Disclaimer: Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen, sólo la historia en la que los he involucrado en esta ocasión.
Muy bien, he tenido muchos problemas con este capítulo, esencialmente porque nunca he sido porrista o gimnasta en mi vida... Así que narrar una rutina de animadoras me ha resultado una quimera.
Hice lo único que se me ocurrió para no terminar por hechar a perder esto, porque realmente admiro mucho la animación como deporte, sé que es una disciplina completa, y quería hacerle honor a lo que representa; así que, gran parte del baile (que era esencialmente mi problema) lo tomé del video original de Run The World (Girls) de Beyoncé, prácticamente porque me encanta esa coreografía, y porque creo que le quedaba muy bien a la temática de la trama.
La intención es que vean el video de la canción, luego comiencen a leer el capítulo, y de preferencia mientras lo hacen, vayan viendo el baile del video de acuerdo al minuto marcado... Si es que eso tiene lógica...
En fin, espero que disfruten mucho la lectura, ¡dejen sus opiniones! :D
"Yo creo que se puede establecer una división entre la juventud y la madurez. La juventud acaba cuando termina el egoísmo; la madurez empieza cuando se vive para los demás." - Hermann Hesse
CAPITULO SIETE: LA FERIA DE CLUBES Y EQUIPOS
El escuadrón de animadoras de la Preparatoria 201 (H. S. 201), tenía dieciocho miembros… el número ideal para las rutinas era de veintisiete chicas. Nueve animadoras se habían graduado ese verano, terminando bachillerato y uniéndose a alguna universidad.
Así que la rutina de ese día sería más sencilla que las que solían presentar en los partidos y competencias.
Todas las chicas vestían sus uniformes de falda plisada roja, licra negra, y sudadera crop top del mismo color, con líneas color rosa y blanco, los colores de su preparatoria. Un par de hermosos pompones rojos. La formación era de un rombo, con Rhonda y Helga como puntas. La primera línea, sobre una rodilla, la segunda, de pie, en poses con los brazos arriba.
Las capitanas intercambiaron una mirada, se sonrieron confiadas. Habían luchado tanto contra los estereotipos, que si eres rubia eres tonta, que si no eras rubia no podías ser capitana de las porristas, que no podías hacer más de una cosa, que las animadoras sólo agitaban sus pompones, sonreían y gritaban "Vamos equipo", para los verdaderos deportistas.
Ese día, romperían con esos estúpidos paradigmas. La animación era un deporte, un arte, una disciplina, y el dolor al que sometían sus cuerpos por las largas horas a la semana de entrenamientos, valdrían la pena.
Con un movimiento de cabeza, la pelinegra dio la señal a Joey Stevenson del IV Club para que pusiera la música. El remix de la canción Run The World (Girls) empezó a sonar, conservando sus posiciones, las chicas comenzaron a mover los hombros, justo como hacía Beyoncé en el segundo 49 de su video musical, saludando marcialmente cada que la letra decía la palabra "Girls". La primera línea se puso de pie, continuando con el baile icónico de esa canción. Intercambió lugares con la línea de atrás, al ritmo del redoble de tambores que parecía marcar el paso de una marcha (minuto y 28 segundos de la canción). Y como en el video, la que ahora era la primera línea, continuó con la misma coreografía (minuto y 35 segundos), mientras que detrás de ellas, se formaron tres grupos de cuatro chicas, en cuanto estuvieron listas (minuto, 42 segundos), las primeras voladoras (Helga, Nadine y Chloe) fueron subidas de cabeza por sus compañeras, arrojándolas hacia arriba para que hicieran un salto mortal hacia atrás, atrapándolas por los pies, mientras la primera línea, sobre la duela, hacia dos saltos mortales con medio giro hacia atrás, para regresar con una vuelta de mariposa de doble pierna.
Las voladoras estaban de nuevo en el aire, realizando un perfecto squat (piernas separadas lateralmente hasta los 180°), y luego una vez más, en el aire, haciendo un over Split, llegando a los 270° en apertura de piernas.
Las bajaron, mientras la primera línea, pasaba a hacer un Split de pie y un salto con squat.
Cambiaron la formación, las voladoras se integraron a la línea de enfrente, tres chicas más se incorporaron a los grupos de acrobacias (2 minutos y 5 segundos) mientras movían rítmicamente caderas, hombros y brazos, en un sensual vaivén. Al siguiente Who Run The World, Miranda, Rhonda y Marcy, las voladoras secundarias, ya eran alzadas, las tres con el puño arriba, y luego Rhonda haciendo el mismo gesto de acomodar sus pechos que Beyoncé en el video. Mientras Nadine, Helga, Chloe y las otras tres chicas, daban vueltas de carro, alejándose a los laterales de la duela, para que los grupos de cuatro avanzaran al frente.
Arrojaron al aire a las voladoras, que hicieron una especie de aerial y fueron atrapadas, bajándolas un poco para luego subirlas sujetadas de las manos dando la espalda a las gradas, con las piernas estiradas hacia arriba, de cabeza como estaban, las separaron 180° en un squat y luego volvieron a juntarlas, mientras sus compañeras las impulsaban para que pudieran girarlas y sostenerlas de sus pies frente al público, que aplaudía y vitoreaba la coreografía. Las voladoras se dejaron ir hacia atrás, atrapadas por sus compañeras.
Las chicas en los laterales, movían los pompones aplaudiendo, subiendo un brazo y el otro en la cintura, luego subiendo una pierna en un Split de pie y gritando Who Run The World. Regresaron al centro, con las demás, en cuanto bajaron las voladoras, (2 minutos 37 segundos), e iniciaron de nuevo la coreografía del video original. Cambiaron el paso de gatear en el suelo, por saltos mortales de 540 en reversa, hasta que llegaron al centro de la duela donde hacían su coreografía. Entonces, de la esquina inferior derecha, la primera chica, comenzó a saltar hacia el frente, somersaults, hasta llegar a la esquina superior izquierda, a segundos de coordinación con la chica en su opuesto extremo de la hilera que habían formado las porristas, que hizo lo mismo con dirección a la esquina superior derecha, luego le siguió Chloe, del lado derecho, luego Miranda del lado izquierdo, así sucesivamente, hasta que la hilera que formaron algunos metros alejadas de la primera fila de las gradas, ahora estaba a medio metro, moviendo los pompones como cuando las chicas se fueron a los laterales, y al estar las 18, reiniciaron la coreografía del video (3 minutos 30 segundos).
Rhonda y Helga comenzaron a caminar hacia el frente, (3 minutos 45 segundos), mientras de los extremos de la fila se hicieron hacia atrás, formando una V… interpretando con energía y fuerza los últimos minutos de la canción, encarnando a la perfección los pasos de Beyoncé… y en el último "Girls" las chicas se desplomaron al suelo, haciendo "la caída de la muerte" que tan popular hizo a la diva Laquifa.
El público estalló en algarabías, aplausos, gritos emocionados y ovaciones, Helga no podría estar más orgullosa de ellas, habían conseguido poner a la multitud de pie, sus compañeras lo habían hecho a la perfección, aunque saber que cierta persona la estaba mirando entre el público le oprimía el pecho.
La rubia al centro le hizo el gesto a Miranda para que encendiera su diadema micrófono, seguida de Nadine.
- ¿Cómo están HS 201? - gritó Miranda recibiendo otra ola de gritos emocionados y palabras descoordinadas.
-No los hemos entendido, una vez más ¡¿Cómo están?! - gritó ahora Nadine, recibiendo un "bien" a voz en grito del público mientras el equipo de animadoras iba haciendo dos filas en la parte de atrás del gimnasio y Rhonda y Helga encendían sus micrófonos.
-Parece que el Cheer Squad ha logrado lo que se proponía- comentó Rhonda.
- ¿Hemos hecho que la pasaran increíble? - gritó Miranda para hacerse oír entre los gritos de la gente, que incrementaron emocionados con su pregunta.
- ¿Hemos hecho que se maravillaran? - preguntó Nadine recibiendo otra ola de aplausos y ovaciones.
-En ese caso, creo que tienes razón Princesa Lloyd, hemos logrado lo que nos propusimos- aportó Helga, recibiendo afirmaciones en grito y más aplausos en su gimnasio.
-Esta es nuestra forma de darles la bienvenida al semestre en la preparatoria 201… muchos, hoy estamos volviendo de las vacaciones de verano a los mismos pasillos y aulas que dejamos hace un par de meses, pero hay quienes, el día de hoy se están integrando a esta escuela y para ellos queremos una bienvenida estilo Bull Dogs- exclamó Rhonda, abriendo sus brazos y provocando una reacción unánime en el público y el cheer squad, con la porra de la escuela, terminando en los característicos ladridos que hicieron reír a los nuevos estudiantes.
-Vaya… realmente son una excelente audiencia, ¡gracias por estar aquí! - exclamó Nadine, recibiendo otra ronda de aplausos y dando la señal para que el público se sentara por fin, sintiendo la adrenalina todavía a tope.
-Pasamos entonces a nuestra feria de clubes y equipos. Vamos a presentarles a los nuevos Bull Dogs, a nuestros capitanes y presidentes para que los conozcan y así como a nosotras, les regalen un poco de su amor- dijo Miranda emocionada, caminando un poco al frente de las otras tres chicas, con la intención de ganar protagonismo, haciendo que las chicas se miraran entre ellas divertidas.
-Reciban con un fuerte aplauso a Thomas Leroy, presidente del club de literatura de la escuela- Nadine prosiguió una vez Thomas se unió a ellas en la duela de la cancha -Uno más para el presidente del club de la radio escolar Demetrio Kirchhoff- desde la duela podían ver al pelinegro acomodar su bufanda y bajar para unirse a ellas, saludando a la multitud como si fuese un desfile.
-Y ahora la bienvenida para el nuevo presidente del club de ajedrez, Brian Kelvin- dijo Rhonda, Brainny se puso de pie, en la primera fila, donde estaba con Josh y Gerald, quienes le aplaudían entre risas, Brian puso su típica sonrisa enorme y caminó hacia sus amigas, Helga lo abrazó brevemente y al soltarlo él se puso a su lado sin amago de moverse con los otros – Uno más para Aiden Benson, presidente del club de música de nuestra escuela- otro aplauso se escuchó, mientras el joven de rasgos asiáticos se unía al resto sin saludar a nadie.
-Otro aplauso para la presidenta del club de protección ambiental de nuestra hermosa preparatoria, Sheyla Abberthhot- presentó Nadine, a su amiga de cabellos rosas que lucía un estilo boho, menos chic que la misma Nadine, pero se acercó a darle un beso en la mejilla antes de unirse con sus compañeros en la línea que estaban haciendo los presidentes -Y para el presidente del club de teatro, Caleb Hummel- muchas chicas gritaron entusiasmadas cuando el chico castaño, hermano menor de Harry Hummel, antiguo presidente y ex novio de Lila, bajó las gradas y lanzó besos a todo el público mientras recibía los aplausos con una gran sonrisa.
-También tenemos presidente del club de gastronomía, Adrián López- comentó Helga, mientras el muchacho mexicano se unió a los demás, muy animado -Y el club de periodismo escolar que se encargan de la revista oficial de los Bull Dogs, nuestra presidenta Emma Harriet- una bella chica de coleta alta y mirada seria se puso de pie de las últimas filas y bajó con gesto adusto, sin embargo caminó directo a Helga y la abrazó con afecto para pararse cerca de Brian quien continuaba pegado a su rubia amiga.
-No olviden que, si desean abrir un nuevo club en la escuela, los requisitos a cumplir son: Contar con un mínimo de cuatro miembros, un profesor que acepte ser el tutor del club y por supuesto la firma de aprobación del consejo estudiantil, en donde también pueden pasar a solicitar el documento de solicitud de registro del club- comentó con elegancia Rhonda.
-Y ahora, empecemos con nuestros capitanes, ya verán chicas que tenemos algunos de los más apuestos representando a nuestra escuela… aunque algunos de esos bombones ya tienen novia lamentablemente- habló Miranda, dramatizando una decepción que hizo al sector femenino corear un sonido de decepción que parecía haber sido ensayado, Helga empuñó su mano derecha y ya iba a protestarle, pero Nadine la haló del hombro y regresándola a su lugar, intentó calmar los ánimos.
-Bueno, lo más importante es el talento que estos chicos tienen, son verdaderos atletas y cada uno se ha esforzado estos años por tener el puesto de capitán al que han llegado, iniciando con el equipo deportivo de tenis de la escuela, nuestra capitana, Sakura Yagami- una japonesa de baja estatura se acercó tímidamente a la línea de presidentes de clubes, enrojecida por los aplausos de las gradas.
-Una ovación para nuestra capitana del equipo de atletismo, Kana Da Costa- pidió Helga, emocionada, una chica de piel tan oscura como la noche y cabello cortado a ras, se puso de pie en las gradas y bajo solemnemente a la duela, hizo un saludo corto y miró a la rubia que la había presentado, sonriendo de lado y saludándola especialmente a ella con la cabeza, gesto que regresó Helga, con una sonrisa cómplice.
-Y habiendo sido escogido como el mejor jugador la temporada pasada, no es ninguna sorpresa que continúe siendo capitán en su último año, y que además se vea aún más guapo que el año pasado, puedo decir que el verano le ha sentado de maravilla… Nuestro capitán del equipo de fútbol americano, Harold Berman- Arnold se giró sorprendido al escuchar la presentación que le dedicó Rhonda a su amigo de la infancia, quien completamente rojo se ponía de pie con la visera de la gorra colocada correctamente (algo inusual en él según recordaba el rubio cabeza de balón), cubriéndose los ojos.
-¡No te quedes como estatua chico rosa y baja a la duela, ya!- le gritó la rubia, haciendo reír al público y recibiendo la atención de Harold que frunció molesto el entrecejo -Anda, que Rhonda tiene razón, no hay nadie que se merezca más ese título y estamos muy seguros que nos llevarás a las nacionales y seguramente ganaremos- le gritó la rubia emocionada y alzando el brazo con el puño al frente, haciendo la señal de victoria entre los chicos de la pandilla, consiguió que Harold se relajara visiblemente y completamente animado hiciera la misma señal.
-¡Dalo por hecho, Geraldine!- el musculoso chico sonrió confiado y una ovación de pie lo recibió entre las líneas, no sin antes pasar cerca de su novia y regalarle un beso en la mejilla que hizo a la muchedumbre enloquecer enternecidos, a excepción de un recién llegado rubio que se sentía en otra dimensión.
-¿Acaso Harold acaba de besar a Rhonda?- preguntó impresionado a nadie en particular, siendo callado por Eugene quien no dejaba de grabar todo emocionado.
-Ssshh… Arnold, no quiero perderme esto… Ya te enterarás después- el pelirrojo tenía una mirada febril, completamente en modo fanboy, vibraba de emoción…
-Y no nos quedemos atrás en la manera de recibir al capitán de nuestro equipo de natación, Michael Belarbi- presentó Miranda, haciendo que un joven castaño bastante alto se pusiera de pie, con ojos azul claro y un aura de chico malo que hizo que el sector femenino coincidiera de nuevo y empezara a gritar emocionadas, una vez en la línea con los demás, Helga volvió a hablar.
-Y como una petición especial…- el público se calmó ante esas palabras- ayúdenme a animar a una de las personas más importantes para mí- enrojeciendo, la rubia clavó su mirada en cierto moreno que no le había quitado los ojos de encima desde que su rutina de animadoras había iniciado y que ella perfectamente podía sentir sobre sí misma -Como han visto en los pasillos… y escuchado en la radio escolar- de fondo se escuchó un "Mi culpa" de Eugene que hizo reír a algunos -Él es mi…- por un breve instante Helga sintió una presión en su pecho al recordar quién más se encontraba presenciando aquel organizado espectáculo, pero tragando fuerte intentó apartar el tonto pensamiento de preocupación por un rubio en el que ya no quería pensar -…Mi novio- en cuanto esas palabras retumbaron en el gimnasio, gritos emocionados se dejaron escuchar, Josh palmeó a Gerald que no quitaba la mirada de la rubia que enrojecida volvía a hablar por sobre los emocionados gritos de sus compañeros -Animemos juntos a nuestro capitán del equipo de baloncesto… Gerald Martin Johanssen- Arnold observó impotente cómo el moreno se ponía de pie casi al mismo tiempo que todos los presentes que gritaban, aplaudían y saltaban emocionados en sus lugares.
Eugene parecía absorber todo con sus ojos, sin notar cómo el rubio a su lado empuñaba tan fuerte sus manos que se hacía daño en las palmas y un hilo de sangre se escurría entre sus nudillos, en aquel momento celos era una palabra que se le antojaba diminuta ante lo que sentía al ver a su ex mejor amigo trotar hacía la rubia que solía estar siempre para él, apoyarle y dedicarle palabras hermosas, vio cómo el moreno la abrazaba, la alzaba en el aire y la giraba, escuchó la risa fresca de la joven amplificada por su micrófono, y algo parecido a la bilis lo corroyó por dentro…
Jamás había envidiado a nadie en su vida, solía pensar que ese tipo de sentimientos no habitaban en él, pero al ver cómo el moreno bajaba a Helga, aun tomándola por la cintura para besarla delicadamente en la frente y abrazarla, algo dentro de sí se rompió y podía sentir como brea caliente, a su odio deslizándose a cada parte de su cuerpo… Helga era suya, era la niña con la que se encontraba en cada esquina, la amiga que siempre lo escuchaba y aconsejaba, la niña a la que cuidaba en silencio por su precaria situación familiar, la pequeña que había hecho posible su reunión con sus padres, su primer beso, su primer relación… corta… pero había sido una relación… se sintió desplazado y olvidado y sólo volvió a la realidad cuando escuchó a Nadine acallando al público.
-Y ahora… por último pero no menos importante, nuestra cocapitana del equipo de animadoras, conocida por todos, amada y admirada por muchos, nuestra Gran Helga Geraldine Pataki- Al decir su nombre la rubia hizo cinco saltos mortales hacia atrás hasta el final de la línea para terminar con un triple mortal en el aire y un aterrizaje perfecto que desató la algarabía que a duras penas se había atenuado para escuchar a Nadine -Y su compañera, cocapitana del equipo de animadoras, gurú del glamour y la elegancia, mi mejor amiga desde la infancia y por supuesto, nuestra adorada Presidenta del Consejo Estudiantil, Rhonda Wellington Lloyd- más aplausos se escucharon cuando Rhonda imitó a Helga, y al aterrizar les lanzó un beso al público que comenzó a emocionarse de nuevo, sin darse cuenta que las animadoras que se habían colocado en la parte de atrás habían acomodado en la cancha de baloncesto, mientras sus compañeras de equipo hacían las presentaciones, las mesas de los clubes y equipos para que los alumnos pudieran decidir inscribirse a alguno (no sólo los de primero).
-Y ahora, demos inicio oficialmente a nuestra feria de clubes y equipos deportivos… ¡Y el resto del día no habrá clases! ¡Viva nuestra presidenta Rhonda Wellington Lloyd! - Exclamó Miranda, aplaudiendo ella también.
Los alumnos corrieron a los estantes, para poder observar y elegir alguno.
-Eso estuvo…- inició diciendo Gerald mientras sujetaba de la cintura a su novia, pero cualquier cosa que fuese a decir, fue interrumpida una vez más por uno de sus mejores amigos.
- ¡Pero qué manera de lucirte, Johanssen!- Harold se acercó a la pareja de la mano de Rhonda, quien se veía radiante en aquel instante.
- Michael acaba de confirmarme que asistirá a la fiesta en casa de Sid- dijo emocionada la pelinegra.
-Cielos… ese chico trae de un ala a Nadine desde el semestre pasado- exclamó Helga admirada de lo que le contaba su cocapitana, y al ver el brillo en su mirada supo que ya estaba planeando una estrategia para ser la celestina de la pareja -No Rhonda. Será mejor que exorcices esos pensamientos, ni tú eres cupido ni Nadine es la Madre Teresa de Calcuta para perdonar todo el daño colateral que ocasiones por tus buenas intenciones- los dos chicos rieron ante el comentario de Helga, siendo conscientes de que la rubia hablaba por experiencia propia.
-Oh vamos Helga, todos aquí saben de mi talento innato para ser la casamentera del grupo… quiero decir, fue mi idea encerrarlos en los vestidores después de todo… y también arreglé que fueran juntos al baile de invierno del año pasado- arreglando su cabello los miró triunfante, sus dos amigos estaban completamente rojos al recordar ambos eventos.
-No puedes ser tan ególatra Princesita- exclamó avergonzada y molesta la rubia.
-Y tú no puedes ser tan egoísta Pataki. ¿Quieres privar a Nadine de hallar su alma gemela como tú hallaste a Gerald?- el moreno enrojeció aún más y miró hacia otro lado para intentar ocultar la sonrisa de satisfacción que creció en su rostro al ver que su novia no negaba que fueran almas gemelas.
La emoción que lo recorrió lo traicionaba y no pudo evitar intentar espiar la reacción de Helga, quien no podía estar más roja y al ver la sonrisa del moreno le soltó un golpe en el hombro izquierdo.
-Intenta no lucir tan pagado de ti mismo pelos de borrego- le increpó azorada, su propio novio estaba en su contra –Está bien Rhonda… hagamos una ridícula estrategia como en esas cursis películas que te encantan para arruinar la noche de Nadine y que después de unos días o meses consiga decirle a Michael sus sentimientos, sin nuestra ayuda- comentó sarcástica a lo que Rhonda sólo alzó una de sus cejas y sonrió burlona.
-Creo recordar que disfrutas esas ridículas películas cursis casi tanto como yo Helga Querida- comentó como no queriendo la unigénita de los Lloyd, y la airada respuesta de su cocapitana, nunca llegó, ya que en ese justo momento llegaron a la duela, junto al peculiar cuarteto, el resto de la pandilla.
-Cielos Rhonda, te luciste con este evento en verdad- alabó la pelirroja del grupo mientras jugueteaba con un mechón.
-Ciertamente impresionante Presidenta- exclamó luego de un silbido de apreciación Sid que había llegado con Nadine y se mantenía muy cerca de ella.
-Qué alivio que todo el entrenamiento y preparación resultó en un éxito ¿Verdad Capitanas?- comentó la bronceada rubia con una sonrisa discreta y un ligero rubor en sus mejillas.
-Yo creo que éxito le queda muy pequeño a lo que han conseguido con esta presentación- apreció Josh mientras colocaba su brazo izquierdo alrededor de los hombros de Lila y el otro alrededor de los hombros de Helga.
-Yo creo que lo que va a quedar muy pequeño será tu cerebro si no me sueltas, Roberts- amenazó la menor de las Pataki, el mejor amigo de su novio la abrazó con más fuerza, retándola a que se soltase.
-Lo que yo creo que va a quedar pequeña es la casa de Sid para la fiesta de bienvenida, toda la escuela está ansiosa por asistir- exclamó Eugene, mientras la rubia se soltaba de Josh, que reía al verla colorada por el esfuerzo.
-Eso es justo lo que necesitamos- empezó a decir Gerald mientras tomaba delicadamente a su novia de la cintura para intentar apaciguar esa mirada asesina que le dirigía a su jugador estrella del equipo de baloncesto –Una distracción que cargue de energía a la pandilla después del día que hemos tenido- al terminar de hablar sintió a su novia tensarse, y en un acto reflejo, depositó un beso en su sien para intentar tranquilizarla.
Al ver el gesto, el resto del grupo compartió una mirada de preocupación, querían ayudar a despejar esa nube gris que llevaba la pareja sobre sus cabezas, pero no tenían idea de cómo lograr algo así. Después de todo, la vida podía ser una maldita cuando se lo proponía.
-Bueno… déjenlo en nuestras manos, no hay mejor organizador de fiestas que su servidor- aseguró Eugene sonriendo y dando un paso adelante sin notar sus cordeles sueltos y pisándolos… no metió las manos al caer de bruces en la duela y sus amigos le miraban consternados desde arriba hasta que soltó su famoso "Estoy bien" y la pandilla junto al pelirrojo comenzó a reír.
-Cielos Eugene, una fiesta organizada por ti debe ser una experiencia inolvidable- comentó risueña la sureña favorita de la pandilla.
-Esto es un evento que no pienso perderme- comentó Harold feliz de que la tensión del ambiente hubiese sido tan fácilmente olvidada.
-¿Cuál evento?- preguntó entonces una voz que congeló la escena. Rhonda fue la primera en identificar al dueño de esa voz, y no pudo sino fruncir el ceño, en una declaración en toda regla de disgusto. Los demás tuvieron una reacción similar, a excepción de la pareja más reciente del grupo, que solamente compartieron una mirada entre ellos que significó más que mil palabras y que fue captada por el recién llegado Shortman -¿A dónde irán?- preguntó con rencor sin quitar los ojos de los gestos de cariño que se daban Gerald y su Helga.
-Estamos planeando reunirnos en mi casa a revisar algunos trabajos pendientes y tareas que nos dejaron hoy…. Como…. Como un grupo de estudios- atinó a decir Sid, un poco nervioso, ya que aunque él quisiera que Arnold asistiera a la fiesta y pudiesen ponerse al día y regresar todo a como estaba antes de que el rubio partiera a San Lorenzo, al ver la reacción de Gerald y Helga en la hora del almuerzo cuando descubrieron que el chico había regresado… No quería verlos incómodos, o peor… sufriendo…
-Sí… eso que él dijo- aportó Harold, a quien Rhonda le soltó un codazo mientras ponía los ojos en blanco y negaba con la cabeza ante la sutileza de su novio -¿Ahora qué dije?- preguntó frustrado el corpulento muchacho.
-Entonces… ¿Se reunirán a hacer tarea el primer día de clases?- expresó incrédulo el rubio, con una ceja elevada que les dejaba claro que no se creía la excusa.
-A ti qué más te da lo que hagamos- le espetó molesto Gerald, dispuesto a continuar con la discusión en la que se sumergieron en el almuerzo.
-Claro que me importa lo que hagan mis amigos, Gerald- el rubio escupió el nombre del que fuese su mejor amigo durante la infancia, mientras buscaba conectar su mirada con la de Helga para intentar leer lo que pensaba de la discusión que estaba teniendo lugar, pero se encontró con el menudo cuerpo de alguien bloqueando su vista.
-Mira Arnold- inició con un tono mandón que le trajo recuerdos –Me parece perfecto que hayas vuelto y me parece aún mejor que quieras recuperar la amistad que compartíamos, pero ¿Puedes notar que conjugué el verbo en copretérito? ¿Una acción que tenía lugar en el pasado pero que dejó de realizarse en el presente? Necesitas entender esto primero para poder ser amigos de nuevo… que justo ahora no lo somos- Rhonda puso sus manos en sus caderas y le miró como sólo ella podía mirar… con una superioridad que daba escalofríos y que hizo a Arnold retroceder un par de pasos… Luego de pensar con cuidado en su respuesta, el rubio se recompuso y miró directamente a la pelinegra a los ojos.
-Tienes razón Rhonda… para recuperar algo, tengo que aceptar primero que ya no es mío…- el rubio miró significativamente a cierta rubia que se había mantenido al margen y que al leer entrelíneas lo que insinuaba el joven recién llegado de la jungla centroamericana, enrojeció completamente –Un día, todos ustedes estarán listos para aceptarme de vuelta- declaró con una seguridad y determinación que a Gerald le pareció enervante, sabía con certeza que esa confianza que proyectaba era una de las cualidades que su novia valoraba en el chico.
-Si lo entiendes, podemos quizás ir poco a poco- sugirió tímidamente Eugene. Arnold era su mejor amigo de la infancia, quizás el sentimiento no era mutuo pero al pelirrojo no le molestaba, sólo quería tener de vuelta en su vida al chico que le enseñó el significado de la amistad y el poder del optimismo.
Sin embargo, en los años transcurridos Helga y Gerald habían cuidado de él, lo habían buscado y regresado a Hillwood con sus padres, lo habían defendido de los bravucones, lo habían motivado a audicionar como locutor de radio del noticiero de la escuela, además de haberlo convencido para reunir el valor de invitar a salir a Sheena durante el verano, antes de que partiera con su grupo del cuerpo de paz, eran sus mejores amigos hoy en día, había superado su depresión gracias a su constante apoyo y no podía ignorar sus sentimientos como si nada y correr hacia Arnold para invitarlo a la fiesta, por más que lo deseara.
-Sí Eugene. Poco a poco- le sonrió el rubio y con una inclinación de cabeza se despidió del grupo, evitando la mirada de cierta rubia de ojos azules que libraba una batalla en su interior.
Caminó entre los stands de clubes y equipos deportivos con una rabia que lo superaba, simplemente se negaba a aceptar que las cosas hubiesen cambiado tanto y tan radicalmente, en el espacio de un día descubrió que Lila había tenido por lo menos dos novios, Sid evidentemente tenía un enamoramiento por Nadine quien no llevaba sus trenzas peculiares y había crecido para verse como una modelo de portada de revista, Rhonda y Harold eran pareja y el ex gordito de la pandilla lo trataba como si fuesen enemigos jurados, Eugene era popular por lo que había alcanzado a percibir y Helga… Helga estaba con Gerald… ¿A dónde demonios había ido a parar Hillwood? No le entraba en la cabeza que esta fuera la realidad ahora… tan alejada de su vida de infante que no la reconocía. No reconocía a su amada pandilla.
-El club de artes escénicas es muy buena opción- Arnold se sobresaltó al ser interrumpido en su retahíla de pensamientos por una voz femenina –Una amiga es la actriz principal de la mayoría de las producciones, es realmente buena. Deberías intentar audicionar- una castaña con una enorme sonrisa entró en el campo de visión del rubio, que sin darse cuenta, había terminado en el stand del club de teatro.
-Bueno… sólo he participado en un par de obras. No sé si soy bueno en este tipo de ….eeeh… cosas- enrojeció al percatarse que la chica se acercaba más a él, era una linda joven con rizos que parecía perdida en su propio mundo.
-Deberías intentarlo… nunca sabes si eres bueno en algo hasta que lo intentas y el programa de artes escénicas de este instituto es el mejor del estado- alabó aún sonriente, mientras le entregaba un folleto del club.
-S-Si tú lo dices- balbuceó, de pronto, notando lo nervioso que estaba.
-Claro que lo digo. Incluso hacen producciones originales, de obras escritas por los alumnos del club de literatura inglesa, otra de mis amigas es miembro y las obras que ella escribe son las mejores- al decir esto Arnold notó cómo sus ojos resplandecían orgullosos, el logro de sus amigas parecía el suyo propio y esto hizo que el rubio pudiera calmarse finalmente. Arnold seguía siendo enamoradizo, lo ponían nervioso las chicas lindas porque siempre temía ilusionarse y terminar con el corazón estampado en el piso, pero a pesar de su belleza, la chica frente a él no se parecía en nada al resto de frívolas que parecían atraerlo como una linterna a un insecto.
-Gracias. Creo que te haré caso-sonrió el rubio mientras tomaba el folleto que la castaña le extendía.
-Soy Alex. ¿Y tú?- le preguntó casualmente mientras parecía buscar a alguien más con la mirada.
-Soy Arnold. Soy nuevo así que gracias por…- pero no pudo terminar porque el rostro de la castaña se iluminó en reconocimiento y alzó la voz mientras agitaba su brazo en el aire.
-¡Geraldine! ¡Por aquí!- el rubio se congeló en su sitio y se rehusó a girarse para encarar a la persona a la que le hablaba la joven de rizos.
-¡Criminal, Parks! Ya te escuché, ¿Intentas dejarme sorda?- el corazón del rubio se aceleró al escuchar la voz de la chica de la que se había alejado hace unos minutos por ser consciente de la molestia que le causaba su propia existencia.
-Siempre tan dramática Geraldine- con la mano hizo un gesto para descartar el comentario de su amiga y emocionada continuó la conversación –Hoy te has lucido, fue realmente fascinante, y me encantó cómo presentaste a Kana- enunció entusiasmada.
-¿Esa fue la parte que te encantó?- preguntó divertida la rubia.
-Bueno… debo admitir que la presentación que le has hecho a Gerald también ha estado pasada, Pataki, ¿Quién diría que eras tan romántica?- ante eso Arnold supo que debía alejarse de ahí lo más pronto posible.
-Sí… bueno…. Ummm… esa presentación estuvo a punto de no pasar- el joven de la jungla se detuvo en seco al escuchar esas palabras de la chica que por años estuvo enamorada de él.
-¿Cómo que no iba a pasar? ¿Qué te hizo dudar?- Arnold se estiró lo más que pudo para escuchar claramente la respuesta de la joven.
-Digamos que hoy me enfrenté a un fantasma y dejémoslo así- el rubio trastabilló empujando la mesa del club de teatro haciendo un ruido que alertaba su presencia con lo que salió despavorido de ahí, sin darse cuenta que mientras escuchaba, un miembro del club de teatro le había pedido que se inscribiera en las audiciones y él anotó su nombre distraídamente, concentrado como estaba en espiar la conversación.
-¿Qué fue eso? ¿Estás bien?-le preguntó Alex a Timothy quien era el encargado del stand.
-Sí lo estoy, sólo un chico loco que se apuntó y salió corriendo como alma que lleva el diablo- comentó sorprendido de la reacción de Arnold.
-Criminal, en esta escuela sólo reciben locos- añadió la rubia negando con la cabeza.
