.
Capítulo 12 — Defensa Contra Artes Oscuras
oOo
Draco no había dormido nada esa noche. No era algo nuevo para él pasarse las noches despierto, pero habitualmente solía ser culpa de sus terrores nocturnos, no de un sabor a chocolate en su lengua que le había mortificado hasta bien entrada la mañana.
—Draco ¿estas mejor ya de tus pesadillas? Anoche no me pediste que te encantara con Petrificus Totalus, se me hizo raro —le dijo su amigo castaño camino a la primera clase del día.
—No es eso Theo, simplemente es que no he podido dormir en toda la noche.
Desde hacía más de una semana Draco le pedía cada noche a uno de sus amigos que le petrificaran para dormir, no porque eso le ayudara a conseguir el sueño que tanto necesitaba, sino porque con sus terrores nocturnos a veces se levantaba de la cama y no sabía lo que hacía. Tenía miedo de dañar a alguien.
La segunda noche en el castillo casi mata a Blaise con un abrecartas mientras tenía una pesadilla. Soñaba con Greyback, este le perseguía por la mansión para convertirle en lobo, el rubio intentaba defenderse como podía dado que no tenía su varita, así que un cuchillo debía bastar… y casi basta, gracias a Theo que uso Desmaius para aturdirle Draco no mato a su amigo esa noche.
—Bueno, pues intenta no dormirte en clase, ahora tenemos DCAO con el nuevo profesor y por lo que escuche de una amiga no tiene pinta de caerle muy bien los magos oscuros, y ya sabes que para los aurores de hoy día, si eres un Slytherin eres un mortifago en potencia.
—Tranquilo por una noche sin dormir no voy a caer muerto en la mesa.
—Ya pero no llevas una noche sino cuatro días Draco —Blaise se metió en la conversación intentando hacer ver al rubio que su insomnio cada vez iba a peor.
—¡Sí que he dormido en estos cuatro días!
—Claro, unas cinco horas, pero no por día, en total Draco, en total…
—Suficiente…
—Mira colega, te prometimos que no se lo diríamos a Pansy si la cosa no empeoraba pero si no duermes esta noche del tirón mañana vas a la enfermería con ella tirando de tu oreja. ¿Entendido? —declaro Theo amenazante.
—Sois un coñazo ¿os lo he dicho alguna vez?
—Demasiadas, venga vamos, entremos a clase que va a empezar y quiero ver como es ese auror búlgaro.
—El último búlgaro que vino se intentó tirar a Granger, quizá con este pase lo mismo —bromeo Blaise recordando a Krum.
Draco puso una mueca de disgusto al escuchar la referencia al jugador de Quiddich y a Granger. No estaba seguro de porqué pero las palabras del moreno no le habían hecho ninguna gracia, es más, causaron un repentino sentimiento de aversión hacia el nuevo profesor aun sin conocerle todavía.
Al entrar al aula lo primero que encontró fue a la causante de su insomnio más reciente, allí sentada hablando con la comadreja pequeña sin darse cuenta de su presencia, simplemente reía de algo que había dicho la pelirroja. Aun podía sentir sus labios en los suyos, esa sensación placentera que debía obligarse a olvidar cuanto antes.
Para Draco no había significado nada la tarde de ayer, o al menos eso quería pensar, simplemente había sido un arrebato del momento. Sus sentimientos estaban desordenados por culpa del estrés producido de sus actuales circunstancias, así que busco la forma más fácil de apartarlos como siempre hacia. En esta ocasión fue con Granger, como bien podría haber sido con cualquier otra, simplemente la tenía más cerca y él estaba en sus horas más bajas, había sido conveniente.
Se había auto convencido de ello durante toda la noche buscando la explicación al porqué de su aventura con la castaña, y su mente racional había llegado únicamente a esa conclusión, porque las demás eran absurdas para un Malfoy.
Aunque entonces, ¿por qué pensar en la castaña con otro le revolvía el estómago haciéndolo sentir tan mal?
—Supongo que son los últimos, siéntense señores, aún quedan bancos libres atrás —les dijo el nuevo profesor urgiéndoles a sentarse.
Al escuchar al búlgaro hablar con alguien la castaña al fin se dio cuenta de los tres muchachos que se movían por su lado hacia el fondo del aula. Una mirada encontrada con el rubio al pasar fue lo único necesario para hacer que Hermione bajase la vista hasta su pupitre aprendiéndose cada veta de la madera que lo formaba. Estaba totalmente sonrojada, sus mejillas prácticamente eran del color del pelo de su amiga, la cual no descuidó el hecho de que algo extraño pasaba con la castaña. Una sonrisa feliz apareció en su rostro imaginando situaciones, esto podía usarlo.
Draco avanzó hasta la última mesa sentándose junto a Pansy que le recibió nada más llegar con una reprimenda.
—Pareces un Dementor ¿has descansado algo esta noche al menos? —se preocupó la morena viendo la tez pálida en exceso del rubio.
—Estoy bien Pansy, no empieces por la mañana tan temprano por favor, mira al profesor ¿no es guapo?, hazle eso que haces con los ojos de pestañear muy rápido y ponle carita de cachorrillo abandonado o algo...
—Si tú estás bien yo soy Morgana Le Fay en todo su esplendor, y yo no hago nada raro con los ojos imbécil. Luego tu y yo nos vamos a la enfermería como que me apellido Parkinson, y vosotros —dijo señalando a sus dos amigos en el banco delante de ellos —me ayudáis a llevarle aunque sea a la fuerza.
Draco prefirió dejar de escuchar a la morena y centro su atención en el hombre que les daría clase durante este año. A primera vista se veía joven y animado, pero sus ojos decían otra cosa, eran oscuros y fríos, y se veían endurecidos por las situaciones que debía haber vivido en su corta carrera como auror.
—Buenos días a todos, me presentare para que vayamos conociéndonos, me llamo Darius Hitchens, soy originario de Inglaterra aunque he pasado la mayor parte de mi vida en Bulgaria, donde asistí a Dumstrang hasta graduarme. Un año después volví a este país para unirme al departamento de aurores, adiestrándome para luchar contra magos oscuros especificamente. Mi primera misión fue volver a Bulgaria donde he pasado los últimos 5 años atrapando a los agentes del Señor Tenebroso allí escondidos.
El hombre paro un segundo de hablar examinando a sus nuevos alumnos, en especial a algunos Slytherin de los que se sabía públicamente que sus familias habían tenido conexión con Voldemort.
—Debo advertir, que soy un hombre que no entiende de grises, solo veo blanco o negro, la vida me ha dado a entender que solo existen esos colores en el alma de la gente. Sé que hay aquí varios alumnos que han tenido sus sondeos con la magia negra, unos más que otros. —su vista se dirigió hacia el rubio que se sentaba en la parte de atrás mientras seguía con su advertencia —Aviso desde ahora que no permitiré ningún tipo de uso de estas artes en mi clase, aunque si les enseñare a cancelar sus efectos y a defenderse de ellas.
La clase era conjunta entre alumnos de Gryffindor y Slytherin, los primeros veían al profesor como un héroe que había luchado contra mortifagos y vencido. Los miembros de la casa de las serpientes no les convencía tanto el búlgaro, si en verdad era como decía, seguramente lo pasarían mal con este nuevo tutor.
—El ministerio considera que para luchar contra la magia oscura solo hace falta saber hechizos defensivos y de desarme, sin necesidad de conocer los encantamientos con los que te atacarían sus usuarios, alegan que son artes prohibidas.
El hombre de pelo negro como la noche se acercó a su mesa para coger el libro de DCAO, y prendiéndole fuego con un hechizo no verbal lo tiro a la basura.
—Yo creo lo contrario y os enseñare en consecuencia. Debéis conocer los hechizos que usan los magos oscuros, debéis conocer sus efectos, debéis conocer cómo defenderos de ellos o contrarrestarlos, y eso es lo que os voy a enseñar este año.
Murmullos se escuchaban por toda la clase después de las declaraciones del tutor. Había muchos alumnos que aun recordaban su año con el falso Ojo Loco Moody y su enseñanza de las maldiciones imperdonables. Y aun peor era los que vivieron la asignatura de Artes Oscuras el curso anterior, lo que les obligaron a hacer con los niños de primer año nunca se borraría de su memoria.
—Profesor Hitchens, no estoy seguro de que aprender hechizos de magia negra sea buena idea la verdad, y creo que todos están de acuerdo conmigo…
—¿Quién dijo que les enseñaría magia negra señor Potter? No, lo que he dicho es que les enseñare a identificarla y a defenderse de ella.
Draco no sabía exactamente que esperar de este hombre, no entendía muy bien su lógica, ¿quería que vieran hechizos de magia oscura para enseñar a cómo defenderse de ellos? ¿Pero con eso no estaba indirectamente enseñándoles Artes Oscuras?
—Por ejemplo, ¿alguien sabría decirme alguna maldición que esté considerada Artes Oscuras?
Como no la mano de la sabelotodo Granger estaba en alto la primera, había unas cuantas más arriba pero la de ella siempre tenía que ser la primera en asomarse por encima de las cabezas. Draco a veces pensaba que tenía algún tipo de fetiche erótico con responder preguntas en clase, ¿se masturbaría pensando ello? descarto ese pensamiento en seguida. El dominaba muchas maldiciones consideradas oscuras pero no era buena idea ir pregonando sus conocimientos en magia negra.
—Adelante señorita…
—Granger, Hermione Granger, y he leído en la biblioteca sobre una creada por un mago tenebroso llamado Urquhart Rackharrow.
—Oh lo conozco señorita Granger, se refiere a la maldición de entrañas. Como comprenderéis no voy a mostrárosla pero es un buen ejemplo para lo que quiero explicaros.
Draco recordaba esa maldición muy bien, había visto al mismo Voldemort usarla en prisioneros, experimentando con ella. Al Lord Tenebroso le encantaba probar nuevas formas de tortura, a veces con sus cautivos, a veces con sus mortifagos, el incluido.
—Esta maldición funciona obligando al cuerpo del que la recibe a expulsar sus entrañas del cuerpo por la boca, esto provoca una muerte casi instantánea claro está. ¿Alguno de vosotros podría decirme como defenderte de este hechizo?
—¿Con un Protego? —respondió un Gryffindor de la edad de Ginny algo nervioso.
—Bien, eso podría funcionar, aunque dependería del lanzador, es una maldición muy poderosa y tendríais que hacer un encantamiento de escudo aún más poderoso. ¿Entendéis ya la dinámica que quiero usar en el curso?, claro está también practicaremos hechizos ofensivos y defensivos, pero creo que es necesario que sepáis a que podéis llegar a enfrentaros en el mundo real.
Todos, incluido Harry y varios de los alumnos que hasta hace unos minutos tenían dudas del profesor se relajaron dándole la razón al señor Hitchens.
—Bien sigamos, ¿alguien sabe otro hechizo del que podamos aprender a defendernos?
—Conozco una maldición —dijo Parvati con algo de miedo —bueno la menciono mi tío que es sanador en San Mungo, dijo que una vez tuvieron que intentar curar a un enfermo que había sido infectado con un hechizo llamado Parasitae.
—Oh, conozco de oídas esa maldición, según tengo entendido crea un parásito carnívoro dentro del cuerpo que se va comiendo al huésped desde el interior. Además es un bicho muy difícil de matar, si lo intentas matar puede llegar a envenenar al portador antes de morir. No es una maldición agradable que digamos, aunque tiene un contrahechizo muy efectivo, ¿alguien sabe cuál es?
Nadie de la clase había escuchado hablar de ese hechizo antes, es mas, a alguno se le puso la carne de gallina al escuchar sobre el parasito devorador que se te instalaba a modo de hotel dentro tuyo. Draco estaba seguro que era el único que había visto ese hechizo en acción, el mortifago Yaxley solía usarlo mucho para interrogar, una horita con ese parasito dentro y soltabas más la lengua que con veritaserum.
—¿Nadie?, no os preocupéis es normal no son hechizos a los que todo el mundo se enfrente cada día, de eso se tratan estas clases.
Draco estaba aburrido, no pensaba participar en estas clases, lo que menos necesitaba es que le acusaran de saber magia de la más oscura que existe, esto sumado a su cansancio estaba empezando a adormecerse, lo cual hubiera sido bueno si fuera en otro momento y no en plena clase. Luchando por mantenerse despierto escucho a alguien llamarlo por su nombre.
—Señor Malfoy, vuelva con nosotros, veo que se aburre en mi clase. ¿Podría decirnos entonces la forma de curar esta maldición?, según tengo entendido usted podría ser un portento en el tema de las Artes Oscuras, le viene de familia.
El rubio no contesto inmediatamente, esa mención a su familia no le había hecho ninguna gracia, ¿Quién se creía el búlgaro ese? Si, su familia había tratado con Artes Oscuras mucho tiempo, pero eso no le daba derecho al profesor a ir pregonándolo en clase delante de todos, mucho menos cuando él y su madre estaban intentando dejar ese pasado atrás.
—Lo siento profesor, no sé nada sobre ese hechizo —respondió Draco con resentimiento.
—No puedo creerle señor Malfoy… seguro que alguna vez ha visto como lo usaba algún mortifago, no por nada tiene la marca tenebrosa en el brazo, aunque le perdonara el Wizengamot, la calavera no se borra ¿verdad?
—Señor creo que eso ha estado fuera de lugar —Pansy con muy mal genio se levantó de su asiento defendiendo a su compañero de mesa que se encontraba algo desconcertado igual que el resto de la clase.
Ese búlgaro bastardo se estaba pasando de la raya, ya dijo al empezar que no veía la vida en grises, pero Draco no esperaba de ninguna manera que le atacara tan directamente.
—Puedo asegurarle que nunca había visto ese hechizo en mi vida… —declaro al final el rubio intentando salir del hoyo.
—Bueno, si usted lo dice no tengo otra opción que creerle ¿no es así señor Malfoy?. Entonces os enseñare la forma de libraros del animalito come carne fácilmente y con seguridad. Es un simple hechizo variante del Expulso mucho menos destructivo y más metódico, se llama Depulso Parasitae, y el movimiento de varita es tan simple como esto —el hombre hizo un movimiento de varita bastante fácil que Draco reconoció inmediatamente.
El rubio no podía creer lo que escuchaba del auror, ese hechizo era incorrecto, dudaba si quiera que existiera. La maldición Parasitae era muy especial, si se conjuraba mal era posible que en vez de crear un parásito en el enemigo, creara uno dentro del lanzador.
—Señorita Granger ya que esta en primera fila, podría levantarse y realizar el hechizo con el movimiento que le acabo de enseñar, me han comentado que es usted la mejor alumna de su año.
—Gracias profesor, puedo intentarlo —el rubio contempló como Granger se levantaba algo cohibida por el maldito búlgaro, el cual cada vez le caía peor.
Draco estaba cada vez más ansioso, Hermione practicaba el movimiento de varita delante de la clase sin decir las palabras mientras el maldito profesor no dejaba de observarle fijamente esperando algo con una sonrisa.
—El muy cabrón le ha dicho mal el hechizo, está esperando que yo intervenga para delatarme como conocedor de Artes Oscuras —pensó Draco extremadamente alarmado —No puedo arriesgarme, podrían reabrir el juicio contra mí, meterme en Azkaban, la única razón por la que estoy fuera es por Potter y porque todos creen que solo soy un chico con la marca en el brazo, si se enteran de que fui entrenado por mi querida y loca tía Bella como mortifago podrían pensarse dos veces lo de mantener mi libertad.
El rubio sabía que en cualquier momento Granger diría las palabras, y con eso era muy probable que creara un maldito parásito en su interior sin saberlo. No quería que pasara pero su pellejo iba antes que el de ella, en realidad a él debería darle igual lo que le ocurriera a la castaña, así que decidió que se mantendría callado.
Unos segundos después la Gryffindor ya controlaba el movimiento de la varita y se preparaba para entonar el hechizo.
—Depulso Parasit…
—¡ESPERA! —Draco habría usado su cabeza como un martillo contra la pared si supiera porque narices había hablado.
—¿Si señor Malfoy, quiere decir algo? —El Slytherin ya odiaba a ese tío…
—No es Depulso Parasitae, sino Dextego Parasitae…
—¿Y usted sabe eso como exactamente?
—Simplemente lo sé, no tengo obligación de decirle como, pero si Granger hubiera dicho mal el encantamiento podría haber creado un parásito en su interior en vez de expulsar el de otro —si el muy bastardo del búlgaro quería joderlo no pensaba callarse que casi pone en peligro a una de sus alumnas.
Hermione volvió la cabeza al profesor Hitchens desconcertada, ¿cómo que casi crea un parásito dentro de ella? ¿y el profesor lo sabía?
—¿Sabía usted eso señor Hitchens? —la castaña necesitaba una respuesta cuanto antes, y más le valía ser buena o se iba a enterar de quien era Hermione Jane Granger.
—Claro que no lo sabía señorita Granger, pero el señor Malfoy tiene razón, es Dextego Parasitae, habrá sido una confusión mía, espero que me perdone, en ningún caso era mi intención hacerle daño.
—Ya… ¿puedo sentarme? —pregunto Hermione aun desconfiada.
—Por supuesto, vuelva a su asiento. Señor Malfoy debo darle las gracias, sin sus conocimientos habría empezado con muy mal pie este nuevo trabajo, me gustaría hablar con usted en algún momento a solas sobre este tema.
—!Jodido búlgaro! no piensa dejar este asunto en paz, encima de que me hace una encerrona ahora quiere hablar conmigo, ¡no tengo nada que hablar con ese idiota! —pensaba el rubio mirando fijamente al artífice de sus problemas — Y encima convence a Granger tan fácilmente, Merlin, si cuando digo que es demasiado inocente es por algo.
La clase siguió durante un rato más aunque sin ningún intento de tutor por fastidiar al rubio nuevamente. Si bien el fallo anterior había hecho que varios de sus compañeros pusieran en duda su confianza en el señor Hitchens, Draco había visto como con sus dulces palabras y explicaciones había vuelto a ganárselos como un pastor llevando a su rebaño. Estúpidos, era lo único que podía razonar, estaba rodeado de estúpidos.
Un sonido de campanas comenzó a sonar en la clase, eso significaba el final de la misma, Draco no espero si quiera a que el profesor les diera permiso para salir, sin ver al búlgaro cogió sus cosas y abandono el aula a toda prisa evitando mirar a la castaña que hoy había salvado de un parásito devorador en el estómago.
