Capitulo 22
Después de una tarde agradable, había llegado la hora de que Riddle y Hermione se separaran. Tom debía llevar a la mujer que estaba clavándose en su corazón a casa de Brow, para que estuviera a salvo hasta que él regresara.
—Si quieres, no te negare a que me acompañes —dijo Riddle antes de salir por la puerta.
—No me gustan los viajes largos, además me apetece estar con Olivia. Ella me ayudará y me hará sentir mejor.
—Yo lo único que quiero es que estés bien, cariño.
Aquel apelativo cariñoso de los labios de Riddle hizo que el corazón de Hermione saltara. Dibujó una enorme sonrisa en su rostro y sin poder evitarlo, sus pálidas mejillas tomaron algo de color. Riddle se acercó a sus labios y plantó sobre ellos un tierno beso. Aquellos momentos con Hermione se estaban convirtiendo en sus favoritos.
—Con ella lo estaré —consiguió decir Hermione cuando se separó de
Riddle.
Malfoy no tuvo ninguna duda. Sabía que la mujer con la que iba a comprometerse había ido en busca de Riddle. Estaba furioso, sin embargo, intentó mostrarse sereno y paciente. Ya se vengaría de ella cuando la convirtiera en su esposa. "Cómo siga comportándose con tanta rebeldía, creo que su vida correrá peligro incluso antes que mis anteriores esposas."
—¿Cree que mi hija estará en casa del Sr. Riddle?
—Puede ser. No es secreto para nadie que Sr. Riddle y su querida hija se veían a escondidas. Al enterarse de nuestro compromiso seguro que ha corrido a los brazos de él.
—Espero que no sea así, porque si mi hija ha sido capaz de desobedecerme y huir con ese hombre… las consecuencias van a ser realmente duras.
El silencio que reinaba en la colina donde estaba construida la mansión Riddle, fue roto por un par de hombres que desde el exterior de la casa, llamaban por el Sr. Riddle para que saliera.
Varios elfos, al escuchar el escándalo, salieron para ver quién se atrevía a romper la tranquilidad del hogar de su señor.
—¿Dónde está el Sr. Riddle? —preguntó con enfado el Sr. Tarner.
—Lo siento, Lord Riddle no se encuentra en casa —informó uno de los elfos.
—Sabemos que la señorita Tarner está con él, escondida ahí dentro. —Señaló Malfoy hacia la casa—. Por el bien de los dos, díganle que salgan.
—Señor como le dije, deberán volver en otro momento si quieren hablar con Lord Riddle —informó el elfo.
El Sr. Tarner no iba a permitir que aquellos seres que despreciaba tanto se rieran en su cara y sacando la varita que llevaba guardada en la chaqueta, lanzo un hechizo al aire para asustarlos.
—Díme asquerosa alimaña, dónde está mi hija malnacidos, o vuestra vida correrá un grave peligro.
Todos los elfos se movieron nerviosos, pero detrás de ellos apareció un hombre con túnica negra.
—Su hija no ha venido por aquí, es más, ninguno de nosotros sabemos quién es, pues nunca hemos tenido el gusto de conocerla —mintió —. Les estamos diciendo la verdad, mi señor se marchó esta tarde a Londres para resolver unos asuntos personales y si no nos creen, pueden entrar y rebuscar en cada rincón. Pero perderán su tiempo, pues no está ni su hija ni el Sr. Riddle.
—Dejémoslo Sr. Tarner, ese hombre se habrá llevado a su hija a Londres. Tendremos que esperar a que regresen para que paguen por la ofensa que han cometido.
—¡Esto no va a quedar así! Se quien ese Sr. Riddle, es un bastardo. Fue hijo de la familia Gaunt, unos miserables y desgraciados. Os juro que el miserable lo pagara por lo que ha hecho. Pienso destruir su apestosa vida por el secuestro de mi hija.
Con la rabia instalada en su cuerpo y en su caballo nuevamente, seguido de Malfoy. Estuvo tentado a viajar a Londres en busca de su hija y de Riddle que se la había llevado, pero ir allí sin saber dónde encontrarlo era una locura. Desde aquel momento, Sr. Tarner se dedicó a pensar en la forma de castigar a su hija por deshonrar a la familia y en la forma de vengarse de Sr. Riddle
La noche estaba cayendo cuando Riddle hizo su aparición en la entrada de una casa. La luna se alzaba brillante en el cielo y el silencio de la noche era el principal aliado de la tranquilidad que reinaba en aquel lugar.
La Sra. Brow se sobresaltó al escuchar los golpes en la puerta de su casa. El Elfo acompaño a la mujer, se dirigieron al exterior para ver quién llegaba a visitarlos a esas horas y sin avisar.
—Señora —informó el elfo entrando en la sala donde se encontraba Olivia—, es la señorita Hermione y el conde el Sr. Riddle. Piden permiso para hablar con usted. ¿Los hago pasar?
—Por supuesto —respondió anudándose la bata de seda.
Olivia se quedó muy preocupada por la llegada inesperada de Hermione. Nerviosa, bebió un poco de agua de su copa y esperó a que la pareja entrara en la sala.
—¡Hermione! ¿Qué ocurre, cariño? —preguntó preocupada Olivia abrazando a la joven con la que se había encariñado desde el primer momento que la vio.
—Me he escapado de casa.
Olivia, sorprendida por la noticia, les invitó a sentarse en el sillón de la sala y le pidió a Hermione que le contará todo lo que había pasado.
Hermione comenzó desde el principio, cuando su padre le había descubierto a solas con el Sr. Riddle y le había prohibido que continuara viéndolo.
—Hoy me he enterado que mi padre quería casarme con el Sr. Malfoy —informó con lágrimas en los ojos—. Yo no quiero esa vida para mí, no deseo un matrimonio por obligación. Además, yo detesto al hombre con el que quiere comprometerme. ¿Me entiendes, Olivia?
—Claro que sí, cielo. Ya te lo dije en su momento y lo vuelto a ratificar, no me gusta el Sr. Malfoy. Creo que tú mereces alguien mejor, alguien como este caballero —confesó mirando al aludido que permanecía en segundo plano, sin intervenir—. Pero no entiendo cómo tu padre puede estar actuando de esta manera tan estricta contigo. Me consta que el Sr. Tarner te adora.
—Mi padre ha cambiado mucho. Ahora solamente se preocupa por las apariencias y se ha vuelto soberbio y estricto. ¡Me ha decepcionado, Olivia! Creo que nunca le perdonaré todo lo que me está haciendo.
—Si mi marido estuviera en casa iría a hablar con tu padre para hacerlo entrar en razón, pero él se encuentra de viaje y hasta dentro de unos días no regresará —informó la mujer apenada.
—El motivo de nuestra visita —intervino Riddle tomando el control de la situación—, no es otro que pedirle un gran favor para nosotros. Yo tengo que viajar a Londres esta misma noche y Hermione se ha negado a acompañarme. Ella ha pensado que quizás usted pueda acogerla en su casa hasta que yo regrese de mi viaje.
—Por supuesto cariño. Esta es tu casa y puedes quedarte el tiempo que quieras. —Olivia agarró las manos de Hermione mientras la miraba con los ojos brillosos.
—Yo no quiero crear problemas, pero no tengo a nadie más a quién recurrir.
—No te preocupes, yo tenía pensado viajar mañana para visitar a mi hermana en su casa de campo. Te vendrás conmigo —afirmó convencida—. Está lo suficientemente lejos de aquí para que no te puedan encontrar. Mientras tanto, haremos tiempo para que el Sr. Riddle regrese de su viaje. ¿Te parece bien, querida?
—Muchas gracias Sra. Brow. Hermione estará bien con usted.
—Ella sabe que yo la ayudo encantada, le tengo mucho cariño. Pero dígame Sr. Riddle, ¿cuál es su plan para cuando regrese? Porque no podrán esconderse toda la vida.
Estado pensando mucho en eso Sra. Brow si le soy sincero… Y creo que lo mejor sería, casarme con ella y la llevaré a vivir a la mansión Riddle. Soy consciente de que es muy precipitado, pero es la mejor opción para que ella no tenga que casarse con el Sr. Malfoy.
De esta forma su padre no podrá apartarla de mi lado, porque cuando él nos vuelva a encontrar, Hermione ya será mi esposa.
La rotundidad con la que Riddle respondió, terminó de convencer a la Sra. Olivia de que él era la persona que Hermione, su protegida, merecía tener a su lado.
—Si sus intenciones son sinceras, como parece ser que son, contad con mi apoyo y mi ayuda incondicional.
La Sra. Brow mandó a una de sus elfos a coger la maleta de Hermione y subirla a una de las habitaciones de invitados. Ella se despidió de Riddle deseándole buen viaje y dejó.
—Hermione, si en cualquier momento te arrepientes de hacer esto… puedes decírmelo con total confianza y el enlace no se llevará a cabo. No quiero decidir por ti ni tampoco obligarte a nada. Te lo he propuesto porque creo que es la mejor solución. También podemos fingir que hemos pasado una noche juntos, a solas. —El cuerpo de Hermione tembló solo de pensar en una noche con Riddle, disfrutando de la pasión y el deseo que empezaba a sentir por él—. Así tu reputación se vería arruinada y nadie, excepto yo, querrá casarse contigo. —Hermione sintió un nudo en el estómago al pensar que no se lo había pedido porque realmente quisiera estar con ella, más bien lo había hecho por hacerle un favor.
—No puedo comprometerte de esta forma. Un matrimonio es algo muy serio y lo mismo que yo no quiero casarme por obligación, tampoco quiero forzarte a que tú te cases conmigo solo por prestarme tu ayuda. Además, ¡que no quiero que nadie me tenga lástima! —sentenció decidida ocultando su malestar.
—Hermione —Tom agarró la cara de la mujer entre sus manos, pegó su frente a la de ella y les susurró a pocos centímetros de su boca—, no puedo decirte que sienta amor, ya sabes que soy una persona bastante independiente, hace poco tiempo que nos conocemos y afirmar algo así, sería muy precipitado. Pero sí te puedo asegurar que tengo una gran atracción, que te quiero como persona y como mujer y que cada día que pasa, cada vez siento cosas hacia ti cada día más fuerte... —Riddle posó sus labios en la frente de la mujer y la besó con ternura. El corazón de Hermione latía como un caballo desbocado.
—Tom, entiendo que este sentimiento te cueste aceptarlo. Y espero el momento que cuando llegue ese sentimiento… puedas expresarlo con total seguridad.
— Te confieso que me da "pánico" que eso suceda. —Hermione cerró los ojos asimilando la confesión de Tom—. Sin embargo, más inseguridad me da que acabes casándote con Malfoy. Ese miserable solo te hará daño.
La idea de que Riddle se pudiera enamorar de ella le encantaba, pero un rayo de desilusión se apoderó de su cuerpo al comprender que sus sentimientos hacia él iban más deprisa que los que sentía él por ella. A Hermione le aterraba la idea de casarse nuevamente, más aún después del fracaso y la traición de su anterior matrimonio, sin embargo, lo que le pasaba a Riddle savia sus más profundos miedos…
"Merope dio a luz en un orfanato y murió tras el parto, el pequeño Tom Riddle nació sin amor ni con el calor de una familia. Nunca logró tener una verdadera amistad, fue cruel incluso con sus seguidores más fieles. Si "Voldemort" era malo por naturaleza o fruto de sus experiencias, si su odio hacia los muggles era real o estaba motivado por el abandono de su padre y la vergüenza que sentía por su pasado. Esto nos hace pensar la importancia de la infancia, y las consecuencias que el abandono puede ejercer sobre las personas, algo que no justifica su maldad, pero sí nos ayuda a acercarnos un poco al porqué."
Un momento de reflexión…
—Vete a Londres y en estos días me lo pensaré. Cuando regreses, volveremos a tener esta misma conversación —propuso Hermione cerrando los ojos—. Todo esto es muy precipitado y no quiero que ninguno de los dos nos veamos obligados a tomar ciertas decisiones de las que después podamos arrepentirnos. Si decidimos no comprometernos, buscaremos cualquier otra solución que me impida casarme con Malfoy. Además, hay unos libros que pertenecían a la hechicera, seguramente en ellos esté escrita la clave para poder regresar a mi antigua vida.
Después de la confesión de Riddle, se sentía ante un nuevo y posible fracaso amoroso, Hermione volvió a plantearse la posibilidad de regresar. "Quizás sea lo mejor. Si estamos separados y no volvemos a vernos más, nuestros sentimientos no sólo no aumentarán, sino que poco a poco, solo seremos un bonito recuerdo en la memoria del otro. El tiempo y la distancia conseguirán hacer muy bien su trabajo. Pero y si Tom Riddle volvía a sus andadas y se convertía en Voldemort…otra guerra, muertes…"
—Hermione, pareceré egoísta al decirte esto, pero no quiero que regreses. No me gustaría perderte.
—Esta vida no es para mí, Tom —confesó desilusionada.
—¿Ni siquiera por intentar continuar con esto?
—Nuestro camino está lleno de obstáculos y aunque los vamos saltando con dificultad, llegará un momento en el que esa barrera sea tan grande que será imposible vencerla —confesó con todo el dolor de su corazón—. Al final tendremos que aceptar la realidad, nos veremos obligados a separarnos y ambos, volveremos a sufrir. Por eso no sé qué hacer Tom… Y si nos ¿estamos engañando?
Riddle, decidió no insistir más, aunque por su cabeza pasaron miles de ideas para poder convencerla de que se quedara con él. Por fin había encontrado a la mujer perfecta para convertirse en dama y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para no perderla. Adoraba a aquella mujer y la quería junto a él, podía unirse a sus seguidores, su dama de la noche...
Riddle acercó sus labios a los de Hermione y los besó con pasión y frenesí, marcando aquellos labios que quería solo para él. Un beso que se clavó en el corazón de Hermione, derrumbando todas sus barreras y haciéndole dudar nuevamente de la decisión que creía que era la más acertada.
—¿Me esperarás? —preguntó Riddle a Hermione deseoso de que su respuesta fuera afirmativa.
Hermione no respondió y Riddle decidió no alargar más aquel momento. Con tristeza por dejar allí a la mujer que estaba robándole el corazón, se giró y se marchó de la casa de la Sra. Brow.
"¡Lo haré! Por supuesto que lo haré, nunca me iría sin despedirme de ti."
Contestó Hermione en silencio cuando Riddle ya había desaparecido, secándose unas lágrimas revoltosas que escapaban de sus ojos castaños.
