¡Hola! Siento haberme tardado en actualizar, en mi defensa digo que es el más largo hasta el momento, aunque también les pido perdón de antemano si les aburre.
Como siempre los personajes de Boys Before Flowers, no me pertenecen.
Una desastrosa noche
Jan Di veía a Jun Pyo aún sin poder creer que le proponía matrimonio, sonreía tontamente, ella amaba a Jun Pyo, y de eso no tenía duda alguna, sin embargo…. no estaba segura de poder dar ese paso, al menos por ahora.
Primero quería ordenar su vida, y no es que fuese un desastre total, bueno un poco lo admitía, sin embargo por eso mismo quería hacerlo. Terminar la carrera antes que nada, sus prácticas, conseguir un trabajo, poder ayudar a sus padres en todo lo que pudiese…
- ¿Jan Di? – expreso Jun Pyo después de no obtener respuesta alguna de su novia.
- Jun… Pyo… - comenzó Jan Di tratando de encontrar las palabras adecuadas para hacerle entender a Jun Pyo que aún no podía pensar en casarse. – Yo…
Jun Pyo se levantó de suelo, aun sonriente, sabía que Jan Di lo quería, y también sabía que Jan Di tenía planes, y aunque casarse no estaba en ellos, al menos por ahora, la podía comprender, ya habían pasado cuatro años, porque no esperar un poco más.
- Sé que tienes planes – comenzó – Pero tenía que preguntarte, eso ya no se podría retrasar más – Jun Pyo volvió a sonreírle – Pero con la respuesta, seré paciente, Yo también tengo planes – comento tranquilamente.
Jan Di se sorprendió totalmente, ¿Ese en realidad era Jun Pyo? Al parecer los cuatro años le habían cambiado, parecía ser más maduro, y no aquel niño consentido que quería todo en cuanto lo pedía, y que si no, luchaba por ello.
Este no, este Jun Pyo que se presentaba en frente de ella, luego de cuatro años, parecía ser paciente para esperar su respuesta, podía esperarla, y eso que ya habían pasado cuatro años sin ella, eso demostraba en realidad mucha madurez de su parte.
- A veces tiendes a sorprenderme demás – dijo Jan Di sonriendo más que complacida con lo que dijo Jun Pyo.
- Estas delante del gran Jun Pyo ¿Qué más podías esperar? – contesto con aires de suficiencia.
¡Mierda! Algunas cosas no cambian.
Ga Eul aún no creía que estaba sentada delante de Yi Yung, el casanova número uno de Corea, finalmente él había regresado, para ella fue una completa sorpresa, no se lo esperaba y menos en su trabajo…
Desde que lo vio no había podido dejar de sonreír, seguía igual de guapo o más como para cuando se había ido, y la ayuda que daban sus rasgos un poco más varoniles y maduros, ayudaban demasiado tanto a su imagen de Casanova, cosa que él nunca oculto, y su sonrisa, wow, no había cambiado en nada, siendo este el rasgo más característico que poseía, ya que con ella podía desarmar a cualquier chica a la que Yi Yung quisiera encantar.
Por dios. ¿Será un crimen ser tan guapo o tener una sonrisa extremadamente seductora?
Bueno aunque pensar en su sonrisa o lo guapo que él es, pasaba a segundo plano, cuando también sus pensamientos eran ocupados por preguntas que invadían su mente una su mente una y otra vez,
¿Qué pasara ahora? Era algo totalmente claro que tenía que preguntarse, él había cumplido su promesa.
"Cuando regrese, tú serás la primera persona que buscare, claro si es que aún no has encontrado a tu alma gemela" – tenía tan claras esas palabras en su mente, podía escuchar la dulce voz de él en ellas, no lo había olvidado, solo que no sabía qué pasaría si él la llegaba a cumplir, ¿Dónde los dejaba eso? ¿Comenzarían una relación?, o ¿simplemente el tiempo pasaría y luego nada más sería una promesa cumplida para después pasar a hacer amigos?, o ¿con el tiempo se daría cuenta que nada más fue un enamoramiento pasajero y sus sentimientos cambiaron con la madurez?
- Ga Eul – hablo Yi Yung después de no obtener respuesta de ella.
- ¿Eh? – repuso Ga Eul confusa.
- ¿Te pregunte si quisieras salir? – dijo este sonriente.
- Bueno…- dijo Ga Eul agitando las manos nerviosamente – Woo Bin y yo… - detuvo sus palabras abruptamente y abrió los ojos sorprendidas.
- ¿Woo Bin? – pregunto confuso.
"Tonta" se reprendió inmediatamente, eso había sido ayer, ayer es que había ido a comer helado con Woo Bin, anteayer a ver una obra de teatro, y en todos los días anteriores había hecho algún plan con él, solo que hoy no era uno de esos días, y de alguna manera eso la entristecía, ¿de verdad estaba tan acostumbrada a la presencia del Don Juan? O ¿no era costumbre?
El sonido de un teléfono sonar los saco a ambos del trance.
- Jun Pyo – contesto Yi Yung.
Mientras tanto en la mansión Song, una discusión se llevaba a cabo, una como en días anteriores, no era para nada extraño, más bien algo acostumbrado en ella.
- ¡Maldita sea! – los papeles salieron volando del escritorio - Todo te parece un juego ¿verdad? – volvió a gritar Song Dae Hyun, el padre de Woo Bin, que se encontraba más que enojado y echando chispas detrás del escritorio donde estaba sentado, a su hijo que se encontraba con la cabeza gacha enfrente de él.
Las razones, eran las mismas que las anteriores discusiones, que su hijo, o arruinaba las citas que él le organizaba, o no asistía a ellas, siendo esta última, la razón de la ahora actual discusión.
- ¿No piensas contestar? – volvió a gritar a Woo Bin que no había dicho nada desde que había cruzado la puerta, siendo este hecho algo extraño para su padre, él jamás se quedaba callado, siempre tenía algún argumento.
- Cariño, por favor no seas tan duro – dijo su esposa que entraba al despacho de su marido.
- Tú no te metas – sentencio Dae Hyun – No estas acá para decirme que hacer y qué no.
- Lo sé – contesto la mujer viendo con ternura a Woo Bin, quien no se tragaba la actuación de su madrastra. – Pero al menos deja eso del matrimonio por el momento, creo que está muy joven para casarse – termino la mujer sobreactuando demás, razón por la cual a Woo Bin no le agradaba aquella mujer, lo único que había salido bueno de ella era su hermana Yoo Bi y nada más.
- La última vez no hubo un castigo porque dije que hoy tendrías otra maldita cita – contesto Dae Hyun levantándose de su asiento, para acercarse a su hijo – Sin embargo me llevo la sorpresa de que ni siquiera llegaste al lugar – se alejó dándole la espalda – Creo que la próxima vez debería de llevarte yo mismo al encuentro.
- Pero…
- Pero nada – rugió furioso a su mujer para que no replicara nada más, cosa que entendió pues no intento volver a hablar. – Y tú – hablo dirigiéndose a su hijo – No piensas decir nada, a ¿favor? O en ¿contra? – dijo irónico.
- ¿Por qué hacerlo? – su sarcasmo era evidente – Si me pongo a favor o en contra, jamás me escuchas ¿Qué diferencia habría ahora? – expreso Woo Bin arrastrando las palabras, al tiempo que levantaba la vista para clavarla en la de su padre.
Ninguno de los dos dijo otra palabra, sus miradas lo hacían por sus bocas, era una batalla constante, entre quien podría más que el otro, o quien tenía la mirada más temida entre ellos, claro que el padre de Woo Bin superaba con creces la suya, y prueba de ello fue el que Woo Bin la apartara bruscamente.
- Algún día… podrás superarla – dijo su padre en tono monótono – Por ahora solo vete, luego veo que hacer contigo. – dicho esto Woo Bin giro sobre sus talones no había más que decir, y las despedidas tampoco eran necesarias.
Finalmente había llegado a su amplio cuarto, y en cuanto atravesó la puerta se deshizo de su chaqueta de cuero para lanzarla al suelo, en señal de un disgusto que no podía dejar de sentir, y no precisamente por lo de su padre.
¿Por qué tenía que llegar a la escuela en ese preciso momento? ¿Por qué cuando Ga Eul sonreía plácidamente a su amigo?
¿Era egoísta pensar que él, solo quería esa sonrisa tan sincera y tierna de Ga Eul nada más para él?
¿Acaso era egoísta, a ver pensado alguna vez que su amigo no regresara de su viaje?
- Mierda - Golpeo su puño contra la pared, sin importar la sangre que broto al instante, tenía que alejar esos pensamientos, en realidad si estaba siendo egoísta, y lo hacía sentirse peor de lo que ya estaba.
Lo único que él había querido hacer luego de haber visto aquella escena, era ir a algún club, para poder liberarse esa imagen, y quizás después de algunos tragos, y un buen juego de billar, terminaría en algún hotel, con cualquier mujer que le pareciese atractiva. Ese había sido el plan que su mente proceso rápidamente. Solo con que no contaba que una fila de cuatro carros negros, lo esperaba fuera de la escuela, y era obvio, su padre quería hablar con él, no podía oponerse, no, cuando sabía que lo buscaba porque no había llegado a la cita acordada.
- Bueno aun no es tarde para salir – dijo para sí mismo, así que tomo su chaqueta y las llaves de su auto, definitivamente quedarse en su cuarto lamentándose, no arreglaría nada, aparte de que quería despejar su mente, y que mejor que un club.
Él había cumplido su promesa, había ido a buscar a Ga Eul, y mierda, lucia jodidamente linda y dulce con los niños, le habían caído muy bien esos cuatros años, aunque siempre siendo la misma tímida Ga Eul, cosa que no le molestaba ya que quizás era una de las razones por las que Ga Eul le parecía hermosa, porque lo era, aah… sí que lo era.
- Era Jun Pyo – hablo Yi Yung después de su llamada – Quiere que vayamos a celebrar esta noche.
- ¿Jun Pyo? ¿Ya regreso? – pregunto.
- Si, pareciera que nos hubiésemos hablado pero no es así – dijo sonriente.
Por alguna extraña razón cuando él sonreía y a pesar de que Ga Eul ella decía que no caería en sus trucos, ella siempre tenía un extraño brillo en sus ojos, y que jodidamente le encantaba, pero ahora era como si ese pequeño brillo se hubiese extinguido. Mierda, era incómodo.
- ¿Sunbae? – Ga Eul lo saco de su trance.
- ¿Eh? – dijo Yi Yung confuso.
- ¿Qué hay que celebrar? – pregunto.
- No lo sé, es Jun Pyo sabes que hace escándalo por cualquier cosa. Es en un club.
Yi Yung sentía algo extraño, Ga Eul lucia diferente, un poco nerviosa, ella siempre fue así, pero en sí, un poco diferente. Solo que no sabía que era.
El ambiente no era acostumbrado para ninguna de las dos, sin embargo allí estaban, en que momento habían cedido a eso, no lo supieron hasta que ambas estuvieron en el auto, y en el ahora club, un lugar lleno de personas que habitualmente lo visitaban, para bailar, tomar, y quizás después de pasada la medianoche, tener una noche de sexo, para terminar en la cama, de algún hotel cercano al lugar.
La idea no pudo salir más que de Jun Pyo, Jan Di no pudo negarse, le debía al menos algo después de aquella propuesta, y no propuesta al mismo tiempo, no podía definir exactamente que fue, pero lo dejaría en "Una propuesta para después ser un acuerdo" ¡Maldición! Quizás el nombre era muy largo, ya pensaría en otro más adelante.
Ga Eul observaba el lugar extrañada y melancólica al mismo tiempo, Yi Yung ya la había llevado a ese tipo de lugares, y por ello su mente se dirigió al día en que precisamente ella se había tomado el valor de decirle que él le gustaba, y que si podían empezar a salir, la respuesta de él fue rápida y dolorosa, un "NO", y ella con su orgullo no lo busco, si no que él fue quien lo hizo, pero la cosas no resultaron como ella espero.
Yi Yung la había llevado a un club, no podía identificar exactamente cual, en la ciudad habían muchos, y se parecían tanto que no podría decir si ya había estado antes, en el que ahora se encontraba, pero eso no era importante, aquella disque "Cita" como había mencionado Yi Yung, resulto un desastre total, la había llevado allí ¿para qué?, el solo se limitó a tenerla sentada en la misma mesa que él, solo que apartada, y minutos después lo comprendió o al menos eso entendió, pues Yi Yung ahora estaba con una mujer a cada uno de sus lados, sin contar de todas las que pasaban saludándolo, era algo así como.
"Para que tener una cita contigo, si puedo pasarla mejor con ellas, y no solo en una simple cita, si no en algo más" – eso había sido doloroso.
Ah… pero la cereza del pastel, había llegado después, cuando intento irse y Yi Yung se lo impidió, argumentando que lo mejor estaba por venir, Ga Eul en un principio no había entendido, pero al llegar a un hermoso restaurante, sonrió y pensó que de verdad las cosas cambiaran, ¡Cuan equivocada estaba!, todo empeoro, el haberse sentido regalada por Yi Yung, tal como un objeto que le prestabas a tu amigo, pero en este caso a su padre. Mierda, eso había sido más de lo que Ga Eul pudiera soportar.
¿Por qué pensaba en esos tontos recuerdos? Eso era parte de algo pasado, pero simplemente en ese momento le molesto, ¡Mierda! ¡Se estaba comportando como una tonta! ¡Sí, lo estaba haciendo!,
Dirigió su vista a Yi Yung que estaba a su lado, y quien estaba intentando localizar a Woo Bin.
- ¡Maldita sea! No contesta – hablo Yi Yung arrojando el teléfono a la mesa.
- Es Woo Bin – esta vez hablo Jun Pyo – Quizás debería de estar en alguna noche… Tu sabes
Nadie en la mesa dejo de notar el toque pícaro con lo que Jun Pyo había dicho, así que recibió un golpe por parte de Jan Di después de que esta se sonrojara un poco, haciendo que Jun Pyo se quejara, Yi Yung ni se inmuto por el comentario, y Ga Eul, bueno ella…Sintió un agudo dolor, no podría decir exactamente de qué lugar, la sangre hirvió ¿Por qué? No lo tenía definido, pero de pronto vio su teléfono, los chicos no habían podido localizar a Woo Bin, y de cierta manera eso ya empezaba a preocuparla.
Se levantó del lugar para dirigirse a algún lugar, con menos ruido para poder llamarlo, ¡No podía repetirse aquello!, Jan Di intento seguirla, pero Jun Pyo obviamente no la dejo ir, llevaba cuatro años sin ella, y además a Ga Eul le debía haber visto al menos unas dos veces por semana, era entendible, así que al que le toco buscarla, fue nada más y nada menos, que nuestro casanova.
Era inevitable pensar que le hubiese ocurrido algo, ella ya lo había pasado, Woo Bin había desaparecido antes, y no había nada diferente ahora, para decir que no pudiese volver a ocurrir.
Flashback
Ga Eul ordenaba los libros de dibujo con Yoo Bi, la hermana de Woo Bin. Las clases ya habían finalizado, y como siempre casi todos los días, la última en irse era Yoo Bi.
- Profesora – dijo Yoo Bi.
- Si – contesto Ga Eul volviéndose a la niña.
- ¿Quiere ser mi cuñada? – pregunto en tono serio.
Ga Eul se sorprendió, de hecho Yoo Bi era demasiado inteligente para su edad, pero era solo una niña, no podía enojarse por las cosas que ellos dicen.
- Creo que al que le corresponde hacer esa propuesta es a tu hermano, y no a ti – contesto Ga Eul dulcemente.
- Aish, entonces no llegaras a serlo – dijo cruzándose de brazos en señal de molestia.
Ga Eul iba a contestarle, cuando noto entrar a una mujer, y unos dos hombres detrás de ella que vestían de negro.
- Señorita Yoo Bi, es hora de irnos – dijo la mujer.
- Ya voy – dijo cogiendo sus cosas, saliendo del lugar, sin despedirse de Ga Eul, en señal de que estaba molestada con ella.
- Y ¿Woo Bin? – pregunto Ga Eul, sin poder evitar, el día anterior no había llegado, así que habría creído que hoy, si llegaría.
La mujer no dijo nada, simplemente se dio la vuelta, desde un principio había sido tonto preguntarle, no diría nada, esa mujer solo llegaba diciendo "Señorita Yoo Bi, es hora de irnos" como si solo estaba programada para decir esas palabras y nada más.
Ga Eul lo había dejado pasar, quizás mañana lo vería llegar. Pero eso no sucedió, ni al día siguiente, ni al otro. Ya había perdido la cuenta de cuantas llamadas le había hecho y de cuantos mensajes le había dejado, y simplemente no aparecía.
Y aunque en la escuela le preguntaba a Yoo Bi, ella le respondía que estaba de viaje. Claro que Ga Eul no se lo creía, si eso hubiese sido verdad, la primera en enterarse hubiese sido ella, ella sabía la clase de vida de Woo Bin, por ende sabía que también salía mucho del país, y la mayoría de veces le dejaba algún mensaje de voz o texto, pero ahora ni señales de humo daba, de verdad era raro, y le preocupaba.
Y ella ya había tomado una decisión, alocada, pero no hallo otra.
Definitivamente esa decisión era alocada.
Frente a ella y a través de las rejas de un enorme portón, se presentaba una imponente casa, o mejor dicho mansión, ya que eso era debido a su tamaño, que era quizás del mismo tamaño que la de Jun Pyo, pero no era la de Jun Pyo, si no la de Woo Bin, le había pedido ayuda a Jan Di para conseguir la dirección de la casa de Woo Bin, a Jun Pyo, y es que tenía que saber si se encontraba bien, no podía dejar de pensar en ello, nunca se había desaparecido por tanto tiempo, a veces solo dos días, pero ahora era diferente, no había tenido noticias de él en días.
Con temor llevo su dedo índice hacia el timbre que estaba en un grandísimo pilar de concreto, y un hombre salió de una caseta que estaba al lado de ese enorme portón.
- Buenos días señorita ¿Qué se le ofrece? – pregunto amablemente el hombre.
- Oh… Buenos días – se revolvió un poco nerviosa – Vengo a ver a Woo Bin.
El hombre pareció meditarlo un poco, y sin decir una palabra se alejó de ella hacia la caseta, y luego de unos minutos que parecieron horas para Ga Eul, regreso.
- Lo siento, pero él Joven no se encuentra – dijo el hombre.
- Eso no es cierto – protesto Ga Eul al instante y con cierta seguridad en su voz. – Si el no estuviese, me lo hubiese dicho desde el principio, y no tener que ir a consultar.
- Lo siento, pero él Joven no se encuentra – repitió el hombre.
Desde ese momento Ga Eul sabía que era inútil hablar con él, estaba igual de programado que aquella mujer que llegaba a buscar a Yoo Bi.
- Solo quiero saber si está bien – dijo Ga Eul en suplica aferrando sus manos a la rejas del portón zarandeándolas un poco. El hombre pareció ponerse nervioso por lo que Ga Eul dijo, y esta no dejo de notarlo. – Oh por dios – dijo llevando las manos a su boca, en señal de sorpresa – Le paso algo ¿verdad? – sus ojos empezaban a humedecerse, aunque ella aun no lo notaba.
- Profesora – Ga Eul escucho una voz a sus espaldas, así que se volteó, encontrándose con Yoo Bi, quien venía de la mano de una chica, que no conocía, y varios hombres vestidos de negros detrás de ellas.
- Yoo Bi – dijo Ga Eul acercando a ella y tomándola por los hombros.
- ¿Le sucede algo? – pregunto curiosa.
- Yoo Bi ¿Tu hermano está bien verdad? – pregunto.
Pero luego de esa pregunta Yoo Bi esquivo la mirada de Ga Eul, haciendo que esta se preocupara aún más.
- Está bien verdad – dijo agitándola un poco, ya no era una pregunta, quería que esa pregunta fuese en realidad una afirmación, que Woo Bin estuviese bien.
- No, no lo está – dijo una voz a lado de ellas, la chica que estaba con Yoo Bi.
- ¿Qué le paso? – pregunto asustada y dirigiéndose a la chica.
- Es difícil explicarlo – contesto la chica pensativa. – Pero…
- Ji Yi, sabes que no puedes…
- No me importa – dijo la chica cortando a Yoo Bi. - Creo que tendrías que verlo – contesto la chica – Vamos. – la tomo del brazo. – Abre la puerta – dijo la chica al hombre.
- Señorita, lo siento pero…
- No sientas nada – lo corto tajante – Abre la puerta.
Ga Eul se sorprendió al instante, el hombre parecía querer protestar más, pero la chica hablaba con tanta seguridad en su voz, y el hombre parecía asustarse. Finalmente la puerta fue abierta, y Ga Eul se dejó arrastrar por ella, después de todo la chica le dio a entender que lo llevaría con él, con Woo Bin.
La palabra "Imponente" se quedó corta, cuando Ga Eul atravesó la puerta de esa casa, ¿Cómo podía alguien vivir así de esa manera? ¡Claro debía de ser la costumbre! Su casa no pasaba del tamaño de aquella enorme sala, y definitivamente en la suya no cabrían como cien personas, contrario en la que se encontraba, estaba segura que bien cabrían cien personas viviendo allí. La casa de hecho era hermosa, con detalles arquitectónicos únicos y que jamás pensó ver, excepto en la tele, cuando veía mansiones como la de las princesas, ya que de hecho la casa tenía una extraña combinación, histórica y moderna, dándole un toque único en verdad.
- Vamos – dijo la chica que la arrastraba a las escaleras en forma de caracol.
- Espera – dijo Ga Eul queriendo soltarse, pero no podía, la chica era fuerte - ¿Puedo estar acá?
- ¡Mierda! ¿Quién diablos te entiende? ¿No que querías ver al tonto de Woo Bin? – hablo la chica quejándose.
- Bueno si…pero…
Ga Eul estaba sin habla, además era completamente inútil contradecirla, y para cuando lo noto ya estaba en el segundo piso, y ahora ya se encontraba frente a una puerta, que inmediatamente la chica que se llama Ji Yi, según como la había llamado Yoo Bi, abrió sin si quiera tocar.
- Tonto – gritó la chica fuertemente.
- ¡Mierda! Deja de gritar – se escuchó otra voz casi igual de fuerte, haciendo que Ga Eul sonriera un poco, esa voz era de Woo Bin. – Estoy en el baño.
- El tonto ya saldrá – dijo la chica a Ga Eul en voz baja – Yo me voy. – la chica se fue sin siquiera esperar respuesta.
Ga Eul se revolvió nerviosa en ese lugar, a esas alturas ya pensaba que quizás no hubiese sido buena, la idea de ir a buscar a Woo Bin, pero es que fue algo que no pudo evitar, tenía que asegurarse de que estuviera, y algo en su interior decía que no lo estaba…
- ¿Ga Eul…? - esa palabra la hizo voltearse inmediatamente hacia la persona que había dicho su nombre, sin duda era Woo Bin. - ¿Qué estas…
- Woo Bin – dijo Ga Eul ahogadamente, y corriendo hacia él para abrazarlo, sin percatarse de que por primera vez, decía su nombre sin utilizar el "Sunbae".
Dejo soltar una lágrima sin percatarse de ello, y era de felicidad, de volver a poder abrazarlo, y de que aun podía verlo.
- ¿Qué fue lo que sucedió? – la preocupación ahora sí que tenía fundamentos, claro que la tenía.
La tenía cuando encontraba a Woo Bin con diferentes tipos de golpes en la cara, un brazo sostenido por un cabestrillo, y otro que tenía heridas.
- Oh por dios - estaba más preocupada - Esta sangrando.
Fin Flashback
- Wow, mira que tenemos acá, es una belleza – las palabras de alguien a sus espaldas la saco de su trance.
- Oh, Sí que lo es – dijo otra voz.
- Esta jodidamente buena – se escuchó una tercera.
Ga Eul volteo para encontrase con tres chicos, que parecían desnudarla con la mirada, inmediatamente se asustó, necesitaba escapar, pero mierda, definitivamente no estaba en una buena posición para hacerlo, pero es que por favor, ¿a quién rayos se le ocurre ir a una parte del club que no es frecuentado?, solo a ella, la música se escuchaba como eco ese pasillo, si gritaba nadie la escucharía, era tonta realmente.
- ¿Por qué esa carita de asustada? – dijo uno de los chicos acercándose.
- Lo… siento… necesito irme – quiso sonar segura, no lo logro.
- ¿Por qué? – pregunto otro acercándose más y poniéndola más nerviosa de lo que ya estaba. – Podemos divertirnos.
- No gracias – paso de lado de él, pero eso solo logro que el la tomara del brazo bruscamente – Suéltame. - exigió molesta, intentando zafarse.
- No hay razón para hacerlo – hablo calmadamente y pasando su mano por la mejilla de Ga Eul estremeciéndola, le daba asco ese toque, así que bruscamente retiro la mano de él de su mejilla.
- No me toques – hablo firmemente y fulminándolo con la mirada.
- Wow – escuchó a otro de los tres hablar – Creo que nos sacamos la lotería.
- ¿Por qué? – pregunto el que había tocado a Ga Eul.
- Oh – dijo el otro abriendo los ojos sorprendidos – Es obvio que no quiera que se toque – dijo el otro para que entendiera.
- Ah con que es eso – dijo el que la tenía aun sujeta del brazo, volvió a tocarla, Ga Eul volvió a quitar su mano e intentar zafarse de su agarre, pero no podía él era más fuerte. – Eres tan virginal – dijo el hombre con deseo.
Ga Eul abrió los ojos como platos, por dios, como podía zafarse de esta.
- Ayu…- su voz fue apagada por una mano en su boca, pero ella inmediatamente lo mordió.
- Perra – dijo el hombre golpeándola y tirándola al suelo, ella en un intento por irse corrió, pero fue inútil el chico la tomo fuertemente del pelo.
- Ayuda - grito en un intento inútil, sabía que nadie podía escucharla.
- Bien que lo deseas – dijo el hombre acorralándola en la pared. – Cállate – dijo mostrándole una navaja.
Ga Eul no tuvo más opción que ceder.
- No creo que la señorita, este muy de acuerdo – expreso una voz que arrastraba las palabras.
Ya llevaba unas dos horas metido en ese lugar, quizás ya era su octava copa de Whisky, pero eso no importaba, no cuando aún podía ver la clara imagen de Ga Eul, sonriéndole a su amigo.
El vibrar de su teléfono lo distrajo de las sexys piernas de la chica que estaba a su lado, era curioso que a pesar de tener a alguien con quien pasar la noche, una noche de sexo, la imagen de Ga Eul aparecía.
Decidió volver a ignorar su teléfono, como en las anteriores dos horas, había tenido varias llamadas y mensajes, algunas de Jun Pyo, pero en su mayoría de Yi Yung, lo tiro en la mesa, y volvió su atención a la chica, que seductoramente se acercaba más a él.
- Oppa – dijo hablándole al oído seductoramente – Porque no vamos a un lugar más discreto.
Sabía que vendría después de eso, una noche de sexo.
- Claro – respondió Woo Bin al tiempo que se levantaba y ofrecía su brazo a la chica.
- Oppa… ¿Qué te paso en la mano? - dijo la chica de repente casi como si de verdad estuviese preocupada, quizás era demasiado buena actuando.
- Ah… esto… algo sin importancia. – contesto Woo Bin inspeccionando su mano, que ya había vendado, pero que aún estaba manchada de sangre, no sabría cuan profundo había sido el daño, y la verdad es que ni le importaba, peores heridas había recibido ya, que un simple golpe en la mano, no le interesaba.
- Pero sigue sangrando… Tal vez debería curarte - recalco la chica inspeccionando la mano derecha de Woo Bin, sorprendiéndolo totalmente.
- No te preocupes – dijo Woo Bin apartando su mano de la de ella, solo había una persona autorizada para curar sus heridas, aparte de un doctor claro está, y esa era Ga Eul, y nada más que ella.
Flashback
La sangre comenzaba a fluir más y derramarse en el suelo de manera alarmante, no sabía exactamente porque cual parte de su cuerpo es por la que salía, primero había sido del labio, después una herida en la cabeza, y luego de allí no sabía exactamente los lugares.
Estaba en el suelo, y se encontraba en medio de un círculo de al menos diez hombres, ¡Era una barbaridad! No podía pelear con tantos hombres a la vez, simplemente era imposible. Pero para su padre, quien se encontraba a una distancia de allí, no era así, todo el tiempo le decía, que dependía de él, si se rendía, o se levantaba para seguir luchando.
Los hombres no podían atacar, tenían órdenes estrictas, y una de ellas era que no se le podía atacar en el suelo, tenía que estar de pie. Él tenía que levantarse, pero de verdad sentía que ya no podía. El cuerpo le dolía demasiado, estaba seguro que su hombro estaba dislocado, algunas costillas ya las tendría rotas, diversos cortes en la cara, y la debilidad que sentía y que se debía a la pérdida de sangre masiva que tenía. Eso ya no era una pelea, ¡Era una masacre!
- Es suficiente – la voz de su jefe, hizo que todos le dirigieran una reverencia y que se dispersaran para darle pasada al centro, donde se encontraba su hijo.
- La lección aún no la aprendo – hablo Woo Bin a como pudo.
- Dices bien… Aún no – dijo su padre en tono monótono agachándose hacia su hijo – Pero vas mejorando, duraste más que la vez anterior. Song Dae Hyun salió del lugar, que de hecho era un gimnasio en la misma casa, pero no dentro de ella, si no que en el jardín, aunque bastante alejada de la casa.
Woo Bin no supo ni en qué momento fue llevado a su casa, solo supo que despertó en su cama al día siguiente más adolorido que nunca, y con vendas por muchas partes de su cuerpo. La puerta se abrió.
- Finalmente estas despierto – dijo Ji Yi, su hermana entrando con una bandeja de comida – Has dormido tres días.
- ¿En serio? – pregunto Woo Bin sorprendido, nunca había dormido más que hasta la noche del siguiente día – Y ¿Yoo Bi?
- En la escuela, ya sabe que cuando no sales de tu cuarto, tiene que decir que estas de viaje, lo sé.
- Gracias.
- ¿Cómo te sientes? – pregunto.
- Como si me hubieran masacrado - intento reír, dolió. –Auchhh…. Mierda, no puedo ni reír.
- Desgraciadamente eso fue, una maldita masacre. – hablo sarcástica.
- Papá solo quiere que me defienda.
- Mierda, si papá intenta hacer que te defiendas así, terminara por matarte algún día.
- Díselo a papá – dijo Woo Bin adoloridamente.
- Papá esta jodidamente mal con esto.
El sonido de un teléfono impido contestarle a su hermana.
- Ha sonado constantemente – dijo pasándole el teléfono que estaba en la cómoda – Todos de remitente "Ga Eul".
- ¿Celosa? – pregunto riendo a su hermana, volvió a doler. - Auchhh….
- Mierda, soné a hermana celosa- se quejó - Mejor me voy, te dejo.
El teléfono había dejado de sonar, y él había decidido devolver la llamada, pero desgraciadamente su padre entro en la habitación.
- ¿Tres días? – hablaba sarcástico. – Por un momento pensé que serias la bella durmiente.
- Bueno no fue así, o si – arrastro las palabras, su teléfono volvió a sonar, lo apago no podía hablar con Ga Eul con su padre de frente.
- ¿No contestas?
- Luego devolveré la llamada.
- He estado pensando ultimadamente – eso tenso a Woo Bin, si su papá hacia cosas que jodidamente salían bien, sin pensar, cuando las pensaba, mierda, salían perfectas.
- ¿Sobre? – lo insto a pesar de que sabría que no fuesen buenas noticias.
- Creo que es hora de que pensemos en matrimonio.
- O sea que te casaras con la madre de Yoo Bi – hablo Woo Bin.
- No – dijo el hombre firmemente – Tú te casaras.
- ¿Qué? – pregunto Woo Bin obviamente enojado y confundido.
- He arreglado una cita para este sábado – hablo tranquilamente como si lo hiciese del clima.
- ¿Escuche bien? – pregunto sarcástico.
- Sí que lo hiciste – arrastro las palabras su padre – No queda más que decir, los detalles te los daré después – salió de la habitación.
Él no había pensado en el matrimonio antes, pero ahora que su padre lo mencionaba, ¡Mierda! Ese hombre había tomado su vida amorosa, como cuando da una orden a sus hombres. Quizás no era el tipo romántico, o bueno ya no lo es, lo fue una vez, mierda eso realmente no funciono, pero al menos no quería casarse por una maldita orden de su padre.
Habían pasado ya dos días desde ese encuentro, el mismo sin querer llamar a Ga Eul, no sabía porque la evitaba, pero quizás era lo mejor, tenía que olvidarse de ese enamoramiento por Ga Eul, tenía que hacerlo.
- Toma – Ji Yi se acercó con un vaso de agua, y unas pastillas ofreciéndoselas a Woo Bin, que las tomo sin decir nada.- ¿Cómo puedes tomarlo sin preguntar?
- Sé que no me matarías – dijo Woo Bin
- Rayos, tienes razón. – repuso Ji Yi riendo. – Saldré con Yoo Bi a dar una vuelta, ¿quieres que te traiga algo?
- No – respondió rápidamente.
- Yoo Bi dijo que la profesora ha preguntado todos los días por ti.
- ¿ah? – se limitó a responder.
- Mierda, es obvio que te gusta.
- ¿Porq…
- Eres el tonto más grande de la historia. ¿Porque la evitas?
- No lo sé- respondió con desdén – Supongo que porque me tengo que olvidar de ella, ya que está enamorada de mi mejor amigo, no sé, ¿qué te parece? – su sarcasmo era obvio.
- Ha pasado mucho tiempo, y maldita sea pasas más tiempo con ella, que de lo que pasas con Yoo Bi o conmigo.
- Pues el tiempo con ella, solo me ha dado a entender que me quiere como amigo nada más. – Woo Bin prácticamente grito.
- ¿En serio? ¿Se lo has preguntado? ¿Acaso le has dicho de tus sentimientos? – pregunto cruzándose de brazos.
- Bueno… No precisamente… pero…
- ¿Lo ves? – dijo señalándolo – Suenas como un maldito niño enamorado, en comparación con el maldito que se va de noche a parrandear para acostarse con cualquier chica.
- Mierda, ¿cuándo es que creciste tanto? – pregunto Woo Bin pensativamente, ella tenía razón, odiaba eso.
- Solo díselo, no creo que sea difícil, me voy.
Pero lo era, le era difícil decírselo a Ga Eul, porque no le salía ninguna palabra cuando intentaba hacerlo. ¡Mierda! Definitivamente era un maldito niño enamorado, como había dicho su hermana.
Había dormido ya dos horas y necesitaba bañarse, tomo el baño, y mierda, le era imposible colocar bien el vendaje, desgraciadamente no estaba su hermana para ayudarle. Pero de pronto le escucho llegar, con sus llegadas usuales.
- Tonto – le había llegado la salvación, se puso su ropa, el cabestrillo en su brazo izquierdo, solo necesitaba ayuda para el vendaje del brazo derecho
- Mierda – se dijo así mismo - ¿Por qué rayos está sangrando? Se supone que no debe hacerlo ya,
Salió del cuarto de baño para pedirle ayuda a su hermana, cuando se encontró a nada más y nada menos que con Ga Eul.
- ¿Ga Eul? - parecía que había pasado una eternidad cuando la vio. - ¿Qué estas…
- Woo Bin – ella lo interrumpió y corrió a sus brazos.
Mierda, lo estaba abrazando y se sentía tan bien, ella olía tan bien, dios, estaba enamorado de ella. ¿Pero? Ella había dicho su nombre, era la primera vez que lo hacía sin el "Sunbae" Wow sonaba tan bonito cuando ella lo decía así de era manera. Se separó de él.
- ¿Qué fue lo que sucedió? – le había preguntado ella con evidente preocupación. – Oh por dios – Ga Eul se acercó a su brazo. – Esta sangrando.
- Ah si – dijo Woo Bin tranquilamente – De hecho le iba a pedir ayuda a Ji Yi.
- ¿Ji Yi? – pregunto minuciosamente Ga Eul.
- Si, Ji Yi mi hermana.
- ¿Ella es tu hermana? – pregunto Ga Eul sorprendida.
- Sí.
- ¿Por qué no me lo habías dicho? – pregunto molesta.
- ¿Por qué te enojas?
- No estoy enojada – oh claro que lo estaba -Solo creí que ella… bueno….
- No – dijo Woo Bin rápidamente, porque suponía las clases de cosas que Ga Eul se imaginó.
La puerta se abrió abruptamente dejando entrar precisamente a la antes mencionada.
- Mierda – dijo Ji Yi respirando con dificultad.
- ¿Qué pasa? – pregunto Woo Bin preocupado
- Papá.
- Mierda, hoy es sábado. – dijo Woo Bin.
- ¿Por…
- Mierda – Ji Yi interrumpió a Ga Eul, y esta ultima los veia con el ceño fruncido, ¿Qué había de malo en que fuese sábado? – Sal por la ventana.
- ¿Estás loca? – inquirió rápidamente Woo Bin.
- Apúrate no hay tiempo, le dije a alguien que saldrías, por el gimnasio, recuerdas la otra entrada.
- Lo sé – le hablo a su hermano como si tampoco el supiese de esa entrada, claro que la sabia, era su casa - ¿Pero cómo pretendes que salga por esa ventana? – hablo señalándola.
- No seas tonto – contesto rápidamente – Por acá no, es muy alto, pero la de mi habitación no – dijo sacándolo de la habitación.
- Pero… y ¿Ga Eul? Y papá ¿Dónde está? – iban por el pasillo y Ga Eul detrás de ellos sin entender.
- Diré que es mi invitada si la ve, papá aún está en el estudio, no tardara en venir. – hablo rápidamente, mierda, ella era rápida para formar planes, habían llegado a su habitación. – Ahora sal por allí.
No tenía mucho que decir nada más que salir por allí, replicar a su hermana, era replicar a su padre, jamás podía convencerlo, jamás podría convencerla.
Definitivamente no iba a hacerle difícil saltar por allí…. Mierda ¿Por qué demonios se veía más alto que de lo que recordaba? Dio un último vistazo a Ga Eul y salto, rayos había apoyado su brazo con cortes el otro no podía porque tenía el cabestrillo, y la sangre broto, mierda ¿Por qué sucedía?
- Oh por dios, ¿Woo Bin? – dijo Ga Eul preocupada desde la ventana.
- Con un demonio, debí saber eso. Solo ve a la otra entrada, enviare ayuda.
Woo Bin se levantó, y traspaso el jardín hasta dar con el gimnasio, tenía que salir por una entrada secreta que había allí, finalmente salió a la calle, lo primero que se encontró fue con un coche negro a su disposición y su hombre de mayor confianza.
- Señor Lee – dijo.
- Joven ¿Se encuentra bien? –pregunto obviamente por el brazo que sangraba.
- Pues podrá sonar raro, pero la verdad es que estoy más que bien.
- Woo Bin – la voz de Ga Eul a espaldas de él lo hizo voltear, y allí estaba, esa era la razón, por la cual se sentía más que bien, Ga Eul, porque la había visto, no importaban los malditos cortes, y que estos jodidamente se hayan puesto a sangrar, no importaba, porque estaba ella.
Ese día Woo Bin fue hasta la casa de Ga Eul, luego ella saco un botiquín y comenzó a curar sus heridas.
- ¿Vistes a mi padre? – pregunto Woo Bin sentado en una mesa con la mano estirada.
- No, Salí por la puerta principal, pero no lo vi – contesto sentada a su lado y sacando algodón untándole Alcohol.
- Qué bueno que…. Mierda, eso dolió. – se quejó.
- Lo siento – dijo - ¿Por qué no querías verme? – pregunto sin levantar la vista de las heridas de Woo Bin.
- ¿Eh?
- Cuándo llegue a buscarte a tu casa, me dijeron que no estabas – Ga Eul saco un vendaje – Pero sé que no era cierto, porque me lo hubiesen dicho tajantemente, y no ir a preguntar, ¿acaso te negaste a verme?
Mierda, claro que él no se había negado, es más nadie le comunico que el alguien lo buscaba, eso era raro ¿Por qué…
- Papá – dijo Woo Bin interrumpiendo sus propios pensamientos.
- ¿Eh? – dijo Ga Eul pasando el vendaje por el brazo.
- Papá concertó una cita a ciegas para hoy – comenzó Woo Bin – Supongo que dio órdenes de no dejarme salir en todo el día, y a quien supongo que le comunicaron fue a él y no a mí.
- Ah… Pero ¿Quería que te vieses con una chica en ese estado?
- ¿Eh? – le hablo graciosamente – Cualquier chica caería conmigo aun en este estado.
- Claro – hablo Ga Eul terminando de guardar las cosas –Sigue engañándote.
De hecho era verdad, ¿Cómo se le había ocurrido a su padre que pudiese tener una cita en ese estado?
Aquella noche Woo Bin había comido la comida más pobre en su vida, pero la más rica y deliciosa, sobre todo si la había compartido con Ga Eul, ¡Mierda! Ahora entendía a Jun Pyo, ojalas no terminara riéndose solo, como Jun Pyo lo había hecho varias veces.
Luego vino un maratón de películas, maldita sea, todas o en su mayoría habían sido románticas, guacala, la peor noche de maratones, pero bueno sobrevivió.
Luego a altas horas de la noche, fue a dormir, el apartamento de Ga Eul solo tenía un cuarto, y por ende solo una cama, Woo Bin esa noche estaba dispuesto a dormir en suelo, pero Ga Eul no lo permitió, la cama era grande, eso era cierto, pero ¿cómo podía pedir eso ella? La respuesta llego, él estaba lastimado, así que compartieron. Al principio fue un poco incómodo, pero terminaron por adaptarse ambos.
Fue una noche única en verdad, y además por primera vez había dormido con una chica en la misma cama, pero sin haber tenido ningún tipo de contacto sexual con ella. Pero Shhh… Nadie podía enterarse.
Fin Flashback
Sacudió su cabeza sacando esos pensamientos.
– Vamos.
No era necesariamente ir a un hotel, a veces Woo Bin terminaba teniendo sexo con ella en el mismo club, de todas maneras ¿a quién le importaba? Después de todo era su club o no, a nadie le interesaría si se la tiraba o no en el mismo, llego por un pasillo y al final de este había una escena que no le gusto, una chica había sido golpeada, y lo peor es que se notaba que estaba acorralada y por tres tipos. Sabía que querían propasarse con ella. Eso no lo iba a permitir.
- No creo que la señorita, este muy de acuerdo – expreso Woo Bin arrastrando las palabras, aun si conocer que se trataba de Ga Eul.
- ¿Y tú…- sus palabras se detuvieron abruptamente al tener de frente al príncipe Song.
- Woo Bin – hablo Ga Eul esperanzada porque lo fuese.
Woo Bin frunció el ceño, y alzo las cejas, estaba tan concentrado en el chico que no había notado que la chica que era acorralada, era Ga Eul, sangraba por la boca, el lugar del golpe, su pelo hecho un desastre, y lo peor de todo esas lagrimas que corrían por su rostro, en sus manos se formaron sus puños, tan apretados que podían verse sus nudillos.
Agarro al tipo por la solapa de su camisa, por los otros dos no se preocupó, cuando lo vieron se echaron a correr, Ga Eul cayo sentada en el suelo y fue auxiliada por la chica con la que estaba Woo Bin.
Era una masacre lo que ese chico estaba recibiendo, sí que lo estaba, hasta podía alguien podía jurar que estaba muerto, pero Woo Bin no paraba, el chico, o más bien tres malditos hijos de puta, habían intentado violar a Ga Eul, por dios, no era castigo suficiente.
Ga Eul estaba en un trance y totalmente ida, pero no podía permitir que matara a ese chico, no por él, que se pudra, pero Woo Bin, él no podía terminar en la cárcel por un maldito imbécil.
- Woo Bin - se levantó – Detente por favor - suplico.
Woo Bin se detuvo y la vio completamente desconcertado.
- Intento violarte – dijo furioso – ¿Y aun así me pides que pare?
El chico no se movía, y no porque no quisiese, si pudiese lo haría, pero esa era la cuestión, no podía moverse.
- Lo hago por ti – dijo entre lágrimas – No quiero que tengas problemas, con la policía, ¿Qué pasa si él te denuncia o algo?
- No – respondió volviendo a patearlo – Este maldito es el que ira a la cárcel. – arrastro las palabras – Lo vamos a denunciar.
- ¿Qué? No – dijo rápidamente Ga Eul.
- ¿Por qué? – pregunto furioso
- Creo que con esto fue suficiente – Contesto Ga Eul viendo a los lados, era obvio que no quería ir a la policía, porque aunque no fue violada, no le gustaría someterse a interrogatorios, y contarles como dos veces su historia, a más de diez personas.
- Oh por dios – expreso Yi Yung acercándose -¿Qué ocu… ¿Woo Bin? – pregunto volviéndose a su amigo que tenía en su cara salpicadas de sangre del tipo que yacía en el suelo. - ¿Qué fue lo que paso? – exigió saber.
- Sunbae… Yo….
- Casi violan a Ga Eul – la corto tajante Woo Bin, sabía que a Ga Eul se le dificultaría contarlo.
- ¿Qué? – pregunto incrédulo Yi Yung acercándose a ella para abrazarla. – Lo siento yo debí estar…
- Exacto – interrumpió Woo Bin claramente molesto – Deberías haber estado con ella, aquí – señalo el pasillo.
- ¿Por qué estás tan enojado conmigo? – pregunto intuitivamente.
- Porque deberías haber estado aquí, ¿te imaginas acaso si yo no hubiese estado? – pregunto gritando – Ellos hubiesen cons…
- No lo digas – dijo Ga Eul entre lágrimas.
- Tampoco Ga Eul estuviese llorando – volvió a soltar más que molesto.
- Ga Eul – grito Jan Di acercándose - ¿Qué paso?
Ga Eul se zafo del agarre de Yi Yung y corrió a brazos de Jan Di que se acercaba con Jun Pyo. Woo Bin dio media vuelta y se fue, Ga Eul ya estaba a salvo y eso es lo único que importaba, Yi Yung quiso seguirlo y preguntarle el porqué de su enojo, sabía que había algo más, pero Jun Pyo lo detuvo.
Ji Hoo caminaba con sus manos metidas en los bolsillos de su elegante abrigo blanco, por las grandes calles de Seúl, que como siempre estaban abarrotadas de personas, de muchos autos que esperaban cambios de luz para llegar a su destino, era noche, tal vez las diez o más, pero eso no importaba, no después de saber que Jan Di, su amor, su amiga, su alma gemela, se casaría y nada más y nada menos que con su amigo de toda la vida, Jun Pyo.
Sabía que Jun Pyo le pediría matrimonio a Jan Di en cuanto regresara, de eso no había duda.
Y también sabía que Jan Di no se negaría.
Mierda, desearía no tener razón, definitivamente el amor, o la suerte, no estaban de su lado.
Finalmente había llegado a dar con un parque al final, de la ahora no tan transitada calle, estaba algo oscuro, ya no habían muchas personas en ellas, quizás algunas bancas eran ocupadas por una que otra pareja, pero en ello no ponía tanta atención.
Se sentó en una banca pegada a un gran y viejo árbol, que ya para ese tiempo mudaba sus hojas, así que cerro sus ojos para sentir como viento soplaba suavemente, y escuchar, el sonido las hojas secas que del árbol caían, era relajante, sin embargo el sonido de sollozando lo distrajo.
Inmediatamente por cuestión de instinto, busco el lugar proveniente del sonido, era de cerca, muy cerca. ¡No se equivocaba!, detrás del árbol al lado contrario de él, había una chica que solo podía ver de espaldas y que estaba sentada en el pasto. Quizás lo mejor era irse antes de que la chica se diera cuenta de su presencia, para así no ponerla incomoda.
¡Debería de hacer eso! Sin embargo… por una extraña razón, rodeo el árbol para acercarse a ella, pero antes de llegar antes la chica se levantó, haciéndole entender el cuadro completo de ella, y la reconoció, él la conocía.
- ¿Jae Kyung? – dijo completamente sorprendido, y no por el hecho de ser ella, ¡No!, si no de su estado.
- Oh, Ji Hoo – dirigió su mirada hacia él - Un poco de compañía, no cae nada mal, ven sentémonos – hablo Jae Kyung al tiempo que volvía a sentarse en el pasto riendo como si nada, saludándolo como si lo hubiese visto apenas hace unos días, pero no era así, llevaban cuatro años sin verse.
¿Pero? Mierda, ¿esa era no podía ser Jae Kyung? o ¿sí?
Llevaba un vestido de fiesta color verde esmeralda, un poco más arriba de las rodillas, y la cuestión es que era de esos vestidos con hombros descubiertos, ¿Cómo podía no tener frío? Su peinado era un desastre, quizás en algún momento estuvo bonito sí, debería haber sido una linda moña con detalles todos raros, algo que sola las mujeres podían lograr con su pelo, pero ahora, no era nada más que una maraña de pelos medios agarradas y otros sueltos, su maquillaje era un desastre total, y eso debió haber sido cuando intento secar las lágrimas, estaba descalza, sus zapatos plateados estaban tirados a un lado de ella.
- ¿Ji Hoo? – hablo nuevamente Jae Kyung inclinándose adelante y palmeando un lado cerca de ella, en señal donde quería que se sentase.
¡Genial! Estaba borracha, o al menos eso quería, había estado concentrado en reconocerla, que no se había fijado en la botella de Whisky que tenía en sus manos, y en la rara manera en la que había hablado.
- La vida es una mierda – volvió a hablar Jae Kyung.
- Lo sé, no hay que decirlo en voz alta, a pesar de que lo sea – dijo Ji Hoo, que no supo porque pero se fue a sentar junto a ella en el suelo.
- Exacto – Jae Kyung volvió a tomar otro sorbo de la botella de Whisky– Es que por favor, creo que solo eso te queda, es una mierda, pero no puedes decirlo…
- No puedes quejarte – la completo Ji Hoo
- Correcto – brinco emocionada Jae Kyung pasándole la botella a Ji Hoo, que negó inmediatamente – Es obvio que la tuya también lo es, y no puedo tomar yo sola. Hay que compartir o ¿no?
A regañadientes Ji Hoo acepto al menos tomar un sorbo, pero luego vinieron más, y más, el Whisky no sabía tan mal, debía ser una buena reserva.
- Y bien ¿Cuál es la historia? – pregunto Jae Kyung animadamente.
- Oh… No querrás saberlo – respondió Ji Hoo.
- Por favor… - tomo otro sorbo - Se supone que nos emborrachamos para desprendernos de los malditos problemas.
- Si es así, entonces tu historia es más seria.
- Mierda, creo que tienes razón. Odio eso – volvió a tomar otro sorbo, y le ofreció nuevamente la botella a Ji Hoo, que la tomo inmediatamente.
- Creo que ya fue suficiente, dudo que puedas caminar tres pasos sin caerte. – se levantó, al parecer a Ji Hoo no le había afectado el alcohol, sintió un leve mareo pero se repuso de inmediato.
- Oye – Jae Kyung se abalanzo hacia el – Tengo una fuerte resistencia al alcohol – y cayo, y tal vez en el suelo si no es que fue atrapada por los fuertes brazos de Ji Hoo.
- Mierda, me encanta tu resistencia. – hablo sarcástico.
- Ok lo acepto –dijo Jae Kyung desde el pecho de Ji Hoo – Pero quizás me refería a que duro en dormirme, no sabes en la universidad, había una compañera que no aguantaba ni tres tragos antes de caer dormida sobre la mesa, mierda, no creí que hubiese alguien que no resistiera el alcohol – rio inocentemente.
Guio la mano derecha de Jae Kyung para que rodease su cintura, y la sostenía firme porque él posó la suya para un mejor agarre, y con su otra mano libre rodeo la cabeza de Jae Kyung.
- Será mejor irnos, la noche está bien entrada. – hablo caminando para salir del parque, mierda, odiaba no haber traído su coche.
- ¡Sí! – Jae Kyung se separó un poco, pero Ji Hoo la sostuvo con fuerza, en verdad no podía ni caminar un paso, y menos sostenerse sin ayuda –Ay que seguir la fiesta en otro lado. –
- ¿Seguir la fiesta en otro lado? - Ji Hoo rodo los ojos - Ya estas más que borracha, y mierda, ¿no sé cómo puedes hablar tan bien? – se quejó - Te tomaste la mitad de la botella, a estas alturas deberías hablar como alguien con problemas en el habla.
Salió hasta la carretera para tomar un taxi, algún puto taxi tenía que pasar por allí a esa hora.
- Oh allí viene uno – rio Jae Kyung señalándolo.
- Mierda, quédate quieta.
El taxi afortunadamente paro, Ji Hoo dio la dirección de su casa, agradecía que su abuelo no se encontraba en ella, estaba de viaje por dos días en busan.
Jae Kyung había dormido en el trayecto hasta su casa, a pesar de que ella había dicho que era dura en dormirse, pero debía admitir que el viaje había sido largo y por eso, había pagado la tarifa de taxi más cara que alguna vez haya pagado, y como había sido largo Jae Kyung había dormido lo suficiente, claro que suficiente, lo fue, porque no sabía cómo demonios había salido caminando del coche, cuando en el parque no podía ni pararse.
Pero lo peor fue cuando él había entrado a la casa, ¿Cómo rayos es que tenía ahora en sus manos una botella de Vodka? Quizás estaba poseída por algún demonio busca alcohol, o algo.
- Es Jan Di – dijo como si nada, tomando un sorbo de la botella, ni siquiera necesitaba un vaso.
- ¿De qué hablas? – pregunto, aunque él sabía a lo que se refería.
- Tu vida es una mierda por Jan Di. – puso música, y le paso la botella de Vodka.
Mierda, él solo no esperaba arrepentirse mañana, tomo la botella de Vodka, podría arrepentirse, pero bueno... ah ¿Qué más daba? Sería el Ji Hoo del día siguiente que lo haría.
Preparada para todo tipo de tomatazos, piedras, de todo… Pero no me maten.
Espero les haya gustado… Cualquier cosa háganmela saber.
Jaque ex jnn: ¡Hola! Siento haberte hecho esperar tanto, en verdad, trato de hacerlo seguido pero a veces no lo puedo hacer, solo espero que el capítulo compense algo… Y por supuesto que no dejare inconcluso la historia, la voy a terminar, por eso no te preocupes. ¡Saludos, besos y cuídate!
Patricia Bustos: ¡Hola! Puedo decir que cumplí, a al menos intente hacerlo, disculpa por hacerte esperar tanto, espero te haya gustado el capítulo… ¡Saludos, besos y cuídate!
Como siempre les invito que me digan que les gusto y que no del capítulo para así mejorar,
Un saludo para todos, besos, se me cuidan.
