrochando la cinta de su casco bajo su mentón, consiguió ver de reojo al par que parecía mucho más compuesto que ellos, hasta lucían relajados como si ese ambiente fuera común para ambos, como si el encontrarse en plena guerra a punto de ser enviados a las tropas para llenarlas de energía y avivar su animo resultara ser lo mas normal en su mundo.

Hablaban entre ellos, el emplumado meciéndose inquietamente y usando sus manos para dar una explicación que el ratón no conseguía escuchar. El conejo le observaba con una sonrisa ladeada y Mickey sintió su estomago revolverse un poco al verlo reír sueltamente por algo que el pato le decía, como si no fuera afectado por nada de lo que estaba ocurriendo.

¿Qué era lo que estaban pensando? ¿Acaso no comprendían lo que estaba ocurriendo?
- 'Ahora vuelvo'- Dijo, terminando de ajustar el chaleco de su uniforme.
- '¡Espera, Mickey!'- Manos desesperadas se aferraron a su brazo. –'No me dejes, voy contigo'- Imploró su amigo y el ratón no pudo hacer nada más que sonreír con nervios, y dejarlo pegarse a él, mientras caminaban hacia el otro par de caricaturas a unos cuantos metros de ellos.

El sonido de armas siendo disparadas a lo lejos, bombas estallando y haciendo eco, para después ser opacadas por el sonido de aviones de batalla surcando el cielo. Soldados por todos lados, corriendo, hablando a gritos y luciendo un pánico bien disfrazado por ceños fruncidos.

No, este no era el momento para estar charlando tan sueltamente como ese par parecía hacer y Mickey necesitaba saber que era lo que pasaba por sus cabezas, como podían parecer tan ajenos a lo que ocurría.

- 'Aha! Nos volvemos a encontrar'- Mencionó, tomando la atención de ambos. Una sonrisa algo tonta y animada, y otra relajada le eran dirigidas por parte del dúo frente a él.
- 'Mike? Michael? Mi…Minnie, no, esa es tu novia. ¿Mickey Mouse! ¿Cierto?'- escupió el emplumado tomando su mano para estrecharla efusivamente haciéndole tambalear. –'¡también ustedes están aquí! ¡Pero que suerte tenemos! Esos soldados se llenarán de energía en cuanto los vean'-

Manos blancas que se aferraban a su hombro y antebrazo, reafirmaron su agarre y le apartaron un poco del alcance del otro emplumado.
- '¿Los conoces?'- le susurró Donald sonando desconfiado.
- 'A ti no te conozco.'- apuntó grosamente el de plumas oscuras, ladeando su cabeza para mirar a Donald. - ¿Qué eres? ¿Una gallina?'-
- '¡¿Qué?!'- Prácticamente gritó el emplumado, haciendo a Mickey a un lado para mirar de lleno a quien le había insultado. –'Repite eso, patito de pacotilla'-
- '¡Así está mucho mejor! Así que eres un pato'- Una lengua salió de entre el pico del oscuro, y este se volvió hacia el conejo levantando su mirada para hablarle. –'Yo soy mucho mas apuesto ¿No lo crees? Este uniforme luce mucho mejor en mi ¿No?'- una sonrisa juguetona y el conejo se limitó a reír ligeramente viendo al pato dar una vuelta torpe para demostrar su punto.
- 'Ninguno de los dos luce tan bien como yo, pero supongo que, si luces mejor que el, Doc'- dio otra mordida a su zanahoria, mascándola descuidadamente.

Aclarándose la garganta Mickey consiguió traer de vuelta la atención de las caricaturas frente a él.
- 'Aha, parecen muy tranquilos estando aquí'- Rio un poco sobando su cuello, al mismo tiempo que pasaba una mano sobre el como si deseara aliviar un dolor inexistente. –'¿Están acostumbrados a este tipo de ambiente? Donald y yo…'- no terminó de decir cuando la voz del conejo le interrumpió.
- '¿Tranquilos?'- un intercambio de miradas entre los dibujos del otro estudio y en fracciones de segundos los escucho soltar una carcajada. –'Debes estar bromeando, Doc. Si estamos acostumbrados al sonido de dinamita y al olor a pólvora…'-
- 'De eso no hay duda'- complemento Daffy.
- 'Por supuesto que estamos nerviosos. Pero Doc…'- Otra mordida a su zanahoria y el conejo rodeo su cuello atrayéndolo a el en un gesto amistoso. –'Ve a todos esos soldados'- señalo a los hombres que pasaban frente a ellos, entraban y salían con armas, muchos de ellos corrían, y algunos… casi todos estaban sucios de pies a cabeza, mostrando una que otra mancha de sangre, a veces seca a veces fresca, en sus uniformes. –'Ellos son los que están peleando. Nosotros podemos estar llenos de pólvora y pueden dispararnos…'-
- 'Llenarnos de hoyos e inclusive soportamos cañonazos'- Volvió a agregar Daffy hablando hacia Donald, simulando el sonido de una bomba con su pico y haciendo mímica con sus manos para expresarse mejor.
- 'Pero nada nos pasa. Volvemos al tablero, nos completan con tinta y pinceles, haciéndonos quedar como nuevos. Pero ellos, Doc. Ellos no.'- La expresión tranquila en el rostro del conejo desapareció por fracciones de segundo. –'¿De que nos sirve preocuparnos por morir cuando ellos son los que están muriendo realmente? Nos trajeron aquí para animarlos, para darles esperanza, hacerles reír y alentarlos antes de verlos marchar al frente…'-
Mickey levanto su mirada hacia el conejo. Dejando que sus ojos oscuros chocaran con pupilas azules.

- 'Vamos a hacerlos reír hasta mojarse los pantalones. Aun que sea lo ultimo que hagan en sus vidas.'- Una sonrisa más tranquila se mostró en el rostro del conejo antes de que sus ojos buscaran los de su compañero. –'Por eso nos trajeron a nosotros. Lo mejor de lo mejor de Merrie Melodies y…'- dijo pomposo e hizo una señal al pato, otorgándole la palabra.
- '¡Los Looney Tunes!'- Completó el emplumado acercándose al conejo para dejar que este rodeara su cuello en un gesto que lucia familiar y bastante común.
- '¡Así se habla, Duck!'- un ligero golpe hacia el casco del pato, que le quedaba notablemente grande, e hizo que este cayera cubriendo parte de su rostro, mas el emplumado no se inmuto sonriendo ampliamente. –'¿Quieren un consejo, Doc? Dejen de lucir como si fueran ustedes quienes van a morir ahí fuera e inflen sus pechos con orgullo. Se los debemos a ellos. Háganlo por ellos.'- Señaló afuera. Dejando que tanto Donald como el volvieran sus ojos hacia el lejano campo de batalla y el amenazante cielo gris lleno de destellos.
- '¡Nos vemos luego, Ratón y gallinita! ¡Whoo-whoo!'- Gritó Daffy, al mismo tiempo que daba media vuelta con Bugs, acercándose a un comandante que ahora los esperaba a unos cuantos metros con una libreta en manos llena de papeles y una ligera, muy ligera sonrisa en su rostro, misma sonrisa que se amplió al escucharlos decir algo referente al enorme avión de guerra al que estaban a punto de subir.

Quedándose atónito, Mickey los observo alejarse. Jamás olvidaría lo apenado que se sintió esa vez. Tenían razón, ese par de lunáticos que podían actuar tranquilos en plena guerra, tenían razón.

Pasada la guerra y los malos ratos para el mundo en general, se abrió paso una época en la que ellos como dibujos animados, comenzarían a entrar en una rivalidad mas impuesta por sus propios estudios que por ellos mismo. Sin embargo, Mickey, siempre seguiría conservando una silenciosa admiración hacia los audaces pertenecientes del estudio rival que les pisaba los talones y a veces les arrebataba premios de las manos.

Ahora nadie le creería si les contara como conoció a ese par, ni que por un tiempo Donald realmente admiro al otro pato por su flexibilidad y talento al actuar. No, nadie le creía, pues las cosas eran diferentes ahora.
Los años habían pasado para todos, el mundo era diferente, las personas eran diferentes. Ya no era época de guerra, pero la vida no dejaba de ser compleja a su manera.

Todos esos concursos, premios, presentaciones y competencias, les había robado la mayor parte de la amistad que desarrollaron en un momento y ahora Donald ya no toleraba al otro emplumado, le odiaba rotundamente, y muchos de sus amigos miraban a esos otros dibujos como si fueran propios de un circo de fenómenos. Le pesaba el tan solo pensar que sus amigos, que eran básicamente su familia, podían llegar a ser tan arrogantes y pomposos al punto de no querer involucrarse con otras caricaturas. Por ello, comprendía el desprecio de los Looney, quienes reaccionaban ante las miradas de desagrado con una mueca y muchas ganas de jugarles bromas pesadas.
Por su parte, Mickey prefirió mantenerse firme en su postura, aun admiraba a aquel conejo que con el tiempo fue asumiendo un papel aun más importante dentro de aquel estudio, hasta el punto en que se volvió la cabecilla y representante de los Looney Tunes.

Conoció en su momento parte de la historia de cómo fue escalando y derrocando al pato de plumas oscuras, quien parecía poseer una personalidad diferente cada vez que lo veía. Cambiaban su postura casi en cada corto animado en el que lo veía actuar, seguía siendo igual de bueno, pero diferente.
Parte de este derrocamiento fue la razón por la cual la siguiente vez que vio al emplumado y al conejo juntos, los veía discutir abiertamente, dejando atrás esos gestos amistosos de antes, aunque era más Daffy el que reclamaba, hacia muecas y lucia enojado la mayor parte del tiempo que pasaba junto a Bugs.
Aun recordaba aquella vez que se encontró con el conejo en ese viejo restaurante familiar en Toontown. A pesar de que sonreía, lucia… deshecho, como si internamente estuviera cayéndose a pedazos y alguien como Mickey, comprendía ese sentimiento bastante bien.

Suponía que habían sido las conversaciones que tuvieron esos días que se estuvieron viendo en aquel restaurante, lo que consiguió llevarlo a desarrollar esa estrecha amistad con Bugs, el conejo resultaba más fácil de tratar y querer, de lo que sus amigos creían. Pero Mickey no iba a darles explicaciones, ni intentaría convencerlos, por lo que prefería mantener su amistad con la otra estrella en secreto.

Si existía alguien que comprendía la carga que llevaba Bugs al ser el líder, representante y básicamente la estrella de todo un estudio y compañía, ese era él, y por eso mismo muchos años atrás llego a un acuerdo, ayudaría a esa joven estrella a lidiar con esos problemas que solo ellos dos podían comprender.

Y ahora estaba ahí.
Mas por Bugs, que por el mismo Roger Rabbit quien esos momentos le servía torpemente un café, mientras reía por la esperada escena que ambos patos estaban montando.
Mickey sonrió con cordialidad dando un "Gracias", sin dejar de escuchar a Donald pelear con Daffy, gritándole cosas que el otro pato apenas y conseguía distinguir, posiblemente ni siquiera comprendía la mayor parte de las cosas que le gritaba, porque la discusión no tenia sentido alguno y cambiaba de curso casi a cada par de insultos que se lanzaban.

Frente a él, dando un sorbo a la taza de café que tenía en mano, estaba el conejo de pelaje grisáceo con blanco. Con una mano sostenía su taza y con la otra tomaba la muñeca del emplumado, deteniéndolo con firmeza, evitando justamente lo que el mismo intentaba evitar tomando a Donald de la costoso y fino uniforme.
Sintiendo una migraña amenazando por desatarse, decidió que necesitaba intervenir.
- 'Basta, Donald'- dejo que su mano se moviera al brazo del pato cuyo rostro enrojecía con coraje y plumas se esponjaban por el enojo e ira que lo abarcaban.

Apoyándolo en su idea de acabar con su absurda discusión, vio a Bugs estirar su brazo al mismo tiempo que jalaba a Daffy hacia sí.
En un par de movimientos el conejo había conseguido sentar al pato sobre su regazo y cerrar su pico con una mano, mientras que con la otra aseguraba el cuerpo del emplumado, rodeando su cintura, pegándolo aun mas a su cuerpo.
- 'Ahora sí, ha pasado mucho tiempo Doc ¿Cómo han estado?'- mencionó Bugs con una voz tranquila, recargando su cabeza ligeramente contra el pecho de su pareja.

La relación de esos dos no era un secreto para ellos. No lo había sido desde que inicio y mucho menos lo era ahora cuando llevaban una variedad de años juntos.

Aun no podía olvidar la cara de Donald cuando se entero de lo que eran realmente ese par que yacía frente a ellos. La mirada de impresión que se dibujo en su rostro al ver algo que jamás en su vida espero presenciar seguía grabada en la memoria de Mickey, pues si bien el pato estaba realmente asombrado y hasta un tanto desconcertado, un fuerte sonrojo se pinto por toda su cara.
Debía de agradecer a aquella pareja por haber quitado tan bruscamente esa venda de inocencia de los ojos de su pato. Fue gracias a ellos que una ventana de posibilidades se abrió en la mente de Donald. Si esos dos podían ser pareja… ¿ellos también? Esa pregunta nació en el pato de plumaje blanco tras haber presenciado a esos dos envueltos en un acto tan natural, pero tan íntimo como privado.

En su mente seguía grabada la escena, recodaba haber abierto la puerta de ese camerino justo después de su competencia anual. Solo se le hizo apropiado el ir personalmente a felicitarlos.
Bugs no los escucho entrar pues seguía sentado sobre ese sillón dándoles la espalda, le vieron echar su cabeza hacia atrás y pasar una mano enguantada por sus orejas. Sus ojos estaban cerrados y su rostro lucio enrojecido por algo que ellos desconocían.

El fino traje que llevaba puesto estaba un poco desalineado, y antes de que Mickey pudiera decir cualquier cosa le escucharon gemir suavemente, partiendo sus labios por un momento para después morder su labio con sus predominantes dientes. Su respiración era irregular, de hecho, era como si inhalara, pero el oxígeno no lograra llenar sus pulmones.

Se hubieran acercado a preguntar si el conejo se encontraba bien, pero antes de que consiguieran moverse ya fuera para acercarse o para huir de ahí, escucharon toser a alguien mas y entonces lo vieron ponerse de pie.
Levantándose del piso, estaba Daffy, tosiendo aun un poco con un sonrojo pintando por toda su cara y en su mejilla había rastros de algo espeso que le había salpicado.

Mickey no necesitaba más explicación, sabía lo que estaba pasando y no era necesario que alguien lo dijera para que comprendiera que estaban viendo algo que no debían.

El pato paso una lengua por su pico sin apartar sus ojos verdes de Bugs, quien ahora miraba hacia él y limpiaba en un gesto dulce la mejilla del emplumado al mismo tiempo que soltaba una débil risa.
- 'Avisa para la siguiente, Dientón'- replico el emplumado quitándose el saco. Fue en ese instante que sus ojos se volvieron hacia ellos y tanto Donald como el, dieron un brinco saliendo de su estado de parálisis.
La mueca juguetona del pato cayó de su rostro, que ahora comenzaba a volverse pálido.
- '¿Qué pasa, Daff?'-
Apenas y Bugs se movió para mirarlos, cuando Mickey tomo a Donald de la mano y lo arrastro consigo, saliendo rápidamente del lugar cerrando la puerta de golpe.

Podía reírse de aquello ahora, pero en su momento tuvo que pasar por incomodas conversaciones con el conejo, quien intentaba disculparse y excusar un poco sus acciones.
No conseguiría ver a Daffy y a Bugs de la misma forma jamás, pensó sonriéndole al conejo.
-'Aha! Si, ha pasado bastante tiempo.'-

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Daffy's POV

Rodo los ojos una vez más, siendo inmediatamente reprendido por el conejo, quien rápidamente le lazo una mirada de desapruebo.
Si Roger esperaba que colaborara voluntariamente con el pato incapaz de pronunciar una oración comprensible, ambos conejos estaban equivocados.

No tenia nada en contra de Mickey, pues el carismático roedor les otorgaba siempre esa sonrisa amable que parecía querer remediar las miradas de disgusto y menosprecio que sus compañeros les lanzaban cada vez que los veían.
Estaba de acuerdo en que los multimillonarios les ganaban por varios miles de millones y en que su fama era bastante grande, pero eso no significaba que tenían el derecho de verlos hacia abajo, como si no estuvieran a su nivel o inclusive por arriba.

Sus compañeros y amigos podían ser unos idiotas, pero nadie mas que él tenia el derecho de menospreciarlos como ellos han llegado a hacer.
Aprovechando la conversación que Roger desarrollaba con el par de monitos cantarines, sintió los ojos de su pareja posarse en él. Aun seguía cómodamente sentado sobre su regazo, más con la intención de incomodar al alvino que por hacerla de romántico.

- 'Por favor, Daffy. Aceptamos meternos en esto ¿Quieres ayudar a Roger? Intenta no desplumar a Donald.'- murmuro, hablando contra su hombro.
Siendo justos solo le pedía que no lo desplumara.
- 'No voy a actuar como si fuéramos mejores amigos. Ni pienso andar soportando sus tonterías de niño rico ¿entiendes, Bugs?'- habló por lo bajo, mirando con enojo hacia los ojos azules de su pareja.
- 'Solo no te metas tanto con él, Doc'-
- 'Así es, Daff'- escucho decir a Roger, forzándolos a volver sus ojos hacia el pelirrojo.
- 'Doc, dijiste algo sobre un cambio de ¿aspecto?'- menciono Bugs, tomando nuevamente su taza de café.
- 'Si, ¿para que necesitamos la ayuda de esto…'- una mirada amenazante por parte del orejón y cambio rápidamente las palabras que estaban por salir de su pico. –'e-estos buenos… personajes...?'- Consiguió escuchar a Mickey reír un poco y observo como Donald solo le volteaba la cara.
Retomando su personalidad hiperactiva, vio al pelirrojo ponerse de pie de un salto, sonriendo ampliamente como si estuviera a punto de decirles la formula hacia la vida eterna o alguna tontería así.

- 'Ustedes son muy bien conocidos por su manejo de armas, tienen una mente ágil, reaccionan rápido y nadie puede negar que saben como improvisar. Pueden zafarse de cualquier situación en un par de movimientos audaces y montar bromas elaboradas en cuestión de segundos.'- La energía con la que hablaba Roger y las palabras que parecían querer levantar sus egos, cumplieron su cometido haciéndolos sonreír. –'Pero, hay algo que ustedes no tienen, y que necesitamos para poder colarnos entre los estudios y seguir a nuestro sospechoso.'-
Hizo un rápido intercambio de miradas con Bugs y siguieron los movimientos de Roger, quien, acercándose a Mickey y Donald, acabo por sentarse justamente en medio de ellos y rodeo sus cuellos con sus brazos.
- 'Ustedes queridos amigos'- prosiguió hablando hacia el otro par de caricaturas. –'Tienen un uso de armas muy restringidos y están algo atados por muchas reglas y normas que deben de cumplir. Pero son bastante listos, saben cómo entretener a las personas, tienen contactos, recursos y son capaces de abrirse camino en el más remoto de los lugares. No van a hacer explotar a nadie con dinamita marca ACME, pero pueden pelear sin duda alguna y lo que es más importante… tienen…'- poniéndose de pie una vez más, hizo un rápido movimiento con sus manos haciendo aparecer un ramo de rosas en ellas. –'¡Magia!'-
- 'El sombrero…'- escucharon decir al ratón. –'Por eso dijiste que lo necesitaríamos'-
- '¿Sombrero? ¿Magia?'- sacudió ligeramente su cabeza. Sin conseguir comprender por completo a lo que se referían.
- 'Posiblemente tú y Bugs lo hayan visto antes'- Moviéndose torpemente, Roger acabo poniéndose aun lado de Mickey sonriendo con una emoción infantil. –'¿Recuerdan Fantasía el aprendiz de hechicero? ¡1940! Ahí Mickey nos hizo saber a todos que poseía algo que únicamente él y aquel viejo hechicero son capaces de usar. Disney equivale a magia en muchas formas. Puede hacer bailar escobas con un movimiento de sus dedos, controlar mares con un ligero gesto de sus manos y…'-
Vio al ratón removerse algo incomodo en el sillón. Le escucharon soltar un suspiro y dejo su bebida sobre la mesa.
- '¿Cuál es el límite de esa magia, Doc?'- cuestionó Bugs.
- 'Aha, es difícil de decir.'- jugó incómodamente con sus manos. –'¿Cambiar de aspecto dijeron?'- una mirada desconfiada por parte de Mickey y Roger lo tomo de las manos, asintiendo efusivamente.

Si, estaba bien. El roedor era capaz de traer escobas a la vida y forzarlas a hacer lo que el quisieran, y si, recordaba que podía controlar grandes cantidades de agua, pero si Roger quería hacer que los transformara en cuervos en vez que patos y conejos, entonces eso era imposible ¿No es cierto? Aun que posiblemente esa vieja bruja que ellos conocían si pueda cambiar sus aspectos ¿para que necesitaban a Mickey Mouse en algo que ahora que lo pensaba, resultaba sencillo?

- '¡Convertirnos en caricaturas humanizadas, mas bien!'-
- '¡¿Qué?!'- soltó al mismo tiempo que Bugs e inclusive Donald.
- '¿Por qué?'- Dijeron el par de patos en unisonó.
Un intercambio de miradas llenas de desprecio y hasta un poco de asco por la rara sincronización que tuvieron, mas opto por no iniciar una pelea con el por algo así. No esta vez que hablaban de hacer algo tan descabellado como aquello.

Viendo como Roger traía una variada cantidad de fotografías, comenzó a explicarse nuevamente.
- 'No hemos descubierto por qué, pero nuestro sospechoso no parece tener nada en contra de caricaturas humanizadas'-
Bugs se movió a tomar algunas de las fotografías.

Mirando junto con el grisáceo, pudo notar que si existía un patrón. Todos eran objetos inanimados con vida, animales, seres extraños de series espaciales, pero ninguno de ellos tenia un aspecto humano.
- 'Si queremos acercarnos lo suficiente a él como para hablarle y hacer que suelte toda la sopa, entonces…'-
- 'Debemos hacer que confié en nosotros'- concordó Bugs, sin dejar de ver hacia las fotografías.
- 'Por eso debemos de cambiar de aspecto ¿eh? Aha, bien pensado'- Dijo Mickey pasándole algunas fotografías a Donald.
- '¿Crees poder?'- le escuchó decir a Roger y Daffy volvió sus ojos hacia el ratón, observando como este sonreía calmadamente.

No lo había notado hasta ese momento, pero el roedor llevaba consigo un maletín algo pequeño que dejo aun lado del sillón al sentarse y ahora lo tomaba una vez más abriéndolo tras colocar una rápida combinación en el seguro.

Recordaba el sombrero, pues había visto la película del roedor por lo menos unas cuatro veces en su vida, más que nada cuando era más joven y solían ver a los de Disney como grandes estrellas que debían de esforzarse por alcanzar.
A pesar de los años parecía que su aspecto seguía siendo el mismo, mostrándose bien conservado con ese vivo color azul marino y grandes formas de estrellas y lunas que le adornaban manteniendo su color amarillo, casi brillando a medida que Mickey movía aquel sombrero.

Tuvo que parpadear un par de veces para creer lo que sus ojos veían, pues ese sombrero en realidad si estaba brillando, mientras descansaba en las manos enguantadas del roedor.
- 'Preguntabas si podía'- menciono Mickey sonriéndole a Roger. –'Por supuesto, ¿Quieren probar?'-
Su voz era dirigida hacia Roger, pero sus ojos miraban hacia ellos de reojo.
- '¿Estás seguro Mickey?'- Escucho decir a Donald, sonando preocupado - 'Si alguien se entera…'- Una mano sobre el hombro del alvino y Daffy estuvo a punto de burlarse de él por el ligero sonrojo que se poso en sus mejillas.
- 'El único que sabía cuando lo usaba era Walt…'- Una mirada melancólica por parte del ratón y su sonrisa decayó ligeramente –'No creo que le moleste'-

Poniéndose de pie, Mickey comenzó a sacar un tipo de bata del maletín y Donald se apresuro a ayudarle a prepararse.
- 'Probemos si esto funciona'- Dijo Mickey mirándolos sobre su hombro, mientras se intentaba acomodar el traje de hechicero.
Distraído por la forma en que Roger iba de un lado al otro del ratón viéndolo maravillado, apenas y logro registrar cuando Bugs comenzó a moverse, quitándolo de su regazo para dejarlo sobre sillón.
- 'Necesito ver esto, Doc'- le escucho decir con una sonrisa y su curiosidad estaba notablemente pintada sobre toda su cara.
- 'Espera ¿Ahora? ¿Justo ahora?'- Replicó Daffy, levantándose torpemente, siguiendo al grisáceo.
- '¿Qué pasa patito? ¿Tienes miedo?'- Molestó Donald con una sonrisa burlona.
No fue necesario que Daffy dijera nada pues el mismo Mickey fue el encargado de reprender al pato, pegándole ligeramente en la cabeza con el guante que se acaba de quitar.

- 'Hasta guantes nuevos y todo. Esto es cosa seria ¿no, Doc?'- dijo Bugs con un tono juguetón.
Escucho reír a Mickey, y Daffy no pudo hacer nada mas que cruzarse de brazos y mirarlos de lejos con el ceño fruncido. Él también podía hacer magia… ok, tal vez no era tan bueno como el ratón, pero ¿Quién mas era capaz de volver de la muerte después de volarse en pedazos? Únicamente el, quería ver al ratón intentar algo como lo que él tuvo que hacer durante su presentación de "Show Biz" junto al conejo.
- '¿Quieres ser el primero?'- cuestiono el ratón, terminando de ajustar sus guantes.
- 'Esta bien, Doc. Si no les molesta'- Dijo el conejo sonriendo tranquilo, colocándose frente a Mickey.

Sorprendido y un tanto preocupado por las acciones Bugs, Daffy dejo que una mueca más pronunciada se pintara en su pico.
Si acababa yéndose a casa con caldo de conejo, los demás lo matarían por no cuidar debidamente de Bugs, pero ese no era su trabajo, él no tenía porque andar cuidando de un tonto conejo diento que…

- 'No me veas así, Daff'- la risa de su pareja lo sacó de sus pensamientos. –'No te preocupes, no va a pasarme nada'-
- '¿Preocuparme? Pfff, a nadie le preocupa lo que te pase, Dientón. Oye, el otro Orejón, conviértelo en sapo mejor'- soltó molesto, sintiéndose un poco avergonzado por la preocupación que Bugs pudo notar en su rostro.
Escucho a Roger soltar una carcajada y vio a Mickey sonreírle, mientras negaba con la cabeza.

Todo esto iba demasiado rápido, desde su salida de casa, hasta su viaje a ToonTown para reunirse con Roger y toda la explicación sobre el sospechoso que estaba desapareciendo dibujos usando el "DIP" era demasiado para procesarlo todo y ahora podía sentir algo pesado en la boca de su estómago. Estaba por tener una demostración de magia de ese tonto roedor y que iba a hacer que Bugs luciera como un ¿Humano? Diantres…. Apretó los puños inconscientemente viendo como su pareja se quedaba en medio de la sala y Mickey permanecía a no mas de un metro de él.

El otro que parecía preocupado era Donald, quien observaba todo estrujando los otros guantes de Mickey entre sus manos. Podía escuchar las patas de Roger dar pequeños brincos de emoción y Daffy tuvo que contenerse por no golpearlo, por que el ver a Bugs tan relajado estaba colmando sus nervios.

Ojos azules buscaron los suyos y el conejo le guiño el ojo en un gesto juguetón que acabo por dejar su mente en blanco.
Mickey sonrió ladeadamente y de repente era como si se hubiera transportado a otro lugar.

Podía ver destellos brillantes de colores rodearlos por todos lados y los muebles… ¿Ese sillón se estaba moviendo? ¿Esas sillas estaban flotando?
Regresando su mirada hacia Mickey noto como la distancia entre ellos se había vuelto aun mayor ¿Se alejo? Y ahora donde se suponía que estaba Bugs no alcanzaba a ver nada mas que un brillo demasiado fuerte que le calaba los ojos y lo forzó a cerrarlos, momento que aprovecho para disipar la sensación de vértigo que amenazaba con hacerlo caer.

Cuando no hubo más estruendos, ni sonidos de música animada jugando con su sentido de la audición, cuando el destello de luz dejo de sentirse aun con sus ojos cerrados, consiguió escuchar risas a lo lejos y sonidos de asombro que eran notablemente hechos por Roger.

- '¡Eres el mejor, Mickey!'- grito el conejo de pelaje blanco abrazando al ratón casi haciéndolo caer.
Daffy se quedo con su mirada puesta sobre el roedor, evitando a toda costa ver hacia...
- 'Esto es increíble, Doc'- escuchó decir a su pareja y sin poder contenerse tuvo que mirar.

A unos metros de él, aun en medio de la sala ya no estaba aquella figura de conejo que se ha vuelto tan familiar para él. Patas grandes fueron reemplazadas por zapatos gris oscuro Oxford que se movía raramente.
Las piernas largas que estaba acostumbrado a ver estaban cubiertas por pantalones de vestir color gris claro y eran ahora aún más largas, dándole a su dueño una altura mucho mayor a la que antes tenía.
El torso que antes lucia ese suave pelaje combinado entre gris y blanco, ahora era cubierto por una camisa gris abierta que dejaba ver una playera blanca mas ajustada a ese delgado cuerpo.
- '¿Qué opinas, Daff?'-
Le vio acercase forzándolo a verlo ahora a la cara.

Se sentía intimidado y a punto de desmayarse.
Ese no era el Bugs que el conocía, ese no era aquel roedor con el que a trabajado por décadas.
Lucia diferente y si realmente lo miraba con detenimiento como intentaba hacer ahora, podía notar los detalles de su pareja sobresaliendo en el rostro de ese desconocido.

Su cabello gris claro parecía brillar y caía suave sobre sus hombros y espalda quedando ligeramente por debajo de sus hombros.
Las facciones de su rostro… sus labios eran medianos, y si sonreía o hablaba como hacia justo ahora, dejaba ver esos predominantes dientes delanteros. Notables pecas se esparcían sobre el puente de su respingada nariz y bajaban adornando sus mejillas, de hecho, ahora que lo notaba… tenía pecas por todos lados, algunas sobresalían más que otras y la gran mayoría parecían tener un color tenue que resaltaba con sutileza.
Los ojos azul claro seguían ahí sobresaliendo ahora de entre esa piel extremadamente blanca con un muy ligero toque de rosa.
- '¿Algo largo no lo crees? ´- rio Bugs haciendo que su nariz se arrugara un poco y luciera aun mas joven. ¿Le estaba hablando a él? Daffy realmente no lo sabía, estaba demasiado ocupado viendo como el cuello y el resto de la piel que podía ver de su pareja era decorado con tenues pecas que alcanzaba a ver con más claridad ahora que estaba mas cerca ¿En que momento se movió?
- '¿Qué pasa si lo corto, Doc?'. Dijo Bugs pasando dedos largos de manos delgadas, por su cabello.
- 'Sera mejor que no cambies nada. Creo que esas son tus orejas'- menciono Mickey reacomodándose el sombrero que se había movido por el abrazo de Roger.
- 'Yikes, supongo que largo se ve bien, ¿No lo crees, Daff?'- Otra vez esa voz que conocía decía su nombre sonando ahora menos aguda y un tanto profunda. –'¿Daff?'-
Viéndolo moverse hacia él, sintió su cuerpo tensarse al tenerlo tan cerca. Era alto, realmente alto, casi tan alto como Michael y eso que Michael, era demasiado alto.
- 'Eres tan pequeño, Duck'- le escucho reír nuevamente.
- '¿Esas son tus orejas? Pero si tienes otras enormes orejas también'- consiguió decir hablando a pesar de que sentía el calor posarse en sus mejillas. Porque diantres… era bastante atractivo, inclusive Bugs en su forma humana parecía uno de esos modelos de revista o de esos tipos que salían en la televisión en pasarelas de moda.
- 'Orejas enormes ¿ha? Ven aquí pequeñín'- le escucho decir, mas no estaba preparado para sentir esas manos que ahora lo tomaban del torso y lo alzaban tan fácilmente alejándolo del piso. –'¡Eres tan liviano! Y tus plumas son tan suave'- acabo dando vueltas en el aire y por ultimo el rostro de Bugs termino por hundirse en su pecho, mientras lo sostenía con sus manos.
Convirtiéndose en un foco rojo, no consiguió formular correctamente los insultos que quería decirle, pues podía escucharlo y sentirlo inhalar profundamente con su estúpida cara metida entre las plumas de su pecho y Daffy no sabia como reaccionar ante esto.
Era demasiado, demasiado para el y comenzaba a marearse. Otra vez sentía que estaba por desmayarse.

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Bugs' POV

Aquello había sido una travesura de Mickey, o tal vez solo una reacción ante lo pálido, confundido y notablemente atónito que estaba su pareja.
Pues un cegador destello amarillo lo hizo cerrar sus ojos por varios segundos y lo primero que sintió antes de volver a abrir sus ojos fue el peso del pato que antes sostenía en el aire y que ahora no podía mantener lejos del piso.

Acabo por pedir el equilibrio por el peso que ahora caía sobre él. Una cabeza golpeo contra la suya y se llevo instintivamente las manos a la frente resintiendo el golpe.

- 'Eso no era necesario, Doc'- replico dirigiéndose a Mickey.
- 'Aha, lo lamento Bugs, pero parecía que Daffy estaba teniendo muchas dificultades intentando procesar todo. Tal vez así lo comprenda mejor'- Le escucho decir a lo lejos.
- '¿Están bien?'- cuestionó Roger acercándose a ellos.
- 'Yo estoy bien'- abrió por fin sus ojos y volvió su mirada hacia la figura que seguía sobre él. –'¿Todo bien, Da…?'-
Viéndolo quitarse de su cuerpo, para sentarse frente a él. Observo a aquel joven, manos cubrían su rostro pues intentaban aliviar de alguna forma el golpe que recibió en la frente al caer. Lo único que podía ver eran labios gruesos, notablemente mas gruesos que los suyos formando una mueca mientras murmuraban algo que el no consiguió escuchar.

Cabello negro, no tan largo, no tan corto parecía bien mantenido luciendo suave y en su lugar a pesar del alboroto. Mechones negros se alzaban naturalmente sobre su cabeza, y ahora esas manos se apartaban dejándolo ver aquella cara oculta tras manos color moreno oscuro, que no pudo evitar comparar con…. Sus pensamientos se quedaron en el aire al verlo.

Pómulos sobresalían en su rostro afiliado, su nariz era amplia haciendo un deleitante juego con sus labios gruesos. Pestañas largas bastante pobladas se dedicaban a adornar ojos grandes y ligeramente caídos, que sobresalían de entre el color de piel mostrando un tono verde claro que por unos segundos le quitaron el aliento.
Al igual que antes sus gestos eran muy expresivos, mas que nada por ese juego de cejas que ahora las podía ver alzarse inquisitoriamente.

No pudo evitar seguirlo con la mirada, mientras se ponía de pie y se sacudía la ropa replicando al contra el pequeño ratón que reía nervioso a la distancia.
Sabia por que Mickey lucia intimidado y porque Donald no replicaba nada.

A diferencia de él, el joven apiñonado que ahora lo miraba con una mueca bien plantada, no solo era casi igual de alto que el, sino que sus extremidades mostraban una tenue musculatura, no lo suficientemente tonificada como para hacerlo lucir musculoso, pero si para advertirle que el joven frente a él no era para nada débil.

Brazos largos y manos grandes hacían juego con sus piernas, no tan largas como las suyas, pero si delgadas y notablemente tonificadas cubiertas por músculos largos ocultos detrás de ese excéntrico pantalón casual color naranja oscuro que moldeaba su cuerpo dando medidas de que tan estrecha era su cintura.
Una singular playera negra cubría con ligereza su torso dejándole ver su largo cuello y parte de su pecho.
Sus pies cubiertos por zapatos de diario color naranja casi rojo dieron un pequeño golpe contra sus propios pies queriendo llamar su atención.
- '¿Qué estás viendo, Dientón?'- le escuchó decir, sonando incomodo y daba gracias a quien fuera que estuviera allá arriba cuidando de él pues su pareja lucia ahora aún más atractivo con ese sonrojo en sus mejillas.
Ojos verdes se apartaron de él sin poder mantenerle la mirada y no pudo evitar sonreír, hasta acabar riéndose un poco porque sus patas de conejo que originalmente tenia debían hacerlo realmente suertudo puesto que su pareja no solo era realmente atractivo con su juego de facciones entre gruesas y alargadas y finas, sino que era excéntrico, su color de piel y el color de sus ojos que sobresalían, esas pestañas oscuras que le hacían parecer como si usara rímel… no sabía si excéntrico era la palabra, pero sin duda tenía una forma humanizada poco común.

Pensó en esto poniéndose de pie para entonces comparar sus alturas, era ligeramente más bajo que él, solo un poco, unos cuantos centímetros y ahora podía observar con mas detenimiento aquella barbilla bien formada que le daba la suficiente masculinidad a su rostro como para permitirle usar aquella gargantilla de perlas sin lucir nada afeminada.

Dejo que sus ojos trazaran el largo cuello hasta su clavícula que se mostraba por la apertura redonda y amplia que le dejaba ver mas de su piel de lo que el estaba enseñando.
- 'Esto es increíble…'- Le escuchó murmurar hasta entonces poniendo atención en aquella voz que no había cambiado tanto.
El siseo en sus palabras y el simpático tono de voz mostraba un nivel más grabe que atraía su fácilmente su atención.

Le vio inspeccionar sus propias manos y Bugs levanto sus manos queriendo dirigirlas hacia el cabello de su pareja, pero un sonido por parte de Roger los hizo reaccionar a ambos.
- 'No que quiera molestarlos'- Se apresuro a decir el conejo levantando las manos en su defensa. –'pero debemos seguir con el plan…'-
La sonrisa que Mickey les dedicaba le daba a entender que este realmente comprendía lo mucho que deseaba que se encontraran solos para poder admirar a detalle cada parte de esta nueva versión de su pareja.
Antes de que Bugs pudiera tan siquiera tocarlo, el apiñonado estaba alejándose de él, caminando hacia las tres caricaturas que los esperaban.

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Supongo que hay cosas que nunca cambiar.
Tengo que 663 diapositivas que estudiar para esta importante certificación del trabajo y presento el examen el viernes y véanme, aun en la diapositiva 94 mejor dedicándome a escribir Baffy, porque es cuando encuentro la inspiración para hacerlo. HAHAHAHAHA

Espero no reprobar…fuck….