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Capítulo 16 — Hogsmeade
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Draco no quería estar en Hogsmeade, sino fuera por Pansy casi arrancándole una oreja para sacarle de la sala común de Slytherin nunca hubiera venido a ese pueblucho, no odiaba el lugar en sí mismo, sino como le hacía sentir. Por donde quiera que caminara la gente le miraba y señalaba, se sentía como un mono en un circo, un mono al que todo el mundo quería ver muerto.
—No tendría que haberte hecho caso Pansy, venir aquí fue mala idea, ya bastante tengo en Hogwarts con los comentarios y las miradas de odio.
—Tienes que salir Draco, no puedes quedarte encerrado toda la vida en las mazmorras, te has pasado dos días enteros en la enfermería, te hacía falta estirar las piernas.
—Pansy tiene razón tío, además hace mucho que no venimos a tomar algo a las tres escobas, y ya somos mayores de edad, podemos pedir whisky de fuego legalmente. — Blaise parecía más emocionado por poder emborracharse a la luz del día sin esconderse que de poder volver a Hogsmeade con sus amigos sin peligro.
—Tanto alcohol te acabara dejando sin neuronas Blaise, si es que te queda alguna.
—Pues una copa doble no me vendría mal en este momento la verdad —Draco necesitaba algo que le ayudara a calmarse urgentemente, no le gustaba sentirse así de observado.
—Menudo par de borrachos me eche de amigos, ¿dónde estará Theo?, con el aun puedo contar para estar sobrios. ¿Por qué no ha venido?
—¿No lo sabes?, Theo nos avisó anoche que hoy vendría al pueblo con una chica, pero no hubo forma de sacarle quien era.
La mente maquiavélica de la morena se puso en tensión, Theo con una chica, ¿Quién sería?, tendría que hacer averiguaciones pronto.
—Bueno, seguro que está en las Tres Escobas —dijo el rubio encaminándose hacia el lugar.
—Hablando de chicas Draco, dime, ¿no crees que el Bosque Oscuro es un buen sitio para llevar a una cita? —Pansy no iba a dejar pasar este momento para divertirse a costa del rubio.
—¿De qué hablas Pansy?, el Bosque Oscuro está lleno de criaturas, no es el mejor sitio para llevar a un ligue que digamos. Si pensabas hacerlo quítatelo de la cabeza, no queremos que te coma una Acromantula.
—¿Lo dices por experiencia? ¿Acaso ya has estado besando a alguna chica allí? ¿Quizás alguna Gryffindor?
Draco se tropezó con su propio pie casi cayendo al suelo, sino hubiera sido por Blaise agarrando a su amigo en el momento justo la gente que no le quitaba ojo de encima habrían tenido algo más para burlarse de él.
—No tengo ni idea de que hablas Pansy, hace mucho que no voy al Bosque Oscuro, y no he tenido nada con ninguna chica en muchos meses. —Draco intentaba sonar creíble pero empezaba a pensar que su amiga sabia más de lo que aparentaba.
—Claro, seguramente serán imágenes residuales del sueño que tuve anoche. Fue bastante misterioso la verdad, en el estabais una chica castaña de pelos revueltos y tu besándoos en el bosque, ¿extraño verdad? —Merlin, como se iba a divertir hasta que Draco lo admitiera.
—Si tú lo dices… —el rubio estaba más nervioso de lo normal, no sabía cómo Pansy se conocía de su desliz con Granger pero estaba claro que estaba enterada. Más tarde hablaría con ella sin Blaise presente. Lo del bosque con la comelibros no había significado nada para él, debía hacérselo entender antes de que la morena tuviera ideas equivocadas.
—¡Mirar! ¿ese que sale de la joyería Woodcroft no es Theo? Y el muy playboy sale acompañado de una rubia detrás, la chica me suena pero no caigo ahora mismo, y eso que conozco a casi todas las chicas que merecen la pena en Hogwarts.
—Como siempre digo Blaise, das asco, espera… ¡Es Lunática Lovegood! —se sorprendió Pansy al reconocer a la rubia que iba de la mano con su amigo.
—¿Theo está saliendo con la Lunática de Ravenclaw?, Merlin, Morgana y Circe, voy a abrasarle a bromas cuando lleguemos al castillo. Esto es una mina de oro. —el rostro de Blaise lucia radiante, nada adoraba más que meterse con sus amigos hasta hacerles explotar de vergüenza.
—Me dijo hace unos días que estaba viéndose con alguien, pero que aún no había nada serio, no pensé que fuera con Lovegood… —Draco estaba igual de impresionado por la revelación. No es que le molestara en absoluto, Theo había sufrido mucho por culpa de su padre, se merecía ser feliz, pero no entendía que le veía a la Lunática.
—Bueno dejarle por ahora, que se divierta, ya le llegara la hora esta noche en la sala común —dijo Pansy a sus amigos con mirada cómplice. Podría llegar a darle pena el castaño sino fuera porque ella misma planeaba divertirse a su costa.
—Sí vamos, estamos cerca de las Tres Escobas, entremos a por un Whisky, hace frio aquí fuera.
Unos metros más adelante llegaron al local que buscaban desde que llegaron al pueblo. Al entrar el lugar estaba lleno, pudieron ver a varios de sus compañeros de casa sentados en una mesa que presidia Henry Burke.
Desde su ascenso a Premio Anual había conseguido un gran número de "secuaces" que iban con él a todos lados. A Draco le recordaba un poco a su pasado antes de la guerra, pavoneándose por todo Hogwarts acompañado de lacayos que lo habían apodado como príncipe de Slytherin. Ahora entendía porque caía tan mal en aquel entonces entre las demás casas.
El rubio también divisó sentados en la mesa más cercana al ventanal más grande del local al trio de oro y sus amigos, como Longbottom o la pequeña de los Weasley. Al notar su presencia Potter les dio un vistazo rápido moviendo el mentón a modo de saludo y advertencia para después volverse a hablar con la comadreja mayor sobre tácticas de Quiddich, el cual intentaba quitarse de encima a Lavender Brown como si fuera una pulga a la cual despachar. Hasta entonces todo había sido normal, pero entonces algo sucedió que le pareció extraño a Draco, esto fue el saludo efusivo con la mano que la comadreja pequeña le había otorgado a Pansy al verla, la cual correspondió con una gran sonrisa mientras avanzaba hacia una mesa vacía.
—Ya sé de donde saco la información sobre Granger y el bosque Pansy… ¿desde cuándo son amigas estas dos? —Pensaba Draco para sí mismo cambiando su atención entre las dos chicas. Justo al lado de la pelirroja se percató de una melena castaña que ocultaba el rostro de la causante de sus más recientes sueños.
Durante su estancia de dos días sedado y atrapado por la malvada enfermera Pomfrey en aquel lugar lleno de infecciones y dolor llamado "la enfermería del colegio", el Slytherin había tenido gran cantidad de sueños. Gracias a Salazar el tratamiento que le habían dado funcionaba, y aunque seguía teniendo pesadillas muy vividas, su cuerpo ya no se movía por su cuenta en esos terrores nocturnos. El problema era su maldita mente, la cual le odiaba más que cualquier ser vivo al que conociera en Inglaterra, la condenada se divertía creando situaciones de angustia y miedo con Granger como centro. Desde torturas en la Mansión Malfoy hasta momentos íntimos con la castaña que acababan con el rubio apuñalado en el corazón.
Poco después de sentarse Madame Rosmerta apareció delante de ellos, al principio pensaron que venía a tomarles nota pero cuando el rubio alzo la cabeza se encontró con que la dueña de las Tres Escobas le observaba con muy mala expresión.
—¿Cómo te atreves a venir por aquí? —le espetó la mujer en voz un poco más alta de la que hubiera querido Draco.
—¿Perdone? — pregunto Blaise algo contrariado, ¿habían hecho algo para merecer ese trato?
—Le pregunto a tu amigo el mortifago chico, no te metas. ¿Cómo te atreves a aparecerte ante mí esperando que te sirva después de lo que me hiciste?
—Joder… —Un montón de recuerdos llenaron la mente de Draco haciéndole sentir una absoluta mierda, tenía tantas cosas en la cabeza que no pensó en absoluto quien era la dueña de ese local cuando entraron.
Durante su sexto curso había mantenido a Rosmerta bajo una maldición Imperius para darle acceso a diferentes accesorios que no podía conseguir en el colegio, incluso la usó para intentar asesinar a Dumbledore con el collar maldito y el vino envenado.
El revuelo formado por Rosmerta en la mesa ocupada por el trio de Slytherin había conseguido que el local entero se mantuviera atento a la respuesta de Draco. La mayoría estaban de acuerdo con la dueña del local, otros como Hermione o Harry no tanto.
—Yo… —Al rubio no le salían las palabras —lo siento, me iré ahora mismo… —¿Cómo podía mirarla a la cara sin remordimientos? Entendía perfectamente que no le quisiera allí, había robado el libre albedrío de esa persona y ahora se encontraba delante suyo pretendiendo que no pasaba nada.
—¡Pero Draco! ¡No tienes por qué irte! —le intento detener Pansy levantándose de su asiento y siguiéndole.
—No puedo quedarme Pansy, luego os veo.
—¡Entonces nos vamos contigo!, venga Blaise, sino aceptan a Draco tampoco a nosotros. —dijo la morena molesta cogiendo a su amigo del brazo y saliendo del local detrás del rubio.
—¡Draco espera! —el chico caminaba rápido hacia el castillo cuando escucho a Pansy en su espalda.
—¡No sé por qué no recordé esto cuando hablamos de las Tres Escobas Pansy, soy estúpido!
—No eres estúpido colega, simplemente hay demasiada gente afectada por la guerra, no puedes recordar a todos. —Respondió Blaise poniendo una mano en el hombro de su amigo. —Venga, vamos a Zonko, que yo sepa allí no jodiste a nadie. —El tono de broma que utilizó el moreno pareció tranquilizar un poco al ex-mortifago. —Por muy mayor de edad que me haga sigo adorando las golosinas.
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Hermione y sus amigos aún estaban recuperándose del shock por la situación en las Tres Escobas. Acababan de ver en directo como Madame Rosmerta expulsaba a Malfoy de su local llamándole mortifago.
—No esperaba que Rosmerta fuera de las que guardan rencor tanto tiempo, sobre todo contra un idiota como Malfoy. —sostuvo Ron que creía conocer a su primer amor de niño. —Pero la entiendo, ese capullo la tuvo hechizada durante meses, yo le habría hecho algo mucho peor que echarle.
Hermione miro al pelirrojo con lastima. Es cierto que Malfoy no había sido un santo, y que sabía de sobra que Ron nunca se llevaría bien con el rubio por mucho que cambiase, pero no creía que nadie se mereciera tal desprecio por parte de la sociedad. No estábamos hablando de un asesino, sino de un adolescente al que obligaron a hacer cosas que no quería amenazando su vida y la de su familia.
—La sombra de Voldemort aún sigue viva en los miedos de la gente, y el hecho de que aun haya movimientos de mortifagos atacando empeora los intentos por olvidar el pasado.
Las palabras de Neville hicieron mella en todos manteniéndolos unos segundos en silencio. Si bien era cierto que las cosas se habían calmado en general, los ataques y asesinatos estaban yendo en aumento, sobre todo a familias de magos sangre limpia que huyeron del país para no unirse a Voldemort.
—¿A dónde irán Burke y sus secuaces? —Pregunto Hermione viendo a través de ventanal salir al Premio Anual y a la tropa de zombis sin cerebro que le seguían.
—¿Van en dirección hacia donde se marcharon Malfoy y compañía no?
—Eso creo, ¿deberíamos ir a ver? No pienso dejar que le hagan daño a Pansy, para una vez que me cae bien una Slytherin... —respondió Ginny decidida ganándose varias miradas de confusión entre sus amigos.
Hermione y Ginny no se lo pensaron y salieron rápidamente tras el grupo guardando las distancias. Harry, Ron y Neville no tardaron en seguirlas, no les importaba demasiado lo que les pasase a los Slytherin pero no iban a dejar solas a las chicas cuando podrían acabar teniendo problemas. Le pisaron los talones a los Slytherin durante un buen rato hasta que les perdieron cerca de la Casa de los Gritos.
—¿Dónde se habrán metido? —En ese momento Hermione escuchó varias risas y voces un poco más adelante.
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—Malfoy ¿aun tienes dinero para comprar en Zonko? parece que el Ministerio no se llevó todo lo que teníais dejándoos en la ruina por liberar a tu papaíto de la cárcel, una lástima que ahora este muerto.
—¿Y tú qué sabes de eso Burke?, ¿acaso tu asquerosa familia de comerciantes de artefactos oscuros trata mucho con el Ministerio? —le respondió Pansy cabreada aunque algo confusa. ¿Sería cierto que eso que había dicho ese simio con patas? Si lo era, ¿Por qué Draco se lo había ocultado a todos?
—¡Silencio maldita zorra! ¡Tú qué sabes a lo que se dedica mi familia! Solo eres una traidora a la sangre, como ese proyecto de mortifago a tu lado. —las risas de los alumnos detrás suyo no se hicieron esperar. Muchos de ellos eran mestizos, sin embargo seguían las doctrinas de la sangre pura como ovejas.
—¿Qué quieres Burke? Di lo que desees y déjanos en paz. —Draco sabía que no podía empezar una pelea, el Ministerio le tenía demasiado vigilado para eso. Así que aguantaría todas las estupideces que salieran de su boca y callaría. Mientras solo se metieran con él, le daba igual lo que dijeran.
—¿Yo? Solo verte muerto, a ti y a tu sucia y traidora madre. —La tez de Draco cambió al oír mentar a su madre, esto iba a ser más difícil de lo que tenía planeado —¿Acaso creéis que con el Señor Oscuro muerto ya os habéis librado del castigo? Mientras Los Sagrados Veintiocho existan, las verdaderas familias de sangre pura haremos justicia con los traidores y los sangre sucia.
—Por mucho que hables sandeces, estamos en Hogwarts, no puedes tocar a Draco aquí, así que deja las amenazas vanas a un lado patético simio. Mientras tú estabas llorándole a mama en casa, gente como los Malfoy estaban en medio de esa guerra que tu tanto añoras. —Blaise no solía ponerse serio, era una persona más bien cómica, pero no permitiría que nadie insultara a su amigo delante suyo.
—Puede que no pueda mataros pero si puedo enviaros a la enfermería de gravedad. —amenazó el autonombrado nuevo príncipe de Slytherin sacando su varita al igual que sus secuaces.
Hermione, Harry y los demás no pudieron seguir mirando y salieron de su escondite tras unos árboles varita en mano.
—No creo que queráis hacer eso Burke, bajad vuestras varitas. —dijo Harry con autoridad adelantándose.
—¡Mirar quien ha llegado, el niño que sobrevivió!, ¿o debería llamarte el niño que tuvo suerte? ¿porque eso tuviste verdad? Sino nadie se explica cómo un crio venció al Señor Oscuro, usarías algún tipo de artimaña patética.
—Pero fue una artimaña que funcionó, y Voldemort está muerto, da igual cómo pasó. Ahora bajad vuestras varitas Burke, no volveré a repetirlo. —Draco se mantuvo callado todo el tiempo, el ambiente estaba cada vez más tenso, los lacayos de Burke no esperaban tener que enfrentarse a Potter también, se les notaba nerviosos.
—Me dais asco los dos, el mago noble y bondadoso y el traidor a los dos bandos. ¿Os creéis Dumbledore y Snape acaso?, pues os tengo una noticia Potter, esos estúpidos también acabaron muertos, la pena es que no sufrieron más. Bueno, quizá Snape sí, dicen que el veneno de Nagini era muy doloroso…
Todo ocurrió tan rápido que apenas le dio tiempo a Hermione para entender los que había sucedido. Burke ahora estaba en el suelo a varios metros atrás de su posición original y dolorido. Draco y Harry habían atacado a la vez al Slytherin con sus varitas acertándole casi al mismo tiempo en el pecho.
—Nadie habla así de Albus Dumbledore y Severus Snape en mi presencia, fueron unos de los mejores hombres que he conocido nunca, y tú no tienes derecho si quiera a nombrarlos.
La castaña pudo ver a Harry enfadado por primera vez en mucho tiempo. Si algo sabia Hermione sobre su amigo es que odiaba que menospreciaran a la gente que le había cuidado y protegido desde pequeño, personas que significaban mucho para él y ya no estaban.
Lo que no acababa de entender era porque Malfoy se había atrevido a atacar a Burke por defender la memoria del antiguo profesor de pociones. Si bien era cierto que Snape siempre había tenido predilección por él como alumno, no era motivo suficiente para arriesgarse a acabar en Azkaban.
Los "amigos" del agredido no tardaron en reaccionar y empezar una batalla campal mágica digna de la guerra. Los hechizos volaban mientras dos de ellos se llevaban a Burke, que aún no podía sostenerse en pie, a un sitio seguro. Hermione se protegió con un árbol cercano usándolo como escudo mientras lanzaba hechizos de desarme y aturdidores. Estos que les atacaban no eran mortifagos, solo estudiantes altamente estúpidos, no podía usar más para luchar contra ellos.
—!Pansy! —cuando la castaña escucho el grito vio a unos metros como Pansy había sido alejada de Malfoy y Blaise poco a poco durante la pelea y ahora se defendía como podía ella sola contra tres bobalicones que no dejaban de lanzarle hechizos aturdidores.
—¡Ron, ayúdame a llegar a Parkinson! —el pelirrojo que no sabía aun como había acabado su tarde perfecta de descanso en Hogsmeade en una pelea con varitas, ayudo a Hermione de mala gana usando encantamientos defensivos todo el camino hasta dar con la morena, la cual justo en este momento había caído desmayada por un hechizo que le había dado en toda la cabeza.
—¡Llévatela Ron, nos encargamos de esto! —le dijo la castaña mientras desarmaba a dos de los atacantes.
—¡No pienso irme de aquí mientras estáis peleando!
—¡Ron, yo no puedo con ella, si le dan otro hechizo a Parkinson podría acabar grave! ¡Llévatela, estaremos bien! —la lógica de su amiga le cayó como un balde de agua fría, a regañadientes cogió a la morena en brazos y se la llevó al único lugar donde le permitía moverse la batalla, a la Casa de los Gritos.
Draco que había escuchado todo lo que Granger le dijo a la comadreja no objetó nada, sabía que Pansy estaría más a salvo con Weasley que allí tirada en el suelo inconsciente.
La pelea no tardó mucho en terminar después, cuando los estúpidos secuaces vieron que Burke ya se había ido hace rato del lugar comenzaron la retirada llevándose a los aturdidos y atados con ellos. La calma volvió al lugar.
—Malfoy ¿estáis bien? —escucho Hermione preguntar al chico del rayo acercándose.
—Estamos bien Potter, pero nadie os pidió vuestra ayuda, no íbamos a luchar hasta que llegasteis vosotros.
—De nada Malfoy, un placer haberos ayudado, ahora vete a la mierda —respondió Harry con un visible enfado.
—Si no llegamos a venir Malfoy, os habrían hecho cualquier putada, y tú y el casanova que tienes detrás no me importáis en absoluto, pero Pansy es mi amiga ahora, así que agradecerle a ella y deja de soltar veneno. —atacó la pelirroja apareciendo tras el moreno azabache —Harry, deberíamos hablar con McGonagal sobre esto, Burke se ha pasado de la raya, no pienso permitir que Hermione viva en la misma torre con ese desgraciado.
—En realidad ya tendría que estar en la torre de Premios Anuales desde ayer, ya está reconstruida —explico la castaña con voz resentida —pero McGonagal me pidió anoche que me quedara unos días más en la torre de Gryffindor, no sé por qué.
—Me gustaría que dejarais a la directora de lado en esto. No quiero más líos con el Ministerio, ya me tienen bastante vigilado, sobre todo Hitchens, si se entera alguien de que ataque a Burke lo sacaran de contexto y acabare en Azkaban de nuevo…
—¿Y si Burke se chiva Draco? ¿no sería mejor tener a la vieja directora de nuestro lado? —razonó Blaise intentando convencer a su amigo.
—Burke no hablará, no le conviene, no con Potter y Granger en su contra.
—Vale Malfoy —aceptó Harry — no contaremos esto a nadie, pero tener cuidado de ahora en adelante. Puede que no seamos amigos pero ahora mismo Burke me cae mucho peor que tú, lo cual es difícil si me preguntas.
Hermione sabía que Harry no había dicho esto en serio, ella y Ginny habían hablado largo y tendido con el sobre cómo habían visto cambios en estos Slytherin durante el último mes, cambios a mejor. Pero el moreno azabache era un Gryffindor de verdad, y aunque podía llegar a perdonar, nunca olvidaría las fechorías e insultos de Draco y sus amigos, sobre todo si seguían siendo así de orgullosos.
—Nosotros nos volvemos al pueblo —dijo Harry empezando a caminar junto a Neville —vamos Ginny, aún tenemos que ir a visitar a George a la tienda de bromas.
Hermione comenzó a caminar también tras sus amigos cuando la voz de Zabini la detuvo.
—¡Granger! ¿Dónde está Pansy?, vi como la aturdían pero después de eso desapareció de mi vista.
—Le pedí a Ron que se la llevara a lugar seguro hasta que despertara, tranquilos, seguramente la habrá llevado al castillo. —les explicó Hermione a los Slytherin para después retomar su camino.
—No es que me agrade dejar sola a Pansy con Weasley pero no nos queda otra, volvamos al castillo a ver si la encontramos en la sala común. —A Draco le costó bastante voltear hacia el castillo para ponerse en marcha, el culo de Granger encajado en unos pantalones vaqueros apretados alejándose del lugar le había dejado un fugaz momento hipnotizado, no acababa de entender que le pasaba con esa chica últimamente, pero por su propio bien debía quitársela de la cabeza cuanto antes.
