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Capítulo 10 — Premios Anuales
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Hermione observo como McGonagal entraba al Gran Salón y se dirigía al atril. Por mucho que le dijeran que tenía el puesto asegurado, ella aún se sentía nerviosa ante la duda, no es que fuera negativa ni nada por el estilo, simplemente nunca daba nada por sentado.
En ese momento la directora comenzó a hablar.
—Como sabréis todos, ayer se hicieron los exámenes para elegir a los cargos de Premio Anual y Prefectos de este año. En caso de que alguno de vosotros aun este un poco desorientado por este singular modo de selección, debo informar que será un proceder único para este año.
Hubo varias malas caras entre varios alumnos, esperaban que este proceder se hiciera habitual en Hogwarts.
—Los próximos cursos volveremos a la vieja forma de antes, elegidos por concilio contribuyendo a esto las notas, el comportamiento y la opinión del profesorado.
Mientras la directora hablaba, la castaña diviso a los jefes de cada casa de Hogwarts adelantarse hasta quedar a la altura de la animaga.
Después de la guerra Slughorn, Flitwick y Sprout habían manteniendo la dirección de sus casas, mientras que la profesora que impartía la asignatura favorita de Hermione, Séptima Vector había asumido la jefatura de Gryffindor.
Además de los profesores ya conocidos había un hombre junto a McGonagal en el que no había reparado nadie hasta ahora, era joven, de unos 23 o 24 años, de pelo corto muy negro y piel blanca, sus ojos eran oscuros como la noche y tenía una presencia que destilaba confianza y autoridad. Hermione no pudo evitar pensar que bien podría pasar por un miembro de la familia Black, pero eso era imposible.
—¿Quién es ese? No me importaría practicar magia con él, no sé si me entendéis —menciono en voz baja Lavender a Parvati y las demás chicas de Gryffindor provocando unas cuantas risitas.
—La verdad es que es bastante guapo —le susurro Ginny a su mejor amiga.
—¿Más guapo que Harry? —bromeo la castaña.
—No existe nadie más guapo que mi novio Harry, ni si quiera Harry.
—Me gustaría saber quién es, supongo que McGonagal le presentara al final, sigamos escuchando.
La directora estuvo un buen rato explicando por qué los cargos que hoy iban a dar eran de suma importancia en la escuela, y llamo a la sensatez de todos los alumnos para mantener un curso libre de problemas evitando trabajo a los próximos Prefectos seleccionados.
—Sin más dilación comencemos con los cargos de Prefecto.
Hermione solo escuchaba el sonido de sus pulsaciones en medio del silencio sepulcral que se había instaurado en el Gran Salón antes de que la directora comenzara a recitar nombres.
—Los prefectos con mejor puntuación y con el visto bueno del profesorado de este año para la casa de Gryffindor son: la señorita Ginevra Weasley y señor Dean Thomas.
Una gran cantidad de aplausos y felicitaciones llegaron para los dos aludidos de parte de los miembros de su casa mientras se levantaban para recibir sus insignias.
—Os lo dije, soy adivina —declaro Lavender muy orgullosa.
—O una chismosa profesional —Hermione no pudo aguantarse al susurrar a sus dos mejores amigos el desagrado que sentía hacia la rubia como adivina.
—Seguimos; de igual manera los Prefectos seleccionados de la casa Ravenclaw este año serán: la señorita Padma Patil y el señor Michael Corner.
Una nueva oleada de vítores se escuchó desde la casa de las águilas cuando los nombrados se levantaron hacia el atril.
— Por parte de la casa Hufflepuff los Prefectos elegidos son la señorita Susan Bones y el señor Ernest McMillan.
También entre ovaciones por parte de su casa los dos fueron a buscar las insignias que les correspondían, aunque se podía ver en el rostro de Ernie como odiaba que lo hubieran llamado por su nombre completo. Viendo su reacción Hermione pensó que Ginny muy posiblemente estaría asesinando mentalmente a McGonagal por haberla llamado Ginevra.
—Y por último pero no menos importante, la casa Slytherin tendrá como Prefectos al señor Travis Murton y a la señorita Pansy Parkinson.
Aunque hubo bastantes miembros de la casa de las serpientes aplaudiendo y felicitando a Murton, Hermione pudo comprobar como quitando a sus amigos más cercanos, nadie de Slytherin quería tener nada que ver con Pansy en su paso hacia el atril, incluso pudo escuchar algún que otro insulto y abucheo.
Aunque nunca había estado digamos en buenos términos con la morena, Hermione no esperaba que los Slytherin la excluyeran así de su círculo. La familia Parkinson siempre había sido fiel a los ideales de pureza profesados por gran parte de la nobleza mágica inglesa, eso anteriormente le había dado a Pansy un estatus muy alto en la casa de las serpientes, siendo solo superada por Malfoy. Además pese a que sus padres se habían librado de Azkaban, sí que había indicaciones de que habían sido partidarios de Voldemort, aunque nunca se pudo llegar a probarse. Por todo esto la Gryffindor no podía comprender la indiferencia hacia ella por parte de los miembros de su casa actualmente.
—¿Desde cuándo los Slytherin odian a Parkinson? Yo siempre pensé que era algo así como la reina del cubil de las serpientes —pregunto Neville confuso por la escena.
—Es por Malfoy —explico Parvati muy segura —al parecer a todo el que se lleva bien con Malfoy los Slytherin lo consideran un traidor a la sangre, por eso Zabini y Nott tienen los mismos problemas, incluso dudo que les dejen volver al equipo de Quidditch este año.
—Lo cierto es que no son solo los Slytherin, muchos en el colegio odian a Malfoy y lo quieren muerto o encerrado —comento Ron con una mueca. No le daba ninguna pena Parkinson, y mucho menos después de lo que le había hecho hoy, aun le dolía su entrepierna.
—Hace unos días Harry y yo disuadimos a unos alumnos de 5º para no atacar a Malfoy a la salida de la biblioteca —dijo Ginny de acuerdo por las palabras de su hermano —las cosas están muy caldeadas en el colegio aun, no sé si fue una buena decisión por parte de McGonagal admitir a Malfoy de nuevo este año.
—Es posible que tengas razón amor, pero confió en su criterio. Dumbledore confiaba en ella así que yo también —respondió el chico del rayo viendo como Pansy volvía a su asiento junto a Malfoy, que inmediatamente le paso el brazo por los hombros consolándola. Ella intento simular una sonrisa para sus amigos pero incluso desde la mesa de Gryfindor podía ver que estaba apenada.
Hermione se sentía confusa, había estado escuchando a sus amigos sin intervenir y no entendía el comportamiento de Malfoy.
Durante esta última semana había pasado mucho tiempo con Draco, si bien no era la persona más jovial del planeta, no se le veía en absoluto preocupado por posibles represalias de otros alumnos. Estaba tan ensimismada con su objetivo que no se había dado cuenta de lo que pasaba a su alrededor dentro del colegio.
—Lo cierto es que Malfoy lo debe estar pasando mal —dijo en voz baja observándo desde su mesa como aun consolaba a Pansy.
—Esta maldita guerra nunca acabara hasta que no olvidemos los rencores Hermione, y eso no va a pasar fácilmente —le respondió Harry también en voz baja solo perceptible por la castaña.
Hermione seguía pensando en las palabras de su mejor amigo cuando escucho hablar de nuevo a la directora.
—Mi más sincera enhorabuena a los nuevos Prefectos, espero que seáis un ejemplo a seguir para toda la escuela y cumpláis con vuestras obligaciones tan bien como cabe esperar. Ahora pasemos a la elección de los dos Premios Anuales.
Los jefes de cada casa que habían sido los encargados de entregar las insignias a sus alumnos volvieron de nuevo a sus asientos en la mesa del profesorado. Dos nuevas insignias aparecieron en el atril además de dos pergaminos sellados.
—Como ya dije hace un par de semanas, estos cargos son uno de los más grandes honores que puede otorgar el colegio de magia y hechicería Hogwarts a un alumno, con ellos tendrán acceso tanto a varios privilegios como a diversos deberes, uno de los cuales será organizar a los Prefectos antes escogidos para que funcionen durante el año escolar.
—Mira Hermione vas a ser mi jefa —Ginny no pudo evitar bromear con la castaña.
—Aún no he ganado Ginny.
—Espera 30 segundos, veras que sí.
Hermione sentía que la confianza que tenían en ella sus amigos a veces era demasiado abrumadora. Quizás por eso se exigía tanto, no quería defraudar a nadie y mucho menos a sí misma.
—Procedo por orden a anunciar a los dos alumnos que ocuparan estos puestos de renombre.
Hermione cerró los ojos y cruzo los dedos pidiendo suerte como había hecho siempre en su vida como muggle.
—Con sumo placer le entrego la primera insignia de Premio Anual de este año a la señorita Hermione Granger —la directora lo dijo henchida de orgullo por su alumna favorita.
Hermione entre vítores y felicitaciones camino hasta la señora que había sido como su madrina desde que llego a Hogwarts.
—La felicito señorita Granger, desde su primer año aquí en Hogwarts sabía que llegaría lejos. Aquí tiene su insignia y este pergamino con una recomendación firmada por el mismísimo ministro Shakelbolt que le abrirá las puertas del Ministerio en cualquier momento que decida.
Hermione dejo que McGonagal le pusiera la insignia y recibió el pergamino enrollado con una gran sonrisa de felicidad. Al fin lo había conseguido, su sueño de estudiar leyes mágicas y entrar a trabajar al ministerio se cumpliría en unos años más, desde allí podría cambiar las cosas en el mundo mágico para paliar todas las injusticias que aun existían.
—Seguidamente debo explicar la elección del siguiente Premio Anual —la directora dejo su alegría por Hermione a un lado y adquirió un semblante serio — Extraordinariamente dos alumnos varones han conseguido la nota máxima en estas pruebas, con lo cual hemos tenido una serie de deliberaciones para ver cuál de ellos meceré el cargo.
Los murmullos y preguntas se extendieron por todo el Gran Salón entre los alumnos, todos querían saber quiénes eran los candidatos y Hermione la primera, si iba a tener que compartir torre con alguien quería saber cuánto antes con quien.
—Los afortunados han sido Draco Malfoy y Henry Burke, los cuales han hecho exámenes extremadamente perfectos.
—¿Dos Slytherin?, espera, ¿desde cuándo Burke es tan listo? —Harry miro a sus amigos preguntando con los ojos si ellos entendían algo.
— No tengo ni idea amor, pero da igual si es uno u otro, Hermione no puede vivir en la misma torre que un Slytherin, debe haber algo que podamos hacer.
La castaña escucho por las diferentes mesas como mucha gente se preguntaba exactamente lo mismo que Harry, ¿de donde había sacado Henry Burke esas notas? Además ella misma se cuestionaba otra cosa, si tenía que elegir, ¿prefería a Burke o a Malfoy como compañero?
—Después de una reunión con profesores y miembros del ministerio se ha decidido que en opinión del ejecutivo vigente —McGonagal algo inconforme hizo una pequeña pausa antes de continuar —El alumno de Slytherin Henry Burke debe ser el nuevo Premio Anual de este año en Hogwarts.
Hermione enmudeció ante la mezcla entre abucheos de disconformidad y aplausos de muchos alumnos en la estancia. La mayoría de los Slytherin se alegraban por su compañero, eso para la castaña era de lo más normal, pero pudo ver como miembros de otras casas también lo animaban como si hubieran ganado una batalla recientemente.
—Pues sí que odian a Malfoy en el colegio, es la primera vez que veo a gente de todas las casas estar de acuerdo en algo. Prefieren que gane con trampas el cabeza de chorlito de Burke antes que darle el cargo —decía Ginny a sus compañeros observando a su alrededor lo mismo que Hermione —porque estoy segura de que ha ganado con trampas, las cuatro neuronas que le quedaban a Burke no son suficientes para conseguir ser Premio Anual en dos semanas.
—¡Esto no es lo que yo vi en mi bola de cristal! —replicaba exaltada Lavender —¡el ganador era Malfoy, y vivía una historia de amor con Hermy!
La aludida y todos sus amigos volvieron la cabeza hacia la rubia como un rayo mirándola como si estuviera loca.
—Yo… es lo que vi… —intento excusarse para no parecer una lunática, no tenía ganas de que le pusieran el sobrenombre de Lovegood.
—Mirar a Malfoy, está sonriendo —observo Neville sin poder creérselo.
Hermione fijo la vista en la mesa de las serpientes. El rubio estaba haciendo una mueca parecida a una sonrisa mientras les decía algo a sus amigos que se veían extremadamente enfadados. En ese momento Pansy Parkinson le dio un abrazo seguramente para intentar consolarlo, tal como hizo el chico antes con ella. Aun así el nunca dejó de sonreír en ningún momento.
—No puedo creer que se lo haya tomado tan bien, incluso sonríe —dijo Ron pensando que todo iba bien.
—A veces pareces tonto hermano, mírale bien, es todo una fachada, solo hay que mirarle a los ojos.
Ginny tenía razón, la castaña pudo contemplar en sus ojos grises una enorme cantidad de sentimientos encontrados, no sabía exactamente si era tristeza o simplemente furia por el ataque a su orgullo, al fin y al cabo le acaban de robar una gran oportunidad en la cara. Si algo podía asegurar Hermione, es que Malfoy no estaba sonriendo con sinceridad.
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Una hora después la castaña salía con sus amigas hacia los terrenos para pasar la tarde. La entrega de cargos había acabado con sus fuerzas y tenía unas ganas enormes de sentarse bajo un árbol a leer un rato. Henry Burke al final había recogido la insignia de Premio Anual, tal y como prefería el ministerio, confirmando así que compartirían torre muy pronto.
—No estoy segura de que pensar de ese Slytherin, no le conozco mucho —expresaba su preocupación Hermione.
—Bueno, yo tampoco se mucho —dijo Ginny. La pelirroja y Luna la habían acompañado hasta su árbol preferido para una pequeña reunión de chicas —solo sé que su familia, los Burke, son una de las familias sangre pura que conforman los Sagrados Veintiocho de Inglaterra, y que nunca se pudo probar que tuvieran ninguna relación con Voldemort.
—También se especula que son los dueños de Borgin y Burkes, y que comercian con artefactos oscuros —Luna como siempre era una gran conocedora del mundo mágico.
—Contra más me contáis menos me gusta…
—Bueno siempre será mejor que Malfoy ¿no crees?
—Aunque no lo creas, después de estos días practicando pociones y hechizos con él, preferiría a Malfoy mil veces —declaro la castaña totalmente segura —ha cambiado mucho más de lo que la gente cree.
—Al final será verdad lo que decía Lavender. Mi inocente Hermione, ¿vas a liarte con Malfoy? —bromeo la pelirroja haciendo sonrojar a su amiga.
—¡NO! —respondió rápidamente la castaña —es solo que prefiero lo conocido, con Malfoy sé a qué atenerme, con Burke es todo una incógnita.
—Bueno pues si no quieres desflorarte con Malfoy, ¿qué tal el nuevo profesor de DCAO? debes admitir que esta para comérselo —la pelirroja no podía evitarlo, meterse con su amiga en cuestiones amorosas era demasiado fácil y divertido.
Hermione recordó entonces al hombre de pelo negro junto a McGonagal.
Cuando la directora acabo de darles las insignias a Burke y a ella, procedió a presentar al nuevo profesor que les enseñaría desde mañana Defensa Contra las Artes Oscuras, un empleo que según decían algunos estaba maldito. Solo Remus Lupin había conseguido ejercer bien como tutor en ese puesto, y aun así fue expulsado igualmente de la escuela.
El hombre en cuestión se llamaba Darius Hitchens, y era un auror traido desde Bulgaria. Al parecer estudio en Durmstrang y se había pasado los últimos 5 años cazando magos oscuros por el este de Europa, trabajando mucho sobre todo estos últimos meses, cuando la guerra había hecho salir a muchos de sus escondrijos.
—Yo también creo que es guapo, pero no creo que dure mucho, ya sabéis lo de la maldición —la rubia en verdad creía en esas cosas —deberías darte prisa Hermione.
—Merlín chicas dejarme en paz —Hermione no podía con Ginny y Luna cuando se ponían de Celestinas.
La castaña paso un rato más hablando con sus amigas hasta que se fueron buscar a Harry y a los demás, que lo más probable es que estuvieran jugando Quiddich. A diferencia de los demás magos y brujas que Hermione conocía, ella odiaba volar, y por ende no pensaba ponerse a jugar el deporte oficial del mundo mágico por mucho que todos los demás intentaran convencerla. Este hecho hacia que se quedara muchas veces sola leyendo, pero a ella no le importaba en absoluto, en realidad era su pasatiempo favorito.
—Al fin puedo empezar con la nueva edición de "Hogwarts, Una Historia", ¿habrán incluido la guerra? ¿dirá algo de mí? —pensando en eso Hermione pudo discernir una cabellera rubia que conocía muy bien moviéndose rápidamente varita en mano, sus pasos lo dirigían al Bosque Prohibido.
A la Gryffindor le pareció bastante raro cuanto menos. Malfoy había tenido que aguantar en el Gran Salon una enorme humillación pública por culpa de Burke y el ministerio, le habían robado el título sin explicaciones. La castaña no estaba segura que podría ser capaz de hacer ahora mismo el Slytherin si estaba tan cabreado como pensaba.
—Una vez no confié en Harry cuando nos dijo que Malfoy tramaba algo, no puedo volver a ser tan inocente— se dijo Hermione para convencerse a sí misma antes de salir en persecución del ex-mortifago.
