Disclaimer: Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen, son de Craig Barttlet.

CAPITULO DOS: EL AFRO DE GERALD

Gerald bajó a Helga sin salir del estupor que la lluvia de colores le había provocado, la rubia parecía estar en igual estado de shock, hasta que de entre la multitud apareció un rostro conocido.

Lila Sawyer tenía la sonrisa más amplia que la rubia le hubiese visto… y para el tiempo que llevaban conociéndose, y contando que la chica en cuestión sonreía más días de los que el sol brillaba en Hillwood, era demasiado decir que, esta fuera, precisamente, la sonrisa más amplia que le hubiese visto.

Después de unos segundos más de contemplación la rubia terminó por decidir que efectivamente, sin lugar a duda, esa era la sonrisa más amplia del repertorio de la pequeña pelirroja.

- ¡Cielos, Gerald! Esa fue una estupenda entrada triunfal, muy caballeroso por tu parte- el aludido enrojeció al pensar más cuidadosamente en lo que su amiga le decía, había entrado a la escuela con Helga en brazos, pero es que no había cruzado por su cabeza la remota posibilidad de encontrarse a todos los estudiantes del último año (y probablemente del segundo año también) reunidos justo tras las puertas.

-Lila tiene razón chicos, ni planeándola hubiésemos superado esa entrada- Nadine sostenía su celular enfocando la cámara hacia ellos, aparentemente era la responsable de inmortalizar aquel momento, lo cual hizo reaccionar a Helga, sus amigos habían planeado esa puesta en escena.

- ¡Princesa Lloyd, voy a matarte! - La rubia se giró sobre su eje sólo para encontrarse con la sonrisa sardónica en el rostro de su co-capitana del equipo de las animadoras, que plantada con la barbilla levantada, la miraba como retándola a hacerlo en realidad.

-De nada pequeña Geraldine, el placer ha sido todo mío. Justo ahora, tu limitada visión no te permite ver de cuántas maneras estoy salvando tu respingado traserito, rubia. Pero ya llegará el día en que me lo agradecerás como merezco- la visión de Helga se volvió roja de la cólera y justo cuando iba a responderle, sintió que alguien la abrazaba abruptamente por la espalda, al girarse con el ceño fruncido se encontró con una castaña sonriente de rizos castaños, que la miraba con un brillo en sus ojos.

-Muchas felicidades, Helga. Siempre supe que tú y Gerald serían la pareja perfecta, espero que me inviten a la boda- la rubia sabía que Alex Parks le decía aquello para molestarla, pero ante la mención de la palabra "Boda" Helga no pudo hacer más que enrojecer… verla en la multitud, la hizo sentir mejor, su compañera en el club de atletismo, la única que le vencía en una carrera… sonrió al pensar en ello, los demás lo tomaron como una buena señal y comenzaron a abalanzarse hacia la reciente pareja llenándolos de felicitaciones, abrazos repentinos y emocionadas palabras de apoyo.

Al salir de la oficina del director de la preparatoria, básicamente esa fue la escena con la que se topó de frente Arnold Shortman. Al ver los carteles con los nombres de Gerald y una tal Geraldine, no pudo evitar mirar alrededor confundido ¿Qué pasaba con Phoebe? Lo último que supo de su mejor amigo es que tenía una relación seria con la pequeña Heyerdahl.

-Ah, ese grupo de último año. Realmente voy a extrañarlos cuando el curso termine. Han sido la mejor generación en nuestra preparatoria- el director Diggory puso su mano en el hombro del rubio -Señor Shortman, espero que sepa la suerte que tiene de compartir el aula con esos jóvenes. Cada uno de ellos es excepcional a su propia forma y han salvado la escuela en más de una ocasión y en más de una forma- el director dirigió la mirada al grupo y percatándose de los letreros sonrió ampliamente - ¡Ja! Por fin esos dos se decidieron a declararse, me da gusto que el señor Johanssen por fin haya tenido el valor. Son la mejor pareja que verán estos pasillos seguramente- con esas últimas palabras el director se retiró a su oficina.

Arnold regresó su mirada al grupo, su mejor amigo de la infancia era abrazado afectuosamente por un castaño de lentes que no reconocía, se palmearon la espalda y se separaron, parecían hablar de algo muy gracioso porque el moreno reía.

Un sentimiento de nostalgia embargó al unigénito de los Shortman, había creído que sería fácil volver, acercarse a su mejor amigo y recuperar esa amistad donde la habían dejado, como darle play a un DVD en el reproductor, pero aquella escena le dio la sensación de que quizás su mejor amigo había crecido para convertirse en un perfecto desconocido.

Sintió una punzada de celos al pensar en que el moreno no sólo había tenido la fortuna de mantener una relación con su primer amor, alguien como Phoebe era una chica especial, sino que además había vuelto a encontrar a una persona que lo hiciera feliz…

Arnold seguía siendo el enamoradizo empedernido que bateaban continuamente y nunca había tenido una relación duradera. Sacudió su cabeza para ahuyentar esas ideas, lo mejor sería que se dedicara a buscar su aula.

Gerald se sentía abrumado, y estaba seguro de que, si él se sentía así, Helga debería estar mucho peor, la buscó con la mirada cuando Brian lo interrumpió con un saludo y lo abrazó.

-Acabas de volver de París y ya… aah… extrañas pasar cada momento con ella- Gerald rio divertido por el comentario, sabía que el castaño sólo intentaba incordiarlo… era, después de todo, como un hermano para Helga, o quizás algo más, algo como un ángel guardián y el moreno agradecía esa dedicación a su novia. Su Novia. La sonrisa de Gerald creció de oreja a oreja, cosa que no pasó desapercibido para el castaño -Aaah… no te preocupes Gerald, el equipo de porristas se la llevó para tomarse selfies con la decoración, aaah… ya conoces a las chicas- el moreno dejó de divagar en su mente y se concentró en lo dicho por su amigo.

-En ese caso, nosotros deberíamos ir a asegurarnos de que aún no ha matado a nadie- ambos rieron de nuevo y de la multitud se acercó un rubio platinado llamado Josh, compañero de ambos en el equipo de baloncesto… se unió declarando que definitivamente a él le interesaba presenciar cómo pensaban evitar que la Grandiosa Helga Geraldine Pataki, despeinara a su equipo de porristas.

-Te lo digo Helga, estás exagerando- Nadine rodaba los ojos una vez más mientras su amiga rubia bufaba frustrada.

-Es un acto de traición lo que ustedes me hicieron… ¡Me emboscaron! ¡Con toda la escuela! - lanzando sus brazos en el aire, lo único que provocó fue que Nadine rodara los ojos una vez más.

-Yo creo que fue un hermoso detalle- aportó Chelsea, una porrista con cara en forma de corazón que tímidamente se metió en la conversación de su capitana con una de sus mejores amigas.

-Así es Chelsea, pero la rubia de aquí obviamente no tiene buen gusto, o ya se habría dado cuenta de lo ridícula que se ve quejándose de algo tan lindo como lo que la pandilla le hizo- Miranda, otra porrista, una chica morena que desde que conoció a Gerald se propuso salir con él y evidentemente falló… tenía algunos meses sin haberse metido con Helga, era una chica lista y sabía que su vendetta contra la menor de las Pataki había llegado a un punto muerto después de lo que ella y sus amigos hicieron por Miranda.

-No te metas donde no te llaman Miranda- le contestó la susodicha rubia lanzándole dagas con su mirada.

-Helga, sólo tienes que cerrar la boca y disfrutar de este momento- Rhonda rodó los ojos, había previsto esta reacción de su amiga, pero eso no la hacía menos enervante. Helga abrió la boca dispuesta a soltar otra serie de reclamos cuando fue abrazada por detrás.

-Rhonda tiene razón Bella Geraldine- Gerald tenía a su novia en brazos con la esperanza de que de alguna manera el gesto fuera suficiente para convencerla de desistir de aquel berrinche que estaba haciendo.

-Aaah… Sólo queríamos que supieran lo felices que estamos por ustedes Helga, aaaah...- Brian sonrió a su mejor amiga, provocando un escalofrío en Chelsea y Miranda, mucho menos acostumbradas a presenciar esas amplísimas sonrisas.

-Bien. Bien- se rindió al fin la rubia que se había relajado entre los brazos de su novio -Lo dejaré pasar y no voy a seguir quejándome- su equipo de animadoras soltó un suspiro aliviado -Sin embargo, me desquitaré en la práctica de la tarde así que más les vale llevar una actitud ganadora al gimnasio- les amenazó con la vieja Betsy, Rhonda sin inmutarse le enseñó la lengua y se giró a los demás.

-Muy bien, todos a clases. El glamur de la bienvenida se terminó- la pelinegra caminó con el grupo a excepción de Lila que se quedó con los chicos y Helga.

-Vaya Gerald, realmente llegaste en el mejor momento- comentó sonriente la pelirroja.

- ¿No hay alguna oración que puedas decir sin sonar como salida de un cuento de hadas, Señorita Perfección? - refunfuñó Helga, haciendo reír a Josh que se acercó a Lila y la rodeó con un brazo por los hombros.

- Esa es una de las muchas cualidades que adoro de ella, Helga, así que no intentes cambiarlo o haré que Gerald vuelva a dejarse ese anticuado afro- comentó el rubio guiñando un ojo a su camarada.

- ¡Hey! Estoy aquí- Reclamó Gerald, con el ceño fruncido - ¿Tú no creías que era anticuado Helga Bella, o sí? – cuando Brainy se echó a reír, el moreno sólo pudo resignarse -Creo que esa es suficiente respuesta- y los cinco se dirigieron a sus clases respectivas entre bromas del cabello de Johanssen y la voz ensoñadora de la pequeña Sawyer.

Como lo han notado, hay un par de nuevos personajes. Tiempo al tiempo, cada uno tendrá su propio desarrollo de personaje y participación en la historia. Espero que sigan leyendo. Hasta el siguiente capítulo.