Capitulo 30

Riddle estaba preocupado por qué lo hubieran sacado tan rápido del calabozo. Sabía que Hermione había tenido algo que ver y considerado en una casa de la Sra. Brow para que regresara con él. Tenían que casarse antes de que fuera demasiado tarde.

Estaba dispuesto a declararle sus sentimientos sinceros en el momento en que la viera. Siempre había renunciado al tema del amor, pero con era Hermione, era diferente, había aparecido y sin proponérselo, había puesto su mundo patas arriba. Esa mujer era especial y la quería solo y exclusivamente para él.

Riddle específicamente que el mundo se detuvo para él, incluido su corazón negro, cuando la Sra. Brow le dijo que no podría ver a Hermione. Él no entendía el motivo real y lo primero en lo que tomó fue su padre se la había llevado de vuelta a su hogar. Olivia lo tranquilizó cuando le aseguró que eso no había sucedido, pero su amiga no quería verlo.

No puedo decirle nada más. Ella es la que debe darle una explicación.

—Llevo días deseando encontrarme con ella, el estado noches enteras imaginando el momento de nuestro encuentro y días completos ensayando las palabras que quería decirle cuando la volviera a tener delante, ¿y ahora me dice usted que no puedo verla?

—Es su deseo y debemos respetarlo.

—¡HERMIONE! —Gritaba desolado para que la mujer lo escuchara—. El volvió. Déjame verte para que podamos hablar.

Hermione estaba escuchando aquella voz que tan feliz le había hecho durante unos días y que en aquel momento no hacía nada más que torturarle. "¿Cómo puede ser tan médico de venir a buscarme?" Pensó con un enfado monumental.

—Por favor Sr. Riddle, no arme un escándalo —pidió Olivia intentando evitar que siguiera pegando voces.

No pienso irme hasta que Hermione me dé una explicación razonable de por qué no quiere verme. —Riddle volvió a mirar a todas las ventanas de la casa mientras seguía gritando—. ¡Baja Hermione! Debemos hablar.

—¡Váyase a la mierda Tom Riddle! —Exclamó Hermione apareciendo por la puerta con el rostro desencajado y la nariz y los ojos colorados por el sofoco.

¿Qué te ocurre? —Riddle corrió hacia la mujer, pero se detuvo al ver que ella retrocedía para mantener las distancias. Olivia pensó dejarlos a solas. Riddle aprovechó y dio algunos pasos más para acercarse a Hermione.

—¡No te acerques, más, miserable, bastardo! —Gritó furiosa.

—Hermione no me hables de esa manera. —La mujer se secó las lágrimas con rabia—. Mi vida, no sé qué pasó en mi ausencia, pero debo decirte que vengo más convencido que nunca de mis sentimientos. Si tú me aceptas ...

—¡Excelente! —Aplaudió Hermione—. ¡No necesito tu caridad, imbécil! —Exclamó indignada.

No es compasión lo que siento por ti. Te ... te amo y yo he dado cuenta, durante estos días, que quiero unir mi vida a ti —insistió Riddle intentando comprender el enfado de Hermione, pero ella no paraba de negar con el rostro cargado de ira.

Riddle se acercó a Hermione con dos zancadas, la agarró de la cintura y la apresó entre sus brazos. En un principio, la mujer hizo esfuerzos por separarse, pero finalmente se rindió a él.

—Sé que tú también sientes lo mismo por mí. Lo noto en el latir de tu corazón que se vuelve tan irregular como el mío cuando tengo cerca —susurró a pocos centímetros de su boca, haciendo que Hermione perdiera toda su seguridad—. Me lo dicen tus hermosos ojos, que se vuelven brillosos y alegres cuando me tienes delante. Incluso ahora que estás muy enfadada, cuyo motivo desconozco, me miras con adoración. —Hermione maldecía interiormente por no poder disimular sus sentimientos—. Mi vida, no nos prohibamos el derecho a estar juntos, porque tanto tú como yo sabemos que solo podremos sentirnos plenos si unimos nuestras vidas. Quiero que seamos uno solo y tú también lo deseas. —Riddle pegó sus labios a los de Hermione y antes de besarla, sentencia—. Te amo...

El corazón de Hermione se detuvo por unos segundos cuando tuvo problemas sobre sus labios. Sus lenguas se volvieron a encontrar alegres, acariciando y dándose todo el cariño que durante los días que habían necesitado. Riddle saboreaba aquella boca que tanto le gustaba con verdadero deleite y Hermione perdió la noción. No existe nada más, solo ellos dos. Ni preocupaciones, ni terceras personas, ni siquiera su orgullo herido.

Sin embargo, un rayo de lucidez apareció en la mente de Hermione para recordar todas y cada una de las palabras que dijo Mariene le había dicho un rato antes. Como pudo separarse del él y con todo el dolor de su corazón, le dio una bofetada en la mejilla derecha para conseguir que Riddle conde la soltara. Y así fue, Riddle estaba tan sorprendido por aquel ataque de Hermione que se separó de ella dando un par de pasos hacia atrás.

—Yo ... yo no te amo —mintió sin mucha convicción para poder terminar con aquella farsa cuanto antes—, por lo tanto, deja de tenerme lástima. Y por supuesto, ¡nunca vuelvas un besarme!

—Explícame qué te pasa, porque te juro que no lo entiendo. —Riddle comenzando a perder la poca paciencia que tenía.

Hermione no había comentarle lo que le había revelado Mariene aquella tarde. De todas las formas, ya había comprobado que él le dio muy bien mentir y en cierto modo, Hermione tuvo pena de ella también, pues las dos eran víctimas del engaño de aquel hombre.

No hay nada que explicar. Simplemente no quiero casarme contigo.

—Nos casaremos cuando tú decidas ...

—¡Nunca! —Gritó indignada por el buen teatro que estaba haciendo aquel mentiroso—. Echo de menos a mi familia y voy a regresar con ellos —sentenció.

Aquella declaración hizo que el corazón de Riddle se detuviera y el malhumor apareciese en su interior. Riddle se pasó las manos por su sedoso pelo negro y caminó nervioso de un lugar a otro, intentando buscar el motivo de esa reacción tan poco habitual en la mujer.

—¡Maldita niñata! Si regresas con tu padre te casará con Malfoy y tu vida correrá peligro —gritó ofuscado.

—Si ese es mi destino, debo aceptarlo. —Hermione no iba a aceptarlo, pero eso no se lo diría al él. Los pies de Riddle se clavan en el suelo y fijan su mirada marrón con tono grisáceo -. No puedo echarle, pero le pido por favor que se marche.

Riddle miró a Hermione mientras que como una sombra rojiza en los ojos de Riddle apareciera. Se consideró traicionado. Le había costado mucho trabajo reconocer que amaba a aquella mujer y cuando por fin se declaraba, ella no quería saber nada de él. Su corazón acababa de romperse, como odiaba ese sentimiento de debilidad.

Sin embargo, ya no le quedaba nada más que hacer allí. Ella había decidido romper con todas sus esperanzas y no merecía que le dedicara ni un minuto más de su tiempo.

Sin decirle adiós, se giró y salió por la puerta. Con rabia decidida de olvidarse de ella, desapareció de aquel lugar. Su infierno no había hecho nada más que empezar.

Nada más dejar en libertad al Sr. Riddle, el auror Nelson acudió a la casa del Sr. Tarner para informar a los condes de la aparición de su hija Hermione. Muy orgulloso de demostrar lo bien que había hecho su trabajo después de haber llamado incompetente varias veces, les aseguró que Riddle había resultado ser inocente y no tenía motivos para seguir reteniéndolo en el calabozo. La Sra. Tarner por fin pudo respirar aliviada al sable que su hija, a la que extrañaba y necesitó a su lado, se sintió bien. El Sr. Tarner le había exigido al auror que le dijera el lugar donde su hija había estado todos esos días y cuando este le reveló dicha información, todos maldijeron por no haber pensado en buscarla allí.

La Sra. Tarner llevó días sin dirigirle la palabra a su marido, exactamente desde que Hermione había huido, pero dejó un lado su orgullo y le rogó que llevara a la casa de la Sra. Cejas para encontrarse con ella. El Sr. Tarner asintió con seriedad total, el mismo gesto que había tenido en su rostro desde que el auror había entrado en la biblioteca. Ni siquiera había perdido ni el más mínimo atisbo de alegría al conocer la noticia.

—¡Necesito ver a mi hija! —Suplicó la Sra. Tarner agarrando las manos de Olivia.

Olivia subió a avisar a Hermione de que sus padres estaban en la sala y pedían hablar con ella. La noticia hizo que el estado de Hermione empeorara más de lo que ya estaba, pero supo que tenían que dar la cara. No serviría de nada seguir escondiéndose. Le pidió a Olivia unos minutos para poder aclarar las lágrimas y borrar de su rostro el gesto desolador que tenía y bajó a recibirlos.

La Sra. Tarner indicó que el mundo volvía a tener sentido cuando ante ellos aparecieron su hija en perfecto estado. Hermione no pudo controlar las lágrimas y enterró su rostro en el cuello de su madre para sentirse protegido. Necesitaba recuperar aquella sensación que siempre había adorado.

¿Estás bien, cariño? Afectados la Sra. Tarner inspeccionando a su hija.

—Estoy perfectamente mamá. Olivia me ha cuidado como si fuera parte de su familia.

—Hermione, tú eres como mi hermana —aclaró Olivia—. Les dejo a solas para que puedan conversar.

—Muchas gracias por atender a mi hija, Sra. Tarner —agradeció el padre de Hermione con seriedad—. No haré falta que siga haciéndolo porque nuestra intención es llevarnos a nuestra hija de regreso.

—Si me permite un consejo, no sea tan duro con ella y escuche sus deseos. Tiene una hija extraordinaria, no haga algo de lo que después se puede arrepentir.

—Le agradezco su sugerencia, pero sé perfectamente cómo actuar con mi familia.

Olivia desapareció ignorando el comentario del hombre. Hermione sabía que iría a su casa era justo lo que necesitaba. Después de la traición de Riddle, le urgía sentirse arropada por sus seres queridos, pero tenía miedo de que volviera a su casa, su padre no le obligara a casarse con Malfoy.

—Solo regresaré a casa si me prometió que mi compromiso con el Sr. Malfoy queda anulado en este mismo momento —expuso Hermione sus condiciones sin apartar sus ojos verdes de su progenitor.

—¡Por supuesto cariño! No tenemos que casarte con él si tú no quieres —respondió su madre esperanzada. Hermione la besó en la mejilla.

—¡Aquí el que decide soy yo! —Respondió su padre con rotundidad—. Vas a regresar con nosotros y te casarás en dos semanas con el Sr. Malfoy. ¡Está decidido!

—Lo siento mamá, pero me quedo aquí identificado sin mirar a su padre—. puedes visitarme todas las veces que queráis, pero no pienso regresar a casa para amarrar mi vida a un hombre al que detesta.

—Hermione, ya tienes una edad. Lo que ha hecho ha sido una deshonra para la familia —insistió el hombre.

—Si te avergüenzas de mí, ¿para qué vienes a buscarme? —Preguntó exaltada Hermione, con los ojos encharcados.

—Porque tenemos que evitar más escándalos.

Esas palabras de boca de su padre se clavaron en su corazón, era lo más doloroso que le había dicho nunca.

—Hermione ha estado varios días desaparecida, creyó que podríamos enloquecer de tristeza en cualquier momento, ¿ya ti solo la importa aparentar que todo está bien? - dijo la mujer mirando a su marido muy decepcionada.

—¡Esto ya está llegando demasiado lejos! —Exclamó la mujer secándose las lágrimas—. Si Hermione no regresa a casa, yo tampoco lo haré. Iré donde vaya ella.

—Mamá, no ...

El Sr. Tarner estaba furioso, su mujer y sus hijas debían obedecerle y parecían no entender que solo buscaba lo mejor para ella. En varias reuniones ya había escuchado rumores sobre su familia, mujeres que critican por no saber estar a la altura de su nueva condición y afirmando que aquella nueva vida, les quedaba muy grande. Él intentaba ser estricto con ellas porque sabía que era la única forma que tenía de convencerlas, pero todo lo que estaba saliendo al revés. Aquellas dos mujeres eran las personas más importantes de su vida y por un momento, temiendo perderlas y que la amenaza de su mujer se cumpliera. El Sr. Tarner se giró, respiró profundamente y tomó una decisión.

—De acuerdo, se casará con el solo si ella así lo decide.

—Puedes estar seguro que mi decisión ya está tomada —sentenció Hermione.

La Sra. Tarner corrió hacia su marido, dejó a un lado su orgullo y su enfado y lo abrazó, sin parar de agradecerle por la decisión tomada.

" Por el momento, no te casarás con él. Sin embargo, buscarás la forma de convencer. Es lo mejor para ti, aunque ahora no lo comprendas. Pensó el Sr. Tarner mientras miraba a su hija abrazarse emocionada".