¡Hola! Acá está el nuevo capítulo, espero y lo disfruten, gracias a todas y cada una de las personas que se tomaron el tiempo de leer el primero, y gracias también a los que me dejaron un review, que espero se sumen más, a los que siguen la historia y la agregaron de favorito, en serio gracias.

Como siempre los personajes de Boys Before Flowers no me pertenecen, solo juego un poco con ellos. Bueno ahora si el capítulo.


Una extraña llamada.

Un nuevo día, el sol había salido más brillante que nunca y ¿cómo no hacerlo? si el invierno ya había pasado y era su momento de brillar luego de haber estado oculto detrás de las nubes negras, por muchos días consecutivos, pero ahora era diferente, era verano, el cielo estaba totalmente despejado y aquellas nubes que antes habían sido negras, eran totalmente blancas como el algodón mismo, para algunos era algo divertido pero sobre todo hermoso, Ga Eul estaba entre ellos, sobre todo si podía combinarlo con algo más.

Ga Eul observaba desde la ventana con una bella sonrisa en su boca, a los niños que jugaban en el jardín, los días de invierno le gustaban claro que sí, pero no le permitían ver lo que veía, pues los niños solo se limitaban a jugar adentro por la lluvia que caía, pero estar afuera en los días de verano era un espectáculo digno de ver, no se cansaba de hacerlo, era algo a lo que se había acostumbrado, y no había algo más que le causara más felicidad como lo que le daba observar a los niños, verlos correr, reír, las veces que se caían y que apresuradamente llegaba para ayudarles, pero sobretodo enseñarles que es lo que más amaba.

Todo el tiempo y sin que ella se diera cuenta una silueta de hombre la observaba desde una distancia en la que ella no podía verlo, pero claro que ella lo estaba esperando, sin embargo no contaba con que la veía secretamente, aunque tampoco era la primera vez.


Jan Di salía de la biblioteca cargando una pila de libros encima cuidando de no caerse ella y por consecuente los libros también, suspiro cansadamente ahora el trabajo saldría doble, claro que eso no hubiese pasado si no se hubiese tomado la libertad de no entregar un reporte, pero es que fue algo que no pudo evitar, pues sucede que el domingo que había pasado, lo había sacrificado y lo había dejado completamente para centrarse en el reporte puesto que el lunes no podría dedicarle nada de tiempo, reporte que entregaría el martes, pero como los planes nunca salen como uno lo planea, no contaba con lo que pasaría.

Pues sucede que ese domingo era precisamente el cumpleaños del abuelo de Ji Hoo, e inesperadamente la arrastro a un día de pesca con su nieto incluido también, y aunque Jan Di quería argumentar que no podía porque tenía tarea, ni tiempo le dio, pues el viejo antes de que ella pusiera alguna escusa le dejo en claro que era su cumpleaños, así que Jan Di se tragó su palabras, era obvio que no quería arruinarle el día al abuelo, y sabiendo aún más que él no había tenido uno en mucho tiempo, pues en primera, habían muchas cosas en la fundación y en segunda, todo el estrés del consultorio y la presidencia de la fundación le habían afectado su salud, y la oportunidad de relajarse y de pescar, cosa que Jan Di sabía que el abuelo de Ji Hoo disfrutaba, no podía quitárselo, ya que también si de seguro refunfuñaba, el abuelo, o haría una escena exagerando o definitivamente cancelaria el viaje, así que no tuvo de otra que aceptar, y aunque no podía negar que el viaje fue más que divertido, lamentaba el hecho de no haber podido entregar el reporte, pues ahora el profesor le mando a que escribiera dos en vez de uno.

- Perfecto – hablaba Jan Di en voz alta sin pasar desapercibida por las personas que pasaban a lado de ella. – Sin tan solo te hubieses negado al abuelo, esto no te estaría pasa… - sus palabras quedaron en aire cuando accidentalmente golpeo con algo que la hizo caer, quejándose y golpeándose por la caída en la que los libros también lo hicieron.

- Si en la biblioteca te obligan a hacer silencio y no lo haces, peor es afuera – dijo la voz de un chico que estaba sentado en una banca al lado de ella, con las piernas cruzadas y leyendo algo que parecía una revista, aun no la veía, y no era necesario podía reconocer esos gritos y ese ruido que causaba, Jan Di levanto la cabeza dándose cuenta de quien se trataba y como es que en realidad cayo, por supuesto fue culpa del pie de Ji Hoo.

- Sunbae – dijo con una sonrisa de oreja a oreja aun en el suelo, Ji Hoo quito la revista dejando ver su cara, para sonreír plácidamente, se levantó y ofreció su mano a Jan Di que no dudo dos veces en tomarla. - ¿Qué haces acá? – pregunto sin darse cuenta de lo tonta de su pregunta, pues es la universidad se Shinhwa se suponía que estudia allí, y puede estar allí.

- Leía, pero veo que ya no podré seguir haciéndolo – dijo tranquilamente al tiempo que se agachaba y le ayudaba a Jan Di a recoger los libros. – Son para tu reporte ¿cierto? – pregunto.

- Si – contesto Jan Di levantándose ya habían terminado de recoger todos los libros. – El profesor me mando a hacer dos – dijo Jan Di al tiempo que se sentaba a lado de Ji Hoo en la banca.

- Todo esto no hubiera pasado si le hubieses dicho a mi abuelo que tenías tarea – dijo Ji Hoo.

- No – hablo Jan Di rápidamente haciendo reír inmediatamente a Ji Hoo – Me hubiese arrepentido y mucho, ¿acaso no vistes al abuelo? – Exclamo casi ofendida – Estaba más sonriente que nunca además no podía hacerle un desplante en su propio cumpleaños – Finalizo Jan Di y en cuanto termino Ji Hoo rio aún más, Jan Di que no pasó desapercibida la risa pregunto - ¿Qué pasa?

- No era su cumpleaños – dijo Ji Hoo tranquilamente cruzándose de brazos.

- ¿Qué? – dijo Jan Di sorprendida totalmente.

- No era su cumpleaños – volvió a repetir con la misma expresión.

- Pero… el… abuelo… - Jan Di no daba crédito a lo que escuchaba el abuelo la había engañado, y por culpa de ello no pudo entregar la tarea, bueno quizás eso no era lo importante si no ¿Con que propósito? Porque la engañaría.

- Él dijo que necesitabas distraerte – dijo Ji Hoo como si le leyera el pensamiento – Habías estudiado mucho ultimadamente que no tenías ni tiempo de descansar, y eso se puede notar con tan solo ver las ojeras que traes – dijo Ji Hoo tocando los círculos oscuros debajo de sus ojos.


Casi todos los días Woo Bin venía a buscar a Ga Eul con algún pretexto por muy tonto que este fuese, aunque hoy era diferente ya que habían quedado de verse, y allí estaba desde la puerta, observándola detenidamente y grabándose cada detalle de ella, su sonrisa, sus gestos, su actitud y su bella forma de ser, casi siempre hacia lo mismo, él sonreía tontamente al verla, pues no sabía cómo, pero Ga Eul había vuelto a sacar esa parte de él, la del enamorado tonto porque lo estaba, no sabía como pero se enamoró de ella, sin darse cuenta lo hizo, el amor llego en silencio, dejando que ella entrase más y más en su corazón.

Sin embargo trataba de reprimir siempre sus sentimientos, lo que sentía por ella, pues Ga Eul nunca sentiría nada por él, no creía que una chica tan dulce como ella quisiera tener algo con un chico como él, siendo consiente ella del historial de la familia de él, además sentía que de alguna manera al sentir lo que sentía por ella, le hacía pensar y creer que de alguna forma traicionaba la amistad que había entre él y Yi Yung.

Así que saco esos pensamientos de su cabeza e hizo su entrada, camino unos pasos hacia ella para tomarla por sorpresa, cuando finalmente estuvo cerca de ella se aclaró la garganta haciendo que ella se sobresaltase.

- Sunbae – dijo Ga Eul llevándose una mano al pecho sorprendida pero a la vez sonriente de ver al chico frente a ella.

- Como siempre esos niños acaparan toda tu atención, que la mayoría de veces ni cuenta te das de que he llegado – dijo Woo Bin metiendo las manos a sus bolsillos.

- Lo siento – dijo Ga Eul dando una leve reverencia.

- No te preocupes, esos niños son afortunados – dijo Woo Bin sonriente y arrepintiéndose al instante de la manera en lo que había dicho eso, pero Ga Eul a veces es tan inocente que no noto la manera en la que Woo Bin hablo

- Pero se supone que vendrías más tarde. – dijo Ga Eul.

- No es tan temprano – dijo Woo Bin viendo su reloj. – De cualquier forma las clases ya casi terminan.

- Bueno si, pero… - no termino de decir sus palabras cuando los niños entraron al salón y no pudo terminar de decir lo que sea que iba a decir.

- Oppa – dijo una niña que entraba al joven apuesto que estaba al lado de Ga Eul, o sea Woo Bin.

- Yoo Bi – Dijo Woo Bin sonriente a la niña a la cual ya abrazaba.

- Oppa ¿Por qué viniste? – dijo la niña enmarcando sus palabras y viendo a su hermano y a Ga Eul, como si ellos hubiesen hecho una travesura. – Yo sé que a ti te gusta la profesora. – dijo acusándolo.

- ¿En serio? – dijo Ga Eul queriéndole seguir el juego a la niña, aunque no lo fuese, porque Woo Bin si le gustaba Ga Eul, solo que ella no lo sabía.

- Oye deja de decir tonterías – le acuso Woo Bin.

- ¿Qué? – se defendió la niña. – Cásate con ella, así papá no te regañara más, además… - Woo Bin inmediatamente hizo callar a su hermana tapándole la boca para que no dijera más.

- ¿Regañar? – pregunto dudosa Ga Eul a Woo Bin que aun tenia agarrada a su hermana.


New York la ciudad más poblada de Estados Unidos, reconocida por sus edificios altos, y uno de los principales centros mundiales de comercio y finanzas, siendo precisamente la última razón la que atraía a muchas empresas de otras partes del mundo para que puedan fortalecerse y crecer más de lo que ya habían crecido o simplemente porque están en un punto crítico, cerca del derrumbe, Shinhwa, era una de esas empresa, o bueno eso había sido en un comienzo, pero ahora ya no, la empresa se había fortalecido gracias a nuevos inversionistas, y por un arreglo que hubo con el Grupo JK, cosa de lo que Jun Pyo se había hecho cargo, sorprendiendo a su madre que estaba más que satisfecha.

Luego de una reunión en un restaurante Jun Pyo iba sentado en la parte trasera del coche observando el cambio que pasaba a través de ella, los demás autos que avanzan a un ritmo casi parejo, personas esperando el cambio de luz, restaurantes, y edificios de toda clase, suspiro en señal de cansancio, ya lo estaba de todas esas imágenes, y que el coche hiciera paradas cada quince segundos, cuatro años y aún le disgustaba el tráfico pesado de New York, que era aún más que el de Corea.

Quizás era mejor poner atención a su celular, y cuando lo encendió lo primero que vio fue la foto de Jan Di, siempre veía esa foto, era una manera de soportar la soledad que lo emanaba día tras día, y la fortaleza para hacer mejor las cosas, inmediatamente sonrió, recordando todos y cada uno de los momentos que había vivido con esa chica…

Pero un sonido lo distrajo… Levanto la cabeza, al parecer había sido un choque, sin embargo no presto atención a eso porque una tienda que podía observar bien desde donde estaba, le llamo la atención, bajo del coche sin ver a nadie, y camino hacia ella, era como ir con los ojos tapados siguiendo un aroma que hasta que no logres dar con el no puedes quitarte la venda y darte cuenta de que es, finalmente el camino finalizo entrando al lugar al mismo tiempo que marcaba un número y la campanilla sonando en señal de un nuevo cliente.


- Oh por dios – dijo Jan Di estirándose desde el suelo donde estaba encorvada en una mesa pequeña que ocupaba para escribir. - Cómo quisiera que estas palabras pudiesen pasarse de acá para acá sin necesidad de escribir – dijo señalando todos los libros para luego señalar las hojas que eran las que iba a entregar.

- ¿De qué te quejas? – pregunto Ji Hoo quien estaba a su lado. – Gracias a mi abuelo ambos estamos acá.

- Gracias – dijo Jan Di a Ji Hoo quien dejo de escribir para ponerle atención – Gracias por ayudarme. – dijo viéndole y suspirando plácidamente cosa que él no pasó desapercibido.

- ¿Por qué me miras así? – pregunto curioso.

- Es que a pesar de todo sigues junto a mí, como mi bombero – contesto ella sonriente sin haberse dado cuenta de que lo último que dijo era solo para ella, sin embargo lo había dicho alto, el también noto lo que ella dijo pero no causo vergüenza, a él le gustaba eso, saber que ella aun lo consideraba su bombero, "A pesar de todo" sabía que significaban las palabras que ella había dicho, era de alguna manera una disculpa hacia él, por no haber aceptado el anillo que había sido de su abuela y después de su madre, pero ¿qué podía hacer? Nadie podía mandar en el corazón y él lo sabía mejor que nadie.

Ambos seguían viéndose y riendo tontamente como dos enamorados, hasta que el sonido de un celular los distrajo, era el de Jan Di, así que inmediatamente se levantó para contestar sin si quiera ver el remitente.

- Oye lavandera – dijo una voz detrás de la otra línea antes de que ella dijese una palabra, reconociendo quien era pues era el único que la llamaba lavandera y también sorprendiéndola pues no habían quedado de hablarse.

- ¿Jun Pyo? – hablo un tanto dudosa volteando a ver a Ji Hoo quien rio un poco incómodamente pero eso Jan Di no lo noto. – No habías quedado de hablar hoy o ¿sí? – pregunto temerosa de que quizás lo había olvidado.

- Solo llamaba porque estaba aburrido – dijo Jun Pyo al tiempo que veía unas vitrinas.

- Ah… Si… - dijo Jan Di nerviosamente.

- Si – expreso Jun Pyo firmemente – Por cierto lavandera – dijo un poco nervioso cosa que Jan Di no pasó desapercibido – Si te dieran a escoger entre un diamante blanco o uno de otro color ¿qué preferirías? – pregunto esperando respuesta rápidamente.

- ¿Eh? – dijo Jan Di sin entender.

- Solo di si un diamante blanco o de color – dijo Jun Pyo como si estuviera desesperado.

- Blanco – contesto Jan Di sin estar segura de lo que había dicho.

- Está bien – dijo Jun Pyo riendo un poco – Te llamo mañana como habíamos quedado adiós – y sin más colgó la llamada dejando a una muy confundida Jan Di que seguía viendo su teléfono y a Ji Hoo que la observaba extrañamente.

- ¿Qué paso? – Pregunto curioso - ¿Qué dijo Jun Pyo para que estés así?

- La verdad, no entendí muy bien – dijo Jan Di viendo aun su teléfono – Solo pregunto algo, respondí y colgó.

- Eso suena a Jun Pyo – dijo Ji Hoo riendo un poco. – Por cierto apúrate, mi abuelo no tarda en llegar y debemos terminar esto ya – no tuvo ni que terminar la frase cuando Jan Di se apresuraba a seguir con la escritura.


- Entonces me llevo la que vimos anteriormente – dijo Jun Pyo a la joven muchacha detrás de la vitrina, que contenía todo tipo de joyas, en especial anillos de compromiso.

Antes ese gesto hubiese parecido cursi, y el hecho de como llego a dar con esa joyería sin siquiera disponerse a buscarla, sin embargo Jan Di había sacado a relucir partes de él que ni él mismo conocía, pronto estaría de regreso en Corea, y con él, el anillo que ahora mismo tenía en sus manos para proponerle matrimonio a la única mujer que ha amado, a su primer amor, y como había dicho anteriormente también el ultimo.


Espero y les haya gustado el capítulo, pero si no, no me odien, o si quieren lanzarme cualquier cosa no importa.

Guest: ¡Hola! Gracias por darle una oportunidad a la historia, que a medida que avance te guste y se haga más interesante así como dejaste en tu review, también gracias por los halagos, saludos para ti, cuídate.

Patricia Bustos: ¡Hola! Me encanta cuando los lectores me dan sugerencias porque es una clara señal, al menos para mí, de que la historia les gusta, y aunque algunas de las cosas que me pediste se pueden cumplir pero más adelante, la historia tampoco se inclina toda a las parejas que mencionaste, lo siento, sin embargo la historia recién la comienzo y hay cosas que necesito arreglar, espero esto no te halla decepcionado, pero si en cualquier cosa te puedo complacer no dudes en decirme, saludos para ti, gracias y cuídate.

Brenda Ely: ¡Hola! La verdad espero que tus expectativas no caigan en saco roto como se dice, aunque daré mi mayor esfuerzo en hacer que la historia te agrade y a los demás lectores también, te agradezco el hecho de que me animes a seguir escribiéndola me gusta, saludos para ti, nuevamente gracias, cuídate.

Como siempre déjenme saber que opinan del capítulo, que les gusto y que no, para así mejorar, sus sugerencias también son bienvenidas.