Capítulo 29
Olivia y Hermione, se levantaron muy temprano aquella mañana y regresaron a la casa de Olivia. El viaje de vuelta fue más pesado para Hermione de lo que ella se había imaginado, quizás por todas las preocupaciones que tenía acumuladas en su mente.
Cuando llegaron, las dos mujeres, fueron a la biblioteca. Hermione cogió un libro de poemas, se sentó en uno de los amplios sillones y problemas evadir su mente de las preocupaciones, disfrutando de la lectura.
El elfo de la familia Brow entró en la biblioteca con una bandeja de plata y varias notas sobre ella.
Había una del marido de Olivia, informando que regresaría en dos días, algo que hizo que la mujer pegara saltitos de alegría. Deseaba ver a su esposo y disfrutar de su compañía y protección. Con él a su lado, todo era mucho más fácil.
La última nota que Olivia cogió de la bandeja hizo que sus sentidos se pusieran en alerta. Era del Sr. Dolohov, algo que la hizo preocuparse. La lectura varias veces y trasladar la vista de las palabras que le habían caído como un jarro de agua fría, leyó a su amiga, la seguía concentrada en la lectura de la poesía.
—Tengo una nota de Dolohov y lo que hay escrito en ella te afecta más a ti que a mí.
Hermione apartó los ojos del libro y con preocupación, escuchó atentamente a su amiga que leía la nota con voz temblorosa.
Estimada Sra. Frente,
Me siento en la obligación de informarle de la terrible desgracia que nos sucedió. Al regresar de viaje, los aurores del ministerio han apresado a nuestro amigo Sr. Riddle. Lo acusan de ser el culpable principal de la desaparición de la señorita Tarner.
Sr. Dolohov
Hermione impresión como la sangre de todo su cuerpo se congelaba por la impresión. Cuando se trata de escapar de su casa y pedirle ayuda a Riddle no imaginó las terribles consecuencias que conllevaría. Hermione respiraba con dificultad y muy nerviosa, caminando por la biblioteca, dificultad de un ataque de pánico. Riddle, estaba preso y por su culpa. "No pienso permitirlo".
—Debo ir a visitarlo ahora mismo mismo decidió decididamente Hermione.
No es conveniente ni tampoco prudente, querida.
—Pero tengo que ayudarlo Olivia. —Los ojos almendrados de Hermione se tornaron brillosos por los terribles ganas de llorar que tenía en aquel momento—. No puedo abandonarlo, es mi culpa y yo debo sacarlo de allí.
Olivia le propuso escribir una nota para el auror, informándole que se identificó en la casa de la Sra. Brow y que se había marchado libremente porque ella así lo había decidido. A Hermione le informó de buena idea y tras escribirla, Olivia envió a uno de sus lacayos a la que lleva a la prisión y a la entrega personal al departamento de aurores.
—Olivia, ¿no crees que esto pueda traerte problemas a ti o al Sr. Riddle? —Preguntó preocupada con lágrimas en los ojos.
No te preocupes por nada cariño, todo va a salir bien.
Hacía algo más de una hora que había amanecido y Riddle seguía sobre la tabla de madera que servía a veces de incómoda cama, tumbado sobre ella de lado, con la mirada perdida en la pared. Llevaba casi veinticuatro horas encerrado en aquel lugar, solo le habían dado un poco de agua y un mendrugo de pan duro para alimentarse y como su cuerpo comenzó a debilitarse por la falta de nutrientes.
—¡Vaya, vaya! Mi querido amigo, ¡qué sorpresa encontrarlo aquí! —Saludó con ironía Abraxas Malfoy.
Riddle se giró con dificultad para levantarse de la cama, pero apenas tenía fuerzas y se conformaba con sentarse para mirar directamente a su enemigo.
¿Qué haces aquí Malfoy? —Preguntó encolerizado.
—Amigo ... vengo a asegurarme de que los rumores son ciertos. —Malfoy estalló en una sonora carcajada que se repitió una y otra vez, gracias al eco de aquel lugar—. El adorable y prestigioso Tom Riddle ha resultado ser un secuestrador. Ese al que siempre han admirado y elogiado como el mejor de los hombres, alumno. —Las facciones de Malfoy se aguantó—. Me alegra que todas las personas que siempre han hablado bien de ti se den cuenta de la clase de hombre que eres. Por fin podre ser yo el mago más grande. Sin tener que estar en tus sombras.
—¡Cállate! Estoy muy sereno porque sé que soy inocente. ¿Y tú Malfoy? ¿Tienes la conciencia tranquila? —Preguntó adueñándose de la situación—. Por lo menos yo no hay carga a mis espaldas con la maldición que corre en tu familia. —El gesto de Malfoy se contrajo y pegó un golpe contra los barrotes de la celda.
¿Qué importa eso? Tú estás encerrado y yo en libertad. Tu plan no ha servido de nada. Si algún día sale de aquí, ya has encontrado a tu queridísima Hermione y la hallarás convertida en mi esposa. —Riddle apretó los puños con fuerza por la rabia que registró en aquel momento—. No eres nada Riddle, siempre serás un pobre huérfano sin familia un mestizo, que tiene delirios de grandeza creyéndose que es el mismísimo heredero de Salazar Slytherin. Cuando te separas de tu oscuro pasado ... de tu avaricia, ¿qué le dijiste a tu querida Hermione?
—¡Te lo juro, Malfoy, si le pones un dedo encima a Hermione!
—¿Crees que puedas evitarlo encerrado en esta prisión ?, sin varita no llegaras muy lejos, Riddle —Rió escandalosamente—. ¡No mares ingenuo! Hermione va a ser mía —susurró incitándolo—, y tú terminarás solo. ¡Justo como te mereces! Y ahora me retiro, tengo una boda que planear.
Riddle vio alejarse a su peor enemigo y con una impotencia terrible de no poder hacer nada, se acercó a los barrotes y gritó todo lo fuerte que pudo para que escucharan.
—¡Sáquenme de aquí! Esto no quedara así. ¡Se van a arrepentir de lo que están haciendo conmigo! ¡Lo juro! —Gritó lleno de rabia, mientras se sienta en el suelo maldiciendo entre dientes.
Aquella tarde, Olivia se arregló para ir a tomar el té a la casa del Sr. Clow Miller. Volvió a decirle a Hermione, por enésima vez, que si la necesitamos a su lado no acudiría a aquella merienda. Realmente no le apetecía ir, pero Hermione la invitó a que asistiera tranquilamente. Justo cuando salían por la puerta de la casa de Olivia, se encontraron con un hombre que no tenía una vista simple.
—Buenas tardes señoritas. —El hombre hizo una reverencia—. ¿Alguna de ustedes es la señorita Hermione?
-IT's Me. ¿Quién es usted? —Preguntó la aludida.
Soy el Sr. Nelson del ministerio de magia, del departamento de aurores.
Hermione al escuchar que procedimiento del ministerio, se temió lo peor.
¿Ha ocurrido algo? —Preguntó con voz temerosa.
—El Sr. Tarner me ha pedido que venga a cargarme de su desaparición. Esta mañana, mi compañero, ha recibido una nota suya diciendo que se hospedado en casa de la. Él ya no está encargado de su caso y muy amablemente, me ha pasado la información para que yo mismo venga a buscarla.
—Lo que dice en la nota es cierto, yo escapé de casa de mi padre, por voluntad propia y vid hasta aquí en busca de protección —mintió para proteger a Riddle—. En el mismo momento que hemos conocido la noticia del encarcelamiento del Sr. Tom Riddle, la señorita Brow me ha aconsejado escribirle la nota al detective para demostrar que este hombre es inocente. Él no debe pagar por ningún delito, pues no tiene nada que ver en esto.
—Él llegó a comprobar qué era cierta la información que nos describimos en la nota y para eso, me gustaría que responda a algunas preguntas. —Hermione asintió.
—Pasado a la biblioteca y así pueden hablar más tranquilos. Hermione, espera en el salón.
Durante largos minutos, Hermione estuvo respondiendo a lo que el auror le iba preguntando. Le explicó de las constantes tuvo éxito con su padre, le explicó los motivos por los que había decidido marcharse de su casa y cómo se había sentido para tomar aquella solución difícil.
—Le puedo ayudar a que haya sido propia, marcharme de mi casa y le juro que el Sr. Riddle no ha interferido en decisión.
—Ahora que lo confirmó, puedo proceder a liberar al Sr. Riddle. Señorita, debo informar también a su padre que hemos encontrado, aunque usted decida no regresar a su hogar. Es mi deber. —Hermione asintió resignada.
El detective y Hermione salieron de la biblioteca y Olivia, escucharon la puerta, fue a la entrada al despedirse del detective. Hermione le agradeció a su amiga la idea brillante que había tenido y se abrazó a ella totalmente satisfecha. Por fin algo le salía bien.
- Ya todo ha pasado. Tu padre sabrá en un rato dónde estás y el Sr. Riddle va a ser liberado en las próximas horas.
No tengo ganas Olivia. Además, no he sido invitado a la fiesta, no quiero parecer abusiva.
No digas tonterías Hermione, vendrás como mi acompañante. Además, siempre voy contigo a todos los sitios. Acompáñame hoy tú —pidió Olivia fingiendo parecer apenada.
Hermione no estaba del todo convencida de ir, pero Olivia que era muy insistente, la terminación de convencer. Hermione le pidió unos minutos para poder arreglarla. Se puso un vestido nuevo de un tono color verdoso azulado, con un escote bajo. Olivia llevaba una vestimenta similar pero su vestido era de color rosa.
Las dos amigas montaron en el carruaje para ir a la casa del Sr. Clow. Sabía que su padre iría a buscarla cuando supiera el lugar donde estaba, pero no le importaba. Se enfrentaría a él y quién hiciera falta para proteger su libertad.
Era una casa modesta en comparación con las propiedades del resto de aristócratas. Sr. Payaso había heredado una gran fortuna y varias propiedades, pero desde que habían recibido el título, tanto él como su esposa y su hija, habían derrochado todo el dinero.
La Sra. Miller y su hija, recibieron la bienvenida a las mujeres y Mariene se sorprendió muchísimo al ver que Hermione también acudió a aquella reunión. Algunas mujeres pensaban que ella había sido secuestrada por Sr. Riddle y por eso estaba en la cárcel. Algunas otras, estaban convencidas de que ella había escapado de su casa y por eso no miraban a Hermione con buenos ojos, pues una mujer decente tenía que ser obediente. Además, todas las tachaban de solterona y no se sentían un gusto compartiendo una tarde con ella.
—Es muy bonito el vestido que lleva, señorita Hermione —afirmó Mariene con una falsa sonrisa en el rostro sentándose al lado de ella.
-¿Le gusta? —Preguntó Hermione sintiéndose halagada.
—Por supuesto. Veo que tenemos el mismo gusto para todo, incluso para elegir nuestros vestidos.
Hermione supo que tenía palabras llevaban un doble sentido, pero no sabía a qué se refería exactamente y tenía que evitar en alerta. Una elfina le sirvió un té a cada una y puso sobre la mesa una bandeja de plata que contenía un surtido de pastas. Las mujeres se enfrascaron en una conversación en la cual cotilleaban sobre los últimos acontecimientos y cuando una de ellas iba a conocer el altercado con el Sr. Riddle, el silencio reinó en la sala. Olivia miró a Hermione con cara de circunstancia, declarándole con la mirada que no soportaba esa reunión. Hermione asintió con tristeza porque ella tampoco tenía un gusto, más un imaginándose lo que tenían las mujeres pensaban de ella.
Olivia intentó concluir la visita y Hermione por fin pudo respirar aliviada. Estaban a punto de irse, cuando Mariene detectó la atención de Hermione. Deseaba hablar con ella unos segundos.
—Te espero aquí querida.
Hermione asintió y acompañó a Mariene a uno de los jardines traseros de la mansión.
—Agradezco mucho que haya venido a mi casa esta tarde. Deseaba conversar con usted sobre un tema, algo delicado. —Hermione la invitó a que hablara—. Hay cierto rumor que asegura que el Sr. Riddle ha sido encarcelado por haberla secuestrado.
—Le puedo asegurar que eso no es cierto, el Sr.…
No hace falta que me explique nada —la interrumpió Mariene con una sonrisa conciliadora—, confió en mi prometido.
—¿Cómo dados? —Preguntó Hermione confundida—. ¿Usted y el Sr. Riddle están comprometidos?
¿No lo sabía? —Hermione negó sintiendo una punzada en su corazón e intentando detener las lágrimas de sus ojos—. Hace varios meses, él me prometió que me haría su esposa, aunque todavía no lo hemos anunciado en sociedad. Estamos llevándolo con discreción. Aún estoy de luto por la muerte de mi esposo y ya sabe, debemos esperar. —Hermione intentaba calmarse, sin embargo, le costaba mucho respirar con normalidad.
¿Es cierto lo que me está contando?
Mariene estaba disfrutando mientras martirizaba a Hermione con las mismas mentiras. El Sr. Riddle no sería para ella, pero tampoco para aquella mujer que se había metido en medio y le había robado el corazón del único hombre con el que quería casarse.
—Por supuesto querida. Puede preguntárselo al él si no me cree. Hemos pasado unos días maravillosos estos días que se encontraron de viaje. —Mariene suspiró fingiendo recordar esos días inexistentes—, me prometió que le pedirá permiso a mi padre, cuanto antes —recalcó—, para casarse conmigo.
"¿Qué han estado juntos? Creía poder cambiar a Riddle, Harry tenía razón. ¡Me he comprometido! a Sara ". Pensó furiosa apretando las manos con rabia.
—Me alegro mucho por ustedes —afirmó Hermione con el corazón hecho mil pedazos.
—Riddle me ha hablado de usted y me ha contado el problema que tiene.
¿De qué problema habla? —Preguntó casi automáticamente.
—Sé que ha escapado de su casa porque no quiere casarse con el Sr. Malfoy identificando a Mariene usando la información que Abraxas le había contado días antes en uno de sus encuentros—. También sé que mi futuro esposo ha prometido ayudarla porque siente lástima de usted. —Aquella confesión hizo que el rostro de Hermione se encogiera igual que lo estaba su corazón—. ¡Él es demasiado bondadoso!
Mariene se estaba divirtiendo mucho. Sin que ella lo hubiera buscado, tenía ante ella la oportunidad de vengarse de Riddle y de Hermione. Durante la merienda había estado planeando la forma de romper definitivamente esa relación y no iba a perder la magnífica ocasión que se había presentado.
Hermione pensó como un gran peso iba cayendo sobre su cuerpo con cada palabra que Mariene le revelaba, aplastándola hasta dejarla totalmente indefensa. Su mente funciona más rápido de lo normal, su respiración era irregular y sus movimientos con cada latido, su interior se desquebrajaba. Riddle la había comprometido todo ese tiempo, ¡como fue tan estúpida! se había reído de ella. Solo quería desaparecer de aquel lugar y para siempre. Ahora sí, ya no tenía ningún motivo que la atara a aquella época. Hermione se giró sin despedirse de Mariene pero volvió a llamar su atención.
—Por favor guárdenos el secreto, señorita Tarner. Todavía nadie puede enterarse.
Hermione asintió de manera mecánica y corrió hacia donde estaba Olivia.
—Eso no puede ser cierto cierto Olivia entrando por la puerta de la mansión totalmente sorprendida—. Esa mujer ha debido engañarte. Espera a que él salga del calabozo y pregúntaselo directamente. Sólo él podrá sacarte de dudas.
No quiero volver a verlo en mi vida. Si de verdad te importa, no permitas que vuelva a acercarse a mí. ¡Nunca más! —Gritaba con la voz totalmente rota por el dolor que se preocupa en su corazón.
Cuando entró en su dormitorio se tiró sobre la calma y golpeó con fuerza el colchón, imaginando cada uno de los momentos que Mariene y él habían disfrutado a espaldas de ella. Riddle y ella no mantenían una relación amorosa y ella era consciente de ello, pero él le había hecho ilusionarse tontamente para después darle la patada y eso, jamás lo olvidaría.
Una punzada de dolor se instaló en su pecho y se negaba a abandonarla, respiraba con dificultad y determinadas como si fueran a ahogarse de un momento a otro. Las lágrimas no paraban de rodar por sus mejillas y pensamientos como su corazón, una vez más, volcan a romperse en mil pedazos.
Continuara ...
